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  • ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    ¡Así que tú fuiste a los XV años de Rubí! Parte 2

    Después de ver lo que aconteció el día de los «famosos XV años de Rubí», me veo obligado a escribir un segundo artículo. En el primero de alguna forma concluí que no consideraba tan reprobable el «mame» en el cual la gente le dio difusión a este evento y lo hizo suyo, y en ese sentido sigo pensando lo mismo. Hay manifestaciones que son mucho más degradantes y que no reciben el mar de críticas que recibió este fenómeno. 

    Pero aquí yo sí quisiera hacer una distinción. Por un lado, el puro fenómeno de las redes sociales, que no se me hace algo diferente a todos los demás fenòmenos que en redes ocurren; y por otro lado, el tratamiento que este fenómeno ha recibido por parte de medios de comunicación, empresas, políticos, y demás personas, que desde el oportunismo, buscaron obtener un provecho. Ya de inicio, arruinaron el festejo de la pobre joven.

    Parecerá algo demasiado frívolo hablar del tema, pero no lo es, porque refleja mucho sobre el papel que los medios de comunicación y la clase política tienen dentro de la sociedad mexicana. 

    Me impresiona, y de mala manera, la cobertura mediática que ha recibido este acontecimiento. Es cierto que es un fenómeno viral, pero sin trascendencia alguna más que la enorme difusión que recibió. Bastaba tal vez algún reportaje sobre como éste fenómeno social tuvo impacto en redes sociales. Pero los medios se empotraron en el evento como si se tratara del evento del año, dejando al lado cualquier manifestación de ética periodística a un lado.

    Vimos coberturas en vivo, entrevistas a Rubí, a quien junto con #LadyWuu, trataron como fenómenos de circo. Hasta algunos de esos medios «más serios» le dieron más importancia de lo que el evento debería de tener. A un fenómeno inocuo lo banalizaron hasta al cansancio, crearon una telenovela a partir de lo que era una simple trivialidad. Fue una vergüenza lo que vi ayer.

    La prensa, por ejemplo, acosó a Rubí hasta arruinarle su festejo. ¿Dónde está la ética periodística? ¿Qué no pueden entender los medios de comunicación que se trata de una joven de 15 años que no tiene experiencia alguna con medios y que deseaba pasarla bien en sus 15 años? ¿Esa es la calidad de prensa que tenemos en México? 

    Pero el papel de los políticos fue lo más lamentable, no sólo por tratar de colgarse de la imagen de la joven para ganar fama, sino porque recurrieron al erario público para poder hacerlo. Desplantes vergonzosos que explican por qué la clase política mexicana se encuentra en una profunda decadencia. Ahí están los gobernadores y alcaldes de pacotilla, ofreciendo transporte a los curiosos, asistiendo al evento mientras que su entidad sufre por el desabasto de gasolina; ahí está el infame Layín, el que «roba poquito», regalando un automóvil a la quinceañera. Oportunistas que pueden caer bajo con el único fin de amasar poder. 

    ¿Esas son las estructuras que sostienen al país? ¿Esa es nuestra prensa? ¿Ese es nuestro gobierno? ¿De verdad?

    Por eso digo que lo menos malo de todo esto es el fenómeno en sí, el de los usuarios que se «subieron al tren del mame», no los aplaudo, pero fenómenos como estos ocurren en muchas latitudes del mundo. Esto, la otra cara de la moneda, y lo que sí parece distinguirnos, es lo más lamentable. Medios sin rating y políticos sin legitimidad que tienen que prostituirse de esta forma tan penosa. Empresas sacando provecho de la joven para hacer campañas de marketing. 

    Dentro de todo este fenómeno viral, lo más trascendental, por decirlo, era que la quinceañera pasara un buen día, y ni siquiera se preocuparon por eso; usaron a la joven y a su familia, en algunos casos se burlaron de ella y la ridiculizaron. Que uno de los que concursaron por la chiva haya muerto resultó ser una trivialidad; que Rubí estuviera espantada por todo lo que ocurrió también lo fue.

    Y hay que hablar de esto, aunque estemos hasta la madre de Rubí, porque ésta es nuestra realidad, éste es nuestro país. A mí me da lástima, quienes tienen poder -sea político o mediático- a la mano sean tan carentes de principios y puedan caer tan bajo.

    A nadie le importó que los padres le dieran a su hija un festejo de 15 años gloriosos, con todas esas costumbres que el hipster-urbano-comelikes puede no terminar de entender, pero que para ellos significan mucho y le dan mucho sentido a su festejo. No, esos carros o esos boletos no tuvieron ese fin, sino el del colgarse de un evento que para Rubí significaba mucho…

    … y ese es México. 

  • Fidel y por qué los dictadores de izquierda son más populares

    Fidel y por qué los dictadores de izquierda son más populares

    Fidel y por qué los dictadores de izquierda son más populares

    En el discurso, la izquierda tiene una clara ventaja sobre la derecha. La izquierda suele, en el discurso -valga la redundancia-, apelar a esos valores tan humanos y cristianos como lo son la igualdad, la solidaridad y la justicia. El discurso de la derecha, en cambio, apuesta por el orden y mantener un estado de las cosas. Naturalmente el discurso que viene desde la izquierda es más idealista y más romántico, el de la derecha hace énfasis en que un cambio al orden establecido representa una amenaza.

    Aclaro que hago énfasis en esas izquierdas y derechas alejadas del centro político y de lo convenido por la democracia liberal.

    Dudo mucho que un idealista abrace a una figura como Donald Trump. A pesar de que el magnate representa para muchos una irrupción, su discurso va en el sentido de preservar aquello que está en riesgo de perderse o recuperar aquello que se perdió. Voltea al pasado -make America great again- y hace un contraste con el presente tan decadente -la percepción pesa más que la realidad-. A Trump no le importa un mundo justo o igualitario -vaya, es un magnate ávaro-, sino recuperar la grandeza que Estados Unidos perdió.

    Pero se entiende entonces por qué muchos idealistas abrazan a la figura de Fidel Castro y no la de Donald Trump. Los que optan por los discursos de derecha lo hacen porque las circunstancias actuales los frustran, no es algún idealismo el que los mueve, ni algún sentimiento de solidaridad con sus semejantes. No es que los izquierdistas no se frustren, pero mientras ellos anhelan un mundo mejor y más justo a partir de su frustración, los de derecha tan sólo quieren recuperar lo que se ha perdido. El hombre muy de derecha piensa más en los suyos y los grupos con los que tiene afinidad, que en el bien común.

    Por eso es que en ocasiones es más «políticamente correcto» ser de izquierda que ser de derecha. Quienes son izquierdistas presumen su postura política como si eso los definiera y les diera cierta altura moral. Los de derecha son más cautelosos e incluso suelen utilizar eufemismos para no etiquetarse como tales.

    Mis redes sociales se han llenado de cierto romanticismo al ver partir a un hombre como Fidel Castro quien fue un dictador, quien mantuvo su poder a costa de las libertades de la población y de las vidas de muchos otros.

    Los románticos idealistas presentan tablas y estadísticas demostrando que los cubanos son un pueblo educado, que tienen mejor nivel de vida que muchos países latinoamericanos y que tienen un sistema de salud que «no tiene ni Obama». Su información no es del todo falsa, pero los románticos ignoran o relativizan el hecho de que a cambio cedieron muchos derechos que damos por sentados -aunque no siempre garantizados en la práctica- en las democracias liberales.

    Es como cuando Hobbes decía que el individuo debe ceder libertades al soberano para así poder vivir en un Estado que le garantice un mejor nivel de vida, lo cual ocurre en cualquier rincón donde haya civilización. Pero en el caso de Cuba, son más las libertades cedidas, que los beneficios obtenidos a cambio.

    No puedo negar que Cuba tiene algunas cosas buenas, algunas de las cuales varios países incluso podrían tomar nota. Algo se podrá aprender de su sistema de salud por un ejemplo. Pero de igual forma, también se pueden adjudicar aciertos a dictadores de derecha como Augusto Pinochet, como establecer la estructura económica a partir de la cual Chile, después de él, se convirtió en la economía más desarrollada de América Latina -con todo y los experimentos de los chicago boys-. Pero sus aportaciones, al igual que con Castro, languidecen frente a sus crímenes y los excesos de su poder, y es reconocido merecidamente más por sus agravios que por otra cosa.

    Pero al final del día, defender y recordar a Pinochet es más políticamente incorrecto que hacer lo propio con Fidel Castro. Es incluso mucho más riesgoso llevar un remera con la fotografía de Pinochet -mínimo serás tachado de fascista y escoria social-, que portar la de Castro, -en el peor de los casos, serás señalado como un joven idealista «chairo» al cual le falta aprender más de política y debe de dejar de fumar tanta mota-.

    A pesar de mantener a los suyos como prisioneros en su isla, de censurar, encarcelar o hasta matar a opositores incómogos y hasta de perseguir homosexuales, es políticamente correcto defender a Fidel Castro, tan sólo por el discurso de la igualdad y solidaridad adaptado por la izquierda. Paradójico que inclusive desde algunas corrientes progresistas defensoras de los derechos de las minorías idealicen a Fidel Castro, cuya postura ante los homosexuales -quienes a su juicio no podían ser revolucionarios-, era más dura que la de Norberto Rivera y el Frente Nacional por la Familia juntos.

