Etiqueta: Autoritarismo

  • México, entre la acción y el autoritarismo

    México, entre la acción y el autoritarismoHe venido diciendo que desde hace algún tiempo algunos sectores de la sociedad mexicana han ido despertando de su letargo, se ha visto un mayor activismo entre estos sectores que generalmente están compuestos por jóvenes. Esto podría encausar a un cambio de una democracia representativa (ya de por sí nuestra democracia es incipiente) a una democracia participativa. Por esto es que el 2012 es un año crucial, porque México tendrá que elegir entre la acción y el autoritarismo, se verá de que están hechas estas nuevas generaciones que deciden desepertar. Hay otra parte que quiere regresar al autoritarismo, o si no lo quieren, es displicente, o bien, están promoviendo su regreso bajo engaño creyendo las promesas de un «México mejor», o bajo la apariencia de un fenómeno mediático que atrae a masas que generalmente no se involucran en el quehacer político y siguen pensando en que el gobierno debe de resolverle sus problemas sin tener ellos también responsabilidad en la mejora de su entorno.

    Aunque quiero aclarar, la sociedad no habrá tomado necesariamente la decisión final al llegar el primero de Julio. Incluso, con la probable llegada de Peña Nieto al poder, se verá si este despertar ciudadano es lo suficientemente fuerte para poder contrarrestar un gobierno que se ve a todas luces autoritario. Lo sucedido en la Ibero, las marchas programadas en contra de Peña Nieto por supuesto que son una muestra de que la gente ya está dispuesta a salir a las calles para protestar contra aquellos políticos que tienen como fin último mejorar al país, y es un primer paso; sobre todo porque muestra una mayor autonomía de estos sectores de la ciudadanía. Los priístas están preocupados por el hecho de que al llegar a la presidencia tendrán una fuerte animadversión por parte de un gran sector de la sociedad, y es que no la hayan tenido en épocas anteriores; sino que antes solo se criticaba a los candidatos en la sobremesa o en las reuniones con los amigos o parientes (con algunas excepciones). La juventud de hoy no está dispuesta a quedarse con los brazos cruzados, y la instauración de un régimen autoritario se antoja un tanto más difícil.

    No solo es el hecho de que las nuevas generaciones son más activas en el quehacer público que sus antepasados, sino que herramientas como Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles ayudan a estos jóvenes a organizarse en un medio donde el gobierno no puede hacer casi nada. Incluso creo que la llegada del régimen autoritario o como Vargas Llosa le llamaba «la dictadura perfecta», podrá ser un parteaguas para que ese activismo pueda crecer, más cuando sabemos que nuestro país es una olla de presión a punto de explotar en cualquier momento. Probablemente los jóvenes no acepten de ningún motivo alguna tentación autoritaria y harán todo lo posible para defender lo que se había ganado y lo que no se ha ganado pero se puede obtener.

    Creo que deberíamos estar ciegos si pensamos que el PRI pretende ser un partido democrático en Los Pinos, hace poco, el diputado federal del PRI, Arturo Zamora Jiménez, propuso la iniciativa de enviar a la cárcel a aquellas personas que calumnien a políticos. Yo mismo tuve la oportunidad de hablar con Twitter hace algunos días sobre esta situación con el diputado, a lo cual respondió, les muestro la conversación:

     

     

     

     

    Arturo Zamora habla de sancionar con cárcel no las críticas, sino las calumnias, pero a pesar que dice que el Derecho se encargará de cuidar las definiciones, sabemos que todos los políticos y en especial los de su partido, son especialistas en tergiversar las definiciones y podrían usar esto como un arma en contra de la disidencia. Dice también que el daño que provocan las calumnias es irreparable, aunque no estoy totalmente de acuerdo. A los políticos que la colectividad mexicana desprecia son aquellos que efectivamente han estado dentro de actos de corrupción, intereses y demás actividades que perjudican al país. Esta ley tiene un claro objetivo, y es blindar todavía más a Peña Nieto y a su dirigencia cuando lleguen más al poder, porque con esta ley, no muchos se animarán a criticar; tan fácil como que el gobierno presente contrarréplicas que son falsas (como lo han venido haciendo desde la campaña) y bajo estas argumentar que el hipotético presidente ha sido calumniado para encerrar a periodistas y a críticos.

    Es por todo esto que la sociedad debe jugar un papel muy importante. Por más rápido lo haga, los costos serán menores; si la sociedad tarda podríamos ver fenómenos incluso más violentos como algo parecido a lo que sucedió en Egipto con la primavera árabe. Ahora más que nunca debemos darnos cuenta del papel que debemos jugar nosotros. Ciertamente no existe un candidato idoneo para gobernar en el país, pero si a mi parecer existe una distancia (para mal) entre Enrique Peña Nieto, y los dos contrincantes, Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota. Votar por uno de estos dos últimos no resolverá a fondo de ninguna manera los problemas del país, pero al menos existirán las condiciones para que la sociedad pueda irse involucrando más en el quehacer público sin temor a que los participantes puedan ser reprimidos o encarcelados. Es decir, la idea será tener un mandatario que al menos tenga el barco a flote mientras los ciudadanos tomamos acción y logramos poner nuestro grano de arena para que este país pueda salir adelante.

    Una última acotación que quería hacer, que tal vez va un poco fuera de este tema, y es con la visión de López Obrador sobre «La Mafia». El diagnóstico del «Peje» es correcto, eso no se niega, hay grupos de interés (o élites) que quieren imponer a su candidato y mantener sus privilegios a costa de lo que sea, los cuales por supuesto estorban en el propósito de consolidar la democracia en México. Pero se equivoca al hacer la dicotomía entre malos y buenos. Porque el comportamiento de estas élites (las cuales son corruptas y corrompen a la vez) es generada por la idiosincrasia y la cultura mexicana que todos heredamos, es decir, no es un problema solo de ellos, es un problema nuestro. Y la mayoría de la sociedad me atrevo a decir, se comporta como ellos, nada más que el impacto que tienen sus actos son mínimos al tener menos recursos y por ende, menos poder (aunque si los conjuntamos, vemos que si hay un fuerte impacto). Posiblemente si se «acaba» con Televisa, llegará otra cadena que con el tiempo hará el mismo «trabajo sucio». Y el problema pasa no por acusar a las élites de todo, sino por una reingeniería social, donde nos demos cuenta que estamos haciendo algo mal y tenemos que empezar a cambiar. Es un trabajo duro, y a veces lamentablemente se necesitan de golpes duros para que la sociedad se concientize, como pasó con el Chile de Pinochet.

  • Peña Nieto, la Ibero y las clases medias

    Peña Nieto, la Ibero y las clases mediasUna amiga me preguntaba que por qué existía un odio generalizado de las clases medias frente a Enrique Peña Nieto, así como lo hubo con López Obrador en el 2006. Le comenté (sin pensar mucho) que esta caricaturización de Peña Nieto era debido al miedo del regreso de lo peor del PRI, pero luego me puse a pensar en esa pregunta más a fondo, porque a veces dicho odio se torna en agresividad sobre todo en redes sociales con hashtags como #EPNChingaTuMadre entre otros, ciertamente a pesar de la poca integridad del candidato a veces la agresividad llega ya a puntos extremos. La entiendo pero no la justifico, la entiendo por el sentimiento de miedo que genera la entrada de un candidato que representa la peor facción de un partido que pareciera tener todas las intenciones de regresar al autoritarismo y por el hecho de que se podría destruir lo que se ha avanzado en materia de democracia, democracia que si bien es incipiente, existió si, un avance, y no solo gracias al PAN como ellos creen, sino también a las izquierdas y al mismo Ernesto Zedillo. Pero no la justifico porque si bien los mexicanos nos gusta caricaturizar y burlarnos de las tragedias, creo que mentar madres no ayuda a construir, y tampoco ayuda al propósito que deberían tener aquellos que tienen miedo de la llegada de Peña Nieto que es hacer que la gente se de cuenta de que es y que representa.

    Creo que el repudio hacia Peña Nieto es genuino en su generalidad, si bien, en el 2006 cuando se odió a López Obrador, dicho odio fue creado por una guerra sucia, ahora este inició porque la gente de verdad tenía miedo y nadie tenía que venir a decírselos. Ciertmente Josefina inició una campaña de guerra sucia, pero esta se lanzó mucho después de que la gente mostrara su posición frente al priista e incluso ha tenido poco impacto. Lo que pasó en la Ibero es algo genuino, no hubo nada «arreglado» como sugiere el coordinador de campaña de Peña Nieto Luis Videgaray, ni Obrador metió las manos. Porque primero, en los videos se puede constatar que los «manifestantes» son los propios estudiantes, de clase media, media alta y alta, y eso se constata por su forma de vestir, por su apariencia y por el hecho de que varios de ellos traían iPhones, iPads y demás artefactos grabando lo sucedido. Pero por su parte si se pudieron ver militantes de Peña Nieto, gente más pobre que naturalmente uno se da cuenta que de ninguna manera podría ser estudiante de una universidad privada.

    El repudio de la Ibero hacia Peña Nieto nos explica el por qué el priísta no quería asistir a las universidades, tal vez por las críticas ante su objeción a debatir y abrirse a espacios públicos, decidieron hacerlo una vez para tratar de callar bocas, pero les salió el tiro por la culata. Es un hecho que Enrique Peña Nieto no es bienvenido a las universidades, no solo es el caso de la Ibero, en el ITESO en Guadalajara (otra universidad privada) se hizo un estudio donde cerca de la mitad de los estudiantes afirmaba que iba a votar por López Obrador (51%), en segundo lugar estaba Josefina Vázquez Mota (30%), y ya muy lejos, con nisiquiera el 7%, incluso había más anulistas que gente que pensaba votar por Peña Nieto.

    El incidente de la Ibero es un acto genuino donde los estudiantes ejercieron la libertad de expresión. Jamás se utilizó la violencia, se arrojaron objetos, y todo se limitó a consignas «Peña Nieto, entiende, la Ibero no te quiere», «Atenco no se olvida» o la más fuerte «Peña Nieto, asesino», máscaras de Carlos Salinas o carteles. Ni siquiera se escucharon palabras altisonantes como las que si se usan en Twitter, especialmente por los votantes «duros» de López Obrador o también por algunos panistas o indecisos que se dejan llevar por las emociones. Más bien lo preocupante es la posición del PRI ante estos hechos, su presidente Pedro Joaquín Coldwell dijo que se debería investigar y castigar a los estudiantes «involucrados», afortunadamene la Ibero le dio una respuesta negativa ante su petición. Naturalmente Peña Nieto estaba preocupado, pero no creo que sea tanta la preocupación que pueda haber sobre el comportamiento de las encuestas, sino la animadversión hacia su persona que habrá si llega a la presidencia. Si a Calderón lo odiaron los pejistas lo que le preocupó demasiado al panista, Peña Nieto tendrá en contra a panistas, perredistas, indecisos y anulistas, es decir, todo aquel sector de la población que no es priísta. No solo eso, la sociedad está organizándose para marchar y hacer lo posible civilmente para que Peña no llegue a la presidencia, ya se organizaron dos marchas, una en la Ciudad de México y otra en Guadalajara, marchas que al parecer son organizadas por ciudadanos y no por partidos políticos de oposición.

    Enrique Peña Nieto deberá estar preocupado, porque ante la tentación de regresar al autoritarismo, la olla de presión podría explotar. El PRI regresa con su sistema corporativista casi intacto, pero con una realidad diferente, cuando dejaron el poder, no había mucho más allá de Televisa y los medios predominantes. Ahora existen las redes sociales, Internet y varios medios alternativos. Si Peña, en caso de que llegue al poder, muestra señales de autoritarismo, podríamos ver algo así como la primavera árabe en México. La sociedad incluso es ya menos pasiva que hace 20 años y cada vez más personas están dispuestas a salir a las calles.

    Regresando al inicio, de ¿por qué la gente odia tanto a Peña Nieto?, hay que notar algo, y es que existe una cosa que es muy similar al odio que se le tuvo a George W Bush en Estados Unidos en sus últimos años de mandato. Peña Nieto no es un Salinas, no es el que orquestará todo en el gobierno, simplemente será igual que George W Bush, títere de varios intereses, la mayoría dentro de la facción más sucia de su partido, de televisoras y algunos otros agentes más, esto lo digo porque es fácil apuntar a Peña Nieto porque es lo visible, lo tocable, pero los de atrás se podrán lavar las manos fácilmente y hay que tomar en cuenta eso.

  • Autoritarismo.

    Autoritarismo en MéxicoFelipe Calderón y López Obrador nos vuelven a dar la muestra de lo debil que es nuestra democracia. Ellos siguen extrañando tiempos pasados donde todo se hacía con mano dura y con cambios radicales, tal vez Felipe Calderón está mas evolucionado, porque mientras el peje busca imitar a todos esos caciques y pseudorevolucionarios, Calderón se muestra como un hombre moderno impulsando el autoritarismo XXI made in USA.
    Vamos por partes. El peje comentó que si se lleva a cabo la reforma energética, va a ver violencia. Así lo sugiere el presidente legítimo; el dice que va a bloquear aeropuertos y todo lo necesario. Cree tener toda la razón, y pone como ejemplos a Venezuela (pfftt, no mames) y a Ecuador como ejemplos de como se debe usar el petroleo. Si bien uno de los «pocos puntos» a favor de AMLO es que su movimiento era pacífico, ahora posiblemente no va a serlo. Uno que cree que con violencia se soluciona todo. Es cierto que generan polémica este tipo de reformas, pero existe algo que se llama razón, cosa que no puede entender.

    Y por otro lado Felipe Calderón ahora va a seguir los consejos de papi Bush. Y no, no lo dice «La Jornada», esto apareció en el artículo de hoy de Sergio Sarmiento quien nos dice que «Siempre ha habido políticos mexicanos que quieren que nos parezcamos a Estados Unidos. Quizá por eso no deba sorprendernos que el Gobierno de Felipe Calderón, junto con diputados del PAN y del PRI, estén tratando de imponer una reforma judicial que permitiría en nuestro país los abusos que los estadounidenses han realizado en Abu Ghraib y Guantánamo.»

    «Los mexicanos perderíamos la presunción de inocencia: seríamos castigados por delitos de delincuencia organizada sin que el Estado comprobara nuestra culpabilidad. La Policía y el Ejército podrían meterse en nuestros domicilios sin molestarse en obtener la orden de un juez.»
    también comenta. Es decir, ahora las políticas del terror las tenemos en casa (para algo sirvieron los atentados del EPR).

    Pero bueno, esos son nuestros queridos políticos.