Etiqueta: ciudadania

  • El Candigato Morris

    El Candigato Morris

    El Candigato MorrisNo es la primera vez que se postulan a animales como candidatos a un puesto popular. Alguna vez fue el Perro Fidel, dónde se aseguraba que este perro no iba por el hueso. Pero sinceramente se me hizo muy ingeniosa la «candidatura» del Candigato Morris. Resulta que Veracruz es un estado a donde no ha llegado «la democracia». Ahí siempre han gobernado priístas, y algunos con pretenciones caciquiles con presuntos nexos con el narco como el señor Javier Duarte. Recordemos que en Veracruz fue donde se levantaron las denuncias de uso de programas sociales con fines electorales y se presentaron videos. Aunque por alguna razón, parece que la oposición tampoco es lo suficientemente bien vista como para esperar un cambio real (por lo sucedido en el país). Bajo estas circunstancias, para las elecciones en Xalapa, se ha creado un personaje con el fin de llamar la atención tanto a los candidatos, lejanos de la ciudadanía, como a las instituciones electorales.

    El gato fue un animal bien escogido, debido a que al Candigato Morris, como a cualquier gato, le gusta atrapar ratas. Afirma también tener la suficiente arena para tapar los baches, y se crean frases donde va una crítica sarcástica implícita al mundo político. Dicen que «te conviene votar por otro animal, vota por el Candigato Morris». Se crean memés haciendo alusiones a campañas como la de Obama en el 2008.

    Lo positivo de esta campaña es que no se queda a la crítica, sino que tiene su lado propositivo donde se invita a la gente a tener un papel más activo en la comunidad. La intención de alguna forma es empoderar a la comunidad y hacerlo patente a los candidatos quienes ya se han pronunciado ante este hecho, e incluso, nos dicen que hay que entender al Candigato Morris.

    Algunos dudan de la eficacia de estas campañas ciudadanas, como el Voto Nulo que después desapareció, el #YoSoy132 que ha quedado menguado. Pero no se si han notado una constante y es que la presión ciudadana va en aumento a través de los años y, valga la redundacia, se ha vuelto una constante en la vida política de nuestro país. No solo eso, la presión ciudadana, poco a poco empieza a «tener que ver» en las decisiones de nuestros gobernantes. Nuestras autoridades saben que están más vigiladas y serán criticadas ante cada paso en falso que den.

    Como lo he dicho antes. Todavía falta un largo camino que recorrer en cuanto a ciudadanía, pero creo que vamos por buen camino, y pareciera que este despertar no se ha menguado ante la llegada de ese partido que nos gobernó durante 70 años en climas no muy democráticos. Sería ingenuo pensar que de la noche a la mañana pasaremos de ser una sociedad sumisa y paternalista, a otra activa e independiente. Es un proceso largo, pero la buena noticia es que estamos en él.

  • De críticas a críticas

    De críticas a críticas

    Para tener una mejor sociedad, para que el quehacer político y público mejore, debemos por ende, tener un buen nivel de crítica. Lo he mencionado varias veces, la crítica en una sociedad es absolutamente necesaria, y yo no comparto esa postura evasiva hacia ella que algunos toman, debido a que muchos la ven con una connotación negativa (en cierta medida así es, porque en la crítica se señala algo que está mal o se percibe como que está mal). La crítica es el primer paso para la construcción. Cuando construimos lo hacemos para suplir una carencia. Bueno, lo que hace la crítica es señalar dicha carencia con el ulterior objetivo de buscar soluciones para saciarla. Esas afirmaciones donde se dice: «no te quejes de lo malo de tu país, tenemos playas, gente alegre», «no critiques, el cambio está en uno mismo», más que ayudar, entorpecen el proceso y fomentan el conformismo con el entorno en que se vive. Pero también cabe señalar que para que la crítica sea efectiva se debe de procurar que el nivel de esta sea alto y me explico:

    De críticas a críticas

    Tomo el ya manoseado caso de la postura de un gran sector hacia el ahora Presidente Enrique Peña Nieto. Durante y después de las elecciones era algo totalmente normal y entendible que la gente se mofara del personaje. Parte de los ciudadanos (entre los que me encuentro yo) se sintieron insultados por todo lo que rodeaba al personaje, a las elecciones; y como una expresión de catarsis se mofaban de este. Pero sabemos que cuando las pasiones no son educadas con la razón, terminamos yendo hacia ninguna parte. Lo digo porque veo un preocupante fenómeno donde la gente se sigue mofando del personaje, pero no se molesta siquiera en analizar sus políticas, que son las que en dado caso pueden determinar el rumbo del país, y no lo será la mala pronunciación de una palabra o el sweater de un osito cariñosito. ¿Supiste de que trató la Reforma a las Telecomunicaciones? ¿Te preguntaste que tanto va a beneficiar a la sociedad dicha reforma? ¿Te tomaste un minuto para analizar desde el contenido de esta hasta el por qué Carlos Slim compró los derechos de las Olimpiadas? Para analizar se necesita pensar, y me preocupa que sea muy poca gente la que se moleste en hacer un análisis, de uno de los temas que fueron centrales para el surgimiento de movimientos estudiantiles como el #YoSoy132.

    No, no se trata de olvidar, aquellas cosas que nos indignaron no se deben de olvidar porque deben de servir de referencia, pero tampoco es sano obsesionarse con ellas. Y a estas alturas veo que la crítica mundana ha bajado solo «algo», mientras que la crítica profunda ha desaparecido. Pareciera que nos esforzamos en «pensar» solo ante una coyuntura, desaparece esta y el esfuerzo también, aunque aquello que criticamos en realidad sigue ahí presente y puede volverse más grande si dejamos de prestar atención. Dentro de un gobierno que muchos cuestionamos se han generado algunas cosas positivas en gran medida gracias a la presión de la población. Si esta se relaja, la presión que recibe el gobierno por hacer bien las cosas se relajará también.

    Llegamos a un punto donde lo más prudente sea emplear críticas profundas. Dónde tenemos que ver más allá a la adversidad hacia un personaje. No se trata en lo absoluto de decir «ya, es el Presidente y lo vamos a apoyar», por el contrario, tenemos que ser garantes de que las políticas que se traten de implementar sean lo más adecuadas, donde un contrapeso como lo puede ser la sociedad, limite la capacidad del gobierno de actuar en forma corrupta y ventajosa. Para eso se necesita esfuerzo, se necesita informar, leer, analizar. Una sociedad que funja como contrapeso será una piedra más grande para los gobernantes corruptos, que una sociedad que les haga una crítica meritoria de una «sopa de videos«. Se necesita además, una sociedad crítica lejos de dogmas rígidos y paradigmas, lejos de fanatismos, que tenga la capacidad de generar una crítica propia, retroalimentada, y no una vil copia de la retórica de un tercero, de un político, o una televisora.

    Es simple, llegó la hora de pensar, en un momento que a los ojos comunes y corrientes no es coyuntural, pero que en realidad sí lo es, porque la política está viva los 365 días de año las 24 horas. Un descuido y daremos a las autoridades la capacidad de hacer lo que se venga en gana. Una democracia se basa en los contrapesos, si los partidos no quieren asumir el papel, nosotros lo tendremos que hacer.

  • Responsabilidades del ciudadano

    Responsabilidades del ciudadano

    Somos una sociedad, somos un sistema que funciona debido a la organización de quienes lo conforman. Han pasado miles de años para buscar la mejor manera en que este sistema pueda funcionar, y vemos que en realidad nos falta mucho por aprender.

    Responsabilidades del ciudadano

    Se nos ha enseñado, sobre todo en nuestro país, que quien debe de procurar una buena organización de este sistema es el gobierno. El papel del ciudadano históricamente en México ha sido algo no muy lejano a la de un súbdito. Donde este puede buscar la mejor manera de sobrevivir ante un sistema ya establecido, y en el cual, este no tiene mucha posibilidad de incidir. El ciudadano histórico puede procurar buscar un empleo o poner un negocio para ganarse la vida, ingresar a algún club, tener distintas aficiones, relacionarse con diversas personas. Pero todas estas actividades las podía hacer dentro de un marco ya diseñado, dentro de unas leyes diseñadas por una entidad superior y que no podían ser cuestionadas. Tenía un margen de libertad dentro del sistema, pero no podía cuestionarlo.

    Une democracia real no funciona así. Se nos ha vendido una forma curiosa de la democracia, donde la diferencia con el estado anterior, es que uno cada seis años, irá a votar a quienes liderarán la procuración de dicho sistema, dentro de un pequeño catálogo de opciones, en cierta medida creado por dicho sistema. Por eso la estrecha relación que se hace en los medios entre la democracia y el voto, mostrándolo como la mejor oportunidad que tienen los ciudadanos en incidir. Y pareciera que la gente se la cree, que cuando un político comete un error (sea premeditado o no) un ciudadano le reclama a otro ciudadano: ¡Aaah, y tú que votaste por él!.

