Categoría: temas polémicos

  • El fin del dominio de la TV abierta

    El fin del dominio de la TV abierta

    La televisión ha sido un agente cultural preponderante en nuestro país. La televisión incluso ha llegado a «formar» individuos. El criterio de muchas personas está basado en lo que doña tele dice. Mujeres que repiten la historia de las telenovelas en su vida diaria. Y es cierto que esta es una relación de dos. Una televisora que busca «influenciar» por medio de sus contenidos, y un individuo que acepta ser influenciado. Pero lo cierto es que en un país donde Televisa ha actuado de forma monopólica como si fuera la única voz para un segmento todavía importante para los mexicanos, es importante saber que esta supremacía tendrá su fin, desaparecerá paulatinamente, sin atreverme a pronosticar tiempos, pero así lo será.

    https://elcerebrohabla.com/2012/07/22/y-las-encuestas-insulto-a-mi-profesion/

    El jueves me invitaron a una conferencia del diario tapatío El Informador donde asistieron personas como Sylvain Chevalier, CEO  de Havas Media Group; Javier López, CEO de Ipsos México, y Carlos de Zúñiga, Managing Director de Ipsos Media CT. Ipsos por cierto, fue de las pocas casas encuestadoras que acertaron en la elección del 2012, donde sabemos que muchas otras parecieron estar sesgadas a favor del ahora Presidente de la República. Estos expertos hablaron de la publicidad y los medios de comunicación. Y aunque este artículo no es precisamente de publicidad, lo expuesto por estos panelistas nos deja ver que los cambios en la forma en que el usuario consume contenidos harán que en un futuro el dominio de la TV abierta liderada por agentes monopólicos, mengue y se vuelva nada.

    La TV abierta es todavía el principal medio de comunicación. Hace 5 años, de acuerdo a Ipsos, el 76% de la población veía televisión abierta todos los días, ahora lo hace el 71%. En cambio, hace 5 años, el 19% de los mexicanos navegaba en Internet todos los días, mientras que ahora el 38% lo hace. Un dato importante es que los niveles socioeconómicos más altos cada vez ven menos televisión. es decir, la clase alta y media están dejando de ver televisión abierta, mientras que la clase media baja es la que tiende a ver más televisión. No es casualidad esa correlación de los sectores que ven más televisión y los que votaron por el candidato que fue presentado, como un actor de televisión.

    En cambio el Internet se concentra más en los niveles socioeconómicos más altos, pero el crecimiento del uso de esta herramienta en clases no tan favorecidas va en aumento. Lo mismo sucede con la televisión de paga. De tal forma que empezamos a ver que la televisión abierta comienza a relegarse a aquellos sectores con menos ingresos y educación. Esa tendencia indica que en un futuro, tal vez no tan cercano, la televisión abierta ya no será negocio. Tal vez esto explica que Televisa y TV Azteca decidan ceder en este rubro con tal de entrar al negocio de las telecomunicaciones donde sí hay mucho futuro.

    El hecho de que Ifetel haya calificado a Televisa (y también a Carlos Slim) de empresa preponderante, es una buena noticia que acelera, aunque sea un poco, este proceso (al fin nuestros servidores públicos sirven para algo). Con esto, Televisa ya no podrá tener la exclusiva de mundiales de futbol, liguillas y demás eventos. Esta resolución debilitará la fuerza que tiene Azcárraga en la televisión, aunque eso perdido lo podrá ganar en las telecomunicaciones, donde es socio junto con Salinas Pliego de Iusacell. El Ifetel también lanzó una licitación de dos cadenas, aunque si esta supuesta «democratización de los medios» no se da con la entrada de estas dos cadenas, se dará con un creciente acceso a Internet y televisión de paga.

    Televisa todavía puede imponer presidentes. Pero en un mediano plazo, al menos como emisor de información, ese poder fáctico vendrá a menos. Serán cada vez menos los que vean a políticos guapos desfilar para convencer a sus electoras deseosas de sueños húmedos, que ellos son «la mejor opción». No, no es el PRI más democrático, más bien los avances tecnológicos y la presión social harán que poco a poco, este sistema paternalista y vertical, se vaya rompiendo.

  • Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Vivo en un país donde los patos le tiran a las escopetas. Donde el Gobierno es delincuente y los narcotraficantes son héroes. Donde bueno es el malo, y el malo es el bueno. Donde ante un atraco ya no se critica el accionar de los criminales, sino que se critica a la persona que fue víctima del atraco -¿Es que como se te ocurre sacar tu iPhone en la calle para hablar?-. Así es donde vivo, así es mi país «elMéxicodondenopasanada».

    Marchando por el Chapo - Esa sociedad dañada y pervertida

    Y por esto es de sorprender que en Sinaloa se hayan realizado manifestaciones a favor del «Chapo» Guzmán. Parecería una suerte de masoquismo colectivo combinado con un síndrome de Estocolmo agudo. Los manifestantes, que fueron mil, fueron menor cantidad que los tres mil que el pobre Chapo inocente dijo haber matado en sus primeras declaraciones. Los manifestantes salieron de blanco, como si se tratara de una manifestación por la paz. En las fotografías se puede apreciar a gente de toda clase social manifestándose, donde proliferan los trombones e instrumentos de grupos musicales norteños acostumbrados a componer narcocorridos.

    Mario López Valdés, gobernador de Sinaloa, mejor conocido como «Malova», afirmó que les dieron dinero y cervezas a los manifestantes, agua y tamales, y que esta manifestación fue organizada por familiares y amigos de los narcotraficantes. ¡Déjà vu! ¡Déjà vu!

    La sociedad en México está tan deteriorada que los niños de hoy aspiran a ser narcotraficantes. Influenciados por los narcocorridos, por la imagen del narcotraficante fuerte y el gobierno débil, y bajo el cobijo de una deteriorada familia, asumen que la «noble profesión» de narcotraficante es el camino más fácil que tienen para salir de su condición. Para esos niños, el narco es el Gobierno, y el Gobierno es un estorbo, algo espurio, sin valor. El narco tiene mayores posibilidades de proveer un aparente bienestar que el gobierno, y hasta cierto punto así es, hasta que el individuo termina ultimado por algún cártel rival, o el mismo al que pertenece, o por un combate entre policías y narcotraficantes, o en el más condescendiente de los casos, termina en la cárcel.

    Una defensora del Chapo Guzmán afirma que no los entendemos, porque no sabemos que es sufrir carencias y falta de oportunidades. Que no entendemos que le entran a «lo ilegal» porque así ellos no tienen que pagar impuestos caros que nunca se utilizan para cosas buenas, porque los narcotraficantes les proveen un mejor estilo de vida y mayores oportunidades que el Gobierno. Su testimonio nos deja en claro que la debilidad e incapacidad del gobierno, ha hecho que proliferen este tipo de grupos que se alimentan, en parte, de las necesidades de los individuos.

    Para «salvar a México» falta mucho. No basta con la detención del Chapo, se necesitan combatir las causas que hacen que estos grupos criminales subsistan. Aunque se acabara con todos los cárteles de tajo, si el caldo de cultivo sigue ahí, entonces no necesitaremos mucho tiempo para ver el surgimiento de nuevos cárteles, que incluso podrían llegar a ser más peligrosos y violentos.

    Mientras, yo vivo en este país con una gran contradicción. Donde los buenos son malos, y los malos son buenos.

  • Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    ¡Que el Chapo no es el Chapo! 

    Que hay dos, que hay tres, que ahorita está en Mazatlán observando su detención desde la comodidad de su hogar. Pero es que Peña Nieto no sabe leer, ¿Entonces cómo lo va a agarrar? ¿Por qué lo agarraron en un condominio «normalito» y no en una casa «súper lujosa»? ¿Por qué no se ve tan viejo? ¿Por qué tiene la nariz diferente?

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Yo estoy seguro que sí se trata del Chapo Guzmán. Y que estos cuestionamientos tienen que ver más bien con una desconfianza grandísima que el ciudadano le tiene a los gobernantes. Es una reacción desde el punto de vista psicológico normal (hasta cierto punto). Un individuo no va a confiar en alguien que constantemente le ha estado mintiendo. Pero eso no implica que todos sus actos sean siempre una mentira.

    Lo del Chapo es como la historia de Pedro y el lobo. Los gobernantes, y en especial este gobierno, se han acostumbrado a mentirnos. Que no compraron ni un sólo voto, que con la Reforma Energética la luz va a bajar inmediatamente. Entonces ahora que detienen al Chapo Guzmán, resulta que no mucha gente lo cree. Algunos incluso se preguntan como Peña Nieto tuvo la capacidad de agarrarlo (ignorando que detrás de ese cerebro pequeño existen fuerzas de inteligencia con cerebros mucho más grandes).

    Naturalmente detrás de todas estas relaciones Gobierno – narcotráfico, hay muchas cosas que no sabemos, que ignoramos, cosas que no salen a la luz, con lo cual muchas veces las versiones oficiales pueden diferir (deliberadamente) de la realidad. Pero por naturaleza, a los humanos no nos gusta quedarnos con la duda, y es por esto que reconstruimos la historia en base a pruebas y suposiciones que estrictamente no son suficientes como para crear un argumento sólido. Entonces surgen las teorías de la conspiración. Y si la versión oficial nos miente, entonces dicha teoría tiene que ser verdad.

    Hay incluso discusiones más importantes que se pueden dejar del lado debido a que el individuo gasta más energía en tratar de convencer a los demás de su teoría de la conspiración. Si es el Chapo o no es, genera más ruido que la afirmación de un ex funcionario de la DEA, de nombre Phil Jordan, quien afirma que el Chapo Guzmán, financió la campaña de Peña Nieto, un tema que es delicadísimo. Phil Jordan se pregunta como es que después de que ocurriera esto, el Chapo terminara en la cárcel, y supone que algo malo pasó entre el PRI y el Chapo posteriormente. Ese es un buen punto de discusión que puede llevar a más cuestionamientos y descubrimientos. Pero por un decir, en base a dicha afirmación, no se podría crear una teoría que diga que «el Chapo es una estrategia de la masonería coludida con el gobierno de Estados Unidos que busca privatizar…»

    Y al final, es una afirmación de un ex funcionario, lo cual no comprueba con cabalidad que lo que afirma sea verdad. Aunque tampoco se me haría raro que así fuera.

    Los mexicanos somos buenos para fabricar teorías de la conspiración. Posiblemente es un mecanismo de defensa, posiblemente tiene que ver con que a veces la realidad puede tener a acercarse más a algo parecido a una teoría conspiranoide que a la verdad oficial. Y a esto hay que agregarle, sí, que mucha gente (de cualquier parte del mundo, y en varios de los casos con un IQ no muy alto) tiene la costumbre de creerse cualquier teoría de la conspiración. Que si Elvis sigue vivo, que Paul McCartney murió hace mucho tiempo, que el HAARP y demás.

    Por eso yo no creo que haya dos chapos. El único que existe está en la cárcel. Pero tampoco me fío del Gobierno que presume que es un combate frontal al problema del narco, debido a que, muchos cabecillas históricos han sido aprehendidos, y el narco ha… seguido creciendo.

  • Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Este artículo viene como una corrección del otro artículo que publiqué sobre este tema, que bien no aparece ya directamente en el blog, pero que pueden consultar aquí.

    Resulta que la revista Time publicó una portada donde aparece nuestro querido Presidente de la República, Don Enrique Peña Nieto (el Presidente más guapo de la historia de México, por cierto), con la frase «Saving México». Esta portada inmediatamente empieza a correr por todas las redes sociales y causa indignación. Era ya suficiente con escuchar que fue nombrado el pensador del año, y demás adjetivos que nos causan una carcajada con cierta molestia adherida a ella.

    Cada vez somos más. Únete a #Mexicotecalifica y sé parte del cambio. En los próximos días estará lista ya nuestra página y estamos trabajando duro.

    ¿Se vendió Time? ¿Le pagó el PRI? Contrario a lo que normalmente sucede, parece que no fue así, y fue simplemente una estrategia de publicidad para ganar cierto hype que se espera, se traduzca en ventas. Inteligente porque la hicieron de tal forma que no hiere las susceptibilidades del Presidente (les recuerdo, el más guapo) al cual entrevistaron y fotografiaron, pero a la vez despertando ese encono y aprovechándose de éste para vender.

    ¿Cual es el nicho de mercado de Time en México? Desconozco como lo tienen delineado, pero por medio de mi intuición masculina, puedo deducir que es gente con estudios, parte de la clase media, media alta, y alta de México. Naturalmente en este sector, Peña Nieto tiene pocas simpatías. Entonces simplemente Time saca su portada polémica que conduce un artículo que aparentemente habrá sido escrito por encargo, cuando en realidad al final es un artículo mediocre, que aborda el tema presidencial de forma superflua, sin una investigación muy profunda que pueden leer completamente gratis aquí.

    La forma de hacer publicidad de Time no es muy ética, pero es cada vez más común en muchas revistas. Hace tiempo Wired lanzó una portada sobre una «Steve Jobs mexicana». Eso hizo que el nacionalismo mal entendido de muchos saliera a flote, y salieran orgullosos a comprar la revista (o lo peor, a publicar en las redes la portada con mucho orgullo sin consultar el artículo, que en este caso se podía leer gratuitamente) para terminar con un artículo que en realidad no hablaba sobre una nueva Steve Jobs, sino de los tipos de enseñanza alternativa en varias latitudes del mundo, entre ellas México (tema que se sacó de contexto premeditadamente para vender la portada).

    La estrategia de Time tuvo éxito. Quería hacer ruido en las redes sociales y lo hizo. Así se posicionó más en la mente de los lectores, y tal vez algunos se molestaron con la revista afirmando que se habían vendido, pero al leer el artículo verán que no fue tan así. Peña Nieto resultó ser un artículo de venta, fue el gancho para que esta campaña tuviera éxito, más éxito que todas las campañas mediáticas y millonarias del… Gobierno de Enrique Peña Nieto

     

  • Los hombres no somos iguales

    Los hombres no somos iguales

    En la psique de los chairos (sólo los enviados a sueldo por el partido en el gobierno a rayonear sitios web con crayolas pagadas por el erario creerían que yo soy eso) y en el «espíritu» de la ONU está tatuado e impreso mil veces el discurso de que «los hombres somos iguales». Ah, y se me olvidaba, también en la película Amar te Duele  lo dicen. Pero no, no es cierto que somos iguales, es más, ni siquiera valemos lo mismo. Trágico pero así es.

    Los hombres no somos iguales

    Primero, es demasiado difícil, casi imposible, encontrar en algún lado a alguien que tenga mi fisonomía exacta. Y si lo llegara a encontrar, me daré cuenta que mi psique no es igual a la del otro individuo. Incluso si vemos a un par de gemelas que tienden a tener una personalidad parecida veremos diferencias.No, no somos iguales.

    Pero cuando los rojillos afirman que todos somos iguales, se refieren al valor de las personas y a lo que merecerían tener. Es cierto que una sociedad debe de procurar que sus individuos tengan las mismas oportunidades (imposible de realizar cabalmente, pero con posibilidades de reducir el desequilibrio de la justicia en este ámbito), pero al final del día, los rasgos de las personas las situarán en diferentes posiciones.

    ¿Una persona segura de sí misma es igual a una retraída? Por supuesto que no. Y entonces la primera persona en la gran mayoría de los casos tendrá más posibilidades de tener amigos, le irá mejor con las mujeres y posiblemente se desarrolle más en el ámbito profesional. ¿Es injusto? No, porque la primera persona desarrolló mejor sus habilidades. Ciertamente, son muchos factores los que conllevan a hacer a una persona segura o insegura, pero es cierto que nuestro destino no está escrito, somos libres, podemos mejorar, entonces no es injusto. Los fuertes ganan, y los débiles pierden.

    Vamos al valor. Es cierto que todas las personas debemos o deberíamos tener los mismos derechos por el simple hecho de ser seres humanos. Pero ¿valemos igual? Voy a poner un caso que parecerá tal vez un poco loco. Imaginemos a la persona segura de sí misma y a la insegura. Invitamos a los dos a una fiesta con un círculo social donde ambos conviven para dejarlos en igualdad de circunstancias (ya sea por escuela, o por trabajo). Ese círculo ve a la primera persona como más agradable y jovial. A la segunda su inseguridad no les transmite confianza, algunos de ellos lo critican y lo «ven menitos». Eso no significa que los de dicho círculo social sean «ojetes», simplemente es algo que tiene que ver con la dinámica humana. Para ese grupo social en sí, el primero vale más que el segundo, al primero lo invitan a fiestas, al segundo lo relegan. Al primero le presentan pretendientes, al segundo no. ¿Valen lo mismo? No. Los fuertes ganan, y los débiles pierden.

