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  • Cambio de civilizaciones

    Cambio de civilizaciones

    El mundo no es estático. Dentro de él siempre hay cambios, la gente cambia, los estados cambian, la civilización humana está en constante movimiento. Las posiciones de las naciones en este planeta van cambiando, y dichos cambios muchas veces son difíciles de predecir.

    Cambio de civilizaciones

    A veces nos acostumbramos a vislumbrar al mundo de una forma, y durante un lapso determinado de tiempo caemos en una zona de confort y creemos que «las cosas van a ser así durante mucho tiempo». La realidad es que no es así, porque el ser humano es dinámico y no estático. Por ende, todas la instituciones creadas por este tenderán a ser dinámicas. Incluso ahora las cosas son más dinámicas que hace mucho tiempo. Por ejemplo, la Edad Media que comprendió prácticamente 10 siglos mantuvo a la civilización occidental en un estado estático, lo cual más que beneficiar a la sociedad mundial terminó postergando su progreso. Ahora es diferente, porque vivimos dentro de una sociedad altamente innovadora, cambiante, donde algunos pueblos buscan adaptarse para poder sobrevivir, se vive un proceso globalizador donde las actividades económicas se vuelven interdependientes y donde se percibe una estandarización de las culturas.

    En la primera mitad del Siglo XX, José Ortega y Gasset hablaba de la irrupción de las masas y la decadencia de Europa, que según él, lo primero había tenido su apogeo en el Siglo XIX. Naturalmente ese concepto de masa que él describe sigue siendo vigente y esa característica se ha permeado y consolidado hasta ahora, incluso se ha incrementado. Posiblemente la decadencia que se vive en Europa es mayor a la que él percibió. Si bien en el Siglo XX, la estafeta de superpotencia fue rebatada por Estados Unidos, Europa se mantuvo como la región que les podía ofrecer un mejor nivel de vida a sus ciudadanos. Ahora se duda si en un futuro esta supra entidad podrá seguir ofreciendo los niveles de bienestar que ofrece ahora.

    El ex Presidente Ernesto Zedillo tiene una visión que podría ser calificada por muchos como pesimista sobre lo que podría pasar en Europa. Él ha criticado fuertemente a los dirigentes europeos por su falta de liderazgo para resolver las cosas. Afirma que existen riesgos de que se quebrante la Unión Monetaria Europea, lo cual a su vez quebrantaría el mercado común europeo, lo cual, en palabras de Zedillo, nos llevaría a una regresión que nadie quisiera ver, y podría ser el inicio del fin de la globalización moderna. Si esto sucedería, habría sido erróneo, al menos en el corto y mediano plazo, el pronóstico de muchos analistas que afirmaban que debido al proceso globalizador, se crearían supra naciones (así como ya empezaba ocurrir esto con la Unión Europea, ocurriría con Norteamérica, Sudamérica, Asia y demás). Por el contrario si sucediera esto, veríamos una contracción y una regresión en dicho proceso globalizador.

    Sí, existen posibilidades de que en unas décadas la configuración haya cambiado dramáticamente y terminemos viviendo ante otra realidad. Muy posiblemente así sea aunque no podamos pronosticar los cómos, porque en cierta forma así había sido siempre. Cuando tenía 8 años recuerdo bien que existía eso llamado «Unión Soviética» y que eran acérrimos enemigos de Estados Unidos. Incluso se habían muchos chistes de tal relación. No había caído el muro de Berlín. Algunos países de ese entonces ahora no existen, y viceversa, existen países nuevos. En México apenas empezábamos a transitar a la globalización, muchas empresas eran propiedad del gobierno. Los niños de mi escuela para molestar a los otros decían: -Ya se supo, ya se supo, que tus calzones son de la Conasupo-.

    Hay incertidumbre porque no conocemos lo que va a suceder incluso en el corto plazo y como nos vamos a adaptar a dichos cambios. Estamos en una época en que no podemos estar en la zona de confort. El mundo se está reconfigurando, la civilización está cambiando, y tenemos que pensar qué lugar queremos tener en dicho cambio.

  • ¿De la olimpiada a la decadencia?

