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  • El mito del chico bueno Pt IV. La ley de la oferta y la demanda

    El mito del chico bueno Pt IV. La ley de la oferta y la demanda

    -Cerebro, no somos productos de consumo para tratar de aplicar leyes de la oferta y la demanda, los seres humanos queremos amor y queremos estar con quien nos ame. Naomi Calvin Klein. 

    -¿Qué te pasa? La otra vez una niña bien guapa, rubia y atractiva me dijo que aunque está con otro soy una persona linda y valiosa, y que faltan hombres como yo. -Fred Zone Foreverton. 

    El mito del chico bueno Pt IV. La ley de la oferta y la demanda

    Los seres humanos se comportan con los productos y servicios de forma similar que con ellos mismos, al menos de forma más similar de lo que muchos piensan. Al final del día, los seres humanos nos relacionamos para satisfacer necesidades, y hemos llegado a la conclusión de que trabajando en conjunto podremos satisfacer nuestras necesidades de forma óptima. El hombre, como dice Hobbes, renunció a algunos de sus derechos para de esta forma agruparse y satisfacer sus necesidades de forma más plena. El hombre creó las relaciones, creó el Estado y creó diversos tipos de instituciones y agrupaciones.

    La ecuación es sencilla. Cuando la demanda excede la oferta, el precio tiende a aumentar. Por el contrario, cuando la oferta excede la demanda, el precio tiende a disminuir. Cuando un producto es escaso, el consumidor está dispuesto a pagar más, cuando ocurre lo contrario, se malbarata. Cualquier persona puede ser un chico bueno, cualquier persona puede tratar de complacer a las demás personas (aunque tenga que pasar por encima de sí mismo). Entonces como cualquiera puede serlo, el niño bueno se vuelve poco atractivo (lo cual contraría la falsa creencia de que por más trates de complacer a alguien, más caso te va a hacer).

    Los Bad Boys (que no son necesariamente malos porque no se trata de una cuestión de bondad o maldad, sino de fortaleza y debilidad), quienes son seguros (o seguras) de sí mismos y son menos complacientes, son más escasos, por lo cual son más atractivos. Por eso el niño bueno se lamenta cuando alguien que aparentemente hizo menos por alguien más (y no sólo hablo de relaciones sentimentales, aplica para negocios y muchos ámbitos más), porque cree que él merecía más con base en lo que le quiso dar a la otra persona.

    Como comenté la otra vez, en la vida real no gana más el que «merece más», sino el que mejor se pudo adaptar a su entorno. ¿Qué es lo que se merece? Es algo muy subjetivo. Tu puedes pensar que mereciste a una mujer porque le diste toda tu alma, yo puedo pensar que eres un pendejo y que no mereces nada por pisotear tu dignidad en el transcurso.

    En las relaciones pasa algo muy chistoso (eso que algunos interpretan erróneamente como, trátalas o trátalos mal, y estarán a tus pies). Cuando tu haces todo por otra persona, le estás dando el mensaje de que esa persona no tiene que hacer mucho para tenerte. ¿Captan? Lo explico de otra forma. Si quiero atraer a una mujer por ejemplo, podré pensar en darle todo y ser complaciente con ella esperando a que de esta forma ella caiga. Pero en realidad, si yo le gustara a ella, ella tendría que hacer algo para atraerme a mí. Yo al complacerla le estoy diciendo que ella no tiene que hacer absolutamente nada. Entonces ella esperará que yo haga todo y ella haga nada. Con esto si tengo la suerte (muy poca) de tener una relación con ella (porque recordemos que los niños buenos abundan tanto que se malbaratan y por ende son poco atractivos) tendremos una relación completamente desbalanceada.

    En realidad no se trata de usar una estrategia como tal. Porque las estrategias artificiales (sobre todo cuando no se entienden) en algún momento fallan y dejan al individuo en evidencia. ¿Qué es lo que tienes que hacer?: ¡Fácil! Dejar de hacerte pendejo y dejar de pensar que como eres un niño bueno, lindo y tierno, mereces todo, mereces que te vaya bien en la vida, mereces la mujer de tu sueños, mereces el empleo o negocio que siempre quisiste tener. No se trata de usar estrategias rígidas inventadas por pick up artists que lo único que quieren es sacarte el dinero. Se trata de adquirir seguridad en ti mismo y dejar de depender emocionalmente de otra persona al punto que la haces el centro de tu universo.

