Etiqueta: conservadurismo

  • Ser un conservador en el siglo XXI

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Un amigo me decía, -imagínate a esas personas que fueron a manifestarse «en contra de los gays», ¿Qué pensarán cuando en 20 años, el matrimonio gay sea algo normal y aceptado por la sociedad?, la misma historia se repite con el conservadurismo, se opusieron a los matrimonios raciales y hasta a la abolición de la esclavitud-. Con esto, mi amigo daba por sentado que ser conservador es algo inútil y hasta ignorante. De igual forma me mostraba estudios que dicen que los liberales tienden a tener un IQ un poco más alto para reforzar su teoría de que los conservadores son ignorantes, así lo dejaban en claro -decía él- los videos de las marchas donde un joven no sabía siquiera que era la pederastía.

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Pensar que el conservadurismo no tiene utilidad alguna en la sociedad es un argumento absurdo. En realidad, caen en eso mismo que él o ellos mismos acusan, que los conservadores viven en una burbuja.

    Por más imperfecto sea nuestro mundo, nadie puede negar que a partir de la Revoluciones Francesa e Industrial el mundo tuvo un impulso sin precedentes tanto en lo económico como en lo político. Los occidentales nos acostumbramos a vivir en democracia, y ese jaloneo eterno entre conservadores y liberales logró configurar sociedades más estables que las que hubiéramos podido crear por medio de regímenes autocráticos.

    A los conservadores se les recuerda su postura reaccionaria con respecto a la esclavitud y hasta con los derechos de la mujer. Pero por otro lado, y así lo afirman varios de los politólogos más reconocidos como Francis Fukuyama y Anthony Giddens, el welfare state (es decir, el estado de bienestar compuesto de seguros de desempleo, pensiones, sanidad gratuita y demás) se lo debemos al conservadurismo, quienes ante la presión de algunos liberales, y sobre todo, la izquierda de ese entonces, decidieron crear este sistema para evitar que sus gobernados se decantaran por el comunismo. Gracias al jaloneo se obtuvo el mejor de los tres escenarios. De los otros dos, uno constaba de un capitalismo donde los ciudadanos estuvieran completamente desprotegidos, y el otro de un comunismo totalitario.

    El argumento de que todos los «cambios» y los nuevos derechos son productos de los liberales es un tanto superficial. Es cierto, los liberales defendieron todas esas agendas progresistas que ahora son consideradas como derechos fundamentales: la abolición de la esclavitud, el derecho del voto a la mujer, el matrimonio interracial, o ahora el matrimonio igualitario. Pero en muchos casos, su oposición a esos cambios lograron que se llevaran a cabo de mejor forma.

    Ahora que se habla de familia tradicional y valores tradicionales, hay que recalcar que la cohesión y fortaleza que tiene una sociedad está dada por un conjunto de valores y creencias propias. Por más «válidos» sean los nuevos valores que pretenden sustituir a los primeros, y aunque ya «hayan funcionado en otro lado», un cambio drástico podría poner en riesgo esa cohesión.

    Por ejemplo, imaginemos que mañana se publican estudios bien desarrollados donde comprueban sin ningún sesgo ideológico que el postulado de los teóricos de género, que afirma que al afirmar que no hay diferencias psicológicas determinado por el sexo, es completamente válido, y por lo tanto, en la Asamblea General de la ONU todos los países acuerdan en instaurar desde ya en sus países baños unisex, que quien quiera pueda cambiar de género, que todas las escuelas sean gender-free, y que ahora son familias y no una familia.

    conservadurismo vs liberalismo

    Crearíamos un desmadre. ¿Por qué? Porque romperíamos súbitamente con el orden de las cosas para implementar uno nuevo, lo cual produciría un shock cultural de proporciones inéditas. Y eso no es necesariamente porque este planteamiento esté mal, ya que según este hipotético caso, está comprobado que la teoría de género es la perfecta solución para acabar con la discriminación. Sino porque no estamos dando siquiera tiempo a la sociedad de adaptarse a una nueva realidad.

    Imagínate que de pronto toda la estructura educativa cambia, ya habíamos creado instituciones que tomaban en cuenta el modelo anterior ¿qué es lo que va a pasar? ¿Qué impacto va a tener en un niño que de pronto le digan que todo lo que habían aprendido es falso?

    Posiblemente no tengamos muchos casos a la mano si hablamos de cambios culturales en el mundo contemporáneo, pero sí puedo ilustrar mi argumento con uno económico.

    ¿Te suena el Consenso de Washington? Por medio de este consenso se instó a los países de América Latina a adoptar medidas económicas liberales después de que su modelo de sustitución de importaciones pereciera víctima de sus propias contradicciones. Para muchos economistas las medidas parecían sensatas y lógicas, pero los resultados estuvieron lejos de ser los esperados. Este consenso nunca entendió la realidad particular de cada país y promovió las medidas como si se trataran de una receta. Las consecuencias las conocemos todos, en respuesta, el cono sudamericano viró a la izquierda y emergieron demagogos como Hugo Chávez y Evo Morales. Países como Venezuela se encuentran en una crisis tanto económica como política.

    Y de hecho, cuando hablamos de la teoría de género, hablamos de una teoría -como casi todas las teorías de cualquier cosa- que puede tener fines nobles, pero que tiene a mi parecer, varios errores en su planteamiento y en las formas con las que intenta llegar a ese fin, porque al menos en varias de sus vertientes, presume antecedentes marxistas (sobre todo el feminismo radical) que invitan más a la confrontación y dan por sentado que cualquier diferencia entre hombre y mujer es malo o indeseable. En realidad, el conservadurismo en un largo plazo puede abonar a que algunos cambios que muchos claman, como la equidad entre el hombre o la mujer o el matrimonio igualitario, se lleven a cabo de una forma más tersa y progresiva de tal manera que no genere un fuerte impacto en la sociedad, sino por el contrario.