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Así se encuentra la alberca olímpica de Atenas a 8 años de haber organizado las olimpiadas

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Muchas ciudades del mundo sueñan con hacer una olimpiada, acá en Guadalajara, cuando el «gober piadoso» Emilio González Márquez prometió unas olimpiadas para Guadalajara, el estadio Omnilife donde se llevaron a cabo los Juegos Panamericanos el año pasado, se vino literalmente abajo. Es que una olimpiada tiene un gran significado para la ciudad que la organiza, pero a veces, termina siendo contraproducente organizarlas, porque una olimpiada a veces no solo no ayuda a que una ciudad crezca, sino todo lo contrario.

    Las olimpiadas muchas veces son dadas, o bien a ciudades cuyos países están consolidados, o a países que van en camino al desarrollo o al progreso. En el primer caso podemos mencionar a Londres, a Sidney o a Atlanta (horribles aquellas olimpiadas), en el segundo caso  tenemos a Seul, Beijing, a Río de Janeiro y a la Ciudad de México. En el caso de Brasil y México, dada su economía prometedora, se les otorgó tanto las olimpiadas como el mundial a dos años de distancia. Tenemos un tercer caso donde las olimpiadas se le otorga a una ciudad por lo que aquella simboliza, como fue el caso de Atenas.

    En los tres casos tenemos ejemplos donde la debacle (económica o total) de una nación se gestó después de haber organizado unas olimpiadas. En el primer caso Londres es un ejemplo, y es que sucede que la economía estaba bien en Europa cuando ganaron la sede, pero al momento de organizar dicho evento se vivía una dura crisis económica, que ni siquiera los empleos temporales que genera el evento subsanaron el problema que viven. A pesar de que no tiraron la casa por la ventana y organizaron unos juegos austeros, la realidad es cruda. Gran Bretaña pagará las olimpiadas con ajustes y austeridad en los próximos 10 años.

    El segundo caso es más llamativo. No incluiría a Beijing, porque China, es China. Pero si podríamos incluir a México. El modelo de sustitución de importaciones que había sido todo un éxito en las últimas décadas al punto que los chinos, sí, los chinos, vinieron a ver «como le hacíamos»; empezó a mostrar signos de deterioro justo en la época en que México organizó ambos eventos. Ni que decir del asunto social donde la Masacre de Tlatelolco ordenada por Díaz Ordaz fue llevada a cabo solo 10 días antes de la inaguración de los Juegos Olímpicos. La razón por la cual a México le dieron los eventos, de diluyó; vinieron los gobiernos de Echeverría, López Portillo, y los contemporaneos que tumbaron literalmente la economía del país. De Brasil se hablan muchas cosas buenas, pero algunos ven con un poco de temor la organización de las olimpiadas y el mundial, por el impacto que pueda tener sobre la economía, y también por el ambiente económico mundial que se respira.

    El tercer caso, y el más doloroso, es Atenas. Las olimpiadas fueron un factor directo para que Grecia se viniera abajo en su economía. No estaban preparados económicamente para organizar unas olimpiadas, quisieron tomar el riesgo y se postularon con el argumento de que en esta ciudad se organizaron los primeros juegos. Ahora Grecia es el país que más sufre en Europa, cuya inclusión en la eurozona se tambalea, y donde han tenido que deponer presidentes y llamar a elecciones extraordinarias para buscar a personas que puedan con el difícil paquete.

    Para contender en unas olimpiadas no solo es necesario tener la capacidad en infraestructura de hacerlo, sino tener la capacidad económica. Porque muchos países sin dichas capacidades podrían endeudarse y tirar la casa por la ventana para hacer unas olimpiadas decentes, pero esto a costa de su economía. Muchas veces el endeudamiento termina siendo más grande que los ingresos generados por el posicionamiento de la ciudad, y es que muchos todavía ven la organización de unos juegos olímpicos como un orgullo y no como algo que pueda beneficiar a una entidad.

     

  • ¿Qué le está pasando a México?

