Etiqueta: accidentes

  • El irracional miedo a morir en un avión

    El irracional miedo a morir en un avión

    Los seres humanos muchas veces hacemos juicios con base en nuestras percepciones, sin tomar en cuenta la rigurosa estadística. Yo la siguiente semana tomaré un avión a Estados Unidos (más bien dos, con esto de las malditas escalas) y algún iluso podría decirme que si no estoy preocupado por que últimamente se han caído varios (el caso de Germanwings y su piloto «deprimido», dos vuelos de Malaysia Airlines y otro en Singapur, todo esto en menos de un año). La cuestión estriba en que le damos peso más a las historias que los datos. –No manches Cerebro, murieron 200 calcinados, ninguno sobrevivió. Escuchamos historias estremecedoras alrededor de estos accidentes, vemos a los mandatarios de los países involucrados pronunciar palabras. Y es que en realidad, esta demasiada importancia que se le da tiene que ver con lo opuesto, con que un evento de éste tipo es raro, muy raro.

    El irracional miedo de caerse de un avión

    Piensa en el número de vuelos que hay un sólo día, en un sólo aeropuerto. Son muchísimos. Ahora piensa en todos los que hay en tu país, y en el mundo. En el mundo hay algo así como 28 mil vuelos comerciales en un sólo día. Multiplica ese número por 365 días y compara esa cifra (10 millones de vuelos) contra los 14 accidentes que hubieron en el 2014 (de los cuales 5 presentaron víctimas mortales). Entonces verás que la posibilidad de morir en un avión es casi nula.

    Pongo otra cifra contundente. Tendrías que volar todos los días en 164,000 años en promedio para morirte en un accidente de avión. Otro más, de cada 10 millones de pasajeros mueren 3.3 al año, mientras que de la misma cifra mueren 12,410 personas en accidentes automovilísticos. Aún así el miedo a volar es más grande que el miedo a fallecer en un percance automovilístico -Ay, que tiene que conduzca borracho, me voy lento y así no pasa nada; pero mañana tengo que volar, no por el amor de Dios, a ver si el piloto no anda depre.

    Es más, en México con todo y los aviones de VivaAerobus parchados, y con todos los males que se le pueden achacar a nuestro pobre país, el último accidente aéreo comercial que hubo fue el Vuelo 725 de Taesa (que orilló a la desaparición de esta línea comercial) ¡en 1999!. Sí, en nuestro país tenemos 16 años sin un sólo accidente comercial.

    No sé, tal vez tenga también que ver con la sensación de estar en el aire, posiblemente la gente se sienta más vulnerable saber que su vida está a cargo de un piloto que conduce una aeronave que se ha despegado del suelo, aunque en realidad estando en el aire hay más margen de maniobra que al conducir un vehículo en tierra. Seguramente, como mencioné, a esta falsa percepción, se le suman los tan mediatizados accidentes (precisamente porque son muy escasos, es que se vuelven muy mediáticos), además de claustrofobia o simple miedo a las alturas.

    Es más probable que te mueras cayéndote de las escaleras o ahogado en una alberca. Pero si aún así sigues pensando en que te vas a morir en un accidente, aquí hay una lista de consejos para que aprendas a sobrevivir a uno.

  • Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Si hay algo que le puedo agradecer a los gobiernos recientes (hablo por el caso de Guadalajara) es la implementación del alcoholímetro. Se me hacía irrisorio que no existieran medidas contundentes para aquellos que manejan en estado de ebriedad y ponen en riesgo ya no su vida (que parece no importarles) sino la vida de los demás.

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Lo increíble es que a estas alturas muchas personas se indignen con la implementación del alcoholímetro: -Cerebro, no seas manchado, eso de los alcholímetros lo pusieron los del gobierno para robar. Además, yo he manejado pedo mil veces y nunca ha pasado nada.

    Yo he conocido varios casos de gente muerta por la culpa de un ebrio imprudente. Uno de esos que estaba seguro de que «no iba a pasar nada», y que creyó que incluso el alcohol agilizaría sus sentidos: -¡Güey, no mames, voy bien rápido y no pasa nada, mira, puedo quedarme en mi carril, soy bien chingón, vamos a rebasar a esa trailer!…. ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Y mi pierna, dónde está?. Gente que incluso quiere creerse muy valiente, muy hombre, muy «retador del peligro», con la música a todo volumen, su camisa desabotonada, como si creyera ser un macho alfa que le tiene que mostrar a sus amigos y a las mujeres que tan valiente y chingón es.

    No estoy en contra de quienes se quieran poner sus pedas, yo lo he hecho algunas veces (aunque no soy tan entusiasta de ellas), pero antes de tomar la decisión de beber, se tienen que tomar medidas de seguridad y una de ellas es no manejar en automóvil, o al menos seleccionar un conductor designado. Pero vaya, que ahora cada vez hay más facilidades para transportarse por medios seguros como Uber. Todos deberíamos entender que conducir un automóvil conlleva una responsabilidad. Y es que si piensas tomar, será mejor que hagas el esfuerzo de llevarlo a tu casa y moverte en otro medio de transporte, o bien, tomar poco.

    Lo peor del caso es que muchas personas se organizan para evadir los alcoholímetros. Abren incluso cuentas en Facebook para que por ese medio, los que están alcoholizados puedan evadir estos retenes y manejar tranquilamente a sus hogares (en caso de que lleguen), creyendo que con «tener cuidado» al manejar ya no van a poner la vida de alguien en riesgo. Una Fan Page en Facebook suscrita como «causa» afirma que pagar $12,000 pesos y ser arrestado de 24 a 36 horas por tomar tres cervezas es ilegal (aunque en realidad es la multa o el arresto) y por ello tienen la «convicción» de alertar a los bebedores donde se encuentran los alcoholímetros (o toritos). Al mismo tiempo publican memes quejándose de los sueldos de los senadores y del Presidente, de como el Gobierno les roba con los alcoholímetros. Medidas que existen (y a veces más estrictas) en los países desarrollados que tanto presumen como ejemplo.

    Se me hace irrisorio que la gente se queje porque cree ver atentados sus derechos porque ya no le permiten beber y manejar, pero hay que hablar de los derechos de todos los demás, de los derechos de los que tú, pones en riesgo, cuando después de 6 tequilas, te subes al automóvil con la música a todo volumen y conduciendo en exceso de velocidad.

    Si no te importa conducir ebrio, no te quejes ni del Presidente, ni de los senadores, ni de los Abarca, ni te quejes de nada, porque al hacerlo, automáticamente estás cayendo en una aberrante contradicción.

  • El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Si eres capitalino, conocerás muy bien lo que es el torito, y posiblemente alguna vez llegaste a él. Si eres tapatío, tal vez has escuchado sobre el torito, o incluso, puede que sea algo nuevo para ti. Y vaya que es nuevo, porque éste lugar, que en Guadalajara será llamado «La Curva», o el CAD,, un centro de detención donde se «encierra» por 12, 24 o hasta 36 horas, a quienes no pasaron la prueba del alcoholímetro, ha generado polémica entre muchos tapatíos que se han indignado por la mano dura de las autoridades ante los conductores en estado de ebriedad.

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Ante la aparición de este centro, quienes ya están acostumbrados a «la peda», tendrán que cambiar sus hábitos. No tendrán que  dejar de tomar, pero sí cambiará la forma en que se transportan al lugar donde dicha oda al alcohol se llevará a cabo. Muchos están alarmados, se ponen de acuerdo para «avisarse y alertarse» sobre el lugar donde se encuentran los retenes (que cambiarán de lugar, por cierto). Están molestos e incluso relacionan esta nueva forma de coerción con el desfalco fiscal que padeceremos los ciudadanos con la nueva Reforma Hacendaria: -Estoy enojado, o sea, el gobierno nos quita dinero de nuestros impuestos, y estoy seguro Juan, que esto del torito tapatío lo hicieron para robarnos más dinero a los ciudadanos honestos como nosotros, el cual se lo va a quedar el gobierno corrupto, tranza. ¿Sabes qué?, yo voy a esquivar los retenes, les voy a dar mordida a ver si así no me dejan de joder, no se vale, hay que decir no a la corrupción-.

    La medida es polémica, pero es necesaria. De verdad que existe poca conciencia en este tema, y lo peor es que los conductores alcoholizados ni siquiera manejan con precaución conscientes de su condición. Creo que el sacrificio de irse a la fiesta en taxi en lugar de usar el auto, vale la pena cuando sabes que cientos de vidas se salvarán. Por ejemplo, en la Ciudad de México, se redujo a casi tres cuartas partes las muertes por accidentes relacionados con el alcohol.

     

    La medida es dura, sí. El alcoholímetro es imposible de esquivar, ni el chicle, ni una comida con cebolla, frijoles y demás promotores del mal aliento impedirán que el alcoholímetro detecte cuanto alcohol tienes en la sangre. Esta medida aplica para quienes tengan mínimo 80 ml de alcohol en la sangre, que equivale a 5 cervezas aproximadamente. En este caso la detención es entre 12 y 24 horas. Pero si son más de 130 ml, la sanción será de 24 a 36 horas. Los detenidos tendrán que ver una película sobre las consecuencias de manejar en estado de ebriedad, y si es reincidente, perderá la licencia de conducir por dos años. Tal vez lo único que me parece exagerado es que cabe la posibilidad de que con poco más dos cervezas uno pueda estar sujeto a una multa de $9,000 (sin pisar la cárcel), en lo particular, dos cervezas es muy poco alcohol.

    Es cierto que esta nueva reglamentación hará que los ciudadanos tengamos que tomar las precauciones y podrá ser incómodos para algunos. Pero es tan fácil como pagar un poco más trasladándose en taxi, de su hogar al lugar donde va a beber o de regreso. Y como sucede en el Distrito Federal, seguramente con el tiempo abundarán los servicios que le facilitan la vida a los «tomadores» para que puedan trasladarse sin poner en riesgo la vida de los demás.

    ¿Qué el gobierno va a recaudar todavía más impuestos? ¿No le quieres pagar al gobierno rata, tranza, corrupto, totalitario, dictatorial, estalinista-nazi? Tan fácil como no conducir en estado de ebriedad. Así no le das tus impuestos a ese gobierno que «tanto odias» y tu no pisas la cárcel.

    No todas las medidas tienen que ser populares, pero esta medida es necesaria. Porque más vale la vida de la gente, entre las cuales está la tuya, que darse el lujo de irse a una «peda» en tu propio automóvil.