Modo hiperconsumista de Cerebro = ON.
Me gusta mucho la marca Apple, sin ser un enajenado fan de la marca (por ejemplo, estoy escribiendo desde una PC) siempre me ha gustado su ecosistema, me gusta como cuidan los detalles de todo lo que fabrican, todo está pensado y no dejan nada a la improvisación. Pueden tener aparatos cuya potencia no supera a la de la competencia, pero esa sensación de perfección que le ponen a cada uno de sus productos es algo en lo particular para mí, muy atractivo.
Pero como en toda buena familia hay una oveja negra y esa son los cables, sobre todo los cables para los teléfonos celulares. Yo compré hace poco más de 7 meses un iPhone 5s, el cual está muy bien tratado y parece que sigue siendo nuevo. Pero el cable está, roto. Nunca lo he forzado ni lo he tratado mal, funciona sí, pero está roto. Y el cable de mi iPhone 4s anterior, terminó completamente pelado; incluso alguna vez llegó a darme toques. Algo de más curioso en una marca como Apple tan acostumbrada (gracias a la chinga que les ponía Steve Jobs a sus empleados) a cuidar todos los detalles.
Las elecciones intermedias terminaron, por fin podremos descansar de tanto bombardeo visual y auditivo, de propuestas y spots tan malogrados más mallugados que, precisamente un cable de Apple. De pronto la política empezará a dejar de estar de moda, no sin que antes toda la comentocracia empiece a reflexionar y hacer una análisis (a veces certero, y a veces no) sobre lo acontecido. En estas elecciones no pasó mucho (el PRI, PAN y PRD ganó acá, perdió allá y acuyá, que algún independiente), pero como afirman algunos, aparecieron pequeñas grietas que de alguna forma pueden dar esperanza de un cambio posterior, y es que veo difícil que el modelo político actual (me refiero más a la práctica que a las leyes y el «deber ser» de las instituciones) se pueda sostener por mucho tiempo. Precisamente en ese modelo tan bien diseñado para ellos, hay un cable de Apple que nos deja ver que no todo es perfecto.
Las aguas empiezan a calmarse, es tiempo de contar el número de amigos que tenemos y ver cuantos perdimos en el transcurso. Si el teléfono celular no tiene pila, podemos conectarlo al malogrado y maldito cable blanco con los cobres pelados para abrir nuestras redes sociales, contar el número de amigos y determinar cuanto nos dejaron de seguir y a cuantos bloqueamos. Tal vez lo haremos ignorando a quienes nos acompañan en la mesa, tal vez esos dos unfollows de personas que ni conoces hagan que no prestes atención a la chica que tanto te gusta y que está frente a ti. Tal vez camines con el celular, te estrelles contra un poste, o alguien te lo robe. Tal vez ibas tan distraído leyendo el artículo de Carlos Puig que se te fue el camión, o alguien te quitó el lugar en la fila mientras estabas realizando trámites en el gobierno.
Todo volverá a ser tan cotidiano que habrá espacio para hablar de un cable de Apple. Los relatos sobre la política irán desapareciendo, posiblemente se hable escuetamente de quienes generaron esperanzas cuando lleguen al poder y nada más. Por alguna razón los individuos siempre tenemos alguna esperanza en el período electoral, como si a partir de ahí se fuera a gestar un gran cambio, como si fuera la única oportunidad para que nuestra realidad como sociedad cambie. Aunque en la práctica las cosas o sea mantienen mas o menos igual, o subestimamos las mejoras que se den a través del tiempo al punto de ignorarlas y integrarlas a nuestra monotonía, o bien en caso contrario, lamentamos profundamente todo lo que se haya puesto peor, aunque haya sido un poco.
Y lo haremos como si sintiéramos que ya nada puede cambiar, hasta las siguientes elecciones, aunque los vergonzosos spots e impresentables candidatos nos adviertan que las cosas no pueden cambiar mucho, o más bien se pueden poner peor que un cable de Apple que se rompe con más rapidez que lo que se corrompe un candidato.






La anunciada muerte de Steve Jobs fue algo así como la muerte de Jesucristo y su regreso al cielo. Para los adoradores de Apple, la crucificción se dió cuando hace varios años lo despidieron de Apple. Resucitó al tercer día y dotó a la humanidad de iMacs iPods, iPhones y iPads. Luego se fue cuando todos ya sabíamos que se iba a ir, y nombró a Tim Cook algo así como el San Pedro, el que seguiría su legado. Sus productos se volvieron objeto de adoración y entre su partida, sus fieles en estado depresivo colocaron velas virtuales en sus dispositivos para despedir al creador de estas tecnologías. Aunque a diferencia de Jesucristo, Steve Jobs no hacía milagros, más bien el los ideaba y los que los ejecutaban eran sus ingenieros, pero él se llevaba todos los créditos, y el era adorado.
Hace unos días murió Steve Jobs, en Internet se vivió una especie de idolatría desmedida hacia este personaje de Apple, que, es cierto, realizó muchas innovaciones, pero como suele suceder, en algunos casos la pasión se desbordó. Era cuestión de días para que también empezaran a salir sus detractores, como el polémico
Hoy, 5 de octubre de 2011 ha muerto Steve Jobs, a sus 56 años por un problema de cáncer pancreático. No importó toda la fortuna que tenía a su disposición, la vida es caprichosa y ya sea Dios o quien ustedes consideren, decidió que era hora de que Steve dejara de vivir. Parece que es injusto, que la vida así es. Porque mientras vemos que muchos millonarios estadounidenses lograron su fortuna mediante la corrupción y la especulación; Steve Jobs la hizo de la forma más digna, por medio de la innovación y ofreciendo productos de calidad a los consumidores, el colaboró con el desarrollo tecnológico de la computación y la telefonía celular. Facilitó muchas tareas a sus consumidores mediante sus productos.
¿Harto de tener que hacer fila en el confesionario y perder una parte de la misa mientras te estás confesando?. El Vaticano ha creado una herramienta Open Source llamada iGod para poder confesar todos tus pecados. Esta plataforma esta disponible tanto para PC, MAC y Linux, también habrán versiones de este sistema especial para iPhone, iPad, Blackberry y Android, además de que se puede descargar de iTunes, de manera que en cualquier parte y a cualquier hora, puedas realizar la confesión sin necesidad de asistir al templo.