Categoría: temas polémicos

  • La reforma laboral

    La reforma laboral

    Empiezo diciendo y recalcando. Las «reformas que México necesita» no son la panacea como lo quieren vender. Para que el país salga adelante se necesita una buena estrategia, la cual ningún gobierno ha tomado en cuenta. Incluso, ninguno de los candidatos en las pasadas elecciones a mi juicio tenía las propuestas indicadas para sacar a México del bache. Pero aún así creo que la reforma laboral es más buena que mala y voy a explicar por qué.

    Sí a la reforma laboral

    Primero, ni todos los empresarios son malos, ni todos los empleados son santos. Yo duré 6 años como empleado en varias empresas y créanme que hay de todo. Desde empresarios explotadores, hasta empleados flojos. Así como hay buenos empresarios y buenos empleados. A veces también uno debe de ponerse en los zapatos de los empresarios, y muchas veces no es que quieran explotar al empleado, sino es que no pueden ofrecer algo mejor, porque ellos mismos a veces también están estresados porque las cuentas no son suficientes. Una vez un amigo me contrató de medio tiempo en su empresa, no me pagaban mal, pero luego me tuvieron que despedir porque los gastos se les apretaron y no podían ya pagarme. En ese trabajo no hubo contrato de por medio dado que era temporal (yo lo tomé así porque necesitaba financiarme un tiempo mientras crecía mi negocio), y si no tuviera de otra más que contratarme «como se debe», no lo hubiera podido hacer.

    Igualmente me ha tocado ver empleados tremendamente flojos, y créanme que muchos. En mi último empleo, cuando mi jefe se iba, los vendedores dejaban de trabajar y se metían al sitio web de hazmeelchingadofavor.com a perder el tiempo y aún así tenían problemas para despedirlos. Igual también me ha tocado encontrar empresarios abusivos que buscan evitar liquidar a empleados arguyendo a peripecias legales. El ser empresario, empleado o lo que sea no habla de la ética o la moral de dicha persona.

    El sistema laboral que tenemos es tremendamente rígido. Alguna vez funcionó, y no por nada se mantuvo tantos años. Pero la dinámica cambia a través de los años. Con las mismas leyes la misma dinámica ha cambiado, con las mismas leyes ya no podemos pensar en hacer carrera en una empresa y vivir ahí para siempre, con las mismas leyes hay más rotación de empleados. Si tantos empresarios quieren empleados sin contrato no es porque necesariamente sean abusivos, sino porque no pueden de otra forma. Si la dinámica dice que hay que apuntar hacia otro lado, hay que ir para allá. Tan necesario es que una parte de las izquierdas en México la está apoyando. No niego que haya puntos debatibles y discutibles, pero en general creo que es necesario.

    Cierto también es que en México la cultura empresarial adolece de falta de empatía con los empleados, y eso es malo porque afecta su productividad. No es «de a gratis» que muchas veces las empresas extranjeras, que reciben incentivos fiscales para invertir en el país, otorguen prestaciones superiores a las de ley cuando las empresas mexicanas casi no lo hacen. Incluso la reforma laboral paradójicamente podría ayudar en esto. Debido al nuevo esquema, los empleados tendrán que ser productivos para conservar su trabajo, se podría incrementar la productividad, pero entonces las empresas se darán cuenta que para mantener productiva a su plantilla tendrán que tratarla bien. Porque así como tienen mayor facilidad para despedir empleados, también habla mayor facilidad para contratar, y por lo tanto estos tendrán mayor facilidad para buscar trabajo en otro lado. Por eso, esas empresas extranjeras que son originarias de países con sistemas laborales mucho más flexibles, a veces terminan otorgando más prestaciones por su cuenta. Pongo un ejemplo, en Jalisco, los medios de comunicación pagan muy poco a sus reporteros. Ganan mucho menos que en Costa Rica por citar un ejemplo, y sí, también los diarios de izquierda, como La Jornada, son «negreros» con sus empleados.

    A Canadá se le reconoce por su seguridad social, pero en este país las leyes laborales son más flexibles y es más fácil despedir gente. El gobierno mediante los impuestos (que son más altos que México) pueden proveer un sistema social más efectivo que lo que proveen las leyes laborales en nuestro país. El futurólogo Alvin Toffler lo decía, en el futuro habrá una mayor flexibilidad, los ciudadanos cambiarán constantemente de empleo como si fuera algo de lo más normal. Incluso muchos de ellos terminarán trabajando desde su casa o como freelancers. Esta tendencia la estamos viendo.

    Por ejemplo, la reforma habla de empleos bajo modalidad de prueba. Esto me parece muy bien porque quienes tendrán la planta serán aquellos empleados que sean productivos. Si eres una persona que se esfuerza este apartado no debería por qué preocuparte. En esta cuestión habrá una estricta regulación para proteger al trabajador y no permitir que esta figura pueda ser utilizada como un abuso en pro de los empresarios.

