Etiqueta: conocimiento

  • Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Imagen: coursetalk.com

    En este mundo contemporáneo y hedonista, nos hemos acostumbrado a sobreprotegernos con el argumento de que el humano no merece sufrir. El placer es bueno y el dolor es malo, se dice. Desde un utilitarismo mal entendido, hemos diseñado políticas públicas que buscan reducir el dolor del ser humano al mínimo. Así, el individuo se ha vuelto muy cómodo y más frágil, dada la sobreprotección que recibe. Al niño o a la niña que sufren de bullying ya no se les enseña a defenderse, el joven que está estresado con los exámenes está «sufriendo», y como el sufrimiento y el dolor se deben evadir, entonces algo mal están haciendo las instituciones, dirán, y reclamarán que su método de estudios debe ser arcaico o los maestros deben ser insensibles.

    Por otro lado, -no, no estoy cambiando abruptamente de tema-, me sorprendo al ver en Internet la gran cantidad de información y conocimiento disponible. Ya no sólo es ese gran volumen de información dispersa que el usuario debía molestarse en estructurar por su cuenta. Ahora el usuario puede encontrar información lo suficientemente estructurada como para hacerse experto en un tema o para continuar con su desarrollo profesional.

    Sitios como Coursera o Edx, donde los usuarios pueden aprender de cursos (MOOCS) impartidos por las mejores universidades del mundo, pueden ayudar a desarrollar profesionalmente incluso a quienes no tienen oportunidad de pagar una universidad. Estos cursos son gratis y el usuario sólo debe pagar si quiere que le expidan un certificado. Una persona puede, a través de Internet, convertirse en un programador de primer nivel, o volverse un experto en Big Data de forma gratuita o a un módico costo. Cursos organizados de forma pedagógica, que posiblemente en unos años en décadas, vuelvan a la educación superior tradicional obsoleta. 

    De igual forma, si el individuo quiere aprender filosofía, psicología, o quiere tener un nivel de cultura mucho más amplio, no sólo hay canales de Youtube que le dotarán al usuario de un nivel de conocimiento en el tema más que aceptable, sino que también puede encontrar diversos sitios web como The Book of Life que ayudan a mejorar la autoestima y la integridad de personas a través de la cultura y la filosofía, y así formarse como persona. Y si no tiene conocimiento del idioma inglés para consumir estos contenidos que en mayor parte están en este idioma, también puede adquirir un buen nivel de inglés en Internet, a un costo más bajo que en una escuela.

    Dirás que todo esto es maravilloso, que las posibilidades son infinitas, y técnicamente es cierto, pero entonces regreso al primer argumento:

    ¿Cómo puede aprovechar esta información el individuo sobreprotegido al cual educaron para no sufrir porque el dolor es malo? Estamos, y créanme porque lo he visto una y otra vez en mi trayectoria profesional, ante nuevas generaciones más comodinas que se sienten especiales por el simple hecho de tener la etiqueta de millennials, que se dicen ser críticas, irruptivas, pero muchos de ellos no están dispuestos a hacer un gran esfuerzo. Incluso algunos ni siquiera saben buscar información en Internet. 

    Fuente: forbes.es

    Algunos de ellos sueñan con ser el nuevo Steve Jobs, pero se despiertan tarde; y así, con su pijama puesta y su Mac, mientras se reclinan en la cama, dicen estar creando el proyecto que va a cambiar para siempre los hábitos de consumo. Hablo de jóvenes que conocen el arte del Facebook, que son expertos en las mascarillas de realidad aumentada del Snapchat, pero a quienes si les pides buscar algún concepto filosófico, no sabrán ir más allá de Wikipedia.

    Cierto, no son todos, no puedo generalizar. Allá afuera hay jóvenes muy talentosos que tienen las virtudes que les achacan a los llamados millennials -su horizontalidad a la hora de organizarse, la intención de irrumpir y crear cosas nuevas y cuestionarse todo-, a la vez que son disciplinados y trabajadores. Esos son quienes logran cambios positivos, los que innovan. Esos son los que han hecho que en México haya una mayor participación ciudadana, y son quienes están aprovechando la ola de la innovación digital.

    Pero al comparar a ésta con las pasadas, parece que a estas nuevas generaciones les están, en cierta medida, atrofiando la fuerza de voluntad.

