Etiqueta: Big Brother

  • Televisa ya no te idiotiza

    Televisa ya no te idiotiza

    No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman.

    Televisa ha contribuido de alguna forma a moldear la cultura de nuestro país. La televisora durante muchos años tuvo el monopolio de la información en México. Por más que reniegues de ello, cuando vas a un concierto de Luis Miguel, o a algún reencuentro de algún grupo juvenil, es porque esa música (que de alguna forma promovió la televisora) te marcó en un momento de tu vida. No te recrimino, es que no había casi nada más. Yo crecí con Magneto, Menudo, Ricky Martin, Timbiriche, Locomía. todos ellos promovidos en Siempre en Domingo; y en las pláticas con gente de mi edad recordamos lo bochornosos que eran algunos de esos artistas (no es que necesariamente nos gustaran, más bien era lo que conocíamos).

    Televisa ya no te idiotiza

    Televisa tenía el monopolio de la información de tal forma que en esos tiempos (los años 80 y 90) muchos estaban inconformes con el gobierno en turno, pero aún así sintonizaban 24 Horas, y a pesar de que sabían que ese noticiero era afín al gobierno que tanto criticaban, le tenían cierto respeto a esa «institución» llamada Jacobo Zabludovsky. Hasta la llegada del cable (y a cuentagotas) en televisión la única forma de informarse era con Jacobo.

    En los tiempos de mi niñez, todos veían Chespirito (uno de los comediantes más sobrevalorados), los padres de familia (en especial las madres) veían religiosamente las telenovelas, y en los domingos por la tarde, Raúl Velasco ocupaba un lugar en el sillón de las familias.

    La influencia de Televisa era abismal, aunque estaba sometida al gobierno en turno y de hecho no se molestaban mucho en ocultarlo. Ahora se habla mucho sobre la influencia que ejerce Televisa en la sociedad, se habla de como intenta crear corrientes de opinión, o de como promueve a un candidato para que llegue a la Presidencia. Pero lo cierto es que la influencia de la televisora es cada vez menor y progresivamente se está conviertiendo en una opción más de tantas y no en «la opción».

    La forma en que el usuario consume contenidos ha cambiado de una forma radicalmente opuesta en los últimos 10 años (de forma más acelerada creo yo, si hiciéramos una minuciosa comparación contra décadas anteriores). Internet ha relevado paulatinamente a los contenidos televisivos de tal forma que la televisora mantiene una fuerte influencia solamente entre las clases más bajas y la gente mayor.

    Chespirito

    El 51% de los mexicanos tiene acceso a Internet (en 2015 la penetración aumentó un 5.3%) y esta cifra va en aumento. Que la gente tenga acceso a Internet no implica necesariamente que esté bien informada. No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman. Pero la capacidad de hacer un juicio por parte de la gente no necesariamente es buena, mucha gente tiene la costumbre de dar por cierta cualquier información que ve en la red, sin verificar la fuente, con lo cual es muy susceptible de ser manipulada.

    La televisión abierta está en crisis. Aunque Álvaro Cueva trate de argumentar que las telenovelas están más vivas que nunca, da interesantes datos para poder argumentar lo contrario. Las personas mayores de 40 años siguen pensando que las novelas son algo sagrado e importante, pero las personas menores de esa edad piensan que son basura. Las novelas siguen siendo un negocio por la forma en que se hace publicidad ahí, pero cuando ese mercado cautivo se empiece a hacer más grande, las novelas irán perdiendo progresivamente su rating. Los jóvenes prefieren ver series, videos en Internet y consumir otro tipo de contenidos creados por diversos emisores de tal forma que ya nadie puede tener el control absoluto de todo.

    En el mundo de hoy, López Dóriga puede perder una batalla mediática contra una empresaria, como cuando su esposa trató de extorsionar a María Asunción Arambuzabala, quien podrá ser muy rica pero no tiene todo el aparato mediático ni el micrófono del conductor. Las redes sociales y una prensa más abierta gracias a las nuevas tecnologías dejaron en evidencia a Joaquín López Dóriga quien podría estar viviendo sus últimos momentos en Televisa. Ahora López Dóriga no tiene credibilidad alguna, la posición de Televisa con el Gobierno Federal, no ha fortalecido al gobierno como antes sucedía, más bien ha debilitado la reputación informativa de la televisora.

