Categoría: temas polémicos

  • Nos ven la cara de pendejos

    manipulacionArriba, desde allá arriba, parece que quieren tratar a la sociedad como estúpida para poder tenerla controlada, evitando que este se rebele ante el establishment y la gente del poder gane más poder y recursos económicos (cómo si les faltara). Ya lo decía Noam Chomsky, una de las estrategias de manipulación mediática es tratar a la sociedad como criaturas de poca edad. Y me da coraje, no se si esté de mal humor porque sea un domingo nublado, pero me molesta ver como ciertos cotos de poder pueden moldear fácilmente a las masas para hacer con ellas lo que quieran.

    Algunos ven como una degradación social que haya un paseo de ciclistas desnudos. No comparto su opinión, pero más bien si veo como el mundo del poder corrompe a la sociedad y la pervierte para «sacarle jugo». La decadencia sexual (entre muchos otros tipos de decadencia) que impera en el mundo no creo que se deba a manifestaciones como lo de los ciclistas, es más ni a la marcha del orgullo gay, que a fin de cuentas es una lucha por el respeto a una preferencia sexual. Yo veo la incitación a la decadencia y a la perversión por parte de aquellos que tienen tanto dinero como para difundir sus «ideologías» y corromper a la sociedad. Me viene a la mente el nuevo video de Shakira llamado Rabiosa. No es que esta cantante sea una de mis favoritas, pero hasta los músicos exigentes sabía que tenía algo de talento (dentro del pop mainstream), pero ahora la presentan como un mero objeto sexual, y una calidad musical inferior a lo que nos había presentado (incluído el waka-waka de la Copa del Mundo). Hay que presentarle al consumidor un modelo narcisista, hedonista, sexual y con baja capacidad intelectual.

    El capitalismo sin fronteras que nos han vendido nos ha traído tal vez crecimiento económico, pero ha pervertido a la sociedad al transformarla en un objeto de consumo. Los cotos de poder buscan crear una sociedad homogenea con gustos parecidos que consuman, consuman y consuman. Me acuerdo que una amiga (lamentablemente) me decía: -Cuando te sientas triste vete de compras. El estereotipo actual es aquel ser humano narcisista, consumidor impulsivo, apegado a las tendencias de la masa, que aparenta ser original, pero que a la vez posea una inteligencia inferior insuficiente como para cuestionar lo que está en su entorno, que vive en un mundo feliz. Ese tipo de gente es el que funciona para el capital porque no lo cuestiona, y solo le da de comer.

    El ser humano convertido en un cliché, que se preocupa por las posesiones materiales. Como le llama el médico Enrique Rojas, el hombre light: El hombre light es esa persona que carece de esencia, que es consumista, relativista pues es un sin referentes, sin puntos de apoyo, envilecido, rebajado, convertido en un ser libre que se mueve pero no sabe a dónde va, un hombre que es veleta. Es vacío, y vive en la era del vacío, lo único que le interesa es su social y el placer a toda costa, su fin es despertar admiración o envidia. Este tipo de hombre es muy manejable porque no puede sintetizar toda la información que percibe. Esta tipo de persona no tiene vida interior ni intimidad porque siempre está al pendiente de las apariencias.

    Es el hombre prefabricado, busca el poder, pero a la vez es víctima del poder. No se da cuenta que es producto de la ambición desmedida de otras personas. Y no es por mera casualidad, y ni siquiera me atrevo a asegurar que es un comportamiento innato a la humanidad, más bien es un comportamiento inducido en beneficio de unos cuantos, si, de unos cuantos que nos ven la cara de pendejos. Humanos convertidos en consumidores, en paridad de cambio, los han despojado de su integridad, de su intimidad, de aquello que los haga diferentes, únicos e irrepetibles. Deben, según los «de arriba», ser, iguales.

    Ya que desahogué el coraje, les dejo el video (decadente) reaggetonero de Shakira para que ustedes comprueben:

  • ¿Quién dijo que hay que tener una imagen de éxito?

