Etiqueta: capitalismo

  • Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    El capitalismo y el socialismo han sido los eternos rivales dentro de la teoría económica desde hace algunos siglos, y su eterna enemistad se hizo más patente al entrar en el terreno de lo político durante la Guerra Fría con la vertiente más extrema del socialismo. Se consideran opuestas porque uno defiende la libertad económica sobre la igualdad y otro hace lo contrario.

    Ser capitalista y socialista al mismo tiempo

    Los términos se han ido moldeando con el tiempo. Por ejemplo, no es lo mismo un socialista soviético de mediados del siglo pasado a un socialista europeo de nuestros tiempos, pero en realidad la esencia se mantiene intacta. El capitalismo pugna por la libertad económica, y el socialismo busca crear un mundo más igual y más justo.

    Entonces pensé. ¿Por qué capitalismo y socialismo deben de ser enemigos eternos?

    Si partimos de esos valores esenciales, posiblemente podamos encontrar un punto de inflexión donde ambas corrientes puedan coincidir. Muchas de las políticas socialistas han quedado en descrédito, pero no así su esencia. No porque el comunismo soviético y el chavismo hayan mostrado su inviabilidad significa que aspirar a un mundo más justo y humano sea inviable.

    Para tener un mundo más justo, donde la pobreza extrema pueda pasar a la historia, necesitamos no solamente redistribuir mejor la riqueza, tenemos que crear más riqueza. La historia nos ha enseñado que esta sólo se puede crear a través de la innovación y el desarrollo tecnológico, y también nos ha mostrado que la competencia entre empresas privadas ha sido el modelo más eficiente para hacerlo. Eso sí, sin ignorar el papel que puede tener el Estado en la investigación básica y como agente que pueda crear sinergia con las empresas e instituciones académicas.

    De hecho, a pesar de muchas inconformidades y a pesar de los defectos del sistema económico que prevalece, erradicar la pobreza extrema es una posibilidad y muy posiblemente vivas para contarlo. Y uno de los agentes importantes en esa lucha (porque es quien genera la mayor parte del dinero que se dona o se recauda vía impuestos para la campaña de United Nations Millennium Development Goals, que lidera estos esfuerzos) es la propiedad privada.

    Entonces, desde un punto de vista social, la competencia entre empresas privadas no es algo totalmente indeseable.

    Las empresas, en tanto tienen la capacidad de crear riqueza, de alguna forma colaboran para el bienestar de los habitantes de nuestro planeta. Naturalmente no pueden ser los únicos agentes: Los gobiernos y las instituciones no gubernamentales deben de jugar un papel muy activo.

    Por su parte, los gobiernos pueden implementar mecanismos de redistribución que no desincentiven la competitividad en el terreno privado, llegando un punto en que sea posible crear un ambiente propicio para la innovación y al mismo tiempo que los ciudadanos tengan garantizada una base sobre la cual partir, de tal forma que gobierno e iniciativa privada no se estorben entre sí, sino que se complementen.

    Por ejemplo, un gobierno que pueda garantizar la salud y educación a sus gobernados, crea las condiciones para que la iniciativa privada pueda contar con mano de obra calificada, o bien, que dichas condiciones fomenten la innovación y el desarrollo de empresas por parte de nuevos emprendedores (así fomentando la creación de nuevas empresas en vez de que el capital se concentre en un pequeño conglomerado privado). Un gobierno, proveyendo educación y una mejor salud, con la iniciativa privada que crea empleos, pueden dar mayor posibilidad para que los pobres aspiren a una mayor movilidad social. De tal forma que las generaciones subsecuentes tengan un rol importante en la sociedad y no se queden rezagados.

    En este escenario es donde el capitalismo y el socialismo pueden encontrar su punto de inflexión, donde la iniciativa privada cree la riqueza, y el gobierno se encargue de crear mecanismos para que más personas puedan aspirar a ella. En vez de redistribuir ésta directamente, los impuestos se deben utilizar para que una mayor parte de la población tenga más oportunidades.

    Así podríamos aspirar a vivir en un mundo donde puedan coexistir el emprendurismo y la justicia social.

    Y no hay que olvidar como es que las nuevas tecnologías cambian la dinámica la economía y la política. Ahora los ciudadanos podemos tener un poco más injerencia en el terreno de lo público y lo político gracias a Internet y las redes sociales. Del mismo modo tenemos mayor capacidad de «regular» a las empresas sin el brazo interventor del Estado al denunciar sus malas prácticas que pueden orillarlas a dejar sus nocivas prácticas a un lado al poner su prestigio en entredicho.