    Se habla del pago por hora. Esto lo veo útil para trabajos de medio tiempo donde antes no podía haber contrato de por medio. Aunque hay que recordar que trabajar más horas no significa de ninguna manera, sobre todo en un país como México donde se trabaja más que en otros países, pero se produce menos.

    La reforma laboral fue adecuada para la sociedad industrial, alienada y estandarizada. Donde suena el timbre, los trabajadores hacen fila, entran y salen en un horario fijo. Ahora hay que buscar nuevos métodos. Sí nos podríamos rasgar las vestiduras si se fuera a eliminar todo aquello que forma parte del estado de bienestar (jubilaciones, IMSS), pero no será así. Creo que también más que promover empleados, hay que generar mexicanos emprendedores. Se dice que México producirá muchos líderes, y creo que estos podrían desempeñarse mejor manejando sus propios negocios que estando sentados dentro de un cubículo.

    Y me pregunto. Dentro de todas las reformas que «México necesita». ¿Dónde está la reforma educativa?

  • All we watch is Tele Ga Ga

    All we watch is Tele Ga Ga

    All we watch is Tele Ga Ga, Ciro Blah Blah, Tele what’s new, Tele, some party stills pays you

    All we watch is Tele Ga Ga

    Arguyen, los que tratan de defender a Televisa, que los medios de comunicación tienen derecho a tener una línea política. Es cierto, nada más que hay una pequeña diferencia entre ser afín a un partido político o candidato, a trabajar para este, lo que representa, y tener intereses metidos de por medio. No es que sea malo escuchar voces como las de Carlos Marín, Loret de Mola, Ricardo Alemán. La diferencia estriba en que un periodista puede hablar por convicción, o más bien lo hacen porque les pagan para hablar de cierta forma (al menos así es en el caso de los primeros dos). Cierto que no se termina de asimilar que un estado que aspira a ser democrático (no puedo usar la palabra democracia para describir a México), necesita tener voces diferentes. No lo entienden ni el PRI, ni las televisoras, y en cierta medida ni el #YoSoy132 que argumentan que los medios deben de ser «totalmente objetivos» cuando el ser humano es naturalmente un animal político, como diría Aristóteles. Cuando más bien a lo que se debe aspirar es a tener diferentes medios con diferentes líneas para que así, el televidente pueda comparar y sacar sus propias conclusiones.

    Me sigue llamando la atención el grado de enajenación de un sector de la población (minoritario pero suficiente para determinar una elección) ante un político. Sí, ante un político. Ciertamente Obama fue presentado como una celebridad pero al final del día, la gente votaba por el por asuntos políticos, querían el cambio, el «yes we can». En México, con el presidente electo, ni eso sucede. Generalmente para que un artista cause tanto furor ante el público, o debe tener demasiado talento, debe tener una personalidad demasiado imponente (como si se tratara de un Freddie Mercury), o debe de ser producto de una campaña mediática, donde las personas receptoras tienen el insuficiente criterio como para enfanatizarse. Peña Nieto ni tiene demasiado talento, ni es Freddie Mercury, entonces entra dentro de la tercera opción. Personas me han comentado que la gente no es pendeja (literalmente, con esas palabras), y saben las decisiones que toman. Pues, diré, diré. Que cuando la gente no tiene el suficiente criterio o preparación, puede ser fácilmente manipulada tan solo por el hecho de estar frente a una pantalla.

    Lo que más me preocupa, es que si ven a estas jovencitas. Muchas de ellas seguramente tienen al alcance otros medios de comunicación (Internet, TV de paga). Las herramientas las tienen a la mano, pero no saben como usarlas. Esto me lleva a pensar que no solo se necesita más pluralidad en los medios de información, sino algo más. Y aquí creo que entra la educación, tanto de parte de las instituciones, como de los padres. Una persona menos educada es más propensa a ser enajenada. Una persona con menos educación seguramente se involucrará menos en la política, porque lo verá como algo más complicado (a menos, que ocurra lo que ocurrió con la campaña del copetón). Porque para entender la política, entender lo que necesita el país, se necesita preparación. Una persona sin educación tratando de analizar la política, es como una persona abriendo un libro alemán, cuya lengua desconoce. Una persona no preparada no sabe a ciencia cierta la distinción entre términos «derecha», «izquierda», y menos si le hablas de términos como «socialdemocracia» «neoliberalismo» «libertarismo», y demás términos políticos.

    Un taxista, tratando de analizar la política del país con muy limitadas capacidades para hacerlo, me comentaba que los partidos se deberían de unir y no deberían tener diferencias. En mi cabeza dije, este tipo está en el error. La única coincidencia a la que estarían obligados los partidos es a buscar el mejoramiento del país (lo malo es que esa coincidencia no la tiene la partidocracia, y si tienen coincidencias en cosas que tienen que ver con el poder). De ahí en más podrían (y deberían) haber las suficientes diferencias. Y es claro, que este argumento lo hace una persona que no conoce las diversas corrientes de la política, necesarias en un estado, dado que no existe una verdad absoluta. La tele no les dice que existen esas diferencias (apenas mencionan los términos), les dicen que se deben alinear al presidente electo, minimizarán sus errores y agrandecerán sus aciertos. Incluso la evaluación del trabajo de los políticos, estará influenciada en gran medida, por el influjo de los medios.

    Claro que los medios influyen sobre la gente. Existen personas que incluso repiten los patrones de las telenovelas en su vida diaria. Negar que exista algún tipo de manipulación, es negar la historia de la humanidad. Cierto que Televisa no determina las acciones de todos los ciudadanos, ni el voto de ni siquiera de la mitad de ellos. Pero no se necesita ni siquiera la mitad, ni un tercio, para poder determinar una elección. Con que lo haga sobre, un 5% o un 10%, con eso es suficiente. Y muchos me traerán a colación este diario de izquierda que llega a veces (muchas veces) al dogmatismo, La Jornada. Pero la lógica es sencilla. La gente va por La Jornada. Televisa va hacia la gente. La gente lee y cree lo que dice La Jornada porque ha elegido creerles. Con Televisa es lo opuesto, ellos llegan a la gente y les dicen que pensar. La Jornada no existiría si no hubiera gente que los busque. Televisa solo necesita «ciudadanos» con un televisor y lo demás llega por añadidura.

    All we watch is Tele Ga Ga. La televisión se alimenta de la ignorancia de la gente. La gente tiene parte, por supuesto de la responsabilidad, porque ante un espíritu mediocre, hace que sea más rentable el modelo de negocio de las televisoras. Es un círculo vicioso donde la gente pide programación chatarra, y las televisoras dan contenido todavía más chatarra metiendo a las personas en un círculo vicioso de la ignorancia. All we watch is Tele Ga Ga. Ante la pereza de buscar información en otros lados (falta de preparación intelectual y pereza mental) termina viendo «lo de siempre». La gente no está preparada para analizar la política, y como no lo está, se cansa, pero termina expuesto ante lo primero que ve, y eso es Televisa.

  • Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Ser libre e independiente implica que recibirás, sí o sí, juicios hacia tu persona y tus acciones. Los timoratos no son tan juzgados por el simple hecho de que se someten hacia los demás.

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Vida solo tenemos una, y a veces me llama la atención como la gente la termina desperdiciando porque sus miedos se imponen. Gente que se somete a lo que otros dicen, que está pendiente del qué dirán, donde lo que vaya a pensar el otro pesa mucho más de lo que quiere uno y lo peor es que incluso las consecuencias que acarrea obrar por uno mismo muchas veces ni siquiera son las que esperaban. Hace no mucho tenía gente muy cercana a mí, de la cual yo intuía que esperaran que tomara una decisión, pero mis principios y creencias me decían que debía ir por otro camino y decidí hacerme caso a mí mismo. No solo hice lo correcto, sino que no existió ningún problema con aquellas personas que esperaban que obrara de otra forma. Si hubiera tomado mi decisión buscando quedar bien, no hubiera hecho lo que yo habría querido.

    En la vida hay que tomar decisiones, y muchas de esas decisiones traen consecuencias y por lo tanto hay que asumirlas. El problema es que solo tenemos una oportunidad de vivir, y si pensamos en vivir para los demás, al morir no habremos dejado ningún legado, y ni siquiera podemos contar con que esas personas estén en nuestro lecho de muerte. Bajo esta dependencia del que dirán existen personas que ya han dejado ser jóvenes y ni siquiera han tenido alguna relación sentimental, gente que tiene una carrera profesional la cual le disgusta. La gente que no se atreve a vivir vive en disgusto consigo misma, y más a disgusto cuando se encuentra aferrada a las demás personas, como en una especie de codependencia. ¿Y que va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir mi pareja? ¿Qué va a decir la sociedad?

    Muchas de estas personas apelan a la máxima «como te ven te tratan», y lo cual si aplica, pero les termina funcionando a la inversa. Porque los demás se dan cuenta de su búsqueda afectiva sin importar si se denigran, porque tienen una baja autoestima. Algo importante en la vida y que es parte de las necesidades de los humanos, es la autorrealización. Una persona timorata, que depende de la voluntad de otros, nunca, pero nunca, se va a autorrealizar y nadie se va a acordar de ella. Así de simple y contundente.

