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  • Casino Royale y las teorías de la conspiración

    Apenas han pasado pocos días, y ante la falta de credibilidad de un sector de la gente hacia los medios y el gobierno (sabemos que en México están los que se tragan todo y los que de plano les dan la vuelta) estos se han dedicado a crear sus propias versiones sobre lo acontecido en el Casino Royale. Ciertamente en estas versiones falta a veces ese sustento para que tengan credibilidad, pero también se basan en acontecimientos ocurridos anteriormente en otros lados (en este caso, tendríamos que referirnos a Estados Unidos) o simplemente se guarda un escepticismo exagerado conforme al actuar de nuestras autoridades.

    Muchas de las teorías de la conspiración con el tiempo se contradicen y resultan ser falsas, pero existen otras (una minoría) que terminan siendo verdaderas. Pongo por ejemplo la teoría de la conspiración del MK-ULTRA que se mantenía como tal hasta que la CIA desclasificó varios documentos que le daban la razón a los teóricos de la conspiración. Con lo de los atentados del 11 de Septiembre, varias teorías fueron confirmadas y varias fueron anuladas. Las que fueron falsas fueron las que decían que el mismo gobierno estadounidense había tirado las torres gemelas (aunque aun hay quien sigue creyendo en esa teoría), varios especialistas demostraron la veracidad de la versión oficial. Las que fueron más verdaderas son las que sugerían que los Bush había tenido nexos y negocios con los Bin Laden, y también la versión de que la invasión a Irak fue una guerra impulsada por varias corporaciones (en su mayoría petroleras) para extraer crudo y generar grandes ganancias.

    Nosotros empezamos a vivir ese tipo de teorías con la influenza, cuando el gobierno tomó medidas extremas para evitar la propagación de un virus que al final terminó siendo inofensivo. Se creía que se quería distraer a la población y asustarlas para en lo oscurito meter reformas que de otra forma no se hubieran logrado sacar, que estaba relacionado con la visita de Obama, que iban a aprovechar el momento para permitir que el ejército estadounidense entrara a nuestro país o fueran a privatizar Pemex. Es cierto que las precauciones que tomó Calderón fueron excesivas al grado que terminó afectando a la economía, pero después no pasó nada, por lo cual las teorías quedaron en el olvido, no hubo reformas, ni nada nuevo, todo siguió igual, la gente se olvidó de la epidemia, y todo siguió su camino.

    Ahora surge otra teoría de la conspiración. La que dice que en México se quiere imponer un estado de sitio por medio de una nueva ley de seguridad nacional, que se quieren coartar las libertades básicas de la sociedad, y que hay complicidades del gobierno con el narcotráfico para hacer esto. En un foro un usuario comentaba que en solo dos días habían dado con 5 de los Zetas involucrados y que estos habían confesado todo, lo cual se le hizo muy raro porque normalmente el gobierno no es tan eficaz cuando de buscar y atrapar gente se trata. También homologan lo sucedido en Monterrey y Torreón con el caso de George W. Bush, vamos a buscar un pretexto para que la gente entre en un estado de neurosis y termine aceptando leyes que coarten sus libertades. Si bien, el derribo de las torres gemelas a mi parecer si fue perpetrado por islamistas radicales, creo también que el gobierno estadounidense aprovechó el hecho para generar temor en la población y que estos aceptaran la restricción de libertades y garantías constitucionales, a esta restricción se le llamó Patriot Act.

    En México le llaman la Ley de Seguridad Nacional y parece que los principales partidos (PRI, PAN, y parte del PRD) están de acuerdo en su aprobación, diputados como Fernandez Noroña han mostrado su repudio, y el mismo dice que presentará pruebas de la manipulación del caso Casino Royale.

    Lo curioso es que mientras en Estados Unidos casi toda la población estuvo de acuerdo con la restricción de sus garantías con tal de acabar con el terrorismo (hasta que pasados los años se dieron cuenta del engaño en el que habían caído), en México la población está muy dividida. Esto creo por la desconfianza que tiene el mexicano hacia sus instituciones. Unos quieren mano dura, pero otros quieren el fin de la guerra y hasta la cabeza de Felipe Calderón. Si la verdadera intención es restringir las libertades en favor del gobierno, creo que tendrán que hacer muy bien los calculos porque si algo sale mal pienso parte de la sociedad puede terminar rebelándose y esto se puede salir de control.

