Etiqueta: confianza

  • El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    Una dama, ahora llamada #LadyChiles increpa a la señora del aseo por quererse llevar un chile en nogada en un tupper a su casa. La ama de casa es vilipendiada, es criticada duramente en las redes y la Conapred le levanta un oficio.

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    ¿Saben qué? La señora tiene la razón. El error de la señora no reside en el «qué» sino en el «como». El error de la señora fue haberla exhibido en video y creo que fue muy dura para el tamaño del incidente, sobre todo porque en sí no es grave. Llevarse un chile en nogada en un tupper no es un crimen, más sí es una falta por parte de la señora del aseo, sobre todo en lo que tiene que ver con la confianza.

    Es decir, si ese incidente no se hubiera grabado, no hubiera tenido nada de malo. La humillación y las críticas (merecidas) hacia la señora tienen que ver con la publicación del video.

    Pero la señora sí tiene derecho a molestarse. En México muchas personas recurren a las señoras del aseo para que les ayude en la limpieza de la casa, esto porque no tienen tiempo, por dificultades físicas, o bien, por comodidad. En la casa de mis padres, desde que tengo uso de razón, siempre hemos tenido señoras del aseo. ¿Saben cuantas han robado o han tratado de robar pertenencias? Prácticamente la mitad.

    Por esta razón es que la confianza es muy importante, y tal vez llevarse un chile en nogada sea un incidente menor, pero lo suficiente como para que los dueños de la casa dejen de confiar. No es cualquier cosa encargarle la casa a una persona ajena mientras nadie se encuentra en ella, se necesita ser de mucha confianza, y es por eso que cuando alguien busca una señora del aseo busca que sea recomendada y que no tenga antecedentes.

    Las señoras del aseo tienen un trabajo muy demandante. Limpiar toda una casa, lavar ropa, hacer de comer, sumado a lo cansado que puede ser su traslado es toda una odisea. A veces es muy fácil subestimar su trabajo, a veces incluso se les exige perfección en un empleo que no tiene proyección a futuro, ni es motivador, y que sólo realizan por necesidad. Muchas veces se les exige un profesionalismo que por naturales condiciones no están motivadas a dar. Ellas no tienen motivación para dejar las recámaras impecables, ni para hacer la comida más rica del mundo. Si lo hacen de forma pulcra, ello no incidirá en su ingreso ni «subirán de puesto».

    Aún así, es cierto que muchas veces sufren de discriminación, aunque no siempre, muchas familias generalmente le guardan cierto cariño a las señoras del aseo, sus integrantes platican con ellas como si fueran de alguna forma parte del hogar. En otros casos sí son víctimas de actos racistas y clasistas, de gritos, de reclamos innecesarios, de ofensas.

    Pero una cosa es la indignación cuando su integridad es lacerada, y otra cosa es tolerar robos, hurtos y faltas a la confianza bajo el pretexto de la victimización y la conmiseración. Incluso muchas de las señoras del aseo que roban, logran su cometido, no reciben denuncia alguna y los dueños de la casa no pueden hacer nada por recuperar sus pertenencias.

    Por eso es que el incidente de la #LadyChiles nos muestra los dos lados de la cara. Por un lado el poco respeto que puede tener el señor o la señora a quien se encarga de la limpieza, como es este caso; y por el otro lado, la dificultad que tienen las primeras para encontrar a una señora del aseo a la cual le puedan tener confianza.

     

  • La palabra de Peña Nieto no cuenta

    La palabra de Peña Nieto no cuenta

    Thomas Hobbes en su Leviatán decía que no se podía fiar de las palabras de los individuos, por lo cual se crearon los contratos. La palabra de un individuo es garantía de poco. En realidad, todas las personas tenemos seleccionados a unos pocos individuos con los que interactuamos y a los que podemos darle a su palabra un fuerte grado de confianza y certeza. En temas de negocios, o en temas donde un conflicto de intereses puede pesar más que «la palabra», es indispensable firmar contratos, pactos, para que en el caso de que uno falle, una autoridad designada pueda mediar para hacer justicia, darle a cada quien lo que le corresponde, y sancionar a aquel que haya quebrantado el pacto.

