Etiqueta: corrupcion

  • Moreira. De la #MisiónCumplida a la vergüenza nacional

    Moreira. De la #MisiónCumplida a la vergüenza nacional

    Tenía razones para no entusiasmarme con la detención del Chapo. Si bien lo considero un acierto del Gobierno, tampoco es algo que, a mis ojos, le otorgue una mayor legitimidad. Nuestro Gobierno ya ha roto ese delgado hilo de confianza con los ciudadanos y es ya imposible volverlo a unir.

    Moreira. De la #MisiónCumplida a la vergüenza nacional

    El problema es que el tiempo me da pruebas para alimentar mi sano escepticismo frente al Gobierno que sigue sin entender que no entiende.

    Y todo ese ímpetu por la captura del Chapo se perdió en unos pocos días. El Gobierno fue humillado de nuevo.

    Es que es inverosímil que gobiernos extranjeros se encarguen de hacer justicia a los mexicanos haciendo la chamba que le tocaría hacer a nuestras autoridades. No, no es que hayan podido. Es que incluso después de desfalcar Coahuila, Humberto Moreira fue nomprado Presidente del CEN del PRI. Entonces uno entiende por qué este delincuente (porque eso es) haya quedado impune y fuera mandado a «estudiar a Barcelona» para vivir en un chalet de lujo por el cual pagaba más de 80 mil pesos mensuales.

    Mientras el Gobierno presumía ser más fuerte que el crimen organizado al capturar al Chapo (que de alguna forma corrieron con suerte), nos dimos cuenta que un gobierno extranjero tiene mayor capacidad de hacer justicia por nosotros que lo que puede hacer el propio Gobierno. Desde este punto de vista se me antoja muy difícil que el Gobierno realmente sea tan fuerte como lo presumen. O bien, lo puede ser sólo cuando lo que se busca esté alineado con sus intereses.

    Por eso mi escepticismo con Peña Nieto desde un principio: un candidato de un partido que tuvo como Presidente a Humberto Moreira, con sus delitos ya conocidos en todo el país, no puede ser confiable a menos que éste se pronuncie en contra de él.

    Dicen en la página oficial del PRI:

    En relación a las notas periodísticas que aluden a la detención del Lic. Humberto Moreira por autoridades hispanas, en Barajas, España, señalamos que hasta el momento contamos con poca información para emitir un pronunciamiento definitivo. Esperemos el desarrollo de las investigaciones de la justicia española. No hay que anticipar ni defensas ni juicios condenatorios. Las instituciones no son responsables de los actos de los individuos que la integran. (comunicado de Prensa del PRI).

    Hago hincapié en este renglón que he puesto en negritas, porque de verdad me parece un comentario absurdo y cínico. El PRI se deslinda de Moreira porque dice no ser responsable de los actos de quienes integran el partido. Pero los mismos priístas nombraron a Humberto Moreira como su Presidente habiendo ya cometido varios de esos delitos que se le imputan, los cuales ya eran de dominio público.

    Eso es lo que en mi rancho llaman un #EPICFAIL.

    Tuvieron que ser los españoles quienes encarcelaran a Humberto Moreira, y por medio de la cuenta de Twitter, la policía de ese país (quien recibió información de Estados Unidos sobre algunas sospechas de que había transferido dinero al país ibérico mientras era Gobernador de Coahuila) posiblemente de forma involuntaria humilló al Gobierno y al Presidente Peña Nieto al usar la misma frase (#misióncumplida) que éste último utilizó cuando el Gobierno capturó al Chapo.

    Por un lado me da mucho gusto que a Humberto Moreira por fin lo hayan encarcelado, casi digno de una fiesta en un país donde en materia política no tenemos muchas cosas que celebrar. Por otro lado, me siento avergonzado, porque el hecho de que un gobierno extranjero se encargue de hacer la justicia que en nuestro país el Gobierno no pudo, o más bien no quizo hacer, nos deja muy mal parados y nos exhibe como país.

    Y esa es la realidad de nuestras instituciones. Más cercanas a la inoperancia para castigar a Moreira que al júbilo excesivo por haber capturado al Chapo Guzmán.

    Y duele.

  • La Volkswagen, y mi vochito contaminaba más de lo que pensaba

    La Volkswagen, y mi vochito contaminaba más de lo que pensaba

    Me desperté con la noticia de que mi vochito contaminaba más de lo que creía. Los de la Volkswagen me engañaron. Yo que tenía a los alemanes en un gran concepto, muy rectos, muy trabajadores, muy ordenados y muy respetuosos de las instituciones; con todo y el pasado nazi de la marca.

    La Volkswagen, y mi vochito contaminaba más de lo que pensaba m07-bg-image

    Después de darme cuenta como es que mi «escarabajo» contaminaba de más, las acciones de la Volkswagen se desplomaron y el CEO de la empresa renunció.

    ¿Qué hubiera pasado si ese vergonzoso escándalo lo hubiera protagonizado una marca mexicana? Imagínense, enterarnos que Telcel «falsea» los minutos que usamos quienes hacemos llamadas por esa empresa telefónica. No sólo no pasaría nada, más bien no nos sorprendería que eso no ocurriera e incluso ocurre.

    Si el escándalo de la Volkswagen fue eso: un escándalo, en gran parte así fue porque los consumidores esperan que esa empresa, asentada en un país donde la corrupción es muy poco tolerada, sea congruente y tenga cierto espíritu de ética. Lo que más llama la atención no es que hayan falseado pruebas de emisiones contaminantes (con su prejuicio respectivo al medio ambiente) sino que quien incurrió en ese acto fue una empresa alemana, de gran reputación.

    Eso es lo que ocurre cuando una nación (y la sociedad que la integra) tiene instituciones fuertes y la corrupción no se tolera, quien se «sale del huacal» es castigado. La bolsa de valores castigó, la marca será castigada y tendrá que pasar un tiempo para que los daños al branding sean reparados (posiblemente hagan campañas medioambientales), y el CEO tuvo que renunciar.

    En un país como México cuando eso sucede no ocurre mucho, o no ocurre nada. Y no hablo en específico del Gobierno a quienes podríamos dar por sentados en este ejemplo (además que un Gobierno por sus características puede ser más opaco que la iniciativa privada), sino de las mismas empresas mexicanas.

    Los alemanes son una sociedad con una autoestima colectiva muy alta, a pesar de los fracasos históricos (sobre todo en las guerras del siglo XX) han resurgido de las cenizas para volverse la nación más fuerte de Europa. Perfecta no es, pero los alemanes se sienten orgullosos de serlo, por eso se respetan y respetan las reglas que ellos mismos se han creado. Tanto que los extranjeros esperan que sus empresas globales sean congruentes con ese «contrato social».

    Como nosotros no nos sentimos orgullosos de nuestro país (y por eso creemos que sólo hay que festejar a nuestro país cuando está bien), entonces es más fácil pasar por encima de él y de sus instituciones endebles. Eso aunque se maneje un doble discurso donde algún empresario haga un museo aquí y un homenaje acá y acullá o coloquen banderitas en septiembre.

    Los alemanes al ser derrotados no dejaron de querer a su país (una autoestima alta implica saber quererse en los momentos más difíciles), por más fueran dolorosas las derrotas, por más humillante fuera el Tratado de Versalles, por mas fueran divididos por un muro e intervenidos tanto por Estados Unidos como por la Unión Soviética.

    Si nos quisiéramos más como nación, si de verdad amáramos a México, cualquier empresa que incurriera en un escándalo similar sería sancionada por su sociedad como ocurrió con Volkswagen. Porque al igual que ocurre con los individuos, un país que se quiere, se respeta y se da a respetar. Pero no nos queremos y nos faltamos al respeto.

    Y como una nación con problemas de autoaceptación, festejamos irracionalmente cuando las cosas parecen estar bien y cuando no, consideramos no merecer nada, no hay que honrar a la patria porque «me dueles México» y por «culpa de Peña Nieto».

    Mientras Telcel me seguirá cobrando tarifas abusivas…

  • Estados Unidos Guatepeores

    Estados Unidos Guatepeores

    Como es sabido, el ahora ex Presidente de Guatemala Otto Pérez fue depuesto de la silla presidencial de ese país por ser presunto beneficiario de una red de corrupción llamado La Línea, la cual operaba a través del sistema de aduanas. Como afirma el analista Jorge Zepeda Patterson, en 2007, Guatemala, en medio de una crisis de legitimidad, adoptó la creación de la CICIG (Comisión Internacional Contra la Corrupción de Guatemala), independiente, soportado por la ONU y con facultades por parte del Congreso del país centroamericano. No se puede entender la deposición de Otto Pérez sin la CICIG, pero menos se puede entenderla sin la presión que ejercieron los ciudadanos.

