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  • El Atlas, la academia en peligro

    Hoy domingo me atreveré a hablar un poco de futbol, se que casi no lo hago en este sitio, pero creo que dadas las circunstancias lo consideré oportuno. Es cierto que el futbol no debería ser tan importante como otros asuntos en el país como la política y diversos temas en las que la gente común no se quiere inmiscuír, pero también es cierto que muchos parientes míos ocuparon altos cargos directivos en el Club Atlas, lo que hizo que en mi familia extensa se viviera el «ser rojinegro». Lamentablemente, debido a malos manejos en la directiva y la recitencia de los directivos para vender al equipo (el Atlas es el único equipo de la liga que es gestionado por una A.C.) el club se encuentra en peligro de descender a la liga de ascenso.

    Un posible descenso de los rojinegros del Atlas podría tener consecuencias negativas para todo el balompié mexicano, en especial en lo que se refiere a selecciones nacionales. Atlas, junto con Chivas y Pumas, son los principales proveedores de futbolistas a la selección. Y también estamos hablando de que el club rojinegro, a pesar de sus escasos triunfos, es uno de los clubes más tradicionales del futbol mexicano y tiene un buen número de aficionados.

    Una vez le comenté a un directivo del Atlas (el cual apoyaba la moción de vender al equipo) que el club era similar a una empresa del estado. Me decía, -es cierto, pero también olvidas una cosa, las empresas del estado tienen mucho billete y el Atlas no-. El Atlas al no tener un respaldo económico por parte de una empresa o institución que esté invirtiendo dinero, tiene que recurrir a las fuerzas básicas para su manutención. Esa estrategia no sirvió de mucho para colocar al club en los primeros lugares (a excepción del transcurso de los años 1998-2000 de la mano de Ricardo Antonio Lavolpe donde se llegó a una final), pero la selección nacional salió muy beneficiada. Nombres como Oswaldo Sanchez, Pavel Pardo, Rafael Márquez (quien llegó a militar varios años en el Club Barcelona), Andrés Guardado, entre otros más, se volvieron muy importantes y formaron parte de la base de la selección en varios mundiales.

    Lamentablemente, los malos manejos de directores deportivos y de la misma directiva hizo que las fuerzas básicas bajaran en calidad, lo cual terminó mermando la calidad del equipo, al grado de llevarlo a preocuparse por el tema del descenso. Desde un año para acá, varias empresas estuvieron dispuestas a comprar al equipo. Uno de los casos más sonados fueron el grupo de socios que comandaba el futbolista Rafael Márquez y el cantante Alejandro Fernández, presentaron su propuesta, pero esta fue desechada. También Salvador Martínez Garza mostró interés en la compra del equipo, y hasta se llegó a rumorar que el magnate Carlos Slim estaba dispuesto a adquirir al equipo.

    El descenso del Atlas sin duda sería una dolorosa pérdida para el futbol mexicano. Pero es ahora o nunca cuando los directivos deben de aceptar que no existe otra opción más que la venta del equipo. El club no es ya capaz de sostenerlo, el cual ha tenido que recurrir a préstamos para poder solventarlo.

  • ¡Que no la dejen ir!

    Este año ha sido muy fructífero para México si de futbol hablamos (ya sabemos que en los otros temas estamos en el hoyo), la Selección Mexicana ganó la Copa Oro ante su acérrimo rival Estados Unidos 4-2 lo que le da el boleto a la Copa Confederaciones. No es un logro del otro mundo, pero al menos la selección logra recuperar la hegemonía perdida de hace algunos años, donde los estadounidenses dominaban. A esto hay que sumarle el campeonato de la Copa del Mundo Sub 17 y ahora la llegada a semifinales en la Copa del Mundo Sub 20 eliminando al anfitrión Colombia (más lo que falte). Todo esto nos dice que hay algo que se está haciendo bien, y que a pesar de los intereses que hay coludidos en el futbol, hay quienes si trabajan por generar logros para un país que los necesita al menos en lo deportivo, para paliar todas esas angustias y preocupaciones que han surgido por el estado en que se encuentra la nación.

