Etiqueta: Ayotzinapa

  • La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    Mi madre me preguntó cuando fui a comer con ella por qué no estaba vestido de negro (me sorprendía que se volviera activa políticamente). Mi padre llegaba con un encono tremendo a decirme barbaridades de Enrique Peña Nieto. Nunca los había visto tan molestos, era signo de algo, y no formaban parte de una estrategia para desestabilizar al país. De último momento decidí asistir a la marcha. Eso de las marchas no es lo mío, pero la indignación hizo que esta vez cambiara de decisión. Además prometía ser un día histórico, y así fue.

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    Creo que esta es la manifestación más importante desde 1968, porque se trató de una manifestación global, marchas en todo mundo pidiendo justicia por los normalistas de Ayotzinapa y pidiendo la renuncia de Peña Nieto. Yo asistí a la de Guadalajara, no tan multitudinaria como la de la Ciudad de México, pero muy concurrida siendo una ciudad no tan acostumbrada a salir a las calles. La marcha fue muy heterogenea, los socialistas son los que se hacen notar más, pero eramos de diversas ideologias, de diversas clases sociales con una misma preocupación en común. Éramos de izquierda o de derecha, éramos jóvenes, padres, estudiantes, orábamos, éramos diferentes pero estábamos ahí por una causa en común.

    Queda claro que no se trata de una «estrategia» bien planificada para desestabilizar al gobierno. El gobierno de Peña Nieto se ha desestabilizado solo, y por eso la gente está en las calles, por eso la gente quema al muñeco de Peña gigante en medio del Zócalo capitalino, porque está molesta, porque se siente muy frustrada. Porque la gente caray, quisiera un México más estable, más justo, y no esto que tenemos ahora. Ahora muchos de esos que antes gritaban -mejor ponte a trabajar- se solidarizaron, ahora no sólo le gritan a Peña Nieto y a su gobierno que se pongan a trabajar, ahora piden su renuncia.

    A diferencia de 1910 donde se tomaron las armas y donde los revolucionarios se comportaban como caciques, la gente salió a las calles pacíficamente a manifestar su inconformidad. En Guadalajara las reglas entre los manifestantes estaban claras, la violencia estaba estrictamente prohibida, nadie podía llevar cubierta la cara o se le separaba de la manifestación. La policía brilló por su ausencia, pero no se necesitó, quienes asistimos pudimos regularnos solos. No había algún indicio de que fuéramos a «desestabilizar el país».

    En México algunos cayeron en actos violentos, pero fueron muy pocos, algunos posiblemente infiltrados o inducidos por ese gobierno al cual le conviene mostrar que se trató de un acto violento cuando no fue así. Porque el gobierno ya no sabe que hacer, está acorralado. La hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, es increpada en Las Vegas cuando fue a recibir un premio mientras en la misma ciudad, Calle 13 recuerda a Ayotzinapa en el Grammy Latino, y mientras el Chicharito Hernández se solidariza con las manifestaciones (seguramente el Chicharito quiere desestabilizar al gran proyecto de gobierno desde la banca).

    El gobierno inepto vive en una burbuja, no es sensible ante lo que ocurre en el país cuando ellos deberían de ser los primeros en sensibilizarse porque para eso se les paga. En vez de eso pretenden regañarnos e inventan «teorías del compló» (igual que su símil intelectual de las izquierdas) para desacreditar a la gran mayoría de mexicanos que estamos en contra de lo que representan, no por querer estarlo sin sentido, sino porque ellos representan la corrupción, la impunidad, y todo aquello que ya no queremos.

    Y no les importa, ellos siguen haciendo lo mismo. Todo parece indicar que los Vázquez Raña ganarán la licitación para las nuevas cadenas de televisión abierta, siguen haciendo negocios con sus amigos, no les importa, quieren seguir enriqueciendo a sus cercanos. Por eso los mexicanos estamos hasta el queque, por eso los mexicanos estamos encabronados, porque estamos hartos de que los gobernantes quieran saquear los recursos que nosotros creamos con el sudor de nuestra frente, porque para nosotros son poco menos que delincuentes en el poder, porque no se vale, porque están moviendo a Méxicco al precipicio.

