Etiqueta: apple

  • Los cables de Apple

    Los cables de Apple

    Modo hiperconsumista de Cerebro = ON.

    Me gusta mucho la marca Apple, sin ser un enajenado fan de la marca (por ejemplo, estoy escribiendo desde una PC) siempre me ha gustado su ecosistema, me gusta como cuidan los detalles de todo lo que fabrican, todo está pensado y no dejan nada a la improvisación. Pueden tener aparatos cuya potencia no supera a la de la competencia, pero esa sensación de perfección que le ponen a cada uno de sus productos es algo en lo particular para mí, muy atractivo.

    Los cables de Apple

    Pero como en toda buena familia hay una oveja negra y esa son los cables, sobre todo los cables para los teléfonos celulares. Yo compré hace poco más de 7 meses un iPhone 5s, el cual está muy bien tratado y parece que sigue siendo nuevo. Pero el cable está, roto. Nunca lo he forzado ni lo he tratado mal, funciona sí, pero está roto. Y el cable de mi iPhone 4s anterior, terminó completamente pelado; incluso alguna vez llegó a darme toques. Algo de más curioso en una marca como Apple tan acostumbrada (gracias a la chinga que les ponía Steve Jobs a sus empleados) a cuidar todos los detalles.

    Las elecciones intermedias terminaron, por fin podremos descansar de tanto bombardeo visual y auditivo, de propuestas y spots tan malogrados más mallugados que, precisamente un cable de Apple. De pronto la política empezará a dejar de estar de moda, no sin que antes toda la comentocracia empiece a reflexionar y hacer una análisis (a veces certero, y a veces no) sobre lo acontecido. En estas elecciones no pasó mucho (el PRI, PAN y PRD  ganó acá, perdió allá y acuyá, que algún independiente), pero como afirman algunos, aparecieron pequeñas grietas que de alguna forma pueden dar esperanza de un cambio posterior, y es que veo difícil que el modelo político actual (me refiero más a la práctica que a las leyes y el «deber ser» de las instituciones) se pueda sostener por mucho tiempo. Precisamente en ese modelo tan bien diseñado para ellos, hay un cable de Apple que nos deja ver que no todo es perfecto.

    Las aguas empiezan a calmarse, es tiempo de contar el número de amigos que tenemos y ver cuantos perdimos en el transcurso. Si el teléfono celular no tiene pila, podemos conectarlo al malogrado y maldito cable blanco con los cobres pelados para abrir nuestras redes sociales, contar el número de amigos y determinar cuanto nos dejaron de seguir y a cuantos bloqueamos. Tal vez lo haremos ignorando a quienes nos acompañan en la mesa, tal vez esos dos unfollows de personas que ni conoces hagan que no prestes atención a la chica que tanto te gusta y que está frente a ti. Tal vez camines con el celular, te estrelles contra un poste, o alguien te lo robe. Tal vez ibas tan distraído leyendo el artículo de Carlos Puig que se te fue el camión, o alguien te quitó el lugar en la fila mientras estabas realizando trámites en el gobierno.

    Todo volverá a ser tan cotidiano que habrá espacio para hablar de un cable de Apple. Los relatos sobre la política irán desapareciendo, posiblemente se hable escuetamente de quienes generaron esperanzas cuando lleguen al poder y nada más. Por alguna razón los individuos siempre tenemos alguna esperanza en el período electoral, como si a partir de ahí se fuera a gestar un gran cambio, como si fuera la única oportunidad para que nuestra realidad como sociedad cambie. Aunque en la práctica las cosas o sea mantienen mas o menos igual, o subestimamos las mejoras que se den a través del tiempo al punto de ignorarlas y integrarlas a nuestra monotonía, o bien en caso contrario, lamentamos profundamente todo lo que se haya puesto peor, aunque haya sido un poco.

    Y lo haremos como si sintiéramos que ya nada puede cambiar, hasta las siguientes elecciones, aunque los vergonzosos spots e impresentables candidatos nos adviertan que las cosas no pueden cambiar mucho, o más bien se pueden poner peor que un cable de Apple que se rompe con más rapidez que lo que se corrompe un candidato.

