Etiqueta: antivalores

  • Del mito de la decadencia moral

    Del mito de la decadencia moral

    Hace no mucho, escribí frustrado una columna donde relacionaba el caso de los Panama Papers con la pobredumbre de valores, en este momento sigo defendiendo la relación que hice, pero con la cabeza más fría ya no puedo defender de forma tan sólida el argumento de que «se están perdiendo los valores», esa frase tan usada y reciclada sin importar en la época en que se encuentre. En algunas etapas de la historia, los números pueden parecer respaldar el argumento, en otros no. Lo cierto es que tenemos una tendencia natural a sentir que los valores se están perdiendo y que la sociedad está en declive. La percepción es muy poderosa, pero engañosa a la vez.

    Del mito de la decadencia moral
    Julia Rodríguez Villar

    Nuestro mundo es uno imperfecto, actos que vayan en contra de la dignidad humana se han repetido una y otra vez por medio de diferentes manifestaciones. Personas que abandonan un determinado orden de valores para obtener algo a cambio a costa de la sociedad siempre han existido, y muchos de ellos se encuentran en importantes cargos públicos. Pero tampoco es que vivamos en un mundo que se esté cayendo al precipicio, aunque así nos parezca.

    Vivimos inmersos en un mundo globalizado donde tenemos millones de terabytes al alcance de un clic. Por ende, estamos expuestos a mucha información que no podíamos ver antes. Sí, esa información incluyen noticias relacionadas con actos que degradan al ser humano. Noticias de violaciones, acosadores, asesinatos.

    Hace 20 o 30 años no estábamos expuestos a tal cantidad de noticias, entonces no nos enterábamos de lo que ocurría. Posiblemente en un mundo sin Internet y con medios de comunicación cerrados no nos hubiéramos enterado del caso de los Porky’s. Hoy hablamos de Peña Nieto como un hombre degradante y corrupto. Pero hace 20 años, la estructura de nuestro país más autoritaria no hubiera permitido a Carmen Aristegui publicar el escándalo de la Casa Blanca.

    No, no es que el mundo esté bien, de hecho tiene muchos problemas; pero de cierto modo, con algunas variantes, siempre los ha tenido.

    Por ejemplo, te sorprendería si te digo que en Estados Unidos, el número de adolescentes menores de 13 años que ha tenido sexo se ha reducido. Y no sólo eso:

    Según Youth Risk Behavior Surveillance Survey, una encuesta de los «Centers for Disease Control and Prevention» muestra que los jóvenes estadounidenses son más sanos que hace 25 años:

    datosalcohol

    Los adolescentes estadounidenses son menos activos sexualmente que hace 24 años, de la misma forma consumen menos alcohol y tabaco, y menos se han involucrado en una pelea física. En lo que toca a las drogas, hubo un incremento sustancial hasta entrado el nuevo milenio, dentro del cual, el número de consumidores ha vuelto a reducirse.

    Seguramente estas estadísticas chocan con nuestra percepción generada a través de contenido en Internet que habla sobre violaciones sexuales o matanzas que nos hace pensar que el mundo cada vez está peor. Pero las estadísticas son muy concluyentes.

    Los medios y la exposición a muchos canales de información nos han mostrado la pobredumbre que hay en el mundo, pero no la conocimos porque haya emergido de pronto y sea el resultado de una preocupante pérdida de valores, sino porque antes no la veíamos, pero estaba ahí.

    Otro ejemplo que usaré para cuestionar la teoría de la «sociedad decadente» es este video escalofriante. Obsérvalo bajo tu propio riesgo:

    https://www.youtube.com/watch?v=MW9220F7SQc

    ¿Sabías que ese conductor no fue a parar en la cárcel en su momento? No, ni siquiera perdió su trabajo. Peor aún,  ese video no produjo escándalo alguno en su época, pasó inadvertido.

    ¿Sabes que hubiera pasado hoy? El escándalo se hubiera esparcido por todo el globo terráqueo, varias peticiones online se hubieran creado para pedir al gobierno que actúe contra este pervertido sexual y varias organizaciones hubieran ejercido presión. En un mundo aparentemente decadente como el nuestro, nuestra postura hacia los pedófilos y acosadores sexuales es mucho más dura e inquisitoria que hace unas décadas. Entonces podríamos hablado de un valor adquirido y reforzado en vez de uno perdido.

    Pasar de justificar el acoso a una mujer, cosa más común en tiempos pasados, a condenarlo, también puede contarse como un valor adquirido. De igual forma, reprobar conductas déspotas como ha ocurrido últimamente habla muy bien de nosotros cuando hablamos de valores.

    Ciertamente, si queremos analizar cualquier variable, no todos los indicadores van a ser positivos (sobre todo en un país con serios problemas con los cárteles de la droga y su impacto negativo en nuestra sociedad). Así como se adquieren nuevos valores, habrán otros que pierden fuerza. Pero no podemos hablar de una decadencia como tal, sino más bien de alguna especie de mutación, reinterpretación, o reforzamiento de los valores benéficos para la sociedad, mientras que ciertamente, algunos otros valores, útiles o importantes, pueden perder importancia al grado que eso afecte a nuestra comunidad.