    ¿Que le está pasando a México?. Es la pregunta que me hago cuando me entero que han matado a 72 inmigrantes en Tamaulipas, lo cual es una masacre sin precedentes; es la pregunta que me hago cuando matan a 8 en un table dance en Cancún; es la pregunta que me hago cuando veo que todos los políticos de todos los partidos pelean por sus propios intereses y no por el bien común. En México huele a podrido, se observa una descomposición social en nuestro país, en todas las áreas. No es gratuito que la Foreign Policy haya considerado colocar a México en la categoría de estados fallidos.

    ¿Que es lo que está fallando en México?. Fácil de decir y simple: Todo. La economía está fallando (y si dicen que está creciendo es simple inercia de la crisis del año pasado), la educación está fallando, el combate al narcotráfico está fallando (tan es así que Felipe Calderón dijo en su Twitter que él nunca dijo que se estuviera ganando la batalla contra el narco), los políticos están fallando, y lo peor de todo, la sociedad está fallando. Probablemente gente como tú y como yo, estemos fallando. Todos estamos colaborando para que México esté sumido en una profunda crisis social, de la cual va a ser muy difícil salir.

    Felipe Calderón está por preparar su informe. Seguramente se hablarán de algunos logros que se han tenido, como el número de beneficiados nuevos por el Seguro Popular, o la captura del «Barbie», el operador de los Beltran Leyva. Pero son logros aislados, el Seguro Popular no destaca en su eficiencia, y la captura del Barbie no significa el fin del narcotráfico. Los problemas son mucho más profundos y lamentablemente no se están atacando de raíz. Me pregunto, como siempre me he preguntado en este espacio: ¿Por qué carajos no existe un plan de desarrollo?. Al gobierno no le ha interesado hacerlo y tampoco nos ha interesado a los ciudadanos exigirlo.

    México es un país con poca movilidad social, y eso es un reflejo de las pocas oportunidades de crecimiento que existen en el país para muchos. La educación en nuestro país no es mala, es pésima. No hay un plan para reforzar el tejido social desde abajo, lo cual debería ser necesario y prioritario para la nación, porque un tejido social podrido es germen de criminales y narcotraficantes. No es que esté mal que se quiera combatir al narcotráfico, pero es un método correctivo y no preventivo. Es decir, se cortan las manzanas podridas, pero no se hace nada para que estas sigan apareciendo. La falta de oportunidades y de desarrollo en nuestro país es lo que está ocasionando todo esta descomposición social.

    El problema tiene que ver con la educación, con el desarrollo como país; el problema no está en las ideologías, está en el funcionamiento de estas. México es un mal país capitalista (porque fomenta las oligarquías, los monopolios y pone trabas a la competitividad) y a la vez es un mal país socialista (porque la distribución de la riqueza es pésima, y porque no existe ni de lejos igualdad de oportunidades). Tanto la izquierda como la derecha están haciendo muy mal su trabajo en el país, simplemente están fracturadas.

    El papel de los ciudadanos también es deplorable. No son muchos los que salen de sus casas a hacer algo por su país, no son muchos los que se interesan en lo que sucede con su comunidad. Más bien abundan los que se quejan de lo que pasa en el país en la comida con los compadres, pero que no hacen nada, o bien, los que colaboran para que el país esté como esté, evadiendo impuestos o ejerciendo la corrupción a los niveles que su posición social les les permite.

    Muchos quieren tapar el sol con un dedo. Pero la crisis mexicana es evidente. México no muestra signos de desarrollo, y lo que es peor, nuestro país está dejando de ejercer influencia en su área y ha dado paso a otros países que anteriormente eran bastante más pobres, y tenían más problemas como Chile y Brasil. El problema es que el mexicano promedio pareciera conformarse con esta crisis y pensar que no hay nada por hacer, que las cosas son así, o que el gobierno tiene toda la culpa de lo que está ocurriendo.

    Con toda sinceridad espero que la situación de nuestro país mejore. México es una bomba de tiempo que podría estallar en cualquier momento. Una sociedad ya no se puede dar el lujo de vivir así. Y a pesar de que se habla mucho de la democracia y quien sabe cuanta parafernalia más, la realidad es que si no logramos salir por las buenas, lo haremos por las malas.

    1810, 1910, ¿2010?.

  • La entrevista con Carlos Salinas de Gortari: Hay que recuperar la banca.