  • Apple después de Steve Jobs

    Apple después de Steve Jobs

    ¿Podría Steve Jobs ser comparado con Tesla o con Alva Edison? No sé realmente, de hecho sus perfiles son un tanto diferentes. A Jobs se le puede reprochar no haber creado tantas cosas por su cuenta, pero es que en el Siglo XXI el innovador no es sólo el que crea el producto, sino el que sabe como ponerlo en las casas de todos los consumidores. Seguramente Jobs será recordado después de varias décadas.

    iphone-6-4.7-inch (1)

    Si Steve Jobs no tuviera méritos propios, veríamos a Apple con el mismo ritmo de innovación de hace algunos años. Que si un técnico inventó x o y cosa y Jobs sólo lo hizo producto final, por lo cual no tendría mérito alguno ¿Por qué entonces ya no se ven tanto esas innovaciones de dichos técnicos? Steve Jobs fue un grande, aunque no te guste.

    Que Apple supo crear culto a la marca es cierto, que lo creo al punto de generar una comunidad que se va a formar a las Apple Store para comprar el último iPhone, es cierto. Algunos lo ven como un defecto, hasta hablan de manipulación de masas, y ello lo mencionan para recordarle a la gente la «estafa» que es Apple. Pero es una estrategia comercial exitosa, lo suficientemente exitosa como para preguntarte si serías de crear algo así y me des una respuesta negativa. La genialidad no sólo tiene que ver con crear, tiene que ver con el cómo saber vender lo que creas.

    Con todas esas críticas, aunadas al carácter de Steve Jobs y la forma en que trataba a sus empleados; mientras él estuvo al frente de Apple se producieron las suficientes innovaciones como para hablar de un fuerte cambio en como consumimos productos tecnológicos. iPad no fue la primera tablet (recordemos el fiasco de Microsoft) pero Apple fue quien supo ponerla en el mercado, supo satisfacer las necesidades de los consumidores en vez de crear un simple capricho tecnológico.

    Steve Jobs fue tan importante que su pérdida está afectando mucho a Apple. Con Jobs, Apple innovaba y los demás (entre ellos Android) se adaptaban a esos cambios. Ahora pasa al revés. Apple lanza iPhones de diferentes tamaños (algo que posiblemente Jobs hubiera considerado una aberración) respondiendo a las tendencias que marcan los competidores (como Samsung o Sony).

    Apple sigue haciendo grandes productos, sigue perfeccionándolos, pero ya no son muy innovadores, no marcan un antes y un después. El «Watch», posiblemente será un accesorio bonito, y puede ser que ocupe el primer lugar de ventas, pero ya no se trata de una innovación, se trata de una respuesta hacia la innovación que hicieron otros. Muestra de la dependencia que tenía Apple para con el cerebro de Steve Jobs.

    Algunos me dirán: -Cerebro no seas tonto, el mercado de los celulares ya está totalmente saturado, ponte a comer más manzanas a ver si así te pones a pensar. Pero cuando Apple lanzó el iPhone, el mercado del celular estaba completamente saturado; de hecho habían más modelos que los que hay en estos momentos; igualmente cuando se lanzó el iPod. Quienes logran ser recordados por sus innovaciones lo son porque innovaron en un momento en que creían que ya no se podía innovar.

    Se trata de pensar fuera de la caja.

    Y si Apple no se pone las pilas, en un día no tan lejano…

    Por cierto, hablando de quienes ya no innovan.  A favor de Apple puedo decir que siguen lanzando productos muy buenos. No así de U2 quienes lanzaron gratis su último disco en iTunes en medio de la presentación de Apple, un fiasco total.

