Etiqueta: comunicación

  • ¡Ya chole con tus quejas!

    ¡Ya chole con tus quejas!

    Primero, antes que nada, debes de ver este video:

    Creo que el Gobierno debería de reemplazar a su equipo de comunicación social. O al menos debería de ponerles una buena reprimenda.

    Su nombre lo dice «comunicación social», que es básicamente un enlace entre el Gobierno y la ciudadanía. Es el medio mediante el cual, el Gobierno se comunica con el pueblo. Y para poder lograr una comunicación eficiente, el emisor debe de entender el entorno bajo el cual se encuentra el receptor (que en algunos casos va ligado a la relación que tiene con el emisor).

    Si quiero comunicar algo a alguien, debo de entender la situación en la que nos encontramos. Si estamos solos, tal vez te tenga que hablar en voz baja, si es un grupo de más de 100 personas posiblemente necesite buscar un micrófono. Si el receptor está triste debo de ser cauteloso y empático con éste. Eso es lograr una buena comunicación.

    Y el Gobierno no lo hace, en gran medida porque no sólo no entiende el entorno en el que está, sino que parece tener una negación deliberada. El discurso triunfalista aparece en el anuncio: «El Gobierno y sus grandes reformas». Parece, y lo he insistido varias veces, en que viven en un mundo paralelo que sólo ellos entienden. Posiblemente en realidad ellos crean que es así. Posiblemente bajo su escala de valores ellos están haciendo las cosas bien y «nosotros no los entendemos».

    Que el Gobierno de Peña ha tenido algunos aciertos, sí. Pero los errores son mucho más graves que una cuenta de luz que no ha subido. La gente es muy escéptica al Gobierno no necesariamente por grilla, o por diferencias ideológicas; sino porque de verdad muchos perciben que todo va muy mal.

    No necesitas suponer para llegar a la conclusión de que la mayoría de la población está molesta contigo, puedes usar un instrumento estadístico (resultados se pueden encontrar a montones en Internet) para llegar a esa conclusión.

    Entonces si quieres comunicar algo, debes de tomar en cuenta que la gente está muy enojada. Y lo peor que puedes hacer cuando la gente está muy molesta es aplicarle reprimendas. ¡Ya chole con tus quejas!

    Si estás seguro de los buenos resultados de tu gobierno, si estás seguro de que vas bien y la gente realmente no lo entiende, entonces debes de poner a tu equipo de comunicación a trabajar para que diseñen una campaña de tal forma que la gente pueda entender esos resultados, hay muchas formas creativas de hacerlo.

    Si tu gobierno va mal y lo sabes, entonces debes de crear una estrategia (que va más allá del aparato de comunicación) para mostrar signos de apertura, como invitar a la gente a involucrarse más, a organizaciones civiles y ciudadanos (que sí, implica ceder algo de poder, pero le da legitimidad a tu Gobierno que no podría obtener de otra forma), o al menos hablar de cambios de rumbo o que se yo.

    Pero no puedes regañar a tus gobernados. Si una persona va pasando por la calle y por un descuido la tumbo al suelo, lo peor que puedo hacer es reprenderla y más bien debería de hacerme responsable y ayudarla.

    Pero ni el Gobierno ni su equipo de comunicación social entienden el entorno. Por eso creyeron que Peña era Obama y lanzaron el tweet del #CalcetaGate, pero Peña no era Obama y le llovieron críticas. Si el Presidente no tiene prestigio tienen que obrar de otra forma, deben de pensar en recuperarlo, no en aprovechar un prestigio que no tiene para ganarse a la población.

    Siguen sin entender que no entienden.

  • Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa, me cae. Televisa es una de las mayores cadenas de televisión en América Latina, si no es la que más. No sólo eso. Televisa, ha exportado nuestra cultura a toda América Latina. El comediante Carlos Villagrán (conocido por su papel de Quico en el Chavo del 8) afirmó que en los años 70, prohibieron su transmisión en Colombia porque los habitantes del país cafetalero estaban adoptando muchos «mexicanismos», lo cual no era bueno para la preservación de la cultura colombiana. De ese tamaño es Televisa.

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Emilio Azcárraga Milmo mostró su conciencia social al afirmar que hacía televisión para jodidos no mencionar que los jodidos crecieron en el régimen que solapó a Televisa. Es que imagínense, muchos mexicanos que no tienen posibilidad de vivir bien ni ser alguien en la vida, pueden recurrir a la televisión como distractor, de esta forma se les olvida en la precaria situación en la que viven. No sólo eso, los pobres, gracias a Televisa, tienen acceso a un crisol de información y cultura a la que no pueden acceder. A través de las telenovelas conocen y entienden otras clases sociales y para que no se rebelen contra ellas, reciben lecciones de justicia social (María Mercedes), y lo mejor de todo, reciben todos los días en la noche, información objetiva, veraz y a la vez sencilla para que la pueden entender Juay de Rito. Gracias a Televisa, los pobres acceden a un mundo que de otra forma no conocerían.

    La televisión también educa, y una de las bondades de Televisa es la educación que le ha dado al pueblo mexicano. Ustedes saben que a veces los dos padres tienen que salir a trabajar, sobre todo cuando la situación es precaria. La Rosa de Guadalupe cumple con la función de educar cuando los niños no están, los forman, les hablan de valores, de principios, de ¿Tienes o valor o te vale? Pero a mí no me enseñaron a ser sarcástico, eso lo aprendí por mi cuenta, y tal vez sea la hora de pararle a mi sarcasmo, y sobre todo al que impregné en este artículo hasta este párrafo.

    Enrique Peña Nieto dice que Televisa es un orgullo, es un ejemplo. En realidad Televisa ha hecho más daño a México que lo que lo ha ayudado. Televisa no es la única cadena de televisión que transmite basura (la mayoría de las cadenas televisivas en el mundo lo hacen en cierta medida), pero Televisa emergió del régimen de un sólo partido, fue la controladora de la comunicación en México (Zabludowsky) y de la música (Raúl Velasco). Basta prender la televisión para que entiendan de lo que estoy hablando. Programas donde insultan el intelecto del público, se burlan de ellos, se apegan al oficialismo hasta el punto que les conviene (porque para Televisa nadie es imprescindible, ni siquiera aquel a quien le construyeron el camino a Los Pinos).

    Yo no sé si en este momento haya algún roce entre Televisa y el Presidente. En el Teletón (el más desairado, vergonzoso y donde parecieron esforzarse en la razón a sus críticos), donde Televisa tuvo gran parte de la conducción del programa (recordar que Teletón no es de Televisa), las críticas a Peña Nieto (tanto por parte de Eugenio Derbez como de Carlos Loret de Mola) y su esposa abundaron (algo que sorprendió a algunos). Tal vez eso explique el adulamiento de Enrique Peña Nieto a Televisa en el Foro de la Comunicación en Veracruz, parte de la Cumbre Iberoamericana, como si las críticas de Loret y Derbez hubieran sido un mensaje de Televisa al Presidente y éste último hubiera respondido con la cariñosa adulación.

    No, no podemos estar orgullosos de Televisa. Una empresa que es privada, pero que no se hizo con las reglas del libre mercado y la competencia, sino con el amparo del gobierno de partido único. Una empresa que busca intervenir donde no le compete para obtener negocios, para chantajear y cabildear con tal de defender sus intereses. Una empresa que de ética tiene poco, que desinforma más que informar, y que tergiversa en lugar de formar. Si bien, la ignorancia es multidimensional, de alguna forma Televisa contribuye con su grano de arena a ella.

  • Los Smartphones

    Disculpen si hoy me pongo un poco Geek, yo se que sale un poco con la temática del blog, pero a veces es bueno darse un respiro y hablar de otras cosas, claro, sin quitar mi actitud crítica (y a veces cínica) sobre lo que estoy hablando. Y es que hoy quiero hablar sobre los smartphones. Que básicamente como todos saben, son teléfonos celulares que ofrecen servicios extras, básicamente como conexión a Internet, posibilidad de reproducir música, aplicaciones web especiales para estos teléfonos, correo electrónico y un sin fin de posibilidades.

    Yo personalmente no tengo uno porque no lo necesito, trabajo desde mi casa donde tengo naturalmente conexión a Internet y cuando visito a mis clientes llevo mi laptop, pero hay otras personas que por la naturaleza de sus trabajos (en especial aquellos que se trasladan de un punto a otro) les es muy útil este tipo de aparatos, aunque muchas personas los utilizan por moda, por un impulso consumista, o porque necesitan estar «conectados» en cualquier tiempo y a cualquier hora, como si estar alejados de Internet por un rato fuera algo inhumano o algo inevitable.

    Los mercadólogos sabemos bien que las empresas buscan convertir deseos en necesidades y esta no es la excepción. Años antes podíamos vivir ya no sin los mentados smartphones, sino sin teléfonos celulares, y no nos sentíamos impedidos de nada. Es cierto, este tipo de aparatos aumenta la productividad, pero también se vuelve un círculo vicioso, al hacernos dependientes de una tecnología para poder funcionar.

    Bien, algunas personas dicen que este tipo de aparatos promueven conductas antisociales. Yo no lo creo tan así, de hecho en algunos casos, son útiles para las relaciones sociales, en especial en la comunicación a distancia. La gente que se escuda en estos aparatos como una forma de comportamiento antisocial, es la misma que antes se escudaba en los libros, los videojuegos, nada nuevo.

    Lo que si veo malo de la dependencia de estos aparatos es que mucha gente entra en crisis cuando ya no tiene el servicio disponible. Algo que pasó cuando el sistema de Blackberry se cayó en varias partes del mundo (incluído México). El Smartphone se vuelve una extensión de nuestro cuerpo, el humano post-moderno tiene que estar junto con él, sino se siente limitado. La necesidad que crean estos aparatos es tanta que incluso los altermundistas o los del plano los anticapitalistas, los utilizan como medio de comunicación para estar en contacto.

    Hoy se habla mucho de ellos, sobre todo por el lanzamiento del iPhone 4S, la muerte de Steve Jobs (a quien se considera uno de los gurús de estos aparatos) y por la caída del sistema de Blackberry. Por el contrario yo me siento tranquilo de no tener uno. Pero yo se que en algún momento de mi vida, cuando mi trabajo me lo solicite, tendré que hacerme de uno.