Etiqueta: autorrealización

  • Mañana es pinche lunes

    Mañana es pinche lunes

    Mañana es pinche lunes.

    El fin de semana ha llegado a su conclusión. Los 4 jinetes del apocalipsis sonarán en forma de alarma que emitirá un estridente sonido una y otra vez hasta que terminemos de estar conscientes de que estamos despiertos, y por lo tanto debemos de empezar con nuestras actividades.

    Mañana es pinche lunes

    Tengo que organizarme, volver a recordar aquello que olvidé el fin de semana (necesitaba relajarme) organizar mis ideas, los pendientes, muchos pendientes; recordar que tengo mucho trabajo y poco dinero porque uno de mis clientes se ha retrasado algunos meses con los pagos y tengo que «ir a pelearme», viene la boda de mi hermana y tengo muchos gastos, entonces la liquidez no abunda (a nadie le agrada sentir que no tiene dinero).

    Se acabó un fin de semana donde hice ejercicio, leí un libro muy interesante llamado «El Fin del Poder» de Moises Naim, fui a celebrar el cumpleaños de mi sobrino, y  claro, descansé. Ahora toca buscar a los clientes, ver con ellos los avances de los proyectos. Apurar dichos proyectos porque como no tengo liquidez, espero recibir la liquidación de estos en cuanto antes.

    Pero a pesar de todo esto, el lunes para mí no es el fin del mundo. Por el contrario, es una oportunidad.

    Cuando no te gusta lo que haces, el lunes por consiguiente se vuelve más pesado, una carga: Tengo que… tengo que… Los días hábiles y el fin de semana conforman una dicotomía de «dolor – placer». Cuando sucede eso, es que algo está mal.

    Hace unas décadas o siglos, la gran mayoría de la gente tenía que trabajar para sobrevivir, tenía que ir a la fábrica o debía ocupar puestos burocráticos a realizar labores rutinarias propias de la era industrial jerárquica y vertical idealizada por Max Weber. Bueno, técnicamente en el mundo todavía son mayoría quienes trabajan para sobrevivir. Pero nosotros somos parte de una clase media con la suficiente capacidad de construir un proyecto de vida, de tal forma que nuestro trabajo no debería de ser una cuestión de supervivencia sino de superación personal y autorrealización.

    Claro, no es un parque de diversiones, el estrés está ahí, los clientes, los trabajos que tengo que entregar, mi futuro, la agencia que tuve que posponer por un tiempo o si quiero estudiar una maestría y todavía no sé de que. Pero cuando tu trabajo forma parte de un proyecto de vida, los lunes no pesan tanto. La semana ya no es una dicotomía de «dolor – placer», sino de «esfuerzo – reposo». Es decir, uno utiliza la mayor parte de las energías entre semana y en el fin se busca descansar el cuerpo y mente por medio de actividades lúdicas que no requieren tanto esfuerzo físico e intelectual.

    Entonces, si te encabronan los lunes, pregúntate si el trabajo donde estás de verdad te llena, si forma parte de tu proyecto de vida. Y si no es así, posiblemente requieras un cambio. Tu encabronamiento con los lunes es directamente proporcional a la satisfacción que tienes con tu trabajo. ¡Recuérdalo!

  • La gente quiere que seas convencional

    La gente quiere que seas convencional

    Haruki Murakami en su libro «De qué hablo cuando hablo de correr» hizo una afirmación que decía algo así como que la independencia se paga con heridas en el corazón. Se refería al hecho de que para hacer lo que realmente quieres, deseas y anhelas, tendrás que romper no sólo paradigmas, sino también habrá quien (a veces con buenas intenciones) no quiere que hagas lo que quieres hacer, y en ese camino algunas personas te lastimarán, posiblemente perderás algunos amigos o gente que estimas. Pero es natural que si realmente quieres luchar por lo que crees, tendrás que hacer sacrificios.

