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  • Un atentado en Monterrey, y el Columbine del morbo y la sociedad infantiloide

    Un atentado en Monterrey, y el Columbine del morbo y la sociedad infantiloide

    Un atentado en Monterrey, y el Columbine del morbo y la sociedad infantiloide

    Decir que México está pasando por un mal momento es repetir aquello que ya es muy obvio. Balaceras en Playa del Carmen y Cancún perpetrados por comandos armados, y ahora un niño que padecía depresión y aparentemente sufría de bullying decidió atentar contra su maestra y compañeros.

    ¿Por qué la frustración de un niño puede llevarlo a atentar contra la vida de sus compañeros y la suya propia?

    Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que el niño tomara esa decisión, en las que posiblemente tuvieron alguna relación desde su familia, la escuela, su comunidad y hasta los medios de comunicación -muy seguramente tuvo conocimiento de uno de tantos atentados que han ocurrido en Estados Unidos y alguno de ellos le sirvió de inspiración-.

    Cuando esto sucede no debe de tomarse como un caso aislado, incluso deberíamos entender esto como una «conclusión» de lo que ocurre en las escuelas -públicas y privadas- del país, donde el bullying es una constante. Las señales de alerta existían,  basta ver en Youtube los cientos de videos de este tipo de actos. 

    Lo que se debería de esperar de nosotros, los mexicanos, es un sentimiento de preocupación y solidaridad con las víctimas, con la maestra, los niños heridos, e incluso el victimario que de alguna forma es víctima de un sistema que no funciona y no puede garantizar el sano desarrollo de los niños. 

    Pero en vez de eso, me percato de que lo que abunda es el morbo. Si algo me hizo sentir más mal que el propio video del acto y las fotografías explícitas, fue la cantidad de gente que compartió esos contenidos en sus redes sociales. No para generar consciencia, mucho menos como actos de solidaridad, sino para generar morbo, para divertirse.

    Es discutible si los medios deben o no difundir esos contenidos, algunos podrán alegar que pueden generar un impacto en la gente y que al verlos, hagamos consciencia sobre lo que está pasando. No me atrevería a reprobar categóricamente el mero hecho de la difusión de los videos si la intención es esa, y no la del morbo -aunque considero que es muy imprudente, sobre todo con una sociedad como la nuestra que no termina de madurar-. Pero vaya, incluso algunos medios de comunicación se subieron al tren del mame, para ganar visitas, likes, o vender más diarios. 

    Algunos intentaron (intentamos) parar la propagación de estos contenidos. Muchos, como Risco, recibieron insultos, y como sanción, le publicaron una y otra vez estos contenidos en Twitter. 

    ¿De verdad? ¿Ante un problema tan grave y delicado no podemos tener siquiera respeto por las víctimas?

    ¿De verdad no se puede tener al mínimo un sentimiento de empatía con todas estas personas después de haber visto estos contenidos? ¿Te imaginas ser la madre de una de las víctimas y que gente morbosa esté compartiendo el video donde balacearon a tu niño? 

    ¿De verdad, tu reacción ante un país que se descompone por la violencia, el narcotráfico, y un sistema que no puede por sí mismo garantizar seguridad ni una vida digna a sus ciudadanos, es el morbo? ¿De verdad?

    Estoy francamente sorprendido, estoy sorprendido de que parte de mi sociedad, a la que pertenezco, le importe llamar más la atención en las redes sociales que sus propios semejantes. Si fuéramos una sociedad evolucionada, deberíamos estar lamentando el hecho y estar pensando qué podemos hacer para que esto no vuelva a pasar. 

    Porque si este atentado nos obliga a pensar en la descomposición social que la origina, también entonces debemos pensar en aquella que motiva a algunos usuarios a propagarlas con tal de llamar la atención: ¿qué educación les dan sus padres o cuál es la que reciben en su escuela?

    Ante un panorama -local, nacional y global- tan complicado, los ciudadanos deberíamos estar a la altura. No lo estamos. Seguimos siendo una sociedad que no puede autogobernarse. 

    Y todo eso ocurre en los albores del ascenso de Donald Trump, el bully de México. 