    Estados Unidos Guatepeores

    Guatemala nos ha puesto el ejemplo; sí,  un país centroamericano al cual hemos estado acostumbrados a desdeñar (ni en la CONCACAF son relevantes). Es cierto, nos han vendido la idea de que México es un país estable debido a que desde que la “institucionalización de la Revolución” todos los mandatarios han cumplido sus seis años de mandato. En realidad ese record (que no ostenta siquiera Estados Unidos gracias al Watergate) no es algo para presumir, en tanto los ciclos cumplidos de los presidentes no fueron necesariamente derivados de un país estable y rimbombante, sino de un sistema hecho para que los mandatarios, sobre todo los del viejo régimen, no sufrieran las consecuencias de sus actos.

    Durante un periodo de tiempo (sobre todo desde el año pasado) se ha hablado mucho de “la noticia que pone en jaque al Gobierno de Peña Nieto”, una tras otra, golpe tras golpe, que ya se ha hecho una costumbre. Los más acérrimos opositores se preguntan en cual golpe Peña se baja del tren, los opositores moderados se sorprenden porque eso no ha sucedido. Peña Nieto, a pesar de todo, sigue al frente del barco porque tiene un congreso demasiado sumiso y porque en la cabeza tal vez no nos cabe la idea de que un mandatario deje el puesto (o piensen que la consecuencia de la partida de Peña pudiera ser la llegada de López Obrador).

    No estoy sugiriendo ninguna insurrección, ni mucho menos alguna revolución, pero desde el punto de vista ético un Presidente con antecedentes de conflictos de interés y envuelto en un mar de corrupción, no tendría por qué seguir siendo Presidente y posiblemente debería de enfrentar a la ley. En México eso no pasa y mientras, Federico Arreola le hace una entrevista a modo para ayudar a legitimarlo y en la cual Peña Nieto, de forma forzada le dice que algunos de los memes que hacen de él son graciosos.

    Ahora el nuevo golpe a su imagen es el informe de la GIEI, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien ha desmentido la “verdad histórica” de Ayotzinapa. Al parecer el Gobierno nos mintió, los estudiantes no fueron incinerados en Cocula. Y mientras todo esto ocurre, los social media strategists ya están una vez más en control de daños; ya están usando a sus periodistas de cajón.

  • Agua de Jamaica como remedio para quitarse los piojos

    Agua de Jamaica como remedio para quitarse los piojos

    Ojalá México pierda la final de la Copa de Oro.

    No, no soy antinacionalista, ni soy negativo, ni tengo problemas psicológicos. Quiero que México pierda la final, no quiero que aficionado alguno apoye a la selección. Me sentiría mal por los que celebren el campeonato.

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    No, no fue un error del árbitro. Andreas Brehme tiró el penal mal marcado en la final de Italia 90 contra Argentina, porque fue eso, un penal mal marcado. Acá se trató de un árbitro que favoreció inexplicablemente a la selección. Andrés Guardado (quien afirmó ante cámaras que pensó fallarlo) debió lanzar el balón al tiro de esquina o a cualquier otro lado. No es el principal culpable ni creo prudente hacer una campaña de linchamiento contra él, pero el Piojo se lo debió haber ordenado: -Fállala Andrés, si la metes, los intereses económicos prevalecerán sobre el futbol y seguiremos fomentando la corrupción dentro del balompié (esperen, no creo que el Piojo tenga un léxico más allá de nivel primaria, creo que exageré).

    La selección se parece a la política mexicana (si «selección» debiera ir en mayúscula, entonces es una omisión a propósito): El Piojo, que podría ser un símil del Presidente en este juego de comparaciones (bueno, ni Peña Nieto logra ponerse tan fuera de sí), y quien hizo un berrinche en el #NoEraPenal del mundial pasado (dudamos que en realidad no haya sido penal) dijo: -Si se equivocan a favor, aprovechas. ¡Qué gandalla el Piojo! Entonces si el Partido Verde te da dinero para violar la veda electoral ¡Aprovechas! ¡Qué mediocre, qué corto de miras, qué cinismo! No, no es cultural, el Piojo es así, se desarrolló en esos ambientes donde todo se vale.

    Pero dicen que es normal, que la corrupción es cultural.

    Me dio mucho gusto ver la indignación que hubo en Twitter. León Krauze, a quien respeto y a quien me gusta leer, pero que no comparto en absoluto su postura en este caso. Él dijo:

    Al contrario, a mí me pareció un muy buen acto de los aficionados. No sólo hay que indignarnos cuando nos perjudica la injusticia, también cuando nos beneficia. Una pifia del árbitro es parte del juego sí, pero que el árbitro marque descaradamente a favor de un equipo (una final Panamá vs Jamaica no vende) ya no es parte del juego, y ese tipo de injusticias se deben de reprobar, sin importar si son en tu beneficio o perjuicio.

    Una injusticia de ese tamaño a tu favor demerita tu triunfo y le quita todo su valor. ¿A quién le gustaría festejar una victoria que no debió de ser y que se orquestó para que fuera?

    Y el acto es bueno porque demuestra, por el contrario de lo que nos quieren hacer creer (que somo corruptos casi por naturaleza) que mucha gente está en contra de sacar ventajas a través de una injusticia. Muchos de los aficionados en las redes sociales no sólo comprendieron la frustración de los panameños, sino que se pusieron de su lado.

    Posiblemente influya el estado actual de nuestro querido país, cuando en el futbol el aficionado ve repetidas las mismas formas de las cuales se indigna: -No voy a festejar un triunfo espurio si es más o menos lo que aquí sucede en México con nuestros políticos, – Dirá alguno. Parece que los organismos que rigen el futbol viven desfasados de la realidad como sucede con nuestra clase política; creen que pueden hacer arreglos sin que nos demos cuenta, porque también es su caso: No entienden que no entienden.

    Tanto el seleccionado de Costa Rica como el de Panamá merecen estar indignados. A pesar de que la FIFA fue expuesta ante actos imperdonables de corrupción, se sigue haciendo lo mismo.

    Lo mejor que puede pasar es que México pierda la final. Y eso que el futbol es un tema «no tan importante», porque en las cosas más importantes puede que estemos peor.

  • México, un país de «bromita»

    México, un país de «bromita»

    Tomando la teoría de la relatividad de Einstein. Imagina que estás dentro de un avión y una mujer camina dentro de un pasillo desde el baño que está en la parte trasera hasta su asiento de primera clase (es decir, hacia la misma dirección en que el avión viaja), estando ahí tú puedes deducir que esta mujer camina a una velocidad de 4 kilómetros por hora. Imagina que un amigo tuyo se encuentra en la superficie de la tierra y observa caminar a esa mujer dentro del avión. Tu amigo llegará a una conclusión diferente, él te dirá que la mujer se desplaza a una razón de 904 kilómetros por hora (asumiendo que el avión viaja a 900 kilómetros por hora). El evento es el mismo, pero la percepción cambia de acuerdo al punto en que se encuentra el observador.

    México, un país de "bromita"

    Algo así pasa con las ideologías políticas. Un evento ocurrido en nuestro país siempre será el mismo; el juicio que se haga de ese evento variará de acuerdo a la postura política del observador. La privatización de una empresa será vista con agrado por un liberal económico, en cambio generará mucha molestia en un izquierdista de cepa. Independientemente de que en algunos casos puedan existir instrumentos para medir la efectividad de una decisión de una forma independiente a las condiciones ideológicas, un evento en muchos casos no puede juzgarse igual por todos los observadores dado que su ideología está dada por muchos factores, como su instrucción, el ambiente en que se ha desarrollado e incluso condiciones psicológicas y hasta genéticas. Un estadista lo sabe (o se asume que lo debe de saber) y por eso es que debe de entender que muchas de las decisiones que tome serán juzgadas desde varias perspectivas.

    Entonces se puede entender que la gran mayoría que las decisiones que tome serán juzgadas mal por sus detractores (no se puede quedar bien con todo el mundo).

    El problema para un gobernante viene cuando las críticas a sus decisiones y a su gobierno superan esta natural condición del ser humano, y es lo que está pasando con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Es curioso que el juicio que hace Gerardo Fernandez Noroña sobre la fuga del Chapo sea muy similar a la que hace Pedro Ferriz Hijar, siendo que su doctrina ideológica es casi opuesta a la del primero.

    ¿Habría que agradecerle a Peña Nieto que haya terminado temporalmente con la polarización que vivía el país al poner a casi toda la nación contra él?

    La mayoría de las críticas (tal vez con excepción de algunas de las reformas) han logrado una convergencia de opinión entre la derecha y la izquierda mexicana. Pedro Ferriz afirma que uno de los problemas del país es que algunos empresarios están coludidos con el gobierno actual y eso explica en gran parte, nuestra situación actual y la desigualdad en la que se vive; al mismo tiempo López Obrador habla de la «mafia en el poder». Aunque no son argumentos exactamente iguales, sí tienen varias coincidencias, curioso entre dos figuras que se repelen entre sí. La opinión de ambas posturas frente a la Casa Blanca de Peña Nieto, y hasta algunos casos, lo de Ayotzinapa, más que ser divergentes, tienden a ser convergentes.

    El problema es que el pésimo desempeño del gobierno actual queda evidente, no hay escapatoria, no hay punto de vista ideológico desde donde se pueda justificar. Dentro de su partido lo pueden defender, pero no es un problema de percepción con base en lo ideológico, sino de simpatía con una institución (cuestionar al Gobierno sería cuestionar fuertemente a la institución en la que me siento «parte de», donde tal vez no sólo tengo simpatías, sino intereses políticos). La prensa extranjera, la cual, en algunos casos asumimos, puede ser más objetiva por su capacidad de verlo todo «desde fuera» (aunque no están exentos de condicionamientos ideológicos) llega a la misma conclusión. El veredicto es generalizado, éste gobierno está sumido en la corrupción.

    Cuando digo que México es un país de «bromita» es cuando a pesar de toda esta realidad no pasa nada, cuando la oposición está inmóvil cuando el gobierno se ha puesto en una posición para que cualquiera le de una patada. Es de «bromita» cuando ocurren cosas tan inverosímiles como que el capo más buscado del mundo se escape del penal (supuestamente) más seguro de América Latina. Es de broma ver que el Chapo se escape, según el video presentado por el Comisionado Nacional de Seguridad con barba y pelo, y la PGR diga que estaba rapado al momento de salir de la cárcel. Es inverosímil que el Chapo (aunque la inverosimilitud se puede atenuar entendiendo la gran corrupción) tenga una tablet en la cama mientras escapa. Es inverosímil que en el momento en que éste se escapa, Peña y Osorio se vayan juntos a Francia dejando al país sin cabeza.

    Un país de «bromita», surrealista (André Breton dixit, y hasta mi vecino dixit), dicen que como México hay dos. México sumido en una de sus peores crisis contemporaneas, la sociedad paralizada, impotente, creando memes del chapo y burlándose de Peña Nieto en las redes sociales como terapia psicológica para evadir la realidad ante el supuesto (no del todo verdadero) de que no se puede hacer absolutamente nada para cambiar las cosas. Así de triste es la situación, y el gobierno se alcanza a sostener gracias a la complicidad de la oposición y a sus partidarios con muy poco espíritu de autocrítica y quienes creen que el problema de las críticas hacia su gobierno están afuera y no adentro.

    Por eso cuando les mencionas la palabra «dimitir», te dicen que no conocen a ese ruso.

  • Atole con el Chapo

    Atole con el Chapo

    Enrique Peña Nieto es un pésimo Presidente. De hecho, pienso que junto con Díaz Ordaz, Luis Echeverría, y López Portillo, integra el grupo de los peores presidentes de la historia moderna (peor que Salinas, sí; creo que por eso ya pocos recuerdan su supuesta relación con Salinas). Aunque no creo que la huída del Chapo haya implicado un pacto con Peña. El Presidente pierde mucho con la salida del Chapo, pierde capital político, pierde, junto con su partido, popularidad, y por lo tanto, un paso en reversa que su partido o sus cercanos se mantengan en el poder (aunque en éste país todo puede pasar). Sólo se podría entender un pacto de éste tipo desde una conspiración mucho más compleja que tendría que rebasar nuestras fronteras.

    Atole con el Chapo

    Pero aunque no creo que haya habido un pacto explícito con Peña Nieto, para que el Chapo saliera, se tuvieron que corromper servidores públicos de alto nivel, no sólo el director del penal, sino mucho más que eso. Es que no hay forma de explicar que el Chapo haya salido por sus propios medios. No cuadra, no tiene explicación alguna:

    1.- Hace tiempo detuvieron al mochaorejas ¿Lo recuerdan? Al famoso secuestrador Daniel Arizmendi. Bueno, recuerdo muy bien que cuando lo capturaron y lo llevaron al Penal de Almoloya (hoy el Penal del Altiplano), los noticieros afirmaron que sería confinado a una celda especial de donde no podría salir, ahí se bañaría, ahí comería, ahí todo. Esto empata con lo que Flavio Sosa, luchador social de Oaxaca quien estuvo en la misma prisión en el sexenio anterior, le relató a Diego Enrique Osorno. Él estuvo en una celda donde sólo había una cama, una mesa de cemento y una ducha. No se entiende como es que el Chapo pudo entrar a una regadera común y de ahí escapar sin que las cámaras grabaran su fuga (recuerden, es un penal de alta seguridad). Sólo se puede explicar por medio de la palabra «corrupción», si el Chapo no estuvo dentro de esas celdas creadas para los reos más peligrosos tuvo que haber habido corrupción de por medio.

