Categoría: temas polémicos

  • Golpear a una mujer

    Golpear a una mujer

    Golpear a una mujerEl hombre que golpea a una mujer deja de ser un hombre. El hombre golpeador pretende reforzar su machismo y su dominación sobre el sexo femenino, pero termina logrando el efecto contrario.

    Un hombre tiene mayor fortaleza física que una mujer. En la gran mayoría de los casos, el hombre puede dominarla corporalmente. Entonces el hombre, al pelear con una mujer que está en clara desventaja, al agredirla, al chantajearla por medio de su supremacía física, termina convirtiéndose en cobarde.

    Entonces deja de ser hombre, se convierte en un animal. Peor aún, porque si los animales actúan así, lo hacen por instinto. Ni la teoría evolutiva, ni la antropología, ni la psicología, ni la sociología han explicado la violencia física de un hombre hacia una mujer entendida como parte de la dinámica humana.

    Un hombre que golpea a una mujer debería ser despreciado por la sociedad, los hombres deberían tener derecho a golpearlo en clara desventaja del agresor para que entienda por medio de la coerción la situación en que deja a la mujer agredida. Un hombre golpeador debería de perder su honor, su fama, debería de ser discriminado y su único derecho para redimirse sería un profundo arrepentimiento acompañado no sólo de un cambio en su carácter, sino en una participación activa para que terceras personas ya no golpeen a las mujeres.

    La mujer por su parte, estando en franca desventaja física, no deberá estarlo en el aspecto psicológico donde no tiene desventaja alguna. Frases como -Mi marido sólo me pega cuando está borracho, pero es buena persona-, -a pesar de que me pega, me quiere, hacen también de alguna manera cómplice a la mujer, y sin justificar de ninguna manera al hombre que también se convierte en un animal despreciable, la mujer adquiere responsabilidad sobre el problema al permitir que el hombre abuse de ella.

    Una mujer también puede ser injusta, repudiable, y agredir de manera psicológica a un hombre. Pero nunca se podrá comparar con una agresión física donde la mujer, en la mayoría de los casos, no puede oponer resistencia alguna.

    Menos la mujer es un objeto al cual se puede manipular, agredir, exigirle un coito forzoso. Quien hace eso, es quien realidad se comporta como objeto, quien actúa como un individuo alienado sin control de su razón y mucho menos de sus emociones.

    Un hombre golpeador debería ser discriminado, debería ser despedido de su puesto de trabajo, condenado. Una persona que no respeta al sexo opuesto nunca respetará a nadie y buscará estar por encima de los demás. Si el hombre no respeta las leyes naturales, menos respetará las civiles. El golpeador pasa a ser un parásito social. Un ente despreciable. Alguien en quien no se pueda confiar. Y para evitar esta situación de miseria, sólo ese hombre es el que se podrá redimir, tendrá que hacer un profundo examen de conciencia, tendrá que sufrir, tendrá que aprender a pagar por sus injurias, tendrá que subsanar daños, tendrá que pedir perdón poniéndose a la disposición de la persona previamente injuriada con sus fuertes puños y piernas.

    Fin

  • Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Hoy en mi Fan Page de Facebook, subí una ilustración polémica donde doy a entender que México le ganó a Nueva Zelanda en futbol, pero que los neozelandeses nos ganan en temas mucho más trascendentales. Inesperadamente esta ilustración se viralizó al grado de que hasta el momento en que escribo este artículo, ha llegado a los ojos de 200,000 personas. Los comentarios sobre dicha ilustración fueron muy variados, a favor, en contra, algunos que tal vez no comprendieron bien el motivo de dicha ilustración y creyeron que traté de decir que -es malo apoyar a la Selección- lo cual es erróneo. Pero al final del día se generó debate, que es lo que me interesa.

