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  • Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    En lugar de irme de fiesta este viernes y conocer chicas bonitas, me quedaré aquí pensativo para compartirles mi reflexión. Bueno, la verdad es que saldré de fiesta mañana y hoy descansaré porque tuve una semana cargada de trabajo, y quiero aprovechar para hablar del ánimo del mexicano actual. Me pesa, me pesa muchísimo ver esto. Las opiniones de las personas me dejan un sabor agridulce porque por un lado parece que han tomado conciencia de lo que está pasando en nuestro país, pero por otro lado noto una frustración muy grande y una gran desesperanza en sus palabras.

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    Si el Chicharito y Fher de Maná muestran su profunda solidaridad con los jóvenes de Ayotzinapa (el primero es de llamar la atención porque no es común que un futbolista se manifieste abiertamiente sobre un tema que el gobierno quiere relativizar) es porque la indignación ha escalado a niveles inusitados. No sé si el gobierno sea consciente de eso, porque a pesar de que los reflectores apuntan al Gobierno Estatal y al de Iguala, al Gobierno Federal se le ve como parte del problema y no como parte de quienes buscarían una solución. Para la masa cada vez más creciente de ciudadanos indignados por la masacre de estado (tan heterogénea ya) el Gobierno es más bien visto como una suerte de enemigo, en el mejor de los casos como unos ineptos que no saben como resolver el problema.

    Muchas veces lo he comentado, para que un país funcione, la sociedad debe de tener cierto nivel de confianza en sus instituciones (aunque no simpatice con el partido de quien las preside). Para que exista un estado de derecho, esto es algo completamente necesario. Pero la gente no confía. Ver esa chocante pero necesaria leyenda en el Zócalo de la Ciudad de México que dice «fue el estado» refleja el nivel al que ha llegado el distanciamiento entre el estado y los ciudadanos. Los ciudadanos se consideran como un ente aparte del Estado y no como una suma que forma a éste país llamado México.

    Es un círculo vicioso, si el ciudadano siente que la autoridad no lo respeta, entonces el ciudadano no respetará a la autoridad y pasará por encima de ella para satisfacer sus necesidades.

    Cuando salgo a la calle, cuando toco el tema con mis clientes, cuando platico con amigos y familiares, siento en ellos eso mismo que yo siento, una muy fuerte desesperanza, una rabia ante lo que está sucediendo en México, un agudo sentimiento de desamparo porque percibimos que el gobierno no hace su papel. Ciertamente no podemos pensar en el gobierno como un ente paternal pero sí podríamos aspirar a crear una sinergia entre lo privado, lo público y lo ciudadano. Los políticos pareciera que viven en otro mundo, Peña Nieto se toma selfies con seguidoras suyas en Monterrey mientras la gente está en las calles, la gente está molesta, gente que supondría que el Presidente y su equipo estarían trabajando arduamente en solucionar el problema.

    Tiene razón lo que dice Diego Petersen en su columna, no se puede cambiar la narrativa si no se cambia la realidad. Los spots nos hablan de un México reformado y un México moderno mientras los ciudadanos vemos repetidas esas masacres que eran constante en los años sesenta y setenta. Eso más que esperanza causa que la gente se sienta insultada, percibe incluso cierto grado de cinismo lo que coadyuva en un alejamiento de la sociedad con el gobierno al cual ve muy lejano. Ya no importa si es PRI, PAN, PRD, MORENA o uno de esos tantos «partidos negocio» como el Partido Verde. El ciudadano se siente solo.

    Dicen que el pueblo tiene al gobierno que se merece. Es una premisa correcta pero sólo parcialmente. El hecho de que hayan cada vez más personas que se indignan, que piden ayuda, que tratan de hacer algo, nos habla de que no necesariamente es tan así. Incluso yo he hablado de una nueva generación en México que puede hacer las cosas diferente, el problema es que quienes están allá arriba (que aunque sean jóvenes, son parte de un clan rancio y ancestral como el mismo caso del Presidente) no están dispuestos a ceder poder.

    Y ciertamente los ciudadanos son quienes podrán enderezar esto. ¿Los políticos? No hay voluntad en ellos, y los que si la tienen son lo suficientemente menores en número como para que no puedan pesar lo suficiente. Dentro de todo lo malo, la buena noticia es que siempre habrá un punto en que nos podamos indignar lo suficiente como para tener el deseo de que las cosas cambien.

    Estamos solos, pero lo bueno es que cada vez somos más.

  • Ciudadano en 20 malditos puntos

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    Maldita sea. Pobre de mí, yo tan víctima. Yo tan bonachón que soy, nunca le hago nada a nadie. Porque yo sé que como en las películas de Hollywood, los buenos les vamos a ganar a los malos. Sólo es cuestión de sentarse y esperar…

    Ciudadano en 20 malditos puntos

    1.- La palabra «ciudadano» está de moda.

    2.- Incluso un partido político se llama «Movimiento Ciudadano».

    3.- Si uno escucha atentamente algún discurso de un político, escuchará repetidamente la palabra «ciudadano» o «ciudadanía».

    4.- Nuestros gobernantes dicen gobernar para los ciudadanos, de hecho es su obligación, las estructuras políticas, dicen, fueron diseñadas para ello.

    5.- Pero no es cierto.

    6.- Los políticos necesitan de los ciudadanos para llegar al poder, pero se sirven de ellos para mantenerse y obtener todos sus beneficios cuando ellos deberían de servir a los ciudadanos.

    7.- Se pueden contar millones de ciudadanos en México. A los 120 millones de habitantes, sólo hay que restarle a quienes no han cumplido la mayoría de edad.

    8.- Pero si somos estrictos con el término «ciudadano» entonces hay más bien pocos, son una minoría. No sé si privilegiada porque no se requieren palancas ni estar en una posición social acomodada, simplemente falta voluntad.

    9.- Los verdaderos ciudadanos son los que podrían forzar a los políticos a rendir cuentas, a trabajar.

    10.- Pero son pocos, lo suficientemente pocos para que los políticos tengan obstáculos que les impidan absorber al pueblo que los gobiernan, donde sólo buscan la mejoría de los gobernados si ésta va de la mano con la satisfacción de sus intereses.

    11.- En resumen, a la mayoría de los políticos no les importan los ciudadanos. Solamente para llegar a sus puestos. A la mayoría de los que dicen llamarse ciudadanos, tampoco les importan muchos sus políticos y no conocen los mecanismos (muy rudimentarios) para hacerlos rendir cuentas.

    12.- Entonces la palabra ciudadano es un adorno.

    13.- La nueva generación (ni en la política ni en la ciudadanía) parece no estar a la altura de las circunstancias. Personas apáticas, jóvenes políticos que su único ideal es el derroche.

    14.- ¿Qué tendría que pasar para que esto mejore?

    15.- ¿Qué nos echemos cubetazos de hielo y agua fría en la cabeza y enrolemos a más gente para convencerla de que se conviertan en buenos ciudadanos?

    16.- Tal vez lo que escribo está de más. La gente no se quiere preocupar con cosas complicadas, con asuntos políticos, con temas de sociedad, aunque todas estas cosas complicadas les afectan en su vida diaria aunque las evadan y hagan caso omiso de ello.

    17.- El ciudadano tiene más herramientas en la actualidad para ser ciudadano, pero no muchos las aprovechan. Muchos dicen sumarse, muchos creen medir su ciudadanía en función a los likes que les dan a las «causas» en Facebook.

    18.- Y mientras todo esto pasa, nuestro país se va abajo. Crece la desesperanza y el hastío.

    19.- Y la gente se pregunta por qué pasa esto, se indigna, se molesta, se encabrona, se emputa.

    20.- Como igual se emputan cuando les dices que deberían ser buenos ciudadanos y no lo son.

     

     

  • Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Hace unos días el mexicano se enorgullecía porque era su afición era considerada como una de las mejores del Mundial, a pesar de que la selección no pasó de octavos de final víctima de sus propios errores (que si no era penal ¡Ya supérenlo!). Y no, no es que me moleste que los aficionados apoyen a su selección, lo que me molesta es que su comportamiento como ciudadanos es diametralmente opuesto a su comportamiento como aficionados. Tenemos a una de las mejores aficiones, multicolor, leal, fiel, que se la raya a los porteros del bando contrario, pero como ciudadanos ni a clasificar alcanzamos, por el amor de Dios.

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    La clase media, media alta, baja, alta, muy alta debería estar en las calles, o debería estar organizando algo, o debería estar haciendo algo, digo, aunque sea que abran una «petición» en change.org, de esas que nunca sirven (yo nunca he visto que sirva firmar en una página de Internet). Así le hacen en los países desarrollados cuando el gobierno se quiere pasar de lanza, salen y se indignan. No, aquí la gente está más bien concentrada en el final de la novela del domingo. Pero los pasivos de Pemex convertidos en deuda pública no les importa. Esa deuda que equivale a 6,000 pesos por mexicano. Es que el petróleo es de «todos los mexicanos» y entonces «todos los mexicanos» nos debemos hacer responsables de la deuda, dicen unos.

