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  • Tal vez no era culpa de Televisa

    Tal vez no era culpa de Televisa

    Tal vez no era culpa de Televisa

    Durante muchos años, se repitió hasta el hastío que la misión de Televisa era ser un «brazo» del gobierno cuyo objetivo era mantener a la gente en estado de ignorancia por medio de contenidos burdos y banales. Así, decían, la gente no se rebelaría contra el gobierno.

    Varios años después, en épocas de una Televisa casi agonizante que ha dejado de ser referencia informativa para la mayoría de los mexicanos, aparece esta joven que se hace llamar La Mars y quien decide dejar la prepa.

    Se crea un intenso debate en Internet sobre si la decisión que esta irresponsable chica había tomado era la acertada, hasta algunos opinadores medio de prestigio le entraron al debate que creó más opinión que, no sé, cómo reformar las instituciones electorales después del cochinero del Estado de México.

    La Mars será ignorante o irresponsable pero no tonta. Logró que todos hablaran de ella. Hizo de su apellido una marca. Los curiosos buscaron información y videos y gracias esa fama momentánea, fue invitada a algunos programas de televisión. 

    Acto seguido, La Mars sube un video donde se mete un condón por la nariz y se lo saca por la boca. Hizo que todos hablaran de ella; algunos, que presumen ser expertos de «temas que sí importan» los dejan de forma temporal a un lado para concentrarse en el morbo. ¡La Mars metiéndose un condón por la nariz! Observan el video una y otra vez, dizque para criticar e indignarse, no es la indignación de lo vulgar, es el morbo. En dos días, el video ya tiene 200,000 visitas.

    La Mars ya es famosa, logró explotar el morbo de los usuarios, si es lo suficientemente inteligente creará contenidos donde lleve a cabo actos frívolos y morbosos por medio de los cuales todos estén pegados a sus pantallas.

    La Mars hizo lo que se decía que Televisa hacía siempre, crear contenido basura para mantener distraídas a las masas. 

    Y ni siquiera lo hizo con ese objetivo. Tal vez de forma inconsciente, ella logró darle a la gente lo que pide, y se los dio. 

    Tal vez no era culpa de Televisa. Tal vez es nuestra sociedad la que se siente atraída por este tipo de contenidos. Ella los demanda y por eso se los dan. 

  • Juan Zepeda Macron

    Juan Zepeda Macron

    Juan Zepeda Macron

    Las elecciones de Francia han generado muchas reacciones, pero sobre todo han inspirado a los comentócratas mexicanos a encontrar similitudes en nuestro país. Es que la oferta es atractiva, porque gracias a Macron, los franceses pudieron votar en contra de las élites partidistas sin caer en el populismo y la demagogia. En México son (somos muchos) los que quisiéramos hacer algo similar: castigar a la clase política sin caer en la tentación de López Obrador. 

    Si bien hay similitudes entre ambos casos (el desprecio de los ciudadanos por la clase política es incluso mayor en México que en Francia), también existen diferencias: la más notable es que en Francia existe la segunda vuelta, lo cual ayuda a ahuyentar a los candidatos con negativos altos, así como a dar mayor legitimidad a los presidentes electos (aunque Macron hubiese ganado de todos modos si el sistema electoral francés no tuviera ese «detalle»). 

    Aún así, las comparaciones ya son pan de cada día. Algunos, como Jorge Castañeda, buscan promover al Jaguar, Armando Ríos Piter, para que sea ese Macron mexicano; aunque como él mismo decía, a diferencia de Francia, la cancha no es pareja para los independientes y necesitarán un candidato lo suficientemente atractivo para que pueda aspirar a recabar las firmas que se necesitan para ser candidato. Ríos Piter también comparte con Macron ese carácter de «semi-independiente», al haber formado parte del PRD anteriormente. 

    Pero de lo que quiero hablar es del Estado de México. En las elecciones no hay un candidato independiente (Teresa Castell está vinculada al PRI y su  candidatura obedece a la necesidad el partido tricolor de fragmentar lo más posible las votaciones), pero sí hay uno que, aún siendo parte de un partido político, puede fungir como alguna suerte de «Macron mexiquense», y ese es Juan Zepeda del PRD, quien podría convertirse en una sorpresa. Posiblemente no se trate de un candidato excepcional o destacado, pero una eventual victoria del perredista (difícil pero no imposible, entendiendo que todavía hay una gran masa de indecisos y que tanto Del Mazo como Delfina ya tocaron techo) evitaría cualquiera de estos dos escenarios que considero indeseables:

    1. Que el PRI retenga el poder en el Estado de México, a pesar del pésimo estado en que se encuentra esa entidad, producto en parte de su gobierno hegemónico.
    2. Que MORENA, ganando el Estado de México, adquiera más fuerza que se traduzca en el eventual triunfo de López Obrador en las elecciones venideras.

    Los morenistas han llegado a afirmar que la campaña de Juan Zepeda es una estrategia malévola del PRI para dividir el voto (todo el que no esté con él forma parte de una estrategia perversa que conspira en su contra). Lo cierto es que, ante el ascenso de Zepeda en las encuestas, las huestes de López Obrador han empezado a preocuparse. López Obrador se ha comportado muy arrogante al pedir a los demás partidos de la izquierda «por última vez» que se sumen a su proyecto para así responsabilizarlos de una eventual derrota. 

    Juan Zepeda es la carta que tienen los independientes que ya no quieren al PRI en el Estado de México, pero tampoco quieren optar por la izquierda populista de López Obrador encarnada en Delfina Gómez Álvarez, quien es acusada con pruebas de haber descontado parte de su salario a los trabajadores. Juan Zepeda también es la opción para quienes darían su voto a Josefina Vázquez Mota, pero saben que las posibilidades que la panista tiene de ganar la gobernatura son prácticamente nulas, aquellos que nunca votarían por MORENA pero que tampoco lo harían por el PRI.

    El Estado de México también tiene a su «Macron», que ciertamente pertenece a un partido, pero que representa una irrupción contra el continuismo del PRI, al tiempo que garantiza a los electores no caer en el populismo. Faltan tres semanas y la distancia que tiene con el puntero oscila entre los 5 y los 9 puntos, una brecha que todavía es considerable pero que es mucho menor a los casi 20 puntos de diferencia que tenía hace poco más de un mes. 

  • López Obrador, nuestro señor

    López Obrador, nuestro señor

    López Obrador, nuestro señor
    Imagen: Regeneración

    Abundan los memes, las burlas y las críticas que pretenden presentar a López Obrador como un mesías venido del cielo para salvar a la humanidad del pecado y de las tentaciones de Satanás. En política nada es casualidad, todo tiene una explicación, y el aura mesiánico de López Obrador no es un invento de sus oponentes, sino que es producto de su propia creación. López Obrador de alguna manera ha buscado que sea así. ¿Por qué?:

    Primero, porque México sigue siendo un país muy religioso donde muchas personas son fervientes devotas de la Virgen de Guadalupe, y donde muchas de ellas tienen su santo a quien rezarle. En un país mariano donde muchos peregrinan cada 12 de diciembre hacia la Basílica de Guadalupe, un líder que represente esa religiosidad, que se presente como quien resolverá, por intersección divina, los problemas que aquejan al individuo, podrá aspirar a amasar una gran cantidad de votos: promover la bondad será condición suficiente para acabar con todos los males, como la corrupción.

    Segundo, porque ese aura mesiánico le permite presentarse como una persona impoluta e incorrompible. Así como el devoto religioso nunca cuestionará al santo ni mucho menos a la Virgen, tampoco lo hará con Andrés Manuel López Obrador. Así como Jesucristo nunca cayó en las tentaciones de Satanás a su venida a la tierra para salvar a la humanidad, Andrés Manuel tampoco, dice, ha caído en algún acto de corrupción. Y si alguien de sus discípulos de MORENA cayera en uno, es el discípulo el que se mancha con el pecado, no López Obrador. 

    No es un prejuicio de sus opositores ese aura mesiánico, es premeditado. En esa relación vertical con un componente de dogma religioso, Andrés Manuel intenta implantar una nueva moral, porque, al igual que los más conservadores, le preocupa en demasía la pérdida de valores en la sociedad.

    Nada de esto es casualidad ni es producto de algún accidente. Los políticos que atraen más votos son aquellos que logran crear una ventaja competitiva de acuerdo al entorno en el que se mueven. López Obrador, entendiendo el profundo sentimiento religioso de los mexicanos, sobre todo aquellos de clases populares, logró crear una buena estrategia: mostrarse como un líder mesiánico, como aquel santo al cual sus creyentes le rezan diariamente, que combatirá de buenas a primeras los problemas que lo aquejan, y que basta con ser bueno para hacerlo, de la misma forma que basta con ser bueno y estar libre de pecado para alcanzar la gracia divina.

    Por esto es que sus adversarios le pusieron una buena trampa involucrando a Eva Cadena en un acto de corrupción. Así intentan desmitificar el discurso de López Obrador (no sabemos si con éxito ) y aminorar los efectos de esa ventaja competitiva que ha colocado, con ayuda de la gracia divina, a López Obrador como puntero de las encuestas.

    Así, una de sus creaciones fue MORENA. Es un nombre ingenioso, porque al mismo tiempo que es un acrónimo de «Movimiento de Regeneración Nacional», el nombre hace una clara referencia a la «Morenita de Guadalupe», el nombre de su partido es uno muy guadalupano; el slogan «La esperanza de México» también tiene una connotación muy religiosa. La relación que tiene con sus integrantes, muchos de ellos seleccionados por medio de una tómbola (como ocurría en la democracia de la Grecia antigua) es como la relación que Jesús tenía con sus discípulos, aunque cabe decir que los «filtros» que utilizaba Jesucristo para seleccionar a hombres impolutos eran más eficientes que los de López Obrador. Jesús sólo fue traicionado por Judas Iscariote, mientras que no son pocos los hombres de MORENA que han caído en el pecado de la corrupción. 

    Así como basta ir a confesarse con el padre para limpiar los pecados, también basta afiliarse a MORENA para limpiar el alma. Todos los priístas y panistas que estaban «en pecado» fueron perdonados inmediatamente al entrar a MORENA con la única penitencia de propagar la palabra de Andrés Manuel López Obrador. Aunque eso sí, algunos, como la ex panista Eva Cadena, han reincidido. 

    Tampoco es coincidencia que López Obrador pida a los padres y los ministros de culto religiosos, que adviertan a los creyentes que la compra de votos es un «pecado social»

    «Es un engaño, es también algo que ofende y que está escrito hasta en la Biblia. Es antirreligioso».

    Pero llama la atención, y es paradójico que López Obrador haya tomado al mayor representante del Estado laico de México como su guía y mentor, aquel que se peleó con la Iglesia para impulsar una reforma que separaba a la Iglesia y al Estado. Así, López Obrador se sentó a la izquierda de Juárez, y de nuevo vendrá con gloria, para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Pero en realidad López Obrador tiene muy poco que ver con Benito Juárez, AMLO no es un liberal, por el contrario, es una persona profundamente conservadora que recibe la bendición de pastores evangélicos y tiene un gran apoyo por parte de ellos (los mismos que en Estados Unidos niegan la teoría evolutiva). Su relación con Juárez tiene más que ver con el hecho de que era un indígena, venido «de abajo», de las «clases más vulnerables». 

    https://www.youtube.com/watch?v=4KKWG04Bev0

    Es ese sentimiento de religiosidad, el cual se ha hecho más notorio desde 2012 (cuando López Obrador terminó de entender que ese discurso podría calar hondo en parte del electorado), el que mantiene a López Obrador vigente. Él ha sido capaz de construir un discurso maniqueo donde MORENA es el cielo, mientras que el infierno es eso a lo que él llama «la mafia en el poder». 

    No, no se trata de una izquierda liberal o socialdemócrata la de AMLO, quien quiere que la agenda progresista pase por un plebiscito a sabiendas de que la mayoría se opondrá a ella. López Obrador comparte su conservadurismo social con el PAN, en tanto que en lo económico también es conservador, dado que aspira a construir un gobierno intervencionista y planificador. En resumen, López Obrador es el candidato más conservador de todos, aquel que se alimenta del mexicano religioso, y del mexicano que tiene miedo a ser libre, el cual espera que la gracia divina resuelva sus problemas.  

  • 2018, la hora de los candidatos ciudadanos

    2018, la hora de los candidatos ciudadanos

    2018, la hora de los candidatos ciudadanos

    Las elecciones del 2018 están cada vez más cerca y la terna de participantes comienza a configurarse. Pero esta no será una elección cualquiera. 

    De hecho, en estos años veremos (o ya estamos viendo) una reconfiguración del sistema partidario de México que romperá de algún modo con el orden de las cosas que se mantuvo desde los años noventa, y que muchos dieron por sentado que continuaría así. Países europeos como Italia, Grecia y hasta Francia, son claros ejemplos de que las cosas pueden cambiar radicalmente, de que los partidos hegemónicos no lo son tanto, y que no son inmunes a desaparecer o caer en la irrelevancia. 

    Hasta ahora, el sistema partidario consistía en un PRI, que por su ambigüedad ideológica siempre se coloca al centro político y que se ha caracterizado como «el partido», que gracias a su voto duro y sus estructuras, siempre estaba ahí. A la derecha se encontraba el PAN, como la opción más «capitalista» de todas y que en algunas de sus facciones representa el conservadurismo; y a la izquierda, un PRD que se balanceaba entre la izquierda nacionalista de López Obrador y la socialdemocracia de hombres como Marcelo Ebrard.

    Todo eso va a cambiar. El desencanto de la ciudadanía con la clase política más los juegos de poder producto del progresivo debilitamiento de dicha clase, harán que el orden cambie. Ya comenzamos a ver algunas manifestaciones de ello:

    Por un lado, tenemos a un PRD que se está desdibujando rápidamente, al punto en que no son pocos los que dudan si conservará su registro. Y mientras eso pasa, MORENA, un partido unipersonal de izquierda nacionalista que representa los intereses de López Obrador, emerge en el panorama político como «el partido de izquierda». 

    Por otro lado, y que todavía no es tan visible pero que se puede observar por debajo del agua, es la decadencia del PRI. El Partido Revolucionario Institucional, a la fecha, gobierna el país y mantiene algunos estados clave. Pero debido al desgaste como marca, producto de las acciones del Presidente de la República y de algunos gobernadores en los últimos años, así como por el envejecimiento de sus estructuras, se antoja difícil que vuelva a ostentar el poder e influencia que todavía tiene. En el Estado de México, una entidad donde no tiene segura la victoria, ya pusieron a trabajar a toda su maquinaria, lo cual incluye llevar a miembros de gabinete y asignar recursos federales (como afirman algunas fuentes) a la campaña. El PRI sabe que si pierde el Estado de México, recibirá un golpe del cual muy probablemente no se vuelva a recuperar.

    El único que se mantiene relativamente estable en el panorama político, es el PAN. A pesar de que también ha sufrido cierto desgaste y ya no inspira tanta confianza (no son pocos los que se han decepcionado del partido azul), esa relativa estabilidad, aunada a los conflictos en la izquierda y la degradación del PRI, lo mantienen con cierta relevancia. Un escenario donde el PRI sea relegado al tercer lugar en el país, y que sean el PAN y MORENA los partidos más importantes, quienes se disputen la presidencia y las gobernaturas de algunos estados, no es improbable. 

    Pero hay otro factor muy importante que debemos considerar, y que es claro producto de la decadencia del sistema partidista: los candidatos ciudadanos (también llamados independientes). 

    Cuando hablamos de ellos, nos vienen a la cabeza Pedro Ferriz, Jorge Castañeda (quien se bajó de la contienda como candidato pero sigue siendo uno de los principales promotores), Emilio Álvarez Icaza, Denise Dresser (autodescartada también) Armando Ríos Piter (el único con trayectoria política anterior) y otros personajes que en algún momento han considerarse lanzarse como independiente por la Presidencia de la República. En realidad no es algo tan improvisado como parece: al parecer, existe una agrupación o una plataforma que busca lanzar al candidato independiente que tenga más posibilidades de ganar. 

