Categoría: temas polémicos

  • Sociedad en decadencia

    Sociedad en decadencia

    Alguna vez pensé que la sociedad no estaba tan mal. Que no ibamos «para arriba» pero tampoco «para abajo». Estos últimos tiempos me han hecho tomar otra postura, mis debates internos, y ahora una conversación interesante que tuve hoy, hacen que lo confirme. Como sociedad estamos en una continua decadencia. No significa con esto que tiempos pasados siempre sean mejores o que el futuro sea pesimista. Simplemente creo que estamos en una pendiente, y sí, posiblemente es parte de los ciclos que vivimos como humanidad. Así como Ortega Y Gasset afirmaba que el siglo XVIII fue el climax de la humanidad y en el XIX empezó a decaer (según su visión de principios del siglo XX), yo digo que llegamos a un climax en los 90, y a partir de ahí, hemos ido para abajo.

    Sociedad en decadencia

    Posiblemente un evento representativo de este cambio fue el «atentado» en las torres gemelas, aunque realmente es algo simbólico, porque no es que eso haya marcado un antes y un después per sé (esta decadencia se empezó a gestar algunos años atrás), pero el mundo ya no volvió a ser el mismo.

    Estoy convencido, de que se busca que el grueso de la humanidad sea lo más ignorante posible con el fin de poderla manipular fácilmente. Se trata de generar una sociedad donde el ignorante sea visto como algo cool, y el estudioso, el que le gusta leer e informarse, sea visto en casos extremos como un marginado, como una minoría. El humano instintivo, torpe para razonar, parece ser el modelo a seguir. Lo comenté la otra vez con el famoso Harlem Shake, donde el individuo actúa de una forma primitiva, y no solo eso, se vanagloria de su acto y se exhibe en las redes sociales. No, no es propio de una sociedad civilizada que un individuo en ese baile, se sienta orgulloso por haber simulado fornicar con su perro semidesnudo y los demás le aplaudan por la forma creativa en que bailó dicho Harlem Shake: -No mames weey, te cogiste a tu perro, no le vayas a generar problemas sicológicos, cool men-.

    La gente cada vez lee menos. Asume como verdad lo que se muestra en la televisión, donde se glorifican e incluso mitifican a actrices y cantantes, con una calidad moral deplorable, e incluso con un talento cuestionable. Se pasa de la mochería y los tabúes a la incapacidad del cuestionamiento de los principios de las personas. Irrisorio que en México Peña Nieto sea Presidente y eso explica muy bien esa decadencia. Un hombre con su historial personal no cabría en muchos otros países donde importa la integridad a la hora de elegir a un mandatario. Curioso que un país que acusa a los estadounidenses de liberales (y que nunca se permitiría a alguien así), pueda aceptar a una persona con integridad demasiado pobre si no es que inexistente, en la Presidencia de la República. En política a nivel mundial los estadistas van en decadencia, son cada vez menos, los figurines son cada vez más. Cada vez se exige menos de la preparación del político, de sus capacidades, y se espera más de los slogans de campaña y del impacto mediático.

    En otras áreas, veo también esta decadencia. Un ejemplo es la música. En los años 90, donde ubico el último climax de la sociedad, se vivían movimientos musicales importantes, bandas de rock cuya música tenía «algo» y sus letras tenían contenido, eran músicos que gustaban de leer, informarse sobre lo que ocurría en el mundo y lo plasmaban en las canciones. Ahora no hay tanto de eso, hay cada vez menos propuestas, algunas más que aceptables (las menos), y más banalidad (no es que antes no existiera, pero ahora tiene el monopolio). Igual con otras instituciones, la Iglesia cuestionada, el mundo empresarial también, no se diga del mundo político, y peor aún de la educación, en franco declive.

    ¿Y la economía? Ni hablar.

    Definitivamente, estamos pasando un mal momento como sociedad, tanto mexicana, como mundial ¿Se puede corregir el rumbo? Claro que sí. Yo tengo la fe en que si se puede hacer un replanteamiento. Dirán que soy pesimista, pero creo que sí, al final del túnel hay una luz. Pero para replantearnos primero hay que darnos cuenta de nuestra triste realidad.

  • Harlem Shake

    Harlem Shake

    Se dice que para manipular y controlar a una sociedad, hay que tratar a los ciudadanos como si fueran niños de edad temprana. Varias de los teóricos de la conspiración afirman que existe un orden mundial que lo controla todo, y que una de sus estrategias es esa, reducir la inteligencia de los ciudadanos a un estadio infantil. Sea lo que sea, alguna estrategia o bien, una iniciativa totalmente autónoma, lo que vemos con el Harlem Shake es básicamente eso, la vuelta de la humanidad a la edad temprana, muy temprana.

    Entiendo por qué el «shake» (sacudir, agitar), pero no el «Harlem«. No veo algo que lo relacione con el afamado barrio de Nueva York, incluso los habitantes de este lugar se muestran horrorizados porque un «baile» de este tipo lleve el nombre, valga la redundancia, del lugar donde habitan. El tema, compuesto por un tal Bauuer, en realidad no se hizo para este baile oligofrénico. Pero un blogger cómico llamado Filthy Frank se encargó de elaborar el primer video que contra todas sus expectativas, hizo en pocos días olvidar que existía el Gangnam Style.

    El Harlem Shake consiste en lo siguiente: Al iniciar el tema, una persona que generalmente tiene una máscara aparece bailando, mientras todos los demás que aparecen a cuadro hacen sus actividades ordinarias (en una casa, una oficina) como si estuvieran ajenos al baile de esta primera persona. Cuando la canción llega a su climax, de repente aparecen en escena varias personas (que pueden ser las mismas que hacían dichas actividades ordinarias o bien también se agregan otras nuevas) con disfraces o vestimentas raras, realizando un baile amorfo, algunos con alguna leve incitación sexual, y en la mayoría de los casos llevando sus impulsos emocionales hasta una edad infantiloide. Algunos «bailan» como si se estuvieran electrocutando, otros repiten patrones, otros nada más se mueven sin ningún sentido, mueven sus brazos, cargan objetos, se vierten líquidos en su cuerpo como si sufrieran algún estado de demencia.

    Los humanos a veces necesitamos refugiarnos en lo mundano, y es totalmente sano hacerlo. Salimos con nuestros amigos, llegamos a cantar y/o bailar canciones que catalogamos como «gustos culposos», a veces tomamos, y a veces se nos pasan las copas. Bien, vemos alguna comedia, incluso alguna telenovela; como por una forma de escapar de la realidad, cosa que no es mala mientras se esté consciente de que la «realidad» existe. Pero me pregunto que tan sano puede ser llegar a este grado de infantilismo.  Entiendo que el humano se frustre por todas las reglas y etiquetas que a veces tiene que seguir en la vida diaria. Vaya que en México, un país de simulaciones y apariencias, sabemos que es eso, y por eso los mexicanos en nuestras tradicionales fiestas sacamos a nuestro verdadero ser (como lo menciona Octavio Paz). Pero no creo que el ser humano esté tan reprimido como para sacar sus impulsos de esta manera.

    Como defensor de la libertad de expresión. Defiendo el derecho de que estas personas realicen estos bailes y los suban. Pero también tengo el derecho a sentir preocupación por esta forma de exhibicionismo y expresarlo, donde en un baile de 30 segundos, el individuo pierde toda la noción de la razón (parece que ni el alcohol lo logra así) y saca a relucir sus instintos primitivos. No sé que pensarán varios de los «Harlem Shakers» (sobre todo quienes cuyos bailes son más radicales) cuando en unos años se vean en un video de Youtube haciendo estos tan oligofrénicos bailes.

    Hace unos meses, una amiga mía me mostraba un video de un curso llamado Club de Baile donde se comentaba que para un mayor gozo de este, debía existir cierta precisión, como por ejemplo, marcar una pauta tantos pasos; y no realizar bailes amorfos y sin sentido. Me pareció totalmente congruente el video. Pero después de ver el Harlem Shake, veo que hay excepciones, pero lo que hace atractivo a ese baile, no es su «amorfidad», sino el aspecto infantiloide, donde el individuo se despoja radicalmente de todo aquello que se ha programado para funcionar en sociedad (sea bueno o malo) con el fin de realizar una regresión primitiva.

    Eso señores, es el Harlem Shake, y va a estar de moda un buen tiempo. No lleva ni un mes, pero tristemente creo, a menos que otro fenómeno viral lo opaque, que seguirá siendo la sensación en algunos meses.

    Y bueno, para los gustosos de este baile que posiblemente estén molestos por lo que acabo de relatar. Les daré el gusto de ver mi sitio haciendo Harlem Shake.

     

  • La estafa, la mediocridad y el camino fácil

    La estafa, la mediocridad y el camino fácil

    Soy amigable, Me intereso por la gente, no suelo verlos con signo de pesos $$$ y 9 de cada 10 veces, termino siendo amigos con los alumnos que tengo (como los veo varias veces)  Jorge Ascencio (tomado de su blog personal)

    Jorge Ascencio, la estafa, la mediocridad y el camino fácil

    Hoy tuve de esas conversaciones conmigo mismo sobre las carreras universitarias (de donde salen temas para este blog), y en ese mismo momento un amigo mío sube a su cuenta de Facebook un video que me  cayó como anillo al dedo. Fue una doble sensación, me reía mucho, pero a la vez me daba ese sentimiento de coraje. Me explico, Jorge Ascencio es un jóven de Monterrey que se dedica a la fotografía, aunque en su página como fotógrafo (tiene varias páginas) solo tiene una fotografía de su trabajo (una) y más de 100 fotografías de presuntos testimonios que habían quedado contentos con el curso. En un video subido a Youtube, parece no mostrar muchos conocimientos sobre fotografía cuando trata de explicar como quitar «esos brillitos» provocados por el sol. Aún así cobra un curso de fotografía por 6 horas, a $5,900 pesos.

    Pero lo que más me llamó la atención fue un video donde dice vender un curso en Photoshop (que aparece en la parte de abajo). Este video es una muestra de la mediocridad y la búsqueda del dinero fácil, de la aversión al esfuerzo y a la preparación. Afirma él que la carrera de diseño gráfico es un absurdo e innecesario; que es una forma incorrecta de aprender porque diseñar «no es algo del otro mundo»; que el 80% de lo que le enseñan a uno en la universidad, no sirve para nada. El afirma que con un curso de 6 horas de Photoshop, el alumno podrá aprender a diseñar con la calidad de los diseños que se utilizan en las revistas. Lo peor de todo es que las diapositivas que muestra en el video tienen un diseño terrible, precisamente de alguien que no ha tocado el Photoshop en su vida.

    El video es pésimo, esta persona naturalmente no sabe hablar, redundea, se traba mucho, y yo sé que no es necesario que lo sepa hacer para dar un curso ¿o más bien sí? pero lo peor es hacerlo cuando no lo haces bien, y filmar desde tu recámara. Bajo este ambiente afirma que ha dado más de mil cursos, que tiene una gran reputación y que todos sus clientes están satisfechos ¿tú le crees? ¡Yo tampoco!

    No sé si alguien le haya comentado a este joven que el diseño gráfico tiene fundamentos y esos solo te los da el estudio. Es cierto que muchos de los conocimientos los aprendes fuera de la universidad (es mi caso), pero también es cierto que la universidad te da los fundamentos de la actividad que vas a realizar. Jorge Ascencio dice que las matemáticas que estudió en su carrera de ingeniería fueron inútiles y que en la práctica no eran necesarias. Pero si ven su talante y tomamos en cuenta que lleva 8 años «haciéndola de fotógrafo profesional» me pregunto si alguna vez ejerció su carrera.

    El diseño de sus páginas web es terrible. Alguien con conocimientos en Photoshop y casi nada de desarrollo web puede crear un sitio bastante más decente que el que tiene él. ¿Tú pagarías un curso de Photoshop a alguien que tiene su página tan impresentable? De su estrategia de ventas mejor ni hablamos, para el basta con tomarse fotos en Europa (lo cual presume en todos sus sitios) para afirmar que conoce técnicas europeas de fotografía. No hay ni una sola fotografía tomada por él. En su canal de Youtube ha deshabilitado los comentarios y la opción de votar el video por naturales razones.

    Gracias a gente como esta, debido a la ingenuidad de varios clientes (que no saben que es un producto de calidad y que no lo es) se termina malbaratando sectores económicos de servicios, como el de diseño gráfico precisamente, perjudicando a aquellas personas profesionales que buscan imprimir calidad en su trabajo. Además que este tipo de trabajos terminará perjudicando a los clientes. Este tipo de «emprendedores» fomentan la cultura de la mediocridad, buscan dinero sin ningún esfuerzo, desdeñan la preparación académica, el nutrirse de información y conocimiento. Reprobable que exista gente así.

    Y por cierto, no conozco al tal Jorge Ascencio. Simplemente me molestó mucho ver que existan este tipo de personas, cuando amigos míos en diseño gráfico, profesionales, sufren porque los clientes no valoran su trabajo, lo cual se percibe en sus ingresos. A continuación les dejo el video, júzguenlo ustedes:

  • La renuncia de Benedicto XVI

    La renuncia de Benedicto XVI

    Hay temas en los que no voy a profundizar porque no soy un experto en teología, y para ser sinceros no he prestado demasiada atención a lo que ha hecho la Iglesia Católica en los últimos años. Que por un lado algunos hicieron una misión para ayudar a los pobres, que por este otro lado salió un sacerdote pederasta, por otro donde se pedía la paz de los pueblos y en tal otro se vierte alguna crítica contra el homosexualismo. Que en la historia, la Iglesia ha dado sentido a la vida de muchas personas, que la «Santa Inquisición». Se puede hacer un análisis de todo lo bueno y lo malo de la Iglesia Católica pero en este caso no es el asunto, y más bien lo que escribo va en torno a la reacción de la renuncia de Benedicto XVI, que es algo histórico si tomamos en cuenta que ningún papa había dejado su cargo voluntariamente desde el medievo.

    La renuncia de Benedicto XVI

    Se pueden crear conjeturas del motivo de la salida de Ratzinger, que si estaba cansado, o si tenía mucha presión encima, si fue únicamente la vejez o fueron presiones dentro del Vaticano, no sabría decir que sucedió y no es que esté muy interesado en saberlo realmente. Lo que sé, es que se me hace algo injusto poner en tela de juicio el carácter del todavía Papa y mofarse de ello. Es paradójico y contradictorio que muchos de quienes hacen esta crítica, al mismo tiempo se sienten «indignados» porque el viernes tuvieron que salir tarde de trabajar, que por qué quieren subir la edad de la pensión. Es decir, se pide a esta figura papal algo que la sociedad no puede dar.

    Ser el «mandamás» del Vaticano no es algo fácil, dirigir una Iglesia y lo que esto implica (representar a Dios en la tierra, intereses monetarios, geopolítica, lo que quieran imaginar) significa mucho desgaste. Al tratarse de una religión todavía poderosa, lo cual significa que existen muchos intereses (a favor y en contra) de por medio, se necesita temple, tomar decisiones muy difíciles a una edad donde el estrés puede significar la vida o la muerte.

    Entiendo las molestias que puedan surgir para algunos con el Papa y la Iglesia, la posición de esta frente a los homosexuales, los casos de pederastía, que si esta se tiene que renovar. Y para eso se puede debatir, y claro, levantar la mano cuando se vea alguna injusticia o atropello desde dentro de esta institución (que para mí no existe institución incorrompible o inflalible). Que hay que aclarar que la Iglesia está formada por seres humanos, y como seres humanos se pueden equivocar, corromper, cometer errores y llegar a perjudicar a otros.

    Pero todas estas críticas que se puedan hacer, no creo que tengan que ver con esta desmesurada crítica del carácter del Papa. Como comenté en la cuenta de Facebook, no es como que nosotros mantengamos al Papa con nuestros impuestos. Incluso quienes no profesan la religión católica, no deberían de darle a esto mayor importancia, dado que es una figura que no tiene representación en sus vidas, y bajo el mismo talante tendrían que criticar a los máximos jerarcas de todas las demás religiones.

    Como siempre lo he notado aquí, yo nunca he sido muy religioso, tiendo más al agnosticismo. Y sí, hay cosas de la Iglesia que no me parecen, al igual que hay otras cosas que hace bien y que reconozco. Pero creo que mofarse del Papa porque decidió renunciar, está de más. Más porque critican un esfuerzo que muchos no están dispuestos a dar. Creo una cosa es hacer bromas que comúnmente se hacen en las redes como la comparación que se hace del Papa con el personaje de Star Wars, Darth Sidious por su parecido físico, y otra cosa es poner en tela de juicio algo que incluso se critica, el hecho de que el papa renuncia a su cargo y no es el todopoderoso u omnipotente, características que muchos critican.

    Quien quiera creer y sentir simpatía con el papa lo respeto, igual respeto a quienes deciden no creer. Creo que la tolerancia implica no solo pedir que respeten nuestras creencias, sino también respetar las de los demás.

    Y si me preguntan, sí, yo pienso que a la Iglesia no le caería nada mal una renovación.

  • Cuando es necesario ver lo malo de México

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se nos ha educado a procurar ver lo positivo de nuestra nación. Se relaciona la negatividad con el pesimismo, con una actitud no deseable, con la mala vibra. Criticar lo malo de nuestro país equivale a ser grillero. Pero les tengo una mala noticia, pensar eso es estar en el error.

    Cuando es necesario ver lo malo de México

    Se le dice al ciudadano: -México tiene bonitas playas, su gente es muy cálida, se firmó el «Pacto por México», la selección calificó al mundial de futbol, hay que ver lo bueno que tiene el país y no lo malo-.

    ¿Entonces cómo se va a resolver lo malo si nos han invitado a negarlo? Esa necedad de algunos cerrarse a la crítica y vivir en ese México positivo cancela automáticamente la posibilidad de resolver los problemas reales que tiene el país. Seguramente vendrán las comparaciones y dirán que en Estados Unidos la sociedad no es tan pesimista con respecto a lo que pasa en su país, y es natural que suceda así, porque Estados Unidos tiene menos problemas que México (que no deja de tener y muchos, y dichos problemas son señalados fehacientemente por su sociedad).

    Querer negar los problemas de México en aras de una supuesta actitud positiva, es como mirarse al espejo y ver un cuerpo escultórico donde no lo hay, ver solo los ojos azules y la nariz perfectamente delineada ignorando los 30 kilos de sobrepeso y la celulitis en los gluteos.

    Si queremos una nación que salga adelante, entonces es necesario ver lo malo de esta para poder corregir aquellos problemas en aras de que en un futuro tengamos realmente cosas más buenas que malas y podamos, sin que una televisora nos diga, ver con más facilidad las cosas buenas de este país.

    Alguna vez lo dije, por alguna razón existe el «negativismo» y creo que este es sano mientras no se llegue al extremo donde el ser humano quede sin capacidad de reacción. ¿Cuántos no hemos salido adelante y le hemos echado ganas después de una depresión o un momento difícil que nos  hizo ver que teníamos un problema el cual teníamos que enfrentar? Creo que haciendo una analogía México debería ser una depresión, un momento difícil del cual debemos de salir. Pero se nos invita a creer que estamos bien, nos recuerdan y nos enjaretan nuestras playas, nuestras mujeres (con esa connotación machista implícita), estamos mejor que Burkina Faso. Es como si a un hombre que acaban de despedir de su trabajo le dijera que no se preocupe, que todo está bien en su vida, y que no necesita buscar un empleo nuevo porque todo está bien.

    Es injusto criticar a quienes, valga la redundancia, critican (quejarse de quienes piden resolver problemas que de los problemas en sí). Muchas de estas personas viven bien (lo cual no se reclama para nada), pero viven en una especie de burbuja, donde al tener sus necesidades satisfechas, no logran generar empatía con la sociedad donde viven.

    Claro está, después de la crítica debe de venir la propuesta de lo que se debe de hacer para cambiar las cosas. Error sería quedarse en la mera crítica y caer en un círculo vicioso. Creo yo que a veces se repiten tanto los errores y los atropellos (ver gobierno actual) que la sociedad termina por resignarse. Hay dos caminos,  hacerlo o salir adelante, para salir de esta crisis ya crónica, se necesita creer en que podemos tener un país mejor, y que lo merecemos, que nos merecemos algo mejor que playitas y mujeres bonitas.

    Cartón por Alfredito Romano. (les recomiendo visitar su Fan Page).

     

  • ¡Privatícese!

    ¡Privatícese!

    De los 20 países con más petroleo en el mundo, solo 4 son democráticos (como nuestra democracia es demasiado imperfecta no la cuento), casi todos son subdesarrollados y varios de ellos tienen una pésima distribución de la riqueza.

    ¡Privatícese!

    Hace no mucho tiempo hablé sobre que pasaría si México no tuviera petroleo y expliqué como es que el petroleo a veces termina postergando el desarrollo de las naciones, el petróleo es dinero fácil. Es más sencillo y cómodo generar por un decir, U$10 millones extrayendo crudo, que educando a los ciudadanos para que sean competitivos, funden sus empresas y puedan generar ese dinero. Debido a que es fácil de obtener, ese dinero se presta mucho para la corrupción y los malos manejos, no se le debe cuentas a nadie. El petróleo enriquece a unos pocos, y les otorga el poder, con lo cual se fomenta el autoritarismo. Por esto se explica que la corrupción abunde en países petroleros, o donde la naturaleza ha sido muy benigna, como aquellos países africanos donde se encuentra abundancia de diamante, pero su población vive en la pobreza extrema.

    El lema es ¡El petróleo es de todos los mexicanos!. Creo que la lucha por la conservación del petroleo que hace la izquierda tiene más que ver con el nacionalismo y el miedo a la pérdida de orgullo nacional, que con el sentido común. El petróleo es nuestro orgullo, así nos lo enseñó la historia oficial (creada por esos mismos que ahora buscan la privatización), la expropiación petrolera por parte de Lázaro Cárdenas quedó tatuada en el inconsciente mexicano, pero cabría preguntarse cual hubiera sido nuestro destino si no hubiéramos tenido el petroleo en nuestras manos, si nos hubiera ido mejor o peor. ¿Qué habría pasado si empresas privadas hubieran administrado la abundancia y no José López Portillo?

    Por eso digo ¡Privatícese!. Entiendo que también influyen las formas, y tal vez pueda ver con recitencia que el PRI sea el que tome la batuta. Entiendo que este proceso se hace poco a poco. Sería una idiotez privatizar de golpe porque provocaría una feroz reacción de los opositores y muchos ciudadanos. Pero esta privatización tiene que dirigirse a obtener beneficios para la nación y no debe tener una actitud servil.

    Creo que el progreso del país es más importante que el orgullo. Debido al petróleo también el gobierno deja de recaudar los impuestos que debería, los millonarios no pagan y el petróleo cubre esos privilegios. ¿Están molestos con la compra de votos? ¿Con qué creen que se financió esa compra de votos, y sobre todo estas mediocres campañas políticas? Pues con el petróleo. ¿Los sueldazos de los políticos corruptos? Con el petróleo. ¿Entonces sigues creyendo que el petróleo es de todos los mexicanos? ¡Yo tampoco!.

    En la historia mundial se convirtieron en países desarrollados aquellos que no tuvieron tantos recursos naturales a su alcance y se tuvieron que esforzar para poder satisfacer sus necesidades, debido a esto, evolucionaron como sociedad más rápido, se hicieron más fuertes; mientras que los que tenían recursos naturales abundantes quedaron atrapados en la zona de confort y tuvieron una evolución más lenta. Las primeras conquistaron a las segundas, las colonizaron, extrajeron sus recursos naturales para beneficiar a la población y estas últimas quedaron sumidas en la pobreza, o más bien, siguieron sumidas en la pobreza.

    México es un país que tiene la capacidad de salir adelante. Estamos acostumbrados a estirar la mano, pero a veces mostramos el carácter para salir adelante cuando esa mano benefactora no existe. Creo que podemos salir adelante sin necesitad del oro negro, creo que somos una nación que puede esforzarse por conseguir lo que necesita a base de esfuerzo y quienes administran ese oro (sindicatos, políticos) son los que menos se esfuerzan. Por mí no hay un problema en que se privatice el petróleo, que valga la redundancia, ya es privado, los sindicatos y los políticos son dueños del petróleo.

    Podré estar de acuerdo en muchas cosas con la izquierda, pero no con este tema. Y sí, sé, que habrán empresas transnacionales haciéndose agua la boca (algunas infames como Texaco o Haliburton, que por cierto, las petroleras son las empresas con peor reputación en los EEUU, lo cual demuestra el efecto nocivo que genera el petróleo), y sé que el gobierno nunca dirá que van a privatizarlo, incluso que algunos quieran sacar beneficio económico de esto. Pero yo ya no quiero un país que dependa de un recurso natural que ha provocado que las autoridades no se molesten en fomentar una sociedad competitiva.

    Y ni me pagó el gobierno, ni es una entrada pagada por una transnacional. Simplemente es lo que pienso y lo que me suena lógico analizando tanto la historia como la realidad, lo digo, solo 4 países con petróleo de los primeros 20 son democráticos y en algunos casos su economía es tan robusta que el petróleo no es el ingreso principal, y si tomamos los primeros 10, solo Canadá contaría como país democrático (que por cierto, no ha extraído la mayoría de sus reservas por la dificultad que acarrea hacerlo, así que podríamos decir que no cuenta). Casi todos los países petroleros tienen una pésima distribución de la riqueza, tienen una clase media reducida, son países poco innovadores. Las estadísticas ahí están, ya es cuestión de como quieran tomarlas.

  • Mer.k Servicios de Seguridad atenta contra el peatón

    Mer.k Servicios de Seguridad atenta contra el peatón

    Ahora usaré este sitio como un espacio de denuncia pública por el día de hoy. Y el objetivo no es solo exhibir esta empresa que radica en mi ciudad de Guadalajara, sino reprobar aquellas conductas que perjudican a la sociedad, y las cuales se llevan a cabo para ahorrarse un pequeño esfuerzo. Hoy hablaré de Mer.k Servicios de Seguridad.

    Mer.k Servicios de Seguridad atenta contra el peatón

    Mer.K Servicios de Seguridad se encuentra enclavada en la avenida Pedro Moreno, a una cuadra de Emerson, en la famosa Colonia Americana (algo así como la Condesa del DF) Resulta que iba con mi doctor que se encuentra por el rumbo, y me percato que no puedo seguir caminando porque la acera está toda invadida de sus automóviles. Para esto tengo que rodear a todos estos coches por la avenida Pedro Moreno, lo cual es peligroso porque los camiones corren esa parte a velocidades excesivas y si no tienes mucho cuidado en una de esas te pueden atropellar. Lo curioso de esto es que Mer.K se dedica a ofrecer servicios de seguridad a particulares, pero atenta contra la seguridad de los peatones.

    No sé que tanto se pueda esperar de una empresa que tiene una página web terrible y que ni siquiera está a medias. Lo penoso es que una empresa no pueda tener la más mínima responsabilidad social y educación urbana. Lo peor, una empresa de este tipo debe de mostrar mucha confiabilidad, porque no le puedes confiar un servicio de seguridad privada a cualquier «tipejo». Una empresa que atropella los derechos de los ciudadanos al bloquear el paso peatonal, es una empresa que para mí, al no tener ética, se puede corromper, y por supuesto que no la contrataría para un asunto tan delicado.

    No entiendo como no podemos seguir reglas de urbanismo elementales. Tan fácil como respetar a los demás, no pasarse los altos, tirar la basura en su lugar. Cuestiones que hablan de nuestra educación y nuestra capacidad de convivencia. Es penoso que una empresa se pueda dar ese lujo, donde uno da por sentado que sus integrantes tuvieron una buena educación. Al tenerla entonces son gente que infringe los códigos urbanos a propósito y que vilmente «les vale madre los demás«.

    No entienden que esas «engorrosas reglas» hacen que a la larga, todos nos beneficiemos. Las reglas para algo se hicieron, pero a la gente no les importa seguirlas aunque sean conscientes de que su transgresión perjudicará a terceros. Esa actitud tan egoísta por ejemplo, de los autos que van a toda velocidad, que usan el claxon para que te hagas a un lado y los dejes pasar (de lo contrario te mentarán la madre). Podríamos pensar y verlos como individuos inadaptados. Pero ¿Qué pasa cuando se trata de una empresa como Mer.K? Me dice que es una empresa sin ética, donde solo les importan las personas cuando les pagan, pero no les importan esas mismas personas cuando van caminando.

    Parece algo cotidiano, pero es algo que debemos reprobar completamente como ciudadanos. Y para mi sí. Es muy importante que una empresa tenga un sentido de la ética antes de decidir contratarla. Punto.

  • La cultura del sospechosismo y la conspiración

    La cultura del sospechosismo y la conspiración

    Soy sarcástico  y exagerado en retratarlo, con el fin de que se entienda más: Hablando sobre aquel apagón después del medio tiempo en el SuperBowl: -¡Qué casualidad que lo de Pemex y el apagón hayan sido la misma semana!-, ¡Claro, fue López Obrador y los del 132, Ciro Gómez Leyva ahorita nos lo va a comunicar!, -¡Fue una estrategia para que Florence Cassez estuviera en la porra de los Ravens!, -¡Seguro Salinas tiene acciones con los 49ers!, -Seguro quieren que Flacco sea el jugador del partido para que luego lo compre el América.

    La cultura del sospechosismo y la conspiración

    Se vio en el asunto de Pemex. Los mexicanos somos buenísimos en crear historias alternativas sobre los sucesos, sin importar si exista información suficiente, sin importar si la prueba más grande sea un tweet anónimo con una fotografía borrosa. Pocas horas después cuando el tema debería ser rescatar a los muertos antes que ver como se produjo este altercado que terminó en tragedia, ya existían varias teorías. En el banquillo de los acusados estaban Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Carlos Romero Deschamps, las petroleras extranjeras. Todavía no había un dictamen oficial bajo el cual pudiéramos estar de acuerdo o no, es decir, todavía no existía siquiera una referencia para poder plantear algún argumento, pero ya se habían sentenciado a varios personajes.

    Con esto no quiero afirmar que pudo ser cualquier cosa, o que la versión oficial vaya a ser verdadera. Sino que los mexicanos tendemos mucho a la cultura del «sospechosismo». Antes de hacer una crítica a la ligera a aquellos que lo practican, debería empezar por decir que creo que esto es un mecanismo de defensa. Históricamente la relación entre la autoridad (gobernantes) y ciudadano (gobernados) ha sido vertical, de sometimiento y totalmente opaca. Debido a la poca credibilidad que le confiere el ciudadano a sus gobernantes, busca por sí mismo interpretar lo que ha sucedido, previendo que los argumentos de la autoridad puedan ser falsos y manipuladores.

    Algunos podrán decir que esta «cultura» es buena y necesaria, dada la opacidad que muchas veces permea en la autoridad. Podrían no estar tan equivocados, pero esta cultura a veces también acarrea un problema, y este problema es cuando los ciudadanos, los teóricos de la conspiración, no hacen un esfuerzo para obtener información que pudiera dar sustento a sus argumentos y con datos totalmente insuficientes dictaminan una sentencia «un presunto culpable sin algún argumento sólido».

    Posiblemente el sospechar no sea malo. Por poner un ejemplo, muchos ciudadanos sospecharon sobre el proceso electoral pasado, y debido a eso se encontraron irregularidades, de lo contrario hubiera podido ser fácil meter la idea de «elecciones limpias» con lo cual no pudiera haber una retroalimentación y una sana depuración de nuestras instituciones. Pero esa actitud sospechosista debería provocar una necesidad de búsqueda de información para procurar que lo que se supone pueda tener más concordancia con la realidad. De lo contrario estaremos mucho más lejos de algún argumento sustentado y más cerca de un argumento «a la Jaime Maussan«.

    Muchas veces las teorías conspiratorias se fortalecen debido a que son más interesantes que las aburridas realidades. Es más impactante afirmar que tal político puso una bomba en un avión a pensar que el motor tenía un desperfecto y estalló. Cierto que en un país como México, con la dinámica social e interacción entre poderes, medios de comunicación y ciudadanos, no es raro que una teoría conspiratoria se vuelva realidad. Incluso una realidad termina siendo una conspiración sobre otra conspiración (El error de Diciembre y el chupacabras), pero creo yo que el ciudadano debe de ser paciente y esperar a recabar la suficiente información (desde la oficial hasta los testigos que proveen argumentos alternativos y la contradicen) para poder sacar una conclusión más prudente.