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Con esta ilustración, con un tono sí, un poco sarcástico, traté de hacer hincapié en el hecho de que no podemos darle prioridad a un deporte sobre las cosas que realmente importan en un país que tiene muchos problemas, los cuales incluso se ven reflejados en la Selección Mexicana (desde directiva, poderes fácticos, jugadores). De alguna forma también lo hice para señalar el conformismo que existe entre la afición, y que de alguna manera refleja nuestra cultura. Me sorprende que parezca que una eliminatoria vergonzosa, producto de las malas decisiones, de los intereses económicos, de la actitud de los jugadores, se olvide con un sólo partido cuyo éxito no se debe a la planeación o a un cambio en las estructuras, sino a una decisión improvisada (entiendo que fue así por la premura del tiempo) que igual salió bien, pudo salir mal (traer al «Piojo» Herrera y a la base del América).

    ¿Es malo apoyar a la Selección? ¿Es malo irle a un equipo? Por supuesto que no. Así como puedo gustar del cine o de la música, otros pueden gustar del futbol. A mí, aunque no demasiado, me gusta. El problema viene cuando esto es un pretexto para evadirse de los problemas que tiene nuestro país. Que siendo objetivos, tiene muchos y hay que ver los indicadores y las estadísticas para constatarlo. Y no es producto de la casualidad que la Reforma Hacendaria haya sido aprobada en la Cámara de Diputados en el momento que se jugaba el partido entre México y Panamá hace pocas semanas.

    Países como Alemania e Inglaterra son muy futboleros, sus aficionados son muy apasionados, como nosotros. Pero hay dos diferencias:

    1.- Ellos no dejan de prestar atención a los temas que importan por ver futbol. Los alemanes pueden ir todas las semanas a ver su equipo en la liga, en la copa, en la Champions League, saberse todas las alineaciones, pero no por ello dejan de estar al tanto de lo que sucede en su país. El futbol no los distrae de las cosas que importan.

    2.- Son exigentes. Exigen que sus equipos tengan un muy buen nivel, sobre todo sus selecciones. Yo no recuerdo haber visto a los ingleses cantar de alegría, por un decir, en un partido en que Letonia o San Marino los esté humillando en Wembley (como sucedió en el partido México contra Honduras en el Estadio Azteca).

    Está bien que la gente vea futbol, que lo siga y se apasione, pero nunca debe de ser pretexto para usarlo como evasión de lo que realmente importa. Y menos debe conformarse con poco, con una selección producto de intereses mezquinos. Tan fácil es como si uno va a ver a un pianista y éste toca mal, uno lo deja de ir a ver. Igual el futbol, es un espectáculo donde el aficionado debería exigir más, donde esa «lealtad» debería estar condicionada al compromiso de quienes integran, ya sea directa o indirectamente la selección.

    Tratar de tener una actitud positiva, ser alegre, no significa evadir los problemas, no significa disfrutar de un triunfo so pretexto de ignorar los problemas que nos rodean. Una persona positiva asume los problemas (por más fuertes que sean, como es el caso de nuestro país) y le sirven incluso como motivantes para tratar de hacer algo por esta nación. Y para cambiar tenemos que aceptar la realidad de nuestro país por más fuerte que sea. Más de un país, que creo que tiene todo para ser un país fuerte y grande.

     

     

  • El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Si eres capitalino, conocerás muy bien lo que es el torito, y posiblemente alguna vez llegaste a él. Si eres tapatío, tal vez has escuchado sobre el torito, o incluso, puede que sea algo nuevo para ti. Y vaya que es nuevo, porque éste lugar, que en Guadalajara será llamado «La Curva», o el CAD,, un centro de detención donde se «encierra» por 12, 24 o hasta 36 horas, a quienes no pasaron la prueba del alcoholímetro, ha generado polémica entre muchos tapatíos que se han indignado por la mano dura de las autoridades ante los conductores en estado de ebriedad.