    Ese es el ciudadano modelo que nos enseñaron. El ciudadano dócil que trabaja 8 horas diarias, paga sus impuestos y respeta las reglas.

    En realidad para que un sistema funcione, el ciudadano debe de involucrarse de manera activa en el quehacer público. Cierto, se necesita un gobierno, cierto, se necesita un congreso. Se necesita un orden, quienes estén al frente, pero el ciudadano debe poder tener cierta incidencia en este. De lo contrario, la acumulación de poder procura una más rápida corrupción de este sistema.

    La ciudadanía se puede organizar de diversas formas. Desde participar en juntas vecinales, formar asociaciones civiles que sirvan como contrapeso, o bien, pueda actuar donde el gobierno no sabe como, no puede o no quiere actuar. El ciudadano responsable debe incidir para que su entorno sea favorable para él, para los suyos y para la sociedad. Es irresponsable pensar que solamente el trabajar lo hace un ciudadano responsable, cuando esa actividad, si bien beneficia a otras personas directamente, tiene como fin, procurar su bienestar y satisfacer sus necesidades personales.

    Las sociedades desarrolladas funcionan porque la sociedad incide en las políticas que se desarrollan. De esta forma el gobierno diseña políticas públicas que entienden mejor las necesidades del ciudadano, debido a que la sociedad se convierte en un agente de presión. Sin una ciudadanía activa y responsable, el gobierno puede crear las políticas que quiera, que más les convenga, y en muchos casos sin el grado de especialización que se requiere (debido a que el gobierno no puede estar en todo, y los ciudadanos por su contraparte, pueden especializarse en diversos temas).

    Los gobiernos autoritarios y con una jerarquía vertical, funcionan más en sociedades cuya ciudadanía está subdesarrollada. El problema es que a veces se forma un círculo vicioso, debido a que dichos gobiernos procuran que el estado de las cosas siga así, porque el desarrollo de la ciudadanía les significa una pérdida de poder. Algunas naciones han formado un capital ciudadano considerable después de vivir una dictadura, pero no fue la dictadura la que fomentó este capital, por el contrario. Pero estas sociedades liberadas son las que terminan valorando más sus libertades, y por ende, la responsabilidad que han adquirido como ciudadanía libre.

    La libertad implica una responsabilidad. El no entenderlo genera el riesgo inminente de una regresión, porque para que la libertad funcione, se necesitan ciudadanos responsables.

  • ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    Aquí en este espacio he sido muy crítico con el PRI de Peña Nieto, y creo que hay razones de peso para serlo las cuales ustedes ya conocen. También creo que es estúpido desearle «mala suerte» (lo pongo entrecomillado porque yo no creo en la suerte) al nuevo gobierno porque no simpatizamos con este, o porque no nos dan muchos motivos para creer en este. Eso no significa de ninguna manera que hay que alinearse, por el contrario, prefiero mantener una postura escéptica. Eso sí, pensando antes en mi país que en mis simpatías con X o Y político.

    ¿Y nos podría ir bien con el PRI?

    Últimamente he tenido la corazonada de que nos puede ir bien. ¿El PRI ya cambió?. No creo que vaya tanto por ahí, sino que para ellos las reglas del juego son muy diferentes. Existen más contrapesos, una ciudadanía mucho más despierta y exigente. Un López Obrador al que acuso de terco y obstinado, que si bien fractura a la izquierda, ha puesto temas de relevancia que terminan imprimiéndose en la retórica de los gobernantes en turno (nada más ver que algunas de sus propuestas están contenidas en el Pacto por México).

    Es un hecho que el PRI ya no puede gobernar a «la antigüita». Veo a un gobierno de Peña más dispuesto a negociar que sus antecesores, sabiendo que lo tiene que hacer para procurar su supervivencia. Sus propuestas son comentadas, discutidas, criticadas. Ya no puede existir, al menos como antes, ese secretismo. A pesar de sus intentos de censura, existen medios de comunicación más plurales los cuales tienen el suficiente peso como para pensársela dos veces si se quiere censurar a una figura importante (no me quiero imaginar la respuesta de la sociedad si censuran a Carmen Aristegui), saben que tienen que actuar de otra forma, y en esa coyuntura creo que incluso podríamos ver avances.