    En la vida siempre te van a criticar, te van a juzgar, ¿y?. Si uno obra bien, los juicios de los demás no  tendrían que afectar. Aquellos constructivos claro que pueden servir, los destructivos uno se los puede pasar por el arco del triunfo. Cada quien tiene una cosmovisión, una forma de interpretar la vida y las circunstancias. Y lamentablemente todos tienen cosmovisiones diferentes. Le decía a una amiga que me expresó su molestia por el repudio generalizado hacia el presidente electo, yo le respondí. -En la vida mucha gente va diferir contigo, y no solo en tu posición política, también habrá quien le vaya al América y tu a las Chivas, habrá quien sea agnóstico mientras tu eres católica-. Es que así es, la democracia a la que muchos aspiramos, la deseamos porque propicia un ambiente donde nosotros los humanos podemos tener la libertad de elegir. En un ideal democrático, no hay una doctrina que nos imponga una cosmovisión.

    Un timorato, temeroso de los demás y de las circunstancias se rebaja de su calidad de ser humano, porque no ejerce su «humanidad», no actúa conforme a lo que los seres humanos hemos sido llamados. Una persona que piensa por sí misma y actúa en su consecuencia, en cambio, sí que la ejerce. Quien es libre y toma sus decisiones es mucho más admirado que por aquellos que son timoratos, borregos o acarreados. Y curiosamente estos últimos viven más en búsqueda de la admiración que obtiene la gente que no se preocupa tanto por eso.

  • ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    El exceso de espectaculares y el derribe de árboles para su mejor efectividad no son un ejemplo de una economía dinámica, son más bien ejemplo de una sociedad bananera.

    ¿Por qué no derrumbamos espectaculares para que se vean los árboles?

    Pareciera que para muchos empresarios (relacionados muchos con los anuncios publicitarios), la ecología es algo que no existe. Naturalmente en su visión librecambista, donde lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, si un árbol estorba a la visibilidad de un espectacular, o al letrero de un Oxxo, entonces hay que derribarlo. Porque hay que darle prioridad al «desarrollo económico» sobre el balance armónico de la naturaleza (que no genera ingresos). De por sí, el exceso de espectaculares en las ciudades hace ruido, genera contaminación visual. Ahora el que derriben árboles para que estos se vean, la verdad que representa un descaro. Seguramente este tipo de empresarios se justificarán diciendo que quienes los que los critican son «ecologistas radicales, opositodos, ecomarxistas rojillos comunistoides totalitarios, y que se pongan a trabajar».

    Pero es que bajo esta forma de pensamiento donde se privilegia a la economía sobre la armonía, es que se ha logrado que nuestro entorno se desgaste. Lo peor es que para el asunto de los espectaculares existen alternativas, una campaña publicitaria creativa puede no solo generar más posicionamiento de marca en las empresas, sino puede conjugarse con el respeto a la naturaleza y al medio ambiente. En México existe la falsa creencia de que por más se exponga una marca, más posicionamiento y por ende mayores ventas generará, persiste la falsa creencia de la cantidad sobre la calidad, lo vemos en los espectaculares colocados en las avenidas, en los uniformes de futbol llenos de publicidad tal cual Sección Amarilla. Quienes hayan viajado a Estados Unidos (y lo pongo como ejemplo por ser la meca del capitalismo), se darán cuenta que no existe tanta saturación publicitaria. Incluso en lugares donde esta abunda por la naturaleza del lugar (Times Square por ejemplo), podrán ver que esta, está colocada de una manera en que no contamine tanto la mente de quienes la ven.

    Si nos vamos a lugares como Europa veremos una mayor restricción de este tipo de anuncios. En España se prohibieron los espectaculares en las carreteras, solo permitiéndose el famoso toro de Osborne (anuncios que también existen en las carreteras mexicanas) por considerarlo emblemático. Pero parece que mientras los otros países buscan una mayor armonía respetando su entorno y medio ambiente, en México damos pasos para atrás. Si en un tramo de un kilómetro hay tres espectaculares, la marca anunciada en cada uno de ellos tendrá menos posicionamiento que una sola marca anunciada en un espectacular en dicho tramo. Eduardo Muñoz Díaz, representante legal de la asociación civil Empresarios en Publicidad Exterior, afirmó que lograron «bajar» 300 espectaculares porque convencieron a los empresarios de que entre menos anuncios hubiera, más se valuarían sus marcas. Pero para otros, tanta es su ansia por ser vistos, que los árboles son vistos como enemigos, los cuales se deben derribar en aras del posicionamiento de marca y el «buen comercio».

    Estas empresas publicitarias como Vendor o Expo Graphics, buscan que ningún objeto estorbe la visibilidad de sus espectaculares, para poder valuar bien la renta de sus espacios a las empresas, porque por más visible es el anuncio, más posicionamiento genera y por lo tanto debe de ser más caro. Por esta razón también estas empresas se pelean los mejores lugares, sin importar la contaminación visual que estos generan, sin importar si estos arruinan la visibilidad de la ciudad, y sin importar si con esto se atente a la naturaleza, la cual no genera utilidades a las empresas.

    Por eso sería mejor idea derrumbar los espectaculares para que se vean los árboles. Que las empresas busquen alternativas más modernas y más frescas para anunciarse. Es importante el involucramiento de la ciudadanía, porque de esta manera, las empresas que sean cómplices de estos ecocidios serán señaladas, como lo hicieron varias organizaciones civiles en Guadalajara, después de que estas empresas fueran parte de la tala inmoderada de árboles, y quienes se posicionaron ante este penoso evento. El resultado fue que estas empresas quedaron exhibidas ante la opinión pública, y por lo pronto los anunciantes están pidiendo una explicación a los dueños de los espectaculares, dado que esta exhibición puede perjudicar su marca.

  • ¿De la olimpiada a la decadencia?

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Así se encuentra la alberca olímpica de Atenas a 8 años de haber organizado las olimpiadas

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Muchas ciudades del mundo sueñan con hacer una olimpiada, acá en Guadalajara, cuando el «gober piadoso» Emilio González Márquez prometió unas olimpiadas para Guadalajara, el estadio Omnilife donde se llevaron a cabo los Juegos Panamericanos el año pasado, se vino literalmente abajo. Es que una olimpiada tiene un gran significado para la ciudad que la organiza, pero a veces, termina siendo contraproducente organizarlas, porque una olimpiada a veces no solo no ayuda a que una ciudad crezca, sino todo lo contrario.

    Las olimpiadas muchas veces son dadas, o bien a ciudades cuyos países están consolidados, o a países que van en camino al desarrollo o al progreso. En el primer caso podemos mencionar a Londres, a Sidney o a Atlanta (horribles aquellas olimpiadas), en el segundo caso  tenemos a Seul, Beijing, a Río de Janeiro y a la Ciudad de México. En el caso de Brasil y México, dada su economía prometedora, se les otorgó tanto las olimpiadas como el mundial a dos años de distancia. Tenemos un tercer caso donde las olimpiadas se le otorga a una ciudad por lo que aquella simboliza, como fue el caso de Atenas.

    En los tres casos tenemos ejemplos donde la debacle (económica o total) de una nación se gestó después de haber organizado unas olimpiadas. En el primer caso Londres es un ejemplo, y es que sucede que la economía estaba bien en Europa cuando ganaron la sede, pero al momento de organizar dicho evento se vivía una dura crisis económica, que ni siquiera los empleos temporales que genera el evento subsanaron el problema que viven. A pesar de que no tiraron la casa por la ventana y organizaron unos juegos austeros, la realidad es cruda. Gran Bretaña pagará las olimpiadas con ajustes y austeridad en los próximos 10 años.

    El segundo caso es más llamativo. No incluiría a Beijing, porque China, es China. Pero si podríamos incluir a México. El modelo de sustitución de importaciones que había sido todo un éxito en las últimas décadas al punto que los chinos, sí, los chinos, vinieron a ver «como le hacíamos»; empezó a mostrar signos de deterioro justo en la época en que México organizó ambos eventos. Ni que decir del asunto social donde la Masacre de Tlatelolco ordenada por Díaz Ordaz fue llevada a cabo solo 10 días antes de la inaguración de los Juegos Olímpicos. La razón por la cual a México le dieron los eventos, de diluyó; vinieron los gobiernos de Echeverría, López Portillo, y los contemporaneos que tumbaron literalmente la economía del país. De Brasil se hablan muchas cosas buenas, pero algunos ven con un poco de temor la organización de las olimpiadas y el mundial, por el impacto que pueda tener sobre la economía, y también por el ambiente económico mundial que se respira.

    El tercer caso, y el más doloroso, es Atenas. Las olimpiadas fueron un factor directo para que Grecia se viniera abajo en su economía. No estaban preparados económicamente para organizar unas olimpiadas, quisieron tomar el riesgo y se postularon con el argumento de que en esta ciudad se organizaron los primeros juegos. Ahora Grecia es el país que más sufre en Europa, cuya inclusión en la eurozona se tambalea, y donde han tenido que deponer presidentes y llamar a elecciones extraordinarias para buscar a personas que puedan con el difícil paquete.

    Para contender en unas olimpiadas no solo es necesario tener la capacidad en infraestructura de hacerlo, sino tener la capacidad económica. Porque muchos países sin dichas capacidades podrían endeudarse y tirar la casa por la ventana para hacer unas olimpiadas decentes, pero esto a costa de su economía. Muchas veces el endeudamiento termina siendo más grande que los ingresos generados por el posicionamiento de la ciudad, y es que muchos todavía ven la organización de unos juegos olímpicos como un orgullo y no como algo que pueda beneficiar a una entidad.

     

  • La caída de las televisoras

    La caída de las televisoras

    La caída de las televisoras

    Todos sabemos que las olimpiadas y los mundiales son de los eventos donde las carteras de las televisoras se abren para recibir un buen fajo de billetes por parte de los anunciantes. Y es que las televisoras tienen que invertir primero en la compra de los derechos (que cuesta un ojo de la cara) y también deben invertir en la cuestión de logística, tecnología, instalar un set en el centro de comunicación (o como se llame) en la sede del evento. Por eso es que las cosas deben de salir bien, deben de llenar todo lo que puedan de publicidad. Engañar a la gente con la existencia de espectaculares de Marinela en las zonas más importantes de Londres (que a toda luces se nota el uso de computadoras para hacer eso). Necesitan sacar todo el provecho, porque para ellos no existe eso del espíritu olímpico, existe el billete.

    Parece que esta vez no será así, y este fracaso televisivo en el rating, podría ser un síntoma de la caída de las televisoras. Por un ejemplo, Televisa esperaba a 20 millones de personas viendo la inauguración de los Juegos Olímpicos en su señal, pues resulta que fueron 12 millones nada más (casi la mitad); y los programas que se encargan de recopilar los mejores momentos de las olimpiadas como La Jugada Olímpica de Televisa y Pasión Olímpica de TV Azteca (vean la gran creatividad para nombrar a sus programas) tuvieron un rating de 6.6 y 2.8 puntos respectivamente. Por ejemplo, ¿Se acuerdan de la polémica del primer debate presidencial que no sería transmitido por los canales principales?, el debate tuvo un rating de 10.4, el partido de futbol que lo opacaría tuvo 9 y el programa Pequeños Gigantes 17 puntos. Como verán, pues el rating de estos programas olímpicos, no tuvieron nada. Esta es una caída estrepitosa ¿Y por qué es?

    Las televisoras están pagando sus errores. Una de las causas a mi gusto es cada vez el más bajo análisis dentro de estos programas deportivos, los contenidos son un insulto para aquellos televidentes que quieren seguir los juegos, por ejemplo, en TV Azteca algunos conductores de estos programas, ni siquiera son conductores de deportes. Si comparo los clásicos programas de «Los Protagonistas» de José Ramón Fernández con estas cosas, pues la verdad mejor paso sin ver. El argumento de quienes dieron la noticia donde afirman que los televidentes prefirieron ver la televisión de paga si aplica, pero solo en parte. Además no solo fue la señal de paga, sino también Terra que transmite los juegos por Internet (con ciertas fallas en el streaming, pero que resulta mucho más cómodo para aquellas personas que tienen que trabajar). Las televisoras siguen empecinadas en mostrar contenido cada vez más pobre, y es que la sociedad más informada se va alejando más de ellos, y su mercado se reduce a los sectores más desinformados (que conforme estos se vayan informando y teniendo a la mano más opciones, los irán dejando). No es causalidad que Roberto Gómez Junco, a mi parecer uno de los pocos (o el único) que vertía comentarios interesantes decidió presentarle a Televisa su renuncia en medio de los Juegos Olímpicos.

    Creo que esta no es la única razón. Seguramente todo el proceso electoral empañó (con justa razón) la imagen de las televisoras, sobre todo de Televisa, quien ya había hablado de ciertas pérdidas económicas. La imagen de estas empresas seguramente se mermó, más si las cifras del ex canciller Jorge Castañeda donde afirma que el 50% de los mexicanos cuestiona la legitimidad de las elecciones son ciertas (cifras conservadoras a mi parecer). Las manifestaciones, el #YoSoy132, el aberrante sesgo de programas como Tercer Grado que tenía niveles importantes de rating, ya sea porque muchos televidentes lo sintonizaban para burlarse de los «periodistas» o apreciar su cinismo, o bien, ver como se acababan a los candidatos de la oposición (AMLO y Josefina); y muchas otras razones perjudicaron la imagen de esta empresa. Faltaría ver como afecta este «quemón» al Teletón por un ejemplo, campaña directamente relacionada con televisa por el inconsciente colectivo mexicano.

    Lo cierto es que el manejo de la información poco a poco cambia. Cada vez menos gente se postra ante un televisor para que le den toda la información peladita y en la boca: Ahora la gente poco a poco se va acostumbrando a buscar información por sí misma, y en el caso de las olimpiadas algunos sintonizan las televisoras para ver algunos juegos, pero nada más, no esperan que los conductores les digan «todo lo que pasó». Este modelo televisivo poco a poco dejará de ser negocio, y la situación es que por razones que ya conocemos, preferirían en degradar sus contenidos para enfocarse en el sector con menos preparación, que mejorarlos para satisfacer las necesidades de una sociedad más preparada.

     

  • El quinto poder

    El quinto poder

    El quinto poder¿Por qué el video realizado por el PRI contando su versión sobre la visita realizada por Enrique Peña Nieto a la Ibero causó tanto revuelo? Porque los videos difundidos por los mismos estudiantes, en el momento en que estaban ocurriendo, sumados a los comentarios que dominaban los trending topics en Twitter, habían mostrado una realidad distinta, y de esta forma, el video representaba el colmo del cinismo; la prueba descarada de la forma como pretenden engañar a la sociedad, la cual jamás hubiera podido ser desenmascarada sin la acción de las redes sociales.

    Hubo un momento en el que los medios masivos de comunicación tenían el poder de poner o quitar a los políticos de las preferencias de la población. Michael Moore y Al Gore expusieron la influencia que tuvieron los mismos en las elecciones de 2000, sugiriendo que hubo fraude en éstas, pero que fue disimulado por la forma en que los noticieros mostraron la información. En pocas palabras: si todos los medios lo decían, entonces tenía que ser verdad, ¿cierto?

    Desgraciadamente, la poderosa influencia que representan los medios de comunicación ha sido aprovechada por los grupos políticos para dirigir la opinión de la ciudadanía a su favor, o en contra de algún personaje en especial. Recordemos la campaña de 2006 en contra de Andrés Manuel López Obrador, que lo presentaba como “un peligro para México”; actualmente, todavía hay quienes le niegan su voto utilizando esa misma frase. No cabe duda de que, hasta la década pasada, los trending topics eran impuestos por los medios informativos. Hasta la década pasada.

    La descentralización de la información y las opiniones, que ha sido posible gracias a las redes sociales, ha cambiado esa tendencia. Sitios electrónicos como Facebook, Twitter o YouTube, se han convertido en verdaderos foros de difusión, discusión y organización. Mayoritariamente, la gente joven ha utilizado este novedoso medio para inconformarse e incluso levantarse en contra de poderosos y estoicos regímenes como el de Egipto, el cual cayó hace poco más de un año gracias a un movimiento que surgió en una página de Facebook. Durante la primavera árabe, la gente logró comunicarle al mundo lo que estaba ocurriendo mediante el internet, posteando en su estado, twiteando, subiendo fotos y videos, dando a conocer al mundo lo que muchos corresponsales de noticias no pudieron, incluso a pesar del cerco electrónico que se impuso a su alrededor: su propio punto de vista, libre de intereses comerciales, de lo que estaban viviendo.

    Es esto lo que ofrecen las redes sociales, la posibilidad de que las personas compartan su realidad con otras, eludiendo así el sesgo informativo de algunos medios masivos de comunicación, que permiten que un lado de la realidad permanezca invisible, oscura o desprestigiada. Informándose y –por qué no– desinformándose según sus propias vivencias, opiniones y ocurrencias, así como también organizándose y convocándose para manifestaciones masivas como las que hemos atestiguado en el mundo entero.

    No es casualidad que haya sido después de la primavera árabe, el movimiento de los indignados y los de Occupy, de Anonymous y Wikileaks, que se hayan presentado iniciativas en los Congresos de diferentes países –siendo las más reconocidas las de Estados Unidos– para controlar el internet y ser capaces de investigar y censurar a ectivistas (activistas electrónicos). Propuestas como CISPA, SOPA y PIPA de repente se convirtieron en una prioridad para legisladores en todo el mundo occidentalizado, que tuvo que utilizar excusas legalistas, como los derechos de autor, para controlar un medio sin incurrir en violaciones a la libertad de expresión. Con esto no quiero decir que esté a favor de la piratería, sólo que considero extraño que repentinamente el interés por evitarla se haya hecho tan urgente, mientras el mundo vive una revolución social con la red como punto focal.

    México se sumó recientemente a esta revolución, la cual no acaba de tomar una forma definida en el contexto político del país. Fue en un principio en contra de Enrique Peña Nieto, y quiso ser utilizada por intereses políticos sin mucho éxito, y aunque es innegable que la mayoría de los que se han manifestado a favor del movimiento #YoSoy132 han mostrado una simpatía por López Obrador, no pareciera ser la promoción de su imagen su principal objetivo, sino la transparencia en el manejo político de México, y en los medios masivos de comunicación.

    La juventud del país parece haber explotado de pronto con este movimiento, haciéndose presente para reclamar su derecho a un futuro posible, para exigir la devolución de la soberanía al pueblo de mano de los poderosos, para indignarse ante el engaño de las televisoras, tan burdo que resulta ofensivo. Los y las jóvenes mexicanas nos han sorprendido con su fuerza y su interés por el acontecer del país, demostrándonos que el cuarto poder, representado por los medios de comunicación, ha sido complementado por el que recién se denomina el quinto poder, el de las redes sociales, que se ha constituido en un canal que permite la objetivización de la información, facilitando que la gente pueda tener a la mano diferentes versiones de lo ocurrido para ayudarse a formar un criterio, haciendo difícil que algunos medios que acostumbran vender su línea editorial triunfen en su intención de engañar a la sociedad.