    Pero los mexicanos estamos despertando… Y el Gobierno debe de saber que ya no se encuentran ante la sociedad sumisa y agachada de mediados del Siglo XX. Porque no se trata de una revolución violenta compuesta por revolucionarios que violaban a las mujeres que encontraban a su paso y después se «institucionalizaron», porque se trata de personas que buscan revolucionar conciencias. Esos somos los mexicanos.

    Por último les comparto fotografías que tomé de la manifestación en Guadalajara:

  • Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Algunos me van a decir «Te tardaste Cerebro». No me tardé, simplemente en algún momento sentí que algunos líderes de izquierda como López Obrador promovían convenientemente la renuncia de Peña y quise tomar precaución, siendo consciente también de que mucha gente, la mayoría de hecho, lo solicitaba genuinamente. Pero lo de Ayotzinapa no era una razón suficiente para que se fuera, porque era un crimen que él no había cometido, aunque manejó el problema con mucha ineptitud, demasiada. Y muchos se fueron contra él porque ya tenían acumuladas diversas razones para estar enojados con su gobierno (compra de votos, Reforma Fiscal, intento de censura en la Ley de Telecomunicaciones).

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Posiblemente quien propagó la información de la Casa Blanca de Angélica Rivera tenía alguna intención, así como ocurrió con el famoso watergate (que mencioné en el artículo pasado). El problema es que lo que se exhibe es real, no se trata de invento alguno, y deja al descubierto la corrupción e impunidad sobre la que está gobernando. Sobre estos márgenes de ilegalidad no se puede esperar que un Presidente pueda gobernar bien, por más reformas que nos prometan, por más compromisos que se cumplan.

    El descaro ha llegado a un punto en que no se puede tolerar. La violencia fruto del encono es injustificada pero era previsible. Dirán que hay quienes están manipulando a ciertos grupos, deseosos de poder, y paradójicamente esa es una de las razones por las que Peña Nieto debería de renunciar al poder. 

    ¿Por qué tiene que renunciar Peña Nieto?

    México está sumido en una crisis de ilegalidad, impunidad, inseguridad, encono, y el gobierno se ha mostrado muy torpe para manejarla, en muchos casos displicente rayando incluso en el cinismo. No se ve de donde Peña Nieto pueda retomar el barco, su figura no es respetada por la gran mayoría de la población (independientemente de sus posturas ideológicas) y tiene apoyo de cada vez menos sectores. El desgaste de su figura es progresiva y ya tanto él como su gobierno, no saben como dar marcha atrás.

    No es personal ni contra el Presidente, ni contra su partido, ni contra sus seguidores. No es ningún deseo de revancha ni se trata de una postura fanática. Simplemente pienso en que sería lo mejor para México, para mi país.

    Vi el video donde Angélica Rivera explicaba el asunto de su casa, y más que aclararme la situación, terminé lleno de coraje. Más que tratar de aclarar, parecía querer presumir sus riquezas ante el pueblo (la prole), afirmó que Televisa le pagó 88 millones de pesos como finiquito (algo que nadie en sus cinco sentidos puede creer), parecía regañar a todos los que «dudamos» de ella. Indignada, en un acto donde ella (está arriba) se dirigía en modo histriónico (producto de su experiencia como actriz) hacia los demás (acá abajo) en un tono duro, sancionador, No habló del conflicto de interés con quien había ganado la licitación de la construcción del tren, lo cual era más grave, más grave que el costo de su casa. Salió, como suele suceder con el control de daños de este gobierno, el tiro por la culata.

    Peña Nieto se ve desesperado (así lo reflejan sus últimos actos), y su condición de salud empeora. Ha quedado claro que no tiene la capacidad de dirigir este país. Incluso articulistas que pertenecen a la casa que supuestamente lo colocó en la silla presidencial (Televisa) han comenzado a criticarlo duramente, como es el caso de Ciro Gómez Leyva. Incluso figuras como Paty Chapoy, con mucha influencia en TV Azteca, ha emitido críticas a la pareja presidencial. El encono en México crece, la indignación también. Crece de formas dispares, algunos, sobre todo en zonas urbanas, piden civilidad y acuden a protestas pacíficas. Otros, quienes viven en zonas marginadas, se alzan con violencia.