    Yo sé que las relaciones pueden ser frustrantes, que la mujer u hombre que te gusta no te haga caso y te duela. Pero en el momento en que ese dolor no interfiera con tu vida diaria ni con tus objetivos de vida, habrás dado un gran paso. No, no significa que no te deba de doler, ni que digas -ah, esa persona que me encantaba me bateó, no pasa nada-. Pero debes de dejar de esperar que las demás te hagan caso por todo lo que tratas de darle, en vez de tratar de ser tú la mejor versión de ti mismo, y esperar que a partir de ahí, la suerte empiece a llegar sin que tengas que forzar las cosas.

    Y no, yo no estoy sugiriendo que seas una mala persona. El título de este artículo es «El mito del chico bueno» debido a que muchas piensan que la bondad per sé les va a traer lo que ellos quieren. No tienes que dejar de lado tus principios, tu honestidad y tu humildad, por el contrario; cuando te conviertes en una persona fuerte y segura, entonces sí, esos rasgos pueden jugar a tu favor. No, no se trata de ser un cabrón o patán ni de jugar con los sentimientos de las demás personas. Ni trates de aparentar ser un chico bueno porque además es hipócrita. La verdadera gente buena es buena por convicción y no por esperar algo a cambio.

     

  • El mito del chico bueno pt III

    El mito del chico bueno pt III

    Mi mamá y mi psiquiatra dicen que yo soy una persona muy valiosa y especial.

    Retomo lo que había escrito hace algunos años sobre el mito del chico bueno. Ahora me orientaré al tema de las relaciones con el sexo opuesto. Ya habíamos visto que no por ser chicos buenos vamos a triunfar en la vida. Nos lo hemos creído, hemos ocultado nuestra debilidad en una falsa bondad con frases como «todo es por algo» «se le va a regresar, el karma, el karma», creyendo que por ser buenos, automáticamente se nos va a hacer justicia.

    El mito del chico bueno pt III

    Las mujeres, sí, las mujeres. Muchos creen que la bondad es un gran arma con las mujeres, porque las mujeres ven al niño bueno como tiernito. -Alfredito es muy lindo-. Incluso te toman como referencia para hablar mal de los patanes que las lastiman y siguen buscando. -Ese imbécil de Pedro es un patán, me engañó, era un prentencioso. Sin tan solo tuviera el ángel que tienes tú Alfredito-.

    Pero naturalmente Rosa nunca va a salir como Alfredito. Si este último se le insinúa, Rosa se pondrá a la defensiva, porque era algo que ella no esperaba, y de ninguna manera tenía la intención de andar con Alfredito. Después de que lo asimile. Rosa hará una larga lista de las cualidades de Alfredito -Vales mucho, eres muy lindo, muy tierno, muy buena persona, pero de verdad, no me gustas, yo siempre te he visto como un amigo-. Rosa magnifica a Alfredito en el discurso aduciendo a su bondad (real o aparente), pero los seres humanos tenemos demasiados rasgos como para pensar que con ser bueno, serás merecedor de todas las mujeres. ¡Falso!

    Los genes, los rasgos evolutivos no son hermanas de la caridad, están ahí para preservar a la especie, no para hacer «justicia social». El humano busca a una pareja que pueda cumplir tal función, y que sea efectivo para la procreación de individuos sanos y fuertes. El humano es muy complejo como para pensar que todos querrán lo mismo, pero en realidad no es tan así. No sólo en los tipos de belleza física, sino en el hecho de que otros individuos buscan otros atributos, pero al final, el fin es el mismo: «La procreación de individuos sanos y fuertes». No, no importa que no quieras tener hijos. Los noviazgos, las relaciones, instintivamente buscan evaluar a diferentes individuos para elegir con el cual procrear.

    ¿Qué seas bueno garantizará que procrearás individuos sanos y fuertes? No. Muchas personas agradecerán que tengas una escala de valores, y tu bondad podrá ser uno de tantos rasgos a evaluar para escoger a un hombre o mujer, pero nada más. Desde la apariencia física, la inteligencia, la capacidad monetaria, la capacidad para relacionarte con los demás, entre muchos otros rasgos, son importantes para elegir con quien relacionarse o con quien no. Como mencioné, algunos les dan más importancia a unos rasgos que otros. Por eso una persona fea físicamente puede desarrollar otras habilidades, y así tener cierto éxito en las relaciones sentimentales. Los gorditos suelen ser más simpáticos, y muchas personas no agraciados tienen una gran labia por ese mismo hecho, buscan suplir una carencia desarrollando una ventaja sobre los demás.

