Etiqueta: Ayotzinapa

  • López Obrador contra los padres «provocadores» de Ayotzinapa

    López Obrador contra los padres «provocadores» de Ayotzinapa

    López Obrador contra los padres "provocadores" de Ayotzinapa

    ¿Se acuerdan cuando les dije que AMLO tenía un pie en Los Pinos, pero que una forma de no llegar ahí era que se boicoteara él mismo?

    Bueno, no es como que lo sucedido en Nueva York lo vaya a tumbar mucho de las encuestas, pero López Obrador nos mostró una vez más que es alguien intolerante que no soporta la crítica ni el disentimiento. Aunque lo intente, aunque hable del amor o aunque cite pasajes religiosos como lo hace en su libro.

    Uno de los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa le reclamó a Andrés Manuel su relación con Luis Abarca. Recordemos que el entonces perredista llamó a votar por Ángel Aguirre, el Gobernador de Guerrero, y Luis Abarca, alcalde de Iguala.

    Y naturalmente el padre tiene derecho a hacer el reclamo. No veo por donde no tenga el derecho a hacerlo. López Obrador pensó que en La Gran Manzana lo iban a recibir con vítores y aplausos, y resultó que no. Así como descalificó a Martín Moreno  por un artículo en el cual lo criticaba -ciertamente es un pésimo historiador-, lo volvió a hacer: tachando al padre, quien perdió a su hijo hace dos años, de provocador. ¡Es una provocación, es un complot! El candidato de MORENA lo trató mal.

    Su puesta en escena, tanto el reclamo como la justificación posterior en los medios, dentro del contexto y el lugar donde todo ello sucedió -Nueva York- me recordó, sí, a Donald Trump; insultando a quien disiente y le emite una crítica, y creando teorías falsas –alternative facts– para deslindarse tanto de su bochornoso y penoso acto, como por haber apoyado a Luis Abarca. Dijo, que era una provocación.

    Quienes les reclamaron fueron los mismos padres que le reclamaron a Enrique Ochoa Reza, el Presidente del PRI, cuando viajó a Estados Unidos para «defender a los migrantes». Con el Presidente del PRI eran «héroes sociales», con López Obrador son provocadores. 

    Ese es el líder que encabeza las encuestas, el López Obrador de verdad. Menos parecido a aquel que se acerca a los empresarios, y más parecido al tabasqueño intolerante, arropado por seguidores que no le cuestionan nada y que linchan a quienes emiten una crítica contra el tabasqueño, como si se tratara de una versión tropicalizada de Alt-Right.

    Y claro, mientras tanto, los demás partidos ya salieron a sacar raja. Ochoa Reza afirmó que López Obrador le debe un disculpa al padre de Ayotzinapa. Naturalmente se la debe, pero el presidente del PRI, del partido del gobierno, que en el más benévolo de los escenarios ignoró completamente el problema y no hizo nada al respecto. no tiene autoridad moral alguna para hacer esa reclamación. 

    https://www.youtube.com/watch?v=9GTmvqLBZkM

  • El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    A veces hay conceptos que se confunden, se mal entienden, no se respetan en su concepción original, o bien, se interpretan de forma tramposa. Uno de esos es la denominación de Estado Laico. Esta denominación que es atribuida a naciones avanzadas y no tan avanzadas como la nuestra tiene el propósito de garantizar la libertad religiosa (o de no profesar religión alguna) al separar al Estado de las iglesias. Es decir, ninguna Iglesia no debería inmiscuirse en los asuntos del Estado porque de esta forma la libertad de religión se pondría en riesgo.

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    Con la visita del Papa Francisco he notado dos cosas que debo de mencionar con respecto a dicho término. La primera tiene que ver con el papel que juega el Gobierno, y la segunda tiene que ver más bien con el papel de quienes se proclaman críticos:

    Vamos con lo primero. ¿Están respetando el Estado Laico nuestros gobernantes?. En mi parecer no lo están haciendo. Una cosa es que reciban al Papa, que se cierren algunas calles para que pueda saludar a los fieles, que pueda dar misas, discursos y todo lo demás. Otra cosa es que nuestros gobernantes se cuelguen de la imagen papal para ganar legitimidad. Es decir, nuestros gobernantes se están aprovechando de las creencias de la gente con el fin de obtener un beneficio político, incluso muchos de ellos han besado el anillo al Papa (lejos de rebasar los límites del Estado Laico, que evidentemente lo hace, tendríamos que hablar de la congruencia de dichos gobernantes), para después ser tácitamente cuestionados por el mismo Papa.

    Lo segundo tiene que ver con quienes bajo el supuesto amparo del Estado Laico buscan denostar a los fieles. De hecho, como mencioné, el propósito es el opuesto, que cada persona tenga la libertad de ejercer o no ejercer la religión que desee. Ellos han tergiversado su significado al pensar que el Estado Laico trata sobre el anticlericalismo y un ataque frontal a la religión cuando no es así. De hecho caen en lo mismo que dicen combatir, su propósito es imponer una visión particular sobre las demás.

    Con el paso del tiempo, el número de católicos ha venido en descenso (aunque no de forma franca). Naturalmente ahora somos más quienes guardamos una postura más escéptica con la religión. Pero creo que para ser críticos también tenemos que informarnos bien y desarrollar argumentos con más validez que aquellos que sólo buscan llevar la contra y son emitidos desde el odio, el instinto o las generalizaciones. El nivel de debate es realmente pobre y en vez de que sirva para llegar a conclusiones que nos puedan traer sabiduría, sólo logramos crear una sociedad más polarizada.

    Entiendo que el Papa Francisco sea una figura que despierta pasiones incluso entre algunos no creyentes por su carácter reformista. Pero hay quienes se oponen a la visita del Papa y a la vez piden que haga declaraciones que por sí mismas se podrían llegar a considerar una vulneración al Estado Laico. Por ejemplo, que el Papa hable sobre Ayotzinapa, que critique a Peña Nieto o que condene el matrimonio de Peña Nieto y Angélica Rivera, consumado entre muchas irregularidades.

    Es decir, aceptan que el Estado Laico se vulnere, solamente cuando esto implique un beneficio para sus preferencias políticas. Si el Papa pronuncia «Ayotzinapa» se convierte en héroe, si el Papa es acompañado por Peña Nieto, entonces el país está en franco riesgo de convertirse en una dictadura confesional.

    En realidad, el Papa ha hecho críticas de forma tácita al Gobierno, pero cuidando las formas de tal manera que ello no implique una vulneración al Estado Laico. El Papa ha hablado de la corrupción, del narcotráfico, del materialismo, pero ha tenido cuidado de no involucrarse políticamente en esos temas. El Papa se ha dado cuenta del recibimiento artificial y pomposo que recibió por parte del Gobierno, y ha notado que los gobernantes, en su clásico afán de simular, tratan de mostrarle un México que no existe pero que no pueden ocultar. Al Papa se le observa más cómodo en los escenarios más naturales y abiertos.

    Hay escenas que no gustan a los quejosos (por ejemplo, una foto del Papa con Eruviel, reclamando por qué no hay alguna con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa), y parte tiene que ver con la ignorancia del contexto o con la falta capacidad o voluntad para entender que el Vaticano y el Papa también se sujetan a la formas diplomáticas y hacen política. Se oponen a que venga a México porque no creen en la Iglesia, pero al mismo tiempo le exigen una muy alta calidad moral.

    Al final, quienes no han sido respetuosos del Estado Laico son algunos de nuestros gobernantes, el Papa ha sido prudente en ese sentido. Lamentablemente esta visita ha servido para mostrar la intolerancia que todavía pernea en nuestra nación. Tanto quienes han aprovechado la ocasión para sentirse intelectualmente superiores a los fieles a los que señalan como borregos, o como también aquel grito de «que se mueran los jotos» que se alcanzó a filtrar en la transmisión cuando el Papa hablaba en el estadio de Tuxtla Gutiérrez.

    La visita de un Papa que ha hablado mucho de moral, de ética, y casi nada de política, nos ha mostrado como somos, que tenemos un Gobierno mediocre e incoherente ideológicamente, y que no, no estamos preparados para debatir, ni para tolerar al no creyente, o al que sí lo es.

  • Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Este 26 de Septiembre es el primer aniversario de uno de los días más trágicos de la historia moderna de México, y hablo de la matanza de los estudiantes de Ayotzinapa. A un año, y por más que el Gobierno trate de hacer que la población olvide el tema (porque el Gobierno se mostró incompetente, porque Ayotzinapa evidenció al Gobierno, evidenció la colusión del crimen organizado con el Estado, y también porque hay quienes se han querido aprovechar de la tragedia y manipular a los padres con intereses políticos), el dolor ahí sigue, no se ha ido.