    Cierto que la apreciación y concepto que tengan las personas de otras es algo subjetivo y está supeditado a muchos factores. Es decir, posiblemente una persona sienta más empatía por el tímido que por el seguro de sí, y en algunos casos el tímido saldrá avante sobre el seguro de sí. Pero nos daremos cuenta que el grueso de las personas tenderá a valorar más al primero, y en la mayoría de las ocasiones el seguro de sí tendrá más posibilidades de éxito. ¿Es injusto? No, porque así funciona el ser humano y esta dinámica responde a sus necesidades. Los fuertes ganan, y los débiles pierden. 

    Por eso se habla de «la equidad de género» y no «la igualdad de género». La primera asume que existe una desventaja (en fuerza física) de la mujer contra el hombre, y asume la diferencia de rasgos entre ambos sexos con el fin de dotar a ambos sexos de los mismos derechos y una misma dignidad. La igualdad de género simplemente no existe.

    Pretender que los humanos aspiremos a tener los mismos derechos está bien, sobre todo porque estos fueron creados con el fin de que la natural diferencia entre las personas no termine lacerando la dignidad de aquellos que se encuentren en desventaja. Pero pretender que los humanos somos iguales y que valemos exactamente lo mismo cuando nosotros por naturaleza discriminamos a uno sobre otro es algo radicalmente contradictorio (y no hablo del tipo de discriminación criticada en el discurso público, sino nuestra natural discriminación donde elegimos una pareja en vez de otra, o donde discriminamos a un candidato a un empleo a favor de otro con más aptitudes).

  • Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Recuerdo, no se me olvida, cuando los mexicanos queríamos comernos vivos como lobos hambrientos a los franceses por celebrar la liberación de Florence Cassez. Dato importante, no lo saquen de su cabeza.

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    La historia va más o menos así, Edgar Tamayo va a una fiesta allá por 1994 en Texas con su amigo  Jesús Mendoza. Los metieron a la patrulla por un supuesto robo, y después de que el policía hiciera una escala, éste recibe tres disparos por parte de Tamayo. El arma no tenía las huellas dactilares de él, ni de su acompañante, pero el mismo Tamayo aceptó haberlo matado porque no lo había dejado hablar con su esposa. Es decir, Tamayo es un asesino.

    El otro lado de la moneda tiene que ver con la pena de muerte. La sentencia letal es un absurdo que no puede sostenerse ni con estadísticas ni con nada. En ese sentido, me parece bien que acudan a instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre muchas otras, o que las autoridades mexicanas estén en contra de esa medida, porque la pena de muerte, es tan absurda, que sólo un partido igual de absurdo como la pena como lo es el Partido Verde, la apoyaría.

    Pero una cosa es tratar de evitar que se le aplique la pena máxima y que cumpla su sentencia como la debería cumplir en un país desarrollado, y otra cosa es tratar como hèroe a Tamayo sólo porque es mexicano. Hay que recordarlo, Tamayo es un asesino. Privó de la vida a un policía, que tiene una familia, y seres queridos. ¿Merece ser tratado como héroe? También es cierto que estando en Texas, Tamayo está sujeto a las leyes de ese país, por más absurdas que sean.

    ¿Deberíamos estar «orgullosos» de un mexicano asesino de exportación? No lo creo. La pena de muerte es absurda y retrógrada, pero él privó de la vida a un policía, Tamayo aplicó la pena de muerte a ese policía por «el delito» de no permitirle hablar con su esposa. ¿Por qué hay que defender a un asesino mientras tanto en México, como fuera de él, miles de personas inocentes de nuestra nacionalidad son víctimas de atropellos, de delitos, de asesinatos, las cuales terminan en el anonimato?