    Posiblemente, gracias al conservadurismo -al igual como ocurrió con el welfare state-, se opte por una versión más moderada como vía para llegar a ese escenario. Tal vez el conservadurismo no quiera ceder un ápice ni tampoco los liberales, como ahora se palpa en sendos discursos, pero posiblemente en algún momento ambas posturas tendrán que ceder un poco. Para algunos puede parecer algo difícil de esperar por el atrincheramiento de ambas partes, y porque en cierta medida, más que los hijos o los derechos, detrás hay una batalla más bien ideológica.

    La sociedad cambia, las estructuras también, así también lo hacen las formas de organización (incluida la familia), pero eso no implica que los cambios no deban de someterse a juicio y deba asumirse que como «es cambio» es entonces algo positivo. Como lo sugiere la historia moderna, tanto liberales y conservadores tienen un papel importante en la historia y en la reorganización de las estructuras.

    En realidad ser liberal o conservador no es algo malo y menos aún se puede hacer un juicio de valor. Con excepción de los regímenes mas represivos y autoritarios, de alguna forma ambas posturas nos han acompañado en nuestra historia, y ello tiene una muy justificada razón. Tanto así que hasta nuestros genes inciden para adoptar una de ambas posturas ideológicas.

  • Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    Las cosas han cambiado mucho en 20 años. Yo asistí a una escuela del Opus Dei, y recuerdo muy bien que términos como homosexual, joto, o puto, eran considerados un insulto. Pero no porque se considerara eso un insulto hacia la comunidad gay; sino por el contrario, era reprobable decirle a otro compañero que tenía preferencia por las personas del mismo sexo. Un insulto de ese tipo te podía costar un reporte, el cual tus padres tenían que firmar de regreso; o bien, podía ameritar una suspensión.

    Los círculos conservadores, y su ausencia en un país conservador

    De igual forma, recuerdo que alguna vez los profesores nos entregaron circulares (de esas que tenías que entregar a tus padres para el siguiente día entregar el talón firmado al profesor) porque se iba a llevar a cabo una marcha en contra de los homosexuales. No era como ahora, que la marcha es estrictamente contra el matrimonio gay o la adopción, sino contra su condición per se. No era, respeto tu preferencia sexual pero no estoy de acuerdo con el matrimonio o la adopción. Era, no te respeto por tu preferencia sexual.

    Los círculos conservadores en ese entonces eran todavía más conservadores. En la actualidad no es extraño escuchar a un conservador decir: -No estoy en desacuerdo en las sociedades de convivencia, o -No estoy a favor del matrimonio del mismo sexo, pero no tengo nada en contra de ellos, incluso tengo amigos gais. De 20 años a la fecha han mostrado una mayor apertura.

    Ahora que Peña Nieto propuso legalizar los matrimonios del mismo sexo y anunció cambios en la constitución, lo que más me llamó la atención no fue la noticia en sí, sino el poco ruido de los sectores más conservadores de la sociedad. En un país tan católico y mariano, yo esperaba una reacción directamente proporcional. No la hubo, o al menos no la he visto.

    Es decir, las autoridades no se han encontrado con mucha resistencia. Cuando el matrimonio igualitario amenazaba con legalizarse en Guadalajara (lo cual evidentemente sucedió), la organización Jalisco es Uno por los Niños realizó una marcha multitudinaria. Fueron muchos pero no tantos, no lo que uno podría esperar para una ciudad tradicionalmente conservadora como Guadalajara. Después, cuando las autoridades legalizaron el matrimonio, la misma organización convocó a otra marcha. Ni siquiera pudieron llenar la Plaza de la Liberación (cuyo tamaño es aproximadamente la mitad del Zócalo de la CDMX).

    Me pregunté, ¿Y esa es la resistencia? ¿Tan pequeña? Incluso en otros países más «liberales» como Francia e Italia, la resistencia a estos cambios ha sido mayor.

    Creo que es sano que esas resistencias existan con el fin de que las transiciones, es decir, los cambios de valores o paradigmas dentro de una sociedad, sean más tersas, razonadas, y no abruptas (no me refiero necesariamente que se deba postergar una decisión así, sino que se deba someter a debate, se analicen sus pros y contras, y se delibere para buscar la mejor manera de adoptar dicho cambio).

    Los conservadores, así como los liberales, tienen un papel importante dentro su comunidad; porque la contraposición de las dos corrientes ideológicas propicia un sano equilibrio dentro de la sociedad.

    Las instituciones que hemos creado, como la familia, que tiene sus propios valores y principios, son las que dan cohesión a una sociedad. Un cambio de forma abrupta puede alterar esa cohesión. En cambio, cuando éste es razonado y se somete a un debate, puede incluirse dentro de ese tejido sin alterarlo, fortaleciéndolo más bien. Es decir, hablando del matrimonio gay, no sólo tendríamos que hablar de «mi derecho», sino deberíamos someterlo a escrutinio para incluirlo de tal forma que adopten los valores y responsabilidades que implica tener una familia. Es decir, que cumplan con esa función y no se quede en un «logro por la obtención de un derecho».

    Pero en México, ahora que se harán cambios en la constitución, los círculos conservadores han brillado por su ausencia. Y me sorprende.