    Entonces, mientras que toda esa información, todo ese conocimiento está ahí, a la mano de todos, lo que no abunda es la gente que tiene la voluntad para poder absorberla.

    Porque para eso se necesita de autodisciplina; pero a los jóvenes de hoy, poco resilientes, y quienes llevaron a sus madres a su escuela porque es un «insensible maltrato psicológico» que le pongan 5 de calificación al chamaco, no les enseñaron el hábito. Porque hacerse de dicho hábito implica dolor y sacrificio. Implica dejar los placeres inmediatos a un lado.

    Y es paradójico, porque los jóvenes millennials ya no quieren ser «godínez», quieren crear sus propios proyectos o quieren «freelancear», no quieren horarios fijos. Y para eso se necesita un chingo de autodisciplina, más que la que se necesita para conservar un puesto de trabajo de nueve a seis.

    Supongamos que quiero tomar un curso en Coursera, alguno de Big Data impartido por MIT, o uno de filosofía impartido por Harvard (cursos que no son cualquier cosa). El «aspirante a estudiante digital» tendrá que hacerse el hábito de dedicar una hora diaria al estudio de ese curso. Esa hora implica prescindir de una que dedicaba al ocio. Y como el curso no tiene un horario fijo ni una estructura como sí lo tiene la escuela o la academia de inglés a la que va porque y pagó (pagaron sus papás), tendrá que obligarse él mismo a estudiar ese curso a tal hora y en determinada cantidad de tiempo todos los días.

    Pero antes de eso, tuvo que haber una disposición para buscar información e informarse de los cursos disponibles y que le podrían ser útiles, hasta para eso se necesita disciplina y fuerza de voluntad.

    Me llama la atención, porque en esta sociedad globalizada cualquier persona con acceso a Internet puede acceder a conocimiento que está disponible en todo el mundo y que es desarrollado por las mejores instituciones y los más talentosos en su campo. Y en vez de eso, vemos muchos jóvenes que se pierden, que no saben trabajar, que no se involucran en temas sociales o no les importa la política porque «todos son iguales». Jóvenes que quieren el placer inmediato, que piensan en las fiestas, en el placer, en la peda, en el iPhone, y no en la inversión en ellos mismos. 

    En lugar de sobreproteger jóvenes y hacerlos más débiles de carácter con el argumento de que el dolor per sé «vulnera sus derechos humanos», deberíamos fomentar jóvenes más resilientes.  Si esas cualidades atribuidas a los millennials como su capacidad para innovar y pensar fuera de la caja se compaginara con las cualidades de la disciplina y la fuerza de voluntad, sumado a todo el conocimiento que está disponible en Internet, tendríamos a una generación que marcaría un hito en la historia de la humanidad. 

    Pero los que aprovechan este mundo de oportunidades, son los menos. 

  • Cultura general ¿Qué es, y por qué te deberías de preocupar ya por tenerla?

    Cultura general ¿Qué es, y por qué te deberías de preocupar ya por tenerla?

    ¿No les ha pasado? Están platicando con algún conocido, él habla sobre su profesión. Por poner un ejemplo, un financiero que te explica con lujo de detalle cómo puedes pedir un préstamo con intereses bajos. El tipo es un experto, domina bien su profesión, incluso llegas a no entender algunos de los términos que utiliza y todos hacen un círculo en torno a él para pedirle sugerencias. Pero de pronto cuando el tema cambia, su conversación deja de ser interesante y se hace frívola, muy cotidiana. Platica en la fiesta de la fiesta pasada para en la próxima fiesta hablar de la fiesta en la que se encuentra actualmente, de anécdotas que les ocurrieron a terceros, o del meme chistoso de Facebook. Y su conversación no puede avanzar de ese punto.

    Cultura general ¿Qué es, y por qué te deberías de preocupar ya por tenerla?

    Lo que pasa es que en la era de la especialización nos hemos olvidado de la cultura general. Creímos que bastaba con ser buenos en lo nuestro y que podíamos darnos el lujo de ignorar todo lo demás.

    Pero la cultura general no sólo es importante, es indispensable. Forma al ser humano, le ayuda a darle sentido a su vida.

    ¿Y sabes que es curioso? Que los grandes genios en algún rubro en específico (por lo cual se da por sentado su gran capacidad de especialización) tienden a poseerla.

