Etiqueta: Autoritarismo

  • La fotografía de Rubén Espinosa

    La fotografía de Rubén Espinosa

    Rubén, el freelance que trabajaba para la Revista Proceso, y que huyó de Veracruz al Distrito Federal porque decía que empezaban a perseguirlo gente sospechosa. Rubén salía al campo de acción a cubrir protestas o a tomarle fotografías incómodas al infame regordete Gobernador de Veracruz  Javier Duarte, Rubén tenía que tomar muchas decisiones, algunas técnicas como el tipo de lentes que tenía que usar para tomar «esa foto» ¿Un gran angular, un 50mm o ya de plano un zoom?, la apertura de la lente, la velocidad de obturación o el ISO en caso de que estuviera en condiciones de poca luz; tenía que pensar en el encuadre y la composición de la foto. Además de todo eso que ya es muy complejo, Rubén Espinosa tenía que arriesgar su pellejo para «hacer democracia» con su equipo fotográfico y para contarnos a todos una historia.

    La fotografía de Rubén Espinosa

     

    Rubén se la jugó y perdió, no sólo perdió él, perdimos todos, la democracia y la libertad de expresión se llevaron otro revés. Rubén, activista social fotografíó a Javier Duarte en posturas incómodas. En una, que fue utilizada como portada para la revista Proceso, aparece Javier Duarte con una gorra de policía luciendo su panza, en otra sale el mismo Gobernador haciendo una mueca chusca y extraña. A veces a los poderosos más que la crítica, les molesta que los retraten de tal forma que puedan ser objeto de burla. La portada lastimó tanto que el gobierno de Duarte compró a granel la revista para que no fuera exhibida o fuera lo menos vista posible. A partir de que Rubén Espinosa tomó esa fotos, comenzó a ser perseguido y huyó a la colonia Narvarte del Distrito Federal. Creyó estar a salvo, no lo estaba, y fue asesinado junto a 4 mujeres.

    Creo que no es difícil deducir que la orden vino del gobierno de Duarte, #FueElEstado. Esta muerte nos confirma la regresión que estamos viviendo en México y la lucha desenfrenada del gobierno actual contra la libertad de expresión. ¿Se podría esperar que el Presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno tomen cartas en el asunto y vayan en contra del autor intelectual de su asesinato? Se vale soñar, recuerdo que cuando en el programa Tercer Grado «cuestionaron» a Peña Nieto por estar en el partido de «los dinosaurios», el se defendió afirmando que en su partido también había jóvenes y vitoreó a Javier Duarte. La tradición antidemocrática del partido que encumbró al Presidente es la que facilita que asesinatos y «ajusticiamiento» de personas que se oponen al gobierno o no piensan como ellos.

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    Ella se llamaba Nadia Vera, activista de Xalapa del movimiento #YoSoy132, fue brutalmente asesinada junto con Rubén y otras tres mujeres más.

    Seguramente harán lo que saben hacer muy bien, dejar que el tiempo pase, mientras vemos en nuestra cara como los espacios para podernos expresar se van acabando. En un gobierno democrático no puede caber que una autoridad mande a matar a jóvenes por el simple hecho de tomar fotos incómodas. ¿Que hará el Gobierno? ¿Al igual que Peña, mandará a poner a uno de los suyos como Virgilio Andrade para que los autoinvestigue?

    Estamos retrocediendo, estas historias ya habían quedado superadas y están regresando. Ya no es solo el narco quien atenta contra los derechos de quienes hacen periodismo, sino el mismo Gobierno, porque #FueElEstado.

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    Yesenia Alfaro Quiroz también murió, tan sólo tenía 19 años. Fue encontrado desnuda, amarrada, con signos de tortura y el tiro de gracia.

     

    Y lo más triste es que ya parece normal, ya no sorprende.

    P.D. «gobierno» en minúsculas es a propósito.

  • El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    El domingo se llevarán a cabo las elecciones en diferentes municipios de la República Mexicana, además del estado de Baja California peleado por el priísta Trenti y el panista Kiko Vega. Carmen Aristegui en su programa de MVS Radio llama a Gustavo Madero, Preidente del PAN, a quien se percibe frustrado y a veces pareciera que tiene ganas de llorar, con una voz quebrada y un fuerte sentimiento de impotencia, afirma que el año pasado cuando el PRI ganó la Presidencia los mexicanos se preguntaron si se trataba del nuevo PRI o del viejo PRI. Madero afirma que las noticias son muy malas, que es el mismo PRI de siempre, que le están saliendo garras al dinosaurio y hace puras marranadas. -¡esto está de la chingada!- dice.

    El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    Las acusaciones no son cualquier cosa. Desde compra de votos, secuestros, montajes, violencia y hasta asesinatos. Actos despreciables que son vistos por los tricolores como meros actos pragmáticos. En sí lo que sucede no es sorprendente, es el PRI, en su ADN nunca ha estado la democracia, y sería utópico pedir un cambio, porque su carácter autoritario y ventajoso les ha servido muy bien.