    Está perfecto que se luche contra ese tipo de sentencias, me parece perfecto que se ejerza presión para que la pena capital ya no exista. Es un absurdo, y es una muestra de falta de civilización por parte de la cultura estadounidense esa forma de hacer justicia. Pero también hay que dimensionar las cosas. A Cassez a pesar de ser culpable, se le hizo un proceso mal hecho, la vitorearon en Francia, y los mexicanos nos indignamos. Ahora nos toca estar en el otro lado de la moneda para comprobar que ante una situación similar, reaccionamos igual.

    Sí, es lamentable que hayan ejecutado a Edgar Tamayo. Pero también es lamentable, incluso más, el crimen que él cometió. El que sea «orgullosamente mexicano» no lo exime de ninguna culpa derivada de sus actos.

    Tendría que corregir y decir «Tamayo fue un asesino». Porque al tiempo que escribí esto, fue ejecutado con la inyección letal.

  • Yo soy así – Una estrella más del canal de los templarios

    Yo soy así – Una estrella más del canal de los templarios

    Yo soy así - Una estrella más del canal de los templarios La fama no es necesariamente proporcional al talento, más bien, esta ecuación se da en pocas ocasiones. La correlación que sí existe es esa donde la primera tiende a ser más escasa conforme la sociedad es más ignorante y viceversa.

    ¿Y qué pasa si tenemos no sólo a un considerable sector de la población en la ignorancia, sino también a un país donde criminales como los narcotraficantes pueden no sólo detentar un gran trozo de poder, sino además establecer una cultura del narco entre la sociedad?

    Entonces, personas como Melissa Plancarte pueden pensar en convertirse en estrellas.

    Ella es hija de Enrique «Kike» Plancarte Solís. Uno de los líderes de los caballeros templarios.

    Para ser hija de un narcotraficante (que sabemos que en la gran mayoría de los casos poseen un aspecto grotesco) no se ve mal,  tiene buen cuerpo, pelo rubio, busto prominente y una cara que si bien no es la más hermosa, tiene lo suficiente para ser considerada bonita. La fórmula perfecta para atraer a aquellos que les gusten esos ambientes (aunque no formen parte), que son muchas más personas de lo que se podría creer.

    La mujer canta desafinada, no se sabe mover bien, su carisma no logra paliar sus carencias. No hablemos de la letra, que es muy mala. Es más, ni siquiera es muy controversial como lo podríamos suponer de la hija de un narcotraficante, en un ambiente donde las bandas gruperas componen narcocorridos.

    Melissa Plancarte es una manifestación de esa cultura del narco que crece cada vez más en la sociedad y la penetra. Donde a veces, extrañamente, los narcos terminan siendo vistos como héroes.

    Lo cual es reflejo de que los narcotraficantes detentan tal poder, que la autoridad se termina viendo incapaz e inoperante, no sólo eso, sino que a veces terminan siendo no tan enemigos de los cárteles, al menos como debería ser en el papel.

    Por eso surgen los grupos de autodefensa. Hay teorías que afirman (debido a que el colombiano Oscar Naranjo, quien utilizó ejércitos paramilitares en Colombia, ha asesorado a Peña Nieto) que estos grupos son una estrategia del gobierno. Si fuera el caso, viendo los resultados, concluiríamos que son una pésima estrategia. En el bastante probable caso de que no fuera así, veríamos que el gobierno ha sido tan inoperante, que los civiles han decidido por sí mismos, luchar contra la inseguridad. Ya lograron recuperar Nueva Italia, Michoacán, cosa que parecía más difícil que el Gobierno lo hiciera que un triunfo de gorditos llaneros sobre el equipo titular del Real Madrid.

    Las autodefensas se han convertido en una especie de héroes entre mucha gente, y el Doctor Mireles podría aspirar a tener cierto tipo de áurea mítica tal cual el Subcomandante Marcos. Yo me detendría antes de hacer ese ejercicio de «admiración» y haría muchos cuestionamientos para tener un argumento. Pero es preferible eso, a admirar a narcotraficantes que extorsionan a civiles inocentes.

