Categoría: temas polémicos

  • El mito de los planetas que se alinean y del pensamiento mágico

    El mito de los planetas que se alinean y del pensamiento mágico

    Los libros de autoayuda nos han llenado de este tipo de pensamientos. Creo que con algunas honrosas excepciones, los libros de autoayuda ayudan mucho al que los escribe y no tanto a los que lo leen. La respuesta a los problemas de la vida tiende a ser simple (sabes lo que tienes que hacer, lo difícil es «agarrártelos» para hacerlo) o lo suficientemente compleja como para tener que ir con un terapeuta profesional que te de una asesoría personalizada. En parte por esto muchas veces creo innecesarios los libros de autoayuda (sobre todo cuando no tienen un bagaje filosófico profundo dentro de sus textos).


    El mito de los planetas que se alinean y del pensamiento mágico

    Dentro de esta cultura de la autoayuda, se han inculcado cierto tipo de pensamientos relacionados más bien con temas mágicos o metafísicos (en el sentido charlatán de la palabra) que poco tienen que ver con el funcionamiento de la naturaleza, de la mente o de la vida. O bien, suelen hacer una interpretación parcial de ella, edulcorada con temas «trascendentales» para que de esta forma se escuchen atractivos.

    Me acuerdo de un DVD que se llamaba El Secreto. En esta obra (que también tenía un libro) afirman que si deseas algo, lo lograrás atraer. Eso que llaman la Ley de la Atracciòn. Ésta dice que los pensamientos influyen en la vida de las personas (eres lo que piensas), y de cierta forma el argumento puede ser verdadero o acercarse a lo real, pero de ninguna forma es absoluto, y menos desde esa perspectiva mágica y charlatana con la cual lo abordan.

    Es decir, si estoy buscando trabajo y deseo encontrarlo, es más probable que lo encuentre a que si no lo deseo. Es más fácil también encontrarlo si soy optimista, pero mi deseo y mi actitud positiva no necesariamente garantizarán lograr atraer lo que estoy deseando; simplemente aumenta la posibilidad de que ocurra.

    Me gustaba Paulina, la deseaba con toda el alma, estaba perdidamente enamorada de ella, la quería, la amaba. Prefirió irse con Héctor, quien no parece quererla mucho.

    No hay algo mágico en ello, no hay ningún secreto escondido. Simplemente es el ser humano actuando de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Puedo desear algo y esforzarme al límite para que al final eso no ocurra. Puede desear algo tanto, que en vez de atraer eso, lo único que lograré es repelerlo (A Paulina le dije 100 veces que si quería ser mi novia, ahora me odia por ser tan enfadoso).

    Este tipo de pensamientos hacen que no ejercitemos mucho el músculo de la razón. Más que ayudarnos, nos frustraremos, porque podremos creer que se trata de «merecer» (término ambiguo y sujeto a creencias). Creeremos que el éxito es directamente proporcional al esfuerzo y al deseo, y en realidad se trata de algo mucho más complejo.

    La parte que se ignora, que tiene que ver con la razón, es la estrategia. De nada sirve esforzarse y desear si la estrategia es incorrecta. Tomo el caso de Paulina. Posiblemente si hubiera tenido más tacto a la hora de cortejarla y no le hubiera insistido tanto, hubiera tenido más posibilidades. Posiblemente así hubiera sido si yo no hubiera puesto todas mis energías en ella (por más paradójico que suene). Además de eso, está la voluntad de Paulina, puedo hacer lo posible pero ella me puede rechazar por razones totalmente ajenas a mi.

    Un director técnico tiene que motivar a su equipo de futbol para que gane, los tiene que mentalizar. Si tienen una mente positiva tendrán más posibilidades de ganar, pero no es lo suficiente. Tiene que aplicar una buena estrategia, tiene que decidir el acomodo del equipo, como lo alineará, tendrá que estudiar al equipo rival. Para ese entrenador será más redituable analizar la alineación en su pintarrón que comprar inciensos para que todos cierren los ojos en el vestidor y se imaginen que están ganando.

    Para dar Jaque Mate a esa parte «mágica». Se dice en la verborrea pseudointelectual que cuando deseas algo, el universo conspira para que lo logres y los planetas se alinean para que eso suceda:

    Primero, el universo es un conjunto aparentemente infinito de materia que da forma a planetas, estrellas, agujeros negros y demás. No es un ser consciente, ni siquiera es un ser. Algo que no tiene consciencia sobre sí mismo, no tiene la capacidad de «conspirar». Es lo suficientemente absurdo como pensar que el vaso de agua que tengo enfrente intentará matarme.

    Y ¿Qué pasa si los planetas se alinean para que «las cosas sucedan»? En cuanto ocurra eso, dejarías de existir inmediatamente porque se tendría que alterar el equilibrio del universo que hace posible nuestra existencia.

    No hay nada mágico. La magia se «inventó» para tratar de explicar fenómenos que los avances de la ciencia en determinado tiempo todavía no eran capaces de explicar. Lo que en realidad existe son las leyes de la naturaleza. Nuestros actos, nuestros deseos y nuestros esfuerzos están supeditados a ella, y por lo tanto, para lograr eso que queremos, tenemos que crear una estrategia que sea adecuada para llegar a la meta.

    No subestimo los deseos, ni el esfuerzo. Son parte vital para llegar a donde queremos, y sí, por más deseemos algo, tendremos más posibilidades de llegar a eso, pero no son todas las variables en la ecuación. ¡Qué no te engañen! Porque tanto los escritores de literatura de autoayuda como los creadores de teorías mágicas y DVD’s crearon una minuciosa estrategia de ventas para poder hacerse de mucho dinero. Dicha estrategia fue clave para que tuvieran más éxito en su empresa que otros.

    Nota 1: Paulina es un ejemplo hipotético. Cerebro tiene su corazón intacto.

    Nota 2: Este artículo fue editado por el vaso asesino.

  • ¿Por qué no sabes inglés?

    ¿Por qué no sabes inglés?

    I know, I’m aware that i’m going to hurt feelings. But i’m not responsible for that, because you have to know the english language. It’s a «must»!

    ¿Por qué no sabes inglés?

    Estaba hojeando un reporte de Mexicanos Primero titulado Sorry (con una I latina tachada como si se estuviera corrigiendo un examen) donde corroboran que todos los estudiantes de escuelas públicas en México pasan la materia de inglés pero no saben absolutamente nada de inglés -So ¿How can they pass the fucking exam? ¿Why? If in México we have world class education and first world infraestructochor, infrastructuchur… eso. Bueno, hay que imaginar el real nivel de educación para entenderlo todo. Pero este crudo dato es poco menos que un insulto.

    Entiendo que la gente pobre y la gente que no ha tenido oportunidades no sepa inglés. La educación que les dan es raquítica y tienen otras prioridades como sobrevivir y llevar dinero. Pero un profesionista que ostenta una licenciatura no puede no saber inglés, si no lo sabe, es que es una persona mediocre de espíritu, y mediocre en general.

    But Cerebro, -Americans want to impose the english language in order to dominate us. This is part of a neoliberal strategy promoted by the multinationals ¿Don’t you understand?. A ver amigo que tan bien usa el traductor de Google. En la mayoría de los países del mundo saben inglés, y cierto tiene algo que ver que Estados Unidos sea hasta ahora la cultura más dominante en el mundo, pero hay otra razón de peso: El inglés es un idioma muy fácil de aprender (aunque no lo creas), es mucho más fácil que el español. ¿No te has puesto a pensar lo complicada que es nuestra lengua?

    Te quejas de los verbos irregulares en inglés: -Go, went, gone ¡No mameishon! Pero en español tenemos «voy, vas, vamos, van, vas, iba, ibas, íbamos, iré, iría, irías etcétera, etcétera. El inglés es un idioma muy simple y por eso es que se ha propagado con facilidad. La mayoría de los países lo saben porque se ha vuelto un idioma universal. Algunos dicen que el chino mandarín en una décadas sustituirá al inglés. La verdad que lo dudo muchísimo por la complejidad de este lenguaje y sobre todo, porque no estoy tan seguro que China vaya a ser esa potencia que todos dicen que va a ser.

    Algunas personas tienen una enorme facilidad para aprender lenguas, otros no tanto. Yo no tengo esa facilidad, pero tomé clases de inglés, cursos avanzados, y si bien no soy un erudito en el idioma, me puedo defender con mi 70% o 80% que sé y me sirve muchísimo en el día a día, desde software que utilizo para trabajar, hasta poder leer libros en inglés. No hay pretexto para no saber el idioma. Como lo dije, si tienes una posición privilegiada y no sabes inglés, eso habla muy mal de ti, y das una imagen poco profesional.

    Me sorprende que figuras políticas como Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador no sepan inglés. Es cierto que pueden tener traductores y que para sus puestos saber inglés no es tan importante como lo puede ser para un ingeniero, pero eso habla de su cultura, y de su escaso interés por el conocimiento.

    En este mundo del Internet y las redes hay miles de cursos que puedes tomar, sin tener que pagar a Interlingua (en caso de que no tengas dinero) para que logres, si bien no dominar a cabo y rabo el idioma, si al menos tener nociones básicas y defenderte.

    Puedes escuchar canciones y leer su letra al mismo tiempo, puedes leer libros sencillos (que vaya, hasta el inglés técnico es relativamente fácil) y ayudarte con un diccionario o con el mismísimo san traductor de Google para las palabras o frases que no entiendas, lee artículos en inglés, abre tu Netflix, pon subtítulos en inglés (eso ayuda mucho) y ve así la película; hazlo sobre todo con una película que ya has visto.

    Si no sabes inglés, te ves mal, te van a juzgar, ¿Y sabes qué? Te lo mereces.

    Es más, me daría ganas de cambiar el idioma de este blog para así forzar a mis lectores a que aprendan.

  • En México no sirve ser honesto

    En México no sirve ser honesto

    No sé, no sé que hago escribiendo en este blog. Tal vez estoy perdiendo mi tiempo quejándome de lo que está pasando en este país. Pero sí, si la teoría evolutiva habla de la ley del más fuerte y no de la ley del más honesto; entonces debo de dejar de hacerme tonto y me debo de volver un cabrón, un hijo de puta, porque esos son los que destacan. Porque esos son los que están en la cúpula del poder y los que hacen lo que se les pegue la gana.

    En México no sirve ser honesto

    Veía el cochecito de Raúl Salinas con el que se paseó en Santa Fe. Un BMW deportivo que cuesta más de dos millones de pesos. Raúl Salinas no trabaja, pero le sabe a eso del poder, tiene influencias, tiene a su hermano. Es un cabrón. Mientras yo pago mis impuestos cabalmente y participo en organizaciones civiles y tengo que contar bien mi dinero, él no hace nada y lo tiene todo. Mi esfuerzo no se ve muy redituado, el poco esfuerzo de Raúl Salinas lo tiene en la cumbre del poder. Supo moverse, supo hacer contactos, supo tener a sus incondicionales, supo traicionar a aquellas personas que sería una gran ventaja traicionar.

    Después veo a nuestro Presidente Peña Nieto. Guapo, galante. A pesar de no ser una persona inteligente o culta, es el Presidente de este maldito país. ¿Qué no lo quieren? Les apuesto que Peña se pitorrea sobre las masas, y lo único que le preocupa es que puedan representar un riesgo para la cúpula del poder. ¿Que me tratan como imbécil? Yo los tengo agarrados de los.. ¡A mí esos revoltosos me la pelan! Yo tengo mi casa blanca, mi otra casa en Ixtapan de la Sal, tengo belleza, dinero, un séquito de mujeres de clases marginadas a quienes detesto, pero quienes se masturban pensando en mí y por lo tanto me dan los votos que necesito para mis intereses políticos. Me harán un muñeco y me quemarán, me harán una peñata y me romperán en las posadas, pero apostaré el tiempo y la gente olvidará. Ayotzinapa va quedando en el olvido. Tal vez la historia no me juzgue bien, pero mis millones me darán prosperidad a mí y a mis descendientes.

    Luego veo a otras personas que se convierten en líderes mesiánicos con un discurso que raya en las mas insulsas obviedades. Con una inteligencia no muy superior al del galante de Atlacomulco, el eterno Presidente Legítimo López Obrador es adulado por las masas. No será Presidente, pero puede tratar de ser Dios. ¿Y qué ha hecho de su vida? Trato a mis seguidores como botín político, y tal cual predicador, los comparo con la mafia en el poder si dudan de mí tal cual Judas.

    Y si los que tienen el poder, las influencias, el dinero no lo hicieron precisamente en un acto de honestidad. ¿Por qué yo tendría que serlo? La honestidad y la humildad es para los débiles. En lugar de estarme quejando, debería engañar a mis lectores y vender artículos a quienes suelten más dinero, para así meterles falsas ideas a la gente (ups, lo dije en voz alta). Si a los del Mitófago les funciona ¿Por qué a mí no?

    Debería ser un cabrón, porque en México no hay espacio para personas honestas. En México ser un emprendedor honesto, un periodista, es ser débil. Sólo te adulan los demás débiles, los que se quejan del sistema. No, los buenos nunca ganan, esas son mentiras de películas Hollywoodenses que nos metieron basura en la cabeza, y dicha basura tenía intenciones políticas ocultas. Los malos de la película en realidad son los ganadores, y los buenos son los que se mueren al final. El mundo es de los cabrones, de los que se saben chingar a los débiles. ¿Quiero ser un cabrón o un débil? La respuesta debería de ser obvia.

    Debería ser un Salinas, un Peña, un López Obrador, un Azcárraga, un Berlusconi, un Hitler, un Mao. Debería pasar por encima de los demás, debería demostrar que soy más humano que los demás pobres seres estúpidos. Porque gente adulándome por mi dinero o mi poder es mucho más importante que los likes recibidos en Facebook por artículos titulados «Peña Nieto robó…».

    Porque le voy a cambiar el nombre a este blog, posiblemente suene muy bien «El Cerebro Tranza».

  • Aprender a tener criterio

    Aprender a tener criterio

    Caray, el criterio y el sentido común son muy importantes, más cuando se discuten temas importantes y trascendentes. Cierto, todos tenemos nuestra forma de pensar y nuestras opiniones pueden estar influenciadas por nuestras creencias y nuestras convicciones; pero eso no implica siempre dejar hacer un ejercicio mental necesario y menos implica dejarse de llevar por las emociones. Cuanto más se analiza la información que se recibe, se puede llegar con mayor facilidad a la verdad. El problema es que la verdad no siempre tiene que ser lo que nosotros queramos que sea.

    Aprender a tener criterio

    Cuando este ejercicio no se hace, el individuo puede terminar adoptando clichés y repitiendo lo que todos dicen bajo la falsa premisa de que «si es popular, debe de ser cierto». Cuando este ejercicio no se hace, el individuo termina cayendo en generalizaciones (si éste individuo es malo, entonces todos los que tienen relación alguna con él deben de ser necesariamente malos). Aunque estas personas puedan sentirse iluminadas intelectualmente porque su postura es contestataria o confrontativa, se terminan volviendo predecibles (ya sabes que te van a responder). De esta forma es más difícil luchar, y más fácil ser presa de intereses ajenos sin que uno se de cuenta.

    Por ejemplo, en las redes sociales, muchos individuos criticaron al embajador Carlos de Icaza por participar en la manifestación en París. Una de las criticas que le hicieron fue esta:

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    Aclaro, como ustedes ya saben que yo no simpatizo con Peña Nieto ni su gobierno, lo cual queda constatado en éste blog.

    Esta crítica puede parecer válida a priori, sobre todo si se generaliza y la crítica se hace por medio de clichés. Pero es muy fácil encontrar falacias dentro de ésta:

    Primero, que recuerde, Carlos de Icaza no es priísta (haciendo un ejercicio en Google no encontré alguna relación), más bien es un diplomático y fue embajador mexicano, actualmente es subsecretario de Relaciones exteriores. Carlos de Icaza tiene ya una amplia experiencia en la diplomacia, no se formó en el PRI, ni creció dentro de la política como un priísta tradicional.

    En los comentarios de los usuarios (algunos lo llaman fascista o arrastrado) le recriminan por qué no salió a la manifestación de Ayotzinapa y a la de París sí. ¿Vendido? ¿Represor?. No. Sentido común.

    Que Carlos de Icaza trabaje en un gobierno cuyas cabezas sean deleznables no implica que todos los que trabajan dentro del Gobierno sean malos o satánicos, ni el Gobierno necesariamente va a colocar a puros personajes corruptos en todos los puestos. Luego, ¿Dónde puede ser más útil Carlos de Icaza? ¿Siendo uno de tantos más que nos manifestamos, o desde la diplomacia? La respuesta es fácil de contestar, además que si saliera a las calles podría correr el riesgo de perder su puesto y por lo tanto, perder la posibilidad desde donde puede incidir más. Yo no conozco la opinión de Carlos de Icaza sobre Ayotzinapa, pero es absurdo pedir que todos los funcionarios se manifiesten.

    Yo conozco personas que trabajan en el servicio público, que no simpatizan con el partido que asumió el poder, pero que realizan un papel positivo dentro de éste. Yo les puedo preguntar que opinan sobre Peña Nieto por un decir, y a mí me van a dar una opinión muy desfavorable, pero no van a mentar madres de él en las redes sociales porque naturalmente aportarían mucho menos que lo que hacen dentro del gobierno. Y estoy hablando de personas que tienen ideales y que no van a buscar hueso o un puesto político.

    Nosotros podemos salir a las calles y manifestarnos, y de verdad que bueno que lo hagamos, malo sería que no lo hiciéramos. Pero hay que entender que hay gente que no puede comprometer su puesto y tiene que actuar de forma inteligente. Es curioso que muchos hablan de la «simulación del PRI» pero a la vez les piden que simulen en vez de que trabajen. Que la gente «vea» que Carlos de Icaza se sumó a la manifestación cuando él puede aportar más desde su puesto.

    Yo sé que la gente está enojada. Yo estoy muy molesto con todo lo que está pasando, yo estoy molesto con la desaparición de los estudiantes, con el conflicto de interés de la Casa Blanca que debería derivar en la renuncia (o licencia) de Peña Nieto. Pero eso no significa que me deba de llevar por las emociones y deba de cancelar mi espíritu crítico. Porque el espíritu crítico no sólo se debe de usar para cuestionar al gobierno, sino para cuestionar a uno mismo, para cuestionar lo que no nos gusta cuestionar.

    Me entristece ver en las redes sociales tanto sentimiento de repudio irracional, palabras como «fascista, arrastrado, hipócrita, asqueroso». Esos sentimientos tan instintivos y primitivos son fácilmente aprovechados por intereses que se benefician de ellos. Éste caso que expongo es relativo a esa cosa que llamamos izquierda, pero no es exclusivo de izquierdistas.

    Y es que hay que aprender a tener criterio. Hay que leer (no sólo lo que se quiere escuchar), hay que expandir las mentes, hay que tener sentido común y no caer en las generalizaciones. Así como nuestros gobernantes pueden aprovechar nuestra tendencia a generalizar para meter falacias que les convengan (ejemplo, si 20 anarquistas violentaron la manifestación, toda la manifestación es violenta y está sujeta a intereses), los opositores tenderán a hacer lo mismo.

    Se trata de pensar.

  • Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Empiezo este artículo retomando el tema de Charlie Hebdo y la manifestación en Francia, posiblemente en este caso veré las cosas un poco «del otro lado de la moneda», lo cual de ninguna manera significa contradicción alguna con lo que expliqué en mi artículo pasado y es que el atentado de ninguna manera se justifica, y también es erróneo relativizarlo aduciendo que satirizaban y se burlaban fuertemente de religiones e ideologías. Por el contrario, se me hace plausible que un millón y medio de franceses hayan salido a la calle para manifestarse en contra de la masacre perpetrada por parte de extremistas musulmanes contra este medio.

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Lo que me llama la atención, y que he visto repetidas veces en diferentes latitudes de éste planeta, es la deificación de las víctimas como si se trataran de héroes cuando no lo son. Incluso empezamos a contar su historia de vida con un sesgo (posiblemente inconsciente) donde detalles que en otros casos parecerían normales, parecerían incluso sobrenaturales. No importa si se trata de un estudiante de Ayotzinapa o de un cartonista de Charlie Hebdo. Sus biografías no distan mucho de las personas comunes y corrientes, pero habrá quien ensalse los logros y relativice los errores (o incluso los mitifique) para convertirlos en héroes.

    Y sólo son víctimas…

    Toco el caso de Ayotzinapa, un caso que hasta la fecha nos duele a los mexicanos y no tiene por qué dejar de dolernos. Se trataban de estudiantes de escasos recursos que veían en la normal, una oportunidad para escalar de posición social (o si quieren, ayudar a sus cercanos para que lo hicieran también). Dentro de la normal, les inculcaron ideología marxista que rayaba en el estalinismo, y aparte de estudiar, bloqueaban carreteras y tomaban camiones, en aras de defender, lo que a juicio de sus creencias dogmáticas, era lo correcto. Un escenario así no puede definir si los normalistas eran buenas personas (que seguramente los hay) o malas (que puede haber); menos se puede tratar de un gesto heroico. Tal vez para el dogma sí lo sean, pero no creo que la mayoría de los mexicanos comulguen con el estalinismo o el maoísmo, es más, ni siquiera creo que en Morena o en el PT (donde lamentaron la muerte del camarada Kim Jung Il), la mayoría simpatice con esas corrientes.

    Y entonces, descubrimos que sólo eran víctimas. Nos duelen, nos ponemos en sus zapatos, pero sólo son víctimas.

    Luego vayamos al caso de Charlie Hebdo. Si uno analiza las biografías de quienes fallecieron, podemos ver trayectorias interesantes, gente estudiada, gente talentosa, pero al menos yo no encuentro un atisbo de heroísmo. Con todo respeto, hacer cartones satíricos para burlarse de religiones o corrientes ideológicas (lo cual incluso se me hace burdo)  no es un acto de heroísmo. Algunos pueden aducir que con sus caricaturas fomentaban la libre expresión (algunos otros verán en ello un insulto a sus creencias), pero lo que hacían no era algo precisamente heroico. No salvaron a nadie, no aportaron algo significativo a la humanidad, fueron víctimas de una barbarie, pero fueron eso, víctimas.