    Yo le doy menos importancia a la suerte que la mayoría de la gente con razón. Muchos aducen sus fracasos sentimentales a la mala suerte. Pronucian frases insípidas como «no me tocaba», «ell/ella no era para mí». Pero todo tiene un por qué. Posiblemente de una forma inconsciente, el sexo opuesto te ve como poco apto para procrear individuos. Y pongo un ejemplo básico. Imagínate si Juan es inseguro, tímido, le da miedo relacionarse. Imaginémoslo en un contexto donde él es un padre. Con una inseguridad evidente ¿Qué se podría esperar a él para sacar a una familia adelante? Imaginemos a una persona agraciada pero inestable emocionalmente. Podrá no tener mucha dificultad para iniciar relaciones (sobre todo por ello de que a veces logramos camuflar nuestra personalidad, y de hecho siempre tendemos a hacerlo para mostrar un «Yo» óptimo de tal forma que conquistemos al sexo opuesto con mayor facilidad), pero muy difícilmente podrá mantenerlas. Ubicamos a la misma persona en el contexto de padre o madre ¿Qué podría esperar de alguien que es muy inestable emocionalmente?

    Es la cruda realidad, tal vez a muchos les gustaría que el amor fuera «justo», al punto que podrían esperar un «comunismo sentimental» donde todos pudiéramos aspirar a lo mismo. Aunque desde otra perspectiva no es tan injusto como ellos creen. Por eso creer que por ser bueno se hará justicia, es algo más que una tontería, al menos en vida.

    Por eso, si no tienes éxito con las mujeres u hombres, ve pensando que tal vez eres menos apto que los demás, y lo más prudente es que vayas desarrollando habilidades en lugar de quejarte, culpar a la mala suerte, al destino, al gobierno, a la falsa afirmación de que todos los hombres son patanes y mujeres son patanas y no saben valorarte.

  • El mito del chico bueno Pt II

    Ya había hablado en anteriores ocasiones sobre el mito del chico bueno, donde mucha gente cree que por el solo hecho de ser bueno y «echarle ganas» iba a triunfar en la vida, como si esta se encargara de hacer justicia y colocar en las mejores posiciones del escalafón humano a los hombres buenos y a los hombres trabajadores. Esto me trae un recuerdo, hace unos años acompañé a mi madre a una tienda donde surten ropa al mayoreo (porque ella se encarga de venderla al menudeo) y me dijo que el «chalán» le causaba admiración, porque era una persona que siempre estaba dispuesta a trabajar duro y nunca dejaba de expresar una sonrisa a toda persona que le pidiera un favor. Se veía que era una persona positiva, enérgica, trabajadora, iba de aquí pa allá, pero a pesar de todo, era el chalán, era el que tenía el puesto más bajo en la empresa de ropa.

    Me pregunté ¿Entonces de que sirve ser bueno, si veo que esta persona no puede aspirar a tener más del puesto que tiene?. Veo muchas personas que trabajan y se la rajan más que nosotros y tienen un nivel de vida mucho más bajo, como los albañiles, muchos de los cuales incluso arriesgan su vida, que no tienen otra escapatoria de sus vidas rutinarias más que el alcohol y el futbol. Hay personas que tienen valores y la disposición de esforzarse pero no trascienden en sus vidas, no tienen éxito con las mujeres, algo pasa. Si el mundo fuera justo, entonces algo debería estar funcionando mal.

    Veo también a la gente rica y poderosa, y muchos de ellos no son precisamente un ejemplo a seguir en cuanto a valores humanos se refiere, muchas veces su ambición va por encima de los valores humanos (aunque si existen algunos que son ejemplares). Ellos quieren poder, dinero, y muchas veces lo consiguen. Esto ha sido a través de la historia de la humanidad, y por más que nos busquemos inventar un nuevo sistema social y económico, esa disparidad entre gente privilegiada y gente no privilegiada seguirá existiendo. ¿Entonces, porqué muchos se empecinan en ser buenos con el mero objetivo de tener más éxito en la vida?, eso se me hace una hipocresía, porque la bondad es un valor humano, que es muy independiente del éxito o fracaso de las personas.

    El éxito no se mide a partir de la bondad o la maldad de las personas. Se mide a partir de su fortaleza y la capacidad de adaptarse a su entorno. Lo decía, el humano es un animal superior, a cual a diferencia de sus pares, fue dotado de raciocinio e inteligencia. Pero aún con esos dones que lo diferencian del animal común, el patrón sigue siendo el mismo, aquel animal que sea más fuerte y que logre adaptarse a su entorno más fácilmente obtendrá más frutos, no hay más. Muchos creen en la justicia divina, creen que siendo buenos serán premiados. Quizá eso sea al finalizar la vida, pero en la vida terrenal no es así.

