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  • La cultura del sospechosismo y la conspiración

    La cultura del sospechosismo y la conspiración

    Soy sarcástico  y exagerado en retratarlo, con el fin de que se entienda más: Hablando sobre aquel apagón después del medio tiempo en el SuperBowl: -¡Qué casualidad que lo de Pemex y el apagón hayan sido la misma semana!-, ¡Claro, fue López Obrador y los del 132, Ciro Gómez Leyva ahorita nos lo va a comunicar!, -¡Fue una estrategia para que Florence Cassez estuviera en la porra de los Ravens!, -¡Seguro Salinas tiene acciones con los 49ers!, -Seguro quieren que Flacco sea el jugador del partido para que luego lo compre el América.

    La cultura del sospechosismo y la conspiración

    Se vio en el asunto de Pemex. Los mexicanos somos buenísimos en crear historias alternativas sobre los sucesos, sin importar si exista información suficiente, sin importar si la prueba más grande sea un tweet anónimo con una fotografía borrosa. Pocas horas después cuando el tema debería ser rescatar a los muertos antes que ver como se produjo este altercado que terminó en tragedia, ya existían varias teorías. En el banquillo de los acusados estaban Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Carlos Romero Deschamps, las petroleras extranjeras. Todavía no había un dictamen oficial bajo el cual pudiéramos estar de acuerdo o no, es decir, todavía no existía siquiera una referencia para poder plantear algún argumento, pero ya se habían sentenciado a varios personajes.

    Con esto no quiero afirmar que pudo ser cualquier cosa, o que la versión oficial vaya a ser verdadera. Sino que los mexicanos tendemos mucho a la cultura del «sospechosismo». Antes de hacer una crítica a la ligera a aquellos que lo practican, debería empezar por decir que creo que esto es un mecanismo de defensa. Históricamente la relación entre la autoridad (gobernantes) y ciudadano (gobernados) ha sido vertical, de sometimiento y totalmente opaca. Debido a la poca credibilidad que le confiere el ciudadano a sus gobernantes, busca por sí mismo interpretar lo que ha sucedido, previendo que los argumentos de la autoridad puedan ser falsos y manipuladores.

    Algunos podrán decir que esta «cultura» es buena y necesaria, dada la opacidad que muchas veces permea en la autoridad. Podrían no estar tan equivocados, pero esta cultura a veces también acarrea un problema, y este problema es cuando los ciudadanos, los teóricos de la conspiración, no hacen un esfuerzo para obtener información que pudiera dar sustento a sus argumentos y con datos totalmente insuficientes dictaminan una sentencia «un presunto culpable sin algún argumento sólido».

    Posiblemente el sospechar no sea malo. Por poner un ejemplo, muchos ciudadanos sospecharon sobre el proceso electoral pasado, y debido a eso se encontraron irregularidades, de lo contrario hubiera podido ser fácil meter la idea de «elecciones limpias» con lo cual no pudiera haber una retroalimentación y una sana depuración de nuestras instituciones. Pero esa actitud sospechosista debería provocar una necesidad de búsqueda de información para procurar que lo que se supone pueda tener más concordancia con la realidad. De lo contrario estaremos mucho más lejos de algún argumento sustentado y más cerca de un argumento «a la Jaime Maussan«.

    Muchas veces las teorías conspiratorias se fortalecen debido a que son más interesantes que las aburridas realidades. Es más impactante afirmar que tal político puso una bomba en un avión a pensar que el motor tenía un desperfecto y estalló. Cierto que en un país como México, con la dinámica social e interacción entre poderes, medios de comunicación y ciudadanos, no es raro que una teoría conspiratoria se vuelva realidad. Incluso una realidad termina siendo una conspiración sobre otra conspiración (El error de Diciembre y el chupacabras), pero creo yo que el ciudadano debe de ser paciente y esperar a recabar la suficiente información (desde la oficial hasta los testigos que proveen argumentos alternativos y la contradicen) para poder sacar una conclusión más prudente.

     

  • La conspiración del 9/11 de Nueva York

    Mucha gente ha dado por sentado que las torres gemelas fueron derribadas por un grupo radical islamista llamado Al-Qaeda el cual estaba lidereado por Osama Bin Laden. Durante años la gente aceptó la versión oficial, pero al transcurrir el tiempo, han surgido dudas, inconsistencias, y han creado teorías conspirativas donde afirman que hubo un trabajo interno (inside job), es decir, que el propio gobierno en complicidad con la élite corporativa había provocado un autoatentado para justificar las invasiones a Afganistán e Iraq, y así sacar provecho económico, sobre todo en relación al petroleo y los gaseoductos que planteaban construír en Afganistán.