    La Reforma Educativa es una muestra. Independientemente del propósito con el que fue efectuada, dicha reforma significa un avance importante. No solo porque limita el poder de Elba Esther Gordillo, sino porque se acaba con el clientelismo que existe en la asignación de plazas a los maestros, y los obliga a ser más competitivos. Cierto, la reforma es mejorable, pero ya se dio un paso. Y tal vez el móvil podría ser la legitimación por parte del mandatario, pero digo, prefiero una reforma educativa a una guerra mal planteada contra el narcotráfico. Desde luego los contrapesos influyen, la demanda de la sociedad por esta situación seguramente fue determinante, reclamos de ciudadanos de a pie, del #YoSoy132, de perredistas.

    Los contrapesos parecen ser más eficientes incluso para evitar tentaciones populistas. El PRI históricamente usa el gasto como forma de legitimación, pero ahora saben que van a escarbar en su propuesta económica y política para encontrar el más mínimo error. Así como AMLO tuvo que hablar de economías resposnsables, en la práctica el PRI parece pensársela más antes de hacer gastos innecesarios para mantener contenta a la población artificialmente, ahora van a gastar pero no «tanto, tanto».

    Claro que hay muchas preocupaciones sobre el nuevo gobierno, y las debe de haber. Y precisamente esa postura crítica de un sector ante este, es la que presionará más al gobierno a hacer las cosas mejor. Esto es un juego por el poder, y el PRI sabe que para tenerlo, debe de saber satisfacer a una necesidad cada vez más exigente y sabedora de lo que realmente necesita. Mientras sea más grande este tipo de sociedad y más pequeña la sociedad tradicional clientelar, entonces estarán más orillados a gobernar bien si quieren mantener dicho poder.

  • Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos si puedenAyer tuve la oportunidad de asistir con mi organización civil, Movimiento Propuesta Ciudadana, al llamado «Día Mundial sin Autos» que forma parte de un movimiento mundial que busca naturalmente, recuperar los espacios públicos que están invadidos por… si, adivinaron ¡por autos!. Cada ciudad organiza este evento a su manera, y en el caso de Guadalajara, se hizo una intervención en el barrio de Santa Tere, uno de los más tradicionales de la ciudad, donde participamos varias organizaciones civiles.

    Se escogió este lugar no solo por su carácter tradicional, sino porque carece de espacios públicos, áreas verdes, y el automóvil ha sido totalmente privilegiado (aunque aún así los automovilistas tienen que lidiar con el tráfico). En dicha intervención se «invadieron» parte de las calles que normalmente utilizan los automóviles para hacer actividades recreativas, desde mariachis, futbolitos, pastizales, y en el caso de nosotros, un espacio para que los niños jueguen bebeleche y Lotería. En la tarde a su vez se llevó a cabo una rodada en bicicleta por varias de las avenidas principales de la ciudad.

    Este día me mostró como los ciudadanos si podemos incidir en la vida pública de nuestra sociedad. Ciertamente en Guadalajara todavía se le da preferencia a los automóviles, pero ver como el diario El Informador puso la noticia en primera plana, como Milenio publicó varias notas e incluso publicó una galería de fotografías, o La Jornada quien también abordó el asunto, es muy positivo porque el hecho de que los medios le den mucha importancia a estas manifestaciones logra que el tema se vuelva primordial, y tarde o temprano las autoridades tomen cartas en el asunto.

    Esto en lo particular me dio un aire de frescura después de la progresiva desilusión que me terminó causando el movimiento #YoSoy132, que terminó siendo secuestrado por grupos de radicales que están logrando que este conglomerado totalmente auténtico y loable en sus orígenes pierda la oportunidad de ser una oposición real al gobierno de Enrique Peña Nieto y a cualquiera que pueda haber (porque ser una oposición es algo más inteligente que ir a bloquear la boda del hijo de Carlos Salinas, que la cerrazón al diálogo, y alianza con grupos dudosos llenos de intereses como el SME y el CNTE). Me quedo con la primera parte de este movimiento (formado por el ala moderada) como una expresión ciudadana auténtica. Y de igual forma catalogo a esta expresión a nivel nacional (y mundial) de varias organizaciones civiles en el Día Mundial sin Autos como algo totalmente loable y auténtico.

    Me agrada la creatividad con la cual los jóvenes y no tan jóvenes se manifiestan para poner temas necesarios en la mesa. Y no solo eso, sino que estas expresiones fueron agradecidas por los habitantes del barrio de Santa Tere, lo cual ayuda todavía más a generar conciencia. Los niños que jugaron al bebeleche, a la lotería y al futbolito en unos años posiblemente recordarán que hubieron movimientos a favor de la recuperación de espacios públicos y probablemente tendrán ya esa conciencia que nosotros tuvimos que construir de más grandes. El ver a más de 10 niños turnarse para jugar bebeleche fue una grata experiencia para mí por más simple que parezca. No solo por darles a los niños un grato fin de semana, sino porque dejaremos dentro de ellos una semilla.

    Tal vez lo sucedido con #YoSoy132 nos mostró que todavía existe ingenuidad (de la que se valieron grupos radicales más preparados). Pero yo creo que es natural ante un despertar ciudadano que va en crecimiento. Aunque es importarse darse cuenta de ello, y también darse cuenta que si bien un movimiento puede surgir debido a la inconformidad y molestia contra un actor político u otra situación, este tiene que transitar hacia la parte propositiva, lo cual tal vez es el paso más difícil. Lo que se vio ayer en Santa Tere aunado a los logros que ya se han hecho en movilidad nos deja ver que ese difícil paso se ha dado, y que se pueden (y deben) de dar en otros temas.

  • Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Entiendo la parte en que muchos estamos enojados por la resolución del TEPJF. Yo en lo particular no estoy enojado por el fallo en sí, sino por la forma en que se dio dicho fallo, donde si bien, como he mencionado, varias de las pruebas de AMLO no tenían el suficiente sustento para acreditarse, usaron el mismo criterio para aquellas que fueron demasiado obvias. Creo que hoy más que nunca, estamos en un momento coyuntural, y eso implica que nosotros como ciudadanos razonemos con «la cabezota» y no nos dejemos llevar por las emociones.

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    ¿Las elecciones fueron un cochinero y estuvieron llenas de actos fraudulentos? Sí, y que no nos vengan a decir que no. También es cierto que todas estas acciones posiblemente no llegarían a dar la vuelta a la elección. Es decir que si las elecciones hubieran sido limpias, tal vez ganaría Peña Nieto de todos modos, pero no por eso podemos decir que Peña Nieto ganó limpiamente de ninguna manera. Porque si la distancia entre Peña y López Obrador fuera de un millón de votos o menos, bajo el mismo escenario, entonces las prácticas fraudulentas si hubieran dado la vuelta al resultado.

    López Obrador no aceptó el fallo del TEPJF. Está en su derecho de no aceptarlo. López Obrador rompió con el pacto de civilidad que firmaron los candidatos un mes antes de la elección ciertamente, pero este pacto implica que las instituciones hagan bien su trabajo y que los partidos procuren elecciones limpias. Ni lo primero sucedió ni tampoco lo segundo. Ahora el tema aquí es que sigue, y es donde creo que es necesario tener la cabeza fría. Si López Obrador toma la misma posición que en el 2006, será algo suicida, porque si alguien puede servir como contrapeso en un régimen autoritario, es la izquierda.

    No sé cuales serán las acciones a las cuales llamará López Obrador. Es un misterio, y espero que la posición no sea la misma que en el 2006, lamentaría que así fuera, y lo peor es que probablemente así va a ser. Pero los ciudadanos debemos pensar en lo que sigue, en lo que se va a hacer, en proponer, en incidir. Creo que una ciudadanía fuerte será un muy fuerte contrapeso. Un gobierno autoritario al estilo del PRI se alimenta del aletargamiento de la gente. Hay que pensar en propuestas, propuestas como una reforma educativa, de medios de comunicación, reformas a la ley electoral, reforma política. Y tenemos que luchar hasta que estas se hagan realidad. Ciertamente con Peña Nieto se prevee el advenimiento de un gobierno autoritario; pero al estar tan necesitado de legitimidad, posiblemente tendrá que ceder y es ahí donde los ciudadanos podemos incidir. Tenemos que transitar poco a poco de las marchas a las propuestas (aunque en algunos casos será necesario lo primero para lo segundo).