    Con esto no quiero decir que «ser una mala persona» te va atraer éxito, es igual de absurdo. El éxito, ya sea en los negocios, en la vida personal, con las mujeres, en la intelectualidad, en todo, es algo totalmente independiente (o casi). Por eso hay gente exitosa tan disimil entre sí cuando hablamos de sus valores, si comparamos por ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta con Adolfo Hitler, los dos tenían un esquema de valores totalmente opuestos y los dos llegaron a ser reconocidos y marcaron historia en la sociedad. Creo que más bien la bondad o la maldad puede estropear el camino a una vida plena cuando sus impulsos emocionales sobrepasan a la razón.

    La vida es un juego, y hay que aprender a jugarla. La vida es caótica y cambiante, no es estable, no se puede vivir en una zona de confort con ideas rígidas, en este caso el hombre sucumbirá. El hombre exitoso, que destaca sobre los demás sabe adaptarse a los cambios, no solo requiere de esfuerzo, sino de inteligencia (de las dos, tanto de la cognitiva como de la emocional). No podemos estar esperando a que la providencia o quien sea venga y resuelva nuestros problemas o nos guíe a nuestro pleno autodesarrollo. Y es cierto, que los factores externos importan, no es lo mismo nacer en un seno familiar con comodidades que en uno precario, eso puede determinar el futuro de una persona en un «algo» pero no en un «todo».

    El ser bueno con las demás personas y mostrar siempre una sonrisa se agradece, pero no por eso las demás personas se van a encargar de levantarte hacia el éxito. El éxito o autorrealización es una necesidad en el ser humano. Hay quienes lo niegan, pero de todos modos lo buscan. Hay quienes dicen no estar interesados en el dinero, y puede ser cierto, pero buscan el éxito en otros ámbitos, en la influencia sobre las demás personas, en la capacidad de hacer un cambio por la sociedad, en la intelectualidad, en cualquier cosa, pero el hombre siempre busca sobresalir, no podemos negar esa condición innata a nosotros.

    Hay quienes basan su éxito en valores bondadosos (Ghandi, Madre Teresa, etc.) y hay quienes lo basan en antivalores (Hitler, Stalin), otros son más ambiguos. Pero no es la bondad o la maldición las que los llevó a su autorrealización. Fue la fortaleza y la capacidad de adaptarse al entorno, la inteligencia. Los valores fueron un fin, no un medio como muchos piensan. El valor de la bondad fue creado para procurar una sana convivencia entre la humanidad, no para promover a lo seres humanos a un punto superior. Entonces el mito del chico bueno queda desterrado. No por ser bueno serás bueno en los negocios, obtendrás a la mujer de tus sueños, serás admirado, serás reconocido. Si te quedas con ese mito como modelo de vida, simplemente pasarás a ser un donadie.

    Ver primera parte aquí

  • El mito del chico bueno.

    Si te comportas como chico bueno no le gustarás a nadie. Joshua, lector de este blog.

    La bondad es algo muy apreciado en la sociedad, tanto las corrientes ideológicas religiosas como algunas laicas suelen mostrar al hombre bondadoso como si se tratara de la máxima autorrealización del hombre. –Aquel que es bondadoso para consigo y para con los demás, es un hombre autorrealizado. Se nos dice que las personas bondadosas son las que logran sobresalir en la humanidad, y nos presentan un compilado de heroes que se caracterizaron por su bondad: Jesucristo, Mahatma Gandhi, el Dalai Lama, Nelson Mandela. Y es cierto, todos estos personajes se caracterizaron por ser bondadosos y por contribuír con la sociedad. Su lucha les dió merecidamente un lugar en la historia de la humanidad, ¿pero ellos llegaron hasta donde están por el mero hecho de ser buenos?. No lo creo.

    Varios humanistas me criticarán por esto que voy a decir. Pero el ser humano aunque se distinga de los demás seres vivos por su inteligencia y su capacidad de raciocinio, es un animal. De hecho siempre nos hemos catalogado científicamente como parte de la raza animal y no como una entidad superior a los animales. En la escuela (y conste que yo estuve en una primaria del Opus Dei) a mí me enseñaron que habían tres tipos de seres: Los seres vivos (las plantas, los animales) y los seres sin vida (los minerales). El ser humano es un animal, de hecho sus ancestros son animales. Entonces tenemos que analizar el comportamiento del ser humano como el de un animal. Y yo, al menos, he visto que tanto los animales, plantas (y también bacterias, virus y demás microorganismos) que sobresalen de los demás, no son los «buenos», si no los que mejor se adaptan a su entorno.