    Me han dicho que para tener éxito uno debe de proyectarlo con la imagen. Redundando un poco, uno debe de tener una imagen de éxito. Debe ser parecido, debe tener buena ropa, una buena compostura y guardar las apariencias. Pero al navegar un poco por internet y ver a las personas exitosas, me doy cuenta de que muchas veces no es así. Muchas de las personas triunfadoras no solo no son narcisistas, sino que se saltan todos los códigos de etiqueta existentes en el mundillo empresarial.

    Para un especialista en modas, dar un discurso en pantalones de mezclilla sería un tremendo pecado, pero Steve Jobs lo hace. Mark Zuckerberg, dueño de Facebook rara vez anda en saco y corbata, y que decir del CEO de Microsoft, Steve Ballmer, quien actúa como loco y pierde la compostura, que brinca y patalea en público, y no solo eso, tiene una peculiar forma de burlarse de la competencia (como cuando se rió porque el entonces nuevo iPhone no tenía teclado) que falta el respeto, pero aún así, es uno de los hombres de éxito.

    Parece que las apariencias se han reducido al grupo de los ejecutivos de nivel medio. Los grandes logran sacar sus dotes muy por delante de su imagen personal.

    Mientras estoy aquí soportando el calor veraniego, les dejo el video donde Steve Ballmer se vuelve loco, y sí, es una de las personas más ricas del mundo:

  • Liberales, Ateos y Fieles. Más inteligentes.

    “La paranoia ayuda a la vida, y si los humanos son paranoicos, se vuelven más religiosos y ven las manos de Dios en todas partes”, asegura el investigador.

    Me vino a la mente si los liberales eran más inteligentes cuando ví que un regidor de Navolato quería prohibir las minifaldas para evitar los embarazos prematuros. ¡Que semejante estupidez!, yo me acostaría con una mujer esté vestida como esté vestida, hasta se me haría más sensual desabrochar la chaqueta de la mujer poco a poco a tenerla con poca ropa desde un principio. De verdad que en algunos círculos del conservadurismo parece que lo que hace más falta es la inteligencia, parece que actúan bajo los impulsos de las emociones y no de la razón (tal vez porque es más difícil). Pero bueno, resulta que la CNN publicó un estudio donde se reveló que los liberales, ateos y fieles son más inteligentes. Este estudio fué realizado por la Escuela Londinense de Ciencia Económica y Política, allá en Inglaterra.

    Empecemos con la cuestión de la religión. En un principio no hay que generalizar porque yo he conocido religiosos muy inteligentes y estudiados, pero pues es la cruda realidad. El promedio de este estudio arrojó que los ateos tenían un 103 de IQ en promedio y los religiosos de un 97. Si me he fijado que muchos de los que creen en una religión lo hacen por tener que creer en algo, y los que son ateos suelen cuestionarse más las «cosas de la vida». También hay que entender que la religión está parte basadas en dogmas (verdades ya dichas) y los ateos se esfuerzan torturan mentalmente para llegar a una verdad a la que tal vez nunca van a llegar. Por eso tal vez los ateos son más racionales y tienden a tener el IQ más elevado. El profesor Bailey, quien es uno de los realizadores del estudio afirmó «El ateísmo “permite cuestionar y especular sobre la vida sin preocuparse por los dogmas de una religión”.

    Seguimos con la cuestión de liberales y conservadores. Ahí también se reveló que el IQ de los liberales es más alto que el de los conservadores (105 los liberales, 96 los conservadores), y de hecho son más generosos. Los liberales suelen preocuparse más por personas totalmente ajenas a ellos, mientras que los conservadores sólo muestran preocupación por quienes les son afines. La preocupación de los conservadores por sus seres más cercanos encaja también con la necesidad de mantenerse a salvo, en contraste con la tendencia de los liberales por aventurarse hacia lo desconocido. Totalmente de acuerdo, he visto que los conservadores son más reacios a debatir que los liberales sobre ciertos temas, porque para los conservadores, todo ya está escrito y explicado. Yo no comulgo con toda la ideología liberal, pero estoy de acuerdo en que el debate y la reflexión es necesaria para decidir por donde encaminar a la sociedad. Se reafirma este estudio al ver algun otro panista trasnochado (véase Emilio González, Gobernador de Jalisco) o a los del Tea Party, quienes no creo que muestren un alto nivel de Inteligencia.

    Ahora vamos con lo de la monogamia, o fidelidad, o como lo quieran llamar. Esto se dá solo en los hombres, y como ya lo había dicho en otro artículo. Los hombres inteligentes son menos propensos a ser infieles porque pueden reconocer las ventajas que les proporciona una relación exclusiva. Yo ya había escuchado por medio de otras voces, que las personas que suelen engañar a sus parejas suelen no ser muy inteligentes. Todos ellos a los que les gusta la juerga, y andar acostándose con otras mujeres, pues en realidad no son muy inteligentes. Aunque según los evolucionistas, la monogamia va en contra de su deber evolutivo, que les indica que deben de esparcir su semilla con varias parejas. Y parece que en occidente no seguimos nuestro deber evolutivo porque los que son infieles usan algo que se llama condón. A la mayoría de los infieles no les gustaría tener varios hijos a los cuales mantener y por lo cual se protegen. No siempre con éxito, claro.

    Pero bueno. ¿De que sirve ser inteligente?. Así como la escasa inteligencia es una anormalidad, el ser muy inteligente también lo es, y no siempre suele ser una ventaja, de hecho a veces trae complicaciones como problemas de adaptación ante una sociedad que no es «tan inteligente» como la persona en cuestión. Los ateos son una minoría, los liberales no tanto pero también lo son, y los fieles, pues según estudios revelados, la mitad de las personas son fieles. La inteligencia no garantiza la felicidad, por el contrario, en algunos casos puede ser un estorbo para tener una vida plena.

  • El futbol y los dueños del poder

    El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes. Dijo una vez Jorge Valdano. Pero parece que en México no es así. Parece que para muchos mexicanos el futbol cruza la raya de lo «menos importante», y eso lo saben quienes se benefician de eso, los dueños del poder en México. En México hay muchos aficionados civilizados, que ven al balompie como un espectáculo; pero hay otros, si, muchos otros, que caen en el fanatismo donte irle a un equipo de futbol es «lo único». Un claro ejemplo está cuando casi al finalizar el partido de la semifinal Morelia – Cruz Azul (donde ganaron los primeros) un aficionado aprovechó los huecos de la seguridad del estadio para meterse al estadio indignado y burlarse de los jugadores del equipo de sus amores, el Cruz Azul, por la forma humillante en que el Morelia les había dado la voltereta en el marcador. Los jugadores del Cruz Azul (ya muy molestos por la derrota) se indignaron y un tal Chaco fué y agredió al aficionado. Se armó como se dice en el argot futbolístico, la cámara húngara, el portero del Cruz Azul propinó cabezazos entre otras cosas.

    Pero eso no es el punto en cuestión, La cuestión aquí es como los empresarios poderosos que controlan el balompié (que es el mismo oligopolio de siempre, Televisa, Tv Azteca bla bla) y hacen lo que quieren con él, dejando en segundo plano la calidad y la competitividad en el fútbol, en pocas palabras, «le ven la cara al aficionado». Me llamó la atención sobremanera como en los partidos de liguilla, en el segundo tiempo, se les dé un lapso a los jugadores para que se «rehidraten» justificando el calor que impera en el país, pero si son atletas, háganme el favor. Lo curioso aquí es que en ese «lapso» las televisoras metieron publicidad a más no poder. Yo entiendo que tienen que sacar las cuentas después de que Slim retirara sus anuncios de Televisa y TV Azteca, pero eso es una perversión al futbol.

    Y no solo eso, se ve la mano de los poderes fácticos en la planeación de las campañas del futbol. Decidieron cambiar el sistema de competición para así ganar más dinero en detrimento de la calidad y del espectáculo ¿como le hicieron?. El sistema de liguilla ahora se va a dividir en dos grupos (round robin), lo cual garantizará un mayor número de partidos, y adivinen, sí, más billete para las televisoras. Ingeniosa idea ¿no?. Todos los que están metidos en el futbol saben que las televisoras tienen «bien metidas» las manos. En muchos casos ellas controlan los horarios de los partidos, y ¿adivinen qué?: Tienen un pacto de sangre. Las televisoras, amistosamente se turnan las transmisiones del equipo que va a ascender, es decir, un año le toca a Televisa y otra a TV Azteca. Curiosamente el último año ascendió el Necaxa, propiedad de Televisa, y por común acuerdo, TV Azteca transmitió sus partidos. ¿Y la competencia apá?.

    También el futbol es un claro ejemplo de que las televisoras quieren alejar cualquier tipo de pensamiento crítico de la sociedad. En los últimos años se han encargado de banalizar sus programas deportivos. Un claro ejemplo fué el despido de José Ramón Fernández de TV Azteca (alegando que estaba enfermo). Ahora en TV Azteca las burlas, las bromas y el poco sentido crítico abunda. Con Televisa siempre ha sido lo mismo, los comentaristas alineados estrictamente con la posición de la televisora, análisis huecos y demás.

    Por cierto, la enajenación futbolera no se da sólo en nuestro país. Parece que en los países desarrollados la plaga del enajenamiento al futbol también llega, y para muestra basta un botón. Un aficionado inglés subió un video donde le canta al Chicharito (quien por cierto resultó ser el futbolista más votado por los fans del Manchester United) parodiando el mítico tema de los Beatles Let it Be (cambiado por Little Pea, Chicharito en inglés). Nada más vean el video:

     

  • El cielo no existe, es un cuento de hadas

    Recuerdo que estaba recostado en un camastro en la ciudad de Manzanillo ya hace algunos años (tenía unos 16 sin más no recuerdo) y me puse a reflexionar. ¿De verdad todo lo que me han enseñado sobre la religión, sobre Dios y sobre el cielo existe?. Yo recuerdo que desde esa vez empezaron mis dudas existenciales sobre la religión, dudas que no se han disipado y me tienen navegando en el agnosticismo. A pesar de eso siempre he tenido fé en que debe de haber algo superior, una entidad que haya creado todo sobre lo que estamos, y que debe existir un estado superior a la vida terrenal. Siempre he creído que estamos aquí por algo. Pero hay quienes dicen que no es así y nos invitan a disfrutar la vida al máximo, porque después de eso no hay nada.

    Stephen Hawking, científico británico, uno de los más reconocidos del mundo, se atrevió a afirmar que el cielo no existe, es un cuento de hadas. Naturalmente muchos grupos religiosos se ofendieron por el comentario que hizo dicho científico. Cito: «Yo veo al cerebro como una computadora que deja de funcionar cuando sus componentes fallan. No hay cielo ni vida después de la muerte para las computadoras rotas». Ese comentario me llamó mucho la atención porque a pesar de que se nos dice que tenemos un alma y un espíritu, nuestro actuar y nuestra forma de razonar depende de factores materiales. Por ejemplo, si una persona sufre un accidente que afecte su cerebro, la conducta de esta persona puede deteriorarse significativamente. ¿Seguirá siendo el mismo? ¿Esa misma alma? ¿Ese mismo espíritu?. ¿O mas bien la personalidad de dicha persona está determinada por la materia?. Si se apaga el cerebro, nos apagamos y terminamos siendo nada, simplemente desapareciendo. A mí en lo particular me daría tristeza que la vida fuera así.

    Sigo citando a Hawking: Ése es un cuento de hadas para la gente que le teme a la oscuridad. ¿El cielo existe? ¿O lo hemos inventado por que le tenemos miedo a la muerte?. El científico dice no temerle a la muerte, pero cree que muchas de las personas necesitan una explicación a ella y una necesidad de trascendencia que significaría el cielo. Su posición podría ser un tanto materialista como afirma Stephen Green de «Christian Voice», pero ¿como comprobar lo otro? ¿Como comprobar científicamente la existencia de un cielo?. Los católicos dicen que la religión y la ciencia son dos cosas aparte que no tienen por qué contradecirse. Pero no hay explicación de que el cielo exista más que la fe: La fe es, en general, la persuasión mental de que un determinado enunciado es verdadero.