    Algunas teorías conspirativas dejan algo que pensar, algunas otras caen ya en lo ridículo (como la que dice que los aviones que se estrellaron contra el WTC fueron un montaje). Pero a mi parecer tanto la versión oficial como la conspirativa tienen varias inconsistencias, lo cual hace que el humano común no pueda deducir con pruebas contundentes que fue lo que sucedió. Las teorías alternativas comenzaron a tener auge conforme el Internet y las redes sociales fueron creciendo (porque los medios de comunicación estadounidenses no les prestaron atención).

    Las personas que dudan de la versión oficial dicen que las torres gemelas no pudieron caer de la forma en que cayeron si no era mediante el uso de explosivos. No dan crédito a que las torres hayan caído verticalmente (muy parecido a las demoliciones controladas) por el impacto de unos aviones. Tambien algunos dicen que el pentágono fue impactado por un misil y no por un avión (en el video proporcionado por el pentágono, no se alcanza a percibir el objeto que impacta contra él), y también hacen hincapié en la destrucción que dejó el impacto, que supuestamente no era posible por medio de un avión.

    Pero el hecho que hace saltar dudas fue lo que ocurrió con el WTC7, un edificio que tenía incendios provocados por la caída de las dos torres gemelas y algunos daños estructurales en su parte posterior que cayó varias horas después, como si hubiera sido una explosión controlada. Nunca en la historia, un edificio de acero se había caído por un incendio. De hecho torres de concreto (menos resistente que el acero) como la torre Windsor de Madrid, que quedó severamente dañada por un incendio, soportaron el fuego casi 9 horas de pie y nunca se cayó. De hecho hay una entrevista con Silverstein (dueño y constructor del WTC) que afirma que mandó demoler esa torre (aquí pueden ver el video), aunque luego dijo que se expresó mal y no quiso decir eso.

    Las personas escépticas de la versión oficial no solo son personas comunes y corrientes. Varios arquitectos e ingenieros reconocidos mundialmente se han unido al movimiento por la verdad del 9/11, donde ellos discrepan de la versión oficial, aunque tampoco afirman si fue un autoatentado. Más bien piden pruebas para que se sepa la verdad sobre lo que ocurrió en esa fecha. Dicha organización está conformada por 1,500 arquitectos, 250 pilotos, 400 profesores, 300 sobrevivientes al atentado, 200 artistas y 400 médicos. (aquí pueden ver el listado) Ellos al tener las puertas cerradas en los medios de comunicación convencionales, han tenido que difundir su versión por medio de Internet, mitines y otros medios. También sorprende que medios de comunicación como el Reforma hayan sacado un apartado especial en Internet donde se afirma que la administración Bush perpetró el atentado (ver minisitio).

    Lamentablemente algunas de las pruebas ya no están. Necesitarían haber estado en el lugar de los hechos, donde ya todos los escombros fueron removidos, y enviados a otros lugares (más que para su estudio para deshacerse de ellos porque eran altamente contaminantes) como China. Las pruebas que tienen son las que todos hemos visto, los videos que tomaron los medios o aficionados y que ahora circulan por Internet. Según un estudio, uno de cada tres estadounidenses piensa que el gobierno sabía de los ataques del 9/11 y dejaron que ocurriera o bien, perpetraron un autoatentado.

    También hay preguntas que ponen en tela de juicio a las teorías conspirativas, como por ejemplo. ¿Cómo se justifican los atentados posteriores en Madrid y Londres?, o también ¿Por qué un país rival de los Estados Unidos como los árabes nunca mencionaron nada?.

    Las pruebas no son suficientes para dar por un hecho las teorías de la conspiración, pero la versión oficial tampoco es suficiente para tomarla como verdad. Yo particularmente no se que haya ocurrido y creo que nunca lo sabremos. Dicen que los ganadores son los que escriben la historia y en este caso es cierto, quien ganó con las invasiones a Afganistán e Iraq fue el gobierno de Estados Unidos y sus grandes corporaciones que de alguna forma lo controlan, los perdedores, además de los países invadidos, fueron los propios estadounidenses.