    Nuestra sociedad no puede darle cabida a estas degeneraciones – Fidel Castro sobre los homosexuales.

    Llama la atención que figuras políticas, incluso unas más cercanas al centro, lo reconocieron el día de su muerte como un luchador que devolvió la dignidad a Cuba y lo independizó de Estados Unidos -lo cual sólo puede ser cierto tomando como referencia los primeros años, antes de adoptar los ideales marxistas-leninistas y de perpetuarse en el poder-.

    La premisa de los idealistas es, gracias a Castro, Cuba es más igualitaria que la mayoría que todos los demás países de América. ¿Pero a cambio de qué? Me pregunto si esos idealistas estarían de acuerdo con ir a vivir a Cuba donde posiblemente nunca caigan en pobreza extrema, pero donde el gobierno raciona las comidas, donde la expresión política y la disidencia están anuladas.

    No nos dejemos engañar por ese discurso romántico de la igualdad y la solidaridad. Cuba se mantiene no por la solidaridad de sus habitantes, sino gracias a un régimen déspota y dictatorial.

    Castro fue eso, un dictador, un dictador enriquecido dentro de un país relativamente pobre. Ni los libros, ni las remeras, ni los documentales sesgados a su favor, podrán ocultar eso que es tan evidente.

  • ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Para efectos de este artículo, no tomaré postura alguna con respecto al matrimonio igualitario, de la misma forma he decidido no poner en tela de juicio las razones por las cuales cuales se apoya o no se hace. He decidido hacerlo así porque mi crítica no tiene que ver con una postura alguna, sino con las formas utilizadas para defenderla.

    ¿Por qué no apoyo al Frente Nacional por la Familia?

    Cuando se trata de discutir temas sobre el matrimonio igualitario, el conflicto y la confrontación aparecen en el escenario. Lo entiendo, es normal. Unos aspiran a expandir sus derechos, otros buscan mantener el estado de las cosas porque creen que un cambio podría alterar el orden y la armonía bajo la que se vive. Mi intención no es hacer algún juicio moral de ambas partes. La postura personal es producto de experiencias de vida, de la educación recibida, y hasta en algún punto, la genética que influye en el temperamento, y por tanto, el derecho de cada persona a tener una postura se debe de respetar, en tanto no represente una agresión hacia otras personas. Entendiendo que vivimos en una sociedad democrática, tanto el Frente Nacional por la Familia como el colectivo LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse.

    Esta confrontación entre ambas partes se debe de dar dentro de un ambiente de respeto, donde sean los argumentos, las ideas y posturas las que se coloquen en el campo de batalla, y no a la integridad de las personas. Es comprensible y hasta deseable que cada uno tome una postura y la defienda, pero el debate sobre el matrimonio igualitario debe centrarse en su conveniencia y no en las descalificaciones e insultos que a veces se reparten defensores de ambas posturas como a veces se palpa en las redes sociales, muchos a partir de generalizaciones e información apócrifa.

    Por tanto, no pretendo criticar al Frente Nacional por la Familia por su postura, al menos este artículo no tiene esa intención. Si ellos quieren estar en contra del matrimonio igualitario, están en su derecho de estarlo y manifestarlo. Lo que no se vale, es defender su postura mediante un mensaje que raya en el odio y la desinformación.

    Entiendo que muchos padres de familia, sacerdotes, y demás personas, tengan mucho escepticismo con el cambio que se propone en las leyes. Algunos están en contra de que a sus niños se les enseñe que además del matrimonio heteroparental, acepten el monoparental y el homoparental. El problema viene cuando el engaño y la desinformación se vuelven parte de la manifestación, lo cual termina asustando, escandalizando y dividiendo a muchas personas.

    No te metas con mis hijos

    No faltan pruebas para mostrar que esta organización ha manipulado y tergiversado información para escandalizar a la sociedad. Entiendo muy bien que una madre de familia que ama sus hijos se asuste cuando escuche que a partir de ahora su hija va a poder tener relaciones sexuales con adultos o que su hijo será obligado a vestirse como persona del otro sexo, si yo fuera padre de familia me escandalizaría y pegaría un grito en el cielo. La realidad es que eso no forma parte de la propuesta enviada por el Ejecutivo.

    En algunos casos, el problema tiene que ver con la forma en que interpretan la información. Por ejemplo, el libro que se entregará a los maestros, dice que se debe aceptar que la autoestimulación sexual es parte de la etapa del crecimiento del individuo. En la página oficial de notemetasconmishijos.mx (campaña adherida a este movimiento) lo presentan como «promover el autoerotismo». En realidad son dos argumentos distintos. Entender y promover no son lo mismo. Pongo un ejemplo práctico. La maestra que nos daba clases de orientación personal cuando estaba en preparatoria, nos decía que la autoestimulación no era mala mientras no se practicara en exceso (entender algo que sucede entre los jóvenes), que no es lo mismo a que ella nos invitara a autoestimularnos o nos enseñara técnicas, o peor aún, que nos invitara a ver pornografía y volvernos adictos al sexo (promover una conducta).

    Luego también, esgrimen argumentos más propios de una teoría de la conspiración que de aquellos bien fundamentados. Por ejemplo, esta organización afirmó que la «ideología de género» impulsada por las grandes corporaciones mundiales, la ONU, el Banco Mundial y demás organizaciones mundiales, tiene el propósito de despoblar a los países del tercer mundo para quedarse con sus recursos naturales. Fuente: aquí, aquí, aquí y aquí.

    Este argumento, muy similar a los utilizados por los regímenes de extrema izquierda como Venezuela, no tiene sentido en tanto la gran mayoría de los países que han adoptado el matrimonio igualitario u homoparental, son países desarrollados que no tienen una gran cantidad de recursos naturales. Incluso una fuente de corte conservador contradice esta teoría al señalar que el porcentaje de homosexuales que contraen matrimonio es menor al de los heterosexuales, y que el porcentaje de homosexuales en España, país que legisló el matrimonio igualitario desde hace poco más de una década, apenas llega al 3%.

    Voy más allá, en los volantes que se entregan para invitar a la gente en la marcha se dice que el gobierno permitirá que los niños tengan relaciones sexuales con los adultos. De la misma forma se dice que los niños tendrán que vestirse como niñas y las niñas como niños en la escuela. Estos argumentos son falsos, y no vienen incluidos en la propuesta.

    Ley Peña Nieto

    Tan sólo he mencionado algunos ejemplos, pero existen más donde se muestra o presume información que no es correcta y que basta acudir a la fuente original para percatarse de que así es.

    Insisto en que se puede estar o no de acuerdo con alguna de las dos partes, tanto el Frente Nacional por la Familia como la comunidad LGBTI tienen todo el derecho de manifestarse. Un estado democrático les debe garantizar su derecho a la libertad de expresión. Lo que no es ético es desinformar a la gente tergiversando lo que se propone o alertando sobre asuntos que ni siquiera son parte de la propuesta o tiene que ver con ella.

    Este fin de semana muchas personas saldrán a manifestarse, pero varias de ellas lo harán por temor a que sus hijos tengan sexo con un adulto o sean vestidos como niños a la fuerza, cosa que no sucederá ni está planteado. No los juzgo, sé que muchas personas marcharán preocupados por sus hijos, tampoco juzgo a aquellas personas que piensan mantener el modelo de familia tal y como lo conocen. El juicio va sobre esta organización, que más que defender a la familia, corre el riesgo de deslegitimar la causa que ellos mismos defienden o dicen defender, de la misma forma en que promueven el odio y resentimiento contra un grupo minoritario (la comunidad homosexual) señalándolos tácitamente como si fueran responsables de una perdición y hasta del sombrío futuro de sus hijos.

    Este tipo de actitudes, más que ayudar a construir una sociedad próspera, terminan dividiendo y generando resentimiento. Espero que quienes apoyan este movimiento, se den cuenta de que parte de la información que están recibiendo es falsa y tergiversada, y exijan rectificar.

  • Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Piensa en aquella persona, ya mayor, que trata de encajar con los jóvenes. Ese padre que trata de «integrarse» con la bola de amigos de su hijo cuando hace una fiesta en su casa. Él intenta contar chistes, los amigos de su hijo puberto-millennial se ríen por compromiso. El hijo no se inmuta cuando sus amigos hablan de los malos chistes de su padre, porque lo sabe, sabe que son malos. Después, en privado, el hijo le pide a su padre que no trate de «encajar» con sus amigos, porque su generación ya trae «otra onda» y siente que lo pone en vergüenza. Al final, el padre regresa frustrado a la sala del televisor.

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Algo así pasa cuando aquellos que representan las viejas formas tratan de encajar con las nuevas generaciones. Por más intentan hacerlo, no pueden, no les sale. Pero a diferencia del padre quien no está obligado a agradar a los amigos de su hijo, tanto Peña Nieto como Televisa necesitan del apoyo de la gente para poder realizar eficazmente el trabajo que están llamados a hacer.

    Poner a Peña Nieto y a Televisa juntos en un argumento es algo que puede hasta parecer predecible. No creo que «imposición» sea el mejor término, pero de alguna manera Televisa promovió a Peña para que éste se pudiera hacer con el poder. Encontramos una estrecha relación entre la televisora y el partido de este último, y las «formas» también son parecidas, son parte de una misma cultura, que en algún momento funcionó muy bien.