    Quiero recalcar esto porque la mitificación puede anular nuestra capacidad de reflexión. La mitificación hace que no podamos poner las cosas en su lugar y por lo tanto no podamos hacer una sana crítica (y autocrítica). El que los normalistas hayan sido cruelmente ultimados no deja del lado que los métodos para defender sus intereses (sean legítimos o no) eran incorrectos y perjudicaban a terceras personas. El que los cartonistas hayan sido masacrado no debe de dejar de lado el debate de qué tanto puede contribuir a la libertad de expresión o bien al resentimiento contra otras corrientes ideológicas por medio de la mofa (porque la empatía y la prudencia hacia quien piensa diferente también es importante), las ilustraciones que ellos publicaban. Si bien es imprudente e incorrecto relativizar la masacre por medio de este debate, tampoco significa que se debe de dejar fuera.

    Un artículo publicado en El País y llamado «Yo no soy Charlie» (hay otros varios con ese título que distan de ser buenos) nos habla de la hipocresía que percibe debido a que muchos piden un nivel de tolerancia que no están dispuestos a dar. Gente que no estaría de acuerdo con que el Papa pronuncie un discurso en su universidad por su conservadurismo, En Estados Unidos, pone como ejemplo, la Universidad de Illinois despidió a un catedrático por explicar la postura de la Iglesia Católica respecto a la homosexualidad y la Universidad de Kansas expulsó a un catedrático por arremeter en Twitter contra la NRA (Asociación Nacional del Rifle). La libertad de expresión debería ser libre y parejo para todos, y no sólo para los que nos guste escuchar.

    Un cartonista ultimado por dibujar no es un héroe en tanto no haya hecho una diferencia significativa para con quienes le rodean o con la humanidad y no se le puede considerar un héroe solamente por dibujar cartones irreverentes. Un normalista que bloqueó una carretera no lo es por el hecho de defender sus intereses con una capucha. Un empresario secuestrado no se convierte en héroe por tan sólo haber generado empleos. Para ser héroe, el individuo debe de marcar una diferencia para con el individuo común, una diferencia, que en base al sacrificio o al riesgo (incluso de su vida) logre aportar algo significativo a la sociedad.

    La mitificación puede cancelar todos estos necesarios debates. Puedo arroparme con el Je Suis Charlie, o con el #TodosSomosAyotzinapa, sin que eso signifique desconocer las imperfecciones de las víctimas (porque al final son humanos). Podemos lamentar a las víctimas, podemos abrazar a quien sobrevivió (como lo hizo François Hollande), pero no hay que caer en el error de mitificar, sobre todo recordando, en nuestro caso, que nuestra historia está lo suficientemente llena de mitos como para llegar a la conclusión de que fue completamente distorsionada de la realidad.

     

  • Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    A quienes les da pereza pensar se aferran a dogmas preestablecidos. No necesitan razonar mucho, la «verdad» ya está dada; todo lo que necesitan saber ya está escrito, solo hay que tomarlo por verdadero y denostar a quienes critican esa estructura de creencias porque los podrían sacar de su zona de confort intelectual. ¿Cuál es le precio a pagar? Que terceros pueden a utilizar tu persona con el objetivo de cumplir sus propios propósitos y saciar sus propios intereses.

    Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    Conforme navegas hacia los extremos de los espectros políticos e ideológicos, te encontrarás con ese tipo de gente. En la ultraizquierda, en la ultraderecha, en el fundamentalismo religioso. Quienes pertenecen a uno de estos grupos no cuestionan, defienden con sangre sus creencias por más rebatibles que sean; y por más extremos (y por tanto dogmáticos) sean, serán más intolerantes con los que llaman «sus adversarios» y no se tentarán el corazón para acabar con ellos, aunque maten a personas inocentes en nombre de Dios.

    Por esto se entiende lo ocurrido con el periódico satírico Charlie Hebdo, un diario francés de izquierda (que no sólo criticaba a la derecha, sino a la izquierda misma), y que había satirizado tiempo antes a los musulmanes, lo cual les trajo críticas y amenazas. Charlie Hebdo satiriza a muchas corrientes políticas e ideológicas, pero queda patente cuales son las más intolerantes cuando responden con sangre, queda patente cuando tienen el descaro de matar en nombre de Dios, por «haberse metido» con sus creencias.

    La última portada estaba dedicada al polémico libro Sumisión de Michel Houellebecq, que describe un futuro de Francia en el que su presidente es un musulmán. El último tweet de la revista es una caricatura del autoproclamado jefe del Estado Islámico bu Bakr al Baghdadi acompañado del comentario «los mejores deseos».

