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  • Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el desarrollo de México?

    Este año, a diferencia de los dos anteriores, apenas tuve tiempo de asistir a Campus Party. Mi amiga Fernanda me regaló un pase, pero apenas lo pude aprovechar para ir a la ponencia de Guy Kawasaki, darme una vuelta por algunos stands y poco más. ¿La causa? Esta semana tuve trabajo, cursos de inglés y otros asuntos que atender.

    Mi visita express me hizo reflexionar sobre lo que este tipo de eventos significan para México. Claro, conozco Campus Party de pe a pa, porque los años anteriores fui un asistente asiduo.

    Para resumir, Campus Party es un evento tecnológico y de emprendimiento que se desarrolla de forma alterna en varios países del mundo. En este año se llevó a cabo en 7 países, y en el caso de nuestro país, fue hospedado por Guadalajara por tercera vez consecutiva (debido a la importancia que tiene nuestra ciudad en lo que tiene que ver con IT, tecnologías e innovación).

    Y es que el contraste entre lo que hay dentro de Campus Party y fuera de éste es abismal. Lo que se vive dentro no checa con lo que se vive afuera, y eso es bueno. Porque esto nos habla de una nueva ola de emprendurismo e innovación que tiene muy poco que ver con las formas tradicionales de hacer las cosas en México.

    Muchas empresas grandes allá afuera son poco innovadoras. El contrato con el gobierno se aplaude más que el atrevimiento de algún empleado o miembro para desarrollar algún producto o servicio innovador. Muchos empresarios se jactan de tener buenas relaciones con gente clave dentro de la política, de tener buenos abogados para que la ley no sea pareja en su favor. No son del todo culpables, esa es forma de hacer las cosas que ha prevalecido en nuestro país.

    Pero cuando entras a Campus Party, entras a una realidad completamente distinta. Allá dentro hay jóvenes con muchas ganas. Jóvenes que compran su pase para el «evento más esperado del año», jóvenes que se llevan su computadora, hacen networking, presentan un producto innovador (no importa que sea un churro, la innovación consiste en hacer muchos churros para que uno de esos sea el bueno), comparten conocimiento con otras personas, o hacen negocios. Vaya, una forma muy diferente de hacer las cosas.

    Campus Party

    Además, a Campus Party asisten expertos (algunos de talla internacional y reconocidos a nivel mundial) a compartir su información y experiencias. Esta transferencia recíproca de conocimiento hace que los jóvenes se empoderen y entren al mundo de los negocios y el emprendurismo con otra mentalidad.

    Esta nueva generación es tan evidente, que el gobierno (tanto el del Estado de Jalisco, como el de Guadalajara) ha decidido tomar un papel más activo. No sólo al crear todas las facilidades para hospedar Campus Party y participar activamente en éste, sino al crear eventos propios orientados a la innovación, como lo es el caso de Epicentro Festival.

    Un pequeño ecosistema incipiente de emprendedores e innovadores que son asiduos del Campus Party y que organizan en Guadalajara eventos tecnológicos como Hackers and Founders, sirve como «prueba piloto» de un nuevo modelo de emprendimiento, más horizontal, innovador y democrático.

    Cuando asistí a Hackers and Founders (una iniciativa cuyo origen se remonta a 2008 en San José, California), me topé con una grata sorpresa. No sólo eran las dinámicas de networking donde los programadores, diseñadores o individuos con deseos de invertir en una startup podían buscarse ente sí (cada uno identificado con su propia calcomanía), también eran aquellos que se atrevían a presentar sus proyectos en público. Algunos eran interesantes, a otros les faltaba planeación o incluso pecaban de ingenuidad. Pero esto no es nada malo, al contrario…

    Es algo muy bueno, porque así se deberían a empezar a hacer las cosas, y porque tampoco podemos esperar que de de la noche a la mañana, México (en este caso Guadalajara) se convierta en un Sillicon Valley mexicano (además que las comparaciones de este tipo me parecen odiosas).

    Es una grata sorpresa ver a jóvenes que salen de su zona de confort, que en lugar de buscar el empleo seguro, la palanca, o el modelo de negocio que todo mundo repite porque está probado que funciona bien sin que le tengas que pensar, prefieran lanzarse, arriesgarse e innovar.

    Hackers and founders

    Y créanme, cuando esta generación de emprendedores tome la batuta, México va a ser otro país.

    Y lo va a ser porque uno de los mayores lastres de este país es la relación del gobierno con la gente de dinero. Ésto no sólo ha incentivado la corrupción, sino que también ha creado un mercado poco competitivo y monolítico, el cual no sólo ha rezagado a nuestro país, sino que es en gran medida responsable de la desigualdad económica, donde unos pocos tienen la mayoría del pastel.

    En cambio, este nuevo modelo de hacer negocios tiene que ver poco con los privilegios, y mucho con la innovación. Los emprendedores de las nuevas generaciones se preocuparán por buscar nuevas fórmulas y nuevas formas de hacer las cosas. Serán más ciudadanos que sus antecesores, y compartirán sus conocimientos de una forma más abierta que sus antecesores.