  • Por qué Bruselas nos duele

    Por qué Bruselas nos duele

    ¿Y dónde está la banderita de Siria, de los muertos de Ayotzinapa? Era predecible, sabía que tarde o temprano iba a escuchar ese tipo de reclamos. Había despertado el día de ayer, estaba consternado porque lo primero que vi en mi muro de Facebook en el celular fue el atentado perpetrado por los mismos: DAESH (no ISIS), o ISIS si le quieres llamar así al Estado Islámico. Me molestó, porque estaba consternado y este tipo de personas insistían en «que no tenía derecho a hacerlo». Personas que publican este tipo de tweets para parecer inteligentes o tratar de separarse de «la masa», como si yo no tuviera el derecho a sentirme mal por lo ocurrido.

    Vale Belga la vida

    No dilucidan la amenaza que esto significa para el mundo global. Es falaz pensar que no nos importe lo que pasa en Siria, ver las ciudades principales de aquel país completamente destruidas me genera un vacío en el estómago. Pensar que el ser humano puede llegar a tanto porque no puede conciliar sus diferencias, porque está cegado al fanatismo.

    Y si los atentados belgas nos impactan más, no es porque seamos “hipócritas”, es por la proximidad, es un instinto de supervivencia. Es porque la amenaza se ve más cercana cuando las víctimas del atentado se encuentran en un país occidental, y más en la ciudad donde residen los poderes de la Unión Europea.

    No sólo se trata de lamentar lo ocurrido, de reprobar esta barbarie, este acto inhumano que sólo podría ser entendido por medio de una enfermedad psíquica patológica, o por un fanatismo tan impregnado a la mente que atrofiado su capacidad de razonar (parece ser esto último). Se trata de ver las repercusiones que esto puede tener a largo plazo. Este tipo de atentados pueden ser una amenaza a la democracia liberal puesto que, ante el miedo, los ciudadanos pueden clamar por figuras más autoritarias que les proporcionen un mayor sentido de seguridad. Ahí está la extrema derecha haciéndose un espacio en Europa. Partidos xenófobos y nacionalistas ocupando cada vez más escaños en los congresos de sus propios países.

    Este acto terrorista le viene como anillo al dedo a Donald Trump, quien no tardó en reaccionar:

    Los demagogos encuentran en estos actos una gran oportunidad para ganar simpatías. Porque ciertamente, es técnicamente imposible que DAESH logre extender el «Estado Islámico» por el mundo. Pero lo que sí puede hacer es orillar a los países occidentales a buscar gobiernos más anti democráticos para combatirlos. Quienes salen perdiendo más son los árabes y los refugiados, quienes huyeron de los propios terroristas. – Hay que correrlos, hay que deportarlos, hay que construirles muros, son terroristas en potencia, discrimínalos.

    No sólo se trata del resentimiento que tienen contra Occidente, porque ciertamente los occidentales «no nos hemos portado muy bien» con ellos a través de la historia. Se trata también de un repudio visceral a nuestros valores que son incompatibles con su dogma. Es decir, su deseo es imponer su dogma a través del mundo. Porque el dogma es un poder, y es un poder mucho más sofocante y represivo que el que puede ejercer un gobierno occidental o un cúmulo de empresas transnacionales.

    Cuando lo primero que formulan estos «críticos» al ver un atentado de estas dimensiones, es el argumento ideal para reprochar a quienes manifiestan sus condolencias (a veces en una expresión de cinismo, afirman que la gente se indigna por moda), están ignorando todas las repercusiones que tienen este tipo de atentados, ignoran que nuestra vida, y nuestra forma de organización social y política, por más imperfecta que sea, pende de ciertos equilibrios (de poderes) los cuales están siendo trastocados por el Estado Islámico.

    No sólo no ignoramos lo que pasa en Siria, por el contrario, tememos que algo así pudiera llegar a pasar en Occidente. Tan no lo ignoramos que muchas personas en Europa acogieron con los brazos abiertos a los refugiados, porque lograron ser empáticos con ellos.

