Etiqueta: Atletas

  • Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    Quien no cree en la magia ni en asuntos astrales, se dará cuenta que es mera coincidencia que en el lapso de solo dos meses, mueran dos e los atletas que obtuvieron una medalla en los JJOO de Sidney 2000. En Enero murió Noé Hernández poco después de recibir un disparo en un tiroteo. Ahora muere Soraya Jiménez de un infarto al corazón. Las dos historias son trágicas. En el primer caso, el medallista de plata, recibió una bala que le destruyó el ojo izquierdo y deterioró el derecho. La recuperación fue rápida según palabras de su doctor y en pocos días dio declaraciones al público. Pero pocos días después falleció inesperadamente, posiblemente a consecuencia de un estrés severo que le ocasionó una muerte súbita.

    Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    El caso de Soraya Jiménez es más doloroso. Después de su éxito en Sidney 2000, su vida vino a pique. Salió positivo en el control antidopaje en 2002, por lo cual fue inhabilitada 6 meses. Tuvo conflictos severos con Joaquín Vargas. Luego se le de acusó falsificar documentos de la UNAM que la acreditaban como pasante de la Licenciatura en Administración de Empresas para poder participar en la universiada del 2002 en Izmir, Turquía. Pero esos actos que pusieron en entredicho la reputación de Soraya Jiménez fueron los males menores. Soraya comenzó a enfermar mucho, le han operado 14 veces la pierna izquierda. Su ortopedista Antonio Miguel afirmaba que su pierna era la de una octogenaria. Debido a la influenza A/H1NI de la que enfermó varias veces y cayó en coma 15 días, tuvieron que retirarle un pulmón. Con todo eso, afirmaba correr 15 kilómetros diarios, nadar y levantar pesas.

    Aún así seguía esforzándose, estudió un diplomado para titularse como abogada, daba asesorías en asuntos legales para mantenerse, y fue patrocinada por Grupo Uribe, su único patrocinador por cierto, quien le da una beca mensual y cada dos años le renovaban su Mercedes Benz. Lamentablemente fue víctima de un infarto, producto posiblemente de su deteriorada condición. Su última aparición pública fue en el funeral de Noé Hernández precisamente.

    Era una noche del año 2000 en el que yo padecía de insomnio, y en la madrugada prendí la televisión para ver las olimpiadas (por la diferencia de horarios). Vi competir a la mexicana pensando en que iba a hacer una papel decoroso y nada más, porque nunca se habían logrados grandes cosas en halterofilia. Después de varios turnos nos dimos cuenta que había asegurado medalla y los cronistas de la televisión se sentían conformes con el color que fuera, porque ganar la de oro sería algo inesperado. Tenía que levantar 127.5 kilogramos para vencer a la norcoreana que se enfilaba al oro y lo logró, convirtiéndose así en la primera mujer mexicana que ganaba la medalla de oro en la historia de los Juegos Olímpicos y causando un gran júbilo en muchos de nosotros.

    En cambio, en el caso de Noé Hernández, el sabor fue agridulce. Llegó en tercer lugar en la marcha de 20 kilómetros, siendo el primer lugar para el mexicano Bernardo Segura. Pero cuando este último recibía una llamada de felicitación del entonces Presidente Ernesto Zedillo, un juez le mostraba la cartulina roja que lo descalificaba, para que de esta forma Noé se quedara con la plata. Aún así, Televisa y TV Azteca (que en entonces eran un poco más competidores y un poco menos duopólicos) pelearon para obtener una entrevista en exclusiva por medio de un volada.

    A veces la vida es ingrata, y más que la consumación del éxito posterior, la vida de Soraya Jiménez, así como la de algunos otros atletas, se fue a pique. Por errores suyos, sí, pero sobre todo por sus padecimientos. Murió joven, a los 35 años. Se va de este mundo consumada en el deporte al conseguir un oro histórico, no tanto así en su vida.

