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  • Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    Hace 3 años escribí un artículo sobre las chaquetas mentales que el ser humano se hace. Este artículo si bien tiene relación con el primero, no es una continuación, dado que una mentira no necesariamente es una chaqueta mental (aunque algunas de las que mencione aquí sí pueden pasar por chaquetas mentales). Quiero recalcarlas porque las personas tienen la costumbre de engañarse, y pues es necesario confrontarlas para que no se hagan tontas.

    Las 5 mentiras que las personas suelen hacerse

    1.- Todo pasa por algo

    Esa es una de esas mentiras que muchas personas se dicen cuando ocurre algún evento difícil o algún fracaso (aunque incluso también se llega a mencionar para sucesos con una connotación positiva). De esta forma la gente a veces le quiere atribuir, digamos, un toque divino, a todo aquello malo que le sucede con el fin de minimizar lo ocurrido y pensar que naturalmente de esto saldrá algo positivo. Nada pasa por algo, las cosas pasan y ya. El ser humano tiene la capacidad, ciertamente, de sobreponerse a los momentos difíciles, y muchas veces logra que esos momentos de crisis se traduzcan en un mediano o largo plazo, en algo muy benéfico. Pero para que esto ocurra se necesita de la voluntad y actitud, porque igual una persona puede sobreponerse, y otra puede acabar en el atolladero, vilmente.

    2.- Yo no discrimino

    A veces hay una fuerte confusión en torno a la discriminación, y una actitud de negación. No es lo mismo discriminar, a no respetar los derechos inherentes de terceras personas o minorías. El aceptar a ciertas minorías como los gays, discapacitados, extranjeros, no significa que no sea una persona que discrimine. Imagina que voy a una tienda, y en el aparador veo una Coca y una Pepsi, decido cual llevarme y elijo la Coca. Lo que hice fue discriminar a la Pepsi en favor de la Coca. Igual cuando elegimos a una mujer, o una mujer elige a un hombre. Al elegir una pareja seguramente discriminó otras opciones. Igualmente en sociedad, siempre habrá gente que nos caiga mejor que otra, habrá gente con la que nos sintamos cómodos y con la que no. Discriminamos, porque la discriminación es una función natural del ser humano.

    3.- Todos valemos lo mismo

    Esa afirmación es algo que «debería ser» pero no es. Desde la ONU hasta las religiones siempre afirman que el ser humano tiene el mismo valor. Pero esto a mí me suena más a una aspiración que a una realidad. La verdad (y lo relaciono con el punto anterior), es que el ser humano le da un valor distinto a las personas. Si bien hay características que asume como iguales para todos (derechos), hay muchas otras que no, y tan le asigna a otras personas un valor diferente, que su comportamiento para con ellas esta supeditado a ese valor. Si bien el valor es subjetivo (varía de acuerdo a la persona que lo emite) y que existen diferentes tipos de valores, al final de cuenta existe una tendencia a valorar más cierto tipo de personas que a otras. Pongo ejemplos: Soy un comerciante, valoro más a un empresario exitoso con el cual puedo hacer negocios que a una persona con un empleo mediocre. Soy un ávido lector y valoro más a un escritor famoso que a una artista de farándula. Soy un padre de familia y valoro más a mis hijos que a los hijos del vecino. Quien logre satisfacer más las necesidad de las demás personas será más valioso para la sociedad, en tanto aquellas que no lo logren, serán menos valiosas.

    4.- No me tocaba

    Ya sea en el trabajo, en las relaciones de pareja, o en la vida diaria, mucha gente suele excusarse con eso de que «no le tocaba» como si su futuro estuviera predestinado o tuviera que ser de una u otra forma cuando en realidad la persona es un agente activísimo en eso de que «no le toque». Una vez me contaron que una mujer de más de 30 años  realizó una llamada a un «especialista» que transmitía un programa en radio. La mujer le comentó a ese conductor que tenía más de 30 años y no lograba tener ninguna relación de noviazgo. Este le dijo que «no le había llegado porque no le había tocado». Yo con ganas de pedir que corrieran al conductor por graves faltas a la ética, por que eso es absolutamente falso. Y regresamos al punto anterior del valor que se le da a las personas. Si los hombres «no la pelan» es porque la gente no la valora mucho, y generalmente la gente no valora a quien no se valora. Y no es que tenga que actuar para los demás, no, pero si está gordita, pues a hacer dieta; si no sabe hablar, que se meta a un curso de oratoria; si la ven como ignorante, pues que se ponga a leer.

    Cierto que en los temas de relaciones sentimentales existen muchos puntos sobre las íes. Tan es así que una mujer sin mucha suerte en el amor, puede tener la fortuna de que el único hombre que le hizo caso sea el hombre de su vida, mientras otra con suerte ha tenido muchas parejas pero con ninguna se ha sentido cómoda. Esto pasa igual en los negocios, con las amistades. Pero lo cierto es que el humano es un agente demasiado activo y que incide sobremanera en su suerte, como para afirmar de una forma absurda que «no le tocaba».

    5.- Actuar desinteresadamente

    El desinterés es algo que no existe. Nos han dicho que seamos personas desinteresadas, pero eso es como si nos pidieran que «usemos nuestras tres manos». Todos nuestros actos tienen un interés, ¡todos!. Mucha gente que ayuda a otras personas afirma que actúa desinteresadamente, eso es totalmente falso. Por un ejemplo, la Madre Teresa de Calcuta, que es puesta como un ejemplo de persona desinteresada a nivel mundial cuando nunca lo fue. Cuando ella ayudaba a las personas, sentía una satisfacción tanto personal como espiritual. En realidad lo que la mueve no es el ayudarlas en sí, sino la satisfacción personal que le genera ayudarlas. Con esto vemos que sus actos tienen un interés personal. Si ella no tuviera la capacidad de sentir esa satisfacción, simplemente no hubiera ayudado a nadie.

    Conclusión:

    Seguramente hay muchas otras mentiras que las personas nos solemos hacer. Coloqué estas cinco porque son las que generalmente más escucho y me resulta incómodo ver como la gente se cree algo que en realidad no es (aunque preferí convivir con esa realidad), y que lo usa generalmente como un mecanismo de defensa. Si ustedes conocen otras, compártanlas para sacar a la humanidad de sus propios engaños.

  • Las 10 chaquetas mentales que se hace el ser humano.

    ¿Que es la chaqueta mental?. Bueno, es algo parecido a la puñeta normal, pero a diferencia de esta última, cuando la practicas no te salen pelos en la mano, ni dejas de crecer. Porque la puñeta mental se practica en el cerebro del ser humano, y segun la Brain Reserch Institute, la puñeta mental es: El acto de imaginar cosas irreales o falsas y tomarlas como verdaderas, y/o interpretar deliberadamente un hecho, o acto de forma erronea, para evadir una realidad. Y también el antropólogo reconocido internacionalmente Dick Sucker da su interpretación: «La puñeta mental es una fantasía, es una forma de forzar al cerebro a sentir una sensación agradable, o bien, a evadir una sensación desagradable, interpretando como verdadero algo que es irreal».

    En realidad la puñeta mental es mas peligrosa que la puñeta normal, porque puede causar delirios y alejamiento de la realidad. El problema es que este mal es endémico en todo el mundo y la gran mayoría de los seres humanos la practican. Pero vamos a ver cuales son las 10 puñetas mentales mas frecuentes en el ser humano.

    1.- En la vida todo se regresa:

    Muchas veces alguna persona nos ha herido o nos ha hecho algún daño. Y el sentimiento para evitar esa molesta impotencia es que el que comete el agravio, un día recibirá lo que ha cosechado.

    Es cierto que algunos pagan por sus faltas. Pero esto se debe a diversos factores como la poca inteligencia del victimario, la mala fama que acarrea (una persona que robe constantemente será tachada de ladrona) o que se le ha agarrado con las manos en la masa. Pero en muchos otros casos no sucede así, y por esto mucha gente se angustia cuando pasan los años y ve que esa persona que le hizo daño les va mejor (aunque aquí muchos refuerzan la puñeta mental diciendo, será millonario pero apuesto a que no es feliz).

    Es decir, no existe una ley que diga que todos los malos actos «se les regresen» a las personas que los cometieron. Si en realidad fuera así viviríamos en un mundo justo y feliz porque la gente tendría que pagar por sus malos actos. Mas bien existen varias circunstancias que determinan si van a pagar la penitencia o no.

    2.- Pasó esto porque Dios lo quiso.

    Tomar este enunciado como chaqueta mental no significa que no se deba creer en Dios. Pero es que muchas veces la gente evade su responsabilidades, o bien demerita sus triunfos asignándole parte de la responsabilidad a un tercero.

    Ojo, no se debe confundir con la frase «Dios estuvo a mi lado cuando logré este triunfo», porque a fin de cuentas el mérito es de la persona que lo logró. El problema es cuando se minimizan los éxitos y las derrotas utilizando a un dios (o a veces otras personas) de pretexto.

    Un claro ejemplo es cuando una persona no logra algo, y dice «es que no me tocaba», o  «Dios no eligió este momento para mí». Porque de esta forma no se acepta el fracaso (y si de los fracasos se aprende, «pos» entonces no se aprende) y se queda donde mismo esperando a que diosito le diga cuando si.

    Otro ejemplo, por el contrario es cuando se dice «Gracias a Dios logré este éxito». Error, el éxito lo logra uno porque se esforzó, aquí Dios no tiene nada que ver. Mas bien, se debería decir «Dios, te ofrezco este triunfo que yo logré». Por eso México la sociedad es mas paternalista a diferecia de otros países. Porque nosotros pedimos, mientras los otros ofrecen sus éxitos como ofrenda.

    3.- Tengo mala suerte.

    Uuuuh, esta si es una chaquetota mental (y de las de pieles finas). Una vez comenté sobre la suerte en un artículo pasado de mi blog, donde es posible que en un solo evento la suerte puede jugar cierto papel, pero que el éxito o fracaso de una persona en la vida (y que es resultado de cierto número de eventos) es determinado por la actitud. Así que si dices que no tienes suerte con las mujeres, o que no tienes suerte en el ámbito profesional, no es que tengas mala suerte. Mas bien es que estás haciendo algo mal y la estás cagando. Para que lo compruebes, te invito a que hagas el Loserómetro.