    El torito, la curva, la indignación, y los alcoholímetros

    Ante la aparición de este centro, quienes ya están acostumbrados a «la peda», tendrán que cambiar sus hábitos. No tendrán que  dejar de tomar, pero sí cambiará la forma en que se transportan al lugar donde dicha oda al alcohol se llevará a cabo. Muchos están alarmados, se ponen de acuerdo para «avisarse y alertarse» sobre el lugar donde se encuentran los retenes (que cambiarán de lugar, por cierto). Están molestos e incluso relacionan esta nueva forma de coerción con el desfalco fiscal que padeceremos los ciudadanos con la nueva Reforma Hacendaria: -Estoy enojado, o sea, el gobierno nos quita dinero de nuestros impuestos, y estoy seguro Juan, que esto del torito tapatío lo hicieron para robarnos más dinero a los ciudadanos honestos como nosotros, el cual se lo va a quedar el gobierno corrupto, tranza. ¿Sabes qué?, yo voy a esquivar los retenes, les voy a dar mordida a ver si así no me dejan de joder, no se vale, hay que decir no a la corrupción-.

    La medida es polémica, pero es necesaria. De verdad que existe poca conciencia en este tema, y lo peor es que los conductores alcoholizados ni siquiera manejan con precaución conscientes de su condición. Creo que el sacrificio de irse a la fiesta en taxi en lugar de usar el auto, vale la pena cuando sabes que cientos de vidas se salvarán. Por ejemplo, en la Ciudad de México, se redujo a casi tres cuartas partes las muertes por accidentes relacionados con el alcohol.

     

    La medida es dura, sí. El alcoholímetro es imposible de esquivar, ni el chicle, ni una comida con cebolla, frijoles y demás promotores del mal aliento impedirán que el alcoholímetro detecte cuanto alcohol tienes en la sangre. Esta medida aplica para quienes tengan mínimo 80 ml de alcohol en la sangre, que equivale a 5 cervezas aproximadamente. En este caso la detención es entre 12 y 24 horas. Pero si son más de 130 ml, la sanción será de 24 a 36 horas. Los detenidos tendrán que ver una película sobre las consecuencias de manejar en estado de ebriedad, y si es reincidente, perderá la licencia de conducir por dos años. Tal vez lo único que me parece exagerado es que cabe la posibilidad de que con poco más dos cervezas uno pueda estar sujeto a una multa de $9,000 (sin pisar la cárcel), en lo particular, dos cervezas es muy poco alcohol.

    Es cierto que esta nueva reglamentación hará que los ciudadanos tengamos que tomar las precauciones y podrá ser incómodos para algunos. Pero es tan fácil como pagar un poco más trasladándose en taxi, de su hogar al lugar donde va a beber o de regreso. Y como sucede en el Distrito Federal, seguramente con el tiempo abundarán los servicios que le facilitan la vida a los «tomadores» para que puedan trasladarse sin poner en riesgo la vida de los demás.

    ¿Qué el gobierno va a recaudar todavía más impuestos? ¿No le quieres pagar al gobierno rata, tranza, corrupto, totalitario, dictatorial, estalinista-nazi? Tan fácil como no conducir en estado de ebriedad. Así no le das tus impuestos a ese gobierno que «tanto odias» y tu no pisas la cárcel.

    No todas las medidas tienen que ser populares, pero esta medida es necesaria. Porque más vale la vida de la gente, entre las cuales está la tuya, que darse el lujo de irse a una «peda» en tu propio automóvil.

  • Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Mucho se ha satanizado a las nuevas tecnologías arguyendo que aíslan a la sociedad y dañan las relaciones interpersonales. En mi punto de vista, a veces esta creencia se lleva al extremo, y si bien los avances tecnológicos pueden modificar de alguna manera la forma en que el humano se conduce consigo mismo y con sus semejantes (desde la imprenta, el teléfono, la televisión, el Internet), tampoco creo que una tecnología como lo es el Internet termine deteriorando las relaciones interpersonales como algunos críticos de estas dicen. Pero sí es cierto que al haber algún cambio en esta dinámica, si tenemos que entender también los riesgos (nuevos) que ésta pueda tener (entendiendo que los cambios llevan riesgos y dificultades implícitas a ellos).

    Esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales

    Uno de estos tiene que ver con la dificultad que tienen muchas personas para entender que una relación virtual no puede ser una relación real. Que parte de la confianza se genera a través de la plática en vivo, donde la presencia, el tono de la voz, el lenguaje corporal y la forma de expresarse nos dice mucho sobre la otra persona. En tanto que una relación virtual se limita al intercambio de ideas, afirmaciones y pensamientos, a través de caracteres de código binario, y en el mejor y menos común de los casos, fotografías o videoconferencias por Skype que no logran sustituir la interacción personal.

    Así sucedió con Gabriela Hernández Sierra, cuyo caso causó conmoción de la red, y lamentablemente en algunos casos, burlas por su suicidio debido a que un joven ecuatoriano con quien tenía una relación virtual limitada a texto y fotografías, la terminó debido a la distancia que los separaba. Es cierto que en este coctel habría que incluir problemas psicológicos que pudiera tener esta adolescente, que decidió terminar su vida a los 22 años con un futuro por delante, y por un joven al cual no conocía bien.

    El problema con las relaciones virtuales, es que también es muy fácil mentir y crear un personaje o alter-ego para engañar a otra persona, o en el más honesto y común de los casos, que el individuo oculte sus defectos y altere su esencia (lo cual es muy fácil a través de estos medios) por miedo al rechazo, lo que hace que la otra persona se quedará con un concepto equívoco de ésta. Esto no sería gran problema si quien participa en ellas entiende que una relación virtual nunca podrá asemejarse con una relación real y en persona. Pero a 15 años de que este tipo de tecnologías se empezaron a usar, parece que no se ha logrado entender esa diferencia. Y no entenderlo puede acarrear muchos problemas, desde decepciones y depresiones, hasta suicidios.

    Las burlas que recibió Gabriela Hernández por su suicidio en las redes, es también el ejemplo de como virtualmente el individuo se puede comportar de una manera totalmente diferente (con desconocidos) a como lo haría en la vida real. Muchas personas, sin mostrar compasión alguna por el caso, se burlaron creando memés, tweets, y comentarios crueles y agresivos.

    No creo que las nuevas tecnologías aíslen a la sociedad, sobre todo porque quienes se refugian en ellas para evitar el mundo real, son personas que sin éstas lo harían de otro modo. o bien acarrean problemas psicológicos donde el uso abusivo de estas redes son consecuencia y no causa. Inclusive en algunos casos, dichas tecnologías pueden reforzar las relaciones sociales y facilitarlas más al ser un canal de comunicación si estas son bien usadas. Aunque con ellas habrá que crear nuevos apartados en nuestro manual de buenos modales, como el evitar el uso de los smartphones en una conversación en vivo con otras personas.

    Pero para evitar estos riesgos, es importante el papel que deben de jugar los padres para evitar que sus hijos puedan salir afectados al no entender esa diferencia entre las relaciones virtuales y las relaciones reales, y que les enseñen a usar las redes sociales como un complemento de sus relaciones personales, y no como una forma de evadir a la gente de carne y hueso, o como una forma de obtener lo que en el mundo real no se puede obtener.

  • En la publicidad, los blancos primero

    En la publicidad, los blancos primero

    Voy a abrir una revista de Expansión que me regalaron, y procederé a analizar el linaje de las personas que aparecen en la publicidad pagada por marcas mexicanas (no contaré por ejemplo, el anuncio donde salen los integrantes de Depeche Mode promocionando un reloj cuya parte del costo va a causas benéficas). Resultado, 22 personas caucásicas, 3 mestizas (uno es Cuauhtémoc Blanco, y los otros dos fungen como personas con puestos operativos tales como vigilancia) y ninguna indígena. En resumen, la publicidad «me enseñó» que los exitosos deben de ser blancos, los mestizos pueden aspirar solamente a estar a la mitad de la pirámide social, y los indígenas deben ser totalmente ignorados, a menos que se trate de una campaña benéfica.