    Creo que lo mas sano es que Peña renuncie y se convoque a elecciones (lo que ocurriría en los primeros tres años de gobierno), que se trate de una transición pacífica y apegada a la ley. Si el encono sigue creciendo, estaremos en graves aprietos, no sólo por los grupos radicales, sino por el narcotráfico, que son quienes tienen armas y podrían llevar a este país a un lugar indeseable e ingobernable.

    Con la renuncia de Peña no se acabarán los problemas, tienen razón quienes hacen esa aseveración, y tienen razón cuando afirman que tenemos que mejorar mucho como sociedad. La renuncia serviría para poder tener un poco de mayor certeza y legalidad bajo la cual los mexicanos podamos trabajar y tratar de mejorar como país. Es cierto que en la actualidad no hay muchos políticos a los cuales tener fe (de hecho casi ninguno) pero sí podría haber un gobierno que tenga una mayor capacidad de manejar al país y en el cual nos podamos desenvolver mejor como sociedad.

    Me duele lo que está pasando con mi país, me duele mucho, me da coraje ver lo que está sucediendo con el gobierno (que de alguna forma es representativo del mexicano promedio), me da rabia ver como hacen oídos sordos, como no nos escuchan, como no les importamos. Esto no puede seguir así, se necesitan cambios correctivos a corto plazo para empezar a trabajar en los cambios importantes, los que vienen a largo plazo.

    Más de uno se indignará con lo que he escrito, pero insisto, no es venganza, no es odio, es mi más sincero sentir, y es mi opinión basado en mi razón, en mi criterio. Deseo lo mejor para México, ojalá algún día podamos ver esto como algo que ya pasó a la historia, ojalá podamos transitar a otros estadios, podamos ser un orgullo. Pero sé que nos falta mucho, que tenemos que trabajar duro. Quiero que se esclarezca lo de Ayotzinapa, quiero que México cambie, que todos cambiemos, ¡carajo!

  • López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    He platicado con varias personas sobre qué tanto «ayudaría al país» la renuncia de Peña Nieto. Mucha gente ya está harto de él, la indignación escaló a niveles preocupantes, e incluso días como hoy (que sirven para tomar el puente y poco más) inspiran a quienes quieren que México cambie. Los más civilizados hablan de una revolución de las conciencias, una revolución pacífica más parecida a lo que proponía Gene Sharp en su libro De la Dictadura a la Democracia, en tanto los que no lo son tanto desearían una revolución como la que se vivió poco más de un siglo, y de donde paradójicamente se ha originado el estado actual de las cosas.

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    Mucha gente, de forma genuina, pide la renuncia de Peña Nieto. Independientemente de si sea una buena decisión o no, o si ello realmente mejoraría las cosas o no, cuestiones que dan mucho para debatir, lo hace y lo dice porque piensa que así podrían mejorar las cosas. Pero hay otras personas que promueven su renuncia con intereses personales como Andrés Manuel López Obrador.

    No sé cual sea el verdadero fin del personaje de las izquierdas (quien apoyó o al menos consintió la llegada de Jose Luis Abarca al poder), pero se ha convertido en uno de sus principales promotores. Posiblemente vea muy difícil que eso se vaya a dar, pero a López Obrador le convendría que el gobierno de Peña Nieto termine muy debilitado porque eso le daría puntos en las siguientes elecciones. Es un hecho que Peña Nieto no se va a ir a menos de que se perpetre un golpe de estado. Peña Nieto no renunciará porque eso implica que se vaya todo su gobierno y que se pierdan muchos intereses. Si Peña Nieto se fuera en este instante, deberían haber elecciones; si Peña dejara el poder por salud ocurriría lo mismo (siempre y cuando ocurra en los primeros trea años de su mandato). Si esto no ocurriera y al renunciar el presidente, se pudiera elegir otro que represente al mismo gobierno, posiblemente Peña Nieto ya no estaría gobernando.

    ¿O quisiera López Obrador perpetrar un golpe de Estado? No lo creo, porque para empezar, no tendría la suficiente fuerza para hacerlo. Ni siquiera, al menos en apariencia, los grupos más radicales a los que podría acudir (CNTE, EPR) podrían tener la fuerza para combatir contra el ejército (y hay que agregar que la relación entre AMLO y el EZLN es más que mala). Una guerra civil se antoja difícil a menos que estas fuerzas logren adquirir más poder y armamento. Además tendríamos que hablar del narco que podría ocupar ese vacío de poder que se generaría y quienes están más armados que los grupos radicales.

