Etiqueta: Crimen Organizado

  • Moreira y la lejanía de la clase política

    Moreira y la lejanía de la clase política

    Moreira y la lejanía de la clase políticaMuy normal para nosotros de los mexicanos eso de «mover las influencias», decirle al «tío que está en ese puesto» que nos eche la mano y que nos dé preferencia sobre los demás. Muy normal porque todo sale muy bien cuando no somos víctimas del nepotismo, del tráfico de influencias y de preferencias.

    Es cierto, la muerte del hijo de Humberto Moreira no es para festejarse. Independientemente del móvil del crimen, seguramente esto está relacionado con el ambiente de corrupción en la que ellos viven. La viuda del occiso Lucero Davis pide la renuncia de Rubén Moreira (hermano de Humberto) y le dice que lo sucedido es culpa suya, dejando entrever algo de los conflictos e intereses que seguramente ha de haber detrás. Es extraño ver la fotografía de aquel personaje que dejó una deuda histórica envuelto en llanto. Algunos dicen que los políticos no deben de llorar en público para no mostrar su flaqueza. A Moreira no le importó, incluso puede lamentar profunda y auténticamente la muerte de su hijo y a la vez ser cínico.

    Parece que a nuestra clase política le dolíó mucho este incidente, que es sin lugar a dudas la muerte más polémica desde que Felipe Calderón inició la lucha contra el narcotráfico. Para Moreira la muerte de su hijo es «culpa de la guerra contra el narco», aunque recibió trato preferencial sobre los otros 60,000 muertos (o 50,000 u 80,000 o los que sean): ¿Es usted poderoso, es político, es pariente de Moreira?, si no, ¡Entonces fórmese!. Todo el Gobierno Federal cerró filas ante el suceso y se pusieron a trabajar como nunca lo han hecho con los ciudadanos. Ni Calderón ni García Luna le hablaron a Moreira para decirle que lo sienten, pero que son daños colaterales, y que la muerte de su hijo es signo inevitable de que se está ganando la lucha contra el narco, porque si están enojados es porque van perdiendo.

    Humberto Moreira tiene derecho a pedir justicia, pero si fuéramos justos, habrían varias razones para castigarlo también a él. Este cierre de filas nos deja ver que la clase política es un mundo y los ciudadanos somos otro. Y digo, es natural en un país donde a un político le satisfacen sus necesidades otros políticos, y la población solo importa en tiempos de elecciones. Lo que más llama la atención es que servidores públicos panistas como Alejandro Poiré se hayan apresurado a atender el caso. El caso de un político que hubiera sido repudiado por el PAN de antaño, pero que ahora tiene preferencia, es «importante».

    Los políticos creen que viven en un mundo aparte, y no solo lo creen, sino que así lo hacen. No cumplen con la función de «servidores públicos» porque la mayoría de ellos se sirven a sí mismos. Preocupa que ni con el poder que tienen logren protegerse a ellos mismos porque de esa forma no podemos esperar que protejan a la ciudadanía. Políticos como los Moreira pretenden gobernarnos, pero ni con sus fuentes de poder logran gobernarse a ellos mismos. Es tanto su apetito que acaban ellos mismos traicionándose, canibalizándose.

    No, no se puede hacer un día de luto nacional por la muerte de un hijo de un personaje infame. La muerte se lamenta, pero no tiene razón alguna para ser mediatizada. Y tampoco debería tener todo el entramado político en su mano para hacer «su justicia» cuando el debió haber sido «ajusticiado» por entre muchas otras cosas, la deuda que dejó en Coahuila.

  • Combate al narcotráfico. Sobre mentiras e hipocresías

    Combate al NarcotráficoLa violencia se incrementó de nuevo en 2011; empezó a reducirse al concluir el año, pero no pienso que hay ninguna conclusión que se pueda derivar de eso. Entonces, los mexicanos están en en lucha difícil con un enemigo brutal y adaptable, y a mi parecer, no han titubeado. Están llevando la lucha a las organizaciones criminales trasnacionales, pero aún hay mucho trabajo que hacer, y estamos ansiosos de continuar otorgando el apoyo que ellos soliciten en esa lucha… Yo pienso que es muy temprano para hacer una estimación sobre si se está ganando o perdiendo. Sé que el gobierno mexicano tomó una decisión valiente, una decisión extraordinaria, de poner a sus militares en las calles”.

    General Charles Jacoby, jefe del Comando Norte (Northcom).

    Lo que hace un mes era “lento pero seguro”, según las declaraciones de la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, hoy, para el general estadounidense Charles Jacoby, es dudoso. La guerra contra el narcotráfico, emprendida en el 2006 por el polémico mandatario mexicano Felipe Calderón Hinojosa, y que ha sido calificada por diversas personalidades yanquis como “valiente y acertada”, es, en realidad, un infierno para el grueso del pueblo mexicano.

    Acepta, el general, que la violencia aumento en el 2011, pero concluye su oración con palabras reconfortantes: “empezó a reducirse al concluir el año”; habrá que incomodar al jefe del Comando Norte cuando se le informe de los 16  recientes narco bloqueos en el estado de Jalisco, en los que se quemaron cerca de 25 vehículos… Se podría hacer una antología con  las declaraciones de funcionarios mexicanos y extranjeros que afirman la decadencia de los carteles mexicanos, resulta interesante que tantas voces sean arrasadas por una sola noticia:

    Los cárteles del crimen organizado mexicano han penetrado a países como Italia, admitió el fiscal Adjunto de la Procuraduría Antimafia de Palermo, Antonio Ingroia… Dijo que existe una penetración fuerte de los carteles de la droga en Italia, principalmente de la organización criminal “Los Zetas”… Apuntó que los cárteles mexicanos tienen en estos momentos el impacto, poder e importancia que hace muchos años tuvieran los de Colombia. Su llegada a países europeos como Italia es reciente, empezaron a llegar hace poco tiempo y han desplazado a los colombianos.”

    -MILENIO: “Cárteles mexicanos incursionan en Italia, afirma Procuraduría Antimafia de Palermo”, por Isabel Zamudio.

    2 MARZO 2012

    Comentaría, el “presidente” Felipe Calderón, que su estrategia ha sido tan exitosa que los cárteles de la droga  han tenido que huir a otros mercados…

    La pobreza, el desempleo, la corrupción, la deficiencia  en la educación y la gran impunidad que caracterizan a México hacen imposible una lucha eficaz contra el negocio de las drogas, además, la cerrazón del gobierno a legalizar las drogas complica la recuperación de los adictos.

    Está claro que  la narco violencia, lejos de menguar, ha  aumentado, y no es necesario que algún personaje extranjero los planteé, México sabe de qué se está muriendo…

    Es grosero que, de nueva cuenta, el gobierno estadounidense se ponga “al servicio” de las necesidades mexicanas en la guerra contra el narcotráfico, ya que, si el negocio de las drogas ha prosperado del tal manera en los últimos años es por la gran demanda de narcóticos de los mismos Estados Unidos. La ayuda que ofrecen los generales yanquis es únicamente con operativos militares, que, paradójicamente, ponen en peligro la soberanía de la nación mexicana; ejemplo de ello es al Plan Mérida, con el territorio mexicano se considera como zona de seguridad de Estados Unidos y con esto, el estado nacional,  le cede la iniciativa a los yanquis en temas importantes como la inmigración y el narcomenudeo.

    Cuado los mismos líderes estadounidenses, que son los encargados de sostener el tambalenate gobierno de Felipe Calderón,  dudan públicamente de los resultados de la guerra contra el nacotráfico, el mansaje es claro; la estrategia es un fracaso… ¡Ya basta de palmaditas en la espalda!, si se quiere una verdadera solución, no sólo a la narcoviolencia, sino al problema de salud que representan los estupefacientes, se debe exigir al gobierno de los Estados Unidosa apoyo, no militar, sino legal; la legalización de las drogas y el combate a las redes de lavado de dinero es esencial para arrancar de raíz esta problemática, ¡basta de hipocresía!

  • La cultura del narco.

    Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver la película de Rescatando al Soldado Pérez, que trata sobre un comando de narcotraficantes que va a Irak a rescatar a su hermano que se había enlistado en la armada estadounidense. Los narcotraficantes lo lograron, salieron victoriosos, lograron el rescate y se les dió un merecido reconocimiento en el país, como si los narcos se hubieran convertido en heroes nacionales al lograr una hazaña que ni el mismo ejército mexicano hubiera podido lograr. La película es cómica, da gracia, pero también nos pone a reflexionar, ¿de verdad hay motivos para exhaltar el narcotráfico?. Lo peor de todo es que la película está patrocinada por el gobierno de Coahuila quien seguramente les facilitó instalaciones para el rodaje.

    Ser narcotraficante en México es cada vez algo más heróico. Lo vimos en la película del Infierno de una manera cruda y también en Rescatando al Soldado Perez. En el primer filme la crítica era directa hacia el narcotráfico y exponía lo que se estaba viviendo allá en el norte, el segundo filme no, se vanagloria a los narcotraficantes presentándolos como heroes, como si fueran personas con sentimientos que han ganado legítimamente todas las posesiones que ellos tienen.

    Ser narco está de moda. Las famosas camisas polo que La Barbie tenía en su detención ya se ven entre la gente común y corriente, se venden al por mayor. Se venden como lo afirmaba en su columna del Informador Petersen Farah, rifles de asalto inflables, cuernos de chivo y demás artefactos. Incluso ya existen tiendas donde se venden exclusivamente accesorios relacionados con el narcotráfico. ¿Qué es lo que está pasando para que la sociedad en lugar de criticar este fenómeno, exhalte al narcotráfico y lo vea como algo positivo?.

    Ya hemos mencionado aquí anteriormente por qué el narcotráfico crece en desproporcional medida: Falta de oportunidades en el empleo formal, reconocimiento, falta de valores, materialismo etc… Pero también los narcotraficantes se han encargado de exhibirse como heroes, conformaron un estado dentro del estado y ahora construyen escuelas, caminos, todo lo necesario para que una sociedad funcione y listo, la sociedad queda contenta con el trabajo que ha hecho el narcotráfico.

    Muchos se han equivocado al ver la guerra contra el narco como la «Guerra de Calderón«. Felipe Calderón ha emprendido una batalla por cierto mal planeada, y posiblemente atacando con fuerza algunos cárteles mientras es displicente con otros como es el cartel del Chapo Guzmán. Y todos estamos en nuestro derecho de criticar al presidente por las formas en que ha tomado las acciones, pero no en el fondo. El narcotráfico es indeseable en México y parece que un gran sector de la sociedad no lo entiende. Es tan intolerable el clima de violencia que ya muchos están pidiendo que se pacte y negocie con el narcotráfico, o que se legalicen las drogas. Es cierto, el presidente pudo haberse equivocado al meterse a esta guerra frontalmente, pero ya que la desató no se puede hacer para atrás.

    Parte de la estrategia del combate al narcotráfico es precisamente, acabar con la cultura del narco. Acabar con las razones que hacen que la sociedad exhalte de tal manera a los narcotraficantes, dejarlos de ver como heroes y verlos como lo que en realidad son: una escoria social indeseable. Mientras no cambiemos esa percepción, la guerra contra el narcotráfico estará perdida.