    Carlos Salinas de Gortari es un personaje muy peculiar en la historia del país. Es visto como un personaje muy inteligente y astuto, tanto que logró salirse con la suya y engañar a la nación, no solo por la forma en que llegó al poder (por medio de fraude electoral), sino porque nos hizo creer a todos (incluídas las organizaciones extranjeras) que México iba a formar parte del primer mundo.

    Desafortunadamente los mexicanos sufrimos un trago amargo por la devaluación ocurrida a fines de 1994 por el «error de Diciembre»; al tiempo que Salinas decide salir del país para refugiarse en Irlanda mientras ocurre toda la turbulencia (incluída la detención de su hermano Raúl). Por lo cual, llega a convertirse en la némesis para el inconsciente colectivo mexicano.

    Ahora que ha regresado, y dado que ni el «nuevo país democrático» ha sido capaz de aplicarle justicia. Carlos Salinas se da lujo de conceder una entrevista a Ramón Alberto Garza de Reporte Índigo (el cual ya es de paga), donde habla sobre diversos temas, y donde asevera que se cometió un error al dejar la banca a manos de extranjeros, cuando en la crisis mundial que acaba de ocurrir los gobiernos hicieron lo contrario.

    La entrevista es muy interesante, porque a fin de cuentas todo lo que dice Carlos Salinas genera polémica, además sabemos que se trata de una persona muy inteligente y estudiada en estos temas:

    La Tatcher lo pronosticó

    Una venta no transparente

    ¿Que pasó el 20 de noviembre?

    Del tesoro a Citigroup

    Una privatización insuficiente

    Hay que recuperar la banca

  • Neoliberalismo y Libre Mercado pa’l millonario. Comunismo totalitario pa las Pymes

    En México es bien sabido que la clase media es la que mantiene al país. Si bien existen empresas transnacionales hechas en México y empresas grandes que aportan una considerable cantidad del PIB. La mayoría de la lana que se mueve en México viene de las Pymes.

    Es cierto que estamos en una crisis, y es cierto que los que más la van a padecer son los pobres y es cierto que hay que buscar mecanismos para que no les pegue tanto y la brecha entre ricos y pobres ya muy alta no aumente más. Pero también es muy cierto que la recaudación fiscal es pésima. Primero, por los millonetas que no pagan, y por el comercio informal. Pero como a los primeros no los podemos tocar, porque son nuestros amigos, o porque tienen demasiado poder, y los segundos se pueden rebelar y juntarse a la causa de Juanito. Entonces, como siempre, vamos a grabar todavía más los ingresos de quienes sí pagan puntualmente sus ingresos, aquellos que son los que mantienen al país: ¡Vamos a acabar con la clase media!.

    ¿Por qué no se busca mejor impulsar el consumo para salir más rápido de la crisis y no inhibirlo, lo cual hará la recuperación mas lenta?, ¿por qué no se aplica una reforma que haga que más personas paguen impuestos, y no que las mismas pocas personas que pagan, paguen más?.

    Y es obvio que no es un deseo sincero de nuestros gobernantes para ayudar a los pobres, no. Seguro que en lo oscurito Carstens le dice a Ramírez Acuña (que no sé como llegó a presidir la cámara baja). -Oye mi Acuña, o sea, me preocupa que los nacos se vayan a rebelar contra nosotros, vees?. Ellos saben que la brecha entre ricos y pobres es tan grande que un milímetro más que se mueva, y los pobres se vienen encima en pleno 2010, en pleno centenario y bicentenario. Saben que ya no solo está el Peje, también está su próximamente enemigo Juanito, como líderes populares que se puedan rebelar ante el débil sistema político mexicano.

    Creo que en México deberían inventar una corriente política alterna a la existentes derecha, e izquierda. Porque la izquierda lo que hace es cobrar más impuestos para distribuírlos y buscar un mayor igualdad, y la derecha busca cobrar menos impuestos para buscar una mayor libertad económica. Pero aquí en México, a los mas ricos se les exenta de impuestos (aunque sea en lo oscurito), y a la clase media se le cobra más impuestos, para que sean iguales a los pobres. Le podríamos llamar la ambidiestra, porque el gobierno actual toma lo que le conviene de la  derecha y de la izquierda. Ya ven que hasta los políticos se brincan del PAN al PRD y luego al PRI para buscar su hueso, como perros.