  • La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada díaYo declarado líder de la organización secreta «anticopetes», no tengo otra que decir que a pesar de mi mala percepción del Televifrankestein, la guerra sucia con la que el PAN trata de desprestigiar a Peña Nieto me parece algo deleznable, y sobre todo, una muestra de que el PAN no tiene mucho que ofrecer. En el 2006 les funcionó, ante un candidato mediocre (que se convirtió en un presidente mediocre), la guerra sucia era la opción para tumbar a López Obrador y lo lograron, le metieron miedo, magnificaron sus defectos hasta llegar a decir que era un Hugo Chávez. el PAN no ganó por las simpatías que despertaba Calderón, sino por la guerra sucia en contra de López Obrador, que si independientemente de que muchos de los actos de AMLO fueron reprobables, el PAN pisoteó el sentido de la ética y mostró que haría cualquier cosa por llegar al poder.

    Parece que la intensidad de la guerra sucia fue in crescendo, al principio se limitaban a decir que «Peña no Cumple» y hacían un recuento de los compromisos no cumplidos, ahora la guerra se ha intensificado y ha tomado los mismos tintes agresivos que tuvieron con López Obrador en 2006. El anuncio lanzado en la televisión (que pueden ver al final de este artículo), muestra a un Peña Nieto repitiendo varias veces la frase «tu me conoces» con un fondo de música de terror mientras aparecen los personajes indeseables del PRI como Salinas, Moreira, Montiel, Yarringtón, el Gober Precioso; e incluso tuvieron el cinismo de poner a Elba Esther Gordillo por la alianza que tiene Peña con ella, pero hablo de cinismo porque Felipe Calderón en el 2006 había pactado con la maestra para ganar la presidencia.

    El más beneficiado sin duda por este tipo de campañas será López Obrador, porque esos puntos que pueda perder Peña Nieto se irían con el tabasqueño, por el hecho de que al estar ya en segundo lugar, la gente ya lo ve como la forma más rentable para votar en contra de Enrique Peña. Josefina y su equipo parece que no tomaron en cuenta que van en tercer lugar y que por lo tanto deberían «tumbar a dos candidatos», es decir ¿en un solo mes piensan tumbar a Peña Nieto, para que cuando lo logren hagan lo mismo con López Obrador?. La campaña del PAN me parece suicida, y también hablo de la transferencia de votos de Peña a Obrador, porque si bien la guerra sucia puede afectar en las preferencias de la gente, también esta está harta de este tipo de campañas que dividen al país. Menos necesario fue cuando las marchas y los hechos ocurridos ya están jugando en contra del priísta, y Josefina podría haber pensado en pensar en proponer alternativas mientras los manifestantes se encargan digamos, del trabajo sucio. He dicho que si bien, mentar la madre a un político tal vez no sea lo más prudente, los estudiantes están en su derecho de hacerlo debido a la libertad de expresión que gozan. Pero el PAN no tiene autoridad moral para criticar de esa forma, más cuando ellos han emulado varias de sus prácticas, cuando negociaron con la misma lideresa sindical y cuando también tienen hombres indeseables en sus filas (menos que el PRI pero las tienen) como Larrazabal, Molinar Horcasitas, Genaro García Luna entre otros.

    La derrota del PAN en 2012 será histórica, porque pasará a ser la tercera fuerza en México, perderá casi todos sus estados bastión (Jalisco ya está perdido y Guanajuato está en veremos), y perderá la presidencia. El PRD en cambio tendrá más escaños en el congreso y tendrá aunque sea, la capital, que es más valiosa que varios estados juntos. No creo que el PRI, sobre todo por los últimos acontecimientos llegue con mayoría absoluta al congreso ni con ayuda del partido verde, pero en este escenario, México podría dar cierto giro a la izquierda (aunque sea pequeño), por una mayor presencia del PRD (donde la derecha representada por el PAN tendrá menos escaños) y porque el PRI, si bien maneja una política neoliberal, no lo es tanto como en el PAN y los priístas proponen un estado con una mayor intervención económica del estado que lo que lo hacía el PAN (donde buscan crear un sistema de bienestar universal).

    El PAN deberá aprovechar estos 8 años que serán trágicos y dolorosos para repensarse como partido, porque ante la decepción de cada vez más personas hacia el partido, si no cambian el rumbo, podrían terminar siendo un partido pequeño. el PAN está en riesgo y lo que menos le conviene hacer es guerra sucia como esta: