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  • 10 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    10 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    Técnicamente da lo mismo, el tiempo transcurrido entre el 1 de enero del 2015 y el 1 de enero del 2016 es el mismo que el que transcurre entre no sé, el 2 de marzo del 2015 y el 2 de marzo del 2016. Un año es una traslación de la tierra con respecto al sol; pero nosotros utilizamos estas propiedades físicas de nuestro universo para medir el tiempo, de tal forma que pueda ser cuantificable y medible. La forma en que lo hemos fragmentado hace que un fin de año o un inicio de año sea simbólico, y tenga un significado para nosotros porque hemos aprendido a medir nuestra vida en años.

    7 propósitos de año nuevo que ya deberías pensando hacer para el 2016

    Dicho esto, se entiende que desees enlistar una serie de propósitos para el año nuevo.

    ¿Los propósitos de año nuevo valen la pena? Y si lo valen ¿Los cumples? O más bien lo haces porque todo el mundo lo hace (y sí, todo el mundo los olvida a cabo de unas semanas, si no pregúntale al gerente de un gimnasio cuales son los meses que vende más suscripciones).

    Posiblemente no tengas ni idea de que propósitos cumplir, o repites los propósitos que cacarea todo el mundo: Bajar de peso, conseguir un empleo.

    El primero tiene que ver con el exceso de comida en la navidad, y el segundo, bueno, a menos que seas un post-adolescente mantenido por tus papás, siempre tendrás la urgencia de ingresar dinero a tu cartera.

    Yo voy a ir más allá de esos propósitos banales, obvios y cortoplacistas, y por eso te voy a proponer 10 cosas que puedes hacer el año que viene.

     

    1.- Cuidar tu cuerpo:

    Cuidar tu cuerpo

    Cuando te propones bajar de peso, insisto, lo haces porque después de tantos pasteles y pavos, te diste cuenta que hay algunos kilos de más en tu otrora esbelta figura y quieres regresar a tu estado anterior. Esto significa que vas a ir al gimnasio, y cuando veas que la báscula te otorgue cualquier resultado mínimo por mínimo que sea, o bien, hayas perdido esos kilos que subiste en navidad, lo vas a dejar.

    No me refiero a eso, me refiero a cuidar tu cuerpo de verdad, sin importar si tienes sobrepeso o no. ¿Te has dado cuenta de todo lo que comes? ¿Es nutritivo? ¿Te sientes sano?

    Posiblemente sea buena idea ir con un nutriólogo que te ayude a encontrar una dieta balanceada. No necesariamente para bajar de peso, sino para que tu cuerpo se alimente de cosas más sanas y balanceadas.

    De igual forma, deberías de pensar en hacer algún ejercicio físico y hacerlo un hábito; tal vez te guste correr o nadar, tal vez te guste jugar futbol y sea buena idea entrar a jugar a alguna liga amateur con tus amigos. La idea es que mantengas tu cuerpo sano todo el año y lo hagas una costumbre.

    En este apartado me puedo dar el lujo de incluir que necesitas tener un seguro de gastos médicos mayores y que tienes que ir a checarte con el doctor cada determinado tiempo.

     

    2.- Dejar de ver televisión:

    Dejar de ver televisión

    Las estadísticas son escalofriantes, los niños de nuestro país ocupan el vergonzoso primer lugar a nivel mundial, ellos pasan más de 4 horas pegados a la caja idiota viendo caricaturas que insultan su intelecto y programas que bajo el velo de la «educación» los desinforman (como La Rosa de Guadalupe).

    No estoy sugiriendo que dejes de ver televisión completamente. De vez en cuando ver alguna película, o tal vez algún partido de futbol o una serie (aunque para esto ya está Netflix) se entiende. Pero que no sea un aparato al cual recurres varias horas al día, las cuales podrías utilizar en actividades provechosas para ti.

     

    3.- Leer:

    Leer

    Y ya que vas a dejar de ver la tele, te darás cuenta de que dispondrás de mucho tiempo libre. ¡Qué mejor que adquirir el hábito de leer! La lectura es lo que separa a los ignorantes de quienes no lo son, y ésta te da muchas herramientas que te ayudarán a desarrollarte mejor como persona, en lo profesional y lo espiritual. En este sitio ya he hablado del tema, así que te recomiendo leer este artículo donde ahondo sobre la lectura y la cultura para que veas lo urgente que es para tu persona adquirir este hábito.

     

    4.- Aprender (o refinar) el inglés:

     Aprender (o refinar) el inglés:

    Si vivieras en 1960 cuando México era una economía relativamente cerrada al exterior y donde casi no había alternativas para informarse más que la televisión abierta, la radio y los periódicos, se entendía un poco más que no supieras inglés. En el siglo XXI, con Internet, la globalización y la continua transferencia de conocimiento, no saber inglés debería ser motivo de vergüenza y tal vez hasta de señalamiento por parte de la sociedad. Allá afuera hay muchas opciones para aprenderlo, así que no tienes pretexto.

    Posiblemente ya tengas ciertas habilidades con el idioma, y entonces tu propósito podría ser refinarlo. Tal vez ya no necesites ir a una escuela, pero sí puedes practicarlo más leyendo textos en inglés, asistiendo a clubes de conversación, o simplemente conociendo gente que hable ese idioma. Aunque ya tengas cierto dominio, practicarlo te abrirá más puertas.

    O bien, si ya lo dominas decorosamente, puedes pensar en estudiar otro idioma.

    Y posiblemente me digas que eres anti imperialista, que los gringos están atentando con nuestra soberanía. Pero lamento decirte que algunos de los textos de los ideólogos anti imperialistas, como por ejemplo, Noam Chomsky, sólo los encontrarás en el idioma anglosajón.

    El inglés es ya un idioma universal, no sólo por «razones imperialistas y hegemónicas», sino más bien porque es un idioma muy sencillo que aprender, más que el español, el alemán, y no se diga, el chino mandarín.

     

    5.- Estudiar:


    Estudiar

    Vivimos en un mundo cambiante donde aquello que funcionaba hace 5 años no lo hace ahora. Así como tu iPhone 4S cuya edad es de 4 años se encuentra en la obsolescencia, también te puedes volver obsoleto si no te educas continuamente.

    No, no basta con el título, no basta con que te digan «el Lic».

    Hay varias formas de hacerlo, lo más sencillo es comprar libros sobre tu profesión o incluso actualizarte en Internet (hay varias opciones gratuitas y de pago para hacerlo), pero si de verdad quieres que sea un propósito que valga la pena y no tienes compromisos tales como mantener a una familia o un muy buen empleo donde ya estás bien acomodado, posiblemente sería buena idea estudiar un posgrado, y si es fuera del país mejor.

    Sí, hay personas geniales que abandonaron la universidad para seguir sus sueños, pero eso no significa que es suficiente razón para desdeñar los estudios; porque vaya, lo más probable es que no seas genial, y además hay que recalcar que Bill Gates o Steve Jobs son personas que por su cuenta siguieron capacitándose, además de ser lectores voraces.

     

     6.- Viajar:

    Viajar

    Y ya que hablamos de salir del país, un propósito para este 2016 podría ser viajar, ya sea fuera de México o dentro del mismo país. Al igual que la lectura, viajar ayuda a incrementar tu cultura. Y si ya tienes la costumbre de leer, un viaje será todavía más gratificante porque te ayudará a entender más a las distintas culturas que vas a conocer.

    Y la idea es que ese viaje te enriquezca como persona, no que subas las fotos al «Feis» para que le presumas a tus amigos lo fregón que eres porque cruzaste el charco en avión, mientras exhibes emocionado tu foto en el Louvre porque «ahí grabaron el Codigo Da Vinci».

     

    7.- Adquirir un hobby:

    Adquirir un hobbie

    ¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Ver la tele? ¿Dormir? Seguro puedes hacer cosas que ayuden más a tu cuerpo y a tu espíritu. Aquí es donde viene la necesidad de adquirir un hobby. No sé, te puedes comprar una guitarra eléctrica o algún otro instrumento y aprender a tocar, coleccionar cosas, aprender fotografía, escribir, aprender a bailar, aprender a cocinar. Tienes muchas opciones.

    Eso hará que ejercites más a tu cerebro, y en algunos casos a tu cuerpo. Y no sobra decir que en una de esas, terminas profesionalizando alguno de tus hobbies mientras le dices adiós a tu aburrido y monótono empleo.

     

    8.- Socializar:

    Socializar

    El ser humano no se puede entender sin los demás seres humanos. Posiblemente tienes muchos años llevándote con la misma bolita de amigos de siempre con los cuales platican año con año de lo mismo. Sé que los estimas, y de hecho no te estoy sugiriendo que los dejes de frecuentar; más bien que también te abras y busques nuevos horizontes. Piensa en algo que te guste hacer, por ejemplo, jugar futbol, escuchar música o debatir sobre política,  y busca círculos de personas que sean afines a tus intereses.

    No falta decirlo, tu éxito profesional no sólo depende de tu inteligencia o tu creatividad; sino de la capacidad que tengas para relacionarte con los demás. Que un profesional sobresaliente se desarrolle sin contactos, es como tratar de correr un Ferrari sin gasolina.

     

    9.- Hacer a un lado a personas nocivas:

    Hacer a un lado a personas nocivas

    Tal vez te relaciones con personas que no abonan mucho a tu vida, posiblemente porque te sientes solo, o porque has desarrollado cierta codependencia con ellos. La muy manoseada frase de «más vale sólo que mal acompañado» es real, y seguirá siendo vigente.

    Creo que te habrás dado cuenta que ese tipo de gente te absorbe mucha energía, y al final del día te hacen sentir mal. Y ojo, con esto no me refiero a que «abandones a un amigo» porque cayó en depresión o la está pasando mal, eso sería muy egoísta y hasta cruel. Me refiero a aquellas personas negativas, que no te aportan nada: Personas egoístas, que no respetan tu dignidad, personas que te invitan a involucrarte en adicciones o en actos que te puedan dañar a ti y a los demás.