    El grado de solidaridad no es selectivo, más bien está supeditado a la proximidad como mecanismo de supervivencia. También es falso que no nos hayamos solidarizado con los estudiantes de Ayotzinapa. Estos «críticos» de igual forma nunca hablan sobre los cristianos que son ultimados por el Estado Islámico y también son «más solidarios» con unas cosas que con otras. Esperar que el ser humano se consterne exactamente de la misma forma por un acto ocurrido en una u otra parte del mundo, cuando estamos divididos en culturas, las cuales tienen diferentes órdenes morales, es algo descabellado. Es casi como pedir a un señor que sufra igual con la muerte de su esposa, que con la muerte de una mujer tailandesa cuya noticia apareció en la segunda plana de un diario digital extranjero.

  • 5 Argumentos tontos para no #PrayForParis

    5 Argumentos tontos para no #PrayForParis

    Todos estamos conmocionados por los sucedido en Francia. Un atentado así duele hasta el alma; cuando me enteré que murieron 100 en Le Bataclan sentí nauseas. Pero algunos creen que sentirnos mal por lo sucedido no tiene justificación, o bien si la llegara a tener, buscan algún argumento para hacernos sentir culpables. Muchas de estas personas, o bien, están desinformadas, o bien, sólo quieren dividir y quieren aprovechar este tipo de eventos con fines políticos o para sacar lo peor de sí.

    Aunque Francia está lejos de nuestro país (al otro lado del charco como se dice popularmente), tenemos muchas cosas en común con dicha nación; en especial muchos de nuestros valores, porque tanto nosotros los mexicanos como los franceses, somo occidentales. Pero bueno, vamos a desmentir algunos de estos argumentos:

    1.- Pero… Si nomás son creyentes, devotos, defendiendo la única religión verdadera… ¿O no?

    1.- Pero... Si nomás son creyentes, devotos, defendiendo la única religión verdadera... ¿O no?

    Este comentario lo hizo Luis González de Alba, el ex estudiante del 68 que después fue excluido por la izquierda. Muchas personas han encontrado en los lamentables atentados un pretexto para responsabilizar directamente a las religiones y las creencias de las personas. Pero estas personas están desinformadas, no le piensan bien, o bien, tienen algún problema muy personal con las religiones (una cosa es no ser religioso y otra es no respetar el derecho a los demás a profesar su religión, así como le hace el Estado Islámico).

    La culpa no es de la religión, sino de los individuos que la profesan y deciden matar en nombre de Dios. Quienes hacen esto, tergiversan el credo de su religión a su conveniencia. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son gente pacífica y de igual forma repudian los ataques que sufrieron los franceses. Tristemente ellos son los que sufren más con los ataques por las posteriores persecuciones de las cuales puedan ser objeto.

    Seguramente estas personas buscarán «hacer quedar mal» a aquellos que rezan o hacen cadenas de oración por los franceses (que independiente de si se crea o no, se agradece sus intenciones) y tratarán de hacerlos sentir culpables. Pero la verdad es que no entienden mucho cómo va esto.

     

    2.- Desde hace más de una década, decenas de miles han muerto en la capital iraquí por el terrorismo, pero un par de centenas muere en París y…

    2.- Desde hace más de una década, decenas de miles han muerto en la capital iraquí por el terrorismo, pero un par de centenas muere en París y...

    Les pregunto a quienes hacen este tipo de afirmaciones por qué entonces nunca (como sucede generalmente) han mostrado su indignación en las redes sociales, porque yo nunca los he visto. Regreso al inicio de este artículo. Este ataque no sólo es contra un pueblo, va también contra gran parte de nuestros valores. Es un atentado de unos dogmáticos contra nuestros valores liberales que nos sostienen y que hemos construido con mucho trabajo durante siglos: Nuestro valores democráticos, de libertad política y económica, de tener derecho a profesar nuestra religión sin ser molestados. Liberté, égalité, fraternité. 

    Y tampoco es que seamos insensibles ante lo que sucede en Oriente. Por el contrario, ante el éxodo de sirios, muchos los recibieron en sus países con los brazos abiertos.

     

    3.- Occidente también ha cometido muchas atrocidades, nos generamos los ataques. 

    3.- Occidente también ha cometido muchas atrocidades, nos generamos los ataques.