    ¿Qué pasaría si en realidad solo fuéramos lo que percibimos y no hubiera un más allá?. Que en realidad si existiera ese mundo materialista que los críticos cristianos niegan. Tengo 29 años y creo que me sentiría más preocupado por estar cada vez más cerca de la muerte, me preocuparía más por lo que he hecho y por lo que voy a hacer, vaya, por lo terrenal, si es que es lo único que hay. Stephen Hawking es un sabio, eso nadie lo niega, pero yo espero que no esté en lo correcto

  • La Marcha Antigay en Guadalajara

    Muchos de los que ya me han leído en este sitio conocen mi posición frente al aborto y la adopción entre hijos. Pero caray, déjenme hacer números, a la marcha por la paz, fueron 2,000 personas, a la marcha en favor de la vida fueron 5,000, me llama la atención. No estoy en contra de que un grupo de conservadores se manifieste a favor de la vida y de que se reviertan todas las legislaciones que se han hecho en el DF (matrimonio entre homosexuales, aborto, adopción por parte de parejas gay etc…), pero lo que si me impresiona que en mi ciudad les afecte más ver a dos hombres (o mujeres) besuqueándose en la calle, que ver personas ultimadas por culpa del narcotráfico. La marcha que fué lidereada por Norma Edith Martínez Guzmán dobló en cantidad de gente a la lidereada por la maestra Erika Loyo y la FEU.

    Dentro de una democracia, tanto liberales como conservadores tienen derecho a manifestarse. Y creo que nadie debería impedir el libre derecho a estas personas a manifestarse en contra de las reformas que llevaron a cabo en el Distrito Federal. Pero si me preocupan los signos de intolerancia que se muestran en estas marchas hacia los homosexuales (como lo muestra la fotografía principal), lo cual hizo que muchos críticos le llamaran «la marcha antigay«. Podemos debatir sobre el aborto, porque está implicada una vida; podemos debatir sobre la adopción homosexual, porque no hay nada que nos asegure que el hijo vaya a crecer dentro de un ambiente sano (debería en este caso hacerse una seria investigación científica y no dogmática). Pero hablar de no tolerar a los homosexuales per sé, es ya otro tema, y creo que en este caso se estaría tolerando la intolerancia.

    Yo no sé si es natural el ser gay, no se si sea una neurosis o sea parte intrínseca del ser humano (siempre han existido homosexuales). pero es un problema que atañe a terceros, y en una sociedad avanzada, se deben de respetar las decisiones de terceros, valga la redundancia; mientras estas no afecten a otras personas. Igual que el ser gay, tampoco se si la homofobia sea una neurosis o un mal que se deba de tratar psicológicamente, porque me pregunto ¿en que afecta ver a una pareja de gays?. Yo lo admito, que cuando veo una pareja de «locas», como les suelen llamar a los gays que son exhibicionistas, me dan «ñáñaras«, pero sé que no están afectando a nadie, ni creo que su comportamiento esté convirtiendo a todo mundo en gay, lo cual me obliga a no entrometerme y a respetar.

    Así como muchos en las marchas por la paz reclamaban que se estaban integrando células radicales de izquierda (lo cual sucedió en la marcha de Sicilia), yo reclamaría también la integración de mentalidades retrógradas que quieren eliminar a los gays de la faz de la tierra. Lo cual, lamentablemente nunca van a lograr, porque como he comentado, la homosexualidad siempre ha existido y está bien documentado. Está bien que existan conservadores y liberales y debatan sobre el tema, pero es peligroso cuando se traspasa los límites de la tolerancia. Yo he conocido gente gay, y además de caracterizarse por ser gente muy trabajadora, es gente muy creativa, y claramente, tienen buena sensibilidad, habilidades que pueden ser aprovechadas en aras al mejoramiento de la sociedad.

    No puedo estar de acuerdo en muchas cosas de lo que postulan los liberales o de lo que postulan los conservadores, pero para eso creo que existe el debate y el uso de la razón. Es necesario evitar caer en dogmatismos (y hablo para las dos partes), para eso existen la ciencia, la filosofía, la ética y diversos tipos de corrientes que a fin de cuentas sirvan para dignificar al ser humano.

    Les comento que a las 8:00 PM habrá una entrevista en vivo con una especialista en equidad de género en www.arvisaradio.com

  • La cultura del narco.

    Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver la película de Rescatando al Soldado Pérez, que trata sobre un comando de narcotraficantes que va a Irak a rescatar a su hermano que se había enlistado en la armada estadounidense. Los narcotraficantes lo lograron, salieron victoriosos, lograron el rescate y se les dió un merecido reconocimiento en el país, como si los narcos se hubieran convertido en heroes nacionales al lograr una hazaña que ni el mismo ejército mexicano hubiera podido lograr. La película es cómica, da gracia, pero también nos pone a reflexionar, ¿de verdad hay motivos para exhaltar el narcotráfico?. Lo peor de todo es que la película está patrocinada por el gobierno de Coahuila quien seguramente les facilitó instalaciones para el rodaje.

    Ser narcotraficante en México es cada vez algo más heróico. Lo vimos en la película del Infierno de una manera cruda y también en Rescatando al Soldado Perez. En el primer filme la crítica era directa hacia el narcotráfico y exponía lo que se estaba viviendo allá en el norte, el segundo filme no, se vanagloria a los narcotraficantes presentándolos como heroes, como si fueran personas con sentimientos que han ganado legítimamente todas las posesiones que ellos tienen.

    Ser narco está de moda. Las famosas camisas polo que La Barbie tenía en su detención ya se ven entre la gente común y corriente, se venden al por mayor. Se venden como lo afirmaba en su columna del Informador Petersen Farah, rifles de asalto inflables, cuernos de chivo y demás artefactos. Incluso ya existen tiendas donde se venden exclusivamente accesorios relacionados con el narcotráfico. ¿Qué es lo que está pasando para que la sociedad en lugar de criticar este fenómeno, exhalte al narcotráfico y lo vea como algo positivo?.

    Ya hemos mencionado aquí anteriormente por qué el narcotráfico crece en desproporcional medida: Falta de oportunidades en el empleo formal, reconocimiento, falta de valores, materialismo etc… Pero también los narcotraficantes se han encargado de exhibirse como heroes, conformaron un estado dentro del estado y ahora construyen escuelas, caminos, todo lo necesario para que una sociedad funcione y listo, la sociedad queda contenta con el trabajo que ha hecho el narcotráfico.

    Muchos se han equivocado al ver la guerra contra el narco como la «Guerra de Calderón«. Felipe Calderón ha emprendido una batalla por cierto mal planeada, y posiblemente atacando con fuerza algunos cárteles mientras es displicente con otros como es el cartel del Chapo Guzmán. Y todos estamos en nuestro derecho de criticar al presidente por las formas en que ha tomado las acciones, pero no en el fondo. El narcotráfico es indeseable en México y parece que un gran sector de la sociedad no lo entiende. Es tan intolerable el clima de violencia que ya muchos están pidiendo que se pacte y negocie con el narcotráfico, o que se legalicen las drogas. Es cierto, el presidente pudo haberse equivocado al meterse a esta guerra frontalmente, pero ya que la desató no se puede hacer para atrás.

    Parte de la estrategia del combate al narcotráfico es precisamente, acabar con la cultura del narco. Acabar con las razones que hacen que la sociedad exhalte de tal manera a los narcotraficantes, dejarlos de ver como heroes y verlos como lo que en realidad son: una escoria social indeseable. Mientras no cambiemos esa percepción, la guerra contra el narcotráfico estará perdida.

     

  • El estado laico

    Ahora resulta que me encuentro con la noticia de que Felipe Calderón va a ir a visitar Roma para asistir a la beatificación de Juan Pablo II. En las redes sociales y en el Internet en general las reacciones no se hicieron esperar (sobre todo los de los «jacobinos wannabes»), que si se está trasgrediendo el estado laico, que que tiene que hacer el mandatario en Roma en lugar de ponerse a trabajar acá en México. Que si el estado no debería de tener nexos con la Iglesia y la separación debería ser total.

    Yo estoy a favor del estado laico, pero creo que a veces se cae en exageraciones burdas y es donde ya no me gusta como se manejan las cosas. Para empezar, ¿que tiene de malo que el presidente asista a la beatificación histórica de uno de los papas más importantes de la historia?. México es un país compuesto por más de 80 millones de católicos (que yo se, cada vez son menos, es cierto) los cuales admiran (entre los que yo me incluyo) al Papa Juan Pablo II. Transgredir el estado laico sería dejar que la Iglesia metiera sus narices en asuntos de importancia nacional, que impusiera sus creencias en la constitución y en la ley. Pero hacer un viaje para conmemorar a uno de los papados más importantes de la historia ¿donde le veo lo malo?, personalmente, yo no se lo veo en ningún lado.

    Cuando la Iglesia metía sus narices en el quehacer del país alla antes de la guerra de Reforma, las cosas no iban bien. La iglesia se comportaba como una minita de oro a la cual se debía de cuidar y proteger, y no estaba preocupada en lo más mínimo en la alfabetización de la población. Utilizaba como pretexto la religión para tener a la población controlada, lo cual se derivó en un país anacrónico que avanzaba como cangrejo. Y esa fué una de las razones por las cuales los Estados Unidos comenzaron a avanzar más rápido que nosotros, porque las iglesias protestantes si fomentaban la lectura como una forma de que la gente se acercara más a Dios, mientras que para la Iglesia Católica lo mejor era mantenerlos en la ignorancia. Lo cual, naturalmente ocasionó un rezago que estamos pagando hasta ahora.

    Si lo vemos por ese lado, vemos que la imposición del estado laico fué buena. Además de todo lo mencionado, porque a la gente se le daba la libertad de profesar la religión que se le viniera en gana. Gracias al estado laico comenzaron las campañas de alfabetización por parte del estado y se eliminaron un sinnúmero de tabúes que existían en la sociedad, que en aras del conservadurismo no progresaba. La labor de gente como Juárez u Ocampo es reconocible y a pesar del radicalismo de algunos liberales, lograron aquello que no había logrado el catolicismo en 50 años de México independiente, el progreso de la nación (que luego se haya truncado eso ya es otra cosa, y eso es debido a que el estado se equivocó al querer tomar equivocadamente la posición que tenía la Iglesia dentro de la sociedad).

    Los conservadores creyeron que con el estado laico la sociedad se iba a depravar (¿Les suena conocido?) Que la gente iba a perder el rumbo bajo las influencias masónicas y quien sabe cuantas cosas más. Es cierto, los masones metieron las manos, pero las cosas no fueron así como los conservadores lo predijeron. La sociedad a inicios del siglo XX no era más depravada que la de la mitad del siglo XIX, por el contrario, más bien me atrevo a decir que no tenía tantos prejuicios como la sociedad del México naciente. Enrique Krauze en su libro De Heroes y Mitos hace una muy buena argumentación sobre lo que los liberales y los conservadores pensaban sobre lo que podría ocurrir con el estado laico.

    Una cosa es que la Iglesia quiera meter sus narices como ya lo hizo equivocadamente en el siglo XIX, pero otra cosa es que por cuestiones diplomáticas el Presidente acuda a la beatificación del papa ¿nos llevará eso hacia el estado anacrónico prerreformista?. No lo creo. Y no creo que el tener nexos con el vaticano sea malo, por el contrario. Si se dice que estamos en democracia, la religión también tendría derecho a participar en ella.