    Pero para llegar a ello tenemos que acabar con los dogmas. Tenemos que aceptar que las políticas socialistas tradicionales que pugnan por un Estado fuerte han fracasado no sólo una, sino varias veces. Y por otro lado también debemos de aceptar que el mercado no puede hacer la tarea sólo y que el progreso nunca podrá ser producto de la simplista proposición de «desaparecer al Estado».

  • Vivir sin capitalismo

    Vivir sin capitalismo

    Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.

    Vivir sin capitalismo

    Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.

    La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.

    La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.

    El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad.  Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.

    Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.

    No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.

    Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.

    El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).

    Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.

    Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.

  • El capitalismo, un sistema utópico

    Escrito por Alquedrez:

    El sistema neoliberal tiene 3 ejes de acción;

    1. Quitarle impuestos a las importaciones y establecer tratados internacionales de libre comercio: La libre competencia harpa a las empresas más eficientes, bajarán los precios, habrá más variedad de productos y la calidad de estos será mejor.
    1. Darle plena libertad y facilidades a los empresarios: Los empresarios (que son los que saben cómo funciona el sistema económico) invertirán más y habrá más empleo y, por tanto, riqueza.
    1. Política de privatizaciones: Como las empresas privadas son más eficientes que las públicas (porque el estado no tiene que invertir en ellas) es recomendable que las empresas públicas de los países sean privatizadas para que los servicios mejoren y los precios bajen.

    Con lo anterior podemos ver cómo es que el sistema neoliberal es benéfico para todos las clases

    Son grandes las contradicciones de los que defienden este sistema, defensores que, por cierto, son los que están cómodos en el sistema, es decir, las clases económicamente altas:

    1. Dicen que el comunismo es una utopía debido a la “natural” ambición  y avaricia humana, sin embargo  aceptan que es posible una libre y justa competencia entre servicios y empresas, ¿por qué el comunismo los hombres y las mujeres son seres viles y malvados que se ponen el pie entre sí y en el capitalismo son personas sanas y humildes sin intenciones de crecer a costa de otros?

    Dice el Rafael Barajas “El Fisgón”:

    “El problema de fondo del neoliberalismo es que promueve la libre competencia en un mundo dominado por una sola potencia, EUA, que además es la sede de casi todos los monopolios del planeta. Así, los monopolios imponen sus intereses más allá de las leyes del mercado. Es un proyecto imperial que tiende a acabar con las economías nacionales.

    En una economía unipolar, globalizada y dominada por monopolios, la libre competencia sólo beneficia a los monopolios. Los pequeños y medianos empresarios no pueden competir.” De esta manera los beneficios del libre comercio no existen cuando hay monopolios y menos aun cuando existe una potencia que los administra.

    Un ejemplo claro y cercano de esto es el TLC (Tratado de Libre Comercio)  en el cual los productos mexicanos compiten con los canadienses y con los gringos,  causa por la cual el campo mexicano ha quedado en ruina, esto se puede explicar simplemente; la mayoría de  los agricultores estadounidenses y canadienses cuentan con maquinaria, como tractores, lo cual les ayuda a producir más y por tanto a vender a menor precio sus productos. Es por eso que sus bienes desplazan a los mexicanos que, al no tener tanta producción, son más caros y por tanto menos  vendidos.

    1. Nuevamente las características “naturales” negativas  del ser humano desaparecen en el sistema capitalista: Es claro que los empresarios a los que les dan tales privilegios y  facilidades nunca tomarían pie por mano; es más que obvio que son seres tan superiores moralmente que sólo invertirían sus ganancias para beneficio de la sociedad y nunca para beneficio propio.

    Un sistema cuya base es el capital (dinero) sólo provoca que la sociedad, lejos de dar  pasos hacia la evolución de conciencia, se estanque en el bien personal y en el egoísmo, es por eso que son los empresarios y la gente de dinero los que más sufren una clase  de deshumanización que llega a tal punto que con tal de conseguir más dinero no les importan destrozar a un país, tal como se vio  en 1998 con el FOBAPROA (Fondo Bancario de Protección al Ahorro) que fue usado para salvar a la banca privada con el dinero de los contribuyentes, la deuda  adquirida fue de  $2 billones 577 mil millones, el número de pobres aumentó y el costo será pagado por los mexicanos durante 30 años. Según la “ética” del mismo sistema es correcto sacrificar a millones de personas de clase pobre y media con tal de salvar a 100 ricos, es muy visible que aquí no vales como humano, vales como cartera… Por último sólo mencionar que las empresas consentidas del gobierno mexicano pagan menos de 4%  de impuestos, mientras que el contribuyente común paga hasta el 27% de sus ganancias como impuestos, ¿en qué retorcido mundo es lógico que los de ganancias exorbitantes aporten tan poco a Hacienda?, ah, lo olvidaba, en el mundo neoliberal.

    1. Las empresas que son propiedad del Estado son riqueza acumulada y pertenecen a toda la nación. Cuando se privatiza esa riqueza pasa a manos  de unos cuantos, y como el gobierno ya no tiene esa entrada económica aumenta los impuestos o, en peores casos, deja que el índice de pobreza se dispare, esto al no poder cubrir los gastos de antes.

    Según lo que defienden al capitalismo las empresas privatizadas son más rentables pues el gobierno ya no tiene que invertir en dicha empresa, sin embargo, bajos esas mismas lógicas, una inversión es dar cierta cantidad de dinero para que, a mediano o a largo plazo, se reciba una cantidad mayor; el estado invierte en una empresa petrolera nacional, la cual,  después de cierto tiempo, tendrá una ganancia mayor a la que recibió, ganancia que debe ser destinada a la nación. Es por esto que, aunque el estado no tenga que gastar dinero invirtiendo en una empresa, no hay beneficio al no recibir la inversión multiplicada. En teoría este vacío de capital debería llenarse con los impuestos que las empresas extranjeras pagan por hacer uso de suelo, pero, como se vio anteriormente, los impuestos a  empresas son un chiste.

    Hay que decir que los empleos creados es este sistema económico  se especializan más bien en la producción de bienes que se puedan exportar y no en el avance científico (pues de este ámbito se encargan las potencias en turno, como lo hace EUA hoy en día).

    ASÍ NOS DAN LAS GRACIAS:

    1 DESEMPLEO. (Causado para que las persones, víctimas de la desesperación, acepten un empleo con un salario mediocre, el dinero “ahorrado” se va a los bolsillos de los jefes).

    2 POLÍTICA ANTISINDICAL. (Impulsada para la no defensa de los empleados. En este rublo entran  los sindicatos corruptos que son liderados por individuos sin escrúpulos).

    3 FIN DEL BIENESNESTAR SOCIAL. (Gastar dinero en el bienestar de la población no devuelve ninguna ganancia económica…entonces, ¿para qué preocuparse en eso?).

    4 CIERRE DE INSTITUCIONES DE SEGURIDAD SOCIAL. (Gastar dinero en el bienestar de la población no devuelve ninguna ganancia económica…entonces, ¿para qué preocuparse en eso?).

    5 BAJA DE SALARIO. (Consecuencia de la desesperación de la población  desempleada).

    6 SACRIFICIO DE MAYORÍAS. (Saqueo de bienes mediante impuestos o aumento de precios de bienes y servicios).

    7 ENRIQUECIMIENTO DE MINORÍAS. (Enriquecimiento gracias al saqueo de clases “inferiores” mediante impuestos o aumento de precios de bienes y servicios).

    8 PÉRDIDA DE SOBERANÍA. (Consecuencia de la apertura de fronteras y la competencia desigual).

    9 FALTA DE PERSPECTIVA. (Falta de información).

    Son las consecuencias de un sistema neoliberal, consecuencia que, si lo pensamos detenidamente, se cumplen a la perfección.

    Está entonces claro que si bien el comunismo es utópico lo es igualmente el capitalismo voraz (Neoliberalismo), pero la diferencia radica en que el capitalismo  la miseria humana termina por favorecer a unos cuantos, mientras que en el comunismo el nivel económico es general; sólo hay uno. La pregunta es ¿vale la pena que por  unos cuantos ricos millones estés condenados a la miseria?

