Etiqueta: Aeropuerto

  • Mi experiencia en la consulta del aeropuerto

    Mi experiencia en la consulta del aeropuerto

    Mi experiencia en la consulta del aeropuerto

    Hoy en la mañana fui a votar por el aeropuerto de Texcoco porque es, con todas sus virtudes y defectos, con todas sus ventajas y problemáticas (que las hay), la opción que a mi parecer más le conviene a nuestro país.

    Sé que con probabilidad AMLO ya eligió la decisión que va a tomar y que la consulta busca legitimarla. Pero aún así quise ir, sobre todo, para conocer el ejercicio. 

    Pero todo el proceso tan solo me confirmó que esta «consulta ciudadana» es una simulación. ¿Por qué?

    Porque no tiene los mecanismos necesarios para garantizar que se respete el voto de los ciudadanos. Ya de por sí la consulta tiene un severo problema de origen que narré en un artículo anterior y que tiene que ver con la metodología y la selección de casillas. 

    Comencemos: a diferencia de lo que dice López Obrador, el voto no es secreto, no hay casilla alguna, votas ahí enfrente de los representantes de casilla quienes ven sin problema por quién votaste, ni siquiera voltean a otro lado cuando tú estás votando y, peor aún, tú puedes ver cómo votan los otros que están al lado de ti. No hay nada que garantice que los representantes no puedan inducir el voto porque solo están esos dos representantes, no hay absolutamente nadie que esté vigilando ese ejercicio. Entiendo que el ejercicio es mucho más austero que una elección organizada por el INE por el presupuesto, pero al menos deberían existir filtros que no existen, ni siquiera que puedas votar en una mesa aparte o en una casilla aunque esté mal hecha e improvisada, no hay nada. Solo son dos representantes que están sentados en una mesa, y una urna, nada más.

    Las boletas no tienen ningún certificado de seguridad. Sí, sé que eso incrementaría el costo del ejercicio. Pero vaya, ni siquiera tienen folio. Pueden ser copiadas en la papelería de la esquina y así seguir siendo consideradas como válidas. 

    Luego, ellos registran en una app tu credencial de elector para que no votes más de una vez. Pero no es algo que esté controlado por ningún organismo autónomo, sino por los mismos organizadores, lo que quiere decir que ellos a su conveniencia podrían dejar votar más de una vez a una persona. Así, MORENA puede llevar acarreados a votar en distintas casillas sin problema porque ellos mismos llevan el registro.

    La tinta indeleble no es indeleble. Bueno, no es tinta indeleble. es tinta de sello. Te dicen, pon tu dedo, pero luego si te vas a lavar las manos este se quita, media hora después de votar ya no tengo tinta en mi dedo. La tinta indeleble hubiera sido un muy buen filtro y que sí ha sido utilizado en consultas ciudadanas de años pasados en las que he participado. 

    En el anverso de la encuesta vienen las ventajas y las desventajas de cada opción que vas a votar, pero me llamó la atención que varias de las desventajas de Santa Lucía son «posibles desventajas»: «posibles impactos negativos en el mercado financiero». Con el de Texcoco las desventajas sí son categóricas. Algunas se sacan de contexto, como el hecho de que el costo del nuevo aeropuerto se está incrementando, pero eso sucede con absolutamente cualquier obra que se construya a varios años porque el costo del material siempre sube. Eso mismo ocurriría con Santa Lucía. 

    Así, así es como se va a hacer política pública en los 6 años que vienen, con consultas que se pueden falsear sin ningún problema.

  • La consulta: mi primer fraude. AMLO

    La consulta: mi primer fraude. AMLO

    La consulta: mi primer fraude. AMLO

    ¿Cómo va a gobernar López Obrador? Su consulta sobre el aeropuerto es un muy buen referente. Todo lo va a consultar (o más bien lo que le convenga consultar), le va a preguntar al pueblo sobre las decisiones importantes.

    Pero en realidad, quien va a tomar las decisiones va a ser él. El voto del pueblo siempre irá en función de lo que él quiere y las consultas estarán creadas con ese propósito. Así, López Obrador buscará legitimar sus decisiones. Él podrá decir que el pueblo fue el que eligió, que el pueblo estuvo de acuerdo con él y, de esa forma, se deslindará de la responsabilidad y del costo político que puedan tomar sus decisiones: ¡a mí no me reclamen, ustedes fueron los que eligieron!

    Las consultas también serán selectivas. Si a López Obrador no le conviene hacer una consulta porque los resultados le serán necesariamente adversos, simplemente no la hará. Las consultas solo le funcionarán siempre y cuando sus resultados puedan empatarse con la decisión que ya haya tomado. Dentro de esta apariencia de «ejercicio democrático» se esconde un instrumento demagógico con el cual AMLO busca congratularse ante el pueblo.

    Dicho esto, la metodología de las consultas no pretenderán representar a la población en su conjunto, sino que estarán diseñadas de tal forma que se pueda garantizar el resultado que López Obrador espera. Esto ha quedado muy claro en la consulta por el aeropuerto y la forma con la que se asignado la ubicación de las casillas. Para comenzar, este artículo ya muestra un fuerte escepticismo hacia la metodología utilizada, la cual, dice Sebastián Garrido, es inconsistente y siembra muchas dudas. 

    Pero basta con «echar una ojeada» a la ubicación de las casillas para percatarnos de las inconsistencias y de la arbitrariedad que hay detrás del método de selección. Llama la atención que dentro de todo el corredor Polanco – Lomas – Interlomas Santa Fe, cuya población es la que suele viajar de forma más frecuente, no habrá una sola casilla. Algo parecido ocurre en Guadalajara (donde evidentemente hay menos casillas por habitante que en CDMX, donde AMLO obtuvo una mayor cantidad de votos) en donde en el corredor Country – Providencia – San Javier – Puerta de Hierro, donde vive la mayor parte de la clase alta de la ciudad, tan solo podemos ubicar una casilla cercana pero cuyo acceso no es fácil ya que se encuentra al otro lado de avenida Patria y esa está ubicada en un barrio popular cerca de la cabecera municipal de Zapopan.

    Fuente: http://mexicodecide.com.mx/urnas-de-consulta/

    Si se le quiere consultar al «pueblo», deberíamos entender como pueblo a todo ciudadano cualquiera que sea su posición económica. Pero lo que estoy viendo es que las personas de clase alta, que son las que más utilizan el avión como transporte, están siendo casi excluidos de esta consulta y se les está obligando a viajar distancias mayores para poder participar. 

    Sesgos como éste no solo se ven dentro de las ciudades, sino también en la selección de municipios. De acuerdo con un ejercicio que hizo el profesor del CIDE Javier Aparicio, la probabilidad de que un municipio participe en la consulta aumenta de forma considerable si en la elección municipal del 2018 ganó MORENA:

    Fuente: https://twitter.com/javieraparicio/status/1054965764694949893

    Es decir, el ejercicio ya está viciado porque parece que se le está dando cierta preferencia a los simpatizantes de López Obrador y a los municipios donde MORENA tiene una mayor capacidad de movilizar gente. De acuerdo a los estudios demoscópicos como el realizado por Consulta Mitofsky o El Universal, una mayoría se inclina por continuar la construcción del aeropuerto de Texcoco. Pero los estudios demoscópicos toman una muestra del universo de la población (lo que debería hacer la consulta ciudadana para establecer la ubicación de las casillas y que no hace), mientras que la metodología de la consulta selecciona la ubicación de forma arbitraria de tal forma que los simpatizantes de AMLO tengan más peso en dicha votación.

    Bien se podría decir que en el estudio demoscópico se le está preguntando a la gente qué opción prefiere y no si va a salir a votar por tal opción (como lo hacen en las encuestas electorales), ya que una consulta no mide la mera preferencia, sino el acto de ir a votar por esa preferencia. Pero en este caso, si los estudios hicieran esa pregunta se verían afectados por el sesgo propio de la consulta, ya que muchas personas que viven en colonias donde no habrá una casilla cercana o quienes viven en municipios donde ni siquiera habrá una casilla probablemente dirán que no acudirán a votar. Lo que refleja el estudio demoscópico es la preferencia de los ciudadanos mexicanos con respecto del aeropuerto con base en una muestra que representa a toda la población.

    Además, en una consulta los organizadores deberían mantener una postura neutral y no deberían incitar a la población a votar por alguna opción. Eso no ha sucedido. Jiménez Espriú está en campaña a favor del aeropuerto de Santa Lucía, mientras que algunos diputados y senadores de MORENA se han mostrado a favor del aeropuerto de Texcoco.  

