Etiqueta: Buen Fin

  • Así que esperas el Buen Fin ansioso, entonces primero deberías leer esto

    Así que esperas el Buen Fin ansioso, entonces primero deberías leer esto

    Amigo, te voy a contar como son las cosas para ponerte en contexto.

    Las empresas son creadas para generar dinero. Si tú abres un negocio propio, lo haces pensando en el dinero. Sí, tal vez pienses que lo haces porque quieres trascender y sentirte feliz haciendo lo que te gusta, pero sabes que si no te genera billetes, lo dejarás de hacer, porque necesitas esos billetes para vivir ¿no?

    Bueno, entonces las empresas grandes donde compras productos y servicios buscan ganar una utilidad cuando te ofrecen su producto por medio de un intercambio. Tú y yo sabemos que si actuáramos por medio de la razón, seríamos más inteligentes a la hora de hacer las compras, pero lo que las empresas quieren es que gastes y gastes más. Por más compulsivo seas a la hora de comprar, mejor cliente eres para determinada empresa.

    Así que esperas el Buen Fin ansioso, deberías primero leer esto

    Vamos entendiendo como va la cosa. Bueno, para explicarlo mejor, las empresas contratan gente especializada para hacer que pagues más y más por lo que sea: Mercadólogos, psicólogos y hasta antropólogos. Por ejemplo, las tiendas de supermercado están distribuidas de tal forma que aumente la posibilidad de que gastes el mayor dinero posible. Los productos básicos (carne, leche) están hasta al final para que recorras el mayor número de anaqueles y compres cualquier chuchería que te encuentres. Las revistas y los cigarros se colocan en la caja, porque mientras esperas a ser atendido puede que te llame la portada del TvNotas y compres la revista. Básicamente eres una ratón de laboratorio de Skinner al cual le dan incentivos para que compre.

    Es más, ¿Te has preguntado por qué los cines casi siempre están en el último piso del centro comercial? Bueno, creo que con lo que te conté, ya lo puedes deducir.

    Entonces entendemos que a cualquier persona o empresa con fines de lucro que quiere venderte algo no le interesa que seas un consumidor racional y realices compras inteligentes. Puede que a los seminaristas de finanzas personales les interese, pero al final del día también usan este tipo de artimañas para venderte sus cursos:

    Asiste al seminario «Cómo ser un consumidor inteligente». Si compras tu boleto antes del 10 de Marzo, sólo te costará $999,90. Después de esa fecha, el costo será de $1099.90 ¡Aprovecha y aprende a usar tu dinero! ¡Hazlo por ti y tu familia, no les falles!

    El Buen Fin lo ha promovido el Gobierno con el argumento de fortalecer el mercado interno incitando a la gente a comprar y así poner una mayor cantidad de dinero en circulación. En realidad es una estupidez.

    Las empresas no te van a regalar nada, y si pareciera que lo hacen, es porque van a obtener algo a cambio que al final se traduzca en una mayor utilidad para ellos. Si las empresas bajan los precios de un producto, se debe a la competencia (buscan una ecuación donde les compren más que a los competidores bajando el precio sólo lo necesario), porque quieren deshacerse de inventario, o porque quieren crear lealtad (te venden un producto a un precio más bajo, esperando que consumas posteriormente en el mismo lugar).

    Las empresas no van a bajar los precios nada más porque sí, no te van a regalar nada ¿O tú le regalarías algo algún desconocido sin ninguna razón?

    Y como se promueve el Buen Fin como, valga la redundancia, un fin de semana de descuentos, entonces las empresas solamente te van a ofrecer descuentos si obtienen algo a cambio (deshacerse de inventario, generar lealtad, vender a un costo más bajo para ganar por volumen), o bien, van a hacer como que bajan los precios. Es decir, los días previos subirán el precio de algún determinado producto (de lo que naturalmente no te vas a dar cuenta) para luego «bajarlo» al precio normal.

    Buen Fin, consumismo

    Si bien te puedes encontrar algunos descuentos reales, los que valen la pena serán pocos. Si de verdad quieres aprovechar el Buen Fin, deberías haber planeado con días (o semanas) de antelación tus compras, comparando precios en varios establecimientos y analizando su comportamiento hasta llegados los días de las ofertas para dar con precios reales. Pero eso nadie lo hace.

    Como la gente es irracional (y eso, los expertos que diseñan las estrategias de precios lo saben) entonces las tiendas hacen como que ponen todo en promoción. El consumidor promedio entra a las tiendas y ve cualquier cantidad de etiquetas ofreciendo descuentos. entonces asume que todo tiene descuento, y por lo tanto cree que sería estúpido desaprovechar el Buen Fin. Pero en realidad la mayoría de esos descuentos no son reales.