    La gente quiere que seas convencional

     

    Cuando leo biografías de personas que han logrado hacer un cambio, ya sean empresarios exitosos, o bien, literatos, escritores, investigadores, científicos, cineastas. Algo que es una constante y está palpado en muchas de esas biografías, es que en algún momento tuvieron que tomar decisiones que no gustaron a muchos, pero que fueron fundamentales para que lograran convertirse en lo que son o en lo que fueron. En primer lugar siempre se encuentran los padres. Y es entendible, los padres generalmente tienden a ser protectores. Los padres de alguna manera priorizan la seguridad sobre la felicidad, porque paradójicamente, creen ver la felicidad supeditada a la seguridad. También se pueden encontrar amigos, la pareja. Y hablo de los casos de personas que te quieren. Porque habría hacer un apartado especial de la gente que no te desea bien, o no le conviene que te vaya bien.

    El sistema (hablo de toda la estructura de organización y relaciones humana) te invita a que seas convencional, que seas uno más. Posiblemente porque los humanos deseamos estar dentro de sistemas estables, lo que no necesariamente significa que sea lo mejor para todos. Quien quiere destacar, lo tiene que hacer forzosamente rompiendo paradigmas de lo convencional. Esta afirmación está muy obviada, porque el que destaca debe de ser diferente a lo demás.

    Muchas veces para el ser humano, lo diferente tiende a ser raro. Esto lo podemos ver en los niños. Los niños con una inteligencia poco desarrollada tienden a ser segregados en el salón de clases -Estás tonto, no aprendes, burro-, pero al igual, los niños superdotados (a pesar de estar en el polo opuesto) tienden a ser segregados y a ser vistos como bichos raros porque sus mentes tienden a funcionar de forma diferentes, lo cual coadyuva en formas de comportarse diferentes, así como hábitos diferentes.

    Entonces la mayoría de la gente tenderá a sentir cierto escepticismo ante los riesgos que desees tomar, porque ellos no tienen pruebas (sobre todo en sus vidas) de que dicho riesgo pueda traducirse en algo positivo o en un escenario mejor que el actual. En muchos casos, tus padres y tus amigos, preferirían verte con una forma de vida parecida a la de ellos, y a las de quienes por medio de las formas convencionales, han logrado tener cierta estabilidad. Decirle a tus seres queridos que cerraras el restaurant del cual comes a cambio de convertirte en novelista (es el caso de Haruki Murakami) no será seguramente bien recibido.

    Pero la gente que ha trascendido ha tenido que tomar decisiones así. Y a veces esas decisiones pueden llegar a lastimar relaciones, porque tomar un riesgo lleva inherentemente el cambio de hábitos. A esto hay que sumarle que hay gente que en su muy inconsciente (y a veces de forma más consciente) le desagrada que te vaya muy bien, porque eso de alguna forma le recuerda la mediocridad en la que vive y lo podrá confrontar al darse cuenta que al quedarse en su zona de confort no logró tanto como aquel que tomó el riesgo y se apretó los… pantalones.

    Es curioso, porque queremos un sistema estable en el cual vivir y relacionarnos, y estas personas que lo desafían, de alguna forma logran mejorarlo. La gente llega a ser escéptica incluso en aquellas mejoras, tratan de verle el aspecto negativo, no tanto para a partir de una crítica mejorarlo, sino por el miedo a las cosas nuevas. ¡Steve Jobs inventó el iPhone! -Ah pero recuerda que los iPhones enajenan a la gente, velos en las reuniones como se pegan a su aparato-.

    Queda claro que si no quieres ser convencional, si no quieres ser un número dentro de una masa, tendrás que tomar riesgos, y sobre todo tendrás que pagar el precio de tener alguna que otra cicatriz en tu corazón a cambio de sentirte libre y autorrealizado. Algunos nacieron para hacerlo, otros no (y es que es natural que para que funcione un sistema, muchos de los que lo integran deberán ser convencionales), pero quienes nacieron para cambiar las cosas están moralmente obligados a hacerlo.

  • Ser

    Ser

    Todo individuo ha venido a este mundo a «algo». Tu estancia en este mundo no es casual, si piensas que tirarte en el sillón a ver pornografía después de haber trabajando tus angustiantes 45 horas semanales es vida, entonces desconoces el concepto de vida. O tal vez la teoría evolutiva puedan explicar mejor tu situación. Jean-François Bouvet, biólogo francés, afirma que la humanidad está viviendo una retroevolución, donde hay cada vez más gorditos, precoces e individuos infértiles. Tal vez te consideres parte de ese curioso fenómeno. Pero está claro que si el hombre tiene la necesidad de autorrealizarse, es porque está llamado a ello. Algo tan sencillo como la pirámide de Maslow lo explica.

    Ser

     Viktor Frankl, aquel psiquiatra judío que sobrevivió al holocausto, ha basado su logoterapia en la búsqueda de la autorrealización, en el sentido de la vida. En su obra magistral cuenta como aquellos prisioneros que sentían que tenían algo por que vivir tenían mucho más posibilidades de supervivencia que quienes o habían perdido las esperanzas, o no nunca la tuvieron. No necesito quebrarme la cabeza, no tener por qué vivir termina convirtiendo al individuo en un sujeto vegetante. En un sujeto que se limita a ser autómata de la gran maquinaria llamada humanidad. Que sin importar su posición o clase social, tal cual enajenado, es arrastrado por la corriente, preocupándose solamente por su mera supervivencia.

    Frankl afirmaba que el dolor (el cual generalmente es catalogado como un sentimiento negativo a evitar) a veces es necesario en esta búsqueda del sentido de la vida. Se muestra escéptico ante el «perfecto equilibrio del ser humano» debido a que las carencias o sentimientos negativos que puedan afectar al individuo de alguna manera pueden empujar a que éste individuo busque autorrealizarse. El problema es que se nos ha enseñado a vivir mediante una fórmula gastada y previsible. Estudia, consigue un empleo, cásate, jubílate y muere. Muchos no estudian lo que desean por presión social o inseguridad en sí mismos, consiguen un empleo para sobrevivir y no para sentirse plenos con éste, o se casan porque así lo manda la tradición. El problema es que el sentido de la vida es diferente para cada quien.

    Es curioso que los adultos más fracasados y frustrados tienden a ser aquellos que siempre buscaron evadir el dolor. El dolor de alguna manera puede funcionar muy bien como una inversión a largo plazo. Antes estaba bastante gordito, decidí cambiar mi hábito de alimentación y hacer ejercicio. Eso implicó dolor. Acostumbrarme a madrugar para correr implicó sacrificio, saber que ya no iba a comer «todo eso» que me gustaba comer implicaba la supresión de un placer. 6 meses después, la inversión funcionó, obtuve más gozo que el que hubiera podido obtener tirándome en la cama o comiendo comida chatarra.

    La gente fracasada trata de darse placeres que le retribuyan a corto plazo y que les implique poco esfuerzo. La gente fracasada basa su felicidad en el placer y no en la virtud. La gente fracasada no podrá entender el gozo de las personas realizadas, porque éstas para poder gozar, tuvieron que sufrir primero. Y no estoy sugiriendo alguna especie de masoquismo, sino por el contrario. El dolor y el sacrificio formará el carácter del hombre y lo hará virtuoso, en cambio el hombre débil que aspiró a evitar el dolor, terminará sumergido en el sufrimiento. El hombre virtuoso sabe que es lo que quiere en la vida, sabe cual es el sentido de su vida y se esfuerza por ello; el hombre mediocre no, es mediocre y ya.

    Todos tenemos un objetivo en la vida, eso que le da sentido. Buscarlo implica mucho sacrificio, a veces implica pagar el precio, y es algo a lo que los espíritus débiles no están dispuestos a hacer. Por eso ellos vegetan esquivando el dolor. El hecho de que pareciera que hay ya un manual preestablecido de como vivir para todos y el que el sentido de la vida se diferente para cada persona, causa ya una disonancia, una de las tantas que el individuo aspirante a virtuoso tendrá que enfrentar.

    Por eso, tú, que estás viendo pornografía después de una exhausta jornada en tu odioso trabajo tratando de evadir tu triste realidad, te digo, que eso que quieres evitar, el sufrimiento, lo tienes enfrente, es parte de ti, eres tú.

  • Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Los medios masivos y el sistema promueven lo siguiente: Naces, te compran pañales, te enseñan a caminar, entras a estudiar a la escuela, primaria, secundaria ( if ($prole) {exit;} ), preparatoria, universidad, te diviertes, consigues novia, sexo, luego, después de tanta «diversión», debes encontrar pareja y casarte, debes de ascender en el escalafón empresarial, ser gerente, si te va bien, debes aspirar a una maestría para después obtener un mejor puesto, compras tu casa, tu coche, tienes hijos, los ves repetir el mismo proceso, envejeces y mueres.

    Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Resulta que romper este proceso te puede convertir en una persona anormal. Salirte de ahí puede acarrear críticas por parte de la sociedad o en caso extremo, hasta del gobierno. Si decides no terminar la universidad (cuando existen los medios económicos) eres señalado. No importa si quieres ser poeta, músico, o un empresario como Jobs o Bill Gates. -¡No es normal que no termines la universidad!-. ¿Si quieres llevar acabo alguna aventura yéndote a otro país? -¡Anormal, ajústate a los cánones sociales!-.

    Estás en los veinte y no has tenido relaciones sexuales: -¡Perdedor!- ¿Y si por tus creencias has decidido no hacerlo? ¿Si tu novia no quiere y han decidido esperar? ¿Tienes que ser juzgado por eso?. ¿Qué tal si los que te gustan no son los del otro sexo? -¡Anormal, pecador, puto, maricòn!- No mataste a nadie pero automáticamente has sido rechazado por un sector de la sociedad. ¿Qué tal si eres una persona distraída y activa? -¡Este niño está mal, hay que sedarlo con Ritalìn!- Tiene TDAH (enfermedad ficticia según palabras de su propio descubridor), ser normal es ser sano,dicen, pero ¿es sano ser normal según los parámetros de una sociedad enferma? ¿Si quiero ser sacerdote y no empresario, futbolista y no empleado?

    Y todos los humanos tenemos la presión de vivir y actuar de cierta forma, la presión de los padres que pueden confundir el cariño sincero con el deseo de ver realizados sus sueños frustrados en sus hijos. La presión de los amigos, la presión de los agentes mediáticos, la presión de las instituciones, las ideologías y dogmas. Siempre habrá una corriente tratando de homologarnos, de hacernos masa. Por eso queda en nuestro inconsciente una sensación de que si hacemos lo que nos han dicho que tenemos que hacer, estamos haciendo lo correcto, independientemente de si nos sintamos satisfechos o no.

    La gente que ha aportado cambios al mundo, es gente que necesariamente tuvo que romper con el proceso al cual están llamados todos los humanos hechos en serie. Y no tienen que ver las posturas ideológicas. Jesús, Confucio, Marx, Nietszche, La Madre Teresa, Mark Zuckerberg. Pueden tener ideas antagónicas, pero ¿Qué no todo es parte de una síntesis, de una tesis confrontada a una antítesis? Queda claro que aspirar a nacer,crecer, trabajar, y morir, no logrará que marques una diferencia en este mundo.

    Lo peor del asunto es que a veces aspirar a esa «normalidad» es algo difícil, al punto en que la gente tiene que aparentar serlo. Si conociéramos a fondo la psique de nuestros semejantes, nos daríamos cuenta de que todos estamos locos. Si todos fuéramos con un especialista, tendrìamos, al menos, la mayoría, detectado algún tipo de trastorno (algunos lo tendrán más marcado que otros sí). El problema es que en ese esfuerzo por ser «normal», cancelamos nuestra posibilidad de trascender.

    Las personas más «normales» suelen ser las más mundanas. Se conforman con la información que les llega, no la cuestionan, no la someten a crítica. Si esta información les implica no pensar mucho mejor. Por eso muchas veces son víctimas de estafadores, y muchas veces, ante una supuesta normalidad que crea un criterio endeble, el normal puede llegar a trastornarse igual o más que aquel que ha decidido no hacer lo que dicen que se tiene que hacer.

    Buscar salir de este círculo vicioso no significa rebelarse sin prudencia alguna (un rebelde con causa y no sin ella). Toda rebeldía deberá tener una razón de ser. Todo el riesgo deberá tener una razón y también deberá estar sujeto a crítica. La crítica no solo debe de ir a aquello que se quiere romper, sino a la forma en que se quiere romper. Es decir, así como emitimos una crítica al sistema, debemos ser, a la vez, autocríticos, para evitar actuar por meros impulsos.

     

  • Cuando te vas de este planeta

    Cuando te vas de este planeta

    A continuación les contaré algo humano, tan humano que voy a preocupar a más de uno y confrontar a otros tantos. Pero es por su bien muchachos.

    Cuando te vas de este planeta

    Extraño que la muerte de un político gris (buen académico, buena persona, pero… político gris) como Alonso Lujambio, me hizo reflexionar un poco sobre el legado que dejaré cuando mi vida termine. Todos los seres  humanos tenemos esa necesidad de autorrealización, de haber sido alguien en nuestras vidas y que la gente se acuerde de nosotros. Muchos dirán que no es así, pero saben que sí lo es.

    No se trata de ser megalomaniaco, pero hay que razonar un poco. ¿A quién no le gustaría irse de este mundo dejando una familia unida? ¿A quién no le gustaría irse sabiendo que logró crear una empresa, o bien de ser un empleado, terminó siendo un director ejecutivo?. Modalidades hay muchas que pueden tener que ver desde el amor o el dinero, hasta la espiritualidad. Pero la necesidad ahí está. Y la verdad que alguien que deja este mundo sin haber dejado nada fue cuando menos un mediocre. Una persona que no merecería ser aplaudida cuando su ataud es retirado del templo al final de la misa.

    Yo creo que todos los seres humanos tenemos una misión, algunas religiones lo interpretan así, y yo incluso lo veo igual desde un punto de vista más laico. Lo que podemos dejar en la vida va de acuerdo a nuestras capacidades para realizarlo. Pueden ser cosas no muy vistosas, pequeñas, pero trascendentales. Eso hace la diferencia entre quien ejerció su naturaleza de ser humano y quien vino a vegetar.  No necesariamente aquella persona que deja huella tiene que ser reconocida por todos, muchas veces lo que un humano deja en dado momento no es reconocido ni visto, pero esta persona sabe que lo dejó. No se trata de adquirir fama, porque todos te pueden aplaudir por no haber hecho nada, se trata de trascender, y en dicha trascendencia, lograr incidir positivamente en otras personas.

    Para trascender no importa el credo ni la ideología política. Se trata de ser valiente y tener una actitud positiva, de tratar redimirse como ser humano. De ser grande y no grandilocuente. Para dejar un legado es primero saber que es lo que uno quiere ofrecer. Vivir falsamente para los demás, es decir, el qué dirán, es una forma de autosabotaje. Aquellas personas que viven así son egoístas, porque no les importan los demás, les importa solamente su aprobación; alguna vez todos nos hemos preocupado por esto y dentro de nosotros sabíamos que éramos unos ególatras. La gente que busca hacer algo por los demás lo hace sabiendo que en ocasiones esa gente a la que quiere beneficiar no va a estar de acuerdo, y aceptará pagar el precio.

    La persona codependiente no va a ser recordada positivamente por aquellos que fueron objetos de su codependencia. ¡Paradójico! Pero totalmente real y cierto. Y no lo llamaría persona, porque el significado etimológico de esa palabra es «por delante de la cara». La gente codependiente, preocupada por lo que dicen los demás, están detrás de la cara. y una persona que se esconde, es una persona que no puede salir de sí misma, y es una persona que no puede dar a los demás.

    Yo si quisiera abandonar este mundo dejando mi legado. Que sepa que incidí positivamente en la vida de terceros. No sé que piensen ustedes, pero me sentiría frustrado si no lo logro. Y esa frustración es normal, si no me preocupara, tal vez no podría considerar un ser humano.

  • El sufrimiento necesario para una vida plena

    El sufrimiento necesario para una vida plenaMucha gente cree que hemos venido a la vida a gozar de los placeres que esta nos da, a derrocharnos en felicidad. Y es que así nos lo han vendido. El hombre hedonista es el hombre feliz, es el que suponen (porque yo lo considero incluso utópico) tuvo una muy feliz infancia, juventud, adultez, gozó de todos los placeres, se acostó con chicas, fue admirado por la gente, es rico, buscó la buena vida. Pero es que eso en realidad es una falacia porque es inhumano; tal vez para que alguien llegue a tener una vida así, tiene que tener un gran soporte económico (primero de los padres) y una disciplina laxa; después heredar una gran fortuna. Pero aún así deberíamos pensar si esa gente es en realidad feliz, porque es una felicidad superficial, que a través del tiempo, por la costumbre, termina sabiendo a nada, y la vida termina perdiendo sentido. La vida de estas personas no tiene un propósito, y bien, es cierto que todos los humanos por naturaleza queremos «cada vez más», pero el hombre hedonista al no tener propósitos termina encontrando incluso esa felicidad que sus otros placeres ya no le pueden proporcionar en agentes nocivos.

    El sufrimiento es algo indeseable porque es un sentimiento negativo, pero dicho sentimiento por algo existe en la naturaleza del ser humano, tiene una función en el mecanismo de supervivencia, y también tiene un propósito donde cuando este es bien manejado, puede conducir a una vida plena que los placeres mundanos no pueden proporcionar. En mi caso, hace dos años tuve momentos bastante difíciles, no entendía lo que pasaba e incluso me parecía injusto porque «yo no le había hecho nada a nadie», y trataba de hacer las cosas bien, duré algun tiempo en depresión pero no perdí la esperanza y a pesar de mi situación anímica, busque construír, seguir adelante, porque sabía que si tiraba la toalla, el efecto iba a ser bastante peor. Curiosamente esos desagradables eventos me orillaron a ir tomando decisiones que con el tiempo se convirtieron en cosas fructíferas a un punto en que termino agracediendo el haber pasado por todo eso. Y no es solo eso, sino que todo esto te da un sentimiento de autorrealización, te hace crecer como persona y terminas valorando muchas cosas que antes no tomabas en cuenta. Esto te hace sin lugar a dudas una persona más fuerte, con más capacidad de enfrentar los retos.

    Muchas veces el sentido de la autorrealización (una necesidad inherente al ser humano) se da cuando después de un trabajo arduo, duro donde el sufrimiento, ciertas dosis de estrés y ansiedad, son una constante, y donde al final superada esa etapa se empiezan a ver los frutos. Esa felicidad es placentera y más duradera que la «felicidad hedónica» que nos quieren vender. Porque el orgullo de haber logrado cosas importantes marca la vida de una persona, e incluso cuando esta por alguna razón cae (porque aceptémoslo, no tenemos todo el control de nuestras vidas), este sentimiento de haber logrado metas y proyectos sirven para que el ser humano pueda volver a tomar impulso para salir adelante. En cambio si el modus vivendi del hedonista se deteriora, no sabrá que hacer, muchos de sus «amigos» que estaban por conveniencia se terminarán yendo, quedará solo y sin ningún arma para hacer frente a la adversidad. Y sufrirá, pero sufrirá a un punto que rebasa el límite de lo sano, y con su poco carácter caerá en una mala vida, posiblemente se refugiará en el alcohol, en las drogas, maldecirá la vida, se perderá, más porque siempre fue un barco sin rumbo alguno.

    Para terminar este artículo, les comento una enseñanza que se me quedó grabada. En algún momento de mi vida necesité tomar medicamentos para regular las descompensaciones químicas que sufría (era un problema netamente químico y orgánico, mas no algún problema de actitud), este doctor también se encargaba de dar una especie de terapia para que los pacientes aprendieran a controlar su ansiedad. Abrió la ventana de su consultorio, donde lo que había a la vista eran varios edificios modernos, y me decía, -las dosis razonables de ansiedad hace que la gente busque cosas nuevas, ideas nuevas, todo esto que ves, es gracias a gente que tuvo que crear una buena idea, ya sea para tener el dinero para mantener a su familia, o para lograr crecer en base a su esfuerzo; no fue gente que vino a vivir la felicidad-. Y me puse a pensar, el hedonista en realidad contribuye poco al progreso de la sociedad. Más bien se alimenta de aquellos que de algna forma sufrieron para terminar desarrollando tecnologias que ahora consumimos, nuevos modelos de transporte, casas, edificios, ciencia, medicina entre otras cosas. El hecho de querer venir a «vivir los placeres de la vida» es una posición sumamente egoísta, y lo peor es que esta gente no termina siendo tan feliz como cree.

     

  • Los sueños de las personas

    Cuando me refiero a los sueños de las personas, no me refiero a lo que soñamos al acostarnos en la cama. Si no a los sueños y anhelos que tenemos en vida. Paulo Coelho, que por cierto no es precisamente de mis escritores favoritos, dijo una frase que me gustó, dice así «Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.» Si, a eso que llamamos autorrealización. Eso que es el motor de nuestras vidas y muchas veces nos determinan, porque se percibe de una forma diferente al ser humano autorrealizado, que al ser frustrado. El primero sirve de ejemplo y al segundo no muchas personas se le acercan.

    Cumplir un sueño es difícil, porque para que un sueño valga la pena, debe de tener cierto grado de dificultad, pero a la vez debe (o debería) ser alcanzable (digo debería, porque muchas personas se plantean sueños irrealizables o utópicos). Al principio uno está motivado por lograr su sueño, pero en el recorrido se va encontrando con piedras en el camino que muchas veces lo hacen desanimarse, aunque aquí hay una diferencia: Unos se rinden, pero otros deciden cambiar de estrategia, porque para lograr las metas es cierto que no existe un único camino, sino que la persona se debe de plantear alternativas para llegar a él.

    Yo a mis 29 años tengo muchos sueños y anhelos, algunos van en el camino de ser, otros han quedado un poco estancados. También he buscado variar y tener varias alternativas. Esto de hacer algo y ser alguien en la vida es algo difícil. Uno tiene el anhelo de aportar algo a la sociedad y a uno mismo. No me quejo, tengo mi pequeño negocio, tengo mi blog, tengo mis proyectos, pero pues quisiera realmente que todo esto fructificara y se consolidara. Estoy en la búsqueda de la independencia personal y económica y vaya que es difícil lograrlo. Existen diferentes caminos, y parece que he escogido uno de los más difíciles.

    Según Maslow, el punto culminante del ser humano es la autorrealización, es cuando el ser humano se reafirma como tal y pasa de ser algo a alguien. El que logra sus sueños logra reconocimiento, el que no, simplemente pasa a ser un don nadie, pasa a engrosar las estadísticas de la población. Yo me dí cuenta al comparar los sepelios de gente que había triunfado en sus vidas y de gente que no lo había hecho. En los dos casos iban siempre los seres queridos (familia nuclear, familia extensa, amigos cercanos), pero en el caso de la gente autorrealizada me dí cuenta de que el sepelio estaba lleno, porque aparte de los amigos y seres queridos, estaban aquellos que admiraban al fallecido, había mucha gente curiosa; en cambio en los sepelios de las personas que no lograban nada, todo se reducía a un pequeño círculo de seres queridos y amistades cercanas.

    Las religiones dicen que la vida no culmina aquí, sino que es una etapa para llegar a un mundo superior. Yo difiero, independientemente de si exista o no ese mundo superior. La vida solo es una y culmina con la muerte, y creo que la persona es más grande cuando logra trascender en ella. Un defecto que yo le veo a algunas personas religiosas (digo algunas porque no son todas) es que en la vida se quedan esperando, no luchan dentro de ella, solo buscan la salvación divina, y para mí, ese es una forma muy mediocre de ver las cosas.

    La vida está hecha de eso, de sueños y anhelos. De la búsqueda de la gloria personal y de la capacidad de compartirla con los demás. La vida no es ningún trámite, la vida es el fín del ser humano. Quien lo niegue pasará inadvertido por ella. Y para mí, ese tipo de gente no debería merecer la gloria eterna.