     

  • Steve Jobs, o por qué ser ordinario no es siempre la mejor idea

    Steve Jobs, o por qué ser ordinario no es siempre la mejor idea

    Quería escribir una reseña de la biografía autorizada de Walter Isaacson, pero creo que con este personaje tenemos la suficiente tela para cortar como para pensar en una sola reseña que se quedaría corta. Más bien he tratado de desmenuzar a este personaje, para entenderlo no sólo a él, sino a la condición humana, empresarial e incluso la supervivencia del más apto. Y voy por puntos.

    steve-jobs-renuncia-a-apple

    Me queda claro con este personaje tan adorado por unos y criticado por otros, que ser ordinario no es la mejor idea. Steve Jobs no lo era,  y posiblemente se ponga al nivel de inventores de la era moderna. Era un buen ingeniero pero no extraordinario (Wozniak se lo llevaba de calle), y no sabía programar. Tenía muy buenas ideas, y su equipo de trabajo (que también aportaron ideas geniales, porque no todas fueron de Jobs) se encargaba de llevarlas a cabo.

    Creo que la meta de las personas comunes (la mayoría) es ser ordinario, lo más ordinario posible y dentro de eso ser felices. Nacer, ir a la escuela, tratar de ser popular en la adolescencia, tener relaciones sexuales, estudiar la universidad, buscar un empleo, casarse, tener hijos, ir de vacaciones a la playa, comprarse un auto que les gusta, envejecer y morir. A veces se prenden los focos rojos cuando una persona no va por ese camino, entonces se empieza a decir que puede tener algún trastorno psicológico o alguna deficiencia. La gente se puede asustar. Y es que si analizamos la infancia y juventud de Steve Jobs, veríamos a una persona lejos de ser el modelo a seguir por el mundo de lo ordinario.

    Podemos ver en Steve Jobs varios rasgos criticables, hasta patológicos. Fue una persona contradictoria, al principio abrazaba ideales más bien cercanos a la izquierda por medio del movimiento hippie (que siempre afirmó defender), se oponía al materialismo, pero quiso trascender ofreciendo productos de consumo. Practicaba el budismo zen, pero era una persona demasiado lejos de la paz y la tranquilidad. Era obsesivo con la comida, vegetariano y no muy alejado del veganismo. Iba descalzo con los clientes, en su juventud no se ponía desodorante, sin importar que estuviera con ejecutivos de alto nivel. Era una persona que trataba mal a sus empleados, los humillaba, pero con todo eso los motivaba y casi todos se ponían la camiseta de Apple. Steve Jobs era una persona con rasgos maniqueos, no había grises. Como el mismo mencionaba, el mundo se dividía en héroes y capullos, no había más.

    A veces aquello detectado como trastorno, o aquel rasgo indeseable que en el mundo común se debe extirpar, es lo que te termina impulsando. Steve Jobs era una persona controladora, obsesiva, distorsionaba la realidad, tenía un concepto muy peculiar de la libertad, buscaba mezclar la tecnología con el arte, no muchas personas sabían como tratarlo, era una persona difícil, demasiado directa e hiriente que odiaba los eufemismos, pero con una capacidad creativa muy alta, aunque como señaló su biógrafo Walter Isaacson, su inteligencia no era excepcional. Todas estas contradicciones y rasgos patológicos mezclados con una dosis de genialidad quedan resumidos cuando tú agarras un iPhone, percibes su diseño y empiezas a jugar con él. El caso de Steve Jobs no será el único, pero al analizar profundamente uno se impresiona de como la personalidad de uno puede quedar patente en lo que hace.

    También queda claro que los rasgos de la personalidad pueden traer beneficios en algunos ámbitos, pero pueden ser un obstáculo en otro. Eso mismo que lo llevó al éxito fue lo que hizo que no estuviera lo suficientemente cercano con sus seres queridos, y posiblemente, que perdiera la batalla contra el cáncer.

    La industria de la informática en la era de Steve Jobs y Bill Gates demuestra que no hay un camino al éxito, sino que existen varios, algunos pueden funcionar para algunos y otros para otros. Apple siempre ha fabricado dispositivos cerrados e integrados, mientras que Microsoft hacía lo contrario y vendía su software (Windows) a cualquier fabricante que pasara caminando. Las dos empresas, a pesar de sus ideologías diametralmente opuestas, tuvieron éxito. Ahora este fenómeno se replica con Apple y Android en los teléfonos. Apple busca ofrecer productos de calidad tratando de controlar todo el ecosistema de sus productos, lo cual le proporciona ciertas ventajas competitivas. Android hace lo opuesto y muchos terminales adquieren su software, y no solo eso, lo adaptan. A pesar de la fragmentación tan criticada por Jobs, Android está teniendo mucho éxito, y su modelo también le proporciona ventajas competitivas. Y esto es algo que ocurre en todos los ámbitos de la vida, y es por eso mi aversión a los libros de autoayuda que creen tener la solución (con fundamentos endebles en la mayoría de los casos) única para la búsqueda de la felicidad.

    El libro de Isaacson es bueno, en el sentido de que a pesar de ser el libro oficial. Muestra a Jobs como un humano, y no como un Dios o como el demonio que muchos quisieron ver; es una perspectiva más cercana a la objetividad que a una obra de encargo. Nos habla de sus éxitos, pero también de sus fracasos, sus problemas como persona, su contradicción entre su sensibilidad nata y su dureza con sus empleados.

    Creo que este personaje pasará a la historia, pero también su historia nos muestra el lado vulnerable del ser humano. Un humano fuertemente contradictorio, que a pesar de no tener una ideología sólida podía caer en el dogmatismo. Un hombre Zen y de carácter difícil; hippie y creador de objetos de consumo; de cabello largo, descalzo y estricto; humanista declarado que se estacionaba en los espacios para discapacitados; un rebelde que convivía perfectamente con los hombres del establishment; un hombre que logró que la creatividad y el control férreo pudieran coexistir.

  • iPhone 5, iPod Nano y iPod Touch ¿Qué le pasa a Apple?

    iPhone 5, iPod Nano y iPod Touch ¿Qué le pasa a Apple?

    El Think Different de Apple iba en el sentido de «Think Different». Pero tengan cuidado porque luego podría ir más en el sentido de «Josefina Diferente».

    Era predecible que Apple no fuera a ser lo mismo sin Steve Jobs. El ya fallecido puede que no metía mano en la programación de los productos como sí lo hizo Bill Gates, pero era un gran vendedor que tenía una enorme capacidad de innovar y de decirle a la gente que debían de querer. Sin él, esto podría estar en riesgo, y parece ser que es lo que estamos viendo con el nuevo iPhone 5 y demás productos. 

    El iPhone 5 tiene muchas mejoras, nuevas prestaciones, es más avanzado que sus predecesores y es más, se animaron a alargar la pantalla. Pero no trae ese diferendo, ese toque innovador sobre sus antecesores. Y esto es preocupante cuando la competencia en los smartphones arrecia. Antes fue la cacareada pantalla retina, luego el Siri. Ahora si bien trae cosas nuevas, no trae ese algo novedoso. No digo que la gente no lo prefiera cambiar, porque con la cultura del consumo y más la promovida por Apple, en cuando abran las tiendas, habrán filas más largas y más tiendas de campaña que un concierto de la reunión de Pink Floyd en un país donde nunca han tocado.

    No puedo decir que el producto sea malo, es todo lo contrario. Pero al faltar ese algo, eso que le daba Steve Jobs a sus productos, posiblemente podría animarme a buscar alguna otra alternativa, como un Android o el Nokia Lumia 920 por un ejemplo. Apple siempre daba la impresión de ir al frente de todo, y ahora creo que ya no lo es tanto. Ciertamente Apple vende status, pero dentro de ese status incluye el tener un dispositivo que aparentara estar al frente de los demás, más en el producto final en el software que en el hardware (por esto mismo Apple nunca ha tenido el hábito de presumir las prestaciones en hardware).

    Más que una innovación, el nuevo iPhone 5 ofrece una mejora en tecnología, el problema es que sus competidores quienes ya han lanzado sus smartphones los logran superar en algunos rubros. Ciertamente el iOS es un sistema demasiado sólido para aprovechar al máximo las prestaciones del hardware, pero a este sistema operativo le hace falta innovación. Su imagen no es muy diferente de su primera versión lanzada en el 2007 cuando apareció el primer iPhone.

    El iPod nano es un tema aparte y es que tiene demasiado parecido con el Nokia Lumia 920. Podrán decir una coincidencia, pero es de llamar la atención porque hace poco, la empresa de Cupertino demandó a Samsung por una presunta copia del diseño de sus aparatos. El iPod nano ha recibido críticas por que su tamaño ha crecido (recuerden que una ventaja del anterior era que se podía usar como reloj incluso) y porque a diferencia también del anterior que emulaba en chiquito el ecosistema del iPhone, parece romper con la estandarización del diseño del software. Seguramente Steve Jobs se estaría revolcando en su tumba al ver esta extraña decisión.

    Apple tendrá que innovar, si no lo hace, la competencia en un mediano plazo podría empezar a comerle el mandado. A pesar de que Apple no es el que más smartphones vende (porque su nicho de mercado es más específico), si es el que más dinero ingresa. Aunque también entra la duda de que tan bueno serán innovando sin Steve Jobs, igual les sale el tiro por la culata.

  • Apple, el culto y la adoración a un nuevo dios

    Apple, el culto y la adoración a un nuevo diosLa anunciada muerte de Steve Jobs fue algo así como la muerte de Jesucristo y su regreso al cielo. Para los adoradores de Apple, la crucificción se dió cuando hace varios años lo despidieron de Apple. Resucitó al tercer día y dotó a la humanidad de iMacs iPods, iPhones y iPads. Luego se fue cuando todos ya sabíamos que se iba a ir, y nombró a Tim Cook algo así como el San Pedro, el que seguiría su legado. Sus productos se volvieron objeto de adoración y entre su partida, sus fieles en estado depresivo colocaron velas virtuales en sus dispositivos para despedir al creador de estas tecnologías. Aunque a diferencia de Jesucristo, Steve Jobs no hacía milagros, más bien el los ideaba y los que los ejecutaban eran sus ingenieros, pero él se llevaba todos los créditos, y el era adorado.

    No niego la calidad de los productos Apple, si tuviera el dinero de sobra pensaría en comprar una iMac para trabajar (que en su precio no viene solo la calidad sino el costo de la marca), mi teléfono es un iPhone, el cual me ha funcionado muy bien, y he usado iPods para escuchar música. Pero también es cierto que la interesante mercadotecnia utilizada por este emporio que empieza con una manzana monocromática mordida (cuando tenía muchos colores no funcionaba) ha hecho que sus productos sean objeto de culto más que de necesidad. Es una especie de consumismo elevado al nivel de una religión, donde sus fieles seguidores creen que todo lo que tiene «esa manzanita mordida» es garantía de que tienen lo mejor en sus manos, aún cuando en realidad no sea así.

    Debido a eso, a que el diferendo de Apple está en el hecho de ser una «marca exclusiva» no hacen mucha gala de las características técnicas del hardware de sus productos (tal vez si lo hacen más con las iMac porque en una computadora de escritorio es algo totalmente necesario), cuando anuncian en la clásica Keynote un iPhone, se limitan a decir que tiene una cámara HD de no sé cuantos megapixeles, que tiene pantalla retina, y a lo más, que tiene un procesador de doble nucleo. A diferencia de su competidor más cercano Android (en sus varias modalidades, porque este sistema está instalado en dispositivos de varias empresas) que se enfocan mucho en las características del hardware.  Saben que al consumidor promedio no le interesa tanto esas características, sino como es que un iPhone va a satisfacer sus necesidades y que por medio de la experiencia (y no datos técnicos) se den cuenta de que tienen la última tecnología a la mano, y sobre todo, que son parte de algo.

    Para mucha gente tener un iPod o iMac es símbolo de status. Pero no solo eso, es como ser parte de una cuasireligión, parte de un movimiento, de una cultura. Es la adoración a un ente de cierta forma abstracto. Su «Jesucristo» se ha ido, pero Apple seguirá ahí, tal vez no por toda la eternidad, sino que desaparecerá cuando la empresa ya no sea económicamente rentable. Al igual que la Iglesia, muchos críticos le encuentran defectos a esta nueva religión, no, no es la pederastía lo que se critica, es más bien el trabajo esclavo en las fábricas chinas.

    La adoración a la manzana mordida es algo que muerde pasiones, como en el viejo testamento de la Biblia, la manzana de Adán y Eva representa la tentación. Pero ¿Quién no ha sucumbido alguna vez a la tentación de tener algo de Apple?, no importa si cuesta $3,000, $8,000, $14,000 o $50,000 pesos, lo vale la pena si se es parte de la nueva religión. Y si, también acá hay doble moral, porque muchos de sus fieles, fallan al 5to mandamiento de la ley de Apple: No harás Jailbreak a ninguno de nuestros productos.

  • Las Sweatshops, la esclavitud en el trabajo moderno.

    Hace unos días murió Steve Jobs, en Internet se vivió una especie de idolatría desmedida hacia este personaje de Apple, que, es cierto, realizó muchas innovaciones, pero como suele suceder, en algunos casos la pasión se desbordó. Era cuestión de días para que también empezaran a salir sus detractores, como el polémico Richard Stallman, quien dijo que si bien no le deseaba la muerte a Steve Jobs, si se alegraba de que se hubiera ido. Stallman es un ferreo defensor del software libre (indirectamente gracias a él, se crearon proyectos como Wikipedia) y estaba en contra del software privativo de Apple. Pero las críticas más fuertes vinieron de la forma en que la compañía de Cupertino fabrica sus productos. Apple, como varias empresas, subcontratan maquiladoras chinas (una empresa llamada Foxconn) para conseguir mano de obra barata y reducir los precios.

    Las condiciones en que trabajan los empleados chinos son deplorables, bajo escasez de ventilación, sueldos precarios, mucho stress, jornadas de largas horas de trabajo, duermen en condiciones de hacinamiento y un alto número de suicidios, por lo que esta empresa decidió tomar cartas en el asunto, se les pidió firmar un acuerdo donde ellos no se suicidarían (porque si lo hacen, según la legislación china la empresa debe pagar a sus familiares una proporción del salario por tiempo indefinido), a cambio de un cierto incremento en su salario.

    Apple no es la primera empresa que subcontrata este tipo de servicios, empresas como Nike o Gap han sido denunciadas por estos actos. Adidas también llegó a incurrír en este tipo de maquiladoras, pero la FIFA (a quien patrocina) pidió a la empresa alemana que mejorara las condiciones de trabajo de sus empleados. Cuando se descubrió este tipo de maquiladoras, llamadas «sweatshops», se produjo una gran indignación en muchos sectores de la población occidental. No podían creer que en pleno siglo XXI siguiera habiendo condiciones de trabajo como esas.

    Pero aún así, hay quienes defienden este tipo de trabajos. Ciertamente tendríamos que pensar dos veces al usar el término «esclavitud» dado que los trabajadores acceden voluntariamente a trabajar en dichas empresas, aunque las condiciones en las que lo hacen produjeron que muchos adoptaran ese término. El sueco neoliberal Johan Norberg argumenta que antes de que llegaran esas fábricas a China, los ahora empleados de las sweatshops no tenían posibilidad alguna de obtener los ingresos que tienen gracias a estas empresas. Es decir, a pesar de la precariedad de este tipo de trabajos, parece que representa de cierta forma una mejora de vida en las clases bajas de la población China.

    De cierta forma, nosotros quienes vivimos en Occidente, nos beneficiamos del llamado «trabajo esclavo», al comprar un iPod,  una camisa Nike, una TV, o cualquier aparato que sea manufacturado en Asia. Debido a estas condiciones, los precios bajan, y no solo los empresarios se benefician, sino que están en capacidad de ofrecer precios más baratos que los que podrían ofrecer si a los chinos o vietnamitas se les pagara un sueldo parecido a lo que ganarían ya no en un país como Estados Unidos, sino como México.

    El asunto de las sweatshops me genera posiciones encontradas, dado que el trato que se les dá a los empleados es infrahumano de acuerdo a nuestros paradigmas de como debe de ser un trabajo, pero también es cierto que ellos han estado acostumbrados a vivir así, es parte de su cultura. Si China logra mantener ese ritmo de crecimiento, seguramente en unas décadas, esta gente verá un aumento en sus salarios y también mejores condiciones de trabajo. Creo que el menos culpable es el gobierno de China, dado que por el tamaño de su población y el tamaño del PIB no puede ofrecer algo mejor a un gran sector de la población. Pero creo que si, empresas como Apple, Nike o Gap deberían tomar medidas para que el trabajo de sus empleados sea al menos más digno.

  • Steve Jobs, su legado

    Hoy, 5 de octubre de 2011 ha muerto Steve Jobs, a sus 56 años por un problema de cáncer pancreático. No importó toda la fortuna que tenía a su disposición, la vida es caprichosa y ya sea Dios o quien ustedes consideren, decidió que era hora de que Steve dejara de vivir. Parece que es injusto, que la vida así es. Porque mientras vemos que muchos millonarios estadounidenses lograron su fortuna mediante la corrupción y la especulación; Steve Jobs la hizo de la forma más digna, por medio de la innovación y ofreciendo productos de calidad a los consumidores, el colaboró con el desarrollo tecnológico de la computación y la telefonía celular. Facilitó muchas tareas a sus consumidores mediante sus productos.

    Cuando regresó Steve Jobs a Apple, esta empresa no era nada, solo un muy pequeño segmento del mercado compraba sus productos, pero el se encargó de popularizarlos. Decidió abandonar los productos Apple que no estaban funcionando en el mercado como el PDA Newton, y firmó un acuerdo con Microsoft para que las Mac pudieran incluír la paquetería Office en el software. Después todo fueron buenas noticias, las iMac de varios colores se comenzaron a popularizar, luego llegó el iPod que revolucionó los dispositivos portátiles en MP3 mientras creaba el iTunes y el iTunes Store. Pero ahí no quedaría nada, lanzaría el iPhone que revolucionaría por completo el concepto de los teléfonos celulares. Después de ello lanzó una tablet llamada iPad el cual representó una innovación en el área de la computación. Ante este fenómeno, muchos desarrolladores crearon programas para la App Store y muchos hicieron un gran negocio. Apple se llevaría el 30% de las ventas, mientras que el 70% sería para los primeros.

    Jobs rompió con el paradigma del empresario vestido de traje y corbata. En sus keynotes, el siempre lucía unos pantalones de mezclilla y un sueter, el se encargaba de presentar las ventajas de todos los productos que lanzaban al mercado, lo que hablaba de lo involucrado que estaba en el diseño de los productos. Steve Jobs siempre mostró un lado humano y espiritual (profesaba el budismo), aunque también algunos lo criticaron por ser autoritario. Jobs también al parecer tiene un lado oscuro y parte de su vida privada no ha sido revelada. Steve Jobs fué dado en adopción, de hecho su apellido es dado por sus padres adoptivos, y dicen que eso afectó en su personalidad y de cierta forma ayudó a que fuera un gran empresario, también tenía dislexia.

    Jobs, como muchos otros genios de la computación (entre ellos Bill Gates) no termino la universidad, la tuvo que dejar debido a problemas financieros. Creó varios de los dispositivos Apple bajo la influencia del LSD y fue vegetariano (aunque también consumía pescado). Tambien, a diferencia de Bill Gates que donó gran parte de su fortuna a causas benéficas, a Steve Jobs no le gustaba la filantropía y cuando regresó a Apple decidió eliminar todos los proyectos filantrópicos para recortar gastos.

    Steve Jobs tiene muchos seguidores a nivel mundial y ha influenciado a muchos (aunque también tuvo a sus detractores), su muerte causó mucha conmoción y ha aparecido en las primeras planas de todos los periódicos. Su legado es tan reconocido que incluso periódicos de izquierda como SDP (antes El Sendero del Peje) en sus páginas le ofrecieron un homenaje por sus aportaciones. Steve Jobs, a diferencia de muchos millonarios de su país jamás pidió rescates al gobierno ni buscó infiltrarse en él para sacar beneficios. El se dedicó a hacer lo que los millonarios deberían hacer: Trabajar, crear productos de calidad, y crear empleos.

    Steve Jobs murió en paz, rodeado por su familia. Pero la duda ahora es ¿Qué futuro le deparará a Apple después de la partida de Steve Jobs? ¿Aprenderán de su legado, o irán a la deriva?, eso solo nos lo podrá decir el futuro.

    Por último les dejo el discurso más memorable de Steve Jobs, no fue una Keynote, fue un discurso que dió en la Universidad de Stanford:

  • iGod, el nuevo confesionario virtual para los fieles.

    ¿Harto de tener que hacer fila en el confesionario y perder una parte de la misa mientras te estás confesando?. El Vaticano ha creado una herramienta Open Source llamada iGod para poder confesar todos tus pecados. Esta plataforma esta disponible tanto para PC, MAC y Linux, también habrán versiones de este sistema especial para iPhone, iPad, Blackberry y Android, además de que se puede descargar de iTunes, de manera que en cualquier parte y a cualquier hora, puedas realizar la confesión sin necesidad de asistir al templo.

    El Vaticano le encargó el desarrollo de este software a Apple. Vieron a la empresa de Cupertino como la idonea, porque Apple representa la manzana prohibida que comieron Adán y Eva, por lo cual fueron expulsados del paraíso. La condición fué que desarrollaran la plataforma para todos los sistemas disponibles y que el sistema fuera Open Source, cosa que se veía difícil por las políticas de Apple, pero al ver los beneficios que tendrá para la sociedad creyente, decidieron adoptar el proyecto.

    ¿En que consiste?. Este software (en su versión gratuita) es una base de datos donde los creyentes escriben los pecados que han cometido, esto lo pueden hacer por medio de un teclado o inclusive por medio de un micrófono o un sistema que reconozca audio (como el caso del iPhone), dado que el sistema tiene reconocimiento de voz. En la base de datos, enlista todos los pecados, los clasifica automáticamente como veniales o mortales, y también de manera automática te dice a cual mandamiento estás fallando.

    Lo más interesante es que de acuerdo a los pecados que has cometido, este sistema automáticamente te genera la penitencia que debes de cumplir. En caso de que sean oraciones, por medio de un micrófono (o con el iPhone) puedes cumplirla, y a la hora de hacerla se borran tus pecados. Cuando la penitencia sea otra, como el asistir a misa o tomar la sagrada comunión, el padre te dará un código para que lo ingreses al sistema, el cual corroborará que has culplido con la penitencia. También otra cosa interesante es que te dice el castigo que tendrías de acuerdo a tus pecados en caso de morir, es decir, te dice si estarás condenado al infierno o cuantos años debes de pasar en el purgatorio.

    Otra cosa muy interesante es la interacción con las redes sociales. Muchas veces los humanos olvidamos los pecados que cometemos, pero le podemos dar a este sistema la autorización de que analice nuestras cuentas de Facebook y Twitter y analice los pecados que hemos cometido en base a nuestra actividad en las redes sociales.

    El sistema parece que todavía tiene algunos errores, no sabemos si es un error del sistema o fue una petición del Vaticano, pero cuando el usuario menciona pecados como «homosexualidad» o «relaciones antes del matrimonio», estos pecados no se borran de la base de datos al realizar la penitencia. Otro error que han encontrado, es que cuando se confiesan pecados como pederastía o pedofilia, aparece la famosa ventana azul de Windows y al volver a ingresar al sistema, todos los pecados de la base de datos terminan borrados.

    También existe una versión de pago (cuyo costo es muy elevado, solo accesible a las clases pudientes), donde se puede tramitar en línea anulaciones de matrimonio entre otras cosas.

    El sistema es prometedor, está desarrollado con la última tecnología. Para adquirirlo, el usuario deberá profesar la fé católica, y no estar excomulgado por la Iglesia. Esta nueva tecnología evitará pérdidas de tiempo en lo referente a la confesión. Está disponible en 10 idiomas e incluye también un rosario virtual.

    Esperemos ver que tanta penetración tiene este sistema en el mercado.

    P.D.  Para quien no se dió cuenta, es una broma.