    López Dóriga Arambuzabala

    Televisa busca refritos y fórmulas gastadas ante la cada vez mayor pérdida de influencia en la sociedad, sobre todo en las clases medias quienes prácticamente le han dado la espalda. Big Brother, programa del que hablé hace algunos días debido al insulto que represantaba esa propuesta, es un gran ejemplo. ¿Qué ha pasado a las pocas semanas de iniciado el programa? Big Brother ha tenido muy bajo rating y piensan, según Tv Notas (ojo, que TV Notas exhiba así a Big Brother dice mucho) en expulsar a la mitad de los integrantes porque el público no se identifica con ellos (lo que les venía diciendo la otra vez). ¿Alguien conoce el nombre de uno de los habitantes de la casa? Lo siento por ellos que cuando salgan de la casa, contrario a sus expectativas, nadie los va a conocer ni nadie les pedirá su autógrafo.

    Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás. Ahora en algunas ocasiones puede ser motivo de vergüenza.

    En la Televisa de hoy tenemos a Adal Ramones tratando de vivir viejos recuerdos, pero no muchos lo sintonizan. Adal Ramones ya no podrá hacer un Otro Rollo, programa que marcó a varios jóvenes, porque la juventud ya no está al pendiente de lo que sale en la tele. La dinámica ha cambiado radicalmente y la televisión abierta no es que solamente no se haya adaptado, es que la televisión abierta por sus características inherentes seguirá perdiendo influencia.

    Inclusive en los deportes hemos visto la fuga de los narradores más pensantes al cable (a veces despedidos de la televisora, a veces por decisión propia), y la televisión abierta, que cada vez transmite a menos equipos, ha tenido que echar mano de bufones como «El pollo» o Christian Martinoli.

    No es un secreto que muchos actores y directores ya no quieran participar en los melodramas de la televisión abierta, como afirma Álvaro Cueva. Los contenidos se están moviendo de canal, se habla de la serie de Cuervos más que cualquier novela, las novelas no hacen propaganda en Internet porque ahí no está su target.

    Los seres humanos somos seres colectivos, nuestra forma de actuar está en cierta medida determinada por el entorno en el que vivimos; nuestras conversaciones colectivas ahora repudian y critican los contenidos de la televisión abierta. Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás -Salí en la televisión, ponle en el Canal de las Estrellas. -Ahora no ocurre eso, y en algunas ocasiones el efecto es el opuesto. La televisión ya se convirtió en un medio más. Nuestros padres no podían castigar a Jacobo Zabludovsky, nosotros lo podemos hacer sin ningún problema.

    Podemos criticar la influencia que ejerce Televisa. Con sus novelas incluso impuso patrones de comportamiento. Señoras actuando como villanas dentro de su matrimonio, jovencitas tratando de emular a las «Rebelde». Pero esto está terminando , Televisa está dejando de tener impacto dentro de las clases medias, la joya de la corona está dentro de las clases humildes, que pueden dar muchos votos (si de hacer política se trata) pero son quienes menor poder adquisitivo tienen, y por tanto, eso implicará una considerable merma en los ingresos de la televisora.

    Hasta aquí mi reporte Cerebro.

    P.D. No menciono a TV Azteca porque es básicamente lo mismo, y porque, ¡Qué flojera hablar de TV Azteca!

     

     

  • Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Valía la pena escribir un segundo capítulo. Me enferma ver esto, de verdad. La película «Nosotros los Nobles» se queda muy corta al representar la pedantería que existe en las clases sociales más altas de nuestro país. En la película uno podía dar por sentado que muy dentro de los personajes principales había algo de bondad, eran niños descarrilados que nada más necesitaban una lección para vivir sus vidas con rectitud (que es lo que al final sucede en la obra de Alazraki). Los concursantes de Big Brother, por el contrario, me enferman.

    Big Brother pt2, la apología al insulso mirrey

    Es más, los videos de los mirreyes del Cumbres no son absolutamente nada nada en comparación con esto ¿Qué Televisa no se dio cuenta que la mayoría de la gente está harta de ver estos desplantes? ¿O creyeron ingenuamente que generarían críticas de tal forma que al final, todos terminarían pegados a la pantalla de la televisión viendo Big Brother?

    Vale la pena hablar porque Big Brother ejemplifica claramente varios de los problemas sociales que actualmente tiene nuestro país. No en forma de crítica, más bien lamentablemente en forma de promoción. No entiendo como es que en un momento de la historia de México donde se habla constantemente de la profunda desigualdad económica y social, donde se busca reconocer un problema de racismo, clasismo y discriminación que lacera a nuestra sociedad, Televisa tiene el descaro de presentar un programa de este tipo incluyendo a personajes (en su mayoría) de lo más desagradables, patéticos, superficiales y vacíos, como algo cool y divertido. Televisa nos pretende restregar en la cara la idea de que ser ignorante, estúpido y machista debería de ser el modelo aspiracional que debemos de seguir.

    Yo creo que ves tu presa, indefensa, chiquita, muy tímida; lo primero que tienes que hacer es que se sienta confiada, y después de eso, llegar y rematar. El «Rudo» Rudovsky – Integrante de la casa de Big Brother.

    A ojos de la mayoría de los habitantes de la casa, nosotros somos unos losers; no despilfarramos dinero, no nos vestimos con ropa de marca (y si lo hacemos es por gusto, no por presumir), buscamos parejas estables (sí, uno de los habitantes asegura que el amor es para perdedores) y llevamos una vida más tranquila (más interesante que irse de antro y emborracharse, pero sus mentes limitadas hacen que no lo entiendan). Televisa prácticamente nos está discriminando a quienes no llevamos a una vida vacía, superflua y superficial. Seguramente para Televisa, ser un asiduo lector o ser una persona que tiene conversaciones más profundas que todo lo que se verá en ese programa con sus amigos, es un outsider, es una persona aburrida, poco interesante.

    Lo peor del caso, es que este tipo de gente puede trascender aprovechando la abundante ignorancia que hay en este país. Un personaje patético como el «Pato» Zambrano pudo ser candidato por un partido de izquierda a la alcaldía de Monterrey (con todo y la vergüenzas que él mismo se hizo pasar). Este tipo de personas llega a dominar la esfera política del país, como el Goberndador de Chiapas, mocosos sin ninguna sensibilidad, a quienes sólo les gusta «disfrutar del momento».

    Televisa ni siquiera tuvo la sensibilidad de entender que es lo que está pasando en la sociedad mexicana, Televisa promueve lo que mucho trabajo nos cuesta combatir. No es indeseable que en una nación existan élites en lo más alto de la pirámide, lo malo es que quienes la conforman sean así: personas ignorantes, vacías, y al verlas entendemos por qué México está como está. Justo ahora cuando en México vivimos episodios tan sensibles como el asesinato de los estudiantes de Ayotzinapa, escándalos de corrupción y una gran desconfianza hacia la clase política y las élites, Televisa llega con Big Brother y estos personajes (que son los típicos mirreyes que se benefician de este México disfuncional) y se burla de nosotros en nuestra cara.

    ¿Tienes el valor, o te vale?

    Soy casi perfecto, no, soy perfecto… ¿Qué si estoy dispuesto a enamorarme? Yo no creo en el amor, el amor es para perdedores. Christopher Basteris – Integrante de la casa de Big Brother.

    La apuesta de Televisa es la siguiente: Incluir modelos aspiracionales de buen parecido y con cierto perfil, de tal manera que el espectador presencie peleas de lo más banales (eso vende) sexo, chichis y culos (Televisa ya lo prometió). El morbo en su máxima expresión, y parece que la televisora ni siquiera eso entiende ahora que los consumidores tienen acceso a discusiones polémicas y escenas de sexo entre personas comunes y corrientes a un solo clic.

    Televisa, quien ha incluido nuevamente como conductora a Adela Micha (una conductora que presume hacer análisis político y después ser la conductora de un programa tan banal no puede ser respetada en ninguna de sus dos facetas) presume que las fuertes críticas que ha recibido Big Brother en la serie son «estrategia» para que todo el mundo sepa del programa y la vea, incluso han contratado influencers para «criticar» la nueva temporada de Big Brother. Lo que no parecen darse cuenta es que gran parte de las críticas no son palabras al aire (como suele suceder también con el partido político que tiene una mejor relación con la televisora), se trata de gente que se siente enojada e insultada.

    Y tengo que ser sincero, solo la gente ignorante verá ese programa. Solo lo hará la gente morbosa cuya vida es lo suficientemente vacía como para ver que es lo que hace gente mediocre y mediana dentro de una casa llena de publicidad. De verdad, si estás pensando en ver Big Brother, yo te puedo ayudar, te puedo ayudar a organizar tu tiempo libre, a recomendarte libros para leer, a recomendarte películas para ir al cine, obras de teatro o museos a los que puedes ir. Por favor ¡Respétate a ti mismo y no contamines tu mente con esta programación basura que solo pretende venderte estereotipos y personas trastornadas vendidas al público como algo cool!

    Ojalá quiebre Televisa, nada más por ver esto, me darían ganas de ver a esta empresa cerrar.

    Tendría que ser estúpido, primero, para divertirme con alguien que me ofende y, segundo, para comprar los productos y servicios que se anuncian en esa clase de televisión… Entre eso y apoyar al crimen organizado la única diferencia está en el reparto – Alvaro Cueva – columnista de Milenio.