    Ciertamente algunos gobiernos occidentales han cometido atrocidades. Pero Occidente no son «algunos gobiernos», somos todos los que crecimos en una región y compartimos una escala de valores. Y la gran diferencia estriba en que Occidente como pueblo, hemos repudiado a los gobernadores que han cometido dichas atrocidades. Sólo hay que recordar las fuertes críticas que vertimos sobre George W Bush y su gobierno a la hora que intervinieron en Irak. Incluso quienes en algún momento apoyaron al Presidente, nunca festejaron la muerte de civiles iraquíes (el gobierno estadounidense se esforzó para que sus gobernados no vieran dichas imágenes). En cambio quienes pertenecen al Estado Islámico festejan el asesinato de inocentes civiles.

    Como región tenemos contradicciones, sí, somo seres humanos. Pero nosotros no nos alegramos al ver como inocentes sufren ni celebramos en torno a ello. Así que ni puede haber punto de comparación.

     

    4.- Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México.

    Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México.

    Este finísimo comentario lo hizo Gerardo Fernández Noroña, quien me borró de Twitter después de haberme insultado y a quien se le olvidó la memoria porque me ha citado varias veces. Bueno, este es uno de los argumentos más tontos y que representan una contradicción explícita:

    ¿Ayotzinapa? ¿Qué pasó en Ayotzinapa? Yo recuerdo que prácticamente todos nos indignamos, muchos salimos a marchar a las calles. Todo México se indignó, personas de varias clases sociales y creencias ideológicas. Los mexicanos como pueblo «no nos hicimos pendejos».

    De hecho, Ayotzinapa (porque dicen algunos que si lo de París hubiera sucedido en México, no habría aparecido en ningún diario) recorrió todo el mundo. Gran parte de Occidente se indignó con la muerte de los estudiantes. Y si un pueblo mostró su solidaridad con nosotros fue Francia, no hay que olvidarlo.

    5.- Los ataques de Francia son una conspiración de la OTAN en conjunto con el narcogobierno de México y el PRIAN para que no te enteres del gasolinazo porque cuando manipularon el clima para crear el huracán Patricia no funcionó y bla bla bla…

    5.- Los ataques de Francia son una conspiración de la OTAN en conjunto con el narcogobierno de México y el PRIAN para que no te enteres del gasolinazo porque cuando manipularon el clima para crear el huracán Patricia no funcionó y bla bla bla...

    Los más cómicos suelen ser los que ven en este tipo de eventos teorías de la conspiración que tienen como base alguna película de ciencia ficción de bajo presupuesto o la letra de alguna canción de Muse. No hay conspiración, no hay manipulación deliberada. Es simplemente el Estado Islámico con su dogma en contra de Occidente quien no se apega a sus creencias radicales. Que si en algún momento gobiernos occidentales pusieron su grano de arena para aumentar el odio que se tradujo en este tipo de grupos es una cosa, pero insisto. Occidente no es «algunos gobiernos», Occidente somos todos. Occidente es Francia, es México, es Europa, y es América.

    Conclusión:

    ¿Que hubieras pensado si todos nuestros pueblos hermanos hubiesen buscado algún pretexto para no apoyarnos cuando mataron a los 43 estudiantes de Ayotzinapa? – No hay que apoyar a los mexicanos, porque la otra vez hubo un tiroteo en Marsella y ni nos dimos cuenta. Seguramente no nos hubiéramos sentido bien, posiblemente nos hubiésemos sentido solos e ignorados por el mundo. ¿Qué tal si los mismos franceses no nos hubieran apoyado porque Le Pen o algún otro político hubiera tratado de politizar el tema para alebrestar a sus huestes?. No nos hubiera gustado ¿Verdad?

    Desde aquí, un abrazo a todos nuestros hermanos franceses. Cuentan con nosotros.

