Etiqueta: Alfonso Cuarón

  • Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Me sorprende que muchos opinólogos y gente que tiene un espacio en algún medio para opinar, se quejen del hecho de que alguien utilizó su libertad de expresión como si esta estuviera limitada solamente a quienes son expertos en el tema. Esta es la sexta entrega donde expongo a uno de los peores columnistas que tiene el país, Carlos Mota. Y este artículo termina hablándome más mal de este personaje, porque yo creía que era todo un pro empresario, pero parece que ahora es también un poco (o un muchito) pro régimen actual. Me dirán, hablas de linchamientos y tu estás linchando. Pero a ver, Alfonso Cuarón no linchó a nadie, más bien ataco a aquellos que les gusta linchar por linchar. Empezamos con el artículo que escribió como ha sido toda una tradición en este blog (el texto de Carlos Mota está en cursivas):

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

     

    No sé qué es peor, si la soberbia de ciertos artistas o la ingenuidad de los medios de comunicación para dar vuelo a las declaraciones de aquellos. Eso sí, la tentación de la gente del mundo de la cultura de opinar de políticas públicas es una de las enfermedades crónico degenerativas que se está afianzando en el país. Antes era Carlos Fuentes hablando de la supuesta ignorancia del entonces candidato Enrique Peña Nieto. Antes era el pintor Toledo hablando de los Zetas; o Gael García criticando al sistema político y al PRI.

    Este párrafo debería terminar con el slogan «moviendo a México». Caray señor Carlos Mota. Naturalmente todos esos intelectuales, cineastas o artistas tienen más reputación que usted ¿Casualidad o envidia? ¿Enfermedad crónico degenerativa? ¡Explíqueme muy bien a que se refiere!. Los intelectuales o artistas opinan porque son los pocos que tienen voz (debido a su presencia mediática) en un país donde no se les da voz a los ciudadanos. En Estados Unidos Obama organiza foros para tratar a convencer a la población de sus reformas, Peña Nieto no hace nada de eso y se limita a sacar spots donde afirma que con la Reforma Energética el gas y la luz va a bajar inmediatamente.

    Causan mucho daño quienes desde el mundo de la cultura opinan de políticas públicas. Deberían serenarse. Que opinen, claro, tienen derecho a hacerlo. Pero quienes gozan de una reputación y popularidad significativas, y opinan, saben bien que habrá un efecto potenciador de sus ideas, con las que confunden y manipulan.

    Señor Carlos Mota. Explíqueme con datos duros el supuesto daño que estas personas hacen al opinar sobre políticas públicas. Luego (sabiendo la avalancha de críticas que sabe que va a recibir) trata de componerla diciendo que tienen derecho a hacerlo, pero antes había sugerido que no. Y hablando de manipulación ¿Acaso el Gobierno no manipula al decir que el precio de la luz y la gasolina van a bajar cuando instituciones especializadas que usted mismo cita dicen que en el caso de la luz será dentro de 5 años y con lo de la gasolina ni siquiera contemos? ¿Por qué no critica a Peña Nieto y a Cuarón si? Por cierto, le aclaro que Peña Nieto no es experto en el tema, al igual que Alfonso Cuarón.

    Yo preferiría que los espacios de resonancia en los medios, respecto por ejemplo de una reforma como la energética, los tengan think tanks especializados, como el IMCO, de Juan Pardinas, o el CIDAC, de Verónica Baz. Pero que alguien que le indica a Sandra Bullock ‘muévete pa’ ca’, o que le dice que no le salieron suficientes lágrimas en cierta toma, cuestione con particular sesgo los beneficios de una reforma que ha sido aplaudida internacionalmente, es un ejercicio que deberíamos ir viendo menos en el país; y desafortunadamente lo estamos viendo cada día más.

    Esas fuentes que cita usted son una muy buena fuente de información que la gente debería tomar en cuenta. Pero eso no le quita ningún derecho a Cuarón de expresar sus ideas. Sí, Cuarón no es un experto, pero la mayoría de sus preguntas son cuestionamientos sensatos que se hace la población. Dice usted que es un ejercicio que deberíamos ir viendo en el país, sin palabras. Me imagino que está de acuerdo con la censura y con callar a las voces que usted considera (o que quien le pague considera) que están mal informadas.