    Créanme, no solo estoy molesto, sino asustado por lo que pudiera pasar con el régimen de Peña Nieto. Pero también sé que los ciudadanos tenemos la fuerza para hacer que este régimen no sea tan sufrible, y como lo dije alguna vez, se pueda avanzar a pesar de Peña Nieto. No se nos tiene que olvidar lo que sucedió, la mayoría de los mexicanos lo sabemos. Pero tenemos que ser fríos, para que esta situación no se salga de control, no termine en actos violentos por parte de unos, y/o actos represivos por parte de otros. Es natural que la sociedad esté polarizada, en un bando los priístas y algunos panistas, y en el otro lo perredistas, y los otros panistas. Pero tenemos que procurar que esa polarización (que es inevitable) termine traduciéndose en algo nocivo.

    Ahora más que nunca llegó la hora de construir, tanto la radicalización como la indiferencia y el aletargamiento, fortalecerán al priísmo autoritario. Ciudadanos conscientes, activos, participantes y despiertos, serán una piedra en el zapato, o más bien, un virus en el teleprompter de Peña Nieto.

  • #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    México sin duda está viviendo un momento muy agitado. A este se le pone el ingrediente de la participación ciudadana que hace que salgan más burbujas de la sopa. En cuestión de semanas las percepciones cambiaron, y no solo eso, las realidades también. Hoy tenemos un nuevo escenario y del cual puede partir el definitivo que se sentenciará el 1ro de Julio. Independientemente de que no nos podemos basar en una sola encuesta (la de Reforma, que le da solo 4 puntos de ventaja a Peña Nieto), lo cierto es que López Obrador ya se metió en la pelea, y para eso no es necesario ver las encuestas, solo hay que ver la postura del PRI, quienes han empezado a hechar a andar toda su maquinaria para evitar que López Obrador avance. Se percibe en las notas que han salido a partir de dicha encuesta (el charolazo y la afirmación de que la subida de AMLO hizo que subiera el peso también), el PRI tendrá que retractarse en su demagógica posición de no va a dividir a México, porque le tendrá que entrar y le está entrando.

    Ante este escenario, el movimiento #YoSoy132 debe tener muchísimo cuidado, más que ellos son uno de los factores que pueden definir la elección. Me preocupa un poco el viraje de los últimos días. Empiezo por decir que #YoSoy132 ha girado a la izquierda, lo cual a priori no me parece mal, porque movimientos como el #15M o #OcuppyWallStreet también muestran esta tendencia. Se mostraron críticos hacia el neoliberalismo, y ese punto no lo repruebo en lo absoluto, no solo porque comparto su idea, sino porque es la postura de la juventud que ha salido a las calles a manifestarse, que ve en la anarquía mercantil una de las razones de la descomposición económica y social que se viven en el mundo. En este punto, su postura de izquierda no se me hace mal y esta no contraria el hecho de que se declaren «apartidistas», se puede ser de izquierda (y es mi caso) sin ser perredista, patista, o lo que sea. A diferencia del 68, la gente (entre los que se encuentra la generalidad de los estudiantes) no vive rodeada de un furor por el comunismo (aunque el movimiento del 68 no era en su mayoría comunista, como creyó Díaz Ordaz), por el contrario, es una izquierda más pragmática, que busca la justicia social pero no descalifica contundentemente a los mercados. Los jóvenes mexicanos tienen esa postura, porque dada la vida política del país, es posiblemente el camino por el que deban abrirse paso.

    Lo que me preocupa es que el movimiento termine, digámoslo así, afiliándose a la causa de López Obrador. Entiendo que por la postura del movimiento, AMLO es lo que más parece representar lo que buscan (y creo que a medias), pero para generar un cambio real este movimiento debe de alejarse de cualquier interés político, entiendo que varios jóvenes apoyen a López Obrador, y eso no les quita el derecho de estar en el movimiento, pero deben separar su preferencia de candidato del movimiento, si no pondrían a su movimiento en riesgo. Aquí es donde entra el tema de las infiltraciones y es donde deben de tener demasiado cuidado, tanto por parte del PRI como del PRD. A López Obrador este movimiento le está haciendo mucho favor, y a Peña Nieto lo está desplomando, por lo cual los dos candidatos podrían meter las manos para beneficiarse electoralmente. En el primer caso es donde insisto esa separación de la cual hablaba, de hecho curiosamente mientras «más alejados se mantengan de AMLO» terminarán beneficiando más al candidato de las izquierdas, porque habrán menos excusas para descalificar al movimiento. Incluso aquí el PRI en las manifestaciones que vienen, podrían meter por ejemplo, porros disfrazados de «simpatizantes de AMLO» con la leyenda #YoSoy132 para tratar de reventar dicha manifestación y afectar el movimiento.