     

    10.- Ayudar a los demás:

    Ayudar a los demás

    Por el solo hecho de poder leer este artículo (que implica estar sentado frente a una computadora o un smartphone) debes de considerar que eres una persona privilegiada. Pero hay quienes no lo son, hay quienes pasan hambre, quienes tienen problemas.

    Un buen propósito podría ser involucrarte en una organización civil o hacerlo indirectamente para ayudar a las demás personas. Puedes preparar unos sandwiches y dárselos a los migrantes, o bien, puedes involucrarte en una organización, por poner un ejemplo, que lucha por mejorar la educación del país, a sabiendas de que la mala educación que reciben muchos mexicanos mantiene a un sector en la pobreza.

    Conclusión:

    Posiblemente no puedas hacer los 8 propósitos que te propongo al mismo tiempo (te llevaría mucho tiempo y esfuerzo implementar todos), pero sí puedes evaluarte como persona para determinar cuales son tus puntos débiles (tal vez eres muy ignorante o tu salud no es muy buena porque tratas mal a tu organismo) y así, elegir los propósitos que te puedan ayudar a ser mejor y a crecer.

    Nos vemos en diciembre de 2016, y ojalá me cuentes como te fue. Espero buenas noticias.

  • México no se cansa, dicen

    México no se cansa, dicen

    Basta con caminar del Zócalo al Ángel de la Independencia para entender el tamaño del problema (y también te recomiendo que lo hagas si quieres bajar de peso). En ese trayecto que inicia en el andador Francisco I Madero que después se convierte en la Avenida Júarez para girar a la izquierda y completar el trayecto en Reforma se pueden observar muchas contradicciones. Arquitectónicamente se ve un México moderno, con un Centro Histórico bien conservado y arquitectura histórica que algunos países desarrollados envidiarían (Estados Unidos, cof cof). Cuando Francisco I Madero se convierte en «La Juárez» nos topamos con el majestuoso Palacio de Bellas Artes, con la Torre Latinoamericana, La Alameda, y edificios antiguos art decó bien cuidados. Al recorrer Juárez, esa imagen tradicional se convierte paulatinamente en algo moderno hasta llegar a Reforma, torres, rascacielos de firmas extranjeras, empresas, instituciones bancarias, ciclovías, y detalles que nos podrían crear la ilusión de estar en un país de primer mundo.

    México no se cansa, dicen

    Pero esta impresión se contrapone con lo que uno puede ver a nivel calle. Lo majestuoso se hace chiquito, la gente cree no ser parte del cuento de modernidad y grandilocuencia, personas que cruzan las calles para encontrar el mínimo ingreso que necesita para subsistir, aquellos que te piden «voluntariamente de a güevo» para el año nuevo, jóvenes que gritan consignas políticas de izquierda con un megáfono porque están hartos del «narcogobierno», pintas en contra del gobierno, de Ayotzinapa y demás temas actuales hechas por anarquistas que quien sabe de donde vinieron. No sólo la realidad social de México se palpa en la calle, sino la indignación. Pareciera que ese recorrido no sólo es un monumento a lo más grandioso de México, sino a la indignación que tienen los mexicanos dentro.

    El #Yamecansé puede ser visto en ese trayecto expresado en muchas formas, de forma visual, auditiva, e incluso kinestésica (porque la indignación se puede palpar también), en pintas, en conversaciones entre la gente, en mantas, en la revista vendida en el puesto enfrente del Hemiciclo a Juárez. Ese recorrido es testigo mudo de las manifestaciones que se llevaron a cabo en los últimos meses, y ahí ha quedado algo de ese espíritu. Y mientras ese cansancio, y ese hastío sigue permeando en los diferentes sectores del país, el Gobierno Federal lanza un emotivo video para convencernos de que México no se cansa:

    Narra la voz de una niña: «En 2014 México vivió episodios muy dolorosos, pasamos juntos semanas de tristeza, dolor e impotencia, ya que hubo familias que lo perdieron todo y que incluso hubo días en los que la indignación hizo a los mexicanos salir a la calle para exigir una realidad distinta a ésta” Luego sigue diciendo: «Tenemos la obligación de salir adelante. Como mexicanos somos responsables de lo que pasa en nuestro país, no es una frase, son millones de acciones, México debe cambiar… y saben qué, ya lo estamos haciendo«.

    En el video, pareciera que el Gobierno trata de entender nuestra inconformidad. En dicha producción abundan las manifestaciones y el Gobierno parece legitimarlas (naturalmente eliminando cualquier alusión en contra del Presidente en ellas), y dice comprendernos. Es como ese #TodosSomosAyotzinapa pronunciado por el Presidente Peña Nieto en la presentación de su decálogo, nada más que más aderezado y mejor producido. El video a primera vista se palpa bonito, emotivo, pero sigue siendo parte de la simulación y parte de la intención de querer legitimarse con spots y no con acciones.

    Las épocas navideñas (el maratón Guadalupe-Reyes) parecieron servir de tregua, un efímero descanso para el Presidente y su gobierno. Pero efímero al fin, porque la gente sigue cansada de ellos, la indignación nunca se fue. Y la premisa del video titulado «México no se cansa» es errónea; porque los mexicanos no estamos cansados de luchar y de seguir adelante, estamos cansados de ellos, de los gobernantes y de los políticos, que son en parte responsables de eso que ahora lamentan y utilizan para hacer parecer que nos entienden. Porque la corrupción y la impunidad en la que están sumidos son los que han causado los trágicos hechos que nos han hecho pasar «semanas de tristeza, dolor e impotencia».

    El Gobierno quiere que demos vuelta a la hoja sin resolver los problemas de fondo que nos han traído hasta aquí. Quieren que cuando caminemos del Zócalo al Ángel de la Independencia, miremos hacia arriba, veamos los monumentos, contemos los pisos de los nuevos rascacielos, pero no veamos lo que ocurre a nivel calle.

  • 2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    It’s a new dawn
    It’s a new day
    It’s a new life
    For me
    And I’m feeling good

    2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    Algunos me dirán que sólo se trata de una coincidencia numérica-astronómica lo que estamos celebrando, coincidencia que se repite cada determinado tiempo, lo suficientemente larga como para que no se convierta en rutina, y lo suficientemente corta como para que no deje de formar parte de nuestras tradiciones como especie humana. En realidad los seres humanos hemos aprendido a dividir el tiempo para sacar mayor provecho de él; y los años nuevos, cuyo inicio se determina por la división del tiempo calculado en base a la traslación del planeta tierra hacia el sol, son un ejemplo de ello; por eso a pesar de que pueda ser alguna suerte de coincidencia, tiene mucha importancia para nosotros.

    «¡Es mi año!», «Este año tiene que ser mejor», «Este año no pinta muy bien», «Este año me he fijado ciertos propósitos». Aunque no es necesario esperar a que un año comience para cumplir ciertos objetivos en la vida, sí sirve para poder dimensionar nuestras vidas de una forma más correcta y concreta, y así como una empresa divide sus balances en períodos determinados de tiempo para en base a ellos tomar decisiones clave, nosotros como individuos hacemos lo mismo y nos planteamos distintos retos con el fin de aspirar a una mayor felicidad en un tiempo no muy lejano.

    Los propósitos de año nuevo son algo muy curioso, porque generalmente son los mismos: Voy a bajar de peso (parte del cual se obtuvo en las fiestas), voy a hacer ejercicio, voy a hacerme del hábito de leer, voy a ahorrar, voy a buscar un mejor trabajo. Y generalmente esos propósitos no se cumplen al grado que en ocasiones suelen ser los mismos del año pasado. Pero deberíamos ir más allá, las personas deberíamos de aprovechar esta coyuntura para hacer un análisis exhaustivo del año pasado, meditar que es lo que salió bien, lo que se hizo mal, y tratar de integrar esta dinámica en nuestro proyecto de vida, porque me imagino que todos tenemos uno ¿o no?

    Ya hemos cruzado hacia el 2015, nos hemos dado cuenta que somos cada vez más grandes. Ese acontecimiento ocurrido en cierto año (la graduación, el anillo de compromiso, ese viaje, y ni que decir del año de nacimiento) se ve más lejano. 2015 puede ser para muchos un borrón y cuenta nueva, para otros puede ser la continuación de algo bueno, de algo positivo. Tú, que tienes la oportunidad de leer este texto, yo, y muchos otros, somos privilegiados, tenemos en nuestras manos la posibilidad de que este año sea mejor que el pasado, podemos comernos las uvas y soñar, ver en nuestros propósitos aquello que en 2015 nos hará más felices. Otras personas no tienen esa oportunidad, y en muchos casos no son conscientes de la fecha, gente que vive en la pobreza extrema, que padece enfermedades, gente a la cual le han arrancado familiares y seres queridos, gente que padece injusticias, y que está obligada en satisfacer sus necesidades primarias antes de pensar en sueños, retos o anhelos.

    Si no eres feliz, si sientes que tu vida no va como tu quisieras, date la oportunidad de hacer un borrón y cuenta nueva. Aprovecha este cambio de año para comenzar a hacer las cosas diferentes, para cambiar de hábitos, para empezar a creer en ti y en tus sueños. Posiblemente despiertes hoy, y mientras comas el recalentado de la comida que sobró ayer, te darás cuenta de que hoy es un nuevo año, una nueva oportunidad para ti; pero debes ser consciente de que de ti depende que este año sea diferente, mejor. En vez de crear propósitos al aire, crea un propósito magno y supremo, el cual consiste en que el próximo fin de año te sientas muy satisfecho de los resultados obtenidos en éste que está comenzando.

    Qué tengas un muy feliz año. Posiblemente las expectativas para el país no son lo más alentadoras, las malas noticias abundan, la gente negativa pulula por tus alrededores; pero a pesar de lo gris que pueda parecer el panorama (o te digan que es), no puedes dejar de soñar, ni de vivir.

  • 10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    Viene otra navidad, viene otro año nuevo, vienen otras 12 uvas, vienen nuevos propósitos de año nuevo (seguramente ya no recuerdas los del año pasado, lo que significa que no los cumpliste). No sé cuantos años tengas, pero ¿no te has cansado de que todos los años todo parezca una repetición de tus históricas frustraciones y deseos no cumplidos? Posiblemente no te quieras, posiblemente tu autoestima se encuentra baja (aunado a que los inviernos y la escasez de sol promueven más la depresión), posiblemente necesites un revulsivo, posiblemente necesites enfrentarte a ti mismo. Yo no soy un gurú de la autoayuda ni pretendo serlo, e incluso mi vida todavía no sea completamente satisfactoria en algunas áreas, pero sí se que he obtenido mucha experiencia para lograr cambios sustanciales en la mía y es por eso que quiero compartir este decálogo, que te podría ayudar mucho a aprenderte a querer, y por consecuencia a sentirte más feliz contigo mismo.

    10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    1.- ¿Qué quieres hacer en la vida? 

    Ups, es que si no tienes alguna meta u objetivo en la vida, difícilmente alguien creerá que tú te quieres. Conforme la persona se empieza a querer y empieza a confiar en sus habilidades, surgen más ideas sobre lo que podría hacer con su vida, o quisiera hacer con su vida. Una persona que se quiere, lo hace porque se conoce más a sí misma. No es como que necesites tener todas las metas muy bien delineadas, pero sí es indispensable saber que es lo que te mueve. La vida da muchas vueltas y a veces los planes cambian, algunas cosas salen bien y otras no, pero sin un objetivo de vida, simplemente quedarás en la deriva. ¿Qué quieres hacer con tu vida? Se sincero contigo, búscalo, y asume las naturales consecuencias que ello implica.

    2.- Tu salud y aspecto físico.

    No digo que todos los gorditos no se quieran (hay algunos que sí y mucho), pero si quieres hacer algo para mejorar tu autoestima, te recomiendo poner una gran atención a este apartado. Posiblemente estés gordo (producto de tu sedentarismo) o muy flaco; pero es hora de que empieces a respetar tu cuerpo. El sentir que con el tiempo tu aspecto físico va mejorando naturalmente te atraerá más autoestima. Que la gente te diga a cada rato «cómo has bajado de peso», el sentir tu cuerpo más ágil y liviano, te hará sentir mejor contigo mismo, y sobre todo, estás cuidando tu salud que es lo más importante. Una hermosa chica o un hombre apuesto podrán pasar por alto tu sobrepeso, pero la salud no se compadecerá.

    3.- El qué dirán. 

    Te voy a contar algo escalofriante y real. La gente siempre hará juicios sobre ti, y no es que lo haga necesariamente con mala intención, es parte de la naturaleza del ser humano ¿Y te digo otra cosa? Esos juicios estarán supeditados a las creencias, valores y costumbre de la gente. Así que siempre habrá gente a la que le caigas mal (aunque seas un pan de Dios). El preocuparte excesivamente por lo que dicen los demás, entonces, implica que estás dispuesto dejar a un lado tu sistema de creencias y convicciones, y adoptas el de otros con tal de sentirte querido (símbolo inequívoco de que no te quieres). ¿Quieres seguir tus sueños? Tendrás que asumir las consecuencias. Tendrás que ir contra las ideas de los demás, contra las de tus papás, las de tus amigos. Pero al final, quienes te quieren, te terminarán respetando más que si te hubieras preocupado en quedar bien con ellos.

    Antes yo era más retraído, tímido y algo inseguro. Con el pasar del tiempo, alguien me dijo que extrañaba al «Cerebro» de antes, porque esa imagen de timidez me daba, a su juicio, un perfil de bondad y humildad. El simple hecho de haber adquirido más seguridad hizo que me cayeran más críticas, sobre todo de la gente negativa (de lo que trata el siguiente punto).

    4.- Las personas negativas

    La gente negativa es muy nociva. Si no te quieres, posiblemente adquiriste algunas relaciones nocivas, sobre todo gente pesimista y conflictiva. Yo conocía a una persona con la cual aparentaba tener una sana amistad, me platicaba de sus problemas (problemas y más problemas) y su vida giraba en torno a ellos. Era notorio que esta persona era infeliz, y yo no era tampoco la persona feliz del mundo. Pero en cuanto empecé a mejorar yo como persona, la relación se volvió más ríspida. Esta persona incluso llegó a hacer una lista de mis supuestos defectos para echármelos en cara, cuando parecía que buscaba reflejar sus complejos en alguien más. Yo estaba cansado de escuchar siempre quejas de la vida constantes y decidí terminar esa amistad.