    En la publicidad, los blancos primero

    Lo curioso, es que esta falsa realidad contrasta inclusive, cuando se ve el linaje de los empresarios, CEO’s y personas con puestos ejecutivos dentro del contenido de la revista, y que en este caso sí son representativos de el aspecto racial de este sector de la sociedad. En este caso sí es posible ver a algunas personas mestizas con altos puestos, morenitos, chaparros, y algunos que rompen con el estereotipo del CEO que la publicidad nos muestra (aunque al final son los menos).

    ¿Son responsables las agencias publicitarias de promover el racismo? En parte, pero no podríamos atribuir todo el problema a ellas. Resulta que las agencias publicitarias buscan colocar un producto en la mente del consumidor de la forma más eficiente. Para hacerlo, se realizan estudios para conocer los rasgos del mercado meta al que se quiere llegar, cuales son sus aspiraciones, cual es su idiosincrasia. Es decir, si en tal sector de la sociedad no existieran actos racistas dentro de su idiosincrasia, entonces no habrían razones para mostrar pura gente con rasgos caucásicos en la publicidad, porque simplemente no funcionaría como estrategia de branding o no representaría ventaja alguna.

    El problema es que sí lo es, y basta revisar la historia de la sociedad de nuestro país, notablemente dividida en españoles, criollos, mestizos e indígenas. Y más curioso resulta que las clases «marginadas» no tienen alguna contrariedad con esta situación. Al mestizo pareciera no molestarse tanto ante una publicidad de la cual es parte del target, pero donde en ella aparecen personas caucásicas. Posiblemente esto se deba a un deseo aspiracional transmitido en dicha publicidad. Al mestizo no le afectará ver una pareja de dos personas caucásicas comprando una casa de clase media alta, siempre y cuando crea que él pueda aspirar a tener una.

    Es muy cierto que no es símbolo de una publicidad exitosa mostrar a individuos que parecen no aspirar a algo más, pero ello no debe implicar la relación entre cierta capacidad económica con cierta apariencia de una forma tan contundente que difiere con la realidad y se alimenta por medio de prejuicios. Los anuncios de Elektra (sin dejar de señalar que su dueño Salinas Pliego incurre en las mismas prácticas con TV Azteca, aunque de forma un tanto mas tenue que Televisa) podrían ser un ejemplo de como realizar un comercial aspiracional sin necesidad de colocar actores de rasgos caucásicos, pero sin llegar tampoco a usar a gente con rasgos más bien mestizos o indígenas de una forma despectiva como en algunos casos se ha llegado a hacer.

    Las agencias de publicidad tienen una responsabilidad social muy grande. Y a veces no están convencidas de ella, en tanto esos anuncios donde se excluye al linaje que representa a la mayoría de los mexicanos puedan significar una ventaja a la hora de promocionar un producto o posicionar una marca. Como mencioné, este hecho representa un rasgos característico de nuestra sociedad y no se trata de un problema creado directamente por las agencias de publicidad y medios de comunicación, sino que más bien se hacen partícipes de este círculo vicioso y logran hacerlo más grande.

    Anteriormente he hablado sobre el problema de racismo y clasismo que existe en nuestro país. Pero llego a la conclusión que para solucionar este problema, todos debemos de colaborar, y no sólo se trata de insistir a los medios y a las agencias que cambien su parecer. Porque de alguna manera, nosotros les damos motivos para que sigan publicando ese tipo de anuncios.

    Escrito para: México desde México

  • México me duele mucho

    México me duele mucho

    Tuve la oportunidad de ir al foro de la EGAP en el ITESM Guadalajara, donde asistieron Francis Fukuyama, Alejandro Poiré, Óscar Naranjo, el ex Presidente de Colombia Alvaro Uribe, además de varios panelistas que debatieron. El foro fue un éxito, pero me dejó mal sabor de boca mi país, salí del aula magna con una sensación agridulce porque ya sea por los comentarios explícitos o tácitos de los ponentes, o por un ejercicio de comparación.