  • México y el atentado de Boston

    México y el atentado de Boston

    La semana pasada, la ciudad de Boston en Estados Unidos había sufrido un atentado terrorista donde hubo sin más no recuerdo 3 muertos y más de cien heridos. Se trató de una bomba colocada a metros de la meta del famoso maratón de esta ciudad. Cuantitativamente los números no son tan impactantes, máxime si los comparamos con los muertos generados por los tiroteos en las escuelas estadounidenses. Pero en lo cualitativo está el detalle. Se trató de un atentado terrorista perpetrado por chechenos naturalizados estadounidenses, el atentado ocurrió en uno de los maratones más prestigiosos, aunado al fenómeno mediático que generaron con la tragedia. Como si se tratara de una película estadounidense, se hizo una intensa persecución con cobertura en vivo por las horas que fueran necesarias por parte de los medios estadounidenses.

    México y el atentado de Boston

    Lo que me llama la atención es que en México le prestemos más atención a un problema que ha ocurrido fuera de nuestro país que a lo que ocurre dentro de él. Si llama la atención que en un país desarrollado como Estados Unidos sea el común denominador los atentados y los tiroteos, cosa que rara vez ocurre en otros países similares. Pero eso es algo como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro. Los atentados perpetrados por el narcotráfico, balaceras, narcobloqueos y demás, ya son costumbre al punto que lo vemos como algo cotidiano. Posiblemente sea porque desde un punto de vista clasista y algo malinchista, parte de la sociedad se sienta más identificada con las clases medias y altas estadounidenses, que con las clases populares de nuestro país. Posiblemente por la influencia de su cultura o porque a pesar de los pesares, algunos siguen creyendo que Estados Unidos es algo imbatible.

    Lo ocurrido en Boston también es un buen argumento para crear una historia digna de Hollywood. El atentado, los terroristas que emigraron a Estados Unidos debido a los conflictos de su país, el joven que no se adapta a la escuela, el tío avergonzado, la persecusión de varias horas que implicó un toque de queda, un evento internacionalmente importante como el Maratón de Boston (que obligaron a retirar un capítulo de The Family Guy por sus paralelismos). Si algo saben hacer los estadounidenses, es crear historias «fantásticas» con sus tragedias e incluso lucrar económicamente con ellas (como en el 9/11). Nosotros en cambio tendemos a burlarnos de ellas, solo esperamos a que pase el espacio que merece el duelo o su equivalente para empezar a mofarnos por medio de chistes y parodias.

    Por un ejemplo, nosotros nunca haremos una historia hollywoodense de una masacre perpetrada por un cartel del narco donde se repliquen las persecuciones, se hable del héroe que logró que no fueran más los muertos, los medios no harán coberturas en vivo de la búsqueda de los agresores (aunque posiblemente sí transmitan el caso de una víctima, en forma más bien de telenovela mexicana, la historia del hijo de Doña Chonita quien llegó a estudiar la preparatoria a pesar de la pobreza que vivían en su hogar y el papá que los abandonó, y cuya vida «heróica» fue interrumpida por ese atentado), y menos venderán souvenirs años después en el lugar del atentado, tal y como ocurre en Nueva York.

    Lo que es innegable es que Estados Unidos es un país que tiene muchos problemas, y que tiene una descomposición social que no es acorde con su desarrollo económico. El hecho de que todavía sea el imperio dominante en el mundo le ha traído varios enemigos y detractores, desde gobiernos hasta personas cuya ideología termina siendo un problema. Todo esto podría explicar en parte el móvil del crimen.

  • La muerte de Blake Mora y la teoría de la conspiración.

    Yo no se quien es más bueno para inventar teorías de la conspiración, si el pueblo mexicano o el gobierno. Porque con todo lo que ha acontecido con lo relacionado a la muerte de Blake Mora, parece que la «teoría de la conspiración» es la del accidente. Y si, yo se que las avionetas y los helicópteros no son la forma más segura de viajar, pero me pregunto ¿que el estado mexicano no tiene la capacidad de tener pilotos bien adiestrados y aparatos en buenas condiciones para salvaguardar ya no la seguridad de sus elementos, sino los de sus propios Secretarios de Gobernación?.

