Etiqueta: bullying

  • Maestros, bullying y redes sociales

    Maestros, bullying y redes sociales

    La historia comienza con un tweet de la alumna Marina que dice así:

    @Grimaldonas vist lo ke m hizo hoy vieja esa de mierda idalia? pero m las ba a pagar maldita perra ojala renunsie de la scool

    La maestra se ha percatado de que la alumna la insultó en Twitter. Entonces prepara una sorpresa en clase. A Marina y a Grimaldo (quien retuiteo el texto) los puso a leer un texto sobre valores, redes sociales y el bullying. Pero todo era una trampa. Al final la maestra con su celular le muestra el tweet a Marina, mientras algunos alumnos (evidentemente a petición de la maestra) graban la forma en que expone a la alumna, para decirle que así como la difamó en Twitter, ella subiría a las redes a Marina pidiéndole disculpas por el incidente. Idalia amenanzó tanto a Marina como a Grimaldo (quien compartió la publicación de la primera) con llevar esto hasta las últimas consecuencias. Marina fue expulsada del colegio y enfrenta una demanda.

    Maestros, bullying y redes sociales

    ¿Y dónde están los papás? Las redes sociales terminan siendo un arma de doble filo. Al tiempo que se concientiza e incluso exagera el fenómeno del bullying, las redes pueden llegar a ser una amenaza para sus víctimas. El acoso ya trasciende las aulas, y una difamación a un alumno, no sólo queda como un evento traumático, sino que puede ser viralizado y replicado por las redes sociales para mostrarle al alumno cómo es que la molestaron.

    ¿Y dónde están los papás? No es algo anormal que cuando como alumnos estamos enfadados o indignados con algún maestro, vayamos con nuestros amigos a hablar mal de ellos: -Pinche profe cara de sapo, me reprobó-. Puede ser cierto que la maestra debería suponer que los alumnos siempre «se quejan» de los maestros, pero hacerlo en redes sociales no sólo es bastante imprudente, sino que se magnifica y se humilla al afectado al punto que puede destruir a su persona.

    ¿Y dónde están los papás? Creo que la postura de la maestra es exagerada y posiblemente no es una persona muy estable psicológicamente. Al exponer a sus alumnos en redes sociales, de alguna forma se ha rebajado a lo que ellos han hecho. Una situación así se debería de arreglar en la dirección o con los padres. La falta es muy grave, pero la maestra se lo llevó al terreno personal, al punto que al final estuvo a punto de llorar por la forma en que la alumna se expresó de ella. Eso no justifica de ninguna manera la conducta de los alumnos.

    ¿Y dónde están los papás? Parece que la figura del maestro va perdiendo autoridad paulatinamente, no sólo por la forma en que se comportan los alumnos. Sino porque en la actualidad, los padres le reclaman a los maestros el mal desempeño de los alumnos, en vez de reclamarles a sus propios hijos. Algunos padres «no quieren aceptar» su mal comportamiento o desempeño, por el simple hecho de que los alumnos muchas veces suelen ser de una forma en casa, y de otra forma en la escuela. La maestra no sólo no ganó respeto con su actitud, sino que la perdió. Porque el mensaje oculto es «me afecta lo que digan los alumnos». Un maestro de secundaria me comentó algo muy cierto: -Con los alumnos tienes que actuar como encabronado sin realmente estarlo, porque si realmente estás encabronado, entonces ellos ganaron-.

    Los niños necesitan disciplina. Si quieren ser realmente libres, deben tener una estructura y una escala de valores que permita que lo sean. El maestro tiene que ser figura de respeto, eso no implica que siempre lo sea por medios coercitivos, sino que se aprenda a respetar, que tenga una verdadera intención y motivación de educar a los alumnos. Los padres deben enseñar a los niños a obedecer y respetar al maestro, y no al revés como se empieza a frecuentar, donde el padre victimiza al alumno y culpa al maestro de todas sus desgracias.

     

  • Después de Lucía

    Después de Lucía

    Calificación: 4/5

    Hay películas que parecieran que terminarán sin merecer si quiera la calificación de domingueras, pero conforme les vamos dando una oportunidad, terminan siendo filmes que valieron la pena ver. Algo así pasa con «Después de Lucía». El filme comienza en Puerto Vallarta donde el padre de Alejandra abandona en la calle el coche con el que había chocado y muerto su esposa Lucía. Al principio no se entiende mucho por qué esas secuencias tan largas, pero después de pasado un tiempo todo empieza a tomar forma.

    Después de Lucía

    Alejandra y su padre, quienes viven juntos, pero que sienten dentro de sí una profunda soledad a causa de la muerte de su madre (lo cual queda palpado en su muy fría relación,aunque bien hay afecto entre los dos), deciden irse a vivir a la Ciudad de México. El padre consigue un trabajo de chef y Alejandra entra a una nueva escuela. Al principio todo va bien para Alejandra mientras el padre se muestra desolado por el fallecimiento de su esposa. Alejandra pareciera adaptarse bien a su escuela y hacer nuevos amigos. Pero después de una fiesta donde es filmada con un iPhone teniendo relaciones sexuales con un compañero suyo le da un giro de 360 grados. Empieza a sufrir humillaciones, es víctima de un Bullying expuesto tan crudamente por el director Michel Franco, que la verdad yo no recuerdo haber visto en mi vida de estudiante, tanta crueldad (y eso que vi cosas feas).

    Este filme no es una película moralina, ni sugiere reflexión alguna. Simplemente el director presenta estos hechos de tal forma que los expectadores saquen sus conclusiones. La forma en que lo presenta es muy fuerte, pero creo que Michel Franco acertó en hacerlo así, porque de este forma ( sumado a una sobresaliente actuación de Tessa Ia que interpreta a Alejandra) el espectador logra sentir cabalmente lo que está sintiendo la protagonista al ser vejada y humillada.

    El director no utilizó música en la película, y sin ella logró transmitir eficazmente el dolor de Alejandra, y en cierta medida, de su padre. Tal vez esta fórmula, aunado a la utilización de actores no profesionales, funcionó bien con el objetivo de mostrar una película natural, donde los diálogos no son forzados, donde no hay muchas pretensiones más que hacer sentir en carne propia a los espectadores, el sufrimiento que causa este tipo de maltratos.

    No es la primera vez que se hace un filme tratando este tipo de temas entre los jóvenes. Hace poco también se lanzó la película Perras, donde se tratan temas juveniles dentro de un grupo de diez personajes enclavados en diferentes estereotipos, se tocan temas como el aborto, la falta de valores y el propio bullying. Pero las pretenciones del director junto con algunos otros errores en el filme, hace que no pase de ser un filme que si bien no fue malo, tampoco fue algo más que «pasable». En cambio, Después de Lucía, es una película más natural, donde el director no usa muchos recursos artísticos, ni pretende crear una obra de arte, como sucedió con Perras. Donde se muestra que a veces no es necesario toda la parafernalia para poder crear un sentimiento en el espectador, con solo usar recursos básicos.

    Las actuaciones me parecieron buenas, en especial, de Tessa Ia. Al igual que la película, las actuaciones no fueron pretenciosas, al punto en que actores semiprofesionales que representaron a los alumnos que humillaron a Alejandra, se vieron naturales y cumplieron con su trabajo. El único pero, que hace que no le de una calificación todavía más alta, es el final de la película, que me parece algo excesivamente dramático y que pareciera estar fuera de la realidad. Pero no afecta en mucho a una película cuyo objetivo es retratar un mal, que sí, siempre ha ocurrido en la sociedad, pero que cuando pasa de los límites, puede causar problemas psicológicos fuertes en quienes lo sufren y a veces también en quienes lo rodean.

    La película se lanzó en el 2012, pero sin problemas la pueden ver completa a continuación. Eso sí, si desean verla en HD, en Netflix está disponible:

  • ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    Lanzo esa pregunta. Paradójicamente podría ser parte de la evolución humana. En realidad no sé hasta que punto sea bueno o malo, posiblemente es necesario, posiblemente la evolución ha dictado que la fuerza férrea ya no es tan útil.  Pero esa debilidad creciente en los seres humanos no solo es física, pareciera que también es psicológica, además de que el hombre se ha vuelto cada vez más sensible.

    ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    Coloqué en mi Fan Page de Facebook un cartel donde trato el tema del bullying, el cual dejé abierto a interpretaciones. Algunos podrán interpretar el «hágase hombrecito» como parte de un machismo que ahora está venido a menos, y otros el trato de preocupación ante un tema que siempre ha existido y de alguna forma seguirá existiendo.

    Cuando iba en primaria en algún momento yo fui «víctima» de lo que ahora llaman bullying. Yo recuerdo que me metieron a clases de Tae Kwon Do, y mi papá me compró un saco para aprender a boxear. No es que no se preocuparan por el tema, mi madre iba a hablar con el director para que tomara cartas en el asunto, pero también entendían que había una parte donde yo me tenía que defender. Claro que no fue agradable para mí, pero no era el único que sufría eso (ni en mi mismo salón). Ahora se ha mostrado una gran preocupación por este tema, por lo que me pudieron haber hecho a mí, muchos acuden a la CNDH, difunden en redes sociales, y muestran algo que termina indignando a toda la sociedad, pero que siempre ha existido. Y de ninguna manera voy a defender al bullying, pero también es cierto que debido a eso muchas personas se han enseñado a defenderse y valorarse.

    También los seres humanos nos hemos vuelto sensibles ante el sufrimiento. Algunos dicen que ante la exposición de violencia  ha ocurrido lo contrario. Pero en la sociedad cada vez se reprueban más los actos violentos. La indignación cuando escuchamos temas de violencia familiar, niños maltratados, e incluso de animales, asociaciones que van en contra de actividades donde se lastimen a los animales como la tauromaquia. Creciente número de personas vegetarianas que no toleran como lastiman a los animales en los  rastros, que apoyan las causas de PETA. Incluso los veganos que cada vez están más de moda.

    De las guerras: Era la forma más común de solucionar diferencias entre naciones (ahora se utilizan formas más sutiles y menos violentas, al menos en apariencia, sobre todo entre países desarrollados). Ahora el repudio hacia la guerra se ha vuelto creciente. Incluso los países que las declaran tienen problemas para convencer a la población de la «necesidad» de hacerla aunque esta guerra no afecte de alguna forma la seguridad de la población (como la guerra en Irak). Toda violencia es mala, no se justifica. Si antes se admiraba la fortaleza en las guerras, ahora se habla de Amnistía Internacional y los derechos humanos. La esclavitud ya no es algo repudiable, sino inconcebible.

    Parece que nos hemos vuelto más sensibles ante la vulnerabilidad. Hay una tendencia donde se quiere pasar del humano depredador, al humano respetuoso de su entorno. Un humano que quiere adoptar animales, abrazar árboles. Y dentro de esa vorágine depredadora del mercado, una ola que va a contracorriente parece tomar forma. Una ola que no se asume como depredadora, sino que busca ser empática con el medio que le rodea.

    El héroe admirado de antaño era un personaje musculoso, guerrero, bélico. Ahora es un empresario con una camisa de polo, cuerpo medianamente atlético y nada más, inteligente, con dinero y comodidades. Posiblemente hemos llegado a la conclusión de que podemos solucionar nuestras diferencias por medio del diálogo y no de la violencia, y debido a esto, hay una menor necesidad de adaptarnos a un mundo naturalmente violento, por lo tanto no hay necesidad de tanta fuerza y las ventajas evolutivas estarán en otros lados. De esta forma nos hemos hecho progresivamente débiles. El entorno parece justificarlo.

  • El Universal Caso de Amanda Todd

    El Universal Caso de Amanda Todd

    En un video de Youtube editado en blanco y negro, con música de fondo y valiéndose tan sólo de unas cartulinas en color blanco, escritas con su puño y letra, Amanda Todd, una adolescente de 15 años, cuenta su desgarradora historia de acoso cibernético y escolar. Unas semanas después, el nombre de esta jovencita traspasó las fronteras, cuando los medios de comunicación anunciaron su suicidio.

    El Universal Caso de Amanda Todd

    La historia es corta, como es de suponer en una persona de apenas 15 años de edad. Amanda cuenta que cuando tenía 12 años solía videochatear con sus amistades para conocer gente, una de esas personas la halagó y consiguió que mostrara sus pechos a la cámara; un año después la contactó por Facebook y la amenazó con hacer pública la foto de su busto si no le montaba un “show”, lo que aparentemente significaba desnudarse ante la cámara. La persona en cuestión tenía todos los datos de Amanda, su dirección, el nombre de su escuela, conocía el nombre de sus familiares, amistades, todo. Ella accedió.

    Después de la Navidad, la policía acudió a su casa para informarle que sus imágenes habían sido enviadas a todos sus conocidos, lo que la afectó gravemente en su salud emocional, comenzó a tener ansiedad, ataques de pánico y depresión, cayendo posteriormente en el abuso del alcohol y las drogas. Al año siguiente, el mismo sujeto creó una página de Facebook a su nombre, donde la foto de perfil mostraba la imagen de Amanda desnuda.

    A raíz de ahí, cuenta que perdió el respeto de sus compañeros y compañeras, y con ello a sus amistades; el estudiantado comenzó a rechazarla y a acosarla. La juzgaron y le pusieron apodos, lo que afectó aún más su ya frágil salud emocional, llevándola a realizarse cortes en la piel. Posteriormente, se cambió de escuela, y aunque siguió estando sola, el acoso estudiantil cesó y las cosas mejoraron, hasta que un mes después empezó a tener comunicación por internet con un viejo amigo, quien, aunque tenía novia, comenzó a cortejarla. En una ocasión le propuso que lo visitara mientras su pareja estaba de vacaciones y tuvieron relaciones. Amanda confiesa en el pedazo de papel que creyó que ella le gustaba.

    A la semana recibió un mensaje de texto para que saliera de la escuela; afuera la esperaban su amigo, la novia de él y quince personas más. La pareja del muchacho la golpeo mientras el resto filmaba la escena, sin que nadie interviniera. Amanda juró que había sido su idea para evitar que su amigo tuviera problemas, pues aún creía que él la quería. Los profesores de su escuela corrieron a parar la golpiza, pero la muchacha se escondió en una zanja hasta que su padre la encontró ahí. Al llegar a su casa intentó suicidarse tomando cloro. “Me mató por dentro y creí que en verdad iba a morir”, relata Amanda, sin embargo, al llegar al hospital los doctores le lavaron el estómago y salvaron su vida.

    Pero al regresar a su hogar, vio en su página de Facebook mensajes como: “Se lo merecía”, “¿te quitaste el lodo del cabello?” y “espero que esté muerta”. No levantó cargos contra sus agresores, simplemente se cambió de escuela a la ciudad donde vivía su madre, pero el acoso por internet no cesó, seguían colgando fotografías de zanjas, Clorox y otros productos con esta sustancia, poniendo mensajes en donde le decían que esperaban que esta vez no fuera tan estúpida y tomara un tipo diferente de lejía, que deseaban que viera esos mensajes y se suicidara. Dos semanas después de hacer el video en Youtube, y sin poder entender el porqué de esa incesante persecución, finalmente lo hizo.

    La historia de Amanda Todd es terrible y conmovedora a la vez; terrible porque muestra hasta dónde llega la crueldad con la que se practica el acoso o bullying en los y las adolescentes, y conmovedora porque tuvimos la oportunidad de conocer la historia. Pero ¿cuántos jóvenes sufren esto mismo en silencio? ¿Cuántos son orillados a escapar en las drogas, el alcohol o en antidepresivos, para soportar el acoso de los bullies? ¿Cuántas jovencitas son catalogadas diariamente como “putas” por una fotografía colgada en las redes sociales? ¿Cuántos muchachos son tildados como “jotos” o “maricones” como una afrenta a su masculinidad? Y ¿a cuántas personas realmente les interesa averiguar el porqué y cómo enfrentar este fenómeno?

    La Encuesta Nacional de Salud 2008 (Ense 2008) señala que Colima tiene el bochornoso primer lugar en la tasa de incidencia de acoso escolar entre niños de primaria, y el segundo en el nivel secundaria, sin embargo, es poco lo que se ha hecho para resolver el problema, en buena parte porque las autoridades no se dan cuenta del peligro que este fenómeno puede representar para la juventud y la niñez, y por otro lado, por las añejas e incomprensibles rencillas que dividen a los políticos del Congreso local. Cómo no recordar que en 2010, el bloque PRI, PT y Nueva Alianza rechazó la iniciativa de ley del entonces diputado local Nicolás Contreras, para prevenir y tratar el acoso escolar en las instituciones educativas de Colima.

    Según la encuesta, el 29.3 por ciento de los niños colimenses menores de 10 años sufren acoso (bullying) físico y/o verbal, porcentaje que sube a 31.7 por ciento entre las edades de10 a11, y a 32 por ciento en las de12 a14. Aun cuandola Ense2008 hace una diferenciación por género a nivel nacional, en la cual se evidencia que las agresiones a escolares son más o menos iguales entre hombres y mujeres, no sucede lo mismo en la entidad de Colima, en donde falta información tanto en cuanto a género, como en cuanto a las escuelas en donde este fenómeno se presenta con mayor frecuencia.

    Historias como la de Amanda Todd son un indicativo de que el bullying se ha ido agravando en todo el mundo, y de cómo las redes sociales pueden contribuir a que el acoso prevalezca, aun cuando las víctimas del mismo no se encuentren en su centro educativo, pero el que esto esté sucediendo no significa que deba de ser así, ni que deba de normalizarse en la sociedad. Afirmaciones como “los niños son crueles” no sólo son inciertas, sino también injustas, puesto que los y las niñas únicamente reproducen los modelos que observan en sus casas y en la sociedad en la que viven, donde la indiferencia constituye un aliciente a su conducta.

  • El Bullying masivo contra Ninel Conde

    Las redes sociales, en especial Twitter, suelen ser un arma de doble filo. Muchas personalidades (gente del espectáculo, políticos, deportistas) utilizan el servicio de microblogging para acercarse a sus seguidores. De esta forma logran esa sensación de cercanía con ellos, lo cual muchas veces beneficia sobre todo a los políticos. La gente común y corriente siente un sentimiento de gratitud a la hora de que la celebridad o el político le responde un tweet. Pero también ese sentimiento de humanización provoca un efecto adverso. Si a mucha gente le gusta estar al pendiente de los chismes y tropiezos de las estrellas por medio de revistas como TVyNovelas, o programas como Ventaneando, ¿Cómo no va a ser atractivo ser partícipe de esos tropiezos?. Las redes sociales son el medio perfecto para canalizar esa necesidad de involucrarse en el cotilleo, y de cierta forma de bajar a las «estrellas» de esa nube en que las han puesto, hasta el suelo.

    Mucha gente, entre la que tiene la necesidad de reflejar su vida en la de las estrellas porque carece de una vida propia, o la gente que con presuntos dotes intelectuales denosta todo el mundo del espectáculo por considerarlo banal, corriente e ignorante, se ha dado a la tarea de crear una especie de bullying masivo contra Ninel Conde. Los tropiezos de la actriz y cantante se remontan al 2004 cuando cambió la palabra «tsunami» por «surimi» después de la tragedia que sufrieron Indonesia y otros países. Pero la actriz siguió cometiendo errores ortográficos y de redacción en su Twitter, lo cual hizo que muchos la tildaran de ignorante y comenzaran a inventar chistes donde ella era la protagonista principal.

    Las redes sociales, por su alcance, tienen la capacidad de destruír la reputación de alguna personalidad famosa. Porque el mensaje se viraliza, se multiplica y viaja por todo el mundo. Antes de las redes sociales el ser humano común no podía darse este lujo, o bien tardaba más tiempo en replicarse y necesitaba ayuda de los medios tradicionales. Un ejemplo puede ser la comparación de Carlos Salinas de Gortari con Felipe Calderón. Después del mandato de Salinas y la crisis del 94, muchos medios lo criticaron, la sociedad se enteró de sus atropellos gracias a los diarios sobre todo, empezaron a criticarlo y empezaron a crear máscaras alusivas a Salinas, chistes impresos en establecimientos, etc… Pero se necesitó de algunos medios masivos, y de una fuerte crisis económica para que la gente cayera en cuenta, demostrara su inconformidad y empezara a propagar los chistes e insultos a Salinas de boca en boca. Pasaron semanas entre que Salinas saliera del poder y México cayera en una crisis para que la gente empezara a insultarlo. Con Calderón fue muy diferente, primero Noroña publica una manta donde dice que el Presidente Calderón tiene problemas de alcohol, el rumor no se replica, se mantiene quieto, se rumora en las redes sociales el presunto alcoholismo pero el ruido es poco, todavía no se ha viralizado, luego Carmen Aristegui pregunta al Presidente si tiene problemas de alcohol, las cosas se mantienen igual. Pero cuando Aristegui es despedida, la inconformidad de la gente se dispara, en cuestión de minutos se crean los chistes sobre su alcoholismo lo cual se transforma en un Trend Topic a nivel mundial en Twitter. El rumor se disparó tanto que el gobierno se vió en la necesidad de emitir un comunicado y presuntamente de retirar cualquier presión a MVS para que Aristegui regresara a su puesto de trabajo y así las aguas se calmaron.

    Muchos de los anticalderonistas dieron por sentado que el Presidente era un alcohólico sin ninguna prueba. Nadie mostró pruebas contundentes, más que una carta de Castillo Peraza donde criticó a Calderón de irse de parranda (con lo cual no se puede dar por sentado que es un alcohólico), pero los chistes, las bromas, y sobre todo los insultos y las burlas de la gente que todavía se siente indignada por lo sucedido en el 2006 propagaron el rumor a nivel nacional.

    Es cierto, Ninel Conde no le ha hecho nada a nadie. Pero muchas personas presuntamente con dotes de intelectualidad superior la atacan por su ignorancia. Y es cierto, en el medio de los espectáculos el nivel de cultura es bajo, porque los artistas no requieren una gran preparación cultural y académica para ser actrices o conductoras de televisión. Más bien necesitan facilidad de palabra, saber actuar y un buen cuerpo para atraer al otro género.  Por eso no es raro ver que actrices como Paulina Rubio escriba en su twitter «va hacer niño» en lugar de «va a ser niño».

    Otra cosa, cierta gente se da cuenta de que los medios de comunicación ofrecen contenidos basura. Muchas personas «se la tragan» pero muchas otras son capaces de darse cuenta de que estos medios buscan transmitir contenido banal para mantener a la gente distraída de lo que importa y eso la indigna. Las personas que se «tragan» el contenido es la mayoría, así lo dicen los números de rating de las televisoras. Pero hay un vasto número de personas que se indigna ante los medios de comunicación y todo lo que conllevan. Muchos de ellos se dedican a atacar la presunta ignorancia de personalidades como Anahi, Dulce María, Belinda, Paulina Rubio, o la propia Ninel Conde. Inventan chistes para resaltar su ignorancia, pero a la vez sienten cierto tipo de placer al denigrar a una persona que está en una posición superior a ellos, como si hubiera escondido una especie rara de psicopatología erotomaniaca dentro de ellos. Si se fijan las mujeres criticadas son mujeres de buen ver, atractivas.

    ¿Cómo se tomará Ninel Conde esto?. La verdad no lo sé, he escuchado declaraciones cercana a ella de gente que hasta le da risa, pero en realidad no sabremos. No debería tomárselo personal, porque como una amiga me decía, no te están criticando a tí, estan criticando lo que representas. La mayoría de la gente que inventa esos chistes ni siquiera conoce la personalidad de la actriz. Es curioso pero me decían, gracias a Ninel han desaparecido Pepito y los Gallegos. Creo que el placer de criticar a una celebridad retribuye más a los egos de la gente común, es una forma de sentir que están a su nivel.

    Ya se han elaborado muchas cosas por medio de la gente que aprovecha las redes sociales, además de los chistes, una parodia de Hitler, y un supuesto anuncio de Librerías Ghandi (la cual fue desmentida por dicha librería). Seguramente el fenómeno algún día terminará. Pero parece que las situaciones mundanas nos tienen distraídos, bastante distraídos, el fua, el hada de Guadalajara, los chistes de Ninel ¿Y cuando comenzaremos a pensar en lo que importa?.

     

  • Anecdotario sobre el Bullying (acoso escolar)

    Según la Secretaría del Desarrollo Social del DF. 90% de los estudiantes de las escuelas han sido víctimas de humillaciones por compañeros de escuela o por docentes. ¿No se de donde se les ocurrió sacar esas estadísticas a los de dicha Secretaría?. Igual hicieron un muestreo y encuestaron a un sector de la población, o igual le tantearon mentalmente nada más. Yo creo más bien que todos hemos sido víctimas alguna vez de bullying aunque sea en casos aislados, y también por su parte hemos acosado alguna vez en nuestra vida a algún compañero.

    Ahora el Bullying llama mucho la atención y se ha convertido un tema preocupante en la sociedad. Yo me acuerdo que cuando iba en la secundaria casi no se hablaba del tema y los consejos de los padres iban mas del lado de -Mijo, usted tiene que ser hombre y tiene que ser fuerte. Aunque claro, que en realidad eso no servía cuando el acoso era de 5 compañeros contra uno, o cuando todo el salón se pone a gritarte «pendejo» al unísono. Ahora parece haber más conciencia, aunque no se si se esté pasando en realidad al otro extremo. –Que si los niños víctimas se van a traumar, que si los que tienen desórdenes de conducta son los acosadores, y los acosados son pobres víctimas.

    Lo confieso, yo durante algún tiempo en la secundaria fuí un niño «barquito». Como no era muy social, y era una persona susceptible, entonces era la víctima favorita de los compañeros. Habían niños que me aventaban piedritas, me escondían la mochila, y hasta en caso extremo, le metían pedazos de pizza para que los libros quedaran con un hedor eterno a queso y grasa. Claro, los profesores medio que trataban de impartir justicia y medio que se reían del asunto. Aunque no se metían mucho conmigo, pero a veces los profesores se metían a hecharles carrilla a los compañeros y a veces lograban herir una que otra susceptibilidad. El único profesor que se metió duro conmigo la pagó cara porque logré que lo terminaran corriendo de la escuela.

    Ya para la preparatoria me cambié de escuela y para mi fortuna ya existía por decirlo «una mascota» al cual todo el salón le podía pegar. Era un tipo de reacción lenta, no muy agraciado físicamente (bueno, tampoco era tan feo el tipo) tenía pocos reflejos y para acabarla de contar, era muy orgulloso: El coctel perfecto para ponerle el apodo más cruel que he escuchado en mi vida: «El Birote». Todos se metían con él y era casi obligatorio haberle hechado carrilla alguna vez en la vida a este tipo, no solo los de mi salón se metían con este chavo, sino que tanto los de «arriba» como los de «abajo» lo molestaban. Pero el tal «birote» tenía su grado de autoestima, porque a pesar de toda la carrilla nunca se dejó caer y nunca ví que lo hicieran llorar. Además a pesar de la mala fama que se acarreaba en la escuela, llegó a tener una que otra buena chica.

    Hay una anécdota que se me hizo increible y que la seguimos recordando con gracia entre los amigos. El «Birote» le prestó unos Discman (tomen en cuenta que en esa época no había iPods ni iPhones ni Blackberrys) a un amigo, este último tuvo la fortuna de encontrarse en la calle un modelo exáctamente igual pero totalmente destrozado. Mi amigo se los llevó al birote y le dijo –Perdón birote, mira lo que le hice a tu Discman sin querer. El birote quedó en shock, con la boca abierta, mientras otro amigo los agarraba y decía -Mira birote, todavía sirven, guantamaneraa, guantamaneraa. Ya después de eso le devolvieron su verdadero Discman en perfectas condiciones, pero el susto que se había llevado era increíble.

    Esta persona se convirtío en una leyenda, los profesores también le hechaban carrilla. Mi profesor de lógica usaba la premisa de «El birote es tonto» para enseñarnos que era el Modus Ponens y el Modus Tollens. Afortunadamente «el birote» era una persona fuerte mentalmente. Porque muchas víctimas de Bullying sufren demasiados estragos en su vida a causa del acoso escolar que sufren. Algunos no terminan el grado escolar, se deprimen o hay casos extremos en que la víctima se puede llegar a suicidar.

    Creo que se debe de enfrentar el Bullying por dos medios; Uno, buscando en las escuelas condiciones para que el Bullying se dé lo menos posible y enseñar a los niños a respetar a los compañeros. Pero por otro lado también hay que enseñar a las víctimas que no den motivos para que los demás se aprovechen de ellos. La culpa creo aquí es 50% del victimario y 50% de la víctima. Para que haya un victimario debe de haber alguien que se preste para ser la víctima y viceversa. Yo fuí como lo comenté, alguna vez víctima del Bullying y hasta que deje de darles motivos a los demás para que se burlaran de mí, dejaron de hecharme carrilla. Creo que parte de la solución está en aceptarse uno como es, aunque a veces eso es difícil decírselo a un chaval de 14 años.