    Todos los nombres, con sus virtudes y sus defectos, pero ciertamente más honorables que los políticos tradicionales (incluso Pedro Ferriz, de quien dije que no consideraba que estuviera completamente apto para ser Presidente), rompen con el perfil del político tradicional; ese que vive en una burbuja y que se ha aislado tanto de la sociedad a la que dice gobernar. Muchos de ellos están ahí porque son capaces de observar esa contradicción, de los políticos, servidores públicos en teoría, pero que le han dado la espalda a la sociedad, a la cual ya no entienden, y a la cual parece que sólo son capaces de medir con números fríos.

    Un candidato ciudadano no puede ir solo. Pedro Kumamoto, en su momento, recibió el apoyo de toda la clase intelectual y académica del ITESO. Sin ésta, difícilmente hubiera ganado. Pero obtener el registro en un área urbana no es lo mismo que hacerlo en todo el país. Es mucho más fácil conseguir las firmas necesarias en las colonias del distrito, cuya mayoría ya conoces, que hacerlo en toda la República Mexicana, donde se tendrá que acudir a los pueblos y a los lugares más recónditos. 

    La legitimidad del candidato ciudadano no puede darse solamente por su condición de ciudadano, el candidato debe demostrar que tiene la credibilidad y los tamaños.

    El reto del candidato ciudadano es poder cruzar esa barrera, el de las limitaciones legales que siguen poniendo muchas trabas para no quitarles el privilegio a los partidos. Si el candidato la cruza, automáticamente se convertirá en un serio contendiente. Pero aún así tendrá otras limitaciones que no existieron, o al menos, no hicieron tanta mella, en las campañas de los candidatos independientes que contendieron por una ciudad o un estado: el candidato independiente seguramente llegará a ser muy conocido en las grandes urbes que están conectadas e inmersas en el mundo digital. La falta de presupuesto no será problema para poder llegar a esos sectores.

    El gran problema para el candidato ciudadano residirá en las áreas más deprimidas de las ciudades, en el campo, en los pequeños poblados, en las regiones más atrasadas; el número de electores ahí es considerable si tenemos en cuenta que en México hay más de cincuenta millones personas que se encuentran en situación de pobreza. Ahí será un mayor problema, a diferencia de las ciudades, que no esté respaldado por un partido y que su presupuesto sea muy limitado.

    El candidato ciudadano necesariamente tendrá que partir de los sectores ilustrados de las grandes urbes, y de ahí, extenderse a los demás sectores sociales. La legitimidad del candidato ciudadano no puede darse solamente por su condición de ciudadano (un narcotraficante o un empresario corrupto podrían utilizar la vía independiente para postularse), sino que tiene que demostrar que tiene la credibilidad y los tamaños. Por eso entonces, necesitará conseguir el apoyo de académicos y personajes de la sociedad civil que avalen, dentro de las grandes urbes, su calidad como candidatos. A partir de la legitimidad conseguida ahí, el candidato ciudadano tendrá que extenderse y acudir a los demás sectores, con la gente de escasos recursos, los sectores marginados y los alejados de las ciudades. El candidato ciudadano tendrá que romper con la tradición clientelar que han establecido los principales partidos políticos (sobre todo el PRI) en esos sectores. Ahí tiene una tarea muy difícil, pero si dicho candidato es honesto, empático con ellos, y tiene la verdadera intención de ayudar al país, podrá encontrar alguna forma.  

    A pesar del panorama oscuro y sombrío (la terna con Margarita Zavala, López Obrador y cualquiera del PRI no hace pensar en otra cosa), se abre una puerta. El camino es difícil, mas no imposible.  Ahí se abre una oportunidad para quien realmente quiera representar a la ciudadanía. 

    En ellos reside si la nueva configuración nos conducirá al retroceso, o, por medio de su liderazgo, lograrán traer nuevos bríos y cambios concretos a este país tan falto de esperanza. 

  • El jersey y las fosas

    El jersey y las fosas

    El jersey y las fosas

    En Internet se creó un debate a partir del trato que los medios le dieron al tema del jersey de Tom Brady robado por Mauricio Ortega, ex director del diario La Prensa, y al de las fosas encontradas en Veracruz y que contenían centenas de muertos (tal vez más). 

    Naturalmente, la nota de las fosas debe de ser la más preocupante (no es lo mismo la vida de más de 200 personas, muchas de ellas posiblemente inocentes, que un futbolista que sufrió un hurto), pero el tema del jersey robado no deja de ser importante lo que refleja. De hecho, a pesar de que se tratan de notas muy diferentes, comparten algunas causas en común: un país con un Estado de derecho demasiado lacerado, falta de valores y una profunda falta de respeto tanto a las leyes o normas como al prójimo (aún cuando la diferencia entre el hurto a Tom Brady y el asesinato de cientos de personas sea abismal).

    La nota de las fosas pasó relativamente inadvertida, no sólo en los medios tradicionales donde la libertad de expresión está cada vez más restringida, sino también en los medios digitales que son más libres y plurales. En el primer caso podríamos apostar que el gobierno pudo haber ejercido presión para difundir lo menos posible la nota; pero el segundo caso, donde si bien tocaron el tema no lo hicieron con tanto ahínco. es más difícil comprender.

    No sólo fueron los medios, también fue la sociedad que pareció tratar de no darle tanta relevancia al tema de las fosas. Pocos hicieron más preguntas y simplemente se limitaron a blasfemar al gobierno de Javier Duarte; porque no hubo manifestación alguna, ni siquiera recuerdo que se organizara una junta de firmas en change.org (el epítome del activismo de sofá).