    Lo digo por la nueva programación de Televisa, lo digo por el intento de Peña Nieto de acercarse a los jóvenes al tratar romper moldes con el nuevo informe donde habrán jóvenes y no políticos, empresarios o representantes del clero. Peña quiere verse cool con la chaviza.

    Ambos, Peña y Televisa saben que se tienen que acercar a ellos si quieren sobrevivir, el primero por unos puntitos más en los índices de popularidad para ganar legitimidad y más margen de maniobra; el otro, por el rating. Pero no saben cómo.

    ¿Saben? Yo tengo cierta fe en este cambio generacional. Creo que cuando esta generación termine por establecerse, vamos a vislumbrar muchos cambios en este México que parece sombrío y pesimista. La incapacidad de las viejas formas de generar una relación con los jóvenes lo deja patente. Los viejos actores no saben como adaptarse, por más radicales que sean los cambios, terminan siendo cosméticos. Televisa cambió toda su programación, decidió dejar de enfocarse en el «pueblo», en los «jodidos» para enfocarse en los millennials que prefieren las series. Puso en su noticiero principal a Denise Maerker, la periodista con mayor credibilidad en toda la televisora, para arrinconarla y marcarle línea.

    https://www.youtube.com/watch?v=5QDYc6ih-Rg

    Carmen Aristegui lanzó la bomba con el reportaje del plagio de la tesis de Peña Nieto. El objetivo no era solamente el presidente, sino Televisa. Carmen colocó la bomba en el lugar exacto, ahí en ese momento donde Televisa cambiaba su programación y le daba un enfoque más cool-hipster-millennial. Carmen los exhibió, no se atrevieron a hablar de la nota, y por el contrario, Maerker comenzó con una nota donde Peña Nieto y Aurelio Nuño hablaban frente a los niños de la Reforma Educativa. En lugar de encontrarme con un noticiero más abierto y juvenil, el comienzo tuvo un tufo muy oficialista, mucho para una Maerker que lograba romper esquemas y rebelarse dentro de esa televisora.

    Los cambios de Televisa fueron cosméticos, en el fondo, sigue siendo esa empresa anacrónica de siempre acostumbrada a las viejas formas. De hecho, por el contrario, el cambio podría ser contraproducente porque con el afán de llegar a los jóvenes clasemedieros, ignoraron a ese público cautivo que siempre han tenido pegado frente al televisor.

    Peña, quien arrastra su legitimidad por los suelos, también intenta acercarse a ellos. Lo hizo dentro del día de Internet invitando a los principales youtubers e influencers del país. Pero el resultado no fue óptimo. Testimonios como el de Sofía Niño de Rivera lo dejaron muy en claro. La comediante lo percibió como un hombre acartonado. Y es que entre la poca capacidad de nuestro presidente para improvisar, junto con las viejas formas que se han vuelto parte de su personalidad, tenemos a un individuo que parece más bien alienado y así no puede generar rapport con nadie. Vaya, hasta cuando está con niños se percibe ese acartonamiento tan peculiar de él:

    https://www.youtube.com/watch?v=SWdt6_1WZE4

    Ambos luchan, frustrados intentan acercarse a esas nuevas generaciones que cada vez tienen más peso y que en un momento no muy lejano los relevarán, pero como el padre que ya no está en onda, no tienen las suficientes herramientas para generar empatía porque ellos están «en otra onda». Nada más que esto trata de poder, y la «onda», esa a la que no entienden y a la que ya no pueden acceder, es la moneda de cambio.

    Y los datos son claros, las pérdidas económicas de la televisora, así como la constante pérdida de voto duro del partido que encumbró a Peña Nieto al poder, muestran que esa generación, que había aspirado a quedarse para siempre, será relevada por aquellos que tienen la oportunidad histórica de dirigir a México a otros rumbos. La pregunta es si lo harán.

     

  • El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    Estoy muy de acuerdo en que debemos aprender a respetar a las demás especies del planeta. Estoy de igual forma, de acuerdo, que lo tenemos que hacer porque hemos llevado nuestro carácter predatorio como seres humanos a un extremo donde ahora tenemos varias especies en peligro de extinción. Creo que esto no debería siquiera estar sujeto a debate.

    El Gorila Harambe, y cuando los animales importan más que los humanos

    De igual forma, y por la misma razón, no tolero la tauromaquia. No puedo ver a un hombre matando a un animal como parte de un ritual, o una costumbre (aunque se le llame cultura, o arte).

    Pero de igual forma, es un error ir al extremo de pensar que un animal tiene más importancia que ser un humano. Eso incluso va en contra de la biología y la naturaleza.

    El caso del gorila Harambe es un claro ejemplo de lo que quiero explicar. Si no supiste de que trata, te cuento. En un zoológico de Cincinnati, allá en Estados Unidos, un niño cayó en el recinto donde se encontraba este gorila. ¿Razones? Un descuido de la madre, y seguramente errores en los protocolos y medidas que el zoológico debería tener. Como se puede apreciar en el video, el gorila jala al niño, en algún momento parece protegerlo, pero queda claro que la vida del infante está en riesgo. El zoológico decide matar al gorila para proteger la integridad del niño.

    https://www.youtube.com/watch?v=Py_1aCt2c0s

    Esto provocó mucha indignación por parte de muchos animalistas (o activistas pro animales), quienes piden justicia para Harambe. No sólo el zoológico recibió críticas, sino la madre, que posiblemente en un descuido suyo, su niño accedió a este recinto. Pero la indignación con la madre, quien fue literalmente linchada en redes sociales por personas que se dicen activistas, no fue por haber puesto en riesgo la vida de su hijo, sino porque al permitir que éste accediera, tuvieron que matar al gorila.

    Primero, me llama la atención que un animal (inocente) importe más que un ser humano (también inocente). Si el niño hubiera muerto, posiblemente la reacción de estos animalistas hubiera sido menor. Y se constata cuando nos percatamos de que el linchamiento a la madre va en función de la muerte del animal y no del riesgo en que estuvo su niño.

    Segundo, posiblemente fue un descuido de la madre. ¿Cuántas madres o padres no descuidan a sus niños sin querer? Un niño que corre y se le va de las manos, o que bastó girar la cabeza a otro lado por un segundo para ver que su niño estaba tratando de brincar una cerca. A todas las madres les ha pasado, ni que fuéramos seres perfectos. Pero por un descuido de esa naturaleza, se responsabiliza a la madre de la muerte de un gorila.

    El zoológico sí podría recibir un mayor número de críticas. Si el niño se coló al recinto, es porque algo falló en los protocolos y medidas que tomaron. Pero el zoológico debe de priorizar la vida de los seres humanos sobre la de los animales. Si bien, el zoológico cometió errores que derivaron en esa escena, una vez cometidos, y con el niño en riesgo, la decisión de prescindir de la vida del animal fue correcta.

    Zoológico Cincinnati

    El zoológico, a diferencia de la madre, sí tiene responsabilidad en la muerte del gorila, y más con una especie en peligro de extinción. Pero no por el hecho de matarlo (que en ese entonces era necesario), sino por no tomar las medidas para que un escenario así ocurriera. Los animalistas sí podrían irse contra el zoológico por no cumplir con los protocolos necesarios para proteger la integridad tanto de los seres humanos como de los animales.

    Por supuesto que la muerte del gorila no nos debe dejar indiferentes, y no sólo porque se trate de una especie en extinción. Pero hay prioridades, entre dos males (la muerte de un animal y la muerte de un infante), había que elegir el menor, y así se hizo.

    Muchos activistas pro-animales han caído en el extremo de darles una mayor importancia que a los seres humanos. Gobiernos han elevado a los animales a personas no humanas, y de esta forma tengan derechos, cuando el primero está muy lejos de garantizar la integridad de sus habitantes, muchos de los cuales viven en condición de pobreza extrema, o cuya vida está en riesgo por la inseguridad o el narcotráfico.

    Por supuesto que debemos de velar por la integridad de los animales, así como es cierto que un humano que maltrata a un animal tiene muchas mayores posibilidades de hacerlo con un ser humano. Pero se trata de criterios, de prioridades. Velar más por los «derechos» de otra especie (que a diferencia de los humanos, no tiene obligaciones) que los de la propia es un sinsentido, y repito, va en contra de la naturaleza.

    Y no estoy hablando de matar animales por placer, hablo de priorizar la vida del ser humano cuando hay que elegir entre ambas vidas.

  • Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Vamos a empezar este artículo con un breve ejercicio para poder entender el contexto de todo lo que trataré de explicar a continuación:

    Te voy a pedir un pequeño favor, vas a observar este video (no te va a dejar indiferente, eso es un hecho), éste dura poco más de tres minutos, por lo que no te va a tomar mucho tiempo. Analiza fríamente tus sentimientos mientras lo observas y el impacto que su contenido tiene sobre tu persona, trata de ser objetivo con lo que verás a continuación:

    El "periodista" Leonardo Schwebel muestra su misoginia y machismo en plena conferencia sobre el Día Internacional de la Mujer

    Posted by El Cerebro Habla on Thursday, March 10, 2016

    ¿Qué es lo que se te cruza por tu mente? Muy posiblemente te sientas indignado por las palabras de este periodista llamado Leonardo Schwebel (de muy mala calidad y muy poco profesional, para los que conocemos su trabajo).

    Pero ponte a pensar.

    ¿Crees que una persona que se reconociera como "misógina" tendría el atrevimiento de pararse en un foro para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (como es el caso) y decir eso que ha dicho? ¿Se pararía enfrente de mujeres que defienden su causa, miembros de organizaciones feministas y personas especializadas en equidad de género? ¿no, verdad?

    Si lo hace, si tiene el "valor" de pararse a tratar de hablar bien de la mujer, es porque Schwebel no reconoce su problema, no es consciente de ello. Seguramente se sorprendió cuando vio la reacción en las redes sociales, porque peor aún, cuando pidió una disculpa pública, ni siquiera entendió bien cual había sido su error.

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    Este es el meollo del problema con la misoginia, el racismo, el clasismo y demás formas de discriminación. Es un problema difícil de combatir, porque es difícil de reconocer.

    Es decir, en muchos de los casos, no es como que sean conscientes y quieran deliberadamente infringir un daño a la otra persona. Más bien aprendieron que eso es la regla, lo normal. Tan difícil de reconocer es, que posiblemente tú hayas sido alguna vez racista sin darte cuenta al punto que no podrás recordarlo.

    Y la historia de la sociedad de nuestro país nos muestra como han existido las condiciones para que los individuos crezcan en un ambiente poco tolerante a las diversas razas (o mezclas entre estas) y sexos. Ahí está la división social histórica entre españoles, criollos, mestizos e indígenas; ahí está el papel de la mujer, que comenzó a tener relevancia en la vida pública hasta hace unas pocas décadas (con sus excepciones, claro). No conozco a Leonardo Schwebel, sólo sé que se me hace un periodista muy mediocre, pero posiblemente creció en un ambiente donde el hombre tenía un papel más preponderante. Él mismo lo afirmó, le pegaba a su hermana, pero lo importante no es eso (uno puede haber llegado a golpear de niño a sus hermanas y de adulto respetar con dignidad a la mujer), sino que lo dijo como si fuera algo muy común y cotidiano.

    Entonces tenemos que abordar el problema desde esta perspectiva y no de la perspectiva donde suponemos que el individuo tiene la explícita intención de dañar a aquella persona a la que discrimina (aunque bien, sí existen casos así). Es decir, atacar directamente y exponer públicamente al misógino o racista podría ser menos efectivo, dado que él no reconoce su condición, no lo hace con dolo. Aunque suene paradójico o contradictorio, si logramos ser más empáticos, podríamos lograr más avances.

    No, no hablo de tolerar su conducta, sino de entenderla; de tratar de persuadir, de educar, de dar el ejemplo.

    Pero lo más importante es que hagas un ejercicio de conciencia. Posiblemente tú también discriminas y ni siquiera te das cuenta (créeme, es muy probable). Y no, no estoy pidiéndote que comulgues con las ideas de los movimientos feministas más radicales, ni que aceptes todos los postulados de la teoría de género, ni tampoco que te tengan que gustar físicamente las personas de otra raza; simplemente que seas consciente de aquellas conductas tuyas que discriminan a aquellas personas que no son de tu mismo sexo, raza, religión, o preferencia sexual. Analiza tu conducta, tu trato con los demás. ¿Así como tratas a las demás personas, te gustaría que te trataran?

    Se trata de romper paradigmas, creencias obsoletas y prejuicios.

    Es decir, se trata de racionalizar nuestras conductas, entenderlas, y entender las consecuencias que tienen. Se trata de ser menos ignorantes (no lo digo en forma de insulto, todos somos ignorantes en algo) menos instintivos y más racionales. Y sobre todo, se trata de predicar con el ejemplo.

    Porque por un lado podemos indignarnos por los muros de Donald Trump, o que Televisa utilice a puros "güeritos" en sus telenovelas; mientras que al mismo tiempo dejamos de ser conscientes de nuestros propios actos que nos contradicen. Es decir, el combate a la discriminación no debe de ser selectivo (puedo señalar a los demás, pero jamás a mí mismo), y requiere de sacrificio.

    Sí, tolerar a las demás personas requiere de sacrificio, pero el bien que estarás ayudando a generar vale la pena.

  • No seas como José

    No seas como José

    Yo no tengo el gusto de conocer a José.

    Y no lo tengo porque José, en este caso es una persona hipotética, que dicen, tiene una vida propia porque no está posteando información de su vida en las redes sociales.

    jose

    Aunque en realidad no creo que postear acontecimientos en las redes sociales sea necesariamente reflejo de la falta de vida propia. Incluso ni siquiera se puede decir eso de quienes quieren llamar la atención.

    En realidad conozco gente que cae en el exhibicionismo en las redes sociales, y no le hacen falta amigos y gente que los quieran. En muchos casos ciertamente puede haber una relación con algún problema de índole psicológico (alguna pérdida, algún problema) como los que la gran mayoría de los mortales tenemos.

    Sí, me preocupa que mucha gente relacione su autoestima con lo que ve en las redes. Sobre todo por el sesgo cognitivo que produce la información posteada ahí, y que orilla a pensar a muchas personas que las vidas de los demás son mejores que las suyas. Las personas tienden a narrar su vida con base en acontecimientos agradables, y publican más bien poco de aquellos desagradables o que les hacen sufrir (que si los despidieron del trabajo, que si se pelearon, que si se sienten solos).

    Pero ese es su problema. ¿Saben?

    Y las redes sociales como Facebook fueron concebidas para eso, para que la gente interactúe y comparta sus momentos.

    La gente no comparte necesariamente por exhibicionismo, muchas personas lo hacen simplemente por compartir sus acontencimientos con los demás y es válido. Si una persona bajó 10 kilos y lo quiere postear ¿cuál es el problema?

    Y si lo hace en exceso, si realmente quiere llamar la atención porque tiene algún problema de autoestima, es muy su problema. Si es tu amigo tal vez podrías hablar con él. Si no lo es ¿cuál es tu problema?. Si te molesta, simplemente déjalo de seguir.

    ¿Y cuál es el problema con que las personas suban las fotografías de su nuevo bebé? ¿Y cuál es el problema con que suban la fotografía de su último maratón?

    En realidad, habrá que preguntarse que hacen en las redes aquellos que no están de acuerdo con que sus amigos suban imágenes de la radiografía del bebé, el nuevo empleo o su crítica sobre algún asunto político. Ese es el propósito de las redes. Si es tu caso, tal vez lo más prudente es que cierres tu cuenta.

    Porque no tiene sentido que estés usando un servicio del cual reniegas su dinámica.

    Cierto, hay personas que publican contenidos hasta el cansancio, hay quienes comparten contenidos desagradables o deprimentes, o quienes son demasiado exhibicionistas. Tan fácil es como dejar de seguir a esas personas, o bien, bloquear sus contenidos sin dejarlos de seguir para no herir susceptibilidades. Tan fácil como eso. Si estás harto de que tal persona suba fotos de su comida o quiera llamar la atención, ahí están las funciones para dejar de ver sus contenidos.

    ¿Por qué?

    Porque ellos tienen el derecho de usar su cuenta de Facebook como se les venga en gana. Aunque sea una persona lo suficientemente deprimida como para postear que tiene ganas de suicidarse.

    Porque las políticas de Facebook no los obliga a dejar de publicar ciertos contenidos porque a ti no te gustan. De hecho Facebook tiene un algoritmo que hace que las publicaciones de los usuarios más relevantes para ti (es decir, las publicaciones con las que más interactúas) aparezcan con más frecuencia en tu muro, con el fin de que la información que aparezca ahí sea la que más te interesa ver.

    Lo que quiere decir que posiblemente te molesta que tus amigos y gente con la que tienes algún tipo de relación (y no desconocidos que por alguna extraña razón los agregaste) publiquen cierto tipo de contenidos. Tal vez te molestan las frases como «No pain no gain» o «Es viernes y el cuerpo lo sabe» que un amigo tuyo posteó.

    elchapo

    Y es que hay que entender a las redes sociales como una extensión (no sustituto) de la vida real. Aún tomando en cuenta el sesgo cognitivo al cual me referí (que la gente tiende a postear información agradable de sus vidas en detrimento de la desagradable), la gente refleja mucho de quien es en sus redes.

    Y se sobreentiende que tú tienes amigos con los cuales tienes muchas cosas en común. Y por ello interactúas con sus publicaciones.

    Pero si estás en Facebook y esos contenidos te generan alguna molestia, posiblemente existan otras razones que no quieres aceptar.

    Posiblemente tú como José, te sientas sólo.

    Posiblemente tú como José, te sientas mal al ver los bebés de tus amigos mientras que tú ni novia tienes. O posiblemente te molesten los viajes de tus amigos cuando tú siquiera has salido del país porque tu sueldo es lo suficientemente miserable (producto de tu mediocridad profesional) como para irte de viaje.

    O posiblemente  a ti, como a José, te moleste ver a tus amigos correr maratones cuando tú ni tienes el hábito de salir a trotar.

    ¿O entonces por qué te causa tanto conflicto?

    José no es tan inteligente como pensabas que era, te han mentido.

    No seas como José.