  • El Big Brother, la neolengua de Televisa

    El Big Brother, la neolengua de Televisa

    Como dato cultural, El Gran Hermano surgió del 1984 de George Orwell, un libro distópico que recreaba la dictadura soviética en un imaginario futuro. El Gran Hermano era por algún decirlo el «amado líder» al que todos debían obedecer y someter; y para mantener al pueblo sometido, manipulaba deliberadamente la información inclusive al reducir el léxico del lenguaje de tal forma que se pudiera inhibir la crítica y los cuestionamientos al gobierno, eso que Orwell en su obra, llama neolengua.

    El Big Brother, la neolengua de Televisa

    Los creadores de este reality show adoptaron el término, que en realidad tiene poco que ver con el «Big Brother» de 1984 porque sólo se trata de un ente que tiene control sobre la casa donde residen los concursantes, quien les organiza dinámicas a los miembros de la casa e los invita a nominar a uno de ellos para que salga de la casa. El Big Brother está muy lejos del terrorífico Gran Hermano de la obra.

    Lo que tal vez sí tenga de parecido es la neolengua. Basta a ver a algunos de sus integrantes quienes parecen tener algo en común; al parecer no se trata de personas realmente interesantes, mucho menos leídas; por el contrario, son personas que tienen un perfil adecuado para que dentro de esa casa se armen los conflictos suficientes para que Televisa pueda obtener buenos ingresos a través del rating. Algunos son pedantes, arrogantes, y narcisistas; pero sobre todo son personas comunes y corrientes con una personalidad estereotipada y fácilmente encasillable. Los organizadores no son tontos, y saben que este tipo de personas son los más proclives a hacer de Big Brother, un programa con el suficiente morbo para que las personas «medianas» lo sigan y compren los productos integrados por medio del brand placement, en la dinámica de la casa. Es el ingrediente perfecto.

    El verdadero Gran Hermano (apelando al concepto de Orwell) se trata en realidad de la televisora que tiene cautivos a los televidentes perdiendo el tiempo viendo Big Brother.

    Las personas que gustan de interesarse por las vidas de otras personas reflejan una vida vacía. Es lo mismo que lleva a los individuos a leer revistas como TVNotas y demás revistas del corazón, su vida es lo suficientemente monótona y aburrida como para que lo que haga una persona que no conocen y que seguramente no conocerán, sea más interesante que lo que hagan ellos mismos. Por eso soy muy crítico de este tipo de programas, porque se alimentan del vacío intelectual y espiritual de la gente, quienes proponen a personas que distan de ser ejemplares como modelos a quienes estar vigilando en la televisión por un determinado número de horas.

    Eso es Big Brother, es una alegoría al chisme, a lo banal, a lo superfluo, al morbo, al no tener nada que hacer, a la vida vacía, al espíritu inexistente, a la mediocridad, al conformismo.

    Si esperaban que hablara de la dinámica del programa, lamento decepcionarlos. Que si Adela Micha lo va a conducir (ahí está mejor que haciéndola de analista del mundo político, de verdad) que como se van a nominar, que cuales son las reglas. De verdad eso no tiene ninguna importancia.

    Para muestra basta un botón, aquí el perfil de algunos de los integrantes. Seguro de aquí saldrá el Octavio Paz del Siglo XXI, al tiempo:

  • Talk Shows y Reality Shows. Las bajezas de la TV.

    Una de las formas de perder tiempo valioso en la vida y tirarlo a la basura, aparte de escribir un artículo en un blog que a lo sumo van a ver 30 personas, es ver un Talk Show o un Reality Show. Este tipo de programas es de lo más banal que se ha inventado en la televisión, porque están hechos para que el homo dizquesapiens sapiens sacie su sentido de la curiosidad viendo como otros primates de su especie se humillan en cadena nacional. Los dos tienen un formato distinto, pero tienen un fín en común y es ese, hacer que la gente se distraiga de las cosas que importan en la vida, viendo el comportamiento de otros seres humanos comunes y corrientes.

    Talk Shows, a desangrar la reputación humana.

    Empecemos con los talk shows. Literalmente traducido es un «programa hablado». Pero más bien es un programa donde se dedica a sacar los trapitos al sol de una persona entrevistándola y confrontándola con la otra persona con la que tiene un conflicto. En dicho programa el moderador es el conductor, que suele ser mujer (Véase Cristina Saralegui o Laura Bozzo) y la intención supuéstamente es hacer justicia a la víctima del problema que se sucitó entre las personas que fueron presentadas al panel, o más bien, satisfacer el morbo del televidente.