    No solo el PAN hace esas demandas. El PRD denuncia una violencia electoral inédita que busca determinar las elecciones. Pero Madero termina siendo la muestra fehaciente de la impotencia de la oposición ante el partido en el gobierno. Se los comieron vivos, los dividieron con un Pacto por México que en el papel decía que iba a unir al país para hacer los cambios que se necesitaban. ¡Oye, Peña, tus hombres están comprando vot….! -Recuerda el Pacto por México-, ¿Por qué no han sancionado a nadie por lo de… -Recuerda el Pacto por México.

    Peña Nieto se ha tratado de mantener ajeno a las artimañas que hace el PRI en todos los estados donde va a haber elecciones. Pero ante los reclamos de oposición no ha hecho absolutamente nada, e incluso le dijo a Rosario Robles, implicada en las estrategias electorales en Veracruz, que aguantara las críticas.

    Pero no solo podríamos hablar de la displicencia premeditada de Enrique Peña Nieto. Sino también de aquella de la oposición que hasta que no «le sudaron» no prendieron los focos rojos. Desde hace meses se hicieron públicas las denuncias de ilegalidades electorales en Veracruz y en realidad no pasó mucho. El Pacto por México quedó en entredicho, pero al final, todo siguió igual. Ahora Madero lo vuelve a poner en entredicho, se muestra muy preocupado, habla de una regresión, del riesgo de la pérdida democrática, pero también se excusa de los errores de su partido, de las divisiones internas que afirma no existen y son invención del PRI, pero que en realidad son totalmente reales. Que claro que otra cosa es que una de las estrategias del PRI ha sido ahondar las divisiones en la oposición.

    La oposición se ha quedado con pocas armas, a pesar de que al menos en los primeros tres años, tienen tal acomodo en el congreso,  que le pueden hacer frente al PRI. Pero con su impotencia ante las elecciones de estado venideras, posiblemente en los otros tres, los priístas hagan lo que les plazca con este país.

    La oposición, todavía oposición, se está quedando muy corta. En las redes sociales colocaron una curiosa petición donde un usuario le pide a Madero romper el Pacto por México, armar una revolución como su abuelo (su tío abuelo en realidad), y eso me recordó que tal vez su poco carácter sea un mal de familia. A Ignacio Madero en algún momento le faltó determinación, lo cual le hizo caer ante Victoriano Huerta. Su nieto adolece de lo mismo, y tal vez de una forma más grave. En la entrevista con Aristegui se veía a una persona muy enojada. Pero más que una persona con carácter, parecía un niño que llegaba llorando con la maestra porque le habían pegado.

    Sin embargo, Madero tiene razón, el PRI quiere restaurar el régimen presidencialista. ¿Y dónde están los #YoSoy132 que tanto criticaron la imposición de Peña Nieto? ¿Dónde están todos? Sí, podrán ser elecciones locales en su mayoría, pero el problema es nacional. Si el PRI se sale con la suya, entonces habremos dado un importante paso a dicha restauración. Es preocupante, muy preocupante.

  • Regresó el presidencialismo

    Regresó el presidencialismo

    Ciego el que no quiera ver, lo que nos temíamos todos ha regresado, el presidencialismo está de vuelta, aquello que representa un peligro por las consecuencias que ha tenido para la nación esa forma de hacer política. El PRI es el mismo de siempre, es el nuevo viejo PRI, ni siquiera en su cara más reciente, puesto que Ernesto Zedillo separó la figura del Presidente con la del partido. Peña se encargó de regresarlo a su estado anterior. El mismo Camacho Quiroz, Presidente del PRI, en la asamblea pasada, afirmó que eran un partido vertical en torno al Presidente (más propio de una dictadura que de un régimen democrático). Todo apunta, lamentablemente, a una regresión.

    Regresó el presidencialismo

    Al PRI no se le puede pedir mucho, porque el autoritarismo y el paternalismo es lo que les ha funcionado, es parte de la cultura tricolor. Todos los priístas alineados como soldaditos en torno al «Señor Presidente» (aunque detrás de la figura de un Presidente limitado, haya alguien detrás), donde pueden haber elementos muy valiosos, pero que debido a esa supeditación, no lograrán incidir tanto como lo sería un partido con vocación democrática. Camacho Quiroz le dice, en la tradición viejopriísta, a Peña Nieto, «Presidente, compañero Enrique Peña Nieto» (una versión light de ese comunistoide «camarada» que se usaba para llamar a los dictadores soviéticos).

    Esta regresión incluye la cooptación de las instituciones que procuraban la democracia (o algo de democracia) en el país, debido a que esta es un estorbo para las formas de gobernar del PRI. Regresa el Tlatoani, la dictadura perfecta. Habrá que pensar hasta donde pueden llegar ante un entorno que parece haber cambiado algo de los años 80 a la actualidad. Lo triste es que ese cambio no lo fue tanto, no se les está haciendo difícil regresar las instituciones a donde estaban, regresar todo a donde estaba. Aunque tal vez lo que se antoja más difícil, será acabar con la pluralidad de información ganada de tajo, en parte por el precio que podrían pagar, y también porque los nuevos medios como Internet hacen casi impensable poder restringir la información al nivel que se hacía anteriormente. Aún así, si podemos ver una disminución de voces críticas debido al bozal selectivo. Por esta razón callaron a Pedro Ferriz de Con.

    Este es el PRI de siempre, el de las traiciones, el de los manotazos, el que «hace justicia» castigando a algún personaje nocivo para la nación como Elba Esther Gordillo, pero con propósitos políticos y no de justicia.

    Algunas personas, columnistas, que todavía creen en un «Nuevo PRI» afirman que el hecho de que el interior del partido sea autoritario, no quiere decir que así lo sea fuera de este. Pero la historia nos han dicho que van de la mano. Siempre que el PRI ha estado supeditado al Presidente, toda la nación lo ha estado. En el sexenio en que un Presidente decidió romper con ello (Zedillo) también se dio una apertura más democrática. También se afirma que de esta forma, al no haber obstáculos, el PRI podrá sacar al país adelante. Ojalá pudiera pensar que sea así, pero este mismo esquema nos gobernó por 70 años, y ese sistema pocas veces fue exitoso, y cuando lo fue, fue en las primeras décadas de gobierno donde lograron cierto desarrollo. Quien presumiblemente está detrás de Peña Nieto (lo cual es notorio por la forma de hacer política y el programa económico) bajo en este mismo régimen, nos colocó en la crisis económica más profunda del siglo XX.

    Por ejemplo, La imagen institucional del Gobierno de Jalisco es igual a la de la Presidencia de la República, Lo que sugiere fuertemente la supeditación del primero ante el segundo, y que seguramente la presidencia tendrá control férreo sobre los gobernadores de los estados como antes, exceptuando de alguna manera, los que todavía están con la oposición. pero la presión del PRI es tal, que políticos como el Jefe de Gobierno de Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, ha estado muy de cerca del gobierno de Peña Nieto, en una actitud que algunos podrían ver incluso como servil, posición que presumo yo tiene que ver con cuestiones de supervivencia y de que le sería totalmente contraproducente voltearle la cara al «Señor Presidente» como sí se pudo dar el lujo Ebrard con Calderón en gran parte de su mandato.

    No, no importa que en las redes sociales, se burlen de la figura de Peña Nieto. Todas las afectaciones a la autoestima de Peña quedarán subsanadas, cuando los gobernadores y políticos lleguen en fila uno a uno y decirle «Disculpe usted, Señor Presidente».

  • ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    Le decía a un amigo mío que da terapia familiar, -Cuando critican a Peña Nieto en las redes sociales, no es que lo critiquen a él, sino a lo que representa. Me responde, -No, es él, es él, míralo, míralo.

    ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    Para decir cosas, uno debe tener autoridad moral con el fin de que «esas cosas» tengan credibilidad. Después de detener a Elba Esther Gordillo (me causa gozo verla detrás de las rejas, pero eso no legitima, en mi percepción, al gobierno, por obvias razones), Enrique Peña Nieto sale en cadena nacional para decir que nadie puede estar encima de la ley. ¿Tu pondrías confianza en alguien que te grita, imbécil o pendejo, constantemente? A mí, y a muchos ciudadanos con sus acciones nos han dicho eso, imbéciles, pendejos (y los memes en las redes sociales se entienden como una respuesta a esos insultos) ¿Debo creerles después de que me hayan insultado?

    No le creo a Peña Nieto. El que haya metido a la cárcel a Elba Esther Gordillo (movimiento político al fin) no anula el hecho de que compraron votos y usaron la voluntad de la gente, que con la Cruzada contra el Hambre quieren agrandar su clientela electoral (se aplicará en los municipios donde  habrá elecciones) cancelando la posibilidad a los pobres de salir adelante generando, y ampliando una relación de dependencia entre individuo y gobierno, no anula el uso de instituciones como el IFE y las amenazas para absorber al IFAI, no anula el hecho de que amarran contratos con empresas que ya habían defraudado a Pemex. Y nos dicen que nadie puede estar encima de la ley, con la excepción de ellos mismos.

    Tengo una bizarra admiración del oficio del gobierno actual, de la inteligencia tricolor que paradójicamente contrasta con la limitación intelectual del Presidente. Firman un Pacto por México, acaban con Elba Esther Gordillo (otrora amiga de ellos y creada por ellos). Se comprometieron a firmar una reforma educativa, que al final es pequeña, que prácticamente solo toca cierta profesionalización de los maestros, ¿avance? Sí, pero faltó mucho más, y es lo suficientemente insuficiente para romper las estructuras corporativas, la caída de Gordillo no garantiza nada, sino hay un cambio estructural llegará otro, o el gobierno utilizará el magisterio como botín político . Con Enrique Peña Nieto habrá apertura de medios, sí, con él, paradójicamente entrarán nuevos competidores al área que solo pertenecía al duopolio ¿Pero qué creen? Esa decisión fue tomada antes de la llegada de Peña Nieto, El dúopolio cedió a las peticiones de la Cofetel a cambio de poder incursionar en el terreno de las telecomunicaciones, que a largo plazo es un jugoso negocio en contraposición de la TV abierta cuya influencia será cada vez menor, es una decisión empresarial, no democrática. Pero los priístas lo venderán como sus logros, buscarán callar críticos con verdades… a medias, por eso mi admiración.

    La integridad es importante para mí, y no soy mocho, no soy persignado. Pero los principios de las personas hablan de como serán en el poder. No puedo esperar a una persona íntegra en aquel individuo que procreó varios hijos con diferentes parejas durante su matrimonio (aclaro, que sí, uno se puede equivocar, pero uno espera que esa persona enmiende sus errores y Peña está lejos de eso) y que no sepa decir frente a las cámaras de qué murió su esposa (en Estados Unidos, país más liberal que el nuestro, sería hombre muerto). No puedo esperar nada de una persona que no tiene principios ni creencias, que no los ha mostrado en lo absoluto. Incluso han existido dictadores autoritarios que dentro de toda su estructura intolerante, dejaban ver una escala de principios. Peña no los tiene, no es nada, es un pobre hombre,  y pareciera que no es consciente de ello, o bien, que se siente orgulloso de ello.

    ¿Podrán aplicar políticas que ayuden al país? Puede ser, no estoy cerrado a que algunas de sus políticas produzcan un beneficio a la nación. Pero el fin último parece ser, es el poder. Todos los políticos buscan poder, pero los políticos con principios, en esa búsqueda, se molestan en hacer algo por su nación, Peña Nieto no los tiene y eso es lo más preocupante.

    No puedo esperar un nuevo PRI cuyos integrantes están íntimamente relacionados con el gobierno de Salinas, ese que hizo que parientes y conocidos míos perdieran su patrimonio por medio de una crisis debida en gran medida a la corrupción. Se podría dar el beneficio de la duda si nos hubieran pedido perdón, no lo hicieron, más bien se rieron de nosotros. Si permitieron que eso ocurriera es porque sus intereses fueron antepuestos al desarrollo del país, entonces ahora puedo esperar que vuelvan a anteponer sus intereses. El PRI es el mismo, autoritario, jerárquico, corrupto, eficaz (hay que ser sinceros, y logran ser más eficaces que la oposición, sea para bien o para mal), de lealtades marcadas (más notorias que en cualquier otro partido) antidemocrático.

    Soy una persona imperfecta, y he cometido errores como cualquier ser humano, pero los he reconocido y trato de no cometerlos de nuevo, pero me creo una persona honesta, que se conduce en su vida rectamente. No soy una persona casada con algún partido político, en 2006 voté por Felipe Calderón, en 2009 anulé, en 2012 voté por López Obrador, incluso voté por un priísta en mi municipio, más por la persona que por su partido (no me arrepiento de ninguna de mis decisiones aunque haya cosas que no me gustan de ellos, y si me equivoco me viene valiendo un reverendo cacahuate). Pero sí estoy convencido de lo que no quiero. Y si un político que se acerque a lo que creo que se debe tener, sería alguien con dotes de estadista, con creencias puras, con un deseo por contribuir, con antecedentes decentes, que muestre confianza, que la gente le tenga respeto (ojo, respeto, no miedo). Entonces llegamos a la conclusión de que la antítesis directa de mi político modelo es Enrique Peña Nieto, ese pobre hombre, ese pobre político que desafía la máxima de Hank González. Peña Nieto es un pobre político, pero no es, un político pobre, bueno, en el aspecto material.

    El cambio verdadero posiblemente no está en López Obrador, ni tal vez Josefina haya sido tan diferente. Pero al menos estos dos, asumiendo yo que no son los políticos que necesita México de lejos, tenían decencia. Tenían ideas (qué podemos estar o no de acuerdo con ellas), había algo de creencias dentro de ellos dos. Con Peña no.

    No tengo de ninguna forma el placer de desear mal a Peña Nieto, incluso desearía que me callara con el ejemplo. Desearía que Peña Nieto fuera otra cosa. Más bien es molestia, coraje, porque deseo ver a mi país salir adelante y lo veo en un círculo vicioso. Porque de verdad, somos una nación que tiene la capacidad de ser un país desarrollado, y no tanto por los recursos naturales, sino por su gente, pero seguimos estancados. Yo me puedo comprometer a poner mi grano de arena para hacer de México un país mejor.

    Por cierto, no pueden venir a decirnos que «el cambio está en uno mismo» porque para predicar con el ejemplo, deberían cambiar ellos mismos.

  • Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Posiblemente, estés leyendo esto cuando Enrique Peña Nieto ya haya tomado posesión de la silla presidencial. Posiblemente le llames alternancia, o posiblemente le llames restauración, el tiempo (y no se necesitará mucho) dirá que fue en realidad. Llegó cuestionado por la forma en que se dieron las elecciones, pero a fin de cuentas el y su gente cercana tendrán el poder durante seis años si nada extraño pasa.

    Comprendo el miedo que genera en muchas personas el regreso del PRI al poder. El columnista en El Informador (diario de Guadalajara), Diego Petersen, afirma que si bien el PRI no es exactamente el mismo de antes y han habido gobiernos eficaces en los estados comandados por este partido, el gen ahí sigue, y afirma que el PRI se siente más cómodo dialogando con clientelas que con ciudadanos, a diferencia del PAN y PRD que se han mostrado abiertos. Yo no veo a un PRI muy diferente al que se fue, más bien se me hace muy parecido. Empero, la diferencia radicará en que el PRI gobernará a una sociedad que no es la misma de hace 18 años, cuando ganaron por última vez.

    El gabinete parece explicar lo que podría ser su gobierno, el cual puede tener anhelos de reformación, pero que añora a su vez, el pasado autoritario y antidemocrático. En el gabinete ciertamente existe gente capaz y preparada como José Antonio Meade, un destacado economista que suplió a Ernesto Cordero cuando este buscó fallidamente ser candidato del PAN. El problema es que Meade no será encargado de la Secretaría de Economía o Hacienda, sino de Relaciones Exteriores. Pedro Joaquín Coldwell es un político con una amplia trayectoria y experiencia, pero estudió lo que la mayoría de los políticos: Derecho. Además de ser un personaje intolerante (sobre todo por los comentarios dirigidos a los estudiantes de la Ibero a los que calificó de infiltrados) es un político muy capaz. Pero no tiene los conocimientos para desempeñar un cargo como Secretario de Energía y aún así, ahí estará. Manuel Mondragón fue Secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Marcelo Ebrard donde se lograron reducir los índices de inseguridad, y estará en el gabinete como subsecretario de planeación.

    Además de hombres capaces, que los hay, vemos también la fuerte influencia de Salinas, y también, claro está, la presencia del Grupo Atlacomulco, emanado del más rancio PRI y del cual formó parte Enrique Peña Nieto. Al menos algunos del Grupo Atlacomulco parecen sí, tener alguna capacidad, y no es un secreto escuchar que Chuayfett no tiene buena relación con Elba Esther Gordillo, lo cual podría ser uno de los puntos positivos del «peñanietismo». Hay otros personajes que en lo particular me preocupan, como Murillo Karam (PGR) y Osorio Chong (SEGOB) que no se me hacen personas precisamente con vocación democrática y de los cuales no me sorprendería ver salir a ese PRI que todos conocimos (desde Ordaz hasta Salinas).

    El gabinete de Calderón fue uno rodeado de sus más cercanos pero no de los más capaces. Con Peña Nieto es una mezcla, de los más cercanos, de los intereses satisfechos, y también de algunas personas con capacidad para desempeñarse bien, aunque algunos no estén en los puestos donde podrían desempeñarse mejor. Algo así como un equipo de futbol donde Messi fuera portero y Cech medio de contención. Hay otros nombres que sinceramente no los conozco, por lo cual me abstengo de opinar.

    Sea como sea, Peña Nieto es el Presidente de la República. Ante la inconformidad de muchos, los ciudadanos debemos tomar un papel más activo en la sociedad, que forma un contrapeso que más que oponerse y negar, busque construir a partir de los cuestionamientos que se hagan y se deben de hacer al gobierno en turno. Creo que parte del «regreso autoritario» o no, tendrá que ver con la posición que juegue la sociedad, y he aquí donde tenemos una responsabilidad. Donde el fin más que atacar al oponente, debe de ser el mejoramiento de nuestro país, aunque esto tenga que ser «a pesar de ese oponente».

    Confío, a pesar de todas mis preocupaciones (el gabinete más que gustarme, me preocupa), que este sexenio será de mucho aprendizaje. El PRI llega ante una sociedad distinta y una realidad distinta, con más acceso a la información y una mayor pluralidad para un gran sector de ella (sobre todo la conectada a Internet). Eso hará a la sociedad más responsable también de su destino. No puedo de alguna manera cerrar filas con un gobierno en el que no creo, pero si deseo que como sea, este sea un buen sexenio. Prefiero que me callen la boca, a decirle a los demás desde las ruinas ¿Vieron? ¡se los dije!.

  • #YoSoyDemocraciaEnPañales

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    No se trata de decirle a la gente que se ponga a trabajar, se trata de decirle que siga luchando e involucrándose, pero que se debe de hacer un replanteamiento y que se debe de aprender de los errores.

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    Hoy en Animal Político apareció un texto, una crítica al movimiento #YoSoy132 escrito por Gisela Pérez (quien fue parte de este). Esta vez no se trató de una crítica destructiva ni de la intención de un partido de acabar con este movimiento (como llegó a suceder con el PRI). Me parece un texto de lo más honesto que nos deja entrever lo que ha sucedido con este movimiento, y que ahora sí me concuerda. Pero lo interesante de esta nota es el trasfondo social y cultural que se mueve detrás de la sociedad mexicana. La intención no es descalificar de ninguna manera las expresiones sociales que se dan en el país, por el contrario, las aplaudo, y en este espacio las aplaudí. Más bien esto nos debe de servir de experiencia para ver donde estamos parados, y tal vez me preocupa un poco porque me pregunto si podemos aspirar a ser una nación democrática cuando pareciera ser que el grueso de la población no comulgan con sus principios.

    Lo que dice la carta en resumen (la pueden ver completa en el enlace anterior) nos habla de que #YoSoy132 fue un movimiento genuino por universitarios inconformes con unos medios de comunicación que desde su posición monopólica tenían la capacidad de impulsar presidentes (y vaya que lo lograron). Este movimiento fue creado por organizaciones privadas como la Ibero (que vaya que el corte socialista que imprimen los jesuita en el alumnado tuvo mucha influencia), la ITAM, el ITESM y otras universidades. Naturalmente al tratar de hacer crecer el movimiento, admitieron a alumnos de universidades públicas como la UNAM de donde se creó el ala radical de este movimiento. Dicho bloque liderado por una izquierda dura, dogmática y reaccionaria, encabezado por los llamados «Los Ultras» literalmente se comieron al ala de los moderados, dado que estos primeros tenían mucho más experiencia en realizar asambleas y reventar movimientos estudiantiles, con lo cual buscaron apropiarse del movimiento. Estos naturalmente vieron a los alumnos de las escuelas privadas como «fresitas burgueses neoliberales».

    Gisela Pérez en su carta profundiza como ocurrió todo esto. Pero a mí me deja algo claro, y es la falta de madurez social que permea todavía nuestro país, donde se cree que el autoritarismo debe de ser combatido con autoritarismo, como lo hacen estos sectores, quienes también en su mayoría son aficionados al futbol y son artífices de muchos altercados en los partidos de los Pumas de la UNAM. Las formas de estos grupos son parecidas a las de los partidos, con un alto tufo burocrático y verticalidad. Ese «modus operandi» no es muy diferente al del PRI que tanto critican. Donde pueden diferir en la política económica, pero donde sin darse cuenta, se parecen más en las cuestiones sociales. Tan efectivas son estas formas que tanto el PAN y el PRD han echado mano de ellas para hacer política, y tanto para que de alguna manera, los sectores más duros del estudiantes de universidades como la UNAM las usen.

    Es de hacer un verdadero análisis ver como un movimiento pudo sortear los embates del partido de Enrique Peña Nieto con gran eficacia, pero que pasado el tiempo, no pudo soportar sus propios embates y su autosaboteo. Esta semana, el movimiento trabajó en una propuesta para la democratización de los medios de comunicación. Algo que necesitaba el movimiento. El problema es que la propuesta más que enfocarse en la pluralidad, pareciera que buscan que el estado intervenga en dicha democratización con subsidios. Parece ser ya una batalla contra el duopolio y no a favor de la democratización. En esta propuesta fue notoria una mayor presencia del ala radical que del ala moderada quien pugnó por la apertura de más medios. Hace tiempo ya había señalado mi desacuerdo en la concepción de lo que debería ser la democratización de los medios.

    Este deterioro del movimiento es preocupante, porque en nuestro país se necesitan bloques opositores que tengan la capacidad de tolerar el disenso. Un movimiento así hubiera podido ser una mejor oposición ante el PRI (y ante cualquier partido que gobierne). Un movimiento que ataque ya no el efecto, sino las causas; que luchen por una mayor pluralidad en los medios, acabar la condición duopólica de lo dos medios principales, una reforma electoral (que hoy en día se ve sumamente necesaria) entre otros temas. Este deterioro y absorción por parte de los grupos radicales condenarían al movimiento al ostracismo, porque nadie querrá dialogar con ellos. Se vale disentir del resultado de las elecciones, del fallo del TEPJF, es totalmente válido. Pero ante una postura donde se desconoce la figura del nuevo presidente no se podrá hacer mucho y ya la historia lo ha mostrado. Si un Presidente electo tiene un grado de ilegitimidad tan alta que llega a la mitad de la población (como lo presumen algunos estudios) tendrá la necesidad de ceder, y es aquí donde los ciudadanos de a pie agrupados tendrían una gran oportunidad. Pero al caer en el dogmatismo, la pierden completamente. Si la llegada de Peña Nieto les significa una regresión su postura terminará siendo una mala noticia para ellos mismos.

    No sería malo en lo absoluto que el ala moderada se desprendiera del movimiento y formaran uno nuevo. Aquellos del «masde131», aquellos que fueron los que organizaron el tercer debate, y que sin la carrera terminada en su mayoría organizaron uno mejor que los realizados por el IFE. De todos modos no se como se sentirían los «Ultras» al usar el hashtag de #YoSoy132 que sería relativo a aquellos que decidieron separarse. Claro que se lamentaría que fueran menos, y también que hubiera una férrea oposición entre los moderados y los radicales. Y curiosamente, este conflicto entre moderados y radicales no sería nuevo. En la misma UNAM, en la famosa huelga, existieron estas dos facciones.

  • Las Pussy Riot y Vladimir Putin

    Las Pussy Riot y Vladimir Putin

    Curiosos los rusos, vivieron décadas de dictadura comunista, y cuando la URSS se desintegró, la «transición democrática» quedó a medias. No solo eso, parecen regresar (al menos en el aspecto del autoritarismo) atrás. Las privatizaciones (necesarias al abandonar el comunismo) se hicieron «con las patas», a discreción, y unos pocos se volvieron multimillonarios. ¿A quien se parecerán, excepto en lo comunistas, los rusos?, me suena, me suena.

    Las Pussy Riot y Vladimir Putin

    Casi todos los rusos que he conocido, ya sea en persona (maestros de gimnasia que huyeron de la URSS) o lo que sea, se llaman Vladimir. Cuando iba en la preparatoria, fui a la tienda en la hora del recreo, y vi un periódico donde anunciaban que Vladimir Putin iba a relevar a Boris Yeltsin; lo primero que pensé fue que acá de este lado del charco, al nuevo presidente de Rusia lo iban a agarrar de bajada. Nunca había escuchado ese grupo de Pussy Riot, a cuyas integrantes, Madonna, Paul McCartney y las Red Hot Chilli Peppers tratan de defender; y ya sé por qué nunca las había escuchado, la verdad tocan bien mal, y la canción con la que se treparon a un púlpito a tocar su «punk», está bien fea. Y eso que hablamos de Punk, un género no muy difícil de tocar.

    Vaya que pararse en una iglesia a cantarle sandeces a Putin, es algo que aquí en México incluso ya sería costumbre. Las monjas salieron corriendo por la música tan estridente (y tan fea), llamaron la atención de la prensa, hasta que aprehendieron a tres de ellas y las sentenciaron a dos años de prisión. Incluso en manifestaciones posteriores para reclamar el «atentado contra la libertad de expresión y el estado laico» (la Iglesia ortodoxa metió todas las manos en este caso), el famoso ajedrecista ruso Gari Kaspárov fue detenido al participar en dicha manifestación.

    Algunos allá lo ven como un «atentado contra las buenas costumbres», pero Putin, que ha sido presidente en tres ocasiones, pues es Putin y con ello todas las críticas que implica. Entró al poder en 1999 y dejó el cargo en 2008 a manos de su títere Dmitri Medvédev, para que terminara en el 2012 y volviera entrar otra vez Putin, quien terminará su mandato hasta el 2018. Para ponerlo de este tamaño, diversas organizaciones internacionales consideran que Venezuela incluso, es un país más democrático que Rusia.

    Rusia es de esos países que no han logrado despegar, aunque los pongan en el BRIC, en no sé donde más, pero lo cierto es que Rusia está atorado por problemas similares a los que tiene México. Históricamente Rusia (y lo que le antecedió) ha sido visto como un patito feo, a pesar de sus innegables aportaciones en las artes, literatura, deportes y ciencia (estos últimos dos bajo el régimen comunista); y parece que lo seguirá siendo, hasta que se den cuenta de que tienen un problema, que la transición a la democracia se quedó a la mitad.

    Por cierto, estoy pensando en formar mi grupo de… Death Metal y pienso ir a la Basílica a tocar rolas en contra de Kopetin-Jung il, quien quiera ir dígame. Posiblemente terminemos en el Reclusorio Oriente.

    Parece que las sacaron de La Academia:

  • En México no existe la democracia

    En México no existe la democracia

    Debate político promedio del mexicano (que puede ser visto en Twitter) entre un seguidor de Peña Nieto y otro de López Obrador: -hey, tu eres un resentido social, ustedes no saben aceptar las derrotas, eres un pejezombie y vete a chingar a tu madre-, -¿Yo, pejezombie?, pues ustedes zombienpendejos, jajja imbécil, vete a ver la programación de Televisa-.

    En México no existe la democracia

    Disculpen el uso de malas palabras, pero creo que es necesario hacerlo para describir lo que quiero dar a entender:

    ¿México es un país democrático?, la verdad yo no lo creo. No creo en un México con un gobierno democrático en tanto los ciudadanos no hemos logrado adquirir una cultura democrática. Si los mexicanos estamos tan acostumbrados a vivir por encima de las normas jurídicas, éticas y morales, entonces no debemos sorprendernos que un partido se haya robado las elecciones colocando a lo que es la antítesis de un político, que su adversario esté enfermo de poder, y que esos azulitos traten de acomodarse donde más les conviene (tan es así que no se ponen de acuerdo que unos hablan de elecciones compradas y el regreso del autoritarismo de lo peor otros luchan por ponerle a nuestro próximo querido líder Kopetin-Jung-il el gobierno en bandeja de plata con el ACTA). El sistema de partidos es una broma, desde la derecha hasta la izquierda, son parte de una masa única separada totalmente de la ciudadanía, el poder el poder, el pragmatismo sin sentido por encima de la ideología. Yo no sé si un estado democrático votaría por un candidato tan oscuro y tan… como lo es Enrique Peña Nieto, no lo concibo.

    A mi juicio estas elecciones estuvieron compradas, posiblemente las del 2006 también (cada una de distinta forma). Y de ninguna manera quiero caer en una actitud maniquea muy propia de una sociedad poca acostumbrada a la tolerancia y al debate como es la mexicana; no por pensar que esto es negro, pienso que AMLO es blanco, más bien es gris, pero un gris muy oscuro. No porque López Obrador sea el perjudicado lo hace bueno, ni el salvador; al igual que todos, no tiene una convicción democrática. Y hablando de maniqueísmo, eso es una de las pruebas contundentes para afirmar que México no es un país democrático. Una sociedad que no puede dejar de pensar en blanco y negro y por lo tanto tiende a etiquetar a las personas como algo, como si todos tuviéramos que estar casados con alguna posición política o X o Y candidato. Es lamentable ver por ejemplo Twitter, donde el que no piensa «como tú» es un pendejo, enajenado de Televisa, pejezombie, mocho conservador. Debido a la poca capacidad de crítica y análisis, hay una generalización, donde si voté por el PRI, o soy ignorante, o soy pendejo o veo telenovelas; si voté por AMLO, entonces soy resentido social, admirador de Hugo Chávez. Como si votar por un partido equivaliera a ser eso que critican de los candidatos, es un absurdo.

    Ya se me hacía raro que la «transición democrática del 2000» fuera tan tranquilita; y es que una transición a la democracia debería de doler, y no dolió. Cierto, no se puede negar que hubo algunos avances (más institucionales que otra cosa) con una mayor libertad de expresión y una cierta mayor transparencia heredadas del PAN, pero la clase política sigue igual, se comporta igual, se mueve igual. Por eso es que movimientos como el #YoSoy132 con todos sus defectos y sus riesgos (que yo prefiero que los jóvenes se equivoquen a que no hagan nada), me traen una pequeña brisa de esperanza dentro de este infierno político, de jóvenes que se empiezan a dar cuenta (sobre todo con un candidato que es un insulto para nuestro país) de esta pobredumbre. Poco a poco empiezan a detectar los problemas, y sí, les hará falta profundidad, y sí, alguna de sus soluciones pareciera no ser de las más adecuadas, pero ahí está un primer paso. El #YoSoy132 debe buscar lo que el 68 no fue. 1968 debió ser el año donde comenzara la transición, donde un régimen autoritario pero que hasta antes de ese año había dado resultados en términos económicos (en esas épocas los chinitos nos visitaban para ver como le hacíamos) empezaba a caer y era necesario hacer el cambio (esto equiparándolo con Corea del Sur, que si lo logró hacer).

    México es un motín para unos cuantos. El problema no es el estatismo, el socialismo, el neoliberalismo, el liberalismo social; el problema es que bajo todos esos regímenes el problema continúa. En tiempos de Echeverría, los políticos se hacían rico con todas esas «empresas del pueblo»; llegaron los tecnócratas neoliberales, privatizaron, y los monopolios públicos se hicieron privados. Esa «famiglia política» sigue presente y se adapta al entorno, y así seguirá, aún cuando se aprueben «las reformas estructurales que México necesita».

    ¿Pueden cambiar las cosas? Yo soy positivo y creo que sí, pero va a costar, va a doler, y tendrá que haber sacrificio (no estoy hablando de una revolución con armas). Todo ese historial corruptil, autoritario y paternalista no es genético, es aprendido; hay ejemplos de países que han superado sus propios defectos colectivos. Creo que el primer paso es conciencia, ser conscientes de la situación en la que se está. Falta un cambio de actitud, si queremos democracia, tenemos que ser demócratas todos los días, respetar a aquel que piense diferente, saber que lo natural es que los demás no van a pensar como yo, y en lugar de juzgarlos, podemos intercambiar ideas, debatir. ¡Bienvenida la tolerancia! Tenemos gente que vale la pena, y mucha gente en su vida diaria nos muestra que si se puede. Pero hay que reconocer nuestros defectos como sociedad para lograr salir adelante.

    ¡Cuidado! tolerar no significa tolerar la corrupción, el autoritarismo, la antidemocracia, o a los políticos que ya anteriormente con sus acciones nos han insultado a todos los mexicanos; porque estos ya perdieron la autoridad moral para sentirse agredidos por millones de mexicanos.