    Es cierto que todos los seres humanos podemos pasar por momentos difíciles donde percibimos todo como negro y en esos momentos quisiéramos tener a nuestros seres queridos y amigos cerca. Pero la diferencia con las personas negativas, es que a ellas les gusta vivir en ese estado, parece que lo disfrutan, se vuelven destructivas, y no tienen ninguna intención o deseo de resolver sus problemas. Huye de ellas, una persona negativa no te puede querer por el simple hecho de que no se quiere.

    5.- Leer

    Es más fácil quererte si tienes un panorama amplio de la vida que si vives en un huevo. Esa frase de «la ignorancia es la felicidad» no es del todo cierta, sobre todo cuando se trata de una felicidad falsa y artificial. Tener una perspectiva más amplia te ayudará a saber más sobre lo que quieres de la vida. Además la lectura ejercita a tu cerebro, te vuelve más creativo y más útil a la sociedad. Leer te puede abrir nuevos mundos y te puede dar más herramientas para construir tu proyecto de vida. Es muy lamentable cuando una persona no puede formular siquiera una idea al hablar y no sabe expresarse bien. No puedes quererte si tienes si no ejercitas tu intelecto ni tu espíritu.

    6.- Estar al día

    Una persona no puede quererse si no se preocupa por su entorno ni de lo que pasa en él. ¿Qué pasa en el país? ¿Qué pasa en el mundo? Quienes tengan una perspectiva más amplia de la vida, tratarán de responder esas preguntas constantemente. Es cierto, el panorama no es alentador, que la corrupción, que Ayotzinapa. Son temas negativos, pero una persona que se quiere no los evade, por el contrario, se preocupa por ellos y piensa que se puede hacer por tener un mundo mejor. Una persona que se quiere a sí misma puede estar indignada y molesta, pero sabe separar esa indignación y molestia de su estado mental, y puede sentirse plena consigo misma al tiempo que se siente molesta con todo lo que sucede en el país o en el mundo. Una persona que se desinteresa de su entorno, posiblemente no se interese en sí misma.

    7.- Hacer algo por los demás

    Una persona que se siente bien consigo misma, busca hacer algo por los demás y por mejorar su entorno. No puedes compartir el amor que no te tienes con los demás. Desde ayudar a otras personas, participar en organizaciones civiles encaminadas a la mejora de la sociedad, y demás actos donde compartas con los demás aquello que has recibido.

    8.- Hobbies

    Una persona que no se quiere, generalmente no tiene muchos hobbies. Se la pasa postrado ante la televisión y repite su rutina diaria una y otra vez, entra al Internet buscando aprobación en redes sociales y poner cosas inútiles en ellas; o para ver pornografía, y no para adquirir conocimiento. Una persona que se quiere se sabe conocedor de sus habilidades y eso hace que tenga más hobbies. Correr carreras o maratones, ser aficionado a a la fotografía, tocar un instrumento musical, leer, participar en una liga de futbol, escribir (alimentar este blog es un hobbie, por ejemplo) juntarse con otras personas a debatir sobre temas de interés. Incluso puede ser que uno de tus hobbies termine profesionalizándose.

    9.- Hablar de los demás.

    Como comentaba anteriormente, todos hacemos juicios sobre las demás personas (mentales o habladas) y a veces en la sobremesa hablamos sobre los demás (ya viste que Laura va bien, o Juan lo veo de tal modo), pero las personas que se quieren hacen esos comentarios con moderación y sin algún afán destructivo. La manía por hablar de los demás es la gran culminación de la evidencia de las personas que no se quieren. Quienes se sienten basura, buscan contrarrestar dicho sentimiento hablando de las demás personas y sus conversaciones cuando no tratan de sus problemas, tratan de críticas hacia las otras personas. Lo peor es que dicho acto se vuelve un círculo vicioso, porque a casi nadie le gusta estar con alguien que gusta demasiado de hablar con otras personas (en parte porque seguramente hablarán de ellos también) y entonces estas personas miserables reafirman su sentimiento de soledad al lograr que los demás huyan de ellos. Las personas que sí se quieren buscan hablar de temas que enriquezcan a todos los conversantes y no se quedan en la cotidianeidad.

    10.- Coherencia.

    La coherencia es una de las virtudes más difíciles de conseguir, los seres humanos nos contradecimos a cada rato sin darnos cuenta, y eso en parte, es gracias a nuestra imperfecta naturaleza. Pero la gente que se quiere procura mostrar coherencia entre lo que dice y lo que hace, porque confía en sí misma y no tiene nada que ocultar. Quienes no se quieren son incoherentes porque deben de usar máscaras, porque no saben ser auténticas, porque como no se quieren, no quieren a los demás y por tanto tienen más problemas para ser confiables.

    Conclusión:

    Cuando hagas tu lista de deseos, recuerda este decálogo, recuerda que debes de romper con el molde y no debes de hacer lo que siempre haces y lo que siempre te frustra. Los deseos de año nuevo son una tradición pero no hay nada mágico en ellos, tus propósitos sólo se cumplirán si trabajas en ellos, de lo contrario, el 2015 podrá ser uno de esos tantos años miserables… piénsalo.

     

  • Propósitos de un oscuro año nuevo

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    Y que el 2013 se pasó volando, más rápido que el 2012, y éste más rápido que el 2011, y así consecutivamente hasta llegar al año del que tienes memoria. Y como los años se pasan demasiado rápido, entonces las tradiciones de fin de año se empiezan a hacer rutinarias (hay una discrepancia entre diversos hombres comunes pretendiendo ser intelectuales «feisbuqueros» donde algunos dicen que el tiempo vuela cuando no haces nada con él, mientras otros dicen que por «más vive uno» el tiempo avanza más rápido).

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    A pocos días de terminar este año que no fue de lo mejor para el país, los individuos empiezan a planificar su 2014. Dicha planificación consiste en el establecimiento de diversas metas específicas que se tendrán que cumplir (que rara vez se cumplen y por ende, vuelven a estar en la terna el siguiente año). Aunque un año es una simple división numérica del tiempo establecida en base a la traslación de la tierra con respecto al sol, para muchos representa un antes y un después. Tal vez debido a que pueden catalogar sus momentos de vida en torno a esta división. Este curioso fenómeno hace que los candidatos a buscar un empleo aspiren a ir una entrevista hasta enero, o que muchos de nosotros los freelancers, tengamos poca carga de trabajo debido a que todos los proyectos acordados con diversos clientes, serán iniciados en enero, debido a la programación presupuestal, y debido a que los freelancers responsables, no empezamos ningún trabajo sin anticipo.

    El año que viene pinta difícil. El destino de las personas está condicionado por aquello que es casual, y aquello que es causal. Lo causal (de causa), es aquello que podemos controlar y en lo que podemos incidir. Por ejemplo, el esfuerzo que empeñaremos, nuestra creatividad, nuestras decisiones. Y lo casual (de casualidad), que siempre será menor al 50% (quien diga que es más es un pobre perdedor), es aquello en lo que no podemos incidir (aunque podemos adaptarnos), las circunstancias, los agentes externos. Y cuando digo que el 2014 pinta difícil, me refiero a que lo que tiene que ver con lo casual (que no podemos controlar en su mayor parte) parece, será algo oscuro. Empezando porque el primero de enero de 2014 entrará en vigencia la majestuosa Reforma Hacendaria promulgada por el excelso y cultísimo Presidente de la República, el licenciado Enrique Peña Nieto.  Reforma que en palabras coloquiales implica que a la clase media le harán un poco menos de clase media para que después, por medio de prestaciones, el gobierno trate de paliar ese deterioro que el mismo gobierno provocó y el otrora clasemediero diga -Peña sí se preocupa por la gente- y en 2018 vote por su símil chiapaneco.

    Las expectativas para el siguiente año no son muy buenas. Si la Reforma Energética trae beneficios, será en algunos años (así lo dicen todos los expertos) y no tendrá que ver con el precio de la gasolina que cada vez aumenta (a pesar de lo que digan los spots del caguenge joven optimista). Tenemos a un gobierno que quiere hacer las cosas como las hacía siempre, con las consecuencias que ya hemos vivido todos los mexicanos. Deuda, deterioro democrático, un descontento cada vez mayor en la sociedad, y poca fe del mexicano en que en el corto plazo, este país pueda ir hacia delante. Esto aunado a una oposición más que mediocre (PAN, PRD, MORENA) que ni con pactos de por medio ni con «apoyo popular» han hecho que se den pasos importantes.

    Y la realidad mundial no ayuda mucho, por el contrario. Hasta el momento no hemos salido del todo de la crisis del 2008, algunos países europeos quebrados, Estados Unidos con un Obama cuya aprobación cae en picada, y un descontento mayor que coadyuva en una poca fe en el futuro.

    Así, de esta forma, comeremos las 12 uvas, empeñando en cada una de ellas, un propósito. Si lo externo no nos puede dar fe (muchos se limitan a encomendarse a Dios o en quien crean), entonces habrá que apostar por lo interno, por redimirse y trascender a pesar de las fuerzas externas que nos quieren dejar enterrados en el subsuelo. Pensar que uno puede estar bien aunque lo demás esté mal.

    Desde aquí les deseo un feliz año nuevo a todos.

     

  • Propósitos de año nuevo

    Propósitos de año nuevo

    El año nuevo es una coincidencia astronómica y también numérica. Esta última existe debido a la necesidad de interpretar la primera. Con los años, fechas y calendarios los humanos buscamos ponerle un orden al tiempo para que fuera más tangible y medible. Y en torno a esta medición del tiempo, los humanos pensamos en ciclos, los que se vienen y los que van. De esta forma, una coincidencia termina teniendo un significado, y debido a este es que tomamos diversas acciones.

    Propósitos de año nuevo

    Basta esa coincidencia para que una empresa decida planificar su siguiente año, para que los políticos armen la partida presupuestal del siguiente año, y por supuesto, para que los mortales (gente de a pie, e incuso políticos y empresarios) se impongan a sí mismos propósitos de año nuevo, derivados generalmente de una corrección o mejora de lo vivido en el año anterior. Y a estos últimos son a los que me quiero referir.