    No hay pruebas contundentes que sugieran esta teoría, a la que se le han sumado otras más radicales que dicen que quieren crear un clima de inseguridad tal para que no se puedan realizar las elecciones en el 2012 para que Felipe Calderón prolongue su mandato como si de una dictadura se tratara. Lo que si hay son inconsistencias y cosas raras en el incidente en Casino Royale, y seguramente con el tiempo se aclararán unas y surgirán otras, nosotros como población, a pesar de todo el clima de inseguridad que existe, lo que nos convendría ser es ser cautos, tener cierto grado de escepticismo y no alarmarnos. Así como no creo conveniente «arrodillarse» ante lo que dicen las voces oficiales y el aparato mediático, tampoco es bueno caer en el pánico y la desconfianza total. Las dos posiciones están basadas en el miedo. Hay que tener criterio, hay que ser cautelosos, ser escépticos pero tratando de fundamentar nuestra postura ante la situación que estamos viviendo. El miedo es el que les conviene a ellos, a los cárteles, y si así fuera, al gobierno. Si la sociedad se muestra ecuánime y usa la razón en lugar de sus pasiones, seguramente ellos tendrán menos margen de maniobra.

    Suelto la pregunta ¿Felipe Calderón está llevando a cabo una sincera lucha contra el narcotráfico? o ¿Esta actuando atado a otros intereses superiores?, ¿Busca acabar con los cárteles?, ¿Tiene alianza con alguno de ellos?, ¿Que tanto de lo que nos dice es verdad?, ¿Debemos confiar en sus palabras?, ¿Nos está tomando el pelo?. Es difícil contestarlo, y si me remonto a la historia de México, todo indica que eso lo sabremos cuando todo se haya resuelto o cuando el daño esté hecho. Es tan difícil contestarnos esas preguntas que por eso nos inventamos nuestras propias historias basadas en conjeturas.

    A continuación les presento un video de una de las tantas teorías que la gente ha creado, que parece ser que es la que pudiera tener más bases, aunque todavía no las suficientes para dejar de ser eso, una teoría de la conspiración.

  • Felipe Calderón, a juicio.

    Yo recuerdo que uno de los motivos por los que no voté por López Obrador fue porque se me hacía una persona con una mentalidad cerrada, anacrónica y con una difícil adaptación a los cambios que siempre existen en el quehacer político. Tal vez no me equivoqué al elaborar mi juicio, de hecho se sigue comportando de la misma manera. Pero pareciera que Felipe Calderón está padeciendo del mismo mal ante el problema del narcotráfico. La estrategia de la guerra frente al narcotráfico sigue siendo la misma que hace unos años y los resultados son desastrosos. En solo una semana nos percatamos de la balacera en Torreón, y tristemente de la muerte de más de 60 personas en el Casino Royale en un ataque perpetrado por Los Zetas.

    Muchos dirán que se necesita mano dura, pero ya la ha habido, se sacó a los militares de sus bases para combatir al crimen y los resultados han sido nefastos. La violencia ha crecido, no porque sea sintomático de que el gobierno esté ganando la lucha. Claro ejemplo el del Casino Royale, no fue un atentado para amedrentar al gobierno, fue simplemente un ajuste de cuentas de Los Zetas que extorsionaban a los dueños del casino con $100,000 pesos semanales. La violencia ha crecido por la división de los cárteles, el crecimiento de estos, y porque las condiciones socioeconómicas en México (cuya falta de oportunidades y de valores ha provocado una disolución social) son como un germen que alimentan este mal. Esto aunado a que el principal consumidor (Estados Unidos) está «arribita» de nosotros. Lo peor es que los norteamericanos se hacen de la vista gorda cuando deberían participar más activamente dado que ellos en parte son responsables del crecimiento de los cárteles.

    Lo he repetido, mientras exista mercado y las actuales condiciones económicas, el problema seguirá existiendo. Eso no lo ha entendido Felipe Calderón, que curiosamente viene de la corriente «pragmática» del PAN y de lo que ha carecido, sobre todo en estos últimos años es de pragmatismo. No se ha dedicado a buscar alternativas ni a reconocer que la guerra estuvo mal planteada desde un inicio. Supongamos que los carteles pudieran ser exterminados por medio de un combate frontal (lo cual ya dije que es muy difícil dado las condiciones que mencioné). Lo prudente hubiera sido rastrear cuentas de bancos, combatir el lavado de dinero, tráfico de armas, todo esto sin que la sociedad lo supiera. De esta forma los cárteles estarían más debilitados a la hora de que comenzara la batalla. Calderón no lo hizo así, prefirió emprender la guerra desde el inicio y estamos llegando a un punto en que los mexicanos estamos empezando a conocer el terrorismo.

    También el presidente olvidó que se requería de una lucha integral que no solo incluyeran las «acciones violentas», era necesario resanar el tejido social y crear en la sociedad una escala de valores, para evitar que el narco se siguiera alimentando de ella (el entregar la educación a Elba Esther Gordillo lo cual empeoró la educación produjo el efecto opuesto al que se requería). Tan no se ha hecho nada que el narco ha penetrado dicha escala, tanto en su versión religiosa como en su versión laica. Calderón no solo se volvió un presidente cerrado al debate o a la autocrítica, sino que parece haberle dado la espalda a esos valores humanistas que presume el PAN.

    Muchos dicen que el narco quiere ver a un México dividido, que orille al gobierno a replegarse. No lo creo tan así. Más bien los narcotraficantes se encontraron con un México que ya estaba dividido desde el 2006. Es curioso que si bien no todos, la mayoría de los que apoyan o rechazan la lucha de Calderón son los mismos que estaban a favor o en contra de él después de lo acontecido en las elecciones del 2006. Aquí Calderón también se equivocó, si no hubiera existido el presunto fraude electoral. Si hubiera aceptado el recuento voto por voto, casilla por casilla y este demostrara su triunfo, más mexicanos seguramente lo hubieran legitimado y el país no estuviera tan dividido ante esta causa (recordemos que el 49% de la población cree que hubo fraude electoral en el 2006). Claro, muchos criticarían su lucha contra el crimen por razones prácticas y pragmáticas, y no por razones ideológicas o partidistas. Las redes sociales son un claro ejemplo de esto, muchos muestran su total apoyo al Presidente y pide que se combata enérgicamente y con todas las de la ley al crimen, otros no solo no lo apoyan, sino que llegan al punto de desear su muerte, lo cual se me hace realmente patético.

    Calderón no es el principal responsable del acto terrorista, a los primeros que hay que señalar son a los criminales, y son con los que nos debemos de sentir indignados. A Calderón le podemos reprochar que la barbarie está relacionada con una estrategia mal planteada, la cual el diseño en conjunto con su gabinete y le podemos exigir un cambio de estrategia como sociedad, pero sería demasiado culparlo directamente, el no fue el que prendió el fuego ni quien aventó los granadazos. Hay quienes lo quieren ver fuera de la silla presidencial de una vez, pero a la vez Calderón tampoco se quiere abrir al debate (la única vez que lo hizo y a medias, fue cuando recibió a Sicilia en el Castillo de Chapultepec). No hay alguna convicción democrática por ambas partes. El Presidente nunca ha querido crear un foro de debate como si se realizó con la reforma energética donde acudieron especialistas de todas ideologías. Parece que Calderón ha caído en el autoritarismo, como si eso fuera a mostrar a los narcos la dureza con la que va a actuar. Porque una cosa diferente es titubear y otra cosa es adaptarse a los cambios, y recomponer la ruta cuando las cosas se están saliendo de control, y Calderón no ha querido reconocer sus errores.

    Ya a estas alturas sería contraproducente meter al ejército a los cuarteles o pactar con el narco (como sugiere Vicente Fox), el problema ya se salió de control y hay que tomar otras medidas. Empezar también en reforzar el tejido social, empezar a combatir a los carteles también por vías no violentas (cuentas bancarias, evitar el tráfico de armas) para debilitarlos. ¿O por qué no, traer ayuda a la policía israelí, francesa o alemana como sugirió Carlos Fuentes?, e inclusive que Estados Unidos interviniera, máxime cuando son en gran parte responsables del crecimiento del narcotráfico en México, se hablará mucho de la soberanía, pero creo que lo más importante es regresar la paz al país y yo no vería con malos ojos la ayuda internacional.

    También está la posibilidad de la legalización de las drogas (tanto en México como en Estados Unidos), que si, terminarían debilitando enormemente la violencia que genera el narcotráfico al incluírlos en la economía nacional, se les podría poner un alto gravamen y usar ese dinero para desincentivar su consumo y a la vez aumentar la recaudación fiscal, pero también tendríamos que ver que repercusiones sociales tendría en la sociedad y si puede ser contraproducente. Es cierto, en Amsterdam funcionó, pero aquella ciudad vive un escenario socioeconómico muy diferente (superior) al nuestro; y también se puede mencionar la legalización del alcohol que acabó con los capos en Estados Unidos, nada más que la mayoría de las drogas son más fuertes y dañiñas que el alcohol.

    El Mandato de Felipe Calderón está a juicio. Su nombre resuena en la mente de todos los mexicanos cuando se habla de temas relacionados con el narcotráfico. Seguramente será recordado a través de la historia por la guerra que emprendió con los carteles, parece que el balance es malo, así lo sugieren las estadísticas. Tendrá un año para recapacitar y al menos enderezar la nave un poco para que la historia no sea tan cruel con él.