    Pero de alguna forma, a López Obrador le conviene desprestigiar a Peña Nieto (tarea, que hay que ser sinceros, no es nada difícil), un gobierno débil le daría más fuerza a él. Por eso es que en redes sociales, por medio de su periódico Regeneración, comparte carteles donde explícitamente pide la renuncia, y los cuales son compartidos por muchos usuarios que no apoyan a López Obrador pero que no se molestan en revisar el origen de dichos carteles. Si en un inicio, el gobierno del PRI pensó en tomar Ayotzinapa como bandera para desprestigiar al PRD y a AMLO, ahora que los resultados se han de alguna forma revertido (porque no pensaron en que muchos señalarían a Peña Nieto como responsable indirecto por sus políticas contra la inseguridad y su pésimo manejo del problema), algunos interesados buscan canalizar la indignación de la masacre hacia Peña Nieto.

    Esto es importante señalarlo porque hay líderes como él que quieren aprovechar la genuina indignación de los mexicanos para beneficiarse políticamente.

    Y he comentado con amigos, si Peña renunciara ¿Quién podría relevarlo? Hemos tratados de hacer listas y nos hemos dado cuenta que la politica actual está tan enferma, que es extremadamente difícil barajar nombres. Tal vez puedo pensar en Juan Ramón de la Fuente y posiblemente Javier Corral. Pero la verdad prácticamente no vislumbro a nadie.

  • Combatir la violencia con violencia

    Combatir la violencia con violencia

    ¡El México bronco por fin ha despertado! Afirman algunos con júbilo.

    Mientras en las principales ciudades los manifestantes salen a las calles de forma pacífica (aquellas con un ingreso per cápita alto, aquellas que no están en la zona jodida de México), en otros lados, en sectores vulnerables, que se han quedado estancadas en el tiempo (igual que sus ideas y su madurez civil) vemos ese México bronco, ese México violento que es más parecido a ese de donde salieron los caciques revolucionarios. Los que se pueden presumir víctimas del Estado, pero también víctimas de ellos mismos, de sus impulsos, de sus ideas que perdieron vigencia desde antes de la caída de la URSS.

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    Los manifestantes violentos son una contradicción. Tratan de evidenciar al gobierno como inútil, pero no lo logran dejar patente por alzar la voz, sino por la permisividad que tienen para realizar sus actos. Los gobernantes o son displicentes (CNTE) o los reprimen (Atenco) pasándose las leyes por el arco del triunfo, pero nunca actúan conforme a derecho contra ellos. De las dos formas ayudan a que los vándalos ganen el discurso.

    Cuando quemaron la sede de Gobierno de Chimpalcingo, la sociedad no aplaudió el hecho, pero lo interpretó como entendible ante la rabia. Pero cuando los hechos se repiten una y otra vez, la conclusión es diferente. La violencia no se puede combatir con violencia, es una contradicción. Como así es una contradicción buscar atacar al Partido «Revolucionario» Institucional con una revolución, inspirada paradójicamente en la Revolución Mexicana.

    Que nos solidaricemos con los normalistas no implica que debamos compartir su forma de actuar. El que sean históricamente acosados por el Estado no les da derecho a bloquear carreteras, incendiar inmuebles, porque de esa manera muestran una retrogradez incluso más profunda que el Estado mismo. Su forma de conducirse no debe por ningún motivo relativizar la masacre ni mucho menos justificarla, pero a la vez tampoco lo segundo puede ser pretexto para justificar lo primero.

    La indignación puede ser justificada, pero la madurez de una sociedad está dada también por las formas en que buscan resolver dicha indignación. En tiempos recientes la creatividad ha sido básica para cambiar sistemas, la caída de Pinochet en Chile es un ejemplo claro. Cuando los individuos están atados a mecanismos clientelares (que son típicos de los gobiernos que repudian) y sus ideas son lo suficientemente cerradas como para no aceptar que son caducas, y cuando sus métodos de lucha son aquellos que muchos países ya dejaron en el pasado como parte de su natural evolución, entonces estarán condenados al fracaso.

    La quema de edificios, el bloqueo de carreteras y demás actos, son una muestra de la inoperancia de las autoridades, pero también de la de ellos. Mientras en las ciudades, el gobierno acude a infiltrados para desvirtuar las manifestaciones pacíficas, en los sectores vulnerables se ausenta, porque los mismos actos reprobables pueden, paradójiamente, beneficiarles a aquellos quienes dicen combatir. Mientras mayor es su rabia, más capital mediático ganan los gobernantes.

    No es con más rabia ni con más violencia, es con una mayor madurez, creatividad y capacidad crítica que se podrán lograr cambios. De lo contrario estamos condenados a repetir la misma historia.

  • Qué quede bien claro, Fue el estado

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Hoy la Selección Mexicana «se vengó» de Holanda y a casi nadie le importó. Se habló del golazo de Carlos Vela quien regresaba después de 3 años a la selección y del Chicharito. Pero no hubo esa catársis que muchos (algunos convenientemente) esperaban. Al menos en las redes sociales nadie trajo a colación el #NoEraPenal, ni se habló del que algún momento fue el enemigo nacional (Arjen Robben). Eso es sin duda una buena noticia, no porque esté mal que la gente siga el futbol, sino porque sabe que en estos momentos hay otras prioridades que buscar la «revancha» contra Holanda. Porque 43 muertos en una masacre son mucho más importantes que un penal que no fue (o eso dicen).

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Ahora muchas voces han salido a relativizar los hechos de Ayotzinapa. Y es que dentro de la natural indignación de la sociedad, hay también una batalla electoral. No miente el Padre Solalinde cuando afirma que el Gobierno ha manejado éste profundo problema con tintes políticos y electoreros. En realidad lo que podemos ver es una batalla entre PRI, PRD e incluso MORENA. El PRI creyó que Ayotzinapa iba a manchar al PRD. Por eso Peña Nieto, después de varios días cuando habló del tema, lo mencionó como «ese asunto que ocurrió solamente allá en Iguala». El PRD y López Obrador han señalado a Peña Nieto como el principal responsable «de esta tragedia», a pesar de que Abarca militaba en el PRD y a pesar de que AMLO apoyó la candidatura de Abarca, o al menos no hizo nada cuando le contaron de sus antecedentes.

    La realidad es que hay muchos responsables. La realidad es que sí «Fue el estado». Como menciona Juan Pablo Becerra-Acosta en su columna, el Diccionario de la Lengua Española lo define así: «Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano«. Quien mató a los estudiantes fue el gobierno de Iguala que es parte del Estado.

    No se vale, como muchos hacen, relativizar la masacre apuntando a que fueron unos simples delincuentes o policías como si se hubiera tratado de un hecho aislado. No, el gobierno mató, el culpable aquí es el gobierno. El Gobierno de Iguala es una ínfima representación del estado, pero es parte del estado, y para encontrar una solución a este problema, tenemos que empezar por reconocer que quien mató a los estudiantes de Ayotzinapa fue el estado.

    Quienes tratan de relativizar la masacre, quieren crear la idea de que «un gran número de personas maquiavélicas o cuando menos ingenuas e ignorantes» piensan que Peña Nieto fue el asesino. Yo creo que esa idea la tiene más bien una ínfima minoría (muy gritona, sí). Esa aseveración la hacen en base a los reclamos de los manifestantes que piden que renuncie Peña. Si hubiera sido Peña Nieto el autor intelectual, no estarían pidiendo su renuncia, estarían pidiendo la cárcel y pedirían que fuera procesado por delitos de lesa humanidad en La Haya, esto no es así.

    Con todo y que algunos políticos y líderes quieran hacer creer interesadamente que con la renuncia de Peña se soluciona Ayotzinapa, la mayoría de quienes quieren que Peña Nieto se vaya, lo quieren por la ineptitud con la que ha manejado el conflicto, lo hacen porque desde su llegada la impunidad y la violencia ha aumentado, lo hacen porque un cúmulo de resentimientos explotaron: Las elecciones del 2012, la Reforma Fiscal, el intento frustrado de censura con la Reforma de Telecomunicaciones y un sin fin de molestias de los ciudadanos para con el gobierno. Podemos debatir si es prudente pedir su renuncia o no, pero los motivos que provocan dicho deseo son genuinos y razonables.