    Es decir, usted asume una postura no muy diferente a la que asumía Hugo Chávez en Venezuela donde linchaba a los que no opinaban como él, ese que criticaba tanto y cuya muerte festejó.

    Por cierto, lo dice alguien como yo que está abierto a la apertura e ingreso de iniciativa privada como Pemex. Yo no veo que Cuarón sea un nacionalista cardenista trasnochado, de hecho en su réplica dijo que las reformas son necesarias, pero todos cuestionamos los comos y es algo totalmente válido.

    Si hubieran premios Razzie a las peores columnas, usted hubiera ganado unánimemente.

    Aquí la columna completa del señor Carlos Mota: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/oh-no-cuaron-empezo-a-opinar.html

     

  • Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    De pronto solemos ser un poco (o un bastante) contradictorios. Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas a Enrique Peña Nieto con relación a la Reforma Energética, porque a su parecer, la forma en que se creó esta reforma no fue muy democrática, además de que esta le dejaba muchas dudas. Es un gran ejercicio que podría abonar a esta reforma, pero a veces las ideas preconcebidas de la gente le quitan peso.

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Lo que hizo Alfonso Cuarón fue muy loable. Aprovecho su momento mediático para tratar de incidir en el tema. Algunos dirán ¿Por qué a Cuarón si lo oyen y a mí no? Lo correcto es que el gobierno escuchara a todos los mexicanos, pero la realidad es que para los intereses del gobierno, el que el ganador del Oscar a mejor director, emita esas preguntas, es mucho más importante, porque debido a su posición, tiene una gran capacidad de influir en los demás. De hecho Alfonso Cuarón así lo entendió, de lo contrario, no habría lanzado las preguntas.

    Pero vienen los prejuicios, las ideas preconcebidas. Resulta que Alfonso Cuarón no es un experto, no tiene estudios en temas energéticos, su opinión es la de un ciudadano más que se informa con lo que tiene a su alcance. Entonces hay que demeritar su opinión: -Es que no le sabe, es que no leyó las ciento y tantas páginas de la Reforma-. Entonces por eso su opinión no vale -quesque debería ponerse a criticar películas y cine que es lo que sabe hacer-.

    Todo mundo está esperando a que no responda Peña Nieto. Es más importante reforzar la idea de que es un «pelmazo cobarde» a que se logre hacer el ejercicio.

    Pero resulta que Peña Nieto sí responde (seguramente su equipo cercano armó las respuestas). Ciertamente las respuestas no nos dejaron del todo satisfechos, pero Cuarón logró lo que quería, que Peña respondiera a dichas preguntas. Entonces las críticas no se hicieron esperar. Como Peña no fue en esta ocasión el «pelmazo cobarde» entonces es un demagogo, es un acto populista. Naturalmente su proceder tiene tintes políticos, porque es político y se mueve dentro de un círculo de intereses. Pero esto fue más importante que el hecho de que Cuarón haya logrado su cometido, y sea cual sea el móvil, Peña Nieto hizo bien en contestar dichas preguntas.

    Pero Cuarón fue más allá, hizo una onceava pregunta «¿Por qué no debatir?». Esta petición dejará en entredicho al gobierno, seguramente se reunirán para saber que escenario es el mejor para sus intereses, si acceder a la petición o ignorarla. Al tiempo que escribo este artículo, no se sabe cual ha sido la decisión del gobierno.

    Cuarón ha hecho una lucha loable, y ha hecho más que muchos políticos para llevar la voz del ciudadano a las esferas del poder. Ni el «líder de las masas» López Obrador con sus marchas y mítines lo había logrado. Cuarón, a diferencia de los políticos (de derecha, centro e izquierda) es respetado por la población, pero varios ponen en cuestionamiento su autoridad moral porque «no es experto».

    En todo este camino recorrido, que si tiene éxito, podría incidir en la misma Reforma, vemos como varios espectadores que se esconden en el disfraz del buen ciudadano pero que no salen de las redes sociales, ponen piedras en el camino, inventan «peros», buscan detalles para cuestionar la legitimidad del reclamo. Cuarón, a diferencia de los férreos críticos opositores de la Reforma Energética, hace su planteamiento desde un punto de vista apolítico, alejado de ese nacionalismo dogmático, pero igualmente alejado de ese conformismo y apatía hacia temas importantes y trascendentales donde pequeñas decisiones pueden hacer la diferencia entre una apertura que traiga desarrollo al país, y otra que termine siendo un desfalco.

    Mientras tanto, muchos ya buscan el «pero» adecuado para cuestionar la travesía de Alfonso Cuarón. Posiblemente lo hagan porque cuando recibio su premio no dijo cosas como «Viva México Cabrones», «El Oscar es de todos los mexicanos» o no se aventó desde el techo del escenario desnudo con la bandera mexicana.

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Estaba con una amiga viendo los Óscares. El Óscar que ganó Alfonso Cuarón a mejor director hizo que me sintiera orgulloso de que un mexicano por fin lograra hacer historia y se consagrara como mejor director. Pero como mexicano que tan orgulloso me siento de él, creo que le debo respeto, y como sé que el triunfo es de él, a él es a quien debe reconocerse y a nadie más (a excepción de su equipo, del chivo, de su mamá).

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    No sé si se dieron cuenta, pero Alfonso Cuarón nunca agradeció a México ni gritó ¡Viva México! Porque no fue México quien le abrió las puertas para ser quien es. El mismo dice que es un cineasta global, hace cine para el mundo. Alfonso Cuarón no es un ingrato con su país, tan no lo es, que en la primera toma de su película Gravity, en la cual se ve un acercamiento al globo terráqueo, aparece la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta), Chapala, Guadalajara y Manzanillo. Esa toma fue premeditada, a Cuarón le gusta vacacionar en el occidente del país. Así como no es casualidad que su hermano Carlos Cuarón haya filmado Rudo y Cursi cerca de Manzanillo.

    Alfonso Cuarón hubiera sido poco prudente si hubiera afirmado que su premio lo obtuvo gracias a México. Cuarón no ignora sus raíces y se siente orgulloso de ellas, pero sabe que ello no implica reconocer a quien no merece reconocimiento. Es un error colgarse de medallas ajenas, de pensar que «ganó México», porque no es lo mismo que gane un mexicano a que México gane. No hay que confundir, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido. Que James Cameron haya ganado la estatuilla no implicó un éxito para el cine canadiense, que Sydney Pollack sea un director reconocido a nivel mundial no ha convertido a Polonia en la nueva meca del cine.

    Cuarón puede significar un ejemplo para los mexicanos. Pero precisamente por esto el triunfo «no es mexicano», porque Cuarón se sobrepuso a los cánones establecidos de la idiosincrasia mexicana, muchos de los cuales no sólo no le ayudaron, sino que actuaron como piedras en el camino. Debe de significar un ejemplo porque Cuarón ha mostrado que sí se puede, pero ha mostrado que para salir adelante hay que romper con la costumbre, romper con el común denominador que prevalece en México, romper con «eso» que para los que no entienden bien el concepto de nacionalismo creen que se dignifica con el éxito de Cuarón cuando es al contrario.

    Cuarón no fue el único mexicano que ganó, también lo hizo el Chivo en mejor fotografía, y la nacida en México, Nyong’o por actriz de reparto en 12 años de esclavitud. A un periodista se le ocurrió hacerle a ella la pregunta más estúpida ¿Cuánto de este premio pertenece a México? Nyong’o respondió que nada, que el premio le pertenece a ella y nada más. Ella no le debe nada al país por haber nacido en México. Esa pregunta tendrá más sentido en una nación fascista o en un comunismo totalitario, pero no en una africana que nació y radicó un tiempo en México, y nada más.

    Cuando hablé de este tema en las redes sociales, algún usuario afirmó que era un comentario pesimista y criticaba mi falta de nacionalismo y mexicanidad. Ese individuo se equivoca rotundamente. Mi afirmación es confrontativa, pero no es pesimista, en tanto nunca subestimé el logro de Cuarón ni le quité méritos. Ni tampoco es falta de amor al país, porque quien ama a su país, reconoce sus defectos, y reconoce cuando tiene o no méritos.

    Yo me siento muy orgulloso de mi compatriota Alfonso Cuarón. Pero no me siento orgulloso de mi país por su triunfo, porque sé que no tuvo nada que ver en su éxito. No hay que equivocarse, no hay que engañarse, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido para crear un imaginario donde se supone, que el triunfo de un mexicano sirve de consuelo para aquellos que sienten que en su país no se habla mucho de triunfos.

    Dicen que la verdad duele, pero en este caso duele para quienes han querido otorgar méritos a quienes nunca los tuvieron.

    Y no, no se me olvida el conflicto Rusia – Ucrania. Próximamente hablaré de eso, por las repercusiones que puede tener.

    Aquí pueden ver el primer artículo

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    Yo siempre he hecho hincapié en el nacionalismo barato que profesamos en México, el cual siempre lo he dividido en tres vertientes: 1.- Dar orgullosamente el Grito de Independencia sin conocer la historia de México, 2.- Gritar los goles de la selección pensando que es el más alto símbolo patriótico 3.- Pensar que el petróleo es de los mexicanos y que nadie lo debe de tocar. Pero también parte de este nacionalismo defensivo, que tiene como mecanismo tratar de evadir la realidad donde a México no le va bien en el concierto de las naciones, es sobredimensionar los éxitos de los mexicanos y ponerlos donde no van.

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato

    ¿Me da orgullo el éxito de Alfonso Cuarón? Sí. ¿Su trascendencia instaurará una nueva época de oro en el cine mexicano? No ¿Ello es representativo de características positivas del país? No. El éxito de Alfonso Cuarón es un éxito individual. Claro que como mexicano, nos da orgullo ver que un connacional triunfe, pero tratarse de colgar medallas que no corresponden es como pensar que una figura como Roman Polanski signifique que Polonia va a ser la nueva meca del cine, y no es cierto.

    Cuarón más que ser gracias al cine mexicano, lo es a pesar de él. Películas como Gravity, La Princesita o Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, tienen una nada de significado nacional, no son películas mexicanas en lo absoluto. Las únicas dos películas mexicanas que ha realizado es Y tu Mamá También así como Sólo con tu Pareja. Y sólo realizó la primera ya teniendo cierto expertising en el cine internacional. Cuarón no es representativo del supuesto auge del cine mexicano, porque ni siquiera recibió subsidios que tienden a recibir las películas mexicanas cuando realizó Y tu Mamá Tambièn. Cuarón es alguien que triunfó porque probó suerte en otras latitudes.

    Alfonso Cuarón es muestra de que un mexicano sí puede trascender a nivel internacional, pero de ninguna manera es muestra ni de que el país va bien, ni de que el cine mexicano se convertirá en la nueva meca del cine, ni menos se puede usar como medalla que algunos (incluidos políticos) se quieren colgar.

    Cuarón es un gran director. Recuerdo hace casi dos décadas que en un viaje a Morelia fui con mi familia al cine y mis hermanas querían ver la película de La Princesita, yo me negaba e incluso quería entrar a otra sala yo solo. Mis papás se negaron, tuve que entrar a ver esa película, y ¡me gustó!. Fue como un gusto culposo, y es que en realidad es una buena película donde podemos ver la huella del director mexicano, así como de Emanuel Lubezki, quien acostumbra acompañarlo en fotografía y quien fuera nominado al Oscar por esa película.

    Gravity es una de las películas del año. Pareciera una película monótona donde todo el tiempo transcurre en el espacio, pero no es así. Es una película que mantiene atento y alerta al espectador todo el tiempo, es una película que toca el tema espacial de una forma muy diferente e innovadora, con una gran fotografía y efectos que le dan un gran realismo. Sólo hay que ver videos de astronautas en el espacio o en las estaciones espaciales y compararlos con la película para ver que casi no hay diferencia alguna.

    Y claro que me da orgullo que un mexicano «la esté armando». Pero pongo las cosas donde van, esto es un éxito de él, no del país, ni de los políticos, ni del cine mexicano. Tratar de hacer verlo así, es paradójicamente, como demeritar su gran trabajo.