    Como siempre, los clasemedieros pagaremos más. De esta forma se refuerza el establishment al cual no se le debe de tocar. ¿Si los pobres se pueden rebelar?. ¿Por qué nosotros no?. Todos los empleados, freelancers y dueños de micro, pequeñas y medianas empresas nos deberíamos de juntar para hacer que ahora sí todo el mundo pague y nadie se haga pendejo.

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  • Pobre de mi México

    Agustín Carstens dijo que fué la influenza, Calderón dijo que vino de fuera, otros dicen que tiene que ver con la caída de los precios del petroleo, que no se hicieron las reformas, que no se qué, que mesa que mas aplauda le mando a la niña, pero la cosa aquí es que mi México está sumido en una crisis económica. Y el mensaje de nuestros mandatarios es que ya estamos en recuperación, pero que todavía viene el shock. O sease, es como cuando alguien se da un «madrazo» y se fractura el brazo. Ya pasó el golpe, pero ahora viene el dolor.

    Mientras la mayoría de los países empiezan a ver síntomas de recuperación en sus economía y en sus ingresos después del golpe bajo, parece que en México, como mencioné, el efecto va a ser retardado. ¿O será que viene otra crisis por la cuestión del petroleo?. Si muchos ya estaban sufriendo, parece que, lamentablemente viene lo peor para nuestro país, porque se creé que habrá 3 millones de nuevos pobres, «¿romeritos, sin camarones?».

    No hace falta mencionar el efecto poderoso de la idiosincracia del mexicano común (desde el gobierno hasta el ciudadano de a pie) en esta crisis inevitable como tal, pero manejable en sus proporciones. ¿Que hubiera pasado si fuéramos una sociedad fuerte?, ¿que hubiera pasado si supiéramos trabajar en equipo?, al menos la situación no estaría tan fea. La mediocridad y el cortoplazismo ahí nos tienen, «amarrados como puercos». Pero siempre el interés individual va por encima del bien del país; desde el tipo que no fué a pagar sus impuestos porque sino se iba a quedar sin lana para ir con los compas a pistear y ver el Cruz Azul vs América, hasta el político que busca bloquear una reforma con tal de beneficiar a su partido, sin importar lo que pase con el país.

    El Producto Interno Bruto ha caído mas del 10%, lo cual es bastante grave, sobre todo cuando rebasan (pero al revés) las promesas chocofantásticas de nuestros políticos: -Chiquillos y chiquillas, el país va a crecer 7%. Cuando fué la crisis del 94, Zedillo y su equipo supieron aplicar estrategias económicas para recuperarnos en relativamente poco tiempo. Muchos perdieron sus casas, pero en mas de un año ya se veian mejorías notables. Pero la duda es ¿que se hará ahora?. Carstens ya mostró su incompetencia, y el dió la muestra a eso que dijeron de Calderón: –El Presidente es muy inteligente, pero ‘ta rodeado de puro pendejo.

    Los clasemedieros podemos aspirar a esforzarnos y a «hecharle ganas» para sobrellevar esta etapa, e incluso aprovechar la coyuntura como muchos hacen. Pero la gente pobre tiene mas problemas, y eso se podría traducir en un descontento social, ¿y que pasa cuando hay descontento social?. Empiezan las manifestaciones, y se puede generar un estallido social. AMLO dice qué no creé que se dará y que su movimiento siempre será pacífico; en cambio Ebrard si se preocupa más por esa situación.

    La buena noticia dentro de todo esto, es ver la propuesta de diálogo de Ebrard con Calderón al proponerle su plan para abatir la crisis. Recordemos que Ebrard no reconocía a Calderón como Presidente Constitucional.

    ¿Qué lograremos aprender los mexicanos de esta crisis?, ¿la pondremos debajo de la alfombra como siempre lo hemos hecho, o esta vez si reflexionaremos y cuestionaremos lo que hemos hecho mal para que nuestro país haya sido el más afectado de toda América Latina?. Mientras yo me animo a decir: Pobre de mi México.

  • La Trilogía de la historia nacional de Enrique Krauze

    Calificación: 4.5 de 5

    Hoy vengo a reseñar no un libro, sino tres, que forman todo un compendio de la historia mexicana narrado por uno de los mejores historiadores: Enrique Krauze. Libros que todo mexicano debería leer para conocer su historia, libros que le darán respuestas a todas esas preguntas que el mexicano se hace como: ¿por qué los mexicanos somos así?.

    Creo que es mas útil reseñar toda la colección como una cosa y no libro por libro porque siguen una misma linea narrativa. Pero si explicaré que «Siglo de Caudillos» abarca desde los inicios de la lucha por la independencia (1810) hasta Porfirio Díaz. «Biografía del Poder» abarca la revolución mexicana hasta que se institucionaliza (desde Madero hasta Cárdenas que fué el último presidente verdaderamente revolucionario), y «La Presidencia Imperial» abarca desde los inicios de ese PRI postrevolucionario (corruptil y demagógico) hasta la fecha en que Krauze termina este último libro (1997, 3 años antes del inicio de la democracia y la caída del régimen priísta).

    Uno de los principales aciertos de esta colección, es que «humaniza» a todos los actores históricos de México. L0s baja del pedestal mítico al que los subió la historia oficial y revolucionaria que nos hemos tenido que tragar en la escuela, pero tampoco cae en el otro extremo de convertir a los buenos en malos o los malos en buenos (como ha intentado hacer la derecha).

    Esta colección, dentro de lo que cabe es objetiva. Es de notar que el autor Enrique Krauze se esforzó por ser lo mas objetivo posible, y basó su tesis en los hechos, los testimonios y su conocimiento, mas que en su ideología y creencias. Vemos como aún siendo liberal, Krauze reconoce al conservador Lucas Alamán, y no se la piensa dos veces por mencionar los errores de aquellos liberales por los cuales el mismo Krauze siente admiración (el autor no niega que Benito Juárez estuvo apunto de regalar la soberanía de nuestro país a Estados Unidos en el tratado McLane-Ocampo o que alguna vez cometió fraude electoral).

    También humaniza a los revolucionarios. Los podemos lograr entender más gracias a este esfuerzo de Enrique Krauze. Y también a los priístas, que a la vez que eran autoritarios y antidemocráticos, también eran humanos y se comportaban como tales. No solo se analiza el comportamiento de los actores en el poder, sino desde su infancia y juventud, para que de esta manera podamos conocer a fondo como eran.

    La línea histórica es continua, lo cual nos permite ver como se van conjugando las cosas para llegar hasta nuestro estadio actual. Krauze recurre a la figura del Tlatoani para explicar el sistema autoritario del PRI, y también la cultura del  «pan o palo«, que se originó con Porfirio Díaz, y que siguió vivo durante todo el régimen priísta (y que tampoco han hecho a un lado ni el PAN ni el PRD). Cultura que consistía en dar pan (favores, dinero, puestos etc…) a los opositores para apaciguarlos, o palo (represión, muertes) para el mismo efecto.

    Aquí no solo podemos aprender sobre la historia de México, porque además Krauze menciona lo que sucede en el mundo (o sucedió) y la influencia que tuvieron esos acontecimientos en nuestra historia: La Revolución Francesa, las guerras mundiales, la guerra civil estadounidense, la guerra entre el comunismo y el capitalismo y las repercusiones que tuvo el combate de ideologías en el país. El lector también aprenderá sobre formas de pensar ideológicas sin necesidad de haber tenido un conocimiento previo, y más bien, lo ayudará a que posteriormente consulte otras fuentes para conocerlas.

    Al ser un intelectual, Krauze nos muestra también la historia de la intelectualidad mexicana. Como interactúan con el poder, y la influencia que tuvieron y tienen en el país. Podemos conocer desde intelectuales como Lucas Alamán, hasta Cosío Villegas, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais u Octavio Paz, y su participación a lo largo de la historia del pais.

    Creo que el único fallo es no mencionar el papel de la televisión en las últimas décadas, la cual fué muy importante. Se mencionan mucho los medios impresos como la revista Siempre!, Vuelta, periódicos como El Universal, Excelsior. Pero por alguna extraña razón la TV queda totalmente del lado, ¿no será por sus capítulos de México XXI en Televisa?.

    También me dejó con las ganas de conocer mas sobre la relación de Juárez y Díaz con la masonería. Krauze habla de la influencia masónica y sus diferentes corrientes con profundidad, pero casi no menciona nada sobre la influencia que tuvo esta corriente en Benito Juárez y Porfirio Díaz. Krauze menciona que  «a la vuelta de la casa donde vivía Juarez había un centro de reunión masónica» sugiriendo que fué masón (igual con Porfirio), pero cuando crees que Krauze lo va a contar todo, termina sin decir nada mas, dejando al lecto con la expectativa. ¡Me cae que también eres masón Krauze!.

    Esta es una grán colección que nadie se debe perder. Y más ahora que está de moda sacar libros históricos con un fuerte sesgo ideológico.

  • Golpe bajo para México

    La verdad, durante mi vida, nunca había visto a nuestro país tan debilitado. Un país donde pareciera que todo está saliendo mal, por circunstancias internas y circunstancias externas a él. Podemos presumir lamentablemente, que sufrimos de varias crisis al mismo tiempo: hay crisis de inseguridad, hay recesión económica, y ahora, también hablamos de una crisis sanitaria. Y cuando con solo uno de estas crisis bastaría para que la población entre en estado de alerta, estas tres combinadas dejan al mexicano en un estado mental crítico, donde ya no sabe de que debe asustarse.

    Unos se concentran en una crisis para olvidar las otras, y otros las juntan todas. Pero lo peor del caso es que se complementan entre sí. Lo vemos cuando, a causa de la inseguridad, muchos capitalistas deciden no invertir, o que a causa de la influenza, la gente no vaya a trabajar, lo cual podría significar un duro golpe para la economía; o bien, que los extrajeros decidan no venir a vacacionar a nuestro país, lo cual significa menos derrama económica en cuestiones turísticas.

    Además, la imagen que proyecta el país en el resto del mundo tampoco es algo alentador. Unos han querido decir que somos un país fracasado, que somos el país del narcotráfico, y que somos el país culpable de los casos de influenza que exportan los extranjeros a sus países (aún sabiendo que los primeros brotes se dieron en Estados Unidos). Independientemente de si tenga la culpa o no, nuestro país debe de cargar con todas esas definiciones. Es el que paga el precio ante el mundo de los defectos que compartimos con otros países (principalmente Estados Unidos): Compartimos el defecto del narcotráfico y la droga, pero nosotros llamamos mas la atención porque somos sede del «campo de batalla», compartimos el defecto de la influenza, pero llamamos mas la atención porque nosotros somos los que tenemos mas decesos.

    México vive una etapa muy dificil, donde hay varios frentes de batalla contra la corrupción, la inseguridad, la pobreza, la situación económica y ahora, hasta una epidemia. Me atrevo a decir que es uno de los peores años que hemos vivido en el país durante décadas. Un país que no solo no tiene rumbo y una visión largo plazo, sino que en el corto plazo ya tiene muchos padecimientos. Si, México ha recibido un golpe bajo, está herido, pero en lugar de derramamiento de sangre, hay mucha gente asustada, nadie sabe si va a perder su empleo, se va a enfermar, o va a ser asaltado al salir de su casa.

    Los que querían ver a la sociedad en un estado fragil y aprovechar el momento ya lo pueden hacer. Es hora de aprobar esas reformas, es hora de cambiar esa ley migratoria, es hora de militarizar la frontera, es hora de hacer negocios, privatizar, nacionalizar. Al cabo los mexicanos tenemos la mente muy ocupada en otras cosas, estamos realmente asustados, y por si hubiere alguien que todavía se pudiera mantener en sus cabales, los medios de comunicación nos lo cuentan con su propio estilo, para que todos seremos parte de esta paranoia, que se expande con mucho mas velocidad que la epidemia misma de la influenza.

    ¿Seremos capaces los mexicanos de superar este cúmulo de crisis?, ¿nos ahogaremos en ellas, o aprenderemos para salir adelante o ser un país mejor?. No lo se, eso mas bien ya depende de nosotros