    4.- La gente rica no es feliz.

    Le llamo a esta, la econochaqueta, porque la gente que se la hace no tiene dinero, y no le cuesta mucho hacerla. Y si bien es cierto que tener mas dinero no implica necesariamente mas felicidad, es una pendejada pensar que la gente rica no es tan feliz y alegre como los pobretones parlanchines.

    Por eso mucha gente ve con desdén a los fresas, y creen que tienen su cara de mamones porque dentro de sí se estan pudriendo de depresión (aunque si pueden existir algunos casos). Pero nada mas falso, mejor ponte a trabajar.

    5.-  Me rechazó porque el/ella era una mala persona o no me convenía.

    En muchos casos cuando a uno le gusta una persona (sea hombre o mujer) se tiende a exagerar las virtudes y minimizar los defectos. Pero cuando esa persona lo rechaza, suele pasar lo contrario. Uno resalta los defectos de la persona para sentir que no le convenía.

    Es cierto que muchas veces a uno/una le termina gustando cada tipo de gente… Pero el rechazo hacia nosotros no viene dado porque sea una persona mala (aunque la sea). Simplemente no somos monedita de oro para caerle bien a la gente, y va a haber mucha gente que «si valga la pena como persona» que te va a rechazar.

    6.- Si soy noble y buena persona, las cosas en la vida me van a salir por justicia propia.

    Creo que la bondad es una cuestión de principios que dictan las reglas del juego. Yo soy bueno con los demás porque yo quiero que me traten igual, y porque creo que la demás gente merece respeto.

    Pero aquel que se escuda en su supuesta bondad suponiendo que con eso basta para que le vaya bien, está muy equivocado y además es un hipócrita. Esto, porque en la vida, al igual que con los animales, entre los humanos se dá la supervivencia del mas fuerte: El mas fuerte sobrevive y el mas débil sucumbe. Por eso mucha gente supuestamente bondadosa se queja de porqué no le va bien.

    No significa que se deba ser malo para triunfar. Sino que la bondad y la nobleza son «principios» y no son estrategias de supervivencia.

    7.- Hay gente que no se esfuerza mucho y le va bien, entonces ¿para que esforzarme?.

    Mucha gente guevona mitifica a aquellas personas que parecen que no se esfuerzan mucho y logran lo que quieren. Y no digo que no las haya, pero es que con esta chaqueta mental ya se están limitando y estan aumentando exponencialmente sus probabilidades de fracasar.

    Hay gente que tiene dones o sobresalen en áreas donde les es mas fácil desenvolverse que los demás. Mas bien casi todos tenemos algún don (muchos no lo descubren). Pero incluso teniéndolo, el «esforzarte» hará que te vaya todavía mejor que aquellos que les vá bien sin esforzarse mucho. Así que piénsalo…

    8.- La inseguridad y el miedo es de cobardes.

    Esta chaqueta es del tipo «los hombres no chillan» o «hágase hombrecito». Se nos dice que tenemos que ser seguros de nosotros mismos. Y está muy bien que aspiremos a ser personas seguras, mas bien es indispensable.

    ¿Pero entonces porque es una chaqueta mental?. Porque todos los humanos tenemos miedos e inseguridades. De hecho ellos son el motor de nuestra vida, porque el vencer una inseguridad o un miedo nos dá satisfacción, y el negar nuestra inseguridad innata nos deja atrofiados en esa búsqueda de mejora continua. Mas bien el cobarde lo que hace es no enfrentarse a los miedos (aquí entran los supuestos valientes que dicen no tener miedo a nada).

    El que no le tenga miedo a algo, que arroje la primera piedra.

    9.- Llorar es de viejas.

    Aprovecho el punto anterior para mencionar este. Pero es que esta chaqueta mental es clásica, porque desde las épocas de los abuelos, se dice que llorar es de cobardes y que los hombres se deben aguantar.

    Esta chaqueta además de bajar la expectativa de vida de los hombres, hace que las personas de sexo masculino la pasemos mal. Y lo peor del caso es que esto no tiene que ver con la valentía o la cobardía, mas bien tiene que ver con la sensibilidad. La valentía del hombre se evalúa por sus acciones y por sus logros. Para llegar a esos logros se tuvo que fracasar, y pues a veces cuando uno fracasa chilla, pero luego se levanta y le sigue dando.

    Aclaro que me refiero a chillar como una forma de desahogo, no como una forma de llamar la atención, porque en este ultimo caso, además de ser un cobarde, eres un emo.

    10.- El que leé este blog es inteligente.

    El que creé que por leer este blog es inteligente está incurriendo en una chaqueta mental. Es cierto que por ahí muchos se vitorean y presumen que leén los artículos de este blog, y que por eso ya su nivel de cultura es muy alto. Nada mas falso, hay mucha gente que lee sin entender lo que dice aquí, y no lo entiende por eso, porque no es inteligente.