    Me preocupa por ejemplo, que en la última asamblea, se pida juicio político a Felipe Calderón, no porque sea válido o no, sino porque al descalificar a Peña Nieto, y luego también marcar distancia con el presidente, muchos llegarán a la conclusión de que es un movimiento pro-AMLO. No necesariamente es así, yo en lo particular, conozco a varios miembros de este movimiento que tienen una distancia marcadísima con la figura presidencial y podrían estar a favor de este punto (digo, podrían porque no he tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre esto), pero a la vez no ven con buenos ojos a López Obrador y están decididos en anular su voto. Creo que en este sentido el movimiento debe de ser pragmático, más porque en la coyuntura en la que estamos, los priístas aprovecharán para descalificarla (cosa que no han logrado hacer hasta ahora a pesar de sus múltiples intentos). Recordemos por ejemplo, que el 49% de los mexicanos cree que las elecciones del 2006 fueron fraudulentas, pero AMLO tuvo una intención de voto de solo el 20% aprox, durante la campaña hasta mayo que es cuando se notó el crecimiento de las preferencias sobre López Obrador. Muchos indecisos han optado por votar por López Obrador, pero lo harán con reservas (por el menos peor, como dicen y entre los que me encuentro yo también), entre los que también se encuentran muchos jóvenes, sobre todo porque vieron que Josefina se ha desplomado y que esta elección es de dos. Esto nos dice que existe más de un 20% de la población que no es afín a AMLO pero duda de la efectividad democrática del país (al menos como nos lo han vendido) y por esto creen que se necesita un cambio de base.

    Creo que #YoSoy132 está a tiempo de evitar cualquiera de estos problemas, pero el riesgo existe. Tal vez el talón de aquiles de ser un «movimiento juvenil» es que la mayoría de los integrantes pueden caer en la ingenuidad. Independientemente de su afinidad por AMLO, o Josefina o quien quiera que sea por parte de alumnos, ellos son los que más deberían estar conscientes que el futuro del país no solo puede recaer en las manos de un político, cosa que se creyó durante décadas y no le funcionó al país. Tienen derecho a sentir afinidad por quien sea, pero en cuanto llegue al poder, deberán por igual poner los ojos sobre su desempeño y actuar en consecuencia. Deben de ser más decisivos en algunas cuestiones, en la asamblea de Guadalajara en el ITESO algunas personas afirmaron que no supieron explicar muy bien que tan antipeñanieto eran, o por qué eran apartidistas. Deben de ser más determinantes en sus posturas, porque si se quedan navegando su rumbo fijo, serán mas proclives a que terceras entidades los quieran manipular.

    Termino saliéndome un poco del tema, y es sobre el voto útil que ejercerán los panistas, sobre todo la gente mayor con una posición conservadora, que es donde Josefina tiene más votos. Esta es la gente que tiene en más mal concepto a AMLO, siguen pensando que será un nuevo Hugo Chávez o quebrará al país. Y aquí es donde veo la difícil decisión que tendrán que tomar, votar por un «Hugo Chávez» o votar por el PRI que a ellos les tocó vivir en carne fría, sin libertad de expresión, represiones que costaron vidas, crisis sexenales. Yo por este mismo argumento me decanto por ejercer mi voto útil a favor de AMLO, porque el PRI de Peña Nieto representa ese régimen autoritario e incluso lo han demostrado en épocas recientes; en cambio muchos de los miedos sobre AMLO son suposiciones, que incluso sectores empresariales han desmentido. Naturalmente tengo mis reservas frente a AMLO y en otro escenario electoral posiblemente no le daría mi voto, pero yo no creo en ese argumento conservador que pregona Kirk Russell que dice «más vale malo por conocido que bueno por conocer», y prefiero tomar el riesgo. Otra referencia es el desempeño de AMLO y Peña Nieto como Jefe de Gobierno y Gobernador respectivamente. Si bien el desempeño de AMLO no fue muy sobresaliente (aunque le dieron el premio como el segundo mejor alcalde del mundo), fue bastante mejor que el de Peña Nieto, y este último mostró mas tintes autoritarios que el primero. AMLO construyó una avenida sobre propiedad privada para dar acceso a un hospital privado (de donde se desencadenó el desafuero) y Peña Nieto orquestó la masacre de Atenco (asunto que sigue impune).