    Por ejemplo, Mark Zuckerberg es un ávido lector que se dio a la tarea de promover la lectura y de recomendar una serie de libros que valen la pena. Steve Jobs a su modo, se sentía atraído por la cultura general, y ésta de algún modo lo ayudó a formarse y a ser quien fue. Les recomiendo leer el libro biográfico que escribió Walter Isaacson y que es considerada como la «biografía oficial» para que vean de que es lo que hablo.

    Hay gurús de medio pelo y «habladores» que son buenos para vender más que para ofrecer otra cosa cuya cultura es escasa. Logran atraer a cierto tipo de gente, pero en algún punto su ignorancia se denota y sus argumentos terminan siendo fácilmente rebatibles por cualquier anónimo de alguna red social.

    Pero no, los genios, los que todos conocemos, no se molestan en recomendarte literatura barata como «Padre Rico, Padre Pobre». ¿Sabes por qué los grandes tienden a tener cierto nivel de cultura?

    Es muy simple, porque la cultura los ayuda a pensar out of the box. La cultura te abre puertas, amplía tu panorama, y te da muchos recursos. Voy a poner un ejemplo demasiado simple. Yo programo sitios web, luego, tengo amigos que son urbanistas y el tema se me hace algo interesante; estoy interesado en conocer sobre el tema y le pregunto a uno de ellos que libro me puede recomendar para empaparme del tema. Me recomienda varios, y como Jane Jacobs no tiene libros en formato Kindle, me recomienda Triumph of the City del economista urbano Edward Gleaser. Muchos dirán que el urbanismo no tiene que ver nada con lo que hago, pero puede que el libro me inspire a desarrollar una app relativa al tema, por ejemplo, donde los usuarios puedan reportar deficiencias en el mobiliario público. Si lees las biografías de los grandes, te vas a encontrar con muchos casos de esos.

    Especializarte en tu carrera ayuda mucho, pero tener cultura general la fortalece mucho más y te puede abrir más puertas. Si tu sabiduría no sale de tu profesión, estarás condenándote a ser un profesionista cuadrado y predecible, con no más recursos que los aprendidos en la escuela y de los mismos literatos de siempre.

    Además, todos los profesionistas tenemos que seguir aprendiendo. Bueno, una persona que no tenga la paciencia por adquirir cultura, tenderá a tener menos posibilidades de seguir aprendiendo siquiera en lo que le toca. Porque aprender y cultivarse es un gusto, es una virtud, es una habilidad que se debe de practicar, es un músculo que se debe de ejercitar.

    libro-playa1

    Además de toda la literatura que necesitas para tu profesión, deberías interesarte por otros temas. Pueden ser novelas, literatura, incluso filosofía o hasta política o historia. También puedes aprender algo sobre otras profesiones. No se trata de que seas un experto en todo. pero que si tengas una base mínima de conocimiento para que logres entender todo lo que hay a tu alrededor.

    La misma mentada «cultura general» te puede ayudar a tomar mejores decisiones en tu vida. Puede ser que decidas estudiar una maestría gracias a un libro que ni trata de maestrías, ni de la maestría que quieres estudiar, y ni siquiera sea un libro de autoayuda o relacionado. Puede ser que viajando (que es otra forma de adquirir cultura) tu mente se abra y tomes alguna decisión importante. En cambio si te encierras en lo mismo, si ves lo que todos ven, si haces lo que todos hacen, terminarás siendo una persona más bien cercana al promedio e irrelevante.

    Y no sólo trata de profesiones ni de carreras profesionales. Esto trata sobre tu crecimiento como persona. Así como es necesario ejercitar el cuerpo para que no se atrofie ni se enferme, es muy importante que ejercites tu mente, porque ésta también se puede llegar a enfermar si no la cuidas bien.

    Se trata de que seas una persona cultivada, que pueda poner sus conocimientos al servicio de los demás (y no para sentirte superior a tus semejantes). La cultura general es algo que no se valora hasta que se tiene. Así que date una oportunidad de adquirirla.

    Para esto me voy a dar a la tarea de recomendarte tres libros. Hay demasiadas opciones como para empezar, pero me daré el lujo de recomendarte estas tres:

    La cultura, todo lo que hay que saber – Drietrich Schwanitz: 

    Este libro lo leí hace algunos años, y básicamente es una especie de resumen de la historia de la cultura occidental en un libro de poco más de 500 páginas. Este libro lo recomiendo porque puede ayudarte a iniciarte en lo que tiene que ver con la historia de nuestra civilización y a que te des una empapada, para ya después profundizar en los temas que te interesen.