    Aquí en México conocimos ese tipo de programas con el Show de Cristina. Luego los mexicanos empezamos a producir talk shows como Cosas de la Vida con Rocío Sánchez Azuara de la televisora de TV Azteca, (después Televisa sacó su propio talk show, no recuerdo su nombre), y luego volvimos a importar talk shows de otros lados como el famoso programa del Perú, Laura en América. Todos esos programas han tenido mucho éxito en México porque alimentan el morbo de las personas con un nivel intelectual medio-bajo (entre los cuales hubo muchos «ninis» que no tenían nada que hacer), pero muchos sabemos que muchos de los casos presentados ahí no son ciertos (claro que nunca vamos a saber cuales sí o cuales no). Hay mucha evidencia de que algunas «confrontaciones» fueron arregladas para hacer creer al telezombie teleespectador que lo que presentaban ahí eran reales.

    El éxito de los talk shows es el morbo. Por más morbo y más polémica se le saquen a los conflictos que ocurren entre las personas involucradas, más éxito tendrá el programa. Eso depende mucho del juego que realice la moderadora, por eso gente como Laura Bozzo ha sido tan exitosa. Pero el medio está tan corrompido y tan decadente que hasta los mismos protagonistas de los programas como la tal Laura se metan en problemas escandalosos que arman el morbo en paralelo. Por ejemplo la Bozzo era simpatizante del régimen de Fujimori y usaba su programa como medio de propaganda oficialista y también fue perseguida por los supuestos montajes que hacía en sus programas. A pesar de todo eso fué contratada por TV Azteca y posteriormente por Televisa en este año, lo cual habla de la reputación de estas televisoras.

    Reality Shows. El humano en una jaula.

    El reality show es un formato de televisión donde se muestra lo que le ocurre a las personas reales, a diferencia de las emisiones de ficción donde los personajes son irreales, es decir, son interpretados por actores. En un reality show, lo interesante, lo que genera el morbo, es que una persona ve a terceros comportarse como son ellos mismos. Es como si vieran a escondidas lo que hace el vecino, o cuando se espía al pariente. A diferencia de los talk shows no hay un moderador al menos en la mayor parte del tiempo, pero si existen los incentivos y «trampas de arena» para poner a prueba al ser humano que participa en dichos programas. Hay de muchos estilos, están los de tipo encierro (ej, Big Brother), tipo supervivencia (ej, Survivor), tipo academia artística (ej La Academia u Operación Triunfo) entre otros, como los tipo soltero, modelaje, y hasta búsqueda de empleo.

    Este tipo de programas despiertan la curiosidad porque se pone a las personas participantes ante diversas situaciones o retos para que el televidente disfute del comportamiento de las personas como si se tratara de ratones de laboratorio. En algunos (como los que tienen que ver con el encierro) más bien se les deja ser y el televidente se regocija viendo los conflictos dentro de la «casa», como lavan los trastes, o como hacen cosas que hace todo el mundo cotidianamente, pero en otros (como en los de survivor) se ponen pruebas dificiles para que el participante saque su instinto animal ante millones de teleespectadores. A pesar de que no son actores, y que más bien son seres humanos comunes y corrientes, la gente se termina identificando con ellos como si fueran estrellas de rock. Esto gracias a que las televisoras involucran al televidente  en el juego –Yo voy a votar por la chiva, yo quiero que se quede Myriam. Naturalmente la gran mayoría de los participantes gozan de una efímera fama para regresar al anonimato (algunos de ellos pueden sufrir algún problema psicológico por ese hecho), y solo unos muy pocos logran hacer una carrera.

    En los reality shows la humillación no es tan premeditada como en los talk shows, pero si puede llegar a ser humillante porque el participante puede exponer cosas que no expondría ante los demás por la naturaleza del juego. Y también a diferencia de los talk shows, la gran mayoría de los casos son reales (aunque sospecho que hay alguno que otro que no lo es), porque es mucho más fácil reclutar personas que quieren ser famosas por unos días, a buscar casos de personas conflictuadas entre sí (como sucede en los talk shows).

    Para terminar este artículo. Solo basta decir que yo detesto este tipo de programas, acepto que cuando ví por primera vez Big Brother me dió curiosidad, porque era algo nuevo ver el comportamiento de personas en cautiverio en televisión. Pero después de ver el bajo contenido ético que manejaban las televisoras con este tipo de programas, y como manipulaban tanto a los participantes como a los mismos espectadores, decidí dejar de verlos y buscarme algo mejor que hacer. De los Talk Shows nunca sentí ni la más remota curiosidad, se me hizo de lo más degradante que podía ver en la televisión.