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Hay una cosa que a mí me parece tristemente cierta, y es que los estudiantes de Ayotzinapa están muertos. Entiendo a los padres, me imagino que en su dolor no quieren perder las esperanzas, pero no veo como es que los estudiantes puedan estar vivos, menos a un año. La forma en que murieron puede ser debatible: La PGR tiene su «verdad histórica» y el GIEI por su lado afirma que esa versión es más bien una «mentira histórica». Pero los estudiantes ya murieron.

    Los padres están en su derecho de no aceptar la verdad porque es muy doloroso aceptar la muerte de un hijo, más cuando no se conocen con certeza las condiciones en que murieron. Pero a nosotros si bien no nos deja de doler el hecho, no nos han matado a un niño y podemos pensar de forma más racional y objetiva. ¿De verdad creen que los estudiantes están vivos, escondidos en algún lado? De verdad lo veo muy difícil, si no es que imposible. ¿Para qué el Gobierno simularía una tragedia que no existió? Se me hace algo absurdo.

    La tragedia nos duele mucho, de hecho Ayotzinapa es la razón por la cual el Papa Francisco (según palabras de Raymundo Riva Palacio) no pisó México en esta visita a América. El Papa Francisco pidió ir a la normal de Ayotzinapa para oficiar una misa, lo cual no le pareció al Gobierno de México. Es un secreto a voces que la relación entre el Gobierno de Peña Nieto y el Vaticana no es la mejor.

    La tragedia nos duele mucho, porque a pesar de que los estudiantes posiblemente no eran un ejemplo a seguir (en una manifestación en la Autopista del Sol, quemaron una gasolinera donde murió una persona) no se concibe que una autoridad coludida con el crimen perpetre una masacre de semejantes proporciones. Los estudiantes debían ser calmados o sancionados, no ejecutados.

    La tragedia nos duele mucho, porque aunque yo no creo que el Gobierno de Peña Nieto los haya mandado a matar, como algunos sugieren, el Gobierno fue tan displicente que el mensaje que recibimos fue de «me vale madre» y porque el nivel de corrupción que han permitido (y hasta fomentado) de alguna forma han permitido que el Estado pueda ponerse al servicio del narcotráfico para perpetrar una masacre, porque sin importar si fue de orden local o estatal, #FueElEstado, porque el estado se puso al servicio de los narcotraficantes.

    Sí, es doloroso aceptar que están muertos, porque eso significa una herida más en nuestra historia, un hecho cuyas causas posiblemente nunca conozcamos a fondo, porque hay muchos interesados en que no se sepa, o hay quienes quieren jugar tramposamente con la historia.

    Vivos se los llevaron, pero… muertos están. Y al Gobierno no le importa, el Gobierno sólo quiere lavar su imagen, el Gobierno no quiere resolver nada, sólo se quieren lavar las manos, y seguir en su acostumbrada dinámica del poder.

     

  • La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    Inicio con dos comentarios que hay que tomar en cuenta para entender el contexto.

    1.- Cuando no puedes censurar abiertamente, la opción que queda es saturar a la población de información de tal forma que ésta quede confundida; parece que es la apuesta del Gobierno. A pesar de las voces calladas (algunas con éxito, otras sin éxito) la oposición existe (me refiero a la ciudadana y no tanto a la política) y sería riesgoso un ataque frontal contra ella. Lo saben.

    2.- Cuando un gobierno está debilitado, la tentación de tomar el poder que éste va dejando es inevitable. Es decir, cuando un gobierno se debilita, la luchas de poder se incrementan dado que esa condición implica una oportunidad para tomar el lugar de quienes ahora gobiernan. Los métodos y alcances pueden ser de diferentes formas; habrán quienes aspiren a derrocar al gobierno, otros apuestan a la siguiente fecha electoral, y otros aspiran a negociar con el gobierno, de tal forma que ellos adquieran parte del poder a cambio de legitimar a este último públicamente.

    La palabra del Gobierno contra la palabra de los demás

    Estos dos puntos nos pueden ayudar a explicar un poco el caso Ayotzinapa, donde veo un Gobierno que miente, pero al mismo tiempo a una oposición (aquí más política que ciudadana) que busca aprovechar la coyuntura. La pregunta es hasta donde influye cada parte ¿La verdad se acerca más hacia la «verdad histórica del Gobierno»?, o por el contrario, hacia la versión de los que se oponen a él y a los escépticos.