    En nombre de Dios, sí, en nombre de Dios tres encapuchados pueden entrar a un establecimiento y matar a doce personas, entre ellos a un policía que recibió una bala y fue rematado por uno de los enfermos asesinos. Gritaron Alahu al akbar (Dios es Grande) al momento de perpetrar semejante crimen, aunque yo creo que más bien Dios sentiría vergüenza por haber creado este tipo de fanáticos enfermos.

    -Pero Cerebro, no manches, acá en México también matan periodistas y Televisa te idiotiza, y tú fijándote en esas cosas. Lo sé, pero pongamos las cosas en este contexto, imagina que unos narcotraficantes (en vez de fundamentalistas islámicos) entran a la sede del Reforma o La Jornada (o tu diario favorito), matan a varias personas, entre ellas, el Director General del diario, algún columnista que tú leías en su portal de Internet y a uno que otro cartonista que tú conocías. ¿Qué sentirías? Es una masacre, como la de Ayotzinapa, esa en la cual muchas personas de varios países han mostrado preocupación y consternación.

    El video del asesinato del policía es shockeante, de alguna forma soy inmune a que me afecte emocionalmente como mecanismo de defensa psicológica, pero me pongo a pensar, éste policía tenía una historia, tenía una familia, hijos, sueños, y este fanático no tiene el más mínimo remordimiento de despojarle de su vida, como si se tratara de un simple objeto. Y dicen, lo hacen en nombre de Dios:

    Si eres muy sensible, te recomiendo no ver el video:

  • Los smartphones son del diablo

    Los smartphones son del diablo

    Los seres humanos somos resistentes al cambio, no lo voy a negar, esa actitud se puede entender como un mecanismo de supervivencia porque los cambios no son necesariamente buenos y en algunos casos deben de conllevar algún peligro. Pero en muchos casos la razón puede contrariar a dichos mecanismos de supervivencia más primitivos, y eso es lo que sucede con los smartphones, que su abrupta irrupción en la sociedad ha causado preocupación e incluso miedo en algunos sectores de las poblaciones que habitan este planeta tierra. Muchas de las preocupaciones son exageradas, inexistentes, o incluso se señala a los smartphones como el origen del mal cuando éste se encuentra en otros lados.

    Los smartphones son del diablo

    Muchos responsabilizan a los smartphones de deshinibir la convivencia social, memés donde se hacen comparativos de «antes y después» pululan por las redes sociales, y es cierto, puede llegar a ser una falta de respeto estar consultando un smartphone en medio de una reunión o convivencia, por eso es que los individuos hemos considerado la moderación de su uso como regla de etiqueta, pero me pregunto si por eso los smartphones son malos o han venido a perjudicar a la sociedad.

    -Pero Cerebro, los smartphones fueron creados por capitalistas opresores que quieren mantener embobada a la gente con su aparato, entiende. Enviado desde un iPhone 6 en Starbucks por Rogelio Chairino.

    Les cuento, el viernes fui al tan amado Distrito Federal que tantas veces he visitado y que tan grande se me hace. Llegué en la tarde-noche y me quedé de ver con una amiga, a la cual por problemas técnicos no pude ver hasta el día siguiente. No tenía nada que hacer en esa noche y por el Swarm (producto de una escisión de Foursquare) me entero que otra amiga mía de mi misma ciudad (Guadalajara) estaba a tres cuadras en un bar en el Centro Histórico, gracias a ese pop-up que apareció en mi teléfono, pude cenar y chelear con ella y dos amigos suyos, me la pasé muy bien, convivimos agusto. Ah, pero los smartphones «deshiniben la convivencia social».

    El siguiente día me quedé de ver con mi amiga (con la primera) en La Condesa, el amigo con el que iba (ese sí del DF) propuso un restaurant. No lo conocía y lo único que sabía era que estaba en La Condesa. Busqué el nombre en Foursquare, y di con la dirección. Tan fácil como caminar ahí de donde estaba ayudándome con Google Maps. ¿Y si está lejos y necesito un taxi seguro? Tomo mi smartphone, pido un Uber (que en el DF creo que están hasta más baratos que los taxis normales) y me lleva a mi destino. De esta forma me puedo reunir de forma más fácil con mis amigos. ¿Y si fue un día memorable? No necesito más que el celular para tomar fotografías.

    Las críticas a los celulares no tienen que ver con los celulares, tiene que ver con los problemas que tiene la gente. Pongamos el caso de aquellos que se toman muchas selfies para tratar de mostrar algo. Puede ser algún problema de inseguridad personal, pueden incluso tener un trastorno emocional, pero el smartphone no es el causante de dicho trastorno, sino el mecanismo en el que individuo lo expresa. Si dicho individuo no tuviera un smartphone, seguiría teniendo sus trastornos y/o problemas emocionales, y los expresaría de otros modos.

    Los críticos hablan de la «dependencia al celular» de la «dependencia al aparato». Dicen que antes podíamos vivir sin celulares y así lo hicimos por miles de años. Es como la ropa, en realidad no necesitamos portar jeans o camisetas porque podríamos vivir desnudos y en caso de que el clima sea adverso, podemos cazar osos y cubrirnos con su piel.

    Los avances tecnológicos buscan hacernos la vida más fácil, no necesariamente para hacernos más inútiles como sugieren algunos, sino para poder tener más tiempo y energía para esas otras cosas que no son tan fáciles de hacer. Quienes sean críticos de estos avances tecnológicos, los reto a no usarlos, y se van a dar cuenta como es que con el tiempo, se van a hallar en desventaja, pues tardarán más tiempo en hacer tareas donde otros tardan menos.

    Ciertamente, los avances tecnológicos que irrumpen pueden traer cambios que tienen que ser asimilados y entendidos para que no sean perjudiciales a la población (así lo hemos estado haciendo para que no sean un distractor en las reuniones). Pero culpar a un teléfono celular de todos los males de las sociedad es un error, sobre todo cuando dichos problemas residen más bien dentro de las personas.

  • Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Si hay algo que le puedo agradecer a los gobiernos recientes (hablo por el caso de Guadalajara) es la implementación del alcoholímetro. Se me hacía irrisorio que no existieran medidas contundentes para aquellos que manejan en estado de ebriedad y ponen en riesgo ya no su vida (que parece no importarles) sino la vida de los demás.

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Lo increíble es que a estas alturas muchas personas se indignen con la implementación del alcoholímetro: -Cerebro, no seas manchado, eso de los alcholímetros lo pusieron los del gobierno para robar. Además, yo he manejado pedo mil veces y nunca ha pasado nada.

    Yo he conocido varios casos de gente muerta por la culpa de un ebrio imprudente. Uno de esos que estaba seguro de que «no iba a pasar nada», y que creyó que incluso el alcohol agilizaría sus sentidos: -¡Güey, no mames, voy bien rápido y no pasa nada, mira, puedo quedarme en mi carril, soy bien chingón, vamos a rebasar a esa trailer!…. ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Y mi pierna, dónde está?. Gente que incluso quiere creerse muy valiente, muy hombre, muy «retador del peligro», con la música a todo volumen, su camisa desabotonada, como si creyera ser un macho alfa que le tiene que mostrar a sus amigos y a las mujeres que tan valiente y chingón es.

    No estoy en contra de quienes se quieran poner sus pedas, yo lo he hecho algunas veces (aunque no soy tan entusiasta de ellas), pero antes de tomar la decisión de beber, se tienen que tomar medidas de seguridad y una de ellas es no manejar en automóvil, o al menos seleccionar un conductor designado. Pero vaya, que ahora cada vez hay más facilidades para transportarse por medios seguros como Uber. Todos deberíamos entender que conducir un automóvil conlleva una responsabilidad. Y es que si piensas tomar, será mejor que hagas el esfuerzo de llevarlo a tu casa y moverte en otro medio de transporte, o bien, tomar poco.

    Lo peor del caso es que muchas personas se organizan para evadir los alcoholímetros. Abren incluso cuentas en Facebook para que por ese medio, los que están alcoholizados puedan evadir estos retenes y manejar tranquilamente a sus hogares (en caso de que lleguen), creyendo que con «tener cuidado» al manejar ya no van a poner la vida de alguien en riesgo. Una Fan Page en Facebook suscrita como «causa» afirma que pagar $12,000 pesos y ser arrestado de 24 a 36 horas por tomar tres cervezas es ilegal (aunque en realidad es la multa o el arresto) y por ello tienen la «convicción» de alertar a los bebedores donde se encuentran los alcoholímetros (o toritos). Al mismo tiempo publican memes quejándose de los sueldos de los senadores y del Presidente, de como el Gobierno les roba con los alcoholímetros. Medidas que existen (y a veces más estrictas) en los países desarrollados que tanto presumen como ejemplo.

    Se me hace irrisorio que la gente se queje porque cree ver atentados sus derechos porque ya no le permiten beber y manejar, pero hay que hablar de los derechos de todos los demás, de los derechos de los que tú, pones en riesgo, cuando después de 6 tequilas, te subes al automóvil con la música a todo volumen y conduciendo en exceso de velocidad.

    Si no te importa conducir ebrio, no te quejes ni del Presidente, ni de los senadores, ni de los Abarca, ni te quejes de nada, porque al hacerlo, automáticamente estás cayendo en una aberrante contradicción.