    Podemos hablar del fracaso de la Copa América, pero eso es punto y aparte, porque fue una situación extrafutbol, la Concacaf obligó al seleccionado ir al certamen con menores de 22 años y además 8 jugadores fueron separados (lo cual se me hizo una decisión desacertada e imprudente) por acostarse con prostitutas ecuatorianas.  De ahí en más en México se hablan de éxitos, y no solo a nivel selección, recordemos la goleada que le propinó el club Chivas al Barcelona 4-1 en un amistoso, que sí, el Barça no iba con todos sus titulares, que fue un amistoso, que no le pusieron todo el empeño, pero golear al mejor equipo del mundo, es algo que no muchos pueden presumir. De las filas de equipos como Chivas, Atlas, Pumas, Pachuca y algunos otros más siguen surgiendo jóvenes con talento que en un futuro podrían ser la base de una selección más competitiva de lo que nos tienen acostumbrado. Del campeonato sub-17 del 2005 salieron varios como Giovanni Dos Santos, Carlos Vela, o Efraín Juárez. Ahora hay dos selecciones (Sub-17 y Sub-20) de las cuales abastecerse.

    Pero los jugadores tendrán que pasar la prueba. Ellos al ser jóvenes, no están acostumbrados a ver billetes verdes. Juegan por amor al futbol, no por los ingresos económicos, o por la fama. Muchos futbolistas se suelen perder en esa etapa y nunca se sabe nada de ellos después. Será responsabilidad de quienes los dirigen (desde directivos, hasta entrenadores), procurar que sigan por un buen camino para que desplieguen su mejor futbol en un futuro y el nivel competitivo del futbol mexicano mejore.

    También está el papel de los medios de comunicación. Las televisoras muchas veces suelen «inflar» a los deportistas para sacar un beneficio económico, los cobijan y los patrocinan. Esto ya ha demostrado que es contraproducente para el atleta porque muchas veces suele perder piso. Si los futbolistas logran sacudirse todos los intereses y tentaciones que se les acercarán en sus carreras, probablemente lleguen a triunfar, también depende su constancia y su esfuerzo, sus valores y tenacidad para lograr salir adelante. ¡Que no la dejen ir!, porque si logran capitalizar estos éxitos, podrán ofrecer en un futuro al aficionado mexicano más motivos por los cuales festejar.

    Atlas, cerca del infierno.

    Cambiando de tema, me da lástima como han tratado a una institución de tanto abolengo en el futbol mexicano como es el Atlas. Es cierto que este equipo no tiene muchos logros (solo ostenta un campeonato de hace 60 años), pero a pesar de todo convoca bastante público a las tribunas; y de hecho en las encuestas recientemente lanzadas aparecen entre los equipos que mayor afición tienen en México. Los malos manejos han provocado que el equipo rojinegro este batallando por no descender.

    El Atlas es el único equipo del futbol mexicano que sigue siendo un club, es decir, no está soportado por ninguna empresa o institución alguna. Su economía depende de las fuerzas básicas, lo cual ha beneficiado bastante a la Selección Nacional (de ahí la importancia de este club). Pero en los tiempos actuales el modelo de asociación civil ya no es rentable ni competitivo en un torneo. Es necesario que los directivos vendan o arrenden el equipo a alguna empresa que le pueda inyectar dinero, para que este pueda mantenerse. Han habido muchas propuestas para comprar al equipo, como la de Alfredo Harp Helu (primo de Carlos Slim), la de una asociación de Rafael Márquez con el cantante Alejandro Fernández, y otros socios. Pero los directivos se mantienen reacios a seguir manteniendo al equipo como un club. Recuerdo que le dije a mi papá (el cual fue directivo del club hace algunos años y concuerda conmigo en que se debe vender al equipo) que el Atlas es como una empresa del estado, ineficiente y corrupta, pero el me decía. Si hijo, pero al menos las empresas del estado tienen dinero que recaudan por medio de los impuestos y el Atlas no tiene nada.

    Sería una pena que el Atlas descendiera, porque no solo le afectaría a la afición rojinegra que es bastante, sino que también afectaría al futbol mexicano porque perdería una valiosa cantera de generación de jugadores.