    El Mundo y Sus Demonios – Carl Sagan:

    Seguramente el nombre de este autor se te hará muy familiar por sus famosos videos sobre el cosmos. Bueno, en este libro, Carl Sagan intenta animar a los lectores a usar su pensamiento crítico y a ser más escépticos, cosas que en mi punto de vista, son necesarias si quieres adentrarte en el mundo de la cultura. Esta obra la leí hace unos 4 años y es uno de los libros que más me ha marcado.

    Rebelión en la Granja – George Orwell:

    Creo que una forma muy entretenida de entender al hombre como animal político (porque todos hacemos política, aunque no te guste el tema y repitas insistentemente que todos los partidos son iguales y que todos los políticos son lo mismo) donde critica al régimen soviético y caricaturiza nuestra condición humana por medio de una divertida fábula con animales. Podría recomendarte la obra cumbre de Orwell «1984», pero para empezar, sobre todo por su género, este libro podría ayudarte mucho.

    Recomendación extra: Tipping Point de Malcolm Gladwell. Este libro lo leí hace algunas semanas porque me lo recomendaron, queda muy ad hoc en esta época de redes sociales y de intercambio de información, pero básicamente habla de la forma en que las ideas se popularizan, por qué de pronto algún producto, servicio, idea o concepto puede viralizarse y volverse extremadamente popular sin explicación alguna.

    Como conclusión, es muy importante que ejercites tu mente. Si consideras que tu cultura escasea, haz un esfuerzo. Con el tiempo te darás cuenta de la gran diferencia que es tener cierta cantidad de cultura general, a no tener nada.

    Ah, y es buena herramienta para ligar a personas del sexo opuesto, aunque no lo creas…

     

  • Malas calificaciones

    Malas calificaciones

    ¿Las calificaciones que obtiene uno en la escuela son proporcionales al éxito que uno tenga en el ámbito laboral o empresarial? Yo creo que no mucho. No quiero abordar el tema desde un punto de vista pedagógico porque no tengo la facultad para hacerlo. Pero sí trataré de abordar el tema desde un punto de vista un poco más mundano, más basado en la experiencia diaria y en la percepción que en algún estudio. Pero quisiera darles el beneficio del a duda a aquellos que sacaron malas calificaciones.

    Malas calificaciones

    Cuando éramos niños, tanto en la familia como en la escuela nos enseñaron de forma explícita o tácita, que al obtener mejores calificaciones, tendríamos un mejor futuro. Al salir de la escuela me di cuenta que no es «tan así» en realidad. Esto lo puedo constatar al ver a mis ex compañeros de clase, y es que debo empezar diciendo que la calificación no siempre refleja lo realmente aprendido por el estudiante. Si se trata de adquirir información y hacer una evaluación para determinar que tanta de esa información que se dio permanece en la cabeza del estudiante, posiblemente las calificaciones si den un dato muy aproximado. Pero intervienen otros factores como el hecho de ¿qué se hace con la información que se adquiere?. Dicha información se debe procesar, se debe reflexionar y se debe entender, algo que generalmente (al menos cuando yo estudiaba, hace 10 a 15 años) no se medía bien en la escuela.

    Pongo un ejemplo. Imaginen que en el examen de economía te lanzan esta pregunta: -¿Quién creó el concepto de la «mano invisible del mercado»? Las respuestas son: a)Karl Marx, b)Adam Smith c)Luis Videgaray. Un estudiante podrá aprenderse que fue Adam Smith quien acuñó ese concepto, lo cual es correcto. En una siguiente pregunta se pregunta que es eso de la mano invisible, y la respuesta correcta es: «la representación de la capacidad autorreguladora del mercado». El estudiante que se aprenda («de machete» como se suele usar en el argot estudiantil) la pura información solo sabrá que un tal Adam Smith acuño la frase de la mano invisible que representa la capacidad autorreguladora del mercado. Pero posiblemente no habrá una reflexión sobre que implica ese concepto. Tal vez  porque el estudiante no está interesado en adquirir conocimientos, sino en obtener una buena nota para ser complacido por sus padres o por aparecer en el cuadro de honor. Este estudiante posiblemente olvide el concepto y años después cuando vea en la TV una discusión sobre economía, no podrá utilizar dicho dato para interpretar lo que dicen quienes discuten. Cosa que sí podrán hacer aquellos que han asimilado la información que se les ha enseñado.

    Cierto es, que el estudiante que esté más dispuesto a adquirir conocimientos, tenderá a obtener mejores calificaciones, pero no necesariamente sucede a la inversa por lo que acabo de explicar. Conozco casos de personas que estuvieron en el cuadro de honor, y de verdad, parece que en la escuela aprendieron poco.

    Yo siempre fui un estudiante regular, y solo obtuve calificaciones buenas hasta llegar a la universidad. ¿Qué pasaba conmigo? Simplemente estudiaba lo que me interesaba, y no es algo que se deba recomendar hacer, por supuesto que no, sobre todo por aquellas asignaturas que si bien pueden no tener parecido con lo que un estudiante quiera ser en un futuro, le pueda desarrollar habilidades. En mi caso, cuando se trataban temas de sociología, filosofía, economía, psicología o historia, casi siempre había una muy buena calificación asegurada, en cambio cuando las asignaturas eran física o química, la aspiración era no irme a examen extraordinario. Aún siendo un alumno regular hasta la preparatoria, ahora soy una persona a la que le gusta adquirir conocimiento constantemente, me gusta leer, informarme y seguirme preparando en mi especialidad. Y a lo que quiero llegar es que muchos estudiantes a veces optan por estudiar (ya en facultad) aquello que les gusta y que tiene como raíz aquellas asignaturas en las que destacaban más antes de entrar a la universidad. Entonces la brecha entre estos estudiantes «promedio» y los matados, se cerraba.

    Aún con todo lo que se ha comentado, hay otros «peros». La calificación evalúa tu nivel de conocimientos, pero generalmente no la habilidad de ponerlos en la práctica. En un trabajo, el diploma y el cardex premiado no son garantía, más porque entra el juego de las relaciones personales y la inteligencia emocional que son fundamentales para destacarse en un empleo o empresa. Un matado «antisocial» al salir a trabajar vivirá las complicaciones que le generará esa «actitud antisocial» a menos de que su trabajo exija muy pocas habilidades sociales.

    También sucede otra cosa extraña que yo he visto en algunos casos. Existe gente que es muy floja para estudiar, pero cuando se trata de trabajar o de hacer negocios, la actitud es totalmente diferente. Aunque bien la falta de conocimientos pueda llegar a afectar a este tipo de gente, esa enjundia y esas ganas por trabajar puede colocar en un nivel más alto a este tipo de personas que a otras personas que fueron brillantes en las notas.

    En general, a los únicos que he visto «condenados» son a los que de verdad tuvieron un pésimo desempeño, fueron expulsados del colegio una o varias veces. Pero he visto como incluso alumnos mediocres de alguna forma, ya en el ámbito profesional, han tenido posibilidades de salir adelante. Con esto no quiero fomentar la mediocridad en lo absoluto, sino decir que el solo obtener buenas notas no es garantía de éxito, se necesita algo más.

    Esto fue un aprendizaje interesante para mí. Nos enseñaron a buscar la mejor nota, más que el adquirir conocimiento y peor aún, las instituciones no vieron tan necesario el incentivo para mejorar la inteligencia emocional y capacidad de relacionarse del estudiantado.

  • El mundo está cambiando, y tú todavía no te das cuenta.

    A muchos de nosotros nos ha tocado vivir en una etapa histórica y que representa un punto de inflexión en la estructura mundial. A muchos de nosotros nos tocó ver caer el Muro de Berlín, las guerras en Irak (tanto de Bush padre como de Bush hijo), la crisis del 94, la recesión mundial actual,  el fin de 70 años de PRI, los atentados del 2001, guerras como las de Kosovo o Sarajevo, la aparición de Internet, el teléfono celular y muchas otras cosas mas.

    A nosotros también nos ha tocado vivir el cambio de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento que describía Toffler, en su libro «La Revolución de la Riqueza» y que predijo acertadamente. Aunque este cambio no se escuche tan fuerte o «catastrofista» como los otros que vivimos, podemos decir que es el que mas nos afecta, porque mientras los otros son cambios individuales, el cambio de la forma de la economía es «un todo»; y este cambio cambia las formas en que hacemos las cosas, en que trabajamos, en que compartimos información o en que hacemos negocios.

