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  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Yo siempre he hecho hincapié en el nacionalismo barato que profesamos en México, el cual siempre lo he dividido en tres vertientes: 1.- Dar orgullosamente el Grito de Independencia sin conocer la historia de México, 2.- Gritar los goles de la selección pensando que es el más alto símbolo patriótico 3.- Pensar que el petróleo es de los mexicanos y que nadie lo debe de tocar. Pero también parte de este nacionalismo defensivo, que tiene como mecanismo tratar de evadir la realidad donde a México no le va bien en el concierto de las naciones, es sobredimensionar los éxitos de los mexicanos y ponerlos donde no van.

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    ¿Me da orgullo el éxito de Alfonso Cuarón? Sí. ¿Su trascendencia instaurará una nueva época de oro en el cine mexicano? No ¿Ello es representativo de características positivas del país? No. El éxito de Alfonso Cuarón es un éxito individual. Claro que como mexicano, nos da orgullo ver que un connacional triunfe, pero tratarse de colgar medallas que no corresponden es como pensar que una figura como Roman Polanski signifique que Polonia va a ser la nueva meca del cine, y no es cierto.

    Cuarón más que ser gracias al cine mexicano, lo es a pesar de él. Películas como Gravity, La Princesita o Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, tienen una nada de significado nacional, no son películas mexicanas en lo absoluto. Las únicas dos películas mexicanas que ha realizado es Y tu Mamá También así como Sólo con tu Pareja. Y sólo realizó la primera ya teniendo cierto expertising en el cine internacional. Cuarón no es representativo del supuesto auge del cine mexicano, porque ni siquiera recibió subsidios que tienden a recibir las películas mexicanas cuando realizó Y tu Mamá Tambièn. Cuarón es alguien que triunfó porque probó suerte en otras latitudes.

    Alfonso Cuarón es muestra de que un mexicano sí puede trascender a nivel internacional, pero de ninguna manera es muestra ni de que el país va bien, ni de que el cine mexicano se convertirá en la nueva meca del cine, ni menos se puede usar como medalla que algunos (incluidos políticos) se quieren colgar.

    Cuarón es un gran director. Recuerdo hace casi dos décadas que en un viaje a Morelia fui con mi familia al cine y mis hermanas querían ver la película de La Princesita, yo me negaba e incluso quería entrar a otra sala yo solo. Mis papás se negaron, tuve que entrar a ver esa película, y ¡me gustó!. Fue como un gusto culposo, y es que en realidad es una buena película donde podemos ver la huella del director mexicano, así como de Emanuel Lubezki, quien acostumbra acompañarlo en fotografía y quien fuera nominado al Oscar por esa película.

    Gravity es una de las películas del año. Pareciera una película monótona donde todo el tiempo transcurre en el espacio, pero no es así. Es una película que mantiene atento y alerta al espectador todo el tiempo, es una película que toca el tema espacial de una forma muy diferente e innovadora, con una gran fotografía y efectos que le dan un gran realismo. Sólo hay que ver videos de astronautas en el espacio o en las estaciones espaciales y compararlos con la película para ver que casi no hay diferencia alguna.

    Y claro que me da orgullo que un mexicano «la esté armando». Pero pongo las cosas donde van, esto es un éxito de él, no del país, ni de los políticos, ni del cine mexicano. Tratar de hacer verlo así, es paradójicamente, como demeritar su gran trabajo.

     

  • Temporada de Patos

    Temporada de Patos

    Calificación: 1.5 de 5

    Hay películas que realmente no entiendo por qué se hicieron, algún despistado podría pensar que Temporada de Patos es una película «compleja e incomprensible» pero alguien que tenga la mínima noción de cine sabrá que esta es una obra completamente pretenciosa y que en el fondo simplemente no tiene nada. Pareciera que es una película «difícil de entender» pero en realidad es que no hay nada que entenderle. Esta obra dirigida por Fernando Eimbke, nos habla sobre la rutina de un niño (Flama) que vive uno de esos horribles «commie blocks» de Tlatelolco, quien se encuentra jugando a los videojuegos con otro amigo (Moko). Flama no sabe con cual de los padres irse a vivir, su mamá está pensando en irse a Morelia y su amigo Moko (quien siente una atracción tanto sentimentual y sexual por él) teme perderlo por esa causa. Los niños piden una pizza para disfrutar la tarde en la cual su madre ha salido del hogar, lo que involucra en la historia a Ulises, el cual llega segundos después de los tradicionales 30 minutos de garantía. Además Rita, una vecina que les pide prestada la cocina para hacer un pastel también es parte del elenco.

    La película tiene como eje central un cuadro donde aparecen unos patos, que simboliza su contenido. La película es en blanco y negro, precisamente para reflejar el tedio que viven los personajes enclaustrados en el departamento donde se ha ido la luz, pero el problema es que este efecto (que además se nota pretencioso) termina también por generar tedio en el espectador. En la película se trata de reflejar temas como la soledad, conflictos de identidad sexual, frustración, y problemas familiares; pero lo hace de una manera muy desatinada y el argumento de la película a mi consideración es bastante, pero bastante forzado. Rita, la vecina, pide la cocina para prepararse un pastel, y luego nos enteramos que el pastel era para su cumpleaños porque no tenía con quien festejarse, ¿Quién en sus cinco sentidos se prepara un pastel para festejarse a solas un cumpleaños sin compañía de nadie?. Debería suponer que tiene amigos, o al menos sus familiares que la irían a festejar; y en el peor de los casos ante la ausencia de seres queridos no festejar.

    Por otro lado está la situación de Ulises, un repartidor de pizzas frustrado porque no ha dado el ancho en su vida. Llega segundos tarde al departamento con lo cual la pizza debería ser gratis; Flama le dice que no se la va a pagar y Ulises amaga con no retirarse del lugar hasta que se la paguen y dura ahí varias horas (abandonando prácticamente una jornada de trabajo) para después enterarnos que al menos en la película, al repartidor no le cobran las «pizzas extemporaneas» a menos que reincida muchas veces ¿entonces para que se queda?. El repartidor para salir de su mediocridad tiene un plan bien detallado, donde a través de los ingresos que reciba como repartidor comprará pericos para aparearlos y venderlos lo cual le dejaría bastante dinero. Pero al final, termina renunciando a su trabajo como repartido ¿por qué razón?, no lo sabemos y no tiene sentido alguno. Otra cosa que me llamó la atención fue la obsesión de Rita con las Freskas (nótese el Brand Placement), esos dulces de chocolate que tienen un color dentro. Los niños le dicen a Rita que hay un juego donde uno tiene que adivinar el color de la Freska, morderla y atinarle a dicho color. Rita para eso se come toda una caja con cuantos quien sabe cuantos paquetes de Freskas, y no le atina a ninguna, lo cual es estadísticamente imposible porque ese producto solo tiene como 5 variedades de colores. ¿Qué tienen que ver las Freskas con el argumento de la película?

    La producción también es deficiente, y contribuye al aburrimiento de quien está viendo esta película. Y las actuaciones en general son acartonadas, dignas de actores novatos con poca experiencia en el cine. Al final no encuentro la razón de ser de la película, ya no digamos una moraleja. Es una película que se queda en el aire y provoca la sensación de que el espectador en realidad no vio nada.

    Muchos critican y subestiman al cine mexicano, y caen en prejuicios porque creo que en México si hay obras de bastante calidad, incluso a nivel internacional. Pero este tipo de películas son las que hacen que los detractores del cine mexicano tengan argumentos para calificar a la cinematografía mexicana como «chafa y pretenciosa».