    Y no estoy sugiriendo «desvalorizar» a los valores como si pudieran aparecer y desaparecer a cada rato, mucho menos caer en el relativismo moral y peor, modificarlos a nuestra conveniencia. Por el contrario, como seres humanos hemos concebido a algunos valores como universales e inamovibles, pero dentro de éstos, y obedeciendo éstos, se desprenden otros cuya forma puede cambiar.

    No vivimos en un mundo estático, al contrario, la sociedad cambia, las instituciones cambian y evolucionan, y de la misma manera, nuestro orden de valores sufre modificaciones de acuerdo al entorno en el que vivimos. No siempre hacemos la mejor elección, y en otras ocasiones lo hacemos muy bien.

    Nhil Banda
    Nhil Banda

    Y eso no significa que el mundo esté bien ni que deba de dejar de preocuparnos. Por el contrario, deberíamos de procurar tener más valores y ser más reactivos hacia aquellas conductas que atentan contra nuestra dignidad humana para así construir una sociedad mejor. Los problemas son reales, violencia, acosadores sexuales, el hecho de que podemos llegar a ser muy individualistas, egoísmo, consumismo desenfrenado, familias destruidas, padres permisivos, padres represivos, racismo, discriminación, desigualdad, corrupción, niños a los cuales se les incita a bailar reaggeton. Los antivalores existen, ahí están, y deberíamos tomar cartas en el asunto.

    Pero no, la humanidad no está encaminándose a una decadencia moral, más bien es muy imperfecta. De acuerdo a las tendencias de hace 20 años y al pesimismo de algunos círculos, hoy tendríamos que vivir inmersos en una comunidad con el tejido social destruido, llena de depravados sexuales y adictos a las drogas. En realidad, los depravados sexuales representan un sector muy minúsculo de la sociedad quienes ahora pueden ser más fácilmente exhibidos, y los adictos a las drogas siguen siendo los menos.

    Como lo dije, la percepción es muy poderosa, pero a veces puede ser muy engañosa.

    En realidad, al diablo no le va tan bien en su trabajo como tú crees.

  • La Rosa de Guadalupe, o cómo Televisa es la segunda madre de los mexicanos

    La Rosa de Guadalupe, o cómo Televisa es la segunda madre de los mexicanos

    Uno se pregunta por qué mucha gente critica ese programa de La Rosa de Guadalupe de Televisa. Solo me bastó ver 1 capítulo (el de Justin Bieber) para entender el por qué de las críticas. Y la verdad me preocupa que para muchos jóvenes, este programa sea un referente para generar su escala de valores. En ese capítulo de alguna manera promueven y justifican el fanatismo. Pero este otro capítulo que es el que analizaré, es más preocupante, porque de alguna manera promueve la denigración de la persona dentro de un capítulo que ante los ojos de los jóvenes televidentes, puede parecer algo inocente.

    La Rosa de Guadalupe, o cómo Televisa es la segunda madre de los mexicanos

    Así va la historia. Yolanda es una mujer fea (que en realidad no lo es tanto, pero la arreglan para que así se vea), está perdidamente enamorada de un joven con rasgos caucásicos que no le corresponde y con la cual ella no convive a pesar de que están en el mismo salón. Este joven tiene una novia la cual también va en el mismo salón. Yolanda está perdidamente enamorada porque el joven es guapo, tiene una bonita sonrisa y juega al futbol. Yolanda tiene un blog llamado «Princesa Luna» donde sin que sepan que es ella, varias personas de su salón lo visitan, entre ellos este jóven, quien ignora que Yolanda está detrás de la Princesa Luna.

    La estrategia de Yolanda es dejarle cartas de amor en su closet en nombre de la Princesa Luna, lo cual le agrada al joven y provoca celos en su novia, además de que por medio del blog, le hace todas sus tareas de escuela. Pero en realidad el joven desprecia a Yolanda y la critica severamente (que está muy fea, es insignificante, y preferiría quemarse las manos antes de darle un beso). Yolanda está tan enamorada de este hombre, que le perdona todo lo que dice de ella y espera que un día sea correspondida. El joven después tiene un percance automovilístico por lo cual entra en coma. La novia al no soportar verlo en ese estado decide no visitarlo al hospital, por lo cual Yolanda se hace pasar por su novia para cuidarlo en todo el tiempo en que está en coma.

    El joven despierta pero queda ciego. Yolanda haciéndose pasar como la Princesa Luna lo visita y lo cuida. Después se entera que Yolanda es en realidad la dichosa Princesa Luna, a la cual se vuelve a referir como la «fea e insignificante», pero de pronto algo pasa que se da cuenta de todo el amor que le tiene (que en la vida real sería una obsesión maníaca) y el queda enamorado también de ella a pesar de su fealdad.

    La «moraleja» que me deja este capítulo es: Si eres un joven guapo, tienes que valorar a las personas por lo de adentro. Pero si eres una mocosa fea, tienes el derecho de adorar a alguien por ser guapo, y debes de ser correspondida, de lo contrario ese joven sería un patán. ¿Qué pasaría si un joven feo tratara de conquistar a Yolanda? Entiendo que en esas edades las chicas se sientan atraídas por jóvenes, tal cuales amores platónicos, con los cuales conviven poco. Pero una constante en el capítulo es que Yolanda no tiene ni un ápice de dignidad, y lo que muestra no es amor, sino una obsesión codependiente por alguien que no solo no la corresponde, sino que la desprecia explícitamente. Tampoco es amor, porque Yolanda no conoce como es este joven por dentro, entonces es sólo un capricho.

    En el episodio nos dejan ver que no es malo perder tu dignidad a cambio de tratar de estar con una persona que te desprecia. En el episodio, Yolanda ve conversar al joven con su novia donde éste dice que Yolanda es insignificante y está aberrantemente fea. Una persona que se quiere y tiene dignidad, con todo el dolor que pueda implicar, deja de esperar que esa persona le corresponda y rompe cualquier intención. Ella no, no importa que la desprecien, que la insulten. Ella hará todo lo posible por que sea correspondida. En la serie, ella tiene suerte, mucha; pero en la vida real, el desenlace hubiera sido distinto.

    Quizá trataron a dar a entender en el episodio que lo que importa es «la belleza de adentro». Pero Yolanda se enamora del joven por «lo de afuera». Dan a entender que no es malo humillarse, que no es malo alienarse o despersonalizarse con el fin de ser correspondido por alguien que no ha mostrado la más mínima intención. Un ejemplo es la mamá de Yolanda, que nunca le dice que se de a respetar y de cierta forma aprueba el capricho de su hija.

    Esta serie, se supone, es educativa. Pero más que nada, promueve antivalores como el desprecio, la humillación y el fanatismo. Azcárraga Milmo decía que la TV no era para educar, sino para entretener. Pero presentan a esta serie como algo educativo, para que los jóvenes entiendan más de diversos temas que les competen. Pero de verdad, estas series están demasiado lejos de hacerlo, y creo que más que ayudar, pueden confundir. También llama la atención de símbolos religiosos (la Virgen de Guadalupe), aunque las únicas alusiones a la religión son cuando las protagonistas le piden a la «virgencita» que resuelva todos sus problemas.

    Estos son los valores «morales» que promueve Televisa, que no tienen «el valor», más bien les vale.

    Anexo los videos del capítulo:

  • Hipocresía.

    ¿Que prefieres, que te digan pendejo en tu cara, o que te sonrían y digan a tus espaldas que eres un pendejo?

    La hipocresía es una de las actitudes negativas del ser humano que mas detesto, porque a diferencia de todas las demás (maldad, agresividad, rencor, humillación, etc..) el afectado no tiene una capacidad de reacción inmediata (es decir, a menos que sea muy astuto, no lo percibe en el instante), y además por el grado de cobardía que esto implica. La hipocresía es uno de esos antivalores que al aparecer te humillan con mas fuerza puesto que esto significa un rompimiento repentino de parte de tu caja de creencias (creí que ella me amaba, creí que le caía bien, creí que era mi amigo). 

    Mientras que los otros antivalores pueden surgir mediante un malentendido, un error, o una muestra de inestabilidad emocional, y que por lo tanto puede sanar; la hipocresía descarta ese malentendido per sé; puesto que  implica un mal concepto del hipócrita para con la otra persona, y al mismo tiempo implica que el afectado también cambie repentinamente el concepto que tenía del hipócrita. Es decir, un veneno suficiente para romper los lazos recíprocos entre dos personas, por lo cual una amistad puede dejar de tener sentido.

    El mundo moderno a veces nos invita a ser hipócrita, y a veces pareciera que fuera parte de nuestra lucha por la supervivencia. La gente quiere saber ser compasiva y filantrópica de acuerdo a sus valores religiosos y morales, pero cuando se trata de negocios no pueden tener compasión, porque a veces esta «compasión» podría significar un descalabro (aunque hay unos descarados que no son compasivos ni cuando el serlo no los perjudica), y a veces es difícil huír de esta dualidad, dado que es mas fácil (y tal vez mas práctico) ser blanco en algunas situaciones y negro en otros, que ser siempre «blanco» o siempre «negro».

    Hipocresías a nivel social como este último, en algunos casos son mas perdonables puesto que en muchos casos son difíciles de evitar, y en algunos el «hipócrita» no se da cuenta de ello, porque no se da tiempo de reflexionar. Pero cuando hablamos de una hipocresía a nivel personal, ya habla de una destrucción total de la integridad de la persona hipócrita y del lazo que la unia con otra.

    Por eso yo prefiero a una persona que me insulte en la cara a una que hable mal de mí a mis espaldas; porque de esta forma puedo saber quien es, y si es necesario, puedo defenderme.