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  • Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Hoy en mi Fan Page de Facebook, subí una ilustración polémica donde doy a entender que México le ganó a Nueva Zelanda en futbol, pero que los neozelandeses nos ganan en temas mucho más trascendentales. Inesperadamente esta ilustración se viralizó al grado de que hasta el momento en que escribo este artículo, ha llegado a los ojos de 200,000 personas. Los comentarios sobre dicha ilustración fueron muy variados, a favor, en contra, algunos que tal vez no comprendieron bien el motivo de dicha ilustración y creyeron que traté de decir que -es malo apoyar a la Selección- lo cual es erróneo. Pero al final del día se generó debate, que es lo que me interesa.

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Con esta ilustración, con un tono sí, un poco sarcástico, traté de hacer hincapié en el hecho de que no podemos darle prioridad a un deporte sobre las cosas que realmente importan en un país que tiene muchos problemas, los cuales incluso se ven reflejados en la Selección Mexicana (desde directiva, poderes fácticos, jugadores). De alguna forma también lo hice para señalar el conformismo que existe entre la afición, y que de alguna manera refleja nuestra cultura. Me sorprende que parezca que una eliminatoria vergonzosa, producto de las malas decisiones, de los intereses económicos, de la actitud de los jugadores, se olvide con un sólo partido cuyo éxito no se debe a la planeación o a un cambio en las estructuras, sino a una decisión improvisada (entiendo que fue así por la premura del tiempo) que igual salió bien, pudo salir mal (traer al «Piojo» Herrera y a la base del América).

    ¿Es malo apoyar a la Selección? ¿Es malo irle a un equipo? Por supuesto que no. Así como puedo gustar del cine o de la música, otros pueden gustar del futbol. A mí, aunque no demasiado, me gusta. El problema viene cuando esto es un pretexto para evadirse de los problemas que tiene nuestro país. Que siendo objetivos, tiene muchos y hay que ver los indicadores y las estadísticas para constatarlo. Y no es producto de la casualidad que la Reforma Hacendaria haya sido aprobada en la Cámara de Diputados en el momento que se jugaba el partido entre México y Panamá hace pocas semanas.

    Países como Alemania e Inglaterra son muy futboleros, sus aficionados son muy apasionados, como nosotros. Pero hay dos diferencias:

    1.- Ellos no dejan de prestar atención a los temas que importan por ver futbol. Los alemanes pueden ir todas las semanas a ver su equipo en la liga, en la copa, en la Champions League, saberse todas las alineaciones, pero no por ello dejan de estar al tanto de lo que sucede en su país. El futbol no los distrae de las cosas que importan.

    2.- Son exigentes. Exigen que sus equipos tengan un muy buen nivel, sobre todo sus selecciones. Yo no recuerdo haber visto a los ingleses cantar de alegría, por un decir, en un partido en que Letonia o San Marino los esté humillando en Wembley (como sucedió en el partido México contra Honduras en el Estadio Azteca).

    Está bien que la gente vea futbol, que lo siga y se apasione, pero nunca debe de ser pretexto para usarlo como evasión de lo que realmente importa. Y menos debe conformarse con poco, con una selección producto de intereses mezquinos. Tan fácil es como si uno va a ver a un pianista y éste toca mal, uno lo deja de ir a ver. Igual el futbol, es un espectáculo donde el aficionado debería exigir más, donde esa «lealtad» debería estar condicionada al compromiso de quienes integran, ya sea directa o indirectamente la selección.

    Tratar de tener una actitud positiva, ser alegre, no significa evadir los problemas, no significa disfrutar de un triunfo so pretexto de ignorar los problemas que nos rodean. Una persona positiva asume los problemas (por más fuertes que sean, como es el caso de nuestro país) y le sirven incluso como motivantes para tratar de hacer algo por esta nación. Y para cambiar tenemos que aceptar la realidad de nuestro país por más fuerte que sea. Más de un país, que creo que tiene todo para ser un país fuerte y grande.

     

     

  • Leal afición mexicana futbolera conformista

    Leal afición mexicana futbolera conformista

    Ya he mencionado que los tres pilares del nacionalismo mal entendido son: 1.- Dar el grito sin saber qué significa, 2.- La retórica de «Pemex es de todos los mexicanos» y 3.- Gritar apasionadamente los goles de la selección nacional. Dentro de éste último, vi ayer algo preocupante. Me dispuse a ver un rato el partido de ayer, el cual se ganó por dos aisladas genialidades a Panamá dentro de un partido terrible y vergonzoso. Lo más penoso no fue eso, sino el papel que jugó la afición dentro de ese partido.

    Leal afición mexicana futbolera conformista

    Un partido de futbol puede reflejar muchas cosas, en parte la idiosincrasia de una nación, y es por eso que un tema que parecía ser no muy relevante como un mal partido de dos mediocres equipos de la Concacaf toma importancia, por lo que ello dice.

    Resulta que la selección mexicana le estaba ganando en el Estadio Azteca uno a cero a la escuadra panameña. Recalco, jugando en casa, jugando pésimo, contra un equipo débil como Panamá, y estos últimos poniendo en jaque a la selección nacional. En esas circunstancias, el público comenzó a corear el cielito lindo como muestra de su gran alegría por el triunfo momentáneo que por unos minutos se escapó.

    ¿Celebrar algo vergonzoso? ¿Conformarse con tan poquito, con una selección compuesta por jugadores sin compromiso y respladada por directivos corruptos y mediocres? ¿Gritar ¡Si se puede! después de que el débil conjunto de Panamá empata el partido en un terreno antes infernal, con una selección que pide a gritos estar eliminada humillantemente?

    Sí, parece que nos conformamos con poco. No es la primera vez, hace tres años, los «aficionados» festejaron en la Minerva un amargo empate ante la selección de Sudáfrica en la Copa del Mundo. De esta forma, parece que los directivos podrán estar satisfechos con el hecho de que la selección pase al mundial (por la cuestión de los patrocinios y los movimientos de capital) aunque sea de una manera aberrante.

    Esta mentalidad mediocre y vergonzosa en parte, es la que tiene a la nación como está. Gente que no exige mucho a los políticos mientras los tengan contentos con despensas o desplantes mediáticos. Gente que no es ambiciosa en su trabajo y apunta a poco. Que el resultado de cualquier mínimo esfuerzo, implica un gran festejo. Que no hay deseos de superación. Gente que se molestará si las políticas gubernamentales reducen el 5% de su ingreso para luego aplaudirles más de los que criticaron cuando este después aumente un 1%.

    Una cosa es apoyar a un equipo, y otra cosa es ser conformista. Ese conformismo es el que da todo un gran terreno fértil a los directivos y políticos para sembrar la corrupción debido a que la gente exige poquito. Tan penoso fue el papel de la afición que hasta los mismos comentaristas de TV Azteca lo señalaron.

    Antes de hacer profundos análisis filosóficos, desde perspectivas empíricas y/o positivistas sobre qué alineación debe usar México en su siguiente partido, se debe hacer una profunda reflexión sobre el por qué el mexicano se conforma con tan poquito. Que al final del día esto último afecta mucho más en la calidad de vida que lo primero.