    A todo esto hay que sumarle que nuestro mercado no es muy dinámico y está más monopolizado que el de Estados Unidos. Eso explica en parte que en el Black Friday sea más fácil encontrar descuentos que valgan la pena que en el Buen Fin.

    Y las empresas saben que los consumidores pueden comprar cualquier chuchería que «tiene promoción» nada más porque tiene promoción.

    Y los que dicen que aprovecharon los descuentos pueden llegar a endeudarse por pagar esas mensualidades «facilitas» que les ofrecieron, o pueden gastar todo su aguinaldo que su empleador le adelantó para llegar a navidad sin un clavo. ¡Pero tenía descuento!

    Lo curioso es que cuando es «Buen Fin» no puedo salir a la calle porque el tráfico es insoportable, algunos incluso se muestran torpes al conducir por la ansiedad de llegar al establecimiento para encontrar promociones, que según ellos, nunca se repetirán.

    Las empresas en realidad no tienen la culpa (aunque a veces algunas prácticas sí deberían ser sancionadas por las instituciones correspondientes), por naturaleza siempre buscarán ganar dinero. El problema es que los clientes no saben ser racionales al consumir, no piensan bien, no analizan. Porque el que piensa está en ventaja sobre el que no. Y en realidad no se trata de aprender bien las «artimañas» de las empresas, se trata de ser inteligentes al adquirir productos, se trata de comprar lo que se necesita y no por mero impulso.

    Así que si estás preparando tu billetera para el Buen Fin, piénsalo dos veces. No vaya a ser que en una de esas…

  • Tu tele grandota en el Buen Fin

    Tu tele grandota en el Buen Fin

    No, no voy a negar esa simbiótica relación individuo – tele. Las pantallas planas (muchas veces mal llamadas plasma porque la gran mayoría son LCD que no son lo mismo) terminan siendo una extensión del cuerpo del individuo. Los establecimientos configuran las televisiones de tal forma que la vista sea espectacular, incluso los contenidos que proyectan están hechos para que creas que la pantalla es mejor de lo que es. Naturalmente cuando llegas a tu casa en la sala de estar, donde posiblemente haya una ventana al lado y la forma que entra la luz es muy diferente al del establecimiento, te das cuenta que en realidad no es tan espectacular y termina siendo una pantalla plana normal, pero sí, es tu nueva tele.

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    Posiblemente tu televisión sea muy buena, posiblemente tu tele resuelva bien los negros, tenga un muy buen contraste y sonido surround para proyectar toda esa basura que, no nos hagamos, te encanta. Posiblemente te emociones por el detalle y el realismo con el que ves el humito de La Rosa de Guadalupe. Aunque ateniéndonos a la naturaleza del ser humano, te irás acostumbrando y en unas semanas lo que parecía salido de otro mundo ahora es algo completamente normal.

    Pero dentro de toda esta aventura donde compraste tu nueva tele (aparato tan indispensable para el ser humano que el gobierno ya está regalando teles a la gente pobre con el logote de «Mover a México») posiblemente no hiciste un buen análisis de los precios en El Buen Fin. Posiblemente el establecimiento subió el precio de lista al doble y después ofreció el 50% de descuento, para que tú, amigo ingenuo, te la creyeras. -¡Ya viste mi tele Pedro, me costó $10,000 pesos, ya vamos a poder ver La Academia! -¿$10,000, tan caro? ¡Es un robo!, si está bien chafa tu tele. -¡Claro que no está cara, la agarré en promoción, tenía el cincuenta por ciento de descuento, deja de estarme molestando!

    Posiblemente creíste que el Buen Fin era el Black Friday donde los descuentos son de verdad, y no promociones de pagos a crédito con un ínfimo porcentaje de descuento, descuentos que valen la pena hay pocos y sí se pueden encontrar televisiones a buen precio, pero hay que buscarle bien y no siempre hace eso la gente. Posiblemente creíste que con ver el precio con el descuento en el mostrador asumiste que era un descuento real, y seguramente no investigaste con días de anticipación cuando costaba en realidad tu nueva tele.

    Y es que hay que ser realistas, nuestra economía no da para hacer un Black Friday. No es que las empresas sean más maquiavélicas que en Estados Unidos, es que simplemente ofrecer descuentos onerosos en la mayoría de los casos no funciona y no es rentable. Pero la gente se va con la finta, pensando que se trata de una ganga, y en la gran mayoría de los casos no es así. Pero la gente es irracional, se deja llevar por las emociones. Eso lo sabemos los mercadólogos y por eso tratamos a la gente como ratas de laboratorio creamos promociones apelando al sentimiento y no a la razón. Nosotros queremos vender productos a como dé lugar, no somos maestros que queremos poner a pensar y a razonar a los demás.

    Pero tú tienes tu tele nueva ¿Qué te endeudaste?, -Aah no pasa nada, hasta el gobierno se está endeudando y todo sigue igual, todos nos endeudamos, es normal-. ¿No revistaste si esa deuda la podías pagar? ¿No te fijaste si todos esos pagos chiquitos al mes sumados dan un precio más alto que lo que te costaría tu televisión en precio de lista pagándola de contado? Porque hay que ser sinceros, el humito de la Rosa de Guadalupe es ficticio y no va a venir a resolver tus problemas económicos derivados del Buen Fin.

    Pero tienes tu telesota nueva.

     

  • Carlos Mota IV – Denle lecciones de economía a este señor

    Mi última crítica a este «columnista» de Milenio (sí, así entre comillas), la hice hace 3 años. No sé por qué dejé suelto a Carlos Mota por tanto tiempo, como que en Milenio se abstuvo de hablar de política (cosa en la que sinceramente no está muy bien preparado) y se limitó a hablar de economía, empresas y cosas así, donde este señor no lo hace tan mal, es su especialidad. Pero ahora que vuelve a meterse en temas de política, como que vuelve a meter la pata feo, pero esta vez lo que llama la atención es que ni siquiera en términos económicos acertó.

    Carlos Mota habla del «Buen Fin» y de los que ganaron con esta promoción, que según el eran Calderón y el PAN. Creí que era una nota crítica por el título, pero es todo lo contrario, es un compendio de halagos al gobierno en turno. Dice que el «Buen Fin» es una muestra de lo bien que ha trabajado el gobierno y que se nota que hay una clase media que se ha fortalecido, que es un triunfo de Felipe Calderón porque hasta sus detractores hicieron filas para ir a comprar.

    Se me hace demasiado «irresponsable» que un economista trate de probar tendencias sociales por la respuesta a una promoción de parte de la iniciativa privada. Carlos Mota de seguro no tomó en cuenta que la sociedad mexicana (en especial las clases medias, medias-bajas) es aspiracional, es decir, gasta más de lo que tiene, y no les importa endeudarse o pedir créditos con tal de hacerse de productos. Así como el plantea su tesis de que la respuesta al «Buen Fin» es una muestra del crecimiento de las clases medias, yo puedo plantear la mía que dice que el consumidor mexicano no está bien informado, compra compulsivamente y no racionaliza sus compras.

    Su argumento de la clase media queda tirada por la borda cuando vemos estadísticas como el Coeficiente de Gini que mide la desigualdad en un país, esta estadística mide desde 0 (que es un país totalmente igualitario) hasta 1 (que es un país totalmente injusto en materia redistributiva). En México del 2000 al 2011 el Coeficiente Gini pasó de 0.507 en el 2000 (cuando el PAN tomó el poder) a 0.494 en el 2011. Una nada. Estamos casi igual que hace casi 10 años, ni ha empeorado la distribución de la riqueza ni ha mejorado, pero hace falta otro factor, el PIB. Si el PIB se incrementa sustancialmente y el Coeficiente Gini se mantiene en el mismo nivel, lógicamente hay un aumento de la clase media, pero en el caso mexicano no es así. El crecimiento PIB en los últimos 10 años tuvo tasas de crecimiento 4% anuales aproximadamente, pero esto no quiere decir que México cada año se vuelva 4% más rico, porque esta tabla no toma en cuenta el crecimiento de la población que es cercano al 2%. El crecimento de la clase media es «simbólico».

    Dice Carlos Mota que el «Buen Fin» fue todo un éxito. Esto desde el punto de vista que lo veamos. Si lo vemos comparando todo el aparato mercadológico que se desplegó y las promesas que se hicieron (una especie de populismo de derecha) sería un fracaso, pero para quienes saben de economía, de mercadotecnia y de como se mueven los mercados en realidad no estuvo tan mal, fue una campaña que cumplió a medias. Yo como mercadólogo sabía que iba a ocurrir, muchas empresas iban a subir los precios para luego ofrecerlos con descuento (una táctica muy usada en mercadotecnia), también que las tiendas iban a aprovechar para sacar su inventario que ya no tenía rotación (me explico, la ropa fuera de temporada, obsoleta o con imperfecciones) y que los descuentos reales iban a ser relativamente pequeños (10% o 15%). Los mercadólogos apelamos a las emociones del consumidor y no a la razón, es por eso que la gente sale corriendo a comprar productos cuando anuncian un tipo de campaña como esta.

    Pero el «Buen Fin» no es una muestra fehaciente de éxito de la economía, tal vez solo nos dice que esta está estable y no está sumergida en una crisis y punto. El impulso de los consumidores por comprar a veces es mucho más grande que su realidad económica. Me sorprende que un economista no pueda percatarse de esto. Un buen libro de microeconomía y otro de mercadotecnia no le vendrían mal a Carlos Mota.