    La palabra de Peña Nieto no cuenta

    En la práctica sabemos que incluso las autoridades pueden fallar, que se pueden encontrar lagunas, que la ingenuidad puede tener cierto peso. Pero debido al progresivo deterioro de la palabra, fomentado en algún modo también por los políticos, estos mismos, o más bien él, o su equipo, crearon una «novedosa forma» de darle peso a las promesas de campaña sin necesidad de que la gente acuda a su «historial político» para analizar si el candidato tiene palabra o no. En la campaña del 2012, Peña Nieto realizó 266 promesas en las 32 entidades federativas firmadas ante notario, lo cual, ante los ojos de varios ciudadanos, comprometería al entonces candidato a cumplirlas.

    En realidad, el notario se limita a dar fe de la firma de dicho compromiso, y nada más. Enrique Peña Nieto no puede ser sancionado por haber incumplido alguna promesa. Entonces «da lo mismo», porque al final de cuentas, con o sin notario, se puede llevar un registro de las promesas por un candidato. En el primer año, Enrique Peña Nieto lleva cumplidas solamente 4 de 266 promesas firmadas ante notario. Esto aunado a otras que posiblemente no firmó, pero que existe evidencia digital de haberlas hecho. Un caso es cuando se comprometió a dar un trato de excepción a la frontera dentro del régimen fiscal, para después por medio de la Reforma Hacendaria, homologar el IVA de la frontera (que siempre ha sido menor) al nacional.

    Queda claro que la palabra de Peña Nieto no cuenta. Incluso una constante entre sus opositores (de derecha e izquierda) es la fragilidad de su palabra. Un Peña Nieto cuya contracampaña el año pasado fue el «Peña no cumple». Un Peña Nieto que en su limitado léxico como Presidente se encuentra varias veces la palabra «democracia» pero que en las últimas elecciones (sean locales o federales) vimos la sombra de como siempre han manejado los asuntos electorales en su partido. Un Peña Nieto que hizo énfasis en la cultura en las elecciones pero que reduce drásticamente el presupuesto a la Conaculta. Un Peña Nieto que nos trató de convencer del aumento de impuestos a bebidas azucaradas con el fin de eliminar la obesidad para después hacer un drástico recorte a la CONADE.

    Lo último que genera Peña Nieto en sus gobernados es confianza. A pesar de ser de un partido no acostumbrado a convivir con la libertad de expresión, las críticas hacia su gestión por varios columnistas de ideologías diversas son una constante, y varias de ellas hacen énfasis en la poca confianza que su palabra tiene. Y gran parte de ello tiene que ver porque su gobierno nos miente a los mexicanos en la cara, para después pensar que con un spot publicitario de «entonces sí se puede» le demos nuestro voto de confianza.

    La palabra de Peña Nieto no cuenta. No importa si se traten de compromisos firmados ante notario, del «Pacto por México», su promesa de fomentar la productividad, su promesa de incentivar la cultura, de mejorar la educación. Su promesa de acabar con la elusión de impuestos debido a las lagunas del Régimen de Consolidación Fiscal para después crear otro demasiado parecido.

    Es preocupante, y mucho, que los ciudadanos no puedan tener confianza alguna, en quien se supone, debería liderar un barco llamado México.

  • ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?1.- La autoestima no es difícil de describir, en la palabra está implícito el significado. Es la estima y el amor propio que tengas por uno mismo.

    2.- La autoestima puede variar con el tiempo, se puede ir perfeccionando, lo ideal es que conforme uno crezca esta se vaya solidificando.

    3.- Por más inquebrantable sea la autoestima, más auténtica es. Si un día sientes que puedes cambiar al mundo y en el otro estás por los suelos, nunca tuviste una alta autoestima, suena más a una autoestima codependiente o bien, a bipolaridad. Alguien con una autoestima alta real siempre sabrá que tiene limitaciones y podrá ponerle límites a sus impulsos y emociones.

    4.- Los factores externos pueden incidir en la autoestima, pero el individuo puede decidir que tanto inciden. Y si el individuo comprende que es un ser limitado, que como cualquier humano puede fracasar, entonces su autoestima será real, porque la habrá sabido blindar. Una persona con una verdadera autoestima verá a los fracasos como áreas de oportunidad, aunque no por eso no deban de generarle un sentimiento de frustración.

