Categoría: temas polémicos

  • ¿Charlie Charlie estás aquí? No imbécil, soy un fenómeno físico

    ¿Charlie Charlie estás aquí? No imbécil, soy un fenómeno físico

    En algún momento llegué a pensar que Internet podría ayudar a informar un poco a la gente que padece pereza intelectual. Pero me he convencido de que más bien les ayuda a reforzar su pereza o los confunde más.

    ¿Charlie Charlie estás aquí? No imbécil, soy un fenómeno físico

    Se ha puesto de moda el juego de Charlie Charlie, que por su aspecto podría parecer una suerte de Ouija minimalista. Éste juego consiste en poner en posición perpendicular dos lápices uno sobre el otro en un papel que tiene escrito en los cuadrantes generados por la posición de los lápices las palabras «Sí» y «No». El jugador le lanza una pregunta a Charlie y el lápiz superior se inclina hacia uno de los lados.

    El lápiz se mueve hacia una de las preguntas y esto es lo que ha generado tanta controversia. La realidad es que el lápiz se mueve por el efecto de la gravedad y porque se encuentra en una posición inestable. De todos modos, si colocas los lápices y no le «preguntas nada a Charlie» se van a terminar moviendo. Es un fenómeno físico.

    Pero a pesar de esta simple, sencilla y contundente explicación; hay mentes obtusas que quieren ver ahí fenómenos mágicos o bien alguna suerte de satanismo. Hay quienes quieren relacionar a este juego con «el espiritismo y la contaminación demoníaca» cuando es un fenómeno físico científicamente demostrable y fácil de explicar hasta por un estudiante que cursa la materia «introducción a la física» y que se ha ido examen extraordinario.

    A veces la gente con tal de creer en algo, ve cosas donde no las hay. Quienes quieren ver magia en un simple movimiento de lápices, quien quiere ver al demonio en un simple efecto físico para reforzar sus creencias religiosas. No hay tal, estamos en el Siglo XXI, tenemos siglos de avances científicos y sociales como para creer en una estupidez que sería fácilmente comprobable incluso en los tiempos de Grecia y Roma.

    En lugar de preocuparte por ese tipo de juegos tontos, ponte a leer un libro, ponte a trabajar, o búscate actividades que hacer en tu extenso tiempo libre.

     

  • El futbol, esa cosa tan corrupta

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Un aficionado del futbol te hablará de la alineación del Barcelona, debatirá sobre si es Messi o Cristiano Ronaldo el mejor jugador del mundo. Dentro del estadio le dará indicaciones a los futbolistas como si ellos pudieran poner atención a los gritos individuo dentro de más de veinte mil que vociferan: -Pásala Márquez, no mames, no la cagues-. El futbol despierta pasiones, sí, su forma de juego es sencilla, digerible y apasionante, lo suficiente como para ser considerado el deporte más popular del mundo. Veintidos monos corriendo tras un balón para colocarlo en una portería, eso es el futbol y eso ha sido suficiente para escribir libros, teorías, para que entrenadores se puedan convertir en una suerte de intelectuales (Menotti o Valdano), para hacer guerras, para levantar la pasión de mucha gente, para divertirse en familia, para muchas cosas.

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Pero el futbol es un deporte tan corrupto. Sorprende como situada en un país considerado tan ejemplar y tan democrático como Suiza, la FIFA sea una entidad sumamente corrupta, tanto que hasta los partidos políticos de México pegarían un grito al ver que es lo que sucede ahí. La FIFA, como dice David Faitelson, no es un organismo, es una empresa corrupta, es una dictadura perfecta. Y vaya que éste organismo ha sido experto en sacar provecho económico de la organización de los eventos, puede chantajear a gobiernos, puede llegar a incidir a su manera en la política de diversos países. La organización interna de la FIFA parece estar diseñada para sacar lo peor del ser humano. Joseph Blatter tiene casi 20 años en el poder, como si se tratara de un dictador. Los jugadores no pueden demandar a la FIFA, porque no hay donde demandarla.

    Un deporte tan popular como el futbol deja mucho dinero. Y en una organización tan vertical y podrida es fácil hacer negocios personales con los derechos de televisión y con la publicidad. Tan corrupta es la federación que Emirates, la línea aérea que patrocina a equipos como el Real Madrid, ha decidido dejar de ser sponsor oficial por muchas razones, entre las que se encuentra la corrupción a la hora de elegir las sedes del mundial.

    Qué decimos del mundial de Qatar, un país sin tradición futbolera alguna y con un clima sumamente adverso para jugar al futbol. La revista France Football afirmaba que hombres poderosos de Francia habrían llegado a acuerdos con miembros del país asiático para rescatar de la ruina al Paris Saint-Germain y tratar de debilitar al emporio mediático Canal+. Sí, Qatar, Ese país tan insignificante en el mapa pero tan lleno de petróleo.

    Tuvo que ser el aparato de justicia de Estados Unidos quien destapara la corrupción en la FIFA en una operación donde detuvieron a 7 dirigentes y se procesaron a 14 personas acusados de corrupción, lavado de dinero y sobornos. Estados Unidos se atrevió, pero muchos otros países no lo han hecho, y si lo hicieran, podríamos conocer el tamaño real de la corrupción de esa institución que por un lado obliga a salir a los equipos de futbol con la bandera y el himno del «Fair Play» pero por otro lado hacen grandes negocios con la publicidad y los derechos de transmisión en tanto que los organizadores de los mundiales como Brasil se percatan de que no les cuadran bien las cuentas.