    Mientras tanto Melissa Plancarte seguirá cantando un Do que parece más bien Re. O una melodía que pretendería estar en La Menor, pero que en la práctica, sería más bien un atonalismo. Lo que siguen afinadas son las metralletas de los caballeros templarios, y habría que ver si algunas notas que se supone, contrapuntean y son opuestas, en realidad están haciendo armonía con la melodía principal de los narcos.

  • Lindo Michoacán

    Lindo Michoacán

    Michoacán es un estado bello. Sólo basta con viajar a Morelia y su hermoso Centro Histórico, El lago de Pátzcuaro, Quiroga, Uruapan, Zamora. Un estado que a pesar de su retraso económico comparado con otros, es un must visit para cualquier mexicano que se diga conocedor de su país. Pero así como Michoacán nos puede mostrar lo más bello de nuestro país, también tiene la capacidad de restregarnos en la cara la realidad que vivimos como nación, que está muy lejos de ese futuro promisorio que nos prometieron hace poco más de una década, y está más cerca de la descomposición.

    Lindo Michoacán

    13 años después de la supuesta transición democrática, Michoacán es el ejemplo de que las cosas no salieron tan bien. Michoacán es un estado literalmente fallido, rebasado por el narcotráfico, que exhibió el fracaso de una mal planteada guerra contra el narco por parte de Felipe Calderón, y la consecuente de Peña Nieto que ha resultado todavía peor, donde la displicencia y la desconfianza reinan. Ese Michoacán donde su Gobernador Fausto Vallejo ha estado eternamente ausente por una batalla contra el cáncer, pero que de alguna manera representa la debilidad de un estado que poco a poco es reemplazado por los Caballeros Templarios, cuya oposición son los ciudadanos que han creado autodefensas, tal vez a priori con nobles intenciones, pero que por sus características, puede terminar corrompiéndose y convirtiéndose en algo parecido a lo que ahora combaten.

    El Gobierno Federal ha puesto la mira más bien en combatir las autodefensas. Posiblemente arguyan que están haciendo lo que el estado debería de tener, el monopolio de la seguridad. Pero la pregunta que ha surgido es ¿Por qué desarmar a las autodefensas y no a los Caballeros Templarios? Muchas teorías abundan en torno a esta decisión. Dicha estrategia tal vez no podría ser entendida por el ciudadano común y tiene una razón de ser, o posiblemente su sentido común es suficiente como para divisar a lo lejos intereses oscuros de quienes se supone, los deberían de proteger. Lo que sabemos es que en Michoacán hay guerra, y no se vale utilizar eufemismos para tratar de engañarnos y no ver la magnitud de los hechos.

    Un país prometedor, como ese del que hablan algunas revistas o supuestas instituciones que ponen al país del primer mundo y que enaltecen «la inteligencia» de nuestro mandatario, no se puede explicar cuando una parte de éste se pudre y donde el gobierno está cerca de perder el control. Donde los ciudadanos ya no pueden separar entre buenos y malos, donde algunos creen que los supuestamente buenos (gobernantes) no están tan enemistados con los malos, donde muchos ciudadanos incluso le dan más legitimidad a los cárteles de la droga que en algunos casos usan una retórica bastante parecida a los de nuestros gobernantes.

    Si algo se le puede reconocer a Calderón dentro de su fallida estrategia contra el narco, fue que hubo un reconocimiento público del problema. El Gobierno actual, de la mano de sus recursos mediáticos y de comunicación, ha tratado de aminorar el problema, de crear una falsa percepción de seguridad que contrasta tanto con la realidad que es muy poco creíble. Bastan las redes sociales y medios alternativos para darnos cuenta de lo que se está viviendo en Michoacán, las cuales incluso usan los combatientes (tanto autodefensas como narcotraficantes) para defender su posición.

    El mexicano desconfía cada vez más de su gobierno, esa desconfianza empieza a minar la cohesión social que se necesita para que este país sea un buen lugar para vivir. Algunos sienten afecto por esos cárteles que les proveen lo que el gobierno no puede, otros simplemente se sienten desprotegidos y tratan de sobrellevar su vida. Al final del día nos hemos dado cuenta de que el país no va bien, como nos prometen mucho los spots presidenciales. Después de ver esta guerra ¿Entonces sí se puede?