    México me duele mucho

    Primero, entre los participantes, ya sea por su nacionalidad o por prudencia, evadieron el tema de la reforma hacendaria. Los panelistas que conformaron el debate hablaban de que es lo que tenía que hacer México para hacer crecer su economía, disminuir la desigualdad, fortalecer el mercado interno. Cuando se les preguntó sobre el tema de la reforma hacendaria poco hablaron de ello, pero en estas propuestas de crecimiento, sugirieron una regresión. Es natural, la reforma hacendaria es una rara mezcla de propuestas que no llevan a nada, que tiene sentido social (implica quedar con el PRD) pero los mecanismos para obtener (supuestamente) dicho sentido social, son erróneos, preocupantes, y son más bien antisociales. No es una reforma neoliberal, algunos dirían que es más bien keynesiana. Pero de verdad que si John Maynard Keynes viera esto…

    El General colombiano Óscar Naranjo (quien diseñó la estrategia para liquidar al famoso narcotraficante Pablo Escobar) fue traído por el gobierno de Enrique Peña Nieto como asesor. Cuando se le preguntó lo que se le sugirió al mandatario en tema de seguridad, se mostró muy evasivo. Cuando se le preguntó sobre el futuro de la situación de seguridad afirmó que en un futuro podía ser mejor, pero ni siquiera mencionó la estrategia seguida por Peña Nieto, sino el hecho de que la ciudadanía se ha mostrado cada vez más participativa en el tema de la seguridad. A pesar de que fue contratado precisamente por parte de Peña Nieto, no hubo si quiera una palmada a favor del Presidente oriundo de Atlacomulco.

    Óscar Naranjo comentó que para tener una estrategia de seguridad exitosa, es necesario generar una confianza en las instituciones, cosa que refrendó el ex Presidente Álvaro Uribe. Los resultados en Colombia fueron muy buenos, en México parecen no tener éxito sus sugerencias, y no sólo eso, sino que dudo que le hayan hecho «mucho caso» en una estrategia de seguridad que no tiene ni pies ni cabeza. Y hago hincapié en el tema de las instituciones, porque lo que ha pasado con Peña Nieto y lo que representa, es una desconfianza cada vez mayor en ellas, y más al mando con una persona que no tiene la capacidad de ser un líder. Estamos en un lío.

    Al final viene el ex Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, al que tuve la oportunidad de saludar, y quien dio una muy buena conferencia. Se puede estar, o no estar de acuerdo con él, en su ideología política, en sus métodos. Pero me queda claro que es un estadista lo suficientemente reconocido para ser invitado a dar conferencias. Una persona con estrategias, con ideas, que sabe lo que hace, que denota preparación. Sentí algo de recelo al hacer el ejercicio de comparación con nuestro Presidente: Peña Nieto no tiene ideas, y su capacidad intelectual no le da para dar una conferencia sin ayuda de un apuntador o un guión. Peña Nieto no se podría llevar (ni en México ni en ningún lado) los aplausos que recibió Álvaro Uribe por parte de los estudiantes. Álvaro Uribe decidió no recibir a Ingrid Betancourt cuando fue liberada, para que de esta forma, las fuerzas armadas se quedaran con el crédito del rescate. Álvaro Uribe nunca hizo promesas irrealizables en campaña, fue sincero cuando comentó que tal o cual cosa no podía hacer. Peña Nieto firmó cualquier compromiso ante notario que no se ha cumplido, ni se cumplirá. Álvaro Uribe es autónomo, el responde por sus decisiones. Peña Nieto es un títere.

    Horas después, me entero que la Selección Mexicana «se salvó» a dos minutos de ser eliminada, gracias a un gol, sí, de Estados Unidos, de ese equipo tan odiado por quienes malentienden el concepto de nacionalismo. Cosa que termina siendo una derrota, debido a que lo sano, no sólo para nuestro futbol, sino para el país y la sociedad, era la eliminación de la justa, que sirviera para reflexionar y para ocuparse de temas más relevantes y que afectan más la vida de todos los mexicanos, como puede ser la situación política y las reformas.

    ¿Qué estamos haciendo como mexicanos para llegar a este estado de descomposición, donde se ha perdido toda la confianza en las instituciones, se le ha perdido todo el respeto a quien debería ser el líder de esta nación, donde la inseguridad crece, las diferencias también? ¿Qué tenemos que hacer para salir adelante? ¿Cómo podemos recuperar la confianza en el país? Son preguntas difíciles de contestar, pero a las cuales deberemos encontrar respuesta. Y lo único seguro de dichas respuestas, tiene que ver con el que los ciudadanos tendremos alguna responsabilidad en ellas, tendremos tareas que realizar. Parte de esta descomposición tiene que ver con la idiosincrasia de este país, con una mentalidad colectiva que debemos de cambiar urgentemente.

    No es pesimismo, sino que hay que partir del punto donde estamos, y ello es muy doloroso.

    Escrito para México desde México

     

  • Ser mamá, ser papá

    Ser mamá, ser papá

    Sé que quienes critiquen lo que a continuación diré, me dirán que no sé que es ser padre. Efectivamente soy soltero, pero creo no necesitar ser una padre de familia para afirmar lo que a continuación diré, y es que es simplemente sentido común, sólo se necesita observar, no se necesita nada más.

    Ser mamá, ser papá

    Se está perdiendo la autoridad del padre.

    Es cierto que un nivel fuerte de autoritarismo no es bueno para los hijos. Un padre represor posiblemente criará un hijo timorato, mojigato, sin criterio propio, sin capacidad de buscar lo que quiere y sí buscar lo que el padre quiere de él. Limitará su desarrollo en ciertos aspectos.

    Pero lo opuesto también es nocivo. ¿De cuando a acá, los padres ya no son padres, sino amigos? Muchas madres y padres fungen como «amigos» de sus hijos, y tratan de tomar ese papel, porque así piensan que «comprenderán» más a sus hijos. Pero seguramente hay un temor, el temor a que el hijo lo pueda rechazar al fungir como lo que debe de ser, como un padre, como un guía, como quien deberá de forjar una persona, para que cuando adquiera su libertad, tenga una estructura y una escala de valores para conducirse rectamente en su vida. Sea cual sea la ideología que decida seguir, el pensamiento que desarrolle.

    Esa figura de padre-amigo mengua la autoridad paterna. Sucede y mucho, el hijo llega con tres materias reprobadas, y el padre asume el papel de «amigo-psicólogo» al hablar con el chico y preguntarle si está bien, si no está deprimido, si el ambiente escolar no le afecta. Si no tiene una respuesta positiva irá a culpar a la maestra o a la directora del colegio. -¿Por qué mi hijo está reprobando y recibiendo reportes de mala conducta si es un pan de Dios?-.

    El que el padre logre desarrollar una relación cercana no significa que deba de dejar de ser padre. El padre al actuar como amigo, termina perdiendo el respeto de su hijo. El crío de secundaria se acuesta con sus compañeras: -Ah no importa, le diré a mi papá que estoy pasando por una depresión porque la tele viejita se descompuso-. El hijo ve pornografía: -Ah, no importa, mi papá dirá que es parte de mi desarrollo, que el también vio y tal vez se venga a echar unas chaquetas conmigo con la revista padre e hijos juntos-. Simplemente el hijo vivirá en la anarquía porque sabe que al llegar a casa nadie le reprenderá, nadie le pedirá explicaciones y nadie le dirá por qué no debe de actuar de esa forma.

    La figura del «amigo» es representativo de padres timoratos, padres que tienen miedo a tomar el rol que deben de tomar. Y esto toca a ambos sexos, padre y madre. Programas como La Rosa de Guadalupe colaboran para destruir la figura paterna, al presentar en muchos de sus programas, a padres empapados de temor,que no saben que hacer, que les falta determinación, y como no tienen capacidad de educar a sus hijos, necesitan que venga «la virgencita» a solucionar todo.

    La figura del padre no va en contra de la libertad. Por el contrario, ayuda a formar a los hijos para que sean libres. ¿De que sirve un individuo libre al cual no se educó para trabajar, no se educó para estudiar, no se educó para respetar a su prójimo, no se educó para pensar? ¿Cómo el hijo podrá aprender a defender sus creencias cuando nadie le enseñó a pensar? Un individuo así no es libre, es presa de sus fuertes limitaciones.

    Así de simple. Y si no tienes el valor para ser padre, no lo seas y punto.

  • Leal afición mexicana futbolera conformista

    Leal afición mexicana futbolera conformista

    Ya he mencionado que los tres pilares del nacionalismo mal entendido son: 1.- Dar el grito sin saber qué significa, 2.- La retórica de «Pemex es de todos los mexicanos» y 3.- Gritar apasionadamente los goles de la selección nacional. Dentro de éste último, vi ayer algo preocupante. Me dispuse a ver un rato el partido de ayer, el cual se ganó por dos aisladas genialidades a Panamá dentro de un partido terrible y vergonzoso. Lo más penoso no fue eso, sino el papel que jugó la afición dentro de ese partido.

    Leal afición mexicana futbolera conformista

    Un partido de futbol puede reflejar muchas cosas, en parte la idiosincrasia de una nación, y es por eso que un tema que parecía ser no muy relevante como un mal partido de dos mediocres equipos de la Concacaf toma importancia, por lo que ello dice.

    Resulta que la selección mexicana le estaba ganando en el Estadio Azteca uno a cero a la escuadra panameña. Recalco, jugando en casa, jugando pésimo, contra un equipo débil como Panamá, y estos últimos poniendo en jaque a la selección nacional. En esas circunstancias, el público comenzó a corear el cielito lindo como muestra de su gran alegría por el triunfo momentáneo que por unos minutos se escapó.

    ¿Celebrar algo vergonzoso? ¿Conformarse con tan poquito, con una selección compuesta por jugadores sin compromiso y respladada por directivos corruptos y mediocres? ¿Gritar ¡Si se puede! después de que el débil conjunto de Panamá empata el partido en un terreno antes infernal, con una selección que pide a gritos estar eliminada humillantemente?

    Sí, parece que nos conformamos con poco. No es la primera vez, hace tres años, los «aficionados» festejaron en la Minerva un amargo empate ante la selección de Sudáfrica en la Copa del Mundo. De esta forma, parece que los directivos podrán estar satisfechos con el hecho de que la selección pase al mundial (por la cuestión de los patrocinios y los movimientos de capital) aunque sea de una manera aberrante.

    Esta mentalidad mediocre y vergonzosa en parte, es la que tiene a la nación como está. Gente que no exige mucho a los políticos mientras los tengan contentos con despensas o desplantes mediáticos. Gente que no es ambiciosa en su trabajo y apunta a poco. Que el resultado de cualquier mínimo esfuerzo, implica un gran festejo. Que no hay deseos de superación. Gente que se molestará si las políticas gubernamentales reducen el 5% de su ingreso para luego aplaudirles más de los que criticaron cuando este después aumente un 1%.

    Una cosa es apoyar a un equipo, y otra cosa es ser conformista. Ese conformismo es el que da todo un gran terreno fértil a los directivos y políticos para sembrar la corrupción debido a que la gente exige poquito. Tan penoso fue el papel de la afición que hasta los mismos comentaristas de TV Azteca lo señalaron.

    Antes de hacer profundos análisis filosóficos, desde perspectivas empíricas y/o positivistas sobre qué alineación debe usar México en su siguiente partido, se debe hacer una profunda reflexión sobre el por qué el mexicano se conforma con tan poquito. Que al final del día esto último afecta mucho más en la calidad de vida que lo primero.