    Coincidencia también que en un sexenio, donde se está librando una guerra contra el narcotráfico, dos secretarios, claves en el gobierno de Felipe Calderón, no solo por su posición estratégica, sino por sus lazos de amistad, mueran en accidentes similares. En el primero (la muerte de Mouriño) no esclarecieron bien como fue el accidente, que si fue la estela de otro avión, que si fue el clima. En el segundo es todavía menos creible, hablan sobre una supuesta neblina, ¿Que no se supone que un piloto bien adiestrado debería saber enfrentar esas contingencias?.

    No solo eso, la PGR cometió el error mediático de detener a un tuitero que «predijo» la muerte de Blake Mora (aunque también hubo otro cuyo tuit fue más famoso y a ese no lo detuvieron). La PGR le preguntó al joven que si conocía a gente que supiera como destruír un helicóptero, con eso queda más que claro, que al menos en el gobierno, la versión más creíble es que fue un atentado.

    Cuando el PRI gobernaba, la costumbre eran inventar teorías oficiales de accidentes, y era entendible porque los atentados los cometían ellos. Pero en este caso, no es el gobierno el que está matando a sus secretarios. Y yo digo, ¿Para qué ocultar la verdad a la gente?, si ya nos acostumbramos a ver narcofosas, decapitados, asesinatos en masa, cuerpos tirados en avenidas, alcaldes ultimados. Con todo esto yo creo que la muerte de un alto funcionario ya ni debería de sorprendernos. A veces me pregunto, ¿Que será de la vida de Felipe Calderón cuando deje de ser presidente? ¿Tendrá que salir del país?

  • Memorias del 11 de Septiembre

    Recuerdo que estaba en las clases de Ingles que nos impartían dentro de la carrera de mercadotecnia de mi universidad. Parecía que la noticia no tenía gran importancia pero la maestra a la mitad de la clase nos decía: –han estrellado aviones contra las torres gemelas. Por la forma de la noticia creí que no había sido nada grave, creí que había sido un accidente o algo así. Al terminar la clase me dirigí con mis amigos al salón de usos múltiples de la universidad, donde habían colocado una pantalla para seguir las noticias del suceso. La cosa era mucho más grave de lo que parecía, las dos torres gemelas estaban ardiendo en llamas y mi intuición me decía que esas torres se iban a caer.

    Después de ver eso decidí irme a mi casa (ya se habían acabado las clases) y tuve el «espantoso» privilegio de ver en vivo como se caían las torres una por una. No me lo explicaba, el concepto que tenía de los Estados Unidos implacables donde nada malo podía suceder se resquebrajaba. En el momento en que se caían las torres ya se barajeaba la posibilidad de un atentado, se buscaban culpables. Pero lo impresionante en ese momento era ver lo que estaban sufriendo los estadounidenses. Ni me quería imaginar el número de víctimas de ese espantoso atentado. Todo el día me quedé viendo las noticias porque no podía explicarme lo que estaba sucediendo. La paranoia de alguna forma me había invadido como lo hizo con mucha gente.

    El suceso marcó un antes y un después en la historia mundial. El atentado perpetrado por Osama Bin Laden nos mostró que Estados Unidos podía llegar a ser un país vulnerable ante los ataques del exterior. También nos trajo los problemas que sucedían en el medio oriente a Occidente. Anteriormente veíamos con indiferencia todo lo que sucedía en esas zonas del mundo al considerarlas ajenas a «nuestra región y zona de influencia», pero en ese momento nos demostraron que existían y no se iban a tentar el corazón en hacérnoslo saber. No importa si tenían que morir más de 10,000 personas para mostrarnos las supuestas injusticias que ellos habían sufrido a causa de occidente. Al-Qaeda y todos los que se encargaron de perpetrar este terrible atentado también tenían su «destino manifiesto«. Si, los sectores radicales musulmanes querían hacer de este mundo, un planeta regido por las creencias musulmanas.

    ¿Quienes fueron los culpables de este atentado?. Todo apunta a Al-Qaeda, más cuando Bin Laden se adjudicó los atentados. Pero tampoco hay que restar culpas al gobierno estadounidense. Su ambición imperialista ha traído muchos problemas y muchas veces se han metido donde nunca se debieron haber metido. Alguna vez los estadounidenses (el gobierno) fueron «amigos» de las células de Bin Laden, sobre todo cuando querían combatir la influencia del comunismo en esa región, pero se enemistaron por los propios intereses de Estados Unidos que posteriormente tuvieron en esa zona y por algunos atropellos cometidos por el país norteamericano. Tampoco hay que olvidar que la familia Bush y la familia Bin Laden alguna vez llevaron a cabo negocios en el ramo petrolero.