    Todo lo que despilfarró Romero Deschamps, su hija con sus yates, con sus perros (y la cara de perro de su propia hija y del propio Romero Deschamps) los Ferraris. Los que cobraban sin trabajar, los aviadores, el dinero que se fue a las campañas políticas y que financiaron a políticos dudosos que después vinieron a mal gobernar a la ciudad-estado-país. Los ciudadanos vamos a pagar esos lujos, esas corruptelas. Y muchos de quienes malgastaron ese dinero no sólo siguen libres, sino que siguen llenos de dinero y ellos no tienen que dar un peso.

    El Fobaproa, el rescate carretero, los pasivos de Pemex. Y los pasivos de Pemex son todavía menos justificables que el Fobaproa, porque esto último consistió en rescatar a empresas de la quiebra después de la crisis del 94 y se argumentaba que de esta forma se evitaría que la crisis fuera más profunda. Éste caso es peor, porque se trata de pagar el despilfarro dentro de una paraestatal que siempre estuvo en quiebra y nunca ha servido para nada más que para reforzar el mito de que Pemex es de «todos los mexicanos» para mantener gente y comprar votos.

    Y me pregunto, ¿Qué estamos haciendo los mexicanos para evitar que los políticos se aprovechen de esta forma? Luego el discurso histórico será los gobernantes malos contra los pobres ciudadanos. ¿Pero en realidad hicimos algo para que fuera diferente? Al final parece que la ciudadanía sólo sabe hacer dos cosas, o integrarse a la maraña corruptil (unos pocos afortunados) o no hacer nada y dejar que abusen de él como una puta de bajo presupuesto a la que todos los cochinotes pervertidos manosean (que será una analogía, pero en algunos casos se puede volver realidad como es el caso de Cuauhtemoc de la Torre, el pervertido del PRI DF al cual no le han hecho nada y nunca le harán nada).

    ¿No te indigna mexicano?

    ¿No te indigna saber que eres copartícipe del abuso porque dejas que abusen de ti sin que tú hagas nada? ¿No te indigna que parte de tus impuestos, ese dinero que te quitan de tu trabajo como empleado o emprendedor, se va para tapar ese boquete abierto con puros desfalcos, despilfarros y desfachateces?

    ¿No te sientes avergonzado no sólo de tu gobierno, sino de ti mismo como ciudadano?

    México tiene un historial de victimización alimentado y mitificado por la historia oficial. El problema, lo que nunca cuentan es lo que dejaron de hacer «los buenos» para que «los malos abusaran» de ellos. O más bien es que «los buenos» eran tan irresponsables, tan corrompidos, que «los malos» ni siquiera tenían que ser tan malos.

    #NoEraPenal, #NoEraDeschamps

    Qué pena.

  • El cuestionario definitivo para saber si estás al tiro como mexicano

    El cuestionario definitivo para saber si estás al tiro como mexicano

    Muchos filosofan profundamente sobre lo que debería ser un buen mexicano, alguien que esté «al tiro». Tratan de verlo desde una perspectiva kantiana, hegeliana, existencialista, positivista. Pero a veces no es necesario rebuscarle tanto y este test que he creado es suficiente, porque es contundente, y no deja espacio a chaquetas mentales. NOTA: No me hago responsable si los resultados de este test te terminan sumiendo en una depresión, o terminas muerto por una sobredosis de Krokodile. Suerte:

    El cuestionario definitivo para saber si estás al tiro como mexicano

    a) ¿Cuál de las tres opciones consideras más una traición a México?

    1. Aquellos que se corrompen e infringen diariamente las leyes
    2. ¡La privatización de Pemex!
    3. Que Carlos Vela decida no ir al mundial.

     

    b) ¿Cuál es el evento que más ha marcado el destino del país?

    1. Realmente no hay uno, sino diversas circunstancias que han marcado el destino de la nación, pero que no siempre se ha traducido en progreso.
    2. La Revolución Mexicana
    3. Cuando le ganamos a Brasil en las olimpiadas

     

    c) La empresa de tu tío evade impuestos. Tú…

    1. Hablas con tu tío sobre su conducta y tratas de hacerle entender por qué es su obligación pagar.
    2. ¡Pinche tío neoliberal de mierda! Ya nunca le voy a hablar.
    3. ¿Y qué tiene de malo? Si el Gobierno roba y siempre nos jode.