    Quienes intentan relativizar la masacre buscan encasillar para de esta forma desprestigiar. Dicen que quienes afirman que fue el estado y que desean que Peña renuncie, son necesariamente izquierdistas ligados a López Obrador. Ciertamente López Obrador busca, al igual que lo hace el PRI, usar la masacre para obtener la mayor rentabilidad política (o bien, para control de daños). Pero basta que cada uno revise sus redes sociales para constatar que quienes hacen esas afirmaciones, lo hacen desde distintas posturas ideológicas y no se trata de una consigna de un personaje.

    La gente está muy molesta, en el Amsterdam Arena donde jugó la selección se escuchó el grito de justicia. Ayotzinapa recorre el mundo, la indignación es total. Los medios internacionales son implacables con Peña Nieto (y quienes intentan relativizar la masacre no creo que puedan encasillar a The Financial Times, The New York Times o a El País en esa misma masa de izquierdistas pro AMLO). El gobierno debe de lidiar con una fuerte crisis de legitimidad (al que se suma el penoso asunto de la Casa Blanca de Angélica Rivera), el problema es que ya nadie cree en el gobierno, y los ciudadanos se sienten solos.

    Y algunos todavía tienen el empacho de afirmar que ese resentimiento con un gobierno que no trabaja para ellos tiene que ver con una campaña de odio, y con sentimientos negativos que deben de ser paliados con florecitas en Facebook.

     

  • Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Lo que vi ayer me dejó pasmado. No podía creer que la indignación llegara a tanto. Ver la puerta de Palacio Nacional en llamas, por el simbolismo que ello genera, es escalofriante, me deja en shock y habla de como este conflicto político ha escalado a niveles que en lo personal no recuerdo haber visto.

    Cuando la puerta se quema

    Lo peor de todo es que las imágenes subidas por varios usuarios parecen sugerir que se trató de infiltrados (es decir, vándalos pagados con tus y mis impuestos). En ellas vemos que hacen y deshacen con guardias de seguridad permitiéndoles hacer lo que sea, otro vándalo parece tener un micrófono y otro inclusive es protegido por los granaderos. Pero independientemente de que esto haya sido una infiltración, la rabia ante el Gobierno Federal va in crescendo. Ciertamente Peña Nieto no es el principal responsable de la matanza en Ayotzinapa, fue un alcalde del PRD, pero no deja de tener responsabilidad como Ejecutivo Federal, y es que el país se le está yendo de las manos. El actuar de su Gobierno ante la masacre mostró su completa ineptitud (tardaron 3 semanas en anunciar lo mismo que el Padre Solalinde) y eso acumulado a los agravios que siente la sociedad con el gobierno (Elecciones 2012, Reforma Fiscal y mucho más), está poniendo al país en un punto álgido.

    Ciertamente hay algunos líderes que buscan canalizar la indignación a su favor, como López Obrador y otras organizaciones. Pero el curso de estos dos años de Gobierno, y no sólo el de Peña Nieto sino todo en su conjunto (estatales y municipales) nos deja entrever que si seguimos haciendo las cosas igual, la olla de presión va a explotar. A Peña Nieto se le está saliendo todo de las manos, la inconformidad en varios sectores de la población (sean de derecha o de izquierda) sigue aumentando. Lo más razonable (aunque algo utópico pensando en que nadie va a soltar el poder sin más) sería que dejara el poder, se hicieran elecciones, o una coalición gobernara con el fin de resolver este conflicto político, porque la verdad es que el gobierno de Peña Nieto ya no puede.

    La quema de la puerta coloca el conflicto en una nueva etapa, más álgida, más preocupante. Peña Nieto se va (o huye) a China a la cumbre de la APEC, pero por el tamaño del conflicto debería quedarse en México a resolverlo. No lo hace, lo que deja entrever que en realidad no tenemos un Presidente. En este más de un mes de conflicto, la figura de Peña Nieto ha brillado por su ausencia, por su displicencia y por su ineptitud. Un gobierno débil no tiene la capacidad de manejar este conflicto, más bien el conflicto se dio, en parte, gracias a la presencia de un gobierno débil.