    Pero para que esto suceda y este proceso se acelere, también es importante que se lleven a cabo cambios estructurales, sobre todo los que tienen que ver con la educación (que privilegie a los ingenieros y a los creativos), y que personas con un menor poder adquisitivo tengan la capacidad de acceder a un conocimiento tal que los ayude a desarrollarse y puedan escalar posiciones en la pirámide social. A estas necesidades hay que añadir una mayor penetración de Internet y que las autoridades creen las condiciones necesarias para que este ecosistema crezca y más personas se beneficien de ella.

    Por ejemplo, una persona que antes estuviera condenada a trabajar en un empleo mal pagado y vivir al día porque no tiene los conocimientos académicos suficientes, podría adquirir los suficientes conocimientos técnicos para desarrollar una propuesta de producto o servicio, para entonces ir a comunidades como Hackers and Founders a presentarlo, y que algún inversionista se interese en su proyecto.

    No cabe duda que la innovación es el motor de desarrollo de un país. Los avances tecnológicos han sacado de la pobreza a muchas personas. Si este ecosistema crece lo suficiente, habremos creado las condiciones para un nuevo modelo de mercado que por su naturaleza beneficiará a mas personas, y creará oportunidades para quienes ahora no las tienen.

    Por eso, es que eventos como Campus Party son una muy buena noticia para México.

    Imágenes: Fan Page de Campus Party y Hackers and Founders.

  • Del Campus Party a la misoginia

    Del Campus Party a la misoginia

    El Campus Party es el evento geek más importante, el cual se originó en España y donde se organizó en sus primeros años para después internacionalizarse y viajar también a América Latina (así como a Alemania y Londres quienes fueron sede una vez). Muchas veces todas las tendencias tecnológicas y de nuevas formas de comunicación, van acompañadas de alguna forma de las nuevas tendencias sociales. Parte de esto es la inclusión, el respeto por las minorías y la equidad de género. Por eso en un evento que visto desde un cliché tradicionalista se podría pensar que está conformado por puros hombres (que las mujeres no le entran a eso de la programación y cosas para nerds aducen) vemos a muchas mujeres participando.

    Del Campus Party a la misoginia

    Lamentablemente incluso en este tipo de eventos, los mexicanos seguimos mostrando esos vicios culturales que tienen que ver con ver a la mujer como un objeto para el hombre. Algunas empresas «tecnológicas» pero conformadas por gente con una visión demasiado arcaica de las cosas, tienen la capacidad de llevar a cabo puestas en escena donde se denigra a la mujer tal cual Expo Ferretera (que sería visto como algo normal, pero que no lo es, o no lo debería de ser).

    En el primer caso, la empresa tecnológica Mi PC, tuvo la particular ocurrencia de poner un código QR en las «pompas voluptuosas» de una edecán para que los asistentes la escanearan, en lo que fue un acto un tanto vergonzoso y muy vulgar. Peor no terminó ahí, la empresa de tecnología Applícate tuvo la osadía de hacer una conferencia impartida por Eduardo Zepeda, llamada «Cómo hackear al sexo femenino». Al parecer no entendieron que muchos de los asistentes eran precisamente del sexo femenino, del cual se burlaron con frases como «las mujeres no se entienden ellas mismas» o «sé y compórtate como un macho alfa (típico de las escuelas para seducir mujeres y llevártelas a la cama), conferencia que sí, tenía cierto tono de broma, pero que al final sí resulta en cierta ofensa al sexo femenismo.

    Usar a mujeres como accesorios de venta, como el caso de Mi PC, y como el caso de varias exposiciones donde algunas empresas tratan de llamar la atención por medio de edecanes voluptuosas, es algo muy utilizado en México, pero no porque sea común está bien. Este tipo de «publicidad» en un evento como el Campus Party hace todavía más ruido (y qué bueno) porque se trata de un evento incluyente, que entiende a las nuevas tendencias y a las nuevas generaciones. Naturalmente los organizadores del Campus Party nunca alentaron este tipo de actos (responsabilidad de las empresas que lo organizaron) pero sí se molestaron en sacar un documento donde se deslindaban de los hechos.

    Afortunadamente con las redes sociales (y vaya que si algún evento está muy cubierto por las redes es éste) se hizo la denuncia que llegó a la boca de muchas personas y también fue abordado por muchos medios. Empresas como Mi PC y Applicate tendrán que soportar las críticas. Afortunadamente también, cada vez más personas ven con malos ojos el que se utilice al sexo femenino de esta forma. Quien quiera sacar a relucir su misoginia en público se la tendrá que pensar dos veces. Porque deberíamos aspirar a ser un país civilizado, y no uno que vive dentro de esa doble moral tradicionalista donde se perciben muchos actos por pecaminosos, pero por otro lado se permite la cosificación de la mujer como objeto (práctico y sexual) al servicio del hombre.