     

    d) Tu amigo Pedro estudió en la misma escuela que tú, pero viene de una familia ubicada en círculos sociales más altos, y gracias a sus contactos logró formar un negocio y ahora es rico. Tu piensas...

    1.  Que Pedro simplemente ha aprovechado las oportunidades que tiene enfrente. Le comentarías que al ser privilegiado, tiene una responsabilidad con la sociedad.
    2. De seguro robó, y yo que me esfuerzo me jodí. Es culpa del sistema económico.
    3. Le voy a recordar que tan buenos amigos éramos en la escuela y le voy a decir que se moche con algo, que no mame.

     

    e) Vas manejando y en eso ves una manifestación por el alza a la gasolina que tiene bloqueada una avenida y necesitas pasar por ahí. 

    1. Tratas de entender su agravio, pero los exhortas a que dejen abrir el paso, para que no afecten a los demás.
    2. Te les unes, te pones tu pasamontañas y atacas violentamente a las gasolineras que están abusando del pueblo.
    3. Les avientas el coche y les dices que mejor se pongan a trabajar.

     

    f) ¿Qué es el trabajo para a tí?

    1. El medio para poder progresar económicamente, tener una estabilidad y autorrealizarme
    2. Una forma de opresión neoliberal donde los jefes exprimen a sus empleados
    3. ¿Mañana es lunes? ¡No, que güeva! Que ya llegue el viernes de antro

     

    g) Estás en un Starbucks, entra una indígena con título universitario y los empleados le prohíben la entrada, tú…

    1. Reclamas con vehemencia, les pides que respeten sus derechos, de lo contrario los vas a demandar y/o exponer en redes sociales.
    2. Con tu Frapuccino en la mano y tu Macbook Pro pantalla retina, organizas una manifestación para bloquear las entradas de todos los Starbucks, alegando que son empresas capitalistas que exprimen a los de abajo.
    3. Te unes a los empleados y le gritas a la indígena: -Fuera, pinche naca de mierda-.

     

    h) Te encuentras $50,000 pesos en la calle junto con una identificación de su propietario que trabaja en el servicio público y se destaca por ser corrupto. tú…

    1. Tratas de buscar al dueño del dinero para regresárselo. Por supuesto que lo encaras y cuestionas sobre si merecería tener tal dinero y le comentas que estarás muy al pendiente de su trabajo.
    2. Crees que un servidor público no debería tener ese dinero, y con ese financias una campaña de linchamiento llamado #PosTeJodo para que ese político se queme.
    3. Si es corrupto seguro se lo robó, y como ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón, lo usas para armar una mega peda.

     

    i)  El gobierno decide quitar la asignatura de matemáticas en la educación pública con el argumento de que las calculadoras y hojas de Excel son suficientes.

    1. Realizas una campaña investigando a fondo las consecuencias de quitar dicha materia, tratas de incidir tanto en maestros, líderes, y gente con peso para frenar esa reforma.
    2. Lo ves con disgusto, pero posiblemente te disgustaría más que satanizaran menos a Porfirio Díaz en los libros de texto, o que ya no se hablara tanto de las hazañas de Lázaro Cárdenas.
    3.  Te agrada la idea de que las nuevas generaciones «no sufran tanto» con las matemáticas. Y crees que ese tiempo lo deberían de emplear en alargar los recreos.

     

    j) Lees elcerebrohabla.com, tú…

    1. Crees que es un referente para cultivar tu mente. Invitas a todos a visitar mi blog.
    2. Cuando lo empezaste a leer, no te desagradaba tanto, pero desacreditaste todo su contenido cuando viste el anuncio de Google en la derecha porque es algo muy… neoliberal (además como está en la derecha, asumes entonces que el blog es de derecha).
    3. Nunca pudiste entrar porque siempre creíste que «habla» iba sin «h».

     

    Resultados: 

    Mayoría de 1: Eres una persona que se esfuerza por estar al tiro, y de cierta forma lo logras. Sigue así.

    Mayoría de 2: Tratas de destacarte de la gente ignorante, con la simple estrategia de llevar la contra. Te esfuerzas, pero en realidad quedas atrapado en el limbo pseudointelectual nacionalista de los años 30.

    Mayoría de 3: Como decírtelo. Eres un triste caso de persona inútil para la sociedad.