Arriba, desde allá arriba, parece que quieren tratar a la sociedad como estúpida para poder tenerla controlada, evitando que este se rebele ante el establishment y la gente del poder gane más poder y recursos económicos (cómo si les faltara). Ya lo decía Noam Chomsky, una de las estrategias de manipulación mediática es tratar a la sociedad como criaturas de poca edad. Y me da coraje, no se si esté de mal humor porque sea un domingo nublado, pero me molesta ver como ciertos cotos de poder pueden moldear fácilmente a las masas para hacer con ellas lo que quieran.
Algunos ven como una degradación social que haya un paseo de ciclistas desnudos. No comparto su opinión, pero más bien si veo como el mundo del poder corrompe a la sociedad y la pervierte para «sacarle jugo». La decadencia sexual (entre muchos otros tipos de decadencia) que impera en el mundo no creo que se deba a manifestaciones como lo de los ciclistas, es más ni a la marcha del orgullo gay, que a fin de cuentas es una lucha por el respeto a una preferencia sexual. Yo veo la incitación a la decadencia y a la perversión por parte de aquellos que tienen tanto dinero como para difundir sus «ideologías» y corromper a la sociedad. Me viene a la mente el nuevo video de Shakira llamado Rabiosa. No es que esta cantante sea una de mis favoritas, pero hasta los músicos exigentes sabía que tenía algo de talento (dentro del pop mainstream), pero ahora la presentan como un mero objeto sexual, y una calidad musical inferior a lo que nos había presentado (incluído el waka-waka de la Copa del Mundo). Hay que presentarle al consumidor un modelo narcisista, hedonista, sexual y con baja capacidad intelectual.
El capitalismo sin fronteras que nos han vendido nos ha traído tal vez crecimiento económico, pero ha pervertido a la sociedad al transformarla en un objeto de consumo. Los cotos de poder buscan crear una sociedad homogenea con gustos parecidos que consuman, consuman y consuman. Me acuerdo que una amiga (lamentablemente) me decía: -Cuando te sientas triste vete de compras. El estereotipo actual es aquel ser humano narcisista, consumidor impulsivo, apegado a las tendencias de la masa, que aparenta ser original, pero que a la vez posea una inteligencia inferior insuficiente como para cuestionar lo que está en su entorno, que vive en un mundo feliz. Ese tipo de gente es el que funciona para el capital porque no lo cuestiona, y solo le da de comer.
El ser humano convertido en un cliché, que se preocupa por las posesiones materiales. Como le llama el médico Enrique Rojas, el hombre light: El hombre light es esa persona que carece de esencia, que es consumista, relativista pues es un sin referentes, sin puntos de apoyo, envilecido, rebajado, convertido en un ser libre que se mueve pero no sabe a dónde va, un hombre que es veleta. Es vacío, y vive en la era del vacío, lo único que le interesa es su social y el placer a toda costa, su fin es despertar admiración o envidia. Este tipo de hombre es muy manejable porque no puede sintetizar toda la información que percibe. Esta tipo de persona no tiene vida interior ni intimidad porque siempre está al pendiente de las apariencias.
Es el hombre prefabricado, busca el poder, pero a la vez es víctima del poder. No se da cuenta que es producto de la ambición desmedida de otras personas. Y no es por mera casualidad, y ni siquiera me atrevo a asegurar que es un comportamiento innato a la humanidad, más bien es un comportamiento inducido en beneficio de unos cuantos, si, de unos cuantos que nos ven la cara de pendejos. Humanos convertidos en consumidores, en paridad de cambio, los han despojado de su integridad, de su intimidad, de aquello que los haga diferentes, únicos e irrepetibles. Deben, según los «de arriba», ser, iguales.
Ya que desahogué el coraje, les dejo el video (decadente) reaggetonero de Shakira para que ustedes comprueben:
Me han dicho que para tener éxito uno debe de proyectarlo con la imagen. Redundando un poco, uno debe de tener una imagen de éxito. Debe ser parecido, debe tener buena ropa, una buena compostura y guardar las apariencias. Pero al navegar un poco por internet y ver a las personas exitosas, me doy cuenta de que muchas veces no es así. Muchas de las personas triunfadoras no solo no son narcisistas, sino que se saltan todos los códigos de etiqueta existentes en el mundillo empresarial.
“La paranoia ayuda a la vida, y si los humanos son paranoicos, se vuelven más religiosos y ven las manos de Dios en todas partes”, asegura el investigador.
El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes. Dijo una vez Jorge Valdano. Pero parece que en México no es así. Parece que para muchos mexicanos el futbol cruza la raya de lo «menos importante», y eso lo saben quienes se benefician de eso, los dueños del poder en México. En México hay muchos aficionados civilizados, que ven al balompie como un espectáculo; pero hay otros, si, muchos otros, que caen en el fanatismo donte irle a un equipo de futbol es «lo único». Un claro ejemplo está cuando casi al finalizar el partido de la semifinal Morelia – Cruz Azul (donde ganaron los primeros) un aficionado aprovechó los huecos de la seguridad del estadio para meterse al estadio indignado y burlarse de los jugadores del equipo de sus amores, el Cruz Azul, por la forma humillante en que el Morelia les había dado la voltereta en el marcador. Los jugadores del Cruz Azul (ya muy molestos por la derrota) se indignaron y un tal Chaco fué y agredió al aficionado. Se armó como se dice en el argot futbolístico, la cámara húngara, el portero del Cruz Azul propinó cabezazos entre otras cosas.
Recuerdo que estaba recostado en un camastro en la ciudad de Manzanillo ya hace algunos años (tenía unos 16 sin más no recuerdo) y me puse a reflexionar. ¿De verdad todo lo que me han enseñado sobre la religión, sobre Dios y sobre el cielo existe?. Yo recuerdo que desde esa vez empezaron mis dudas existenciales sobre la religión, dudas que no se han disipado y me tienen navegando en el agnosticismo. A pesar de eso siempre he tenido fé en que debe de haber algo superior, una entidad que haya creado todo sobre lo que estamos, y que debe existir un estado superior a la vida terrenal. Siempre he creído que estamos aquí por algo. Pero hay quienes dicen que no es así y nos invitan a disfrutar la vida al máximo, porque después de eso no hay nada.
Muchos de los que ya me han leído en este sitio conocen mi posición frente
Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver la película de Rescatando al Soldado Pérez, que trata sobre un comando de narcotraficantes que va a Irak a rescatar a su hermano que se había enlistado en la armada estadounidense. Los narcotraficantes lo lograron, salieron victoriosos, lograron el rescate y se les dió un merecido reconocimiento en el país, como si los narcos se hubieran convertido en heroes nacionales al lograr una hazaña que ni el mismo ejército mexicano hubiera podido lograr. La película es cómica, da gracia, pero también nos pone a reflexionar, ¿de verdad hay motivos para exhaltar el narcotráfico?. Lo peor de todo es que la película está patrocinada por el gobierno de Coahuila quien seguramente les facilitó instalaciones para el rodaje.
Ahora resulta que me encuentro con la noticia de que Felipe Calderón