    1.- Carrera Laboral

    Tan es así que nos duele tanto, que no podemos desapegarnos de la «sociedad industrial». Todavía esperamos trabajar de por vida en una empresa, cuando la realidad es que el campo laboral se ha vuelto muy dinámico, los recortes están a la orden del día (con o sin crisis), y la gente ahora se tiene que hacer la idea de que tal vez va a trabajar mas de 5 empresas en su vida, y que va a ser ejecutivo de ventas en HP para ser gerente en Sanmina y de ahí ser directivo regional para Apple. O bien, pensar en ser un freelance para ser contratado por empresas en proyectos específicos.

    2.- Especialización y Flexibilidad

    «El zapatero puede especializarse en su trabajo y hacerse un fregón en el arte de la fabricación de zapatos después de tantos años de práctica; pero de nada servirá cuando se inventen equipos automatizados para fabricarlos». Antes el contador se debía exclusivamente en la contaduría, el ingeniero en sistemas se debía enfocar específicamente en los «sistemas». La gente busca aprender el arte de lo que cree para lo que fue concebido, el problema es que cuando su único arma de combate (como en el caso del zapatero) es sustituído en el mercado, lo cual es muy común en un sistema económico tan dinámico,  el hombre queda desnudo, sin mecanismos de supervivencia económica.

    Entonces el sistema económico basado en el conocimiento obliga a la flexibilización del conocimiento. Si soy mercadólogo también podría aprender a hacer cosas que estén relacionadas con lo que se hacer, pero que no son parte de mi carrera, puedo tomar un curso de diseño gráfico, de finanzas, o aprender a programar sitios web; con lo cual tendré mas margen de maniobra, no solo para complementar los conocimientos entre sí, sino para que en el hipotético caso de que no pueda usar mi arma principal, pueda utilizar mis conocimientos alternativos para seguir adelante. Incluso en el mundo laboral dentro de una empresa es esto cada vez mas importante porque una persona al tener un abanico mas grande de conocimientos, se puede volver mas indispensables.

    3.- Cambios dinámicos del mercado

    El dinamismo del mercado actualmente es impresionante, y a pesar de que la economía de aquí a un futuro cercano tenderá a ser un poco mas proteccionista que en las últimas décadas, las innovaciones seguirán creciendo exponencialmente. Lo que hace diez años funcionaba, ahora es obsoleto, lo cual hace que estemos necesitados de información actualizada para estar «al tiro» con la realidad actual. Las revistas en papel son cada vez menos rentables y ahora tienen que utilizar la publicidad de su sitio web como la principal fuente de ingresos (véase PC Mágazine), las disqueras deberán buscar nuevas formas de hacer negocio ante la facilidad de obtener la música de un artista en MP3, los «plumas» de los periódicos y revistas importantes, tendrán que competir con el usuario común que escribe artículos en su blog, y adaptarse a las nuevas tendencias para que su voz se siga escuchando.

    4.- El prosumo y el comunismo, en forma de Open Source.

    El Open Source no es comunista si citamos a Steve Ballmer, vicepresidente de Microsoft; pero si lo es en cierta forma, si lo entendemos como aquel software gratuito hecho para que el colectivo pueda utilizarlo para los fines que deseé. Aunque claro, este tipo de comunismo puede coexistir con el capitalismo, porque está concebido como una herramienta para participar en el sistema capitalista, sin tener que pagar alguna cantidad económica (a los mas, en algunos casos se invita a la gente a donar dinero).

    Con el Open Source nos referimos a herramientas como Linux, OpenOffice o lenguajes de programación de código abierto como PHP (uno de los mas utilizados en la web). Este fenómeno llamado «prosumo» (creación de bienes, servicios o experiencia para nuestro disfrute o para compartirlo con la comunidad antes que para venderlos o intercambiarlos) lo podemos ver también  en la gente que sube artículos a Wikipedia,  gente que crea tutoriales gratuitos para aprender a utilizar programas, y que antes debíamos de comprar; o gente que publica noticias en un blog o un portal sin ningún costo para el que se beneficia.

    El prosumo es una de las banderas de la «Sociedad del Conocimiento» descrita por Alvin Toffler, dado que la necesidad de conocimiento como motor de la economía propicia el intercambio de información para el crecimiento de una sociedad, y lo cual es muy importante para las personas que entran al mundo laboral o empresarial, dada la facilidad para accesar a diferente tipo de conocimientos que antes no tenían.

    El mundo está cambiando, y tú todavía no te das cuenta.