    Podría pensar que se trata de cierta normalización de la violencia; donde las fosas, los muertos, los desaparecidos (a quienes prácticamente nunca se les hace justicia) se han vuelto parte de lo cotidiano, de las reglas y no de las excepciones. Los mexicanos somos una sociedad tan resiliente, capaz de adaptarse al entorno, que nos hemos adaptado al punto de dar por sentados estos actos inhumanos.

    En cambio, el jersey robado llamó la atención, en parte, porque la noticia llegó en un momento muy sensible, donde el Presidente de Estados Unidos nos acusa de enviar lo peor a su país, a los violadores, los secuestradores; y claro, porque se trata de uno de los jugadores más populares de toda la NFL.  

    Esta noticia ayudó a legitimar el discurso de Trump. Tom Brady, el quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, es amigo de Donald Trump, y Sean Spicer, el vocero de la Casa Blanca, no dejó de aprovechar la ocasión para burlarse del incidente. Pudo ser peor: afortunadamente para nosotros, Donald Trump está tan enfocado en el Obamacare (que no pudo tumbar por falta de votos) que no se molestó en aprovechar el incidente para impulsar la construcción del muro. 

    Que el director del diario La Prensa, uno de esos diarios pasquines del PRI, haya aprovechado el privilegio de entrar a los vestidores para robarse el Jersey de Tom Brady (lo cual no hizo en una sola ocasión), es algo que evidentemente, y más en el contexto actual, nos deja la cara roja de la vergüenza. El acto de una sola persona puede hacer mucho daño a la «marca-país». Llama la atención (lo cual responde a la pregunta de por qué sí encuentran un jersey y no a Javier Duarte) que si no fuera por el FBI quien inició la investigación, nada de esto se hubiera sabido y el «periodista» hubiera podido presumir el jersey enmarcado por el resto de sus días.

    Lo correcto es que Mauricio Ortega enfrente a la justicia, lo cual, evidentemente, no va a suceder. Pero lo que es peor, es que al parecer nadie va a enfrentar a la justicia por el tema de las fosas y los más de 250 muertos. Parece que a Tom Brady no le importó tanto el hurto, pero por otro lado, hablar de 250 muertos es hablar también de 250 o más familias mutiladas y laceradas. Posiblemente nunca se sepa que pasó ahí, si se trata del narcotráfico, o el propio gobierno de Javier Duarte haya tenido algo que ver. 

    Y aunque se trate de dos notas muy distintas, podemos fácilmente llegar a la conclusión de que un país con su tejido social en descomposición, con unas instituciones cada vez más corrompidas, puede explicar fácilmente por qué ocurrieron ambas. 

  • Nosotros, los justicieros inquisidores de las redes

    Nosotros, los justicieros inquisidores de las redes

    Yo me equivoqué.

    Nos equivocamos muchos, varios amigos míos, muchos de esos que «siempre verifican las fuentes», porque varios de los medios de comunicación que nos sirven como fuentes también se equivocaron.

    ¿En qué nos equivocamos? En suponer y hacer juicios a priori sobre el contenido de un video.

    Vimos un video, que en mi caso me generó cólera, y en el seguramente en el de muchos,. Vaya, que escuchar a un maestro narrar, supuestamente, sin empacho alguno, que golpea a su mujer, que abra las piernas, que es una malagradecida porque él lleva la comida, no es algo que vaya dejar indiferente alguno -tal vez sólo a quienes golpean a sus esposas y las engañan-.

    Entonces, lo compartimos y lo rolamos por las redes. ¡Qué todo el mundo se entere!

    Observa el video. ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente?

    https://www.youtube.com/watch?v=UHZd9GoWvbY

    Nunca nos preguntamos por qué ningún alumno se indignó con las palabras del profesor, ¿por qué ninguna mujer le dijo algo? No creo que absolutamente todos los alumnos vayan a estar cómodos con la idea de un profesor que presuma golpear a su mujer, la trate como objeto y la viole -porque lo que describe, técnicamente, es una violación-.

    Nos fuimos por la calentura del momento.

    Y como algunos medios de comunicación -algunos de los que decimos que son serios- llegaron a replicar la nota, entonces dimos por sentada la noticia. Luego vimos que algún artista o actor como José María Yazpik mostró indignación pública ¡entonces debe ser verdad! 

    Mientras eso ocurría, un profesor inocente, muy mal hablado, tal vez sí, pero inocente, era linchado en las redes sociales. 

    Ramón Urrea Bernal veía cómo su nombre era acompañado por insultos en las redes sociales. Seguramente se sorprendió, se estresó y se sintió muy agobiado. ¿Cómo convencer a la turba, de esa que fuimos parte, de que es un hombre inocente? 

    Porque lo que realmente sucedió es que Ramón, o el #LordPrepa10, como todos ya lo conocen, intentaba hacer lo contrario. Trataba de concientizar a sus pupilos sobre las expresiones de machismo, y lo que estaba haciendo era interpretar un caso. No era el suyo, como supusimos. 

    No fue casualidad que ese video apareciera un día antes del Día Internacional de la Mujer. Seguramente, aprovechando el acontecimiento, el maestro trató de hablar de los abusos de los cuales las mujeres son víctimas. 

    Ramón Urrea Bernal estaba, de hecho, defendiendo a la mujer. No me imagino su angustia al ver que lo estaban linchando vivo por un video que no muestra el contexto en el que se da la plática. 

    Y nosotros ni siquiera cuestionamos el hecho. Y sin faltar a la verdad, sí habían algunos detalles que pudimos tomar en cuenta para darle el beneficio de la duda. El lenguaje corporal no es siquiera de alguien que está desahogando su frustración porque «su esposa no quiere abrir las patas», el comportamiento de los alumnos no obedece a un acto que pudiera generar mucha polémica. Los alumnos simplemente ponen atención a un maestro que da clases, y tal vez esbozan una que otra risa, por el tipo de lenguaje que el maestro usa. 

    Lo voy a poner en este contexto. Imagina que tú quieres hacer algo bueno, quieres defender a algo o a alguien, y para eso, simulas, enfrente de un grupo de gente, el acto que quieres reprobar. Luego llegas a tu casa y ves que en Facebook, en Twitter, todos están humillando a (pon tu nombre aquí), abres el portal de política que tanto te gusta y ahí está tu nombre junto con el video sacado de contexto. Te conviertes, por un momento, en una escoria. Te has convertido en la representación de eso contra lo que estás luchando. Ya no eres el que combate la corrupción a diario, eres el corrupto. Eres lo que detestas. 

    ¿Cómo reaccionarías? ¿Sería justo?

    Los ciudadanos hemos encontrado en Internet un espacio de denuncia. Hasta cierto punto nos ayuda a «automoldear» nuestro comportamiento como sociedad -Como ocurre con el caso de los lords, las ladies, y demás. Pero en ese afán de hacerla de «policías cibernéticos» olvidamos que hay una responsabilidad. 

    Es básico, si en el código de ética de los medios está corroborar la noticia con hechos -que no siempre lo hagan, como en este caso, es otra cosa- es porque eso obedece a alguna razón. Y esa es que una noticia falsa puede afectar la reputación de alguna persona o puede malinformar a la gente.

    Entonces, si nosotros queremos ser los justicieros inquisidores de las redes, tendríamos que tener más rigor también.

    Porque si vamos a linchar a alguien, debemos tener pruebas fehacientes para hacerlo. No hacerlo puede llegar a destruir la vida de una persona inocente. 

    Todos le debemos una disculpa a Ramón Urrea Bernal.

  • Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Internet. El conocimiento y la sabiduría es sólo para los disciplinados

    Imagen: coursetalk.com

    En este mundo contemporáneo y hedonista, nos hemos acostumbrado a sobreprotegernos con el argumento de que el humano no merece sufrir. El placer es bueno y el dolor es malo, se dice. Desde un utilitarismo mal entendido, hemos diseñado políticas públicas que buscan reducir el dolor del ser humano al mínimo. Así, el individuo se ha vuelto muy cómodo y más frágil, dada la sobreprotección que recibe. Al niño o a la niña que sufren de bullying ya no se les enseña a defenderse, el joven que está estresado con los exámenes está «sufriendo», y como el sufrimiento y el dolor se deben evadir, entonces algo mal están haciendo las instituciones, dirán, y reclamarán que su método de estudios debe ser arcaico o los maestros deben ser insensibles.

    Por otro lado, -no, no estoy cambiando abruptamente de tema-, me sorprendo al ver en Internet la gran cantidad de información y conocimiento disponible. Ya no sólo es ese gran volumen de información dispersa que el usuario debía molestarse en estructurar por su cuenta. Ahora el usuario puede encontrar información lo suficientemente estructurada como para hacerse experto en un tema o para continuar con su desarrollo profesional.

    Sitios como Coursera o Edx, donde los usuarios pueden aprender de cursos (MOOCS) impartidos por las mejores universidades del mundo, pueden ayudar a desarrollar profesionalmente incluso a quienes no tienen oportunidad de pagar una universidad. Estos cursos son gratis y el usuario sólo debe pagar si quiere que le expidan un certificado. Una persona puede, a través de Internet, convertirse en un programador de primer nivel, o volverse un experto en Big Data de forma gratuita o a un módico costo. Cursos organizados de forma pedagógica, que posiblemente en unos años en décadas, vuelvan a la educación superior tradicional obsoleta. 

    De igual forma, si el individuo quiere aprender filosofía, psicología, o quiere tener un nivel de cultura mucho más amplio, no sólo hay canales de Youtube que le dotarán al usuario de un nivel de conocimiento en el tema más que aceptable, sino que también puede encontrar diversos sitios web como The Book of Life que ayudan a mejorar la autoestima y la integridad de personas a través de la cultura y la filosofía, y así formarse como persona. Y si no tiene conocimiento del idioma inglés para consumir estos contenidos que en mayor parte están en este idioma, también puede adquirir un buen nivel de inglés en Internet, a un costo más bajo que en una escuela.

    Dirás que todo esto es maravilloso, que las posibilidades son infinitas, y técnicamente es cierto, pero entonces regreso al primer argumento:

    ¿Cómo puede aprovechar esta información el individuo sobreprotegido al cual educaron para no sufrir porque el dolor es malo? Estamos, y créanme porque lo he visto una y otra vez en mi trayectoria profesional, ante nuevas generaciones más comodinas que se sienten especiales por el simple hecho de tener la etiqueta de millennials, que se dicen ser críticas, irruptivas, pero muchos de ellos no están dispuestos a hacer un gran esfuerzo. Incluso algunos ni siquiera saben buscar información en Internet. 

    Fuente: forbes.es

    Algunos de ellos sueñan con ser el nuevo Steve Jobs, pero se despiertan tarde; y así, con su pijama puesta y su Mac, mientras se reclinan en la cama, dicen estar creando el proyecto que va a cambiar para siempre los hábitos de consumo. Hablo de jóvenes que conocen el arte del Facebook, que son expertos en las mascarillas de realidad aumentada del Snapchat, pero a quienes si les pides buscar algún concepto filosófico, no sabrán ir más allá de Wikipedia.

    Cierto, no son todos, no puedo generalizar. Allá afuera hay jóvenes muy talentosos que tienen las virtudes que les achacan a los llamados millennials -su horizontalidad a la hora de organizarse, la intención de irrumpir y crear cosas nuevas y cuestionarse todo-, a la vez que son disciplinados y trabajadores. Esos son quienes logran cambios positivos, los que innovan. Esos son los que han hecho que en México haya una mayor participación ciudadana, y son quienes están aprovechando la ola de la innovación digital.

    Pero al comparar a ésta con las pasadas, parece que a estas nuevas generaciones les están, en cierta medida, atrofiando la fuerza de voluntad.

    Entonces, mientras que toda esa información, todo ese conocimiento está ahí, a la mano de todos, lo que no abunda es la gente que tiene la voluntad para poder absorberla.

    Porque para eso se necesita de autodisciplina; pero a los jóvenes de hoy, poco resilientes, y quienes llevaron a sus madres a su escuela porque es un «insensible maltrato psicológico» que le pongan 5 de calificación al chamaco, no les enseñaron el hábito. Porque hacerse de dicho hábito implica dolor y sacrificio. Implica dejar los placeres inmediatos a un lado.

    Y es paradójico, porque los jóvenes millennials ya no quieren ser «godínez», quieren crear sus propios proyectos o quieren «freelancear», no quieren horarios fijos. Y para eso se necesita un chingo de autodisciplina, más que la que se necesita para conservar un puesto de trabajo de nueve a seis.

    Supongamos que quiero tomar un curso en Coursera, alguno de Big Data impartido por MIT, o uno de filosofía impartido por Harvard (cursos que no son cualquier cosa). El «aspirante a estudiante digital» tendrá que hacerse el hábito de dedicar una hora diaria al estudio de ese curso. Esa hora implica prescindir de una que dedicaba al ocio. Y como el curso no tiene un horario fijo ni una estructura como sí lo tiene la escuela o la academia de inglés a la que va porque y pagó (pagaron sus papás), tendrá que obligarse él mismo a estudiar ese curso a tal hora y en determinada cantidad de tiempo todos los días.

    Pero antes de eso, tuvo que haber una disposición para buscar información e informarse de los cursos disponibles y que le podrían ser útiles, hasta para eso se necesita disciplina y fuerza de voluntad.

    Me llama la atención, porque en esta sociedad globalizada cualquier persona con acceso a Internet puede acceder a conocimiento que está disponible en todo el mundo y que es desarrollado por las mejores instituciones y los más talentosos en su campo. Y en vez de eso, vemos muchos jóvenes que se pierden, que no saben trabajar, que no se involucran en temas sociales o no les importa la política porque «todos son iguales». Jóvenes que quieren el placer inmediato, que piensan en las fiestas, en el placer, en la peda, en el iPhone, y no en la inversión en ellos mismos. 

    En lugar de sobreproteger jóvenes y hacerlos más débiles de carácter con el argumento de que el dolor per sé «vulnera sus derechos humanos», deberíamos fomentar jóvenes más resilientes.  Si esas cualidades atribuidas a los millennials como su capacidad para innovar y pensar fuera de la caja se compaginara con las cualidades de la disciplina y la fuerza de voluntad, sumado a todo el conocimiento que está disponible en Internet, tendríamos a una generación que marcaría un hito en la historia de la humanidad. 

    Pero los que aprovechan este mundo de oportunidades, son los menos. 

  • Facebook, el ogro manipulador que no era tan ogro

    Facebook, el ogro manipulador que no era tan ogro

    Cuando se habla de redes sociales podemos observar dos posturas distintas. Los primeros las idealizan considerándolas casi una herramienta que fomentará la democracia mundial, harán una y otra vez referencias a la Primavera Árabe para señalarte cómo es que el Facebook y el Twitter pueden derrocar dictaduras.

    Están por otro lado aquellos quienes ven en las redes sociales un inminente riesgo donde al individuo se le despojará de su privacidad para irlo progresivamente conduciéndolo a un estado parecido al brain in a vat, donde el individuo estará tan hiperconectado que todo aquello que percibe será falso -un escenario parecido al de la película Matrix-. 

    La verdad es que ambas posturas están lejos de la realidad. La cruda realidad es que ni el Internet ha democratizado a la sociedad tal y como algunos ingenuos lo pensaban ni tampoco, hasta el momento, le ha despojado al individuo de su privacidad, al menos al grado en que algunos presumen, y en este artículo quiero hacer énfasis en este último argumento, el pesimista y conspiranoico.

    Un claro ejemplo de esta visión tan oscura es este video -tiene subtítulos en inglés-:

    https://www.youtube.com/watch?v=MURGHqQwwus

    ¿Cuál será la sensación que muchos reportarán después de verlo? Simple, Que Facebook, Google y los principales sitios de Internet son empresas maquiavélicas que utilizan al individuo, indefenso, para manipularlo y hacerlo adquirir productos y servicios ofertados por grandes trasnacionales con quien sabe que intenciones. Algunos hablarán incluso de que este es un inicio de un proceso de esclavización del ser humano.

    El primer argumento es la pérdida de privacidad. ¿Ocurre? Sí, pero no al grado en que tú crees. 

    De hecho la parte más riesgosa tiene que ver con la información que terceras personas pueden ver de ti al subir contenidos imprudentes -tú en una fiesta alcoholizado, o que alguien te exhiba en una conducta antisocial, como ocurre con los lords y las ladies- que lo que las empresas pueden hacer contigo.

    Nada en la vida es gratis aunque lo parezca. La televisión abierta no es gratis porque quienes la financian son las empresas que ahí se anuncian, costo que incide en el precio del producto que tú pagas. El modelo de Facebook es algo parecido, tú usas Facebook «gratuitamente» pero las empresas que pagan por su publicidad son las que hacen rentable a la compañía. ¿A poco pensabas que Facebook invertiría millones de dólares en servidores y programadores sólo para que tú te la pases bomba en las redes y ellos no ganen nada?

    El modelo de Facebook es este: Tu utilizas las redes sociales gratuitamente. Mientras tanto, con base en tu actividad en Facebook, la red social elabora un perfil de tal forma que los anunciantes que ofrezcan productos y servicios que puedan interesante, puedan ofrecértelos. 

    En este proceso, ni Facebook ni Google exponen datos que puedan comprometer a tu persona. ¿Cómo?

    Decía que Facebook elabora un perfil tuyo. De acuerdo a tu actividad, Facebook determina que tú te encuentras en el rango de edad de entre 20-25 años, estás en una relación, te gusta el rock y estudias en la universidad. Entonces, si una empresa quiere ofrecer sus productos a un segmento de mercado que tiene características similares a ti, te mostrará sus anuncios en tu muro. Algo similar pasa con Google, Instagram, Foursquare y demás redes sociales. 

    Pero ni Facebook ni Google ni nadie le dice a las empresas quién eres tú. El perfil que Facebook crea de ti se utiliza de forma anónima. Las redes sociales no comprometen tu integridad y privacidad en tanto tu información sirve y sólo sirve para que las empresas que buscan perfiles similares al tuyo te muestren sus productos o servicios. 

    El video que mostré ahí habla de que «las malvadas empresas atacarán a los pobres individuos que son más vulnerables». La verdad es que quienes hemos estado dentro del mundo de la mercadotecnia, sabemos que lo que hace Facebook, por más sofisticado que sea, no es algo tan nuevo y es una práctica que en realidad es añeja. Desde hace años, décadas, las empresas han tratado de segmentar mercados de tal forma que lleguen los productos a quienes tienen más posibilidades de comprar. Si una empresa anuncia sus productos en un partido de futbol o en un concierto es porque quienes asisten a esos eventos tienen más posibilidades de comprar un producto que quienes asisten a otro tipo de espectáculos.

    ¿Este tipo de medios conlleva riesgos? Sí, pero no son mayores siquiera que la publicidad tradicional, de hecho puede ser un poco más complicado sugestionar al usuario ante todo el «ruido» que hay en las redes e Internet. Una empresa o entidad política puede manipular al receptor de la misma forma en que siempre lo han hecho por medio de la publicidad tradicional. Cierto que en las campañas políticas se esparce mucha información falsa para confundir al usuario, pero eso ya se hacía por parte de los medios tradicionales al comprar plumas o noticieros. 

    Ese video asume que al individuo se le puede manipular mucho más fácil de lo que en realidad se puede hacer. Muestra al individuo como una víctima vulnerable que no tiene la capacidad intelectual de defenderse de la publicidad. En realidad, la capacidad que tiene el usuario de defenderse es exactamente la misma que en cualquier otro medio de publicidad. Ciertamente sí puede incidir en los usuarios y obtener un resultado de acuerdo al interés de quien se anuncia, pero no es algo nuevo o diferente a lo que ya conocemos. 

    El video también habla de empresas maquiavélicas que manipulan. La realidad es que para «manipular cerebros» es decir, para usar estas plataformas tan sólo necesitas abrir una cuenta -en Facebook basta con tener una Fan Page- y un presupuesto que pueden ser incluso 100 pesos. La «estrategia perversa» ahí está a los ojos de muchos,  no es algo que esté oculto. Ahí puedes ver como funciona y como crear segmentos para dirigir la publicidad. 

    Incluso puedes usar su plataforma de publicidad para avisarles a todos de cómo Facebook nos quiere esclavizar.

    Y al final diremos que la publicidad per sé no es mala, lo que es «malo» es el mal uso de ésta. Esta herramienta vista como una estrategia maquiavélica también es muy útil en muchos casos, no sólo cuando una empresa te muestra algún producto, servicio o información que en realidad sí necesitas. Sino que también es una herramienta para que por ejemplo, organizaciones civiles anuncien sus causas, o para que universidades o empresas anuncien oportunidades de desarrollo profesional o portales web que tengan el fin de propagar conocimiento puedan darse a conocer.

    No sé si en un futuro los avances tecnológicos puedan poner el riesgo la libertad e integridad del ser humano, eso es algo que siempre debe analizarse. Pero al menos en el caso de Internet y las empresas que hacen «negocio» con los perfiles de los usuarios, el riesgo, de momento, no parece ser tan grande como parece.

    Más allá de conspiraciones cartesianas, si quieres preservar tu privacidad, no publiques cosas de tu persona en las redes que puedan comprometer tu integridad, como aquellas fotos después de diez tequilas -cosa, que además, te agradeceremos-.