    Volvamos a tomar el caso de los «heroes» bondadosos que mencioné en el primer parrafo. Es cierto que gente como Nelson Mandela o Mahatma Ghandi son reconocidos por su bondad. Pero no fué solo su bondad la que los llevó a hacer grandes cosas por la humanidad, más bien fué su capacidad por adaptarse al entorno. Ellos no solo fueron personas bondadosas, fueron líderes, fueron personas que vencieron miedos y aprendieron a retarse a ellos mismos para lograr lo que se propusieron. Su bondad no fué su arma estratégica para ganar las batallas, sus armas estratégicas fueron la inteligencia, el liderazgo, el vencimiento de sus miedos, y la bondad fué la ideología por la que luchaban.

    Pensar que una persona va a sobresalir por el mero hecho de ser buena, es lo mismo que pensar que alguien se va a convertir en führer solo por comulgar con la ideología nazi. La bondad, por si sola, no atraerá el éxito; y creo que las personas que se escudan en la bondad de esa forma suelen ser gente hipócrita, porque ese tipo de gente que cree que debe de ser buena para sobresalir (o más bien para sobrevivir), más bien es débil. Son la gente que se escuda en las reglas de conveniencia y en la sumisión para buscar satisfacer sus necesidades. Son esa gente que no se cuestiona nada, que incluso no trata de mejorar las cosas o de mejorarse a sí mismo porque creé que es malo, o más bien le busca tres pies al gato para pensar que es malo.

    Imaginemos a dos hombres que están tratando de salir con Adriana. Las dos personas tienen buenas intenciones con ella, pero su manera de actuar es diferente. El primer hombre, al cual llamaremos Armando, es una persona timorata (temerosa de sí),que no confía en sí mismo y en sus habilidades. Cuando invite a salir a Adriana, se comportará como el niño bueno; tratará de ser más atento de lo que comunmente es, será amable, tratara de complacer a Adriana de diferentes maneras para caerle bien, y le hará saber sobre sus buenas intenciones. El segundo hombre, al cual llamaremos Eduardo, es una persona segura de sí. Cuando la invite a salir, buscará conquistarla con detalles, tratará de seducirla (en el buen sentido de la palabra), buscará ser estratégico, tratará de hacer sentir a la mujer como una reina que está al lado de un hombre de gran valor, buscará el punto débil de Adriana para conquistarla y probablemente, cuando llegue el momento, le robe un beso.

    ¿Cual será el resultado?. Los resultados pueden diferir en cada caso, lo sé. Pero en la gran mayoría de los casos, Eduardo se llevará de calle a Armando. Adriana tal vez se quede con un buen concepto de Armando: –El se ve que es muy lindo, creo que puede ser un buen amigo, -pero no pasará de ahí. En cambio, Adriana tal vez caiga rendida ante los pies de Eduardo: –El me hace sentirme protegida, me hace sentir bien, se ve que es todo un hombre, y sobre todo que es auténtico. ¿Por qué razón sucede esto?. Es fácil. Eduardo se supo adaptar mejor al entorno que Armando, es decir, supo satisfacer las necesidades que buscaba Adriana en un hombre. Por su parte Armando se quedó a medias porque utilizó la bondad como única arma estratégica para conquistar a Adriana, lo cual lo hizo ver predecible ante ella, y también porque no supo mostrar ese toque de autenticidad que tanto les gusta a las mujeres.

    Si se fijan, tanto Armando como Eduardo son buenas personas que tienen buenas intenciones. Pero el error del primero fué escudarse en la bondad y es por eso que falló. Pretender ser bueno es la cosa más fácil que hay en este mundo.

    Podríamos mencionar ejemplos relacionados en el trabajo, en la famila, en la sociedad. Pero en todos lados, el que sobrevive, es el que se adapta mejor a su entorno. Como dice Charles Darwin: –Se trata de la supervivencia del más fuerte. Si te preguntas porque a pesar de ser una buena persona no tienes un buen trabajo, no tienes a la pareja que deseas, o no tienes el equilibrio emocional que buscas, te deberías empezar a preguntarte a ti mismo si tu error es que te estás escudando en la bondad.

    La bondad es una filosofía de vida, no es una estrategia, y es algo que ya he recalcado varias veces en este sitio. Uno es bueno porque está convencido de un orden de valores éticos y morales con los cuales logrará una convivencia sana con su entorno. Pero no puede ser uno bueno por creer que con eso se le van a solucionar las cosas, o porque algún ente superior (ya sea Dios, la vida, la naturaleza, u Obi Wan Kenobi) le va a hacer justicia y le va a dar frutos producto solamente de su propia bondad. Eso es algo totalmente absurdo y falso. Probablemente si te escudas en la bondad, tengas el camino directo al cielo, pero la vida terrenal te será un infierno.