    5.- No puedes tener una alta autoestima y al mismo tiempo, que la gente te trate como lo contrario. Si eso pasa, es que te engañas tanto, al punto que no te das cuenta de tu verdadero ser, y lo que reflejas.

    6.- La autoestima basada en el entorno y en las terceras personas es falsa, la verdadera autoestima se forja en el interior.

    7.- Si tu autoestima depende de los demás, terminarás esforzándote para agradarles con el fin de conservarlos. Como esta autoestima es falsa, pones tu integridad en manos de otras personas, y basta con que una de estas personas pueda ser malintencionada como para que te pueda destruir y hacer lo que quiera contigo a su antojo, dado que le has entregado tu integridad.

    8.- Una persona con baja autoestima tiene mayores posibilidades de convertirse en un agente nocivo y destructivo que una persona con autoestima alta.

    9.- Las personas con autoestima baja algunas veces tienden a ser hipócritas y logran hacer creer a los demás lo contrario. Este tipo de personas más que tener amigos y relaciones, utilizan a las personas para saciar su pobre vida interior. Pero cuando ya no las necesitan, se deshacen de ellas.

    10.- Se puede decir, sí, que dentro del humano pueden existir varias autoestimas a la vez. El individuo podrá tener confianza en sí misma para desarrollar una actividad y será desconfiado para desarrollar otra. Pero siempre hay una autoestima suprema, solo es una y a la vez engloba todo. Esa es la que termina importando y la que determina la vida de las personas.

    11.- Esta no es una guía para mejorar la autoestima, solo dice que es. Si tienes baja autoestima tienes que trabajar contigo mismo, más que buscar artículos en Google.

  • Desconfianza en las instituciones

    Desconfianza en las instituciones

    Un país fuerte necesita unas instituciones sólidas y confiables que puedan darle certeza a los ciudadanos de su actuar y por lo tanto estos puedan estar dispuestos a cooperar con ellas.

    Desconfianza en las instituciones

    En una plática de esas de sobremesa, unos adultos se congratulaban de que evadían impuestos (aunque sea legalmente) y pagaban lo menos posible a Hacienda. La congratulación no era tanto porque fueran evasores, sino porque veían a Hacienda como un ogro que tiraba su dinero a la basura y se malusaba, por lo cual se debía procurar que el SAT les quitara lo menos posible. Naturalmente pagar impuestos no es algo que agrade en todo el mundo, pero la gente estará mas dispuesta a pagarlos si se ve un beneficio tangible en la sociedad. Como en México se relaciona a los impuestos con el financiamiento de campañas electorales mediocres y enriquecimiento inexplicable de políticos, entonces las motivaciones para pagarlas son pocas. Esto por que las instituciones no hacen lo que deberían de hacer.

    Es un círculo vicioso. El ciudadano busca saltarse a las instituciones mientras que dichas instituciones se saltan al ciudadano. Dicen que el origen de la corrupción en México es que en la época de la corona, los tributos eran tan altos y excesivos que, para sobrevivir, los habitantes de esa época buscaban evadirlos. Ahora posiblemente no son tan excesivos, sino que se prestan para muchos abusos. Y no solo hay que remitirnos a los impuestos, sino a varios ámbitos.

    Lo que pasó la semana pasada le da el mensaje a los mexicanos de que las instituciones (esas que han creado ellos mismos) no funcionan. En un mismo día una secuestradora sale libre debido al pésimo desenvolvimiento de la PGR y una televisora (que parece tiene permiso de participar en la vida política del país), y por otro lado, el IFE exonera a un partido político por haber cometido actos que posiblemente determinaron el rumbo de la elección.

    Es un círculo vicioso y si se quiere un cambio, alguna de las partes tendrá que romper. Al final ambas partes son corresponsables de este vacío institucional. Debido a esto, parece que nos hemos acostumbrado a que «las cosas son así».

    No se puede pedir institucionalidad a los ciudadanos cuando estas no funcionan bien, pero estos a la vez no pueden obligar a las instituciones a funcionar bien si ellos mismos abusan de ellas, las evaden y si se puede, las utilizan. Una de las claves para que México avance es la ruptura de este círculo tan nocivo, y dejar de aceptar que «así es México».