  • Capitalismo, una Historia de Amor – Michael Moore

    Calificación: 3 de 5

    Muchos teóricos, analistas y académicos concuerdan en una cosa, desde la llegada de Ronald Reagan al poder en Estados Unidos las cosas cambiaron, el estado de bienestar se desmanteló y los estadounidenses tuvieron que endeudarse para poder seguir manteniendo el nivel de vida que tenían antes. Es común escuchar que casi todos los estadounidenses deben su casa, sus coches y que estos los estarán pagando de por vida. Desde la llegada de Ronald Reagan en 1980 hasta la salida de Bush, en 2009, la presidencia ha sido republicana (a excepción de Bill Clinton), han recortado el gasto del erario, aumentado los impuestos a las clases medias, mientras bajan los de los ricos, porque de esa forma asumen que generarán más riqueza.

    Michael Moore hace una crítica a esta etapa del capitalismo (neoliberal) estadounidense. Nos habla de como los estadounidenses debido a la crisis inmobiliaria han perdido sus casas, como algunas empresas crean pólizas de seguro para que en caso de que sus empleados fallezcan reciban dicho dinero sin que el empleado vea nada, como empresas como Goldman Sachs se benefició con la quiebra de varias instituciones bancarias en el 2008 y varios directivos ocuparon cargos en el gobierno, coptándolo y haciendo que este ofreciera un rescate con el cual se beneficiaron, hicieron hasta lo posible para sacar el mayor dinero posible antes de la llegada de Barack Obama donde las cosas iban a estar más difíciles para los grandes empresarios. Michael Moore nos dice que en «América» se ha inculcado la idea de que cualquiera esforzándose mucho, puede aspirar a ser rico, pero según él esto es una falacia y la mayoría de las grandes corporaciones se han aprovechado del pueblo en aras de obtener la riqueza.

    La denuncia de Michael Moore es legítima, pero me parece un poco vaga, y aunque pone en evidencia la corrupción de algunas empresas estadounidenses y un sector del gobierno, pareciera hacer falta fundamentos en temas en los cuales Michael Moore no es especialista, como en la economía por un ejemplo. Esa falta de fundamentos hace que no logre consolidar un gran filme, y quede en una película, la cual no ha sido tan reconocida como otras obras que ha hecho Michael Moore.

    Toda persona con cierta preparación política sabe que Moore es una persona de Izquierdas, el se denomina socialdemócrata. Pero creo que al estar en un país donde se promueve el capitalismo y la ideología del «Self Made Man», Michael Moore cuida su linaje y eso hace que su crítica termine viéndose más suave. Un ejemplo es el cierre de la película, cuando dice: El capitalismo es un mal, y el mal no se puede regular. Hay que erradicarlo, y reemplazarlo por algo que sea bueno para todos. Ese algo se llama democracia. La frase de por sí es vaga porque el capitalismo y la democracia pueden coexistir. Más bien parece que no se atreve a tocar las palabras como «intervención estatal» y otras frases socialistas para no herir susceptibilidades.

    Michael Moore cuidó en hacer esta obra para el pueblo estadounidense, utiliza métodos parecidos a los que utilizan los medios de comunicación, como el apelar a las emociones, presentar uno o dos casos como si estos representaran el grueso de la población, abordar los temas superficialmente como si de una película estadounidense se tratara. Tal vez los que vivimos en México o en Europa hubieramos esperado un film con más investigación profunda de lo que está sucediendo con datos y análisis. Pero parece que este modelo es el que funciona para el estadounidense. Si Moore hubiera presentado un documental más «profundo» tal vez hubiera tenido menos recepción. Porque hay que admitirlo, el estadounidense promedio no es muy culto que digamos, y por lo tanto entiende más por medio de las emociones que por las razones. Tal vez por eso Michael Moore pidió opiniones de sacerdotes y curas tanto católicos como protestantes, por la influencia que ejercen sobre el pueblo estadounidense.

    Aún así el filme no tuvo el éxito esperado. No ganó premios como si lo hicieron los primeros filmes de Michael Moore como «Bowling for Columbine», tal vez Michael Moore es demasiado izquierdista para la idiosincrasia estadounidense. En los foros una norteamericana contaba que a pesar de que varios de sus conocidos estaban de acuerdo con lo que decía Michael Moore, no lo bajaban de rojo o comunista. El discurso de Moore llega a rosar el la demagogia y se nota por momentos que está afectado por sus preferencias políticas, a pesar de que puso sobre la mesa, casos de corrupción e injusticias que son mal vistas a los ojos de todo mundo. Aunque reitero que Moore también trató de ser cuidadoso en ese aspecto, sabe con que auditorio está tratando y trata de hacer una obra de tal forma que tenga la mejor recepción posible.

    El filme no es malo, pero creo que he visto otros mejores que explican la corrupción y la injusticia que han provocado varias empresas estadounidenses bajo el modelo neoliberal, un claro ejemplo es «The Corporation«. El film de Moore se queda corto, y más cuando el film resulta ser no tan innovador  como sus otras películas.

    Si quieren ver la película, la pueden ver aquí mismo, está dividida en dos videos:

    Parte 1

    Parte 2

  • Capitalismo de amiguetes (o ya no tan amiguetes). La burbuja oligopólica

    El Capitalismo de amiguetes fué una frase que le robó Denise Dresser a Joseph Stiglitz cuando este último se refería a que en ciertos paises en vías de desarrollo y cambio de una economía estatista a una economía de mercado iban surgiendo una élite de ricos (muchos de ellos amigos entre sí) que acaparaban todo mientras la mayoría de la población se quedaba en la desesperanza y en la pobreza. Ese fenómeno fué muy notorio en la extinta Unión Soviética (hoy Rusia) donde unos pocos aprovecharon los beneficios de la Perestroika para hacerse de billetes, sacarlos de la nación y dejar al país empobrecido. En México sucedió algo parecido, después de que De la Madrid y Carlos Salinas privatizaran todo lo que se debía de privatizar o restaba por privatizar, vendieron al mayor postor las acciones de las empresas estatales que eran ineficientes. Hasta ahí no hay ningún problema, el problema llegó al vender dichas empresas a un círculo de amigos que junto con las pocas empresas privadas ya existentes (véase Televisa) formaron un oligopolio donde pocas empresas concentraron la mayoría de la riqueza de la nación.

    Andrés Manuel López Obrador en su reciente libro explica como se dieron las ventas. Dos millonarios pujaban por una empresa, por un ejemplo: Carlos Slim y Roberto Hernández peleaban por Telmex, Slim ganaba y al perdedor se le otorgaba otra empresa más pequeña pero no menos importante, en este caso Roberto Hernández se quedó con Banamex, y así consecutivamente se iban otorgando las empresas a los nuevos millonarios. Así se formó el oligopolio que dirige ahora la riqueza en México.

    Pareciera que las empresas están decididas a pelear y a abrirse a la competencia, lo cual podría sonar como algo benéfico para el país y técnicamente pudiera serlo, pero ojo, es también algo engañoso. Porque esa competencia solo se está dando dentro de la burbuja oligopólica y se impide que entren nuevos actores al quite. Un claro ejemplo lo estamos viendo en el desarrollo de la batalla Carlos Slim vs Duopolio Televisivo. El primero quiso meter un sistema de paga del cual ya se apropió (Dish) y agregó a su servicio de paquete básico de Telmex para hacer batalla a las ofertas del duopolio televisivo. El pleito fué tan evidente que Carlos Slim retiró toda la publicidad relacionada con sus empresas de Televisa y TV Azteca y lanzó periodicazos donde demandaba los malos comportamientos de este duopolio, sus precios altos o su poca disponibilidad a competir (como si él no hiciera lo mismo, ¡por favor!).

    Slim y Televisa eran antes amigos, tanto así que Carlos Slim tenia participación accionaria dentro de la empresa televisiva, ahora ya no lo son y el no solo ha retirado todas sus acciones, sino que ha iniciado una campaña en su contra. Por su parte Televisa y TV Azteca anteriormente eran acérrimos enemigos, ahora ya no lo son, ya que han homogeneizado su barra de programación y han dejado de compartir parcialmente, y vaya que hablamos más de un duopolio cuando nos enteramos que Televisa acaba de comprar 50% de Iusacell, propiedad de Salinas Pliego ¡Dueño de TV Azteca!. Váyanme ustedes a hacer el favor. Las fichas se mueven, los mandos cambian de manos, pero todo sucede en el maravilloso y mágico chocomundo de la burbuja oligopólica. Es algo muy parecido a lo que pasa con nuestros partidos políticos que cambian de alianza a la menor conveniencia por hacerlo, se paran ahí donde hay mas captación de poder.