    Acercándonos al 26 de Septiembre, aniversario de la masacre de Ayotzinapa, han ocurrido muchas cosas. Primero, el Grupo Interdiscipliario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH, presenta un informe donde cuestionan la «verdad histórica» presentada por el Gobierno. La información es demoledora, porque si bien no presenta resultados contundentes de lo que realmente sucedió, si deja en evidencia la versión de la PGR. Después de esto, algunos «especialistas» cuestionaron el diagnóstico del GIEI, sobre todo a José Torero quien cuestionó que se hayan incinerado a los estudiantes en Cocula. Después de esto, en Innsbruck afirman haber encontrado la identidad de un segundo estudiante y por supuesto, en estas mismas fechas, detienen a «El Gil» el presunto autor intelectual de la masacre. Las fechas no son coincidencia, no es coincidencia que días después del informe y días antes el 26 de Septiembre, se identifique la identidad del segundo estudiante y se capture a «El Gil».

    También habría que cuestionarse hasta qué punto la oposición trata de aprovechar la coyuntura. Así como lo hicieron en el año pasado cuando sugirieron que Peña Nieto había sido el autor intelectual de la masacre. El problema para el Gobierno es que su crediblidad es tan pobre que se antoja difícil creerle. Más cuando los señalamientos de éste son difusos. A veces los «intelectuales orgánicos» pueden señalar a López Obrador, a la CNTE o inclusive a Carlos Slim como «quienes están detrás», luego pueden afirmar que detrás del GIEI está nada más que los intereses de Álvarez Icaza. Pareciera que los culpables, según el gobierno, son un conglomerado que es inclusive disímil entre sí.

    Con el asesinato de Rubén Espinosa pasa lo mismo, se han creado tantas líneas de investigación y contado tantas historias que han logrado distraer a la población del foco, tan es así que ya no se está poniendo atención en el asunto. Con el conflicto de la OHL sigue la misma línea, aunque en ese caso el Gobierno ha sido más torpe. Después de que aparecieron audios donde inclusive el Presidente vuelve a verse incriminado en conflictos de interés, se evidencia a la PGR sembrando un arma al abogado de Infraiber, empresa que se supone, está detrás del espionaje que dejó en evidencia al Gobierno. Después la misma PGR afirma haber encontrado equipo de espionaje que la empresa usaba.

    Me queda claro que estamos ante un gobierno muy corrupto, sin legitimidad ni autoridad moral. Me queda claro que gran parte de su descrédito se debe en mayor parte al resultado de sus propios actos y no a una campaña de desprestigio. Los intentos de aprovechar y beneficiarse de los vacíos del poder vienen en consecuencia el descrédito del gobierno y no al revés.

    Lo natural y responsable sería analizar las dos partes de la historia. Pero la información es (a propósito) tan difusa que al ciudadano de a pie, no le queda de otra más que hacer juicios ad hominem (a raíz de un Gobierno acostumbrado a mentirle a los ciudadanos). ¿Puede ser que el Gobierno tenga razón en algunos de estos cuestionamientos? No es algo que se pueda descartar, pero la credibilidad que tiene es tan baja que la mayor parte de los mexicanos ya dan por sentado que su argumento se trata de una mentira, y ahora sí, como Pedro y el Lobo…

    Y mientras eso sucede, como suele ocurrir, nunca se sabrá lo que pasó y se harán miles de conjeturas hasta la eternidad (lo que se traduce en más heridas históricas con las cuales lidiar colectivamente).

  • Ayotzinapa será una herida histórica más

    Ayotzinapa será una herida histórica más

    Más que una verdad histórica, Ayotzinapa será una herida histórica más. Los adeptos de la terapia Gestalt nos dicen que tenemos que cerrar círculos para tener una vida plena; y si les hacemos caso a ellos, entonces entendemos por qué nuestro México está tan lastimado. Su historia está llena de conflictos sin resolver, de círculos sin cerrar, de heridas que quedaron expuestas y que sólo fueron tapadas con una venda. Porque el inconsciente mexicano siempre preguntará por los 43.

    Ayotzinapa será una herida histórica más

    No es que sea necesariamente falsa la versión de Murillo Karam, a la que llama «Verdad Histórica» donde supuestamente «El Cepillo» o «El Terco» fue quien mató a los estudiantes (a 15, los demás habrían muerto por asfixia) debido a una confusión entre los grupos mafiosos. Es que la poca credibilidad que ya tiene el Gobierno, aunada a las formas en que han llevado el tema, hace que no mucha gente les crea. El Gobierno parece empecinado en cerrar el tema, tratan de mostrar pruebas que todavía no son lo suficientemente redondas o contundentes como «verdades históricas». Peña Nieto insiste en dar vuelta a la página, primero dice que lo superemos, y después al haberse dado cuenta de la molestia que causó su frase, utilizó frases más amigables para decir prácticamente lo mismo.

    En los últimos días empezaron a surgir dudas, teorías de que el ejército tuvo una importante relación con los hechos, versiones que ponían en duda las versiones oficiales, otras tal vez más tramposas y con un fin deliberado. La cuestión es que la verdad histórica más bien serán muchas, aquellas que interpreten los ciudadanos en base a especulaciones, teorías, sustentadas o no, o incluso chismes. Al igual que el caso de Colosio, al igual que el caso del Cardenal Posadas Ocampo, al igual que el Error de Diciembre, al igual que las elecciones de 1988 (aunque en este caso ya hay un consenso). El mexicano se sentirá de nuevo estafado…

    El ruido sobre Ayotzinapa se ha debilitado en la mayoría de la población pero sigue creciendo en Guerrero. El Gobierno parecería haber ganado una batalla debido a que la gente de a pie ya no habla tanto del tema, ya no sale tanto a las calles y ha regresado a la rutina; pero tampoco olvida. Y el Gobierno no debería de respirar tan tranquilo. La indignación no ha desaparecido, más bien se encuentra en stand by, sólo necesita un pequeño impulso para volverse a reanudar.

    En 2012, decían que #YoSoy132 sería algo temporal y se difuminaría. En parte fue así (debido en cierta forma a que los más radicales se apoderaron del nombre después de las elecciones) pero la indignación quedó latente, y resurgíó ante la tentativa de pasar leyes censoras y represivas con la Reforma de las Telecomunicaciones, y surgió una vez más con Ayotzinapa y los conflictos de interés con las propiedades vinculadas a Grupo Higa.

    El problema es que con todo eso, Ayotzinapa corre el riesgo de ser parte de una de tantas heridas históricas, de historias de agravios, de conflictos no resueltos, sumada a la Masacre del 68, Acteal, Aguas Blancas, la caída del sistema, la Guardería ABC, Tatlaya y muchos otros más. Eso no es bueno para la psique mexicana quien se seguirá sintiendo incompleta y agraviada. Esas heridas son las que incluso permiten la existencia de ideologías que deberian haber ya sido superadas, son las que mantienen en vida a los grupos de izquierda radical, e incluso a la misma normal de Ayotzinapa con su comunismo duro (paradójicamente).

    La herida está hecha…

  • Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Empiezo este artículo retomando el tema de Charlie Hebdo y la manifestación en Francia, posiblemente en este caso veré las cosas un poco «del otro lado de la moneda», lo cual de ninguna manera significa contradicción alguna con lo que expliqué en mi artículo pasado y es que el atentado de ninguna manera se justifica, y también es erróneo relativizarlo aduciendo que satirizaban y se burlaban fuertemente de religiones e ideologías. Por el contrario, se me hace plausible que un millón y medio de franceses hayan salido a la calle para manifestarse en contra de la masacre perpetrada por parte de extremistas musulmanes contra este medio.

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Lo que me llama la atención, y que he visto repetidas veces en diferentes latitudes de éste planeta, es la deificación de las víctimas como si se trataran de héroes cuando no lo son. Incluso empezamos a contar su historia de vida con un sesgo (posiblemente inconsciente) donde detalles que en otros casos parecerían normales, parecerían incluso sobrenaturales. No importa si se trata de un estudiante de Ayotzinapa o de un cartonista de Charlie Hebdo. Sus biografías no distan mucho de las personas comunes y corrientes, pero habrá quien ensalse los logros y relativice los errores (o incluso los mitifique) para convertirlos en héroes.

    Y sólo son víctimas…

    Toco el caso de Ayotzinapa, un caso que hasta la fecha nos duele a los mexicanos y no tiene por qué dejar de dolernos. Se trataban de estudiantes de escasos recursos que veían en la normal, una oportunidad para escalar de posición social (o si quieren, ayudar a sus cercanos para que lo hicieran también). Dentro de la normal, les inculcaron ideología marxista que rayaba en el estalinismo, y aparte de estudiar, bloqueaban carreteras y tomaban camiones, en aras de defender, lo que a juicio de sus creencias dogmáticas, era lo correcto. Un escenario así no puede definir si los normalistas eran buenas personas (que seguramente los hay) o malas (que puede haber); menos se puede tratar de un gesto heroico. Tal vez para el dogma sí lo sean, pero no creo que la mayoría de los mexicanos comulguen con el estalinismo o el maoísmo, es más, ni siquiera creo que en Morena o en el PT (donde lamentaron la muerte del camarada Kim Jung Il), la mayoría simpatice con esas corrientes.

    Y entonces, descubrimos que sólo eran víctimas. Nos duelen, nos ponemos en sus zapatos, pero sólo son víctimas.

    Luego vayamos al caso de Charlie Hebdo. Si uno analiza las biografías de quienes fallecieron, podemos ver trayectorias interesantes, gente estudiada, gente talentosa, pero al menos yo no encuentro un atisbo de heroísmo. Con todo respeto, hacer cartones satíricos para burlarse de religiones o corrientes ideológicas (lo cual incluso se me hace burdo)  no es un acto de heroísmo. Algunos pueden aducir que con sus caricaturas fomentaban la libre expresión (algunos otros verán en ello un insulto a sus creencias), pero lo que hacían no era algo precisamente heroico. No salvaron a nadie, no aportaron algo significativo a la humanidad, fueron víctimas de una barbarie, pero fueron eso, víctimas.

    Quiero recalcar esto porque la mitificación puede anular nuestra capacidad de reflexión. La mitificación hace que no podamos poner las cosas en su lugar y por lo tanto no podamos hacer una sana crítica (y autocrítica). El que los normalistas hayan sido cruelmente ultimados no deja del lado que los métodos para defender sus intereses (sean legítimos o no) eran incorrectos y perjudicaban a terceras personas. El que los cartonistas hayan sido masacrado no debe de dejar de lado el debate de qué tanto puede contribuir a la libertad de expresión o bien al resentimiento contra otras corrientes ideológicas por medio de la mofa (porque la empatía y la prudencia hacia quien piensa diferente también es importante), las ilustraciones que ellos publicaban. Si bien es imprudente e incorrecto relativizar la masacre por medio de este debate, tampoco significa que se debe de dejar fuera.

    Un artículo publicado en El País y llamado «Yo no soy Charlie» (hay otros varios con ese título que distan de ser buenos) nos habla de la hipocresía que percibe debido a que muchos piden un nivel de tolerancia que no están dispuestos a dar. Gente que no estaría de acuerdo con que el Papa pronuncie un discurso en su universidad por su conservadurismo, En Estados Unidos, pone como ejemplo, la Universidad de Illinois despidió a un catedrático por explicar la postura de la Iglesia Católica respecto a la homosexualidad y la Universidad de Kansas expulsó a un catedrático por arremeter en Twitter contra la NRA (Asociación Nacional del Rifle). La libertad de expresión debería ser libre y parejo para todos, y no sólo para los que nos guste escuchar.

    Un cartonista ultimado por dibujar no es un héroe en tanto no haya hecho una diferencia significativa para con quienes le rodean o con la humanidad y no se le puede considerar un héroe solamente por dibujar cartones irreverentes. Un normalista que bloqueó una carretera no lo es por el hecho de defender sus intereses con una capucha. Un empresario secuestrado no se convierte en héroe por tan sólo haber generado empleos. Para ser héroe, el individuo debe de marcar una diferencia para con el individuo común, una diferencia, que en base al sacrificio o al riesgo (incluso de su vida) logre aportar algo significativo a la sociedad.

    La mitificación puede cancelar todos estos necesarios debates. Puedo arroparme con el Je Suis Charlie, o con el #TodosSomosAyotzinapa, sin que eso signifique desconocer las imperfecciones de las víctimas (porque al final son humanos). Podemos lamentar a las víctimas, podemos abrazar a quien sobrevivió (como lo hizo François Hollande), pero no hay que caer en el error de mitificar, sobre todo recordando, en nuestro caso, que nuestra historia está lo suficientemente llena de mitos como para llegar a la conclusión de que fue completamente distorsionada de la realidad.

     

  • México no se cansa, dicen

    México no se cansa, dicen

    Basta con caminar del Zócalo al Ángel de la Independencia para entender el tamaño del problema (y también te recomiendo que lo hagas si quieres bajar de peso). En ese trayecto que inicia en el andador Francisco I Madero que después se convierte en la Avenida Júarez para girar a la izquierda y completar el trayecto en Reforma se pueden observar muchas contradicciones. Arquitectónicamente se ve un México moderno, con un Centro Histórico bien conservado y arquitectura histórica que algunos países desarrollados envidiarían (Estados Unidos, cof cof). Cuando Francisco I Madero se convierte en «La Juárez» nos topamos con el majestuoso Palacio de Bellas Artes, con la Torre Latinoamericana, La Alameda, y edificios antiguos art decó bien cuidados. Al recorrer Juárez, esa imagen tradicional se convierte paulatinamente en algo moderno hasta llegar a Reforma, torres, rascacielos de firmas extranjeras, empresas, instituciones bancarias, ciclovías, y detalles que nos podrían crear la ilusión de estar en un país de primer mundo.

    México no se cansa, dicen

    Pero esta impresión se contrapone con lo que uno puede ver a nivel calle. Lo majestuoso se hace chiquito, la gente cree no ser parte del cuento de modernidad y grandilocuencia, personas que cruzan las calles para encontrar el mínimo ingreso que necesita para subsistir, aquellos que te piden «voluntariamente de a güevo» para el año nuevo, jóvenes que gritan consignas políticas de izquierda con un megáfono porque están hartos del «narcogobierno», pintas en contra del gobierno, de Ayotzinapa y demás temas actuales hechas por anarquistas que quien sabe de donde vinieron. No sólo la realidad social de México se palpa en la calle, sino la indignación. Pareciera que ese recorrido no sólo es un monumento a lo más grandioso de México, sino a la indignación que tienen los mexicanos dentro.

    El #Yamecansé puede ser visto en ese trayecto expresado en muchas formas, de forma visual, auditiva, e incluso kinestésica (porque la indignación se puede palpar también), en pintas, en conversaciones entre la gente, en mantas, en la revista vendida en el puesto enfrente del Hemiciclo a Juárez. Ese recorrido es testigo mudo de las manifestaciones que se llevaron a cabo en los últimos meses, y ahí ha quedado algo de ese espíritu. Y mientras ese cansancio, y ese hastío sigue permeando en los diferentes sectores del país, el Gobierno Federal lanza un emotivo video para convencernos de que México no se cansa:

    Narra la voz de una niña: «En 2014 México vivió episodios muy dolorosos, pasamos juntos semanas de tristeza, dolor e impotencia, ya que hubo familias que lo perdieron todo y que incluso hubo días en los que la indignación hizo a los mexicanos salir a la calle para exigir una realidad distinta a ésta” Luego sigue diciendo: «Tenemos la obligación de salir adelante. Como mexicanos somos responsables de lo que pasa en nuestro país, no es una frase, son millones de acciones, México debe cambiar… y saben qué, ya lo estamos haciendo«.

    En el video, pareciera que el Gobierno trata de entender nuestra inconformidad. En dicha producción abundan las manifestaciones y el Gobierno parece legitimarlas (naturalmente eliminando cualquier alusión en contra del Presidente en ellas), y dice comprendernos. Es como ese #TodosSomosAyotzinapa pronunciado por el Presidente Peña Nieto en la presentación de su decálogo, nada más que más aderezado y mejor producido. El video a primera vista se palpa bonito, emotivo, pero sigue siendo parte de la simulación y parte de la intención de querer legitimarse con spots y no con acciones.

    Las épocas navideñas (el maratón Guadalupe-Reyes) parecieron servir de tregua, un efímero descanso para el Presidente y su gobierno. Pero efímero al fin, porque la gente sigue cansada de ellos, la indignación nunca se fue. Y la premisa del video titulado «México no se cansa» es errónea; porque los mexicanos no estamos cansados de luchar y de seguir adelante, estamos cansados de ellos, de los gobernantes y de los políticos, que son en parte responsables de eso que ahora lamentan y utilizan para hacer parecer que nos entienden. Porque la corrupción y la impunidad en la que están sumidos son los que han causado los trágicos hechos que nos han hecho pasar «semanas de tristeza, dolor e impotencia».

    El Gobierno quiere que demos vuelta a la hoja sin resolver los problemas de fondo que nos han traído hasta aquí. Quieren que cuando caminemos del Zócalo al Ángel de la Independencia, miremos hacia arriba, veamos los monumentos, contemos los pisos de los nuevos rascacielos, pero no veamos lo que ocurre a nivel calle.

  • Todos estamos manipulados

    Todos estamos manipulados

    ¿Has gritado alguna vez «vivos se los llevaron, vivos los queremos»? Te tengo una noticia: ¡Estás manipulado!. ¿Estás molesto porque como la economía va mal tu negocio tuvo que cerrar? ¿Te digo una cosa? Estás manipulado.

    Todos estamos manipulados

    O al menos es lo que sugieren algunos columnistas que «simpatizan» con el gobierno. Sugieren que la sociedad está deliberadamente manipulada para descarrilar el gran proyecto de nación de nuestro Presidente. ¿Y quienes son esas fuerzas oscuras que están detrás del brainwashing masivo que afecta tanto al chairo de la UNAM, como al Director General de una PyME, o al gerente general de una empresa transnacional?. ¡Sí, adivinaste! Andrés Manuel López Obrador, el anticapitalista, y el capitalista más rico del mundo Carlos Slim. Basta leer alguna columna de Pablo Hiriart, o de Ciro Gómez Leyva, para darnos cuenta de que la teoría de la conspiración va por ahí.

    ¿Qué existen intereses? Los existen, es política, se trata de poder, cuando un gobierno se debilita o toca intereses (para beneficiar a su cercanos) naturalmente habrán quienes traten de afectarlo. Sí, no se me haría raro que Carlos Slim o algún otro interesado esté «soltando» la información de las casas de Peña Nieto, sí, no es un secreto que López Obrador trata de llevar agua a su molino con la indignación estudiantil, o que su partido MORENA pueda tener algunos nexos con la CNTE. Pero sugerir que los manifestantes están manipulados (y tratar de ligar a los pacíficos que son mayoría con los vándalos de Chilpancingo), sugerir que la gente está engañada, que las consignas de #Yamecansé o vivos se los llevaron fueron creados en el cuarto de guerra de AMLO y Slim, es una completa aberración.

    Tanto este tipo de columnistas como cercanos al Presidente han querido afirmar que las manifestaciones como las del Distrito Federal como las que ocurren a nivel global «han sido creadas» para derrocar al régimen haciendo creer a la gente que Peña Nieto mató a los estudiantes, por el simple hecho de que la gente grita «fuera Peña» y no «fuera Abarca» o «fuera Guerreros Unidos». Lo que no te dicen, es que estudios recientes (incluida esa casa encuestadora que le daba puntos de más al ahora Presidente hace dos años) demuestran que prácticamente todos los mexicanos asumen Abarca y el PRD fueron los culpables, y sólo el 4% cree que el Gobierno Federal los mató.  Tal vez pedir que se vaya Peña por lo de Ayotzinapa es una consigna mal encausada, pero pensar que todos lo gritan porque fueron deliberadamente manipulados para hacer que renuncie por ser el supuesto asesino, es, con todo respeto, un absurdo abismal.

    Yo le recomendaría a estos columnistas, platicar con gente en la calle, platicar con gente que está creando sus empresas, con gente normal, y que hablen sobre lo que piensan de Peña Nieto y conversen sobre las razones por las que están molestos con el gobierno. Estos columnistas dicen que es una campaña de odio, Hiriart dice «ya párenle al odio» y habla de las «protestas violentas en el DF» cuando estas fueron mucho más pacíficas que las que ocurrieron en Estados Unidos por el caso Ferguson. Gómez Leyva muestra una conversación de Peña Nieto donde muestra como le ha afectado a él y a su familia las críticas.  El odio o el rechazo al gobierno no es producto de la manipulación, es producto de los resultados, de la corrupción, de la impunidad y de la ineficacia.

    Algunas de las críticas hacia el Gobierno son muy ciertas, otras podrán se desatinadas, pero desde el gobierno deberían de tener la sensibilidad de entender las críticas, tanto justas como injustas, para hacer dentro de ellos una profunda autocrítica. Pero no lo quieren hacer y se quieren cerrar en la teoría de la conspiración.

    No es demás curioso, que los dos supuestos fantasmas del gobierno actual, López Obrador y Carlos Slim, no se podrían entender sin el PRI, el partido que actualmente gobierna. López Obrador surgió del PRI (y hasta le creó su himno), y Carlos Slim hizo gran parte de su fortuna gracias a un régimen priísta (Carlos Salinas de Gortari). Los dos son producto de esas formas de gobernar, que siguen siendo una constante.