  • México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotarParece que esto va a explotar, ya la presión acumulada es inmensa, posiblemente nos tardamos 2 años para hacer ese 1810-1910-2010, pero se ve venir. Nunca en la historia de nuestro país (por más que los medios mainstream o «copetestream» lo quieran minimizar), se habían llevado a cabo tantas marchas, ya no en contra de un gobierno en turno, sino de un candidato y de los intereses que lo rodean, porque dichas marchas no son solo contra él, sino contra los medios de comunicación parciales (más bien vendidos, porque un medio tendría el derecho de opinar desde su perspectiva) como lo que protestan los manifestantes de la #MarchaYoSoy132.

    México no va aguantar otro gobierno autoritario y eso nos queda claro. Esta presión se viene acumulando creo desde tiempos de Fox cuando la gente vio frustradas las intenciones de cambio y se acumularon en el 2006 después de un tanteado fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador lo cual causó la polarización de la sociedad, y la muerte de «la esperanza» para algunos; los afines a AMLO advirtieron de un «complot» y de «una mafia en el poder». Después de un gobierno mediocre (tanto en lo económico como en lo social) de Felipe Calderón, se empezó a respirar más tensión en la sociedad, y se empezó a acumular más con la candidatura de Peña Nieto, la cual olía (y cada ves huele más) a ese México rancio y autoritario. Ahora ese sentimiento de una élite, de unos medios de comunicación y unos grupos políticos que quieren imponer no son percibidos por los «pejefans» más radicales, sino por ya un sector considerable de la sociedad con diferentes ideologías y estratos sociales.

    Las manifestaciones en la Ibero, las marchas #AntiPeñaNieto y #MarchaYoSoy132, son como esas humarolas que empiezan a salir de una olla que en cualquier momento podría explotar si no se toman las debidas precauciones. Estas marchas no solo están tomando un alcance nacional, sino que medios internacionales como El País entre otros, quienes dieron cobertura al #15M y al #OcuppyWallStreet, están centrando sus miradas en México. Saben que lo que se vive en México es algo que no se veía desde el 68, y curiosamente las fechas coinciden. En 1968 se llevaron a cabo manifestaciones en gran parte del mundo, aunque solo en México esta fue aniquilada con una asesina represión por parte de Gustavo Díaz Ordaz. Ahora también estas manifestaciones están ligadas al inconformismo mundial que hemos visto en tiempos recientes. Y es que si bien el problema en México es la oposición rotunda de la población a la implementación de un gobierno autoritario, estas manifestaciones también están influenciadas por lo que se vive en el mundo, porque el hartazgo y desgaste de la política es un problema global, y no solo nacional.

    Las marchas han sido pacíficas. Pero pienso y medito sobre la reacción que tendría la gente si como se piensa, el PRI de Peña Nieto implementara un gobierno autoritario (más con los notables destellos que nos han mostrado). Posiblemente el gobierno priista tratará de crear un ambiente donde se perciba cierto progreso, pero el PRI ha usado tantas artimañas que a muchos les será difícil de creer, y solo será necesario que cojeén una vez del pie para que la olla de presión se desate. Esto no es «solo culpa del PRI o de Peña quien no ha llegado siquiera al poder», es un desgaste social y político que venimos arrastrando y de la cual como sociedad somos parte y por ende no nos exhime del problema. Esta problemática la vemos en todos los partidos, quienes se han deteriorado y han dejado del lado sus convicciones ideológicas. Ciertamente las manifestaciones han sido «antipeña» porque el miedo al PRI añejo es mayor, pero debería ser un repudio contra toda la clase política y también un momento de reflexión para pensar que estamos haciendo mal como sociedad.

    Siempre la vía pacífica es la mejor, pero no hay que descartar algún enfrentamiento violento en el futuro, como respuesta a una posición del gobierno también violenta. Lo peor de la sociedad podría salir (y me refiero a la sociedad incluyendo desde los ciudadanos, hasta las élites y las esferas políticas), y hasta un punto podría ser necesario como si fuera una catarsis, como un humano que se desploma moralmente a tal grado que sabe que no le queda de otra más que salir adelante y se pone en acción. Ciertamente en la política hay gente bienintencionada (la excepción, no la regla), yo conozco personalmente gente con principios, ideales, con convicciones y congruentes hasta dentro del PRI, pero todo esto malo que vemos es un cáncer que padece la sociedad a todos los niveles, y hace falta una sacudida, ya no podemos seguir más así, ¡ya no carajo!. Y si es necesario un movimiento brusco, ni modo, que venga.