    Tal vez esta guerra sucia dentro de la burbuja oligopólica tenga algunos beneficios para la población. Seguramente Sky tendrá que bajar sus precios en sus paquetes básicos para poder adaptarse a los planes de Dish, lo cual representaría un beneficio en el bolsillo de los consumidores de TV de paga. Mientras tanto Televisa y TV Azteca le apostarán a la telefonía movil (y ¿por qué no? a la fija también). La lucha se lleva a cabo dentro del triple play (Televisión, teléfono, internet). Los precios podrían bajar y la población verse beneficiada, pero solo hasta el punto en que el oligopolio lo dicte, porque sería mucho más sano que entraran nuevos competidores y ahora sí, generaran una bajada de precios la cual terminaría por aumentar el poder adquisitivo de la población (sobre todo con eso a lo cual llaman economía de la sustitución). Pero mientras el capitalismo de amiguetes siga dominando la esfera económica del país, los beneficios para la población tan solo serán: Marginales.

  • Hubo vida en Marte, y el capitalismo acabó con ella – Hugo Chávez.

    Tremenda y cómica declaración se acaba de hechar el mandatario y «dictador democrático» de Venezuela. Se le ocurre decir que hubo vida en Marte y el capitalismo acabó con ella. Lo que no entiendo es como aquí con el capitalismo pasa lo contrario, los seres humanos nos seguimos reproduciendo como conejitos a pesar del capitalismo. Sobre todo en los países subdesarrollados, los cuales segun él son las principales víctimas del imperio del dinero y del capital, la polación sigue creciendo y creciendo, y paradójicamente los países que muestran un mayor estancamiento en la población son aquellos países dominantes, como lo son los países europeos, o Estados Unidos.

    Lamento decirle al dictador democrático Hugo Chávez Frías (@chavezcandanga en su Twitter) que el capitalismo es inherente a la naturaleza del ser humano. Los regímenes socialistas fracasaron por eso, por ser inhumanos, porque había que inhibir la naturaleza esencial del ser humano de querer más y más, de querer sobresalir, de querer amasar poder, se tuvo que ejercer desde el gobierno una represión tal al instinto humano, que se le salió de las manos. Sin motivación por adquirir más dinero y más bienes que los que el estado determinara, y por lo tanto al no haber competitividad, la población se limitó a hacer lo mínimo por cumplir con sus cuotas de producción, y por lo tanto los niveles de productividad bajaron, la calidad de los productos eran más malos que en los países capitalistas. Solo destacaron en algunas áreas donde había mucho adoctrinamiento ideológico, y donde había competitividad (con sus contrapartes capitalistas) que fueron la ciencia, la tecnología (siempre al servicio del estado y no del consumidor) y las artes, tal como lo demostró la extinta Unión Soviética.

    Yo creo que sería más creíble la frase si Hugo Chávez hubiera planteado la frase al revés: «Hubo vida en marte y el socialismo acabó con ella». Venezuela no se sostiene por sus niveles de competitividad e innovación tecnológica, se sostiene por las grandes cantidades de yacimientos de petroleo que hay bajo sus aguas y que administra la PDVSA. Ni siquiera su gobierno es capaz de generar riqueza con el petroleo extraído, sino que los utiliza para financiar los programas sociales que, si, pueden beneficiar a los que menos tienen, pero que no pide nada a cambio. Es una riqueza que no se reinvierte y por lo tanto son recursos perdidos.

    Es fácil criticar al capitalismo, y es cierto, como todos los sistemas no es perfecto y por lo tanto necesita de cierta regulación por parte del estado para que funcione bien y funcione para todos. Pero lo cierto es que el capitalismo ha demostrado, sobre todo en este último siglo, ser el menos malo de todos los sistemas económicos, los países más desarrollados del mundo son capitalistas. La Unión Soviética por su parte fué una potencia mundial, pero no lo fué gracias a la calidad de vida de su población, los soviéticos nunca se acercaron a las aspiraciones materiales que tuvieron los estadounidenses.

    Al capitalismo se le puede achacar de individualista, de egoísta, ¿pero acaso el ser humano no lo es?, estaría bien limar esos excesos de egoísmo y de individualismo en las familias, de generar una visión más comunitaria; pero nunca debería hacerlo el estado, y menos como una imposición como lo hicieron los países comunistas o como lo quiere hacer Hugo Chávez en Venezuela. El peor sistema para los seres humanos es aquel que limita su instinto y su capacidad de satisfacer sus necesidades naturales y eso es lo que debería entender muy bien el mandatario de Venezuela, y el socialismo que pregona lo hace cabalmente.