    Descanse en paz Soraya Jiménez. Seguramente será más recordada por sus aciertos, que por sus desaciertos.

  • Los mexicanos compitiendo en las olimpiadas

    Los mexicanos compitiendo en las olimpiadas

    Los mexicanos compitiendo en la olimpiadas

    Particularmente no estoy de acuerdo con eso de que solo deberían ir a las olimpiadas quienes tengan posibilidad de ganar medallas. Bajo este argumento, por ejemplo, en las pruebas de atletismo no existirían semifinales y en las finales en lugar de 8, correrían, no sé 5 o 6 atletas. Generalmente van a las olimpiadas un promedio de 100 atletas mexicanos (a veces más y a veces menos), y se consiguen entre 3 y 7 medallas. Un país ganador como Estados Unidos lleva más de 500 atletas y de estos aproximadamente 100 llegarán a ganar medalla; China incluso es más eficiente porque lleva 385 atletas y gana lo mismo que Estados Unidos. Reino Unido por su parte lleva 558 atletas a sus olimpiadas y aproximadamente 70 ganarán medallas. Verán que todos los países llevan a las olimpiadas atletas que pues no tienen la capacidad de contender a las medallas.

    Llevar a quienes solo pueden ganar (tendríamos que llevar a una delegación de 20 atletas cuando mucho) sería contraproducente, porque siempre puede existir la posibilidad de que algún atleta de la sorpresa. Además lo que no se toma en cuenta es que muchos de estos atletas van a foguearse, varios de ellos van para tener mayores oportunidades de éxito en alguna olimpiada ulterior o un mundial de su especialidad. Otros van a mejorar su marca personal, o a romper la marca nacional aunque ello no implique ganar una medalla. Se habla del costo de llevar a los atletas, pero a mí lo que me indigna es que en el desfile de naciones casi la mitad de los que marchan son directivos, que básicamente van a vacacionar. Por ejemplo, en las olimpiadas pasadas, los que participaron en tiro con arco prácticamente no eran considerados para las medallas, pero ahora se obtuvo una medalla de plata y otra de bronce.

    Las medallas de cierta forma nos pueden hablar del potencial de un país, un país que gana muchas medallas generalmente es un país fuerte, pero también muy poblado. Países no muy grandes pero con un muy alto nivel de vida como Noruega u Holanda no están en las posiciones principales, aunque siempre tienen contendientes de primer nivel. También las medallas son una forma de propaganda. En la guerra fría Estados Unidos y la Unión Soviética luchaban por ser el país que se llevara el certamen; también otros países como el Reino Unido, las dos alemanias, y los entonces países comunistas como Rumania, tenían contendientes de primer nivel con este fin.

    En el caso de México creo que el medallero sí refleja la realidad del país; más porque somos un país lo suficientemente poblado para estar al menos en los primeros 20 lugares y no es así. Es un reflejo de la poca promoción del deporte en nuestro país y la capacidad que tenemos que para promocionarlo (muchas escuelas ni techo tienen, y pues menos pueden aspirar para tener infraestructura deportiva). El esfuerzo de las autoridades, instituciones públicas y privadas, inciden en el medallero. Las autoridades jaliscienses (como mencioné anteriormente) de hace algunos años a ahora decidieron apostar al deporte, donde se llevaron varias olimpiadas nacionales consecutivas. Gran parte de las medallas olímpicas ganadas desde ahora son jaliscienses, o si no lo son, se formaron en Jalisco.

    Cierto es también que las características físicas inciden. Los rasgos de nuestros atletas tal vez no son los más favorecidos para competir en natación (hombres blancos y altos) o en pruebas de velocidad (hombres negros) aunque en este último hemos tenido exponentes como Ana Gabriela Guevara. Pero en otros deportes la fisonomía no es motivo para justificar las pocas medallas que obtenemos en los deportes. Si pensáramos en llevar a las olimpiadas solo a aquellos que «se cree» pueden ganar medallas, entonces tendríamos todavía menos medallistas a largo plazo.