    No nos hagamos bolas, el propósito último de esta consulta no es dejar que la ciudadanía elija, sino legitimar la decisión que haya tomado el Presidente Electo. La consulta está diseñada para ese propósito, y por más insistan en que nos han presentado los puntos a favor y los puntos en contra, la metodología lo delata. Y no hablar de su innata inconstitucionalidad.

    Y así seguramente ocurrirá durante los próximos seis años, donde López Obrador buscará legitimar sus decisiones a través de consultas aparentemente ciudadanas, dejando recaer la responsabilidad en el pueblo y no en él mismo. 

  • AEROAMLO, y el aeropuerto patito para volar a la Presidencia en 2018

    AEROAMLO, y el aeropuerto patito para volar a la Presidencia en 2018

    Dicen que la primera impresión jamás se olvida. Lo primero que ve un extranjero al llegar a un país es su aeropuerto, y el primer juicio que dicho extranjero hará de ese país tiene que ver con éste. Por eso es que en general los aeropuertos tienden a estar bien cuidados y uno se puede encontrar obras llamativas en un país que no ha alcanzado el desarrollo.

    Norman Foster

    El actual aeropuerto de México, además de estar saturado, está obsoleto. Es un vil parche, y a excepción de segunda terminal encargada al arquitecto Francisco Serrano que se ve bien a secas, la capital no puede presumir de un gran aeropuerto. No, no está a la altura siquiera de la Ciudad de México.

    La propuesta del Gobierno Federal para construir un nuevo aeropuerto en sensata y completamente lógica. Pagarle a Norman Foster (uno de los arquitectos más importantes del mundo, y por cierto, especialista en aeropuertos) quien con Fernando Romero, estará encargado del diseño del nuevo aeropuerto no es un contrasentido. México merece un aeropuerto que se encuentre a la altura.

    López Obrador no está de acuerdo y para eso pretende proponer una solución, que no es digna siquiera de un alumno de primaria.

    En un punto tiene razón, y tiene que ver con la corrupción. Seguramente con el nuevo aeropuerto, algunos funcionarios están sacando baba por la boca con el «negociazo» que van a hacer, y más en este gobierno de casas blancas y corrupción. Pero el problema no es el proyecto del aeropuerto, que puede tener sus defectos y críticas, sino que más bien que tanto opositores como ciudadanos deberíamos hacer un frente para vigilar que esta obra no sirva para que algunos funcionarios se jubilen con todas las comodidades que otorga el erario público.

    AEROAMLO, y el aeropuerto patito para volar a la Presidencia en 2018

    El proyecto de López Obrador es una burla a la inteligencia de los mexicanos.

    AMLO afirma que es un despropósito cerrar dos aeropuertos (el actual y el de Santa Lucía, que hasta la fecha sólo ha servido para propósitos militares) por interferencia en el espacio aéreo. Para eso, él y sus «expertos» proponen construir una nueva pista en el aeropuerto de Santa Lucía. De esa forma el actual AICM serviría sólo para viajes nacionales, y el de Santa Lucía para vuelos internacionales.

    ¿Saben que significa eso para los que no vivimos en el DF y tenemos que hacer escala en la ciudad, lo que ocurre muy seguido, o para los extranjeros que viajan a otra ciudad que no es el DF y no hay conexiones directas desde su ciudad de origen?

    Eso significa viajar 48 kilómetros de carretera de un punto a otro. Es decir, si hoy quiero ir de Guadalajara a Washington en Aeroméxico, hago escala en el DF donde tengo que esperar de dos a tres horas y de ahí viajo a la capital estadounidense (lo cual ya no es de lo más cómodo). Con la propuesta de AMLO tendría que llegar al aeropuerto actual y de ahí desplazarme 48 kilómetros (un viaje de una hora si bien me va), con lo cual pierdo mucho tiempo, dinero, y además termino más agotado.

    Eso incluso podría hacer desistir a algunos extranjeros de viajar a nuestro país. No quiero pensar el ridículo que haríamos cuando en el extranjero se enteren que «así son las cosas» para viajar.

    López Obrador naturalmente tiene el propósito de exponerse y hacer campaña rumbo al 2018. La propuesta está demasiado improvisada, no hay siquiera un estudio técnico detrás. Toda la propuesta (él afirma que se ahorrará el 70% del dinero) está hecha con base en suposiciones, porque un anteproyecto serio costaría millones de dólares (que sabemos no los tiene).

    Y si lo que se debería de proponer es evitar la corrupción dentro del nuevo aeropuerto, de una vez deberíamos proponer quitarle el registro a López Obrador para que no pueda participar en el 2018, porque lo que está haciendo, es una forma de corrupción.

     

  • El México de unos pocos

    El México de unos pocos

    México es de pocas personas, personas privilegiadas, personas que han vivido al cobijo del Gobierno. Las personas que detentan poder e influencias se caracterizan por ello, ya sea desde el ámbito público o el ámbito privado. Eso es resultado de un mercado poco dinámico, atado a un corporativismo donde unas pocas empresas privadas tienen intereses con los gobernantes. Este tipo de poderosos suelen ser pedantes y creen tener la capacidad de vulnerar el estado de derecho (casi inexistente) con el argumento de que como son poderosos, pueden pasar por encima de los demás.

    http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/04/9-puntos-clave-sobre-el-nuevo-aeropuerto-de-la-ciudad-de-mexico

    ¿Viene viene en el Zócalo?

    La imagen de la plancha del Zócalo (un supuesto espacio público) invadida de autos de lujo de último modelo pertenecientes a quienes decidieron asistir al Informe Presidencial, es muestra de ello. Esa plaza considerada pública y considerada también un referente histórico, quedó invadida sin más por cientos de automóviles de personas «privilegiadas», de aquellos que gozan de poder. Dice Joaquín López-Dóriga que cuando Peña Nieto se enteró de la situación, fue inmediatamente a que pidieran disculpas. Pero hay que ser sinceros, eso se dio porque el hecho causó indignación en las redes sociales y había que paliar los daños que podría causar a su imagen.

    Cerebro -Pero el loquito de López Obrador lo usa también para sus mítines ¿Qué me dices de eso? ¿Ves? ¡Tómala!. El Zócalo ha siempre sido un espacio donde políticos pueden hacer sus mítines, e incluso donde ciudadanos pueden manifestarse ¡Es un espacio público! (Coco Wash de AMLO, encuerados, conciertos). Pero en este caso el Zócalo fue reducido a un estacionamiento temporal, como si fuera un baldío donde podían dejar sus coches. Es como si se me permitiera poner mi ropa a secar en el Ángel de la Independencia.

    En México no necesitas ser morenito y no tener estudios para ser «naco». Puedes ser millonario, influyente, y a la vez ser naco. Muchos demostraron que «entonces sí se puede».

    Vuela vuela

    Peña Nieto lo sabe, sabe que hay unos pocos que tienen poco poder y a los cuales el gobierno (quien a su vez los hizo poderosos) no puede tocar tanto, ni siquiera esos gobiernos priístas a quienes les gusta controlar todo.

    Como la cereza del pastel que fue ese autocomplaciente y aburrido Informe Presidencial; el copetón nos presumió su nueva obra, lo cual vaticinamos en este blog tal cual Nostradamus: El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Pero ¿Qué tiene esto? Pues hay que ver los nombres de quienes construirán esta magna obra. El primero es Norman Foster. Suena muy bien, Foster es uno de los mejores arquitectos del mundo, así de simple. Pero la polémica viene al escuchar el segundo nombre: Fernando Romero. Yerno de Carlos Slim nada más y nada menos (si te perjudiqué con la Reforma de Telecomunicaciones, te trataré de compensar un poco, así que constrúyeme el aeropuerto para «mover a México»).

    Dicen que fue un concurso, una licitación. Pero en México los concursos y las licitaciones muchas veces son simulaciones de algo que ya está acordado. El nuevo aeropuerto era algo totalmente necesario no sólo para la capital sino para todo el país, además el diseño se ve muy atractivo e innovador. Digo, Norman Foster es Norman Foster por Dios. Y sin ser experto en arquitectura, por lo poco que le conozco a Fernando Romero (Museo Soumaya, Plaza Carso) creo que no es un mal arquitecto, pero es yerno de Carlos Slim.

     

    Todo esto esto contraria el supuesto espíritu de las reformas que dicen, beneficiarán a todos los mexicanos. El gobierno sigue privilegiando a unos cuantos poderosos y no tiene voluntad alguna de romper con el status quo.