    Entonces si Hubo vida en Marte, mi comandante Chávez, ¿quien acabó con ella fué el capitalismo, o más bien hubo un extraterrestre parecido a usted que les quiso imponer el socialismo «bolimarciano» a todos los habitantes de ese planeta?.

  • El fracaso del neoliberalismo parte 1. ¿Qué es y como llegó?

    ¿Que es el neoliberalismo?. Algunos «expertos» dicen que es un término muy prostituído y mal usado. Pero por el término, se hace referencia a un nuevo surgimiento del liberalismo económico que surgió a fines del siglo XIX (y que cayó con la depresión de 1929), también dicen que es una referencia al liberalismo austriaco. Esta corriente económica tiene como principales exponentes a Ludwig Von Mises, a Friedrich Hayek y posteriormente a Milton Friedman, que es considerado como el padre del monetarismo. También se refiere mucho al neoliberalismo cuando se habla del Consenso de Washington o de las políticas que el FMI ha recomendado implementar a diversos países (los cuales no han tenido precisamente mucho éxito). Criticos como Stiglitz lo llaman el «fundamentalismo del mercado».

    Debo aclarar que el «neoliberalismo», si bien es una corriente económica utilizada por los gobiernos de derecha, es un término exclusivamente macroeconómico, a diferencia del comunismo o la socialdemocracia que suelen incluír tanto postulados económicos como sociales en sus ideologías. A la mezcla de neoliberalismo con el conservadurismo se le suele llamar neoconservadurismo y a la mezcla de neoliberalismo con liberalismo social, se le llama libertarianismo.

    El neoliberalismo entonces es una política macroeconómica que busca la mínima intervención del estado en la economía y cree que el mercado es la solución a todos los problemas. Como dicen los fundamentalistas de mercado: ¡Si hay una falla en el mercado, entonces hay que aplicar mercado!. El neoliberalismo y el capitalismo están relacionados. De hecho el neoliberalismo es como el ala extrema del capitalismo. El neoliberalismo es capitalista, pero el capitalista no es necesariamente liberal. Un país cuya economía es movida por el mercado pero es regulada por el estado sigue siendo capitalista, pero no es neoliberal.

    Entrando ahora sí a terrenos escabrosos y habiendo definido el neoliberalismo de cual hablaré para no tergiversar su significado, nos podemos dar cuenta que el neoliberalismo es una postura radical. Es como el comunismo, o todo o nada, no hay juego para dos posturas diferentes. Para los neoliberales o neoliberalistas simplemente el mercado tiene la razón porque genera competitividad y progreso, y el estado es malo, malo, porque todo lo que tiene que ver con el estado significa corrupción y mediocridad.

    Es cierto que el capitalismo mostró ser más eficiente que el comunismo y por eso también es cierto que las economías de mercado son más eficientes que las estatistas. Pero lo que los neoliberales no quieren que sepas, es que el mercado es imperfecto y el estado tiene que regular el mercado para evitar esas imperfecciones (que son muchas).

    De los años 70 para acá, el FMI dejó de tener una política económica Keynesiana (fué fundado por keynes) y fué invadido por los monetaristas neoliberales que creían más en dogmas que en la razón, y bajo dichos dogmas recomendaban políticas liberizadoras a los países que recurrían al Fondo Monetario porque estaban en crisis o porque querían hacer una transición del socialismo al capitalismo (como es el fallido caso de la URSS). Las recomendaciones era que liberizaran sus economías, que bajaran los aranceles, que privatizaran sus empresas, que regularan la inflación entre muchas otras recomendaciones.

    ¿Que fué lo que pasó con los lineamientos que el FMI y el Consenso de Washington impusieron a los países latinoamericanos, africanos, y asiáticos?, ¿por qué países que se abrieron al mercado como China o Corea del Sur tuvieron éxito al no seguir los lineamientos del FMI al pie de la letra, mientras que los que si lo siguieron, en especial países como Argentina, fracasaron?. Eso lo veremos en la segunda parte, donde explicaré en forma detallada, las razones por las cuales el neoliberalismo ha fracasado.

  • Todos los sistemas económicos son manipuladores y represivos. Nada mas que en el capitalismo, el victimario es a la vez su propia víctima.