    Ya lo dijo Flavio Sosa, para escapar era necesario sobornar a fuerzas de tres órdenes distintas, las cuales tienen fricciones entre sí. Tuvieron que haber movimientos de más alto nivel.

    After Guzmán’s last escape, it was revealed that he had corrupted the entire infrastructure of the prison that was holding him – Patrick Radden, columiista de The New Yorker.

    2.- El túnel, el túnel más grande de México tendrá 3.5 kilómetros (construido por empresas de Carlos Slim). Éste tiene 1.5. No es un túnel que un reo pueda excavar con una cuchara. Se necesita mucho más que eso. A Priori se puede entender, porque el Cártel de Sinaloa tiene los suficientes recursos para construir túneles de cientos de kilómetros (El Chapo inventó el «narcotúnel»). Se necesita gente especializada para hacerlo (recordar que éste túnel tuvo iluminación y aire acondicionado) y se necesita un camión de volteo diario para poder extraer los metros cúbicos de tierra necesarios durante un año, ¿y nadie se dio cuenta? 1.5 kilómetros desde el penal,  donde es necesario pasar horas de revisiones para poder entrar, donde no puede volar ningún artefacto ni helicóptero ni avión, donde los teléfonos celulares están prohibidos y de donde nadie había escapado. ¿Qué nadie lo vio?

    3.- Si el Chapo escapó una vez, no se entiende que no hayan tomado las medidas necesarias para que eso no volviera a ocurrir. Patrick Radden afirmó que los oficiales le asegurarón que el Chapo estaba aislado en una celda. Sea cual sea la verdad, tuvo que haber actos de corrupción, o bien para que no lo confinaran a una celda, o para que lo confinaran y luego por alguna razón lo dejaran entrar a las regaderas comunes (Flavio Sosa relata que los reos sólo se pueden bañar a las 6:00 AM y el Chapo lo hizo en la noche).

    Mientras esto ocurría, Peña Nieto dejaba acéfalo al país, se llevó a Osorio Chong a Francia (junto con una comitiva de más de 440 personas pagadas con nuestros impuestos); y posiblemente el Chapo haya aprovechado esta condición para poder correr menos riesgos en fuga. No se entiende que Peña no haya regresado al país, muestra de que estamos frente a un gobierno débil, inepto e incapaz de hacer frente a los criminales. En su declaración, Peña ni siquiera tuvo la molestia de llamarlo por su nombre.

    El Gobierno no hace nada, apuesta al olvido porque le ha funcionado (Ayotzinapa, la Casa Blanca), la gente se indigna, hace memes del Chapo, critica a Peña Nieto en las redes, pero nada pasa, luego se le olvida. Peña pierde capital político (y lo poco que mantiene, es gracias a la oposición tan displicente y mediocre que tenemos) pero sigue en pie. En estos años se habla mucho de que va a renunciar, no va a poder, lo van a tirar, se va a morir, pero por alguna razón (y no le estoy deseando ningún mal de salud ni a su integridad) el gobierno ahí sigue, como si de alguna manera pudiera salirse con la suya. Pero no sólo siguen en pie, sino que «no entienden que no entienden», siguen cometiendo los mismos errores, el espíritu de autocrítica es nulo y pareciera que no tienen incentivos para cambiar o para dar un golpe de timón. Cierto, Peña (a mi juicio) no liberó al Chapo, pero que el criminal más buscado del mundo se te vuelva a escapar, y que no existan explicaciones para dicho escape, es porque los cimientos del edificio llamado México están endebles, es porque el Estado de derecho está débil, y en estas condiciones no se pueden lanzar reformas exitosas, no se puede mejorar al país. Se tiene que empezar por reformar lo que siempre se han negado a reformar, el Estado de derecho.

    Lo ocurrido es una humillación para el país en el mundo, como si fuéramos una suerte de hazmerreír, y nosotros no merecemos eso. Me da tristeza porque creo y estoy seguro de que México es mucho más que eso, que en éste país si existe gente que quiere hacer las cosas bien, trabajar y esforzarse. Es triste que relacionen a México con violencia, drogas y un gobierno corrupto; es triste que ya sea pan de cada día que los diarios extranjeros publiquen artículos que relaten como es que México está mal, sumido en la corrupción, que Forbes publique un artículo sobre nuestro país con el encabezado de «El país más corrupto del mundo«, tal vez a los más que odian al Presidente de forma fanática se sientan satisfechos, pero no la mayoría de nosotros.

    ¿Qué hicimos para llegar aquí? ¿Qué pasó? ¿Por qué cuando era niño, creía que en un futuro México iba a ser algo mejor y no lo es? ¿Qué tenemos que hacer para cambiar? ¿Qué podemos hacer para que podamos confiar en nuestros gobernantes y no nos den «atole con el chapo«?

  • El futbol, esa cosa tan corrupta

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Un aficionado del futbol te hablará de la alineación del Barcelona, debatirá sobre si es Messi o Cristiano Ronaldo el mejor jugador del mundo. Dentro del estadio le dará indicaciones a los futbolistas como si ellos pudieran poner atención a los gritos individuo dentro de más de veinte mil que vociferan: -Pásala Márquez, no mames, no la cagues-. El futbol despierta pasiones, sí, su forma de juego es sencilla, digerible y apasionante, lo suficiente como para ser considerado el deporte más popular del mundo. Veintidos monos corriendo tras un balón para colocarlo en una portería, eso es el futbol y eso ha sido suficiente para escribir libros, teorías, para que entrenadores se puedan convertir en una suerte de intelectuales (Menotti o Valdano), para hacer guerras, para levantar la pasión de mucha gente, para divertirse en familia, para muchas cosas.

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Pero el futbol es un deporte tan corrupto. Sorprende como situada en un país considerado tan ejemplar y tan democrático como Suiza, la FIFA sea una entidad sumamente corrupta, tanto que hasta los partidos políticos de México pegarían un grito al ver que es lo que sucede ahí. La FIFA, como dice David Faitelson, no es un organismo, es una empresa corrupta, es una dictadura perfecta. Y vaya que éste organismo ha sido experto en sacar provecho económico de la organización de los eventos, puede chantajear a gobiernos, puede llegar a incidir a su manera en la política de diversos países. La organización interna de la FIFA parece estar diseñada para sacar lo peor del ser humano. Joseph Blatter tiene casi 20 años en el poder, como si se tratara de un dictador. Los jugadores no pueden demandar a la FIFA, porque no hay donde demandarla.

    Un deporte tan popular como el futbol deja mucho dinero. Y en una organización tan vertical y podrida es fácil hacer negocios personales con los derechos de televisión y con la publicidad. Tan corrupta es la federación que Emirates, la línea aérea que patrocina a equipos como el Real Madrid, ha decidido dejar de ser sponsor oficial por muchas razones, entre las que se encuentra la corrupción a la hora de elegir las sedes del mundial.

    Qué decimos del mundial de Qatar, un país sin tradición futbolera alguna y con un clima sumamente adverso para jugar al futbol. La revista France Football afirmaba que hombres poderosos de Francia habrían llegado a acuerdos con miembros del país asiático para rescatar de la ruina al Paris Saint-Germain y tratar de debilitar al emporio mediático Canal+. Sí, Qatar, Ese país tan insignificante en el mapa pero tan lleno de petróleo.

    Tuvo que ser el aparato de justicia de Estados Unidos quien destapara la corrupción en la FIFA en una operación donde detuvieron a 7 dirigentes y se procesaron a 14 personas acusados de corrupción, lavado de dinero y sobornos. Estados Unidos se atrevió, pero muchos otros países no lo han hecho, y si lo hicieran, podríamos conocer el tamaño real de la corrupción de esa institución que por un lado obliga a salir a los equipos de futbol con la bandera y el himno del «Fair Play» pero por otro lado hacen grandes negocios con la publicidad y los derechos de transmisión en tanto que los organizadores de los mundiales como Brasil se percatan de que no les cuadran bien las cuentas.

    Detrás de un gol, de una jugada de Ibrahimovic, un penal cobrado a lo Panenka, hay un directivo de la FIFA que se hace rico, un alto miembro que se corrompe, un votante que vende su voto a cierto país para que éste último sea sede de un mundial. Detrás del deporte más popular y para muchos más bello del mundo, está una de las organizaciones globales más corruptas de la historia. Pero muchos aficionados son tan leales que lo pasan tan alto, tan leales que aquí en México apoyan a un equipo que acaba de ascender para ser después vendido y llevado a otra sede.

  • Higa sido como Higa sido

    Higa sido como Higa sido

    Estoy molesto, estoy enojado, estoy encabronado, estoy emputado. -¡Cerebro, mejor ponte a trabajar, el cambio está en uno mismo! -¡Cerebro, la corrupción es normal en México, ellos lo van a seguir haciendo, mejor cambia tú! -¡Cerebro, si han robado, pero todos lo hacen, pero también han hecho muchas cosas buenas como las Reformas, enfócate en las cosas buenas y no te quejes!

    Higa sido como Higa sido

    ¿Qué hemos hecho para llegar hasta esto? Qué un Secretario de Hacienda no declare su casota es algo, irrisorio. El cinismo crece y crece, la indignación consecuencia de éste también, y es que uno no se puede no indignar, y habrá que darnos cuenta que este régimen está gastado, pero también una forma de ser como sociedad. El individuo deberá recordar esto antes de dar mordida al agente de tránsito, y como es que estos actos de corrupción que toleramos nos llevan a todo este cinismo. Como el pensamiento que a veces prevalece de -Si roba, pero también hace mucho, o roba pero poquito, es parte de todo eso que nos tiene atorados. Ojalá toda esta indignación nos logre crear una cultura de cero tolerancia a la corrupción.

    La indignación es creciente, el gobierno le apuesta al olvido pero ocurre lo contrario. Desde finales de septiembre hay una razón más para estar enojados con el gobierno, que si Ayotzinapa, que la Casa Blanca, que la respuesta de Enrique y Angélica a las críticas, que si Videgaray. Los mexicanos estamos cansados de tanta putrefacción, de ver a nuestros gobernantes como delincuentes que saquean el país en vez de representantes que trabajan. La gente se siente desamparada, y la que no lo está y que simpatiza con el gobierno, tiene nula capacidad de crítica y ve complots por todas partes.

    Pero así sabíamos que eran cuando llegaron en el 2012 y por eso muchos de nosotros no los queríamos ver ni en pintura, era totalmente natural que personajes tan corruptos llegaran a poner al país en la situación tan delicada que ahora está. Al final los antecedentes si pesaron, incluso la ignorancia que se le achacó al Presidente pesó y queda patente cuando no tiene la posibilidad de hacer las cosas diferentes y sigue ensimismado en su guión.

    Desde hace muchísimo tiempo, la sociedad no pedía con tanto júbilo la renuncia de un Presidente. Hasta Carlos Loret de Mola es capaz de preguntarle a González Iñárritu si está a favor de que renuncie Peña Nieto y es que la pregunta ya no sólo no es prohibitiva, sino que también es obvia. Incluso Televisa, la casa que promocionó a Peña Nieto en Los Pinos, pareciera tomar cierta distancia porque la mala fama le puede pegar en su volumen de ventas. La mayoría de los columnistas, a esos que querían comprar, se les han volteado, y ya tan sólo los más paleros (Gómez Leyva, Pablo Hiriart y algunos otros) lo defienden. Queda patente la pésima presidencia de Peña. Queda patente que con Peña Nieto está sucediendo todo lo que decían, iba a suceder con López Obrador y hasta peor.

    El problema es que no es todo, el problema es que parte de su mal gobierno todavía no tarda en hacer efecto, falta la parte más dolorosa, la económica, donde la caída de los precios del petróleo (factor exógeno) y el endeudamiento público (ese sí factor endógeno) nos puede meter en un problema muy fuerte y puede afectar a los bolsillos de los mexicanos.

    Algunos sugieren que Peña no renuncie y se disculpe, o recomponga el barco. Sería lo ideal, pero Peña no tiene la capacidad de hacerlo y ya lo mostró. Como afirmó el mismo cineasta González Iñárritu, la mera salida de Peña Nieto no solucionaría las cosas, se necesitaría ver que acciones se van a tomar después. La tarea difícil viene en la construcción de un sistema, de unas instituciones que ahora están totalmente corrompidas. Los mexicanos tenemos una tarea titánica, pero debemos lograr hacer el cambio, si no, como afirmó Jorge Ramos, si dejamos que esto siga igual, vamos a quedar frustrados de por vida.