    Y sería irresponsable decir que todo es culpa del lobby gay, o de los «intereses oscuros». Porque de la misma forma que la comunidad gay tiene sus mecanismos para ejercer influencia y sacar adelante una agenda, los sectores conservadores también la tienen, también tienen su agenda propia, muchas veces por medio de Iglesias y escuelas a las cuales existen las élites, donde inculcan su credo y sus valores. En una sociedad democrática, los sectores conservadores también gozan libertad de expresión y pueden ejercer su influencia. Tienen sus páginas web y sus Fan Pages de Facebook, pero parece que la gente no muestra mucho interés.

    Pareciera que los conservadores llevan las de perder en el discurso. De hecho parece que este sector conservador (a diferencia de hace 20 años que era mayoría) es más bien pequeño y minoritario.

    Por ejemplo, según Mural (Reforma), en Guadalajara todavía son mayoría quienes están en contra de los matrimonios igualitarios, aunque en las clases más educadas la resistencia ante el matrimonio igualitario es menor:

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    Pero tendríamos que remitirnos también a lo cualitativo. Es decir, quienes no están de acuerdo ¿qué tanto no están de acuerdo? Posiblemente muchos de quienes se oponen no lo hacen de una forma categórica.

    Es decir, su negativa no es lo suficientemente fuerte como para salir a la calle a manifestarse. Muchos de aquellos que aseguraron estar en contra, posiblemente no pierdan el sueño si el matrimonio entre personas del mismo sexo se aprueba. Eso, agregando el hecho de que como ciudadanos tendemos a ser pasivos y no luchamos mucho por lo que creemos, explica por qué la resistencia es tan endeble.

    En un país como Francia donde la gente está más preparada (tanto los liberales como conservadores tienden a ser más letrados y sus argumentos son más sólidos) y es más activa socialmente, se entiende que se organicen manifestaciones en pro y en contra que aglutinan a cientos de miles de personas, llenen plazas y presionen gobiernos. En México eso no sucede. Incluso las marchas a favor del matrimonio del mismo sexo tampoco se caracterizaron por ser masivas, cuando ya es poco menos de la mitad quien se muestra a favor.

    Los humanos tendemos a rechazar lo raro o lo poco frecuente, sobre todo aquello que no conocemos. Cuando entonces, ser gay ya no es algo «tan raro» (en términos de frecuencia), aprendemos a ser más tolerantes. Esto también explica por qué hay más gente que no siente aversión, y por qué una convocatoria para manifestarse en contra del matrimonio gay (aunque su postura sea «en contra») ya no les resulta tan atractiva. Incluso las razones para oponerse, en muchos casos, son otras. Ya no es «esos jotos desviados», sino «respeto a los gays pero un niño necesita una mamá y un papá».

    Los conservadores tienen, o deberían de tener, un papel que no están asumiendo, o lo están haciendo de una forma muy timorata; como si mostraran una fuerte incapacidad para poder comunicarse con el grueso de la sociedad (siendo que la sociedad mexicana no se destaca por ser una muy liberal), y como si sólo se tratara de aglutinar a los suyos, a quienes asisten frecuentemente a la Iglesia o que son parte de instituciones conservadoras.

    La comunidad gay (o el lobby gay, o como le quieras llamar) ha tenido la capacidad de persuadir a algunos de quienes no pensaban como ellos, se metieron hasta la cocina. Los círculos conservadores, a quienes en teoría no les falta dinero y recursos, no lo han hecho, y no han logrado conectar con el grueso de la sociedad. Posiblemente necesiten elevar el nivel del discurso o adaptarlo a las nuevas generaciones, posiblemente tengan que hacerlo de una forma menos sectaria (por ejemplo, sus argumentos son relacionados en la gran mayoría de los casos, con la religión), posiblemente necesiten mejorar la forma en que se comunican, o necesiten romper paradigmas y poner a prueba sus argumentos. Y contrario a lo uno podría pensar, incluso sin ser conservador, creo que los conservadores tienen algo valioso que aportar, porque dentro de una democracia, y sobre todo, dentro de una sociedad madura, su existencia es necesaria y no es prescindible.

  • Jalisco es uno por los niños y la idea de la adopción gay

    Jalisco es uno por los niños y la idea de la adopción gay

    Todos estamos de acuerdo en que la familia es la base de la sociedad, es el núcleo donde el individuo se desarrolla y no puede ser reemplazada por otra institución. La institución de la familia ha mutado con el tiempo: En las épocas más primitivas era una simple organización social (horda) caracterizada por ser un grupo reducido sin distinción de paternidad, luego se organizaban por clanes donde obedecían a un jefe y estaban integrados por una comunidad de personas.


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    Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín “familus” que significa “sirviente que pertenece a un amo”

    Después apareció la familia Consanguínea donde los grupos conyugales se clasificaban por generaciones, todos los abuelos en los límites de la familia son maridos entre sí. Luego le siguió la familia Punalúa que consistía en excluir a los padres y a los hijos del comercio sexual y después a los hermanos. En la posterior familia Sindiásmica un hombre vive con la mujer pero le está permitida la poligamia; después la familia Monogámica se funda en el predominio del hombre con el fin de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutida dado que sus hijos serían sus herederos. Apareció también el matriarcado y la familia patriarcal. Es decir, la familia no ha sido igual durante toda la historia de la humanidad.

    Hace unos siglos la familia extensa vivía junta, y algo que hemos constatado es que las familias cada vez tienen menos hijos. El contexto va modificando su forma dado que ésta para cumplir su función debe de irse adaptando a su entorno. Por un ejemplo, sería impensable (a menos de que se posean muchos recursos de sobra) pensar en una familia de 10 hijos quienes puedan tener acceso a la comida, a la educación y a una formación sana.

    Lo que se discute tiene que ver en parte sobre el modelo de la familia. la manifestación de «Jalisco es uno por los niños» busca mantener el modelo de familia hasta ahora vigente formada por papá, mamá e hijos. Por el contrario, la comunidad LGBT busca que ellos también tengan de derecho a formar una familia, lo cual implicaría un cambio al concepto actual de la familia (aunque cabe decirlo, si obtuvieran dicho derecho, las familias homoparentales constituirían aproximadamente el 4% o el 5% de todas las familias, tomando en cuenta estudios llevados a cabo en distintos países sobre porcentaje de homosexuales en una sociedad). Incluso sin el cambio de leyes, ya han habido cambios al modelo de familia tradicional, como las madres solteras, o muchas personas que deciden vivir en soltería toda su vida, limitándose a relaciones de noviazgo y unión libre. Esto, pienso yo, no se debe a una progresiva «pérdida de valores», sino a un cambio del entorno en el que vivimos (más urbano y competitivo).

    Dicho esto, el debate sobre la posibilidad de que los gays adopten es un tema mucho más complejo de lo que se quiere ver. El tema es polarizador, lo cual impide en muchos casos sostener debates sobre lo que es mejor para la sociedad. La mayoría de los gays hablan sobre los derechos, la mayoría de los conservadores hablan sobre la «naturalidad de la familia» y muchos de los juicios se hacen con base en conceptos religiosos. Esto causa que el debate sobre qué sería lo mejor para una sociedad sea más pobre de lo que debería de ser.

    La familia no es inmutable como acabamos de ver, en 200 años la familia no será exactamente igual que ahora. Hay que debatir sobre la conveniencia de que parejas gay puedan adoptar niños, el debate no debe de limitarse a los derechos de los gay, ni a las ideas religiosas, sino a lo que pueda ser mejor para la sociedad. En Internet hay artículos donde se trata de probar que el desarrollo de niños dentro de parejas homosexuales es completamente sano, por otro lado hay testimonios que tratan de reflejar lo contrario o el de algunos gays como Dolce & Gabbana quienes están en contra de la adopción. Las principales cuestiones no deberían de ser los derechos ni los supuestos mandatos divinos, las preguntas deberían de ser si un niño puede desarrollarse normalmente dentro de una familia homoparental, si un niño está de acuerdo con tener dos mamás o dos papás, si es indispensable que el niño crezca con «mamá y papá» y si en dado caso que esto sea afirmativo los gays puedan cumplir con esas funciones o no lo puedan hacer; también preguntarse si sería una oportunidad mejor para el niño tener dos padres o dos madres que vivir en un orfanato. ¿Si una pareja gay no adopta a un niño, qué será de su vida? ¿Terminará en la calle, o tarde que temprano será adoptado por una familia heterosexual que lo podría educar en mejores condiciones? ¿El niño sería discriminado, o es un precio a pagar hasta que las familias homoparentales sean integradas a la sociedad? ¿No pasará nada? ¿Qué dice el niño? ¿Cuáles serán sus repercusiones psicológicas, sean positivas o negativas? ¿La adopción podría perjudicar al niño, o bien la no adopción les privaría a algunos niños la posibilidad de tener una familia? . El desarrollo del niño va por delante sobre cualquier derecho de los padres o idea religiosa.

    La respuestas a esas preguntas son las que deben determinar si el Estado debería de aprobar la adopción gay o no. Debatir sobre si los homosexuales tienen algún trastorno, desviación y enfermedad es algo innecesario, dada su existencia a lo largo de toda la humanidad y que dentro del mundo científico hay un consenso ya de que no se trata de ningún tipo de trastorno o «aberración» como todavía lo creen cada vez menores sectores conservadores. El debate de la adopción gay debe de ir asumiendo que los gays pueden ser (y son en general) igual de sanos que los heterosexuales, la cuestión estriba en la posibilidad del desarrollo de un niño en un entorno diferente al de la figura masculina y femenina como educadores.

    Sobre la manifestación, todo el mundo tiene el derecho a manifestarse, ese derecho debe de ser respetado. Es tan incongruente que activistas de toda la vida estén en contra de que el sector conservador se manifieste a que si éste último les pite con el coche a los primeros en otras manifestaciones y les digan que se pongan a trabajar. La manifestación es un derecho que en algún momento debemos de usar.

    Los integrantes de «Jalisco es uno por los niños» defendieron sus creencias de forma apegada a la ley (su derecho a manifestarse), algunos de sus planteamientos, cabe decirlo, me parecen cuestionables. Pugnan por el derecho a educar a sus hijos, pero no veo como es que el matrimonio homoparental (o igualitario) e inclusive la adopción se los va a quitar, se trata de una extensión de derechos (los cuales, como comenté, generan mucho debate) y creo que también en algunos casos se da la idea de que hay que «rescatar a los niños de las garras de los homosexuales», lo que se debería debatir es la conveniencia de la adopción. Si fuera realmente un «Jalisco es uno por los niños» se deberían haber incluido temas como la trata de personas, la prostitución infantil y la violencia en los hogares que laceran la vida de los niños de nuestro país (y que son más perjudiciales de lo que se supondría podría ser la adopción gay).

    Entonces mi conclusión es que la manifestación buscó defender solamente el modelo de la familia tradicional promovido por las instituciones religiosas (están en su derecho de hacerlo). Pero estamos muy acostumbrados a no llamar las cosas por su nombre y a utilizar eufemismos que más que atenuar la agresividad de un significado termina confundiendo a la población (al aborto se le llama interrupción del embarazo, y hasta al Negrito de Bimbo se le cambió el nombre a Nito porque alguien vio una cuestión racial en un empaque que en realidad no tenía ninguna alusión discriminatoria). No se trató entonces, de una cruzada por los niños.

    Me gustaría ver un debate, un debate informado, con fundamentos desde las dos partes. Este tipo de discusiones lamentablemente más que generar debate generan polarización y descalificaciones entre ambas partes. Ni conservar el estado de las cosas es siempre lo más sano, ni tampoco lo es necesariamente buscar un cambio en todos los modelos; no se trata de dividir al mundo en buenos y malos ni pensar en términos de «homofóbicos o putos depravados». No creo que los conservadores tengan malas intenciones (independientemente de si su percepción es equivocada o «retrógrada» o no) ni creo que la parejas homosexuales no busquen o no puedan crear una familia estable y llena de amor. Cada quien defiende lo que cree que es suyo, pero insisto, un debate informado, con pruebas empíricas, con números y con evidencias sería lo más sano para poder responder a la cuestión sobre si una pareja gay debería o no de adoptar.

  • Margaret Thatcher muere, ¡no, no, no!

    Margaret Thatcher muere, ¡no, no, no!

    No comparto mucho sus ideas, ha dejado un fuerte legado en el mundo occidental, pionera en aplicar reformas impopulares (recortes a programas sociales, privatizaciones), las cuales todavía son cuestionadas por un sector de la sociedad inglesa.  Pero lo que marcó su gobierno ante los ojos de los ciudadanos del mundo, creo fue la Guerra de las Malvinas por lo cual fue en un inicio criticada por sus formas, pero al final fue reconocida por su capacidad y compromiso. Uno puede estar de acuerdo o no con las ideas de Margaret Thatcher, pero en lo que todos podemos coincidir es en su personalidad imponente y admirable, además de cautivadora. Un personalidad más imponente que la de la mayoría de los primeros ministros del Reino Unido.

    Margaret Thatcher muere, ¡no, no, no!

    Margaret Thatcher fue importante también en la caída de la URSS, se le consideró una promotora del fin del comunismo. Enemiga de los sindicatos ingleses con los que se enfrentó varias veces, enemiga de las empresas públicas las cuales privatizó y redució a nada, a excepción de la sanidad, con la que no pudo y hasta la fecha sigue siendo pública (con mejores resultados que la sanidad privada de los Estados Unidos). No fue gratuito el mote de «La Dama de Hierro» que le pusieron los soviéticos, imponía respeto y a veces hasta temor. Se plantaba en la cámara de los comunes como nadie lo hacía, y se lograba imponer solamente con su personalidad.

    A pesar de lo difíciles que resultaron sus recetas económicas en un corto plazo, se logró reelegir en dos ocasiones. Se opuso a la Unión Europea, lo cual afirman algunos, fue una de las razones de su caída cuando presentó su renuncia en 1990. Como conservadora, buscó defender la identidad nacional del Reino Unido, y a la fecha, el Reino Unido no se ha integrado por completo a la Unión Europea, empezando por el hecho de que ellos siguen usando su moneda y no los euros que se utilizan en todo el continente.

    Margaret Thatcher generó una especie de polarización en su país. Algunos la amaban, otros la odiaban e incluso con un rencor mal sano. Era dura a la hora de negociar, con el puño sobre la mesa (no tanto un desplante autoritario y más bien un desplante de personalidad) destruyó sindicatos, se enfrentó a la IRA, envió tropas a Las Islas Malvinas, criticó a la URSS. Eso trajo simpatías por parte de algunos ingleses, pero también repudio por parte de otros.

    Margaret Thatcher murió el 08 de Abril de 2013 (el día en que escribo este artículo) en Londres a los 87 años debido a una apoplejía. Defensora de Augusto Pinochet a quien recibió en Inglaterra, influenciada en materia económica por Milton Friedman. Fue una gran estadista de derechas, quien en sus últimos años padeció Alzheimer. Sus políticas fueron replicadas en varios países, mientras que los opositores las criticaron por inhumanas debido al costo social que generaban a corto plazo.

    Esa peculiar admiración que causa Margaret Thatcher fue motivo para filmar «The Iron Lady» cuyo papel fue excelsamente interpretado por Meryl Streep. Thatcher muere, pero el thatcherismo (igual que las reaganomics) sigue ahí. Inspiración para varios políticos. Personaje con el cual tal vez tengamos diferencias, pero si algo se ha de reconocerle, es su congruencia y apego a sus creencias, en un tiempo que vemos mandatarios que son de derecha e izquierda a la vez, y que incluso afirman no tener ideología.

    Descanse en paz Maggie.

  • ¡Qué eliminen los condones!

    ¡Qué eliminen los condones!Recuerdo que en mi primaria ultraconservadora del Opus Dei, cuando nos empezaron a enseñar sobre sexualidad y nos explicaron que un hombre tiene que friccionar su pene dentro de la vagina de una mujer para poder crear hijos. Iba en sexto año de primaria y la gran mayoría en realidad ya sabíamos como se hacía eso, de hecho la mayoría alguna vez habíamos tenido contacto con algún material pornográfico que había compartido algún amigo. Luego nos hicieron ir a la farmacia a comprar un condón (hasta la fecha sigo impresionado que un profesor de una escuela con tendencias conservadoras haya dejado tal tarea), la del mostrador se quedó sorprendida con cara de «no manches, estos niños van a ir a coger». A pesar de que en los «principios» de la escuela no se promovía de ninguna manera el uso del condón, si querían que supiéramos que era y como funcionaba, y que con todo y todo era una de las tantas formas de prevenir un embarazo.

    Ahora salen algunos políticos panistas que buscan limitar la publicidad de los condones, y algunas empresas conservadoras como los dueños de FRAGUA (Farmacias Guadalajara) por sus valores morales, no los venden. Aunque claro, que de esto nada sirve porque en Guadalajara (tómese en cuenta que Farmacias Guadalajara hay en varias ciudades de la República Mexicana) por cada sucursal, hay 5 de Seven Eleven, 4 Oxxos y 2 Benavides que si venden condones. Mi pregunta es, ¿Por qué la necedad de prohibir los condones?. Todo eso de la castidad es algo del pasado, y es que es algo que por la misma naturaleza evolutiva de la humanidad queda rezagada porque va en contra de la forma en que ha evolucionado la sociedad (parejas que por el ambiente económico, deciden tener uno o dos hijos solamente) y muchos otros que prefieren no casarse. Según los preceptos morales arcaicos, el hombre solo puede tener relaciones con su esposa dentro del matrimonio, y exclusivamente para procrear; también está moralmente prohibido usar condones dentro del matrimonio.

    Posiblemente esto sería más prudente en las épocas donde las familias podían tener los hijos que «Dios les mandara», la gente se casaba a una edad más corta. Pero ahora la situación hace que la gente se case siendo ya más adultos y donde solo es conveniente tener uno o dos niños. Entonces hay un problema, se estaría ignorando una etapa crucial (entre finales de la adolescencia y varios años de la adultez) donde los seres humanos necesitan por naturaleza satisfacer sus necesidades sexuales, tanto hombres como mujeres. Entonces se volvió más común que varias parejas (novios) tuvieran relaciones prematrimoniales. Lo cual fue criticado y satanizado por el conservadurismo, claro, mostrando su inclinación a despreciar a la mujer. Porque no era tan mal visto que el hombre tuviera relaciones prematrimoniales, pero el hecho de que una mujer perdiera su virginidad, era suficiente motivo para afirmar que había perdido totalmente su dignidad.

    Muchas veces, es cierto, los jóvenes tienen relaciones sexuales de una forma irresponsable, donde se dejan llevar por el calor, y no meditan las consecuencias (que desde la postura que se quiera ver, existe un riesgo); pero por ese motivo es que el condón viene a disminuir este riesgo. Ya no solo de embarazos no deseados, sino de casos de VIH. Sin el condón los casos de aborto aumentarían exponencialmente, así como los contagios por las enfermedades venereas. El sector conservador viene a decir que el condón no garantiza el 100% de seguridad en una relación y es cierto; pero aún asi, con un 90% de efectividad, el riesgo de que una mujer quede embarazada o que exista un contagio de una enfermedad venerea se reduce dramáticamente.

    Se han hecho muchas campañas para fomentar la abstinencia, pero el problema es que ya no funciona con el modelo social actual. Y menos podemos aspirar a regresar al pasado, siendo que tanto los seres humanos como la naturaleza evoluciona «hacia adelante» y no hacia atrás. El condón se debe de promover, porque los embarazos no deseados acarrean dos riesgos. Uno, que la mujer decida abortar, o que la pareja se tenga que casar «por la fuerza», lo que aumenta el riesgo de crear una familia disfuncional que posiblemente pueda terminar en una separación y en un ambiente poco propicio para el desarrollo del niño.

    El hecho de que una persona tenga relaciones sexuales prematrimoniales, no significa que vaya a tener problemas con el matrimonio; incluso, por el contrario, una persona con una mayor experiencia sexual podrá satisfacer mejor a la pareja con la que ha decidido vivir el resto de su vidas. Es cierto que en la cuestión del sexo existen excesos, existe desde la masturbación impulsiva (como aquellos que se generan placer más de 2 veces al día, posiblemente para disipar los excesos de ansiedad) o aquellas personas promiscuas, pero son la excepción y no la regla. Y estas personas generalmente tienen transtornos de personalidad que hacen que actúen así, pero no llegaron a esos extremos por el hecho de que se puedan conseguir condones a la vuelta de la esquina.

    Existe también la pornografía, que a mi parecer, si convierte al ser humano en un objeto generador de placer genital, sobre todo se fomenta el machismo (la gran mayoría de las personas que aparecen en contenidos pornográficos y que son objeto de excitación son mujeres). Pero muchas de las parejas que tienen relaciones prematrimoniales, no buscan un encuentro genital, sino una relacion sexual integral. Incluso, sin pornografía de por medio siempre han existido los hombres que buscan y seducen mujeres para llevarlas a la cama, más que socialmente (sobre todo por el reforzamiento del machismo) esto nunca ha estado estríctamente prohibido.

    Siempre se argumentará que el humano fue dotado del placer sexual para reproducirse. Pero dicho apetito en realidad va mucho más allá de los hijos que sea conveniente que tenga un ser humano, para consigo mismo, su pareja y la sociedad. Es decir, si este placer sexual estuviera confinado a la pura reproducción, dada la teoría evolutiva, entonces el hombre no tendría necesidad de sentir la misma necesidad de placer que hace dos siglos, por el hecho de que no es conveniente ni rentable tener muchos hijos, pero no es así, la necesidad sexual se mantiene constante, y al ser una necesidad, esta debe de ser satisfecha. Por eso se me hace irrisoria la búsqueda de la prohibición del condón, porque este material tiene el objetivo de disminuir los riesgos que conlleva una relación a su mínima expresión.

  • Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservador

    Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservadorJuan Pablo Castro es un jóven tapatío (así lo deja ver en su cuenta de Twitter @jpcastrogamble), dice no ser afiliado al PAN, pero su cercanía con el partido y con las creencias más conservadoras de los blanquiazules, haciendo una analogía, sería como argumentar que un hombre no está casado con una mujer para evadir cualquier relación con ella, pero que en realidad llevan más de 30 años viviendo en unión libre y han procreado hijos. Es miembro de Acción Juvenil, por lo visto en su cuenta, prácticamente todas las personas «a las que sigue» están relacionadas con el PAN. ¿Por qué mirrey?, así lo han llamado porque en la moda de etiquetar a todas las personas como algo, como parte de una tribu urbana, este jóven tiene las características de quienes llaman mirreyes (a los que en el pasado llamábamos juniors, que se distinguen por estar a la moda, vestir ropa de marca, estar de fiesta). Y ¿Por qué ultraconservador?, por las polémicas declaraciones vertidas en el congreso del Distrito Federal, lo que provocó abucheos y críticas ya no solo de la izquierda, sino de miembros de su propio partido.

    Habló despectivamente del Gobierno del Distrito Federal. A pesar de que la capital ha visto reducido en sus últimos años los índices de inseguridad y contaminación; para Juan Pablo Castro, el PRD está destruyendo las instituciones con el «matrimonio de jotos» como el le ha llamado a los matrimonios entre personas del mismo sexo. En su libre albedrio, cualquier persona tiene derecho a pensar lo que sea, pero cuando se toma un micrófono, se adquiere una responsabilidad, y aunque esa responsabilidad bien no incluye la promoción de minorías o conductas de estas (que a su juicio son reprobables), si incluye la tolerancia y el respeto. Juan Pablo Castro parece ser más bien uno de esos conservadores «de doble moral», porque en su ávatar de Twitter se puede ver una imagen de él besándose apasionadamente con su novia en la calle (no es que eso sea malo, pero para los ultraconservadores que bajo la bandera del dogma condenan las preferencias sexuales de otro, esa foto sería algo así como un acto impuro o exhibicionismo).

    Los detractores del PAN dice que Juan Pablo Castro representa «el pensamiento de Acción Nacional», y que dijo lo que los mismos panistas no se atreven a decir en público pero que en realidad creen. Yo no lo creo tan así, más bien creo que representa al ala más conservadora de este partido. Incluso dentro del PAN (y lo digo por conocimiento propio) existen tribus (todavía incipientes) que defienden el derecho de los homosexuales e incluso el aborto. Pero posiblemente Juan Pablo Castro no conozca a fondo la ideología del partido con el que tiene una «unión libre», más bien se nota que no está muy bien preparado políticamente (posiblemente su edad, o tal vez algo de ignorancia), y quiso pararse a la tribuna con un porte estilo Diego Fernandez de Cevallos o incluso como Gerardo Fernández Noroña. Pero Juan Pablo Castro no tiene la preparación ni la carrera política del primero, y no tiene ese «espíritu» contestatario y aguerrido del segundo.

    Se hablaba hace poco de que Josefina Vázquez Mota había escrito un artículo elogiando las políticas económicas de Pinochet, causa por la cual sus detractores la comenzaron a llamar fascista; pero en realidad nunca mostró aprobación por la barbarie y los crímenes que cometió el dictador chileno. Los panistas no deberían preocuparse tanto por esas nimiedades y si más por tener en sus filas a gente con un pensamiento intolerante; más cuando seguramente se trata de gente que profesa la doble moral, claro está, como una consecuencia de la imposible adaptación de la naturaleza humana a los rígidos dogmas que buscan seguir. Y mi pregunta final la dejo al aire, ¿ustedes creen que este tipo de personas que sienten una repulsión por la comunidad gay no son en realidad homosexuales de closet?

  • Vázquez Mota, el precio de la moda

    Son las ideas, y no los genitales de las personas, las que hacen a una sociedad avanzar, evolucionar: Con la designación de Josefina Vázquez Mota como la candidata presidencial Acción Nacional confirmó lo que ya todos sabíamos; la ausencia de un verdadero prospecto presidencial: La continuidad de un sistema económico que ya había demostrado su ineficiencia desde el salinismo, darle todo a los empresarios bajo la creencia de que sólo ellos saben como usar correctamente el capital, orquestar una estrategia contra el narco que se basa en matar capos y no en atacar las redes financieras de los cárteles,  creer que el problema de la delincuencia no tiene nada que ver con la pobreza y el desempleo,  fortalecer un tratado de comercio que pone a combatir a corderos y leones y el promover a la iniciativa privada sin condiciones son medidas que, como cuchillas en la espalda, han sido devastadoras para el país y que se intensificaron en los últimos 12 años, las consecuencias son claras; empobrecimiento de el grueso de la población, abandono del campo, enriquecimiento de ciertos grupos de poder, aumento de desempleo, aumento de pobreza, aumento de delincuencia, descontento social, aumento de la  narcoviolencia, descuido en materia educativa y aumento de la corrupción… en pocas palabras,  la derecha mexicana ha acelerado el desplome de la nación, y, por ende, el hartazgo que hace 12 años le favoreció hoy por hoy es su verdugo: Se acabaron los argumentos, las escusas y las ideas, de esta manera Acción Nacional, en un último esfuerzo por retener la silla presidencial, le ha apostado al voto por el género.

    Josefina Vázquez Mota puede describirse con una palabra; gris; con un discurso prácticamente memorizado que contiene propuestas vacías y contradictorias sólo su condición de mujer puede hacerla subir en las encuestas: La ahora candidata a la presidencia no representa otra cosa que la continuidad; en una entrevista al diario La Jornada declaró:

    “La segunda propuesta es que si bien tenemos estabilidad económica y ésta ha sido producto de una gran responsabilidad monetaria y fiscal y de tener cuidado con los niveles de endeudamiento, ha llegado el momento de prender los motores del mercado interno, es decir, sin regresar a los esquemas proteccionistas y paternalistas, tomar medidas para incentivar la industrialización del país, el sector de los servicios y el campo. Se han tenido avances económicos, pero existe el gran reto de lograr la equidad, y para ello hay que volver a crecer.”

    Es claro como la panista defiende los logros de su partido en la presidencia aludiendo a una supuesta responsabilidad fiscal; según expresa, en México hay estabilidad económica y dice que atenderá al campo sin volver al paternalismo… Vázquez Mota ignora la imprudencia con la que actuó el gobierno federal y la secretaría de haciendo durante la crisis del 2008 llegando al punto de insistir con la “modernización” de PEMEX  sabiendo que el petróleo es vital para la economía mexicana al representar la primera fuente de divisas con  ganancias de hasta 35 millones de dólares; igualmente delira cuando habla de estabilidad económica, pues para lograrla hay que mantener los niveles de desempleo al mínimo; el universo de personas que no logró trabajar siquiera una hora a la semana se disparó a 2 millones 564 mil 100 en junio de 2011… Para reactivar el campo habría que acabar con la competencia tan desigual que representa el TLC, claro que para la derecha los tratados comerciales son necesarios para el desarrollo de los países y, bajo las lógicas neoliberales que han regido a la clase conservadora, el hablar de autoconsumo ya es regresar a las prácticas paternalistas; según el accionar de los gobernantes durante los últimos años el negarse a que el rezagado campo mexicano se enfrente a la gran bestia que representa el agro estadounidense es negarse al futuro. No sé si Vázquez Mota en verdad crea que en los logros de su partido, pero es un hecho que planea continuar con el sendero marcado por sus antecesores, la pregunta en concreta; ¿vale la pena sacrificar al campo, a las pequeñas y medianas empresas, incrementar la inseguridad y la violencia, aumentar el desempleo y la pobreza y, en general, ahondar las heridas del México actual con tal de tener una presidenta?

  • Los conservadores son nocivos para la salud

    Me di a la tarea de leer un libro llamado «Qué Significa ser Conservador» de Kirk Russell, uno de las cuales sienta las bases del conservadurismo estadounidense actual (estilo «Tea Party» y todo ese rollo). Naturalmente quería saber como piensan los conservadores estadounidenses y como fundamentan en «todo eso que creen». Posiblemente esta crítica aplique en cierta forma para el conservadurismo mexicano, que hay que recalcar, no es exáctamente igual que el conservadurismo estadounidense. De hecho me atrevo a decir que el conservadurismo de Estados Unidos es más extremista que el que se vive aquí.

    Kirk Russell dice que es mejor lo «malo por conocido que lo bueno por conocer«, yo lo que noto en su pensamiento (y posiblemente sea un patrón entre los conservadores) es un miedo al cambio. Me explico, Kirk Russell critica a todas las corrientes de pensamiento «no conservadoras» y las tacha de ideologías que según el son nocivas para la sociedad, ideologías como el liberalismo, el comunismo, la socialdemocracia, el libertarismo entre muchas otras más. Es cierto que no todos los cambios son buenos y muchos terminan siendo contrapruducentes en la práctica como el comunismo, pero si la humanidad hubiera depositado su futuro en pensamientos como los de Kirk Russell, ahora estaríamos en la edad media. Es cierto que hemos pasado por algunos regímenes nocivos para la sociedad, pero debimos haberlos pasado para darnos cuenta que no funcionaban (comunismo, fascismo, nazismo etc.) porque de todos modos de alguna u otra forma los tendríamos que haber conocido para saber que sistema ideológico y económico podría ser más conveniente para la sociedad.

    Curiosamente la democracia bajo la que vivió Kirk Russell, la que le permitió escribir, expresarse y vender libros sin que fuera reprimido o castigado, si bien surgió en Atenas (y luego desaparecería por varios siglos), resurgió gracias a los liberales que estaban hartos del absolutismo y la monarquía que no permitía el progreso del mundo. Eso que Russell quiere «conservar» en parte fue heredado por liberales de otros tiempos. El filósofo estadounidense muestra una profunda aversión hacia aquellos pensadores que no se consideraban conservadores, ya no digamos Marx, sino Rousseau. En cambio menciona a varios pensadores conservadores que a excepción de Edmund Burke (crítico feroz de la Revolución Francesa) y Alexis de Tocqueville (al cual le puso etiquetas que no le corresponden) nadie conoce ni en su casa (por alguna razón será). También se atreve a afirmar (al menos tácitamente) que Friedrich Hayek era un conservador.

    Kirk Russell afirmó que los cambios deben de ser lentos y graduales. El «admiraba» a Ronald Reagan, a quien llamó «conservador popular». Curiosamente Ronald Reagan impulsó medidas neoliberales en Estados Unidos, que de graduales tuvieron muy poco, al punto que críticos suyos como la activista canadiense Naomi Klein llamaron a la implementación de estas medidas como «La Doctrina del Shock». Kirk Russell insiste en mirar al pasado, conservar, decirle no al cambio porque supone, que este será nocivo para la sociedad.

    Kirk Russell como todos los conservadores, es capitalista. Pero me imagino que sería de una empresa la cual fuera guiada «conservadoramente» en un sistema caótico de libre mercado y alta competitividad. Seguramente desaparecería, porque sería una empresa recitente a los cambios que se necesitarían para sobrevivir. Igual es la humanidad, no podemos quedarnos sentados conformándonos con lo tradicional, la raza humana debe estar en constante cambio, e ir progresando. Y es cierto, los liberales pueden que se equivoquen en varias de sus tesis, pero de esos errores la humanidad aprende a ver lo que es bueno y malo para ella. Por el contrario, los conservadores niegan el progreso a la humanidad, porque tienen miedo al cambio, a lo nuevo y creen que la sabiduría ancestral es suficiente. Pero si esos mismos hubieran vivido en la época cuando esa «sabiduría ancestral» surgió, seguramente la hubieran negado.