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  • ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    El exceso de espectaculares y el derribe de árboles para su mejor efectividad no son un ejemplo de una economía dinámica, son más bien ejemplo de una sociedad bananera.

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    Pareciera que para muchos empresarios (relacionados muchos con los anuncios publicitarios), la ecología es algo que no existe. Naturalmente en su visión librecambista, donde lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, si un árbol estorba a la visibilidad de un espectacular, o al letrero de un Oxxo, entonces hay que derribarlo. Porque hay que darle prioridad al «desarrollo económico» sobre el balance armónico de la naturaleza (que no genera ingresos). De por sí, el exceso de espectaculares en las ciudades hace ruido, genera contaminación visual. Ahora el que derriben árboles para que estos se vean, la verdad que representa un descaro. Seguramente este tipo de empresarios se justificarán diciendo que quienes los que los critican son «ecologistas radicales, opositodos, ecomarxistas rojillos comunistoides totalitarios, y que se pongan a trabajar».

    Pero es que bajo esta forma de pensamiento donde se privilegia a la economía sobre la armonía, es que se ha logrado que nuestro entorno se desgaste. Lo peor es que para el asunto de los espectaculares existen alternativas, una campaña publicitaria creativa puede no solo generar más posicionamiento de marca en las empresas, sino puede conjugarse con el respeto a la naturaleza y al medio ambiente. En México existe la falsa creencia de que por más se exponga una marca, más posicionamiento y por ende mayores ventas generará, persiste la falsa creencia de la cantidad sobre la calidad, lo vemos en los espectaculares colocados en las avenidas, en los uniformes de futbol llenos de publicidad tal cual Sección Amarilla. Quienes hayan viajado a Estados Unidos (y lo pongo como ejemplo por ser la meca del capitalismo), se darán cuenta que no existe tanta saturación publicitaria. Incluso en lugares donde esta abunda por la naturaleza del lugar (Times Square por ejemplo), podrán ver que esta, está colocada de una manera en que no contamine tanto la mente de quienes la ven.

    Si nos vamos a lugares como Europa veremos una mayor restricción de este tipo de anuncios. En España se prohibieron los espectaculares en las carreteras, solo permitiéndose el famoso toro de Osborne (anuncios que también existen en las carreteras mexicanas) por considerarlo emblemático. Pero parece que mientras los otros países buscan una mayor armonía respetando su entorno y medio ambiente, en México damos pasos para atrás. Si en un tramo de un kilómetro hay tres espectaculares, la marca anunciada en cada uno de ellos tendrá menos posicionamiento que una sola marca anunciada en un espectacular en dicho tramo. Eduardo Muñoz Díaz, representante legal de la asociación civil Empresarios en Publicidad Exterior, afirmó que lograron «bajar» 300 espectaculares porque convencieron a los empresarios de que entre menos anuncios hubiera, más se valuarían sus marcas. Pero para otros, tanta es su ansia por ser vistos, que los árboles son vistos como enemigos, los cuales se deben derribar en aras del posicionamiento de marca y el «buen comercio».

    Estas empresas publicitarias como Vendor o Expo Graphics, buscan que ningún objeto estorbe la visibilidad de sus espectaculares, para poder valuar bien la renta de sus espacios a las empresas, porque por más visible es el anuncio, más posicionamiento genera y por lo tanto debe de ser más caro. Por esta razón también estas empresas se pelean los mejores lugares, sin importar la contaminación visual que estos generan, sin importar si estos arruinan la visibilidad de la ciudad, y sin importar si con esto se atente a la naturaleza, la cual no genera utilidades a las empresas.

    Por eso sería mejor idea derrumbar los espectaculares para que se vean los árboles. Que las empresas busquen alternativas más modernas y más frescas para anunciarse. Es importante el involucramiento de la ciudadanía, porque de esta manera, las empresas que sean cómplices de estos ecocidios serán señaladas, como lo hicieron varias organizaciones civiles en Guadalajara, después de que estas empresas fueran parte de la tala inmoderada de árboles, y quienes se posicionaron ante este penoso evento. El resultado fue que estas empresas quedaron exhibidas ante la opinión pública, y por lo pronto los anunciantes están pidiendo una explicación a los dueños de los espectaculares, dado que esta exhibición puede perjudicar su marca.

  • Los espectaculares, la contaminación visual

    Yo soy mercadólogo como ya muchos de ustedes saben, y por lo mismo yo entiendo que muchas empresas deseén anunciarse en anuncios espectaculares para lograr posicionar su marca, debido a que muchos de los automovilistas que pasen por el espectacular la verán y probablemente la recordarán. Cuando este tipo de estrategias publicitarias se utilizan con moderación (es decir, cuando no hay una sobresaturación de este tipo de anuncios) pueden ser muy efectivas dado que a los automovilistas y transeuntes les llamará la atención y se fijarán en tal anuncio.

    ¿Pero que pasa cuando hay una gran cantidad de espectaculares en la vía pública?. Lo que no les dicen estas empresas a sus clientes es que al llenar la vía pública de espectaculares, estos son menos efectivos (porque son más los que compiten por llamar la atención del mercado potencial) y el posicionamiento de marca que se genera es menor. Pero lo peor de todo es la gran cantidad de contaminación visual que generan, porque hay que ser sinceros, la abundancia de anuncios espectaculares estropea la imagen de la ciudad. Las empresas publicitarias apuestan a ganar más dinero porque creen en lo cuantitativo, pero dejan la parte cualitativa a un lado. Lo que sucede es que con tanto anuncio espectacular, la efectividad de dichos anuncios se fragmenta entre el número de espectaculares que hay en dicha zona (lo justo sería que las empresas dividieran el costo de los espectaculares entre el número, lo cual no hacen) y de paso causan una muy mala imagen en la ciudad.

    En México existe la idea de que por más espacios publicitarios se vendan se puede obtener más dinero, no solo lo vemos en este tipo de anuncios, lo vemos en los uniformes de futbol (que parecen en muchos casos una especie de sección amarilla) y en muchos lugares más, y lo único que generan es una saturación y contaminación visual que terminan molestando al que está expuesto a tanta publicidad. Recuerdo una vez que había ido a Nueva York de vacaciones. Nueva York es por así decirlo la capital del capitalismo moderno y por lo tanto la pasarela de las marcas es inmensa (sobre todo en Times Square). Pero si uno observa bien, toda esa publicidad está bien integrada, y sobre todo, está regulada, tanto que termina siendo atractivo para quien lo ve, (las pantallas luminosas, los leds, etc…). Pero en México en cambio no hay una regulación y se sigue apostando por la sobresaturación, eso lo noté cuando llegué al aeropuerto de Guadalajara donde hay una inmensa cantidad de espectaculares que terminan cansando, y no solo eso, son tantos que es imposible poder verlos todos.

    En muchas ciudades del mundo se han llevado a cabo campañas para regular la publicidad. Por ejemplo en España han hecho una campaña para quitar todos los anuncios publicitarios en las carreteras y dejar únicamente los anuncios del Toro de Osborne porque esa publicidad ya es algo tradicional y cultural en ese país. En cambio en nuestro país no hay ninguna regulación y lo primero que vemos al llegar a las ciudades es una gran cantidad de anuncios espectaculares.

    En México, el jefe de gobierno Marcelo Ebrard decidió hacer algo al respecto. Debido a la saturación de anuncios publicitarios, el Gobierno del Distrito Federal decidió hacer una limpia de anuncios espectaculares. Pero las reacciones por parte de estas empresas no se hicieron esperar. A la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE) no le pareció bien tal política, y todas las empresas publicitarias pertenecientes a esta asociación decidieron colocar en toda la república, anuncios espectaculares criticando y linchando a Marcelo Ebrard y la gestión de su gobierno. Slogans como «Más pobreza, menos empleo», «Más autoritario, menos diálogo», son los que contenían estos anuncios espectaculares.

    Creo que a los publicistas mexicanos les falta usar mucho su creatividad, y debido a la falta de esta, apuestan a la cantidad, lo cual termina siendo muy incómodo para los ciudadanos que transitamos por las ciudades. En las ciudades desarrolladas las empresas de mercadotecnia y publicidad apuestan por elaborar anuncios creativos y campañas que llamen la atención en lugar de estar saturando a la gente con tanta publicidad que más bien dice poco. Espero que se tome cartas en el asunto, porque de verdad, tanto anuncio no solo es molesto, sino que es peligroso, porque muchas veces provocan distracciones que terminan en accidentes automovilísticos.