    Los propósitos anuales son algo sano dentro de los seres humanos. Al poder medir el tiempo en años, podemos hacernos una evaluación de como nos fue en el año que termina para pensar que cambios debemos hacer a nuestra vida que siempre será perfectible. Muchas veces cometemos el error de crear propósitos cortoplacistas, o bien, que implican mucho esfuerzo a corto plazo. Por ejemplo, uno de los más tradicionales propósitos es bajar esa panza generada por el maratón «Guadalupe-Reyes», que acumula la grasa que generamos antes y que nunca nos hicimos el propósito de eliminar de nuestro sistema. Siempre escucho a gente decir, -empezaré con un régimen intensivo, o comenzaré a correr 10km- en lugar de ser realistas y empezar con un régimen que tenga una visión más integral y largoplacista donde se entienda que al cuerpo hay que darle su tiempo y no hay que forzarlo.

    A mí en lo particular no me gusta planear propósitos específicos, porque a veces creo que al terminar el furor de año nuevo, se van terminando los propósitos. Raro es ver a la persona decirte en Julio que saldrá a correr como lo prometió al comerse las 12 uvas en 31 de diciembre. Prefiero yo, hacer una extensa meditación de lo que fue el año, tanto cosas positivas como negativas, y en base a eso ir planeando acciones a seguir que sean permanentes y no solo sean el pretexto de un nuevo año, y no necesariamente todas se tengan que comenzar el primero de enero, porque es necesario un orden, ir tomando algunas acciones para luego tomar otras.

    Un año nuevo debe servir como pretexto para reflexionar. Pensar como uno quisiera que fuera el siguiente año, que tenga ciertas cosas que no tuvo el anterior. Se debe hacer una reflexión que abarque tanto lo material, lo espiritual, e incluso las cuestiones filiales (familia, amigos). También creo que se deben de buscar nuevos retos, porque son los que ponen sabor a la vida. Aunque las cosas vayan bien, no se debe caer en la zona de confort porque todo terminará rutinario. ¿Qué tal un nuevo hobbie? ¿Un viaje a Europa? ¿E ingresar a una organización nueva?

    Un año es demasiado tiempo para desperdiciarse, por lo tanto hay que planearlo. ¿Y tú ya hiciste tus propósitos, o se quedaron ocultos en la trágica peda del 31 de diciembre?

     

  • Las costumbres de navidad y año nuevo

    Los adornos navideños en mi casa son muy curiosos (y supongo que así ha de ser en varios de los hogares mexicanos), porque se mezclan dos tradiciones navideñas totalmente diferentes: La versión inglesa-norteamericana (con el Santa Claus, el trineo y el árbol de navidad) y la versión Mexico-latinoamericana (El niño Dios, la virgencita, el nacimiento). De hecho cuando poníamos árbol de navidad (algo que por alguna extraña razón ya no hacemos) le poníamos la estrella de Belén arriba de este y también solíamos poner imágenes de la Virgen y el niño Dios, junto con imágenes de Santa Claus.

    Pareciera algo de lo más común, pero a mí se me hace muy sui géneris. Porque en realidad son tradiciones muy diferentes. Allá en Estados Unidos es un rollo más mercadológico y aquí nuestros festejos más bien religiosos y culturales. ¿Que tiene que ver el Santa Claus con la Virgen, por ejemplo?.

    Algo que desconocía hasta que me dijo una amiga, es que en varias regiones del país (sobre todo en el este de nuestro país) se celebra el año viejo, que es un monigote que representa el año que termina, como una peculiar forma de despedir el año que acaba de terminar. Pero no entiendo, si tuve un buen año ¿para qué lo quemo?. Aunque bueno, para nosotros los mexicanos todo es crisis, inseguridad y dramatismo, ¡hay que acabar con el año que acaba de terminar!. No por nada muchas veces esos monigotes son personas indeseables, ya sean de ficción, como Darth Vader o reales, como Carlos Salinas de Gortari.

    Los festejos de navidad no son iguales a lo que era antes, no se si sea por mi edad pero se ha perdido algo del encanto. Yo recuerdo muy bien que cuando era niño todos mis tíos (y vaya que tenía familias grandes) me daban regalos. Además de los regalos de mis tíos, mis papás me atiborraban de más bajo el arbol de navidad. Eran días increíbles y mágicos. Pero todo empezó a cambiar después de la crisis del 94. Sucedió que ya casi nadie tenía dinero, y entonces se cambió la metodología. Ahora era un intercambio sorpresa donde un solo tío te iba a dar regalo (claro, más el padrino que siempre me dió de ley). Además los regalos bajo el árbol de navidad ya no eran tantos como antes. Y a pesar de la supuesta recuperación, todo terminó siendo igual. Pasaron los años, menos regalos, pérdida de la inocencia, y todo quedó en un mero festejo rutinario todos los 24 y 25 de Diciembre, donde si bien uno se la pasa bien porque un convivio familiar no deja de ser un convivio familiar, si ya no existe esa magia que existía antes.