    A partir de los sucesos han surgido muchas teorías de la conspiración. Algunas algo absurdas a mi parecer. Y es que por ahí dicen que los propios estadounidenses demolieron sus torres para reactivar su economía. Que no les preocupaba porque casi todas las empresas que estaban en las torres eran extranjeras y por lo tanto no iban a morir tantos ciudadanos norteamericanos. Que si las torres gemelas tenían bombas colocadas antes de la explosión, porque según algunos, un avión comercial no tenía la capacidad de derribar las torres gemelas. Que si el avión que se estrelló en el pentágono era en realidad un misil. En fín, hay por ahí muchas teorías absurdas que han creado gente con mucho tiempo libre y que han buscado conspiraciones donde no las hay.

    ¿Que pasó después?. El terror no acabó ahí, sino que se trasladó a oriente. George W. Bush decidió invadir a Afganistan y posteriormente a Irak para buscar supuestas armas de destrucción masiva que nunca existieron. Lo que si existió fue una gran cantidad de civiles muertos y muchos atropellos a los derechos humanos. La guerra no solo fué un fracaso en el sentido humano, sino también en el aspecto político y comercial. La guerra no logró reactivar la economía estadounidense (se supone que es uno de los fines) y la percepción de Estados Unidos ante el mundo terminó siendo nefasta, sobre todo el que se llevó todas las vililpendiadas fué el presidente Bush.

    Creo que los sucesos del 11 de Septiembre nos deben de llevar a la reflexión, no solo a los estadounidenses sino al mundo entero. En pleno siglo XXI todavía existen muchas injusticias y atropellos a naciones que están desperando la ira de algunos que tal vez no sean millones en cantidad, pero que son muy peligrosos por su capacidad de destrucción. Nos debemos de preguntar si debemos imponer nuestra forma «libre y democrática» de vivir a los que no lo son, o debemos de dejarlos en paz con sus sistemas que a nuestros ojos son arcáicos y retrógradas. Yo me inclinaría por lo segundo, creo que tenemos que dejar que las evoluciones evolucionen según su curso y no debemos imponerles nuestra forma de pensar.

  • ¿Atentado?

    Coloco los videos que Reporte Índigo publicó en la entrevista a un piloto de Magnicharters testigo de la tragedia. Mientras se nos dice que van a dar información en una semana (porque llevaron a Estados Unidos las cajas negras) y luego dicen que van a tardar 11 meses; este piloto nos da una aproximación de lo que pudo haber pasado.

    ¿Accidente o atentado?, ¿a quien le convenía la muerte de Mouriño?, ¿A los narcos, al PRI, a López Obrador, al gobierno en turno, o a todos a la misma vez?. Pasa el tiempo y las cosas se ponen cada vez mas raras.

    Este video está dividido en 5 partes (por los límites de tiempo que pone Youtube), sigue un orden cronológico de arriba a abajo:

  • Algo está podrido en el país.

    Algo está pasando. Fosas de cadáveres, atentado en el centro de Morelia, secuestros de gente bien. ¿Que chingados está pasando en el país. Y no, no creo que todos estos sean narcotraficantes; hay algo mas en el fondo que no entendemos, que no sabemos, y que posiblemente nunca vamos a saber.

    Los ciudadanos ya estamos hartos; unos ya piden la pena de muerte; otros mas bien pedimos las cabezas de los gobernantes y que nos digan lo que está pasando; o que se investigue bien a que se quiere llegar con estos actos. ¿es un mensaje en contra del estado?, ¿o que es?.

    Algo está podrido; y dudo que con todo este zafarrancho, algún día podamos ser un país desarrollado.

    Mi mas sentido pésame a esas personas inocentes de Morelia que perdieron la vida por la culpa de estos pendejos de mierda, inadaptados sociales.