    El problema es que de ese México bronco de antaño todavía hay mucho. Muchos claman una revolución, y te invitan a leer la historia para «no repetirla», pero ellos mismos la ignoran, porque de revoluciones como las que anhelan, salió eso que ahora señalan como el enemigo: El Partido «Revolucionario» Institucional. El problema es que corremos el riesgo de repetir la historia, y es que muchos no han sabido canalizar correctamente su indignación.

    Es más difícil construir, y habrá que pensar cómo le podemos hacer para que a partir de esto que tenemos, muy poco, y muy deteriorado; podamos reconstruirnos como país, que México sea un país de leyes y no de corrupción. Es una tarea más difícil y menos catártica que buscar la revolución o la deposición del gobierno a como dé lugar, como si eso por sí mismo fuera a traer el tan deseado progreso del país. ¿Cómo podemos convertir una puerta quemada en un Estado de derecho? ¿Cómo podemos convertir la indignación en ciudadanos responsables? Son preguntas que nos tenemos que hacer, tenemos mucho que resolver: Pobreza, desigualdad, inseguridad, corrupción, impunidad. ¿Quiénes serán los nuevos líderes de México? Porque me queda claro que por el momento no hay, y menos en política.

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  • En tu cara, Peña Nieto

    En tu cara, Peña Nieto

    Lo que hizo el padre del normalista no fue entrar a Facebook y hacer un meme burlándose de la inteligencia de Peña Nieto, lo que hizo el padre del normalista no fue mentarle la madre en las redes sociales ni en la comida de su casa (aunque posiblemente por el coraje, esto último sí lo haga constantemente), lo que hizo el padre del normalista, fue lo que hubiéramos querido hacer millones de mexicanos y de alguna forma la voz del padre del normalista se convirtió por un momento en todas nuestras voces.

    En tu cara, Peña Nieto

    Es cierto que ni Peña Nieto ni el Gobierno Federal fueron los autores intelectuales de la masacre de Ayotzinapa, al menos no tenemos pruebas para pensar eso. Pero sí que el Gobierno Federal tiene responsabilidad sobre todo lo que está ocurriendo en el país y la realidad es que la inseguridad con la llegada del Presidente se ha disparado, y también se han disparado los atentados a los derechos humanos.

    El padre le sugirió la renuncia a Peña Nieto no porque fuera el «asesino», sino porque como todos nosotros, él percibe un gobierno totalmente incapaz y displicente ante una masacre de tan grandes proporciones que su único antecedente más grande es la matanza del 68. El padre le puso al Presidente un plazo de 2 a 3 días para encontrar a los estudiantes (lo cual evidentemente no cumplió). El padre del normalista no trató al Presidente como un dios o una figura intocable, como siempre han pretendido ser los de ese partido, lo trató como un servidor público, el padre se asumió como uno de los más 100 millones de jefes que tiene el Presidente que debería de trabajar como empleado de todos ellos.

    “Creo yo que si usted no tiene la capacidad para darnos la respuesta ya, también debe estar pensando lo mismo que el Gobernador de Guerrero, porque también tiene responsabilidad, ¿a los cuántos días el gobierno federal toma el caso? Hoy estamos aquí con la intención de decirle a usted que le ponemos un plazo no mayor de dos, tres días para tener resultados concretos”

    El padre normalista no es un «fanatiquillo rojillo chairo que está en contra del gobierno», es un padre indignado porque el Estado (sea el de Iguala, el de Guerrero o el de México, «Fue el Estado») atentó contra su hijo (el cual tuvo la fortuna de salir vivo) y contra muchos hijos de otros padres que ahora están muertos o desaparecidos. Él, como muchos padres, carga con una enorme frustración y dolor. A Peña no parece importarle, porque parece importarle más el efecto negativo que pueda tener en su imagen la filtración de este video que sirve de alguna forma de catarsis para millones de mexicanos que están indignados con su gobierno.

    ¿Debería renunciar Peña Nieto? Sé que con un cambio de mandatario no es como que se vayan a solucionar las cosas, porque toda la problemática que arrastra el país es mucho más profunda que un solo presidente o equipo de gobierno. Pero yo creo que sí sería muy conveniente que Peña Nieto (junto con todo su gobierno) dejara el poder y se convocara a nuevas elecciones para que al menos estuviera en el poder un gobierno con al menos un mayor margen de credibilidad y confianza para tener mayores condiciones donde los mexicanos (incluyendo tú, que estás leyendo este artículo) nos pongamos a trabajar para solucionar todo este problema en el que estamos metidos.

    Y te lo dijeron en tu cara Peña Nieto, lo mismo que muchos millones de mexicanos hemos querido decirte y a quienes ignoras olímpicamente.

  • Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa, los presuntos autores intelectuales del crimen fueron encontrados en una casa en Iztapalapa. Dato curioso que esta casa se encontrara sólo a 15 minutos del centro de mando de la Policía Federal.

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Quien crea que con su detención el asunto está resuelto se equivoca.

    Porque las preguntas siguen al aire ¿Dónde están los 43 estudiantes desaparecidos? ¿Ya murieron o no, y si fue así, quienes fueron todos los culpables? ¿Cómo explican las fosas clandestinas que siguieron apareciendo? Llevamos más de un mes y no hay respuestas. La detención del alcalde y su esposa no hará mucho, sobre todo porque el problema de Guerrero (que proviene desde la Guerra Sucia de los años 70) va mucho más allá, y éste alcalde es más que la creación del problema, la manifestación del problema.

    Es natural que el asunto de Ayotzinapa se le salió de control al gobierno. Hemos tenido una de las manifestaciones más grandes de los últimos tiempos, y es que la gente no sólo está molesta por lo sucedido en Iguala, las inconformidades con el gobierno actual son muchas y vienen tanto de la izquierda como de la derecha. Llegamos al punto en que personajes como Eugenio Derbez (que trabaja en una televisora oficialista) arremete contra el gobierno, y se publican columnas como la de Jorge Ramos en el Reforma cuyo titular habla sobre «La renuncia de Peña Nieto».

     

    El gobierno busca por todos los medios que esto les afecte lo menos posible, aunque parte del daño a su alicaída imagen ya está hecho. Para ellos la detención de Abarca y su esposa puede ser una buena noticia desde el punto de vista mediático. Pero la gente se sigue preguntando dónde están los estudiantes, la gente no ve la masacre como un incidente aislado cometido por Abarca y su esposa, sino como lo que es, un problema que está enquistado en todos los niveles de gobierno, narcotráfico, impunidad, corrupción.

    Que los partidos creen un Pacto contra la Inseguridad es poco menos que insultar a los gobernados. Primero, porque los partidos han tenido mucho que ver en las manifestaciones de violencia actuales, y parte de lo sucedido es consecuencia de sus decisiones. Segundo, porque el Pacto por México firmado hace dos años tenía un propósito que traería resultados distintos a los que hoy vemos. Gracias a este se aprobaron reformas cuya calidad está en tela de juicio, y porque fue una estrategia que al final trató de beneficiar la imagen del gobierno actual en detrimento de los otros partidos. Gracias a ese pacto, Peña Nieto se presumió como el reformador (sin otorgarle ningún crédito a los otros partidos) aunque ese hype ha sido ya completamente opacado por Tatlaya y Ayotzinapa. A esto hay que traer a colación los miles de acuerdos y apretones de manos que sólo han servido para la foto.

    La detención de Abarca y su esposa sólo es una pequeña cosa de las tantas cosas grandes que se deberían de hacer. Creer que el asunto estará resuelto con la detención es minimizar lo ocurrido y evadir culpas y responsabilidades. Porque lo de Ayotzinapa no es un hecho aislado de un alcalde, es la punta del iceberg de un sistema que no funciona bien. Porque atrapar a un alcalde otorga un efecto poco menor a detener un capo de la droga para después ver que el narcotráfico sigue creciendo a niveles alarmantes. Porque debería ser sólo una anécdota, y porque supondríamos que la detención e interrogatorios deberían de ayudarles a dar con los desaparecidos (vivos o muertos) pero mientras no suceda, esto es poco menos que nada.

    Poco menos que nada.

    P.D. Al tiempo que termino de escribir este artículo, aparece una nota en el portal de aristeguinoticias.com que afirma que los integrantes de guerreros unidos fueron quienes dieron la orden de matar a los 43 estudiantes: http://aristeguinoticias.com/0411/mexico/integrantes-de-guerreros-unidos-confiesan-ejecucion-de-normalistas/