    Detrás de un gol, de una jugada de Ibrahimovic, un penal cobrado a lo Panenka, hay un directivo de la FIFA que se hace rico, un alto miembro que se corrompe, un votante que vende su voto a cierto país para que éste último sea sede de un mundial. Detrás del deporte más popular y para muchos más bello del mundo, está una de las organizaciones globales más corruptas de la historia. Pero muchos aficionados son tan leales que lo pasan tan alto, tan leales que aquí en México apoyan a un equipo que acaba de ascender para ser después vendido y llevado a otra sede.

  • Uber, a pesar de los taxistas

    Uber, a pesar de los taxistas

    Hoy fui caminando a un centro comercial en Guadalajara. Al cruzar una avenida con escaso tránsito, un taxista que se encontraba estacionado aceleró y casi me atropella. Lo miré, y me dirigió una mirada retadora.

    Uber, a pesar de los taxistas

    Hace unas semanas, caminaba por una banqueta en avenida Chapultepec con una amiga, un taxi estacionado aceleró en reversa y estuvo a punto de atropellarla, después de su error todavía nos mentó la madre.

    Ya no puedo relatar como es que los taxistas me cobran de más o alteran el taxímetro porque ya no tomo taxis. En muchos casos son más caros y el servicio es deficiente. No tienen incentivos para ofrecer un buen servicio. Tienen más incentivos para votar por el partido que mantenga sus privilegios.

    En las redes hay muchos casos de problemas que ciudadanos tienen con los taxistas. Uno de tantos: Una mujer grabó infraganti a un taxista que se masturbaba viéndola desde el retrovisor mientras la llevaba a su destino.

    Un amigo me trataba de contradecir cuando defendía a Uber en las redes, -Es que Cerebro, en Uber no son blancas palomitas. Mi amigo tuvo que hurgar en Internet para mostrarme un caso que ocurrió en la India. Mientras, las redes están abarrotadas de altercados con taxistas en México.

    Es simple, el esquema en que trabaja Uber, beneficia de mejor forma al consumidor que el esquema de los taxistas tradicionales. Sobre todo en países como el nuestro, donde los taxistas forman parte de una red de intereses.

    No se trata de dividir entre buenos y malos; ni de afirmar que los conductores de Uber son buenas personas, y los taxistas son malas personas. Simplemente el modelo de Uber es mejor para las ciudades que el de los taxis. El modelo en que el taxi opera no fomenta el buen servicio, por el contrario, tienen muchos incentivos para cobrar de más o hasta para agarrarse a golpes con el cliente que no está satisfecho con el servicio.

    Si los taxistas tuvieron que comprar placas a un precio alto, no es problema de los consumidores, es un problema que debe de gestionar las autoridades.

    Los taxistas afirman que Uber es un servicio pirata cuando hasta hace poco tiempo, poco les importaba que hubieran unidades de taxis pirata en las calles. Simplemente el gremio de los taxis se siente amenazado porque un servicio privado ha sabido satisfacer mejor la necesidad de los consumidores, porque ellos no tuvieron incentivos para mejorar la calidad de su servicio. Eso no es culpa de nosotros los consumidores.

    Qué el gobierno defienda a los taxistas es un atentado contra el consumidor. El monopolio de los taxistas existía porque la iniciativa privada no tenía forma de competir. Ahora que la tiene, los taxistas deberían resignarse a coexistir con Uber. En Estados Unidos lo hacen e incluso el usuario puede pedir un taxi normal a través de la plataforma de Uber.

    No tenemos nada personal contra los taxistas, lo tenemos contra el mal servicio. Si alguien nos ofrece un mejor servicio, el gobierno no debería meter las manos para prohibirlo a favor de unos pocos que quieren que las cosas sigan igual.

    Yo prefiero un conductor que me ofrezca una botella de agua a otro que se masturbe viéndome la cara.

  • No te hace falta ver más box

    No te hace falta ver más box

    Los seres humanos somos curiosos, en tanto podemos agredirnos físicamente como forma de entretenimiento. El box trata de eso, trata de vencer a tu rival a golpes. El que conecta más golpes gana, el perdedor no necesariamente se va limpio (ni el ganador inclusive) y en algunos casos puede llegar al hospital. Pero las heridas y la sangre lo valen; los pugilistas pueden cambiar su vida a cambio de recibir una buena dosis de «madrazos» al punto en que tendrán dinero de sobra para la cirugía plástica que necesitan para dejar su rostro como si no tuvieran una patinada de mosca.

    No te hace falta ver más box

    Muchos boxeadores mexicanos han llegado de la calle a los gimnasios para hacer una vida que posiblemente no hubiesen podido hacer en otros ámbitos, logran hacerse de una fortuna la cual han maladministrado y se han acabado en cuanto termina su carrera para terminar de boleros en el gimnasio que los vio crecer o en el centro de Puebla, malvestidos y sucios contándote sus historias de éxitos y logros mientras pruebas el mole poblano en los portales y el otrora exitosos lustra tus zapatos. Otros llