Dicen que en la democracia, el gobierno trabaja para el pueblo, de hecho este término etimológicamente le da ese significado: Demos=pueblo, krátos=gobierno. En occidente nos dicen que vivimos en una sociedad democrática, y nos perjuran que los gobiernos trabajan para nosotros. Según ellos toda América es totalmente democrática (excepto Cuba y en cierto grado Venezuela), Europa también, y varios países del lejano oriente se jactan de serlo. Pero me pregunto si los gobernantes están honrando el término o bien están pasando por encima de él, a veces me atrevo a asegurar que es lo segundo.
La democracia se ha estado deteriorando en los últimos años. Ese equilibrio de poderes que se supone, beneficiaría al pueblo, se está concentrando en unos pocos haciendo que los gobiernos, presionado por las corporaciones y poderes de facto, están tomando decisiones en detrimento del pueblo y en el beneficio de unos pocos. Un claro ejemplo está en las leyes «antipiratería» que tratan de imponer como la Ley SOPA y ACTA. Argumentan que debido a la descarga «ilegal» de archivos, algunas de estas corporaciones se están viendo afectadas (hagan de cuenta, sus CEO’s en lugar de poder comprar 5 yates al año ahora pueden comprar 4, pobres) y por eso presionan a las autoridades para que implementen estas leyes que no solo «acabarían con la piratería» sino que de paso se llevarían de calle la libertad de expresión y la neutralidad en la red.
Si analizamos bien y hacemos cuentas veremos que si se implementan estas leyes, las ganadoras serán unas pocas corporaciones y los grandes perdedores serían los ciudadanos. Se alegará sobre la «ilegalidad» de las descargas, pero así como ahora la gente descarga música y archivos, antes estos mismos grababan canciones que escuchaban en la radio en cassettes, o bien iban al mercado negro a comprar los productos en versión pirata (lo cual es más grave, porque un tercero se beneficia). Curiosamente este esquema en Internet tiene más de 10 años. Fue hace más de 11 años cuando la industria logró cerrar Napster, que para mala suerte de los primeros, surgieron nuevas opciones, y todas estas industrias, desde las discográficas, hasta las de software, han logrado sobrevivir estos 12 años. Pero tienen miedo que debido al nuevo esquema de Internet surjan otros modelos de negocio que les tire el «teatrito«, modelos donde el músico, por un ejemplo, suba a un sitio web sus canciones para comercializarlas donde ganará el 90% de las ventas (totalmente opuesta al esquema de ganancias que tienen con las discográficas actuales) como pretendía hacerlo Megabox (parte del exemporio de Megaupload).
Me pregunto: ¿Cómo en esta década dichas empresas no han buscado optar por nuevos modelos de negocio?, no se han sabido adaptar a las leyes del mercado y piden intervención gubernamental (algo así como el socialismo que ellos odian). En estos 12 años han tratado de «involucionar» de ir atrás, hacia lo que ya se superó o ya pasó. Lo peligroso es que en ese intento que incluye mecanismos de presión y lobbying para salvaguardar sus intereses, la democracia se deteriora porque los gobiernos dejan de trabajar para el pueblo, y donde más bien las corporaciones deberían tener los «mismos derechos y obligaciones» que los ciudadanos comunes y corrientes, y no tener «poderes especiales» para que su agenda sea prioritaria. Si la misma caocidad del mercado que hace que las corporaciones hagan recortes de personal para salvaguardar sus empresas, es la que hace que debido a las descargas en Internet no tengan tantos ingresos; entonces si aprueban la Ley SOPA o el ACTA, yo tendría como ciudadano todo el derecho de exigir al gobierno que los «despidos masivos» sean severamente castigados y penalizados, en los dos casos es un absurdo.
Al deteriorarse el estado democrático se corre el riesgo de caer en la violencia o la subversión, los movimentos como OcuppyWallStreet o el 15M de España, así como los que protestan en contra de estas leyes «antipiratería» hasta el momento han sido pacíficos y han respetado las normas de civilidad, pero si los poderes fácticos «aprietan un poco más», la paciencia de los ciudadanos podría terminarse y podríamos ver eventos no tan agradables. No creo que occidente pueda soportar una corporatocracia, el régimen al que nos estamos acercando mientras nos alejamos de los principios demócratas. De hecho en el cyberespacio la guerra ha empezado, con los ciudadanos encarnados en el alter-ego anarquista Anonymous, quien se encarga de tumbar los sitios web de las corporaciones involucradas y provocar el mayor daño posible, también otras nuevas corporaciones relacionadas con el mundo del Internet se han puesto en el bando de los ciudadanos, tal vez porque ellos entienden las nuevas realidades del mercado, mientras que las «otras corporaciones» no lo hacen.
¿Qué le pasa a la democracia?, simplemente veo un deterioro, pero afortunadamente veo también que la ciudadanía está dispuesta a no permitir los embates de los poderes de facto y utilizarán todas las herramientas a su alcance para defenderese. Cada vez más personas se percatan de estos detalles, los cuales ya no son interés de unos pequeños grupos anarquistas o de izquierda, más bien son de la mayoría de los ciudadanos quienes se sienten impotentes ante el teje y maneje de los poderes fácticos, a los cuales no pueden controlar ni con un voto.
El día de hoy en que estoy escribiendo este artículo, se está llevando la reunión mundial del G-20 en Cannes, Francia (donde se reunen los 20 países más poderosos, en los cuales está incluído México). Ahí se toman muchas decisiones en cuanto a la situación económica que prevalece en el mundo y otos diversos puntos que afectan directamente a la sociedad. Lo que me llama la atención y no solo eso, me provoca indignación, es que esta reunión, está patrocinada por bancos y corporaciones privadas, si, esas que pidieron rescates millonarios a los gobiernos, y si, esas que forman parte del 1% más rico del mundo.
El 40% del PIB mundial
Todos lo hemos visto, una ola de manifestantes inconformes han salido de sus casas y han tomado las calles para manifestarse. Los motivos son diferentes. Las primeras manifestaciones en países como Egipto o Libia era manifestarse contra las dictaduras. Pero el fenómeno se extrapoló a países «supuestamente» democráticos. Todo empezó en España, luego Inglaterra y Chile con el problema de la educación superior al cual muchos habitantes no tienen acceso. Pero nunca nos imaginamos que estas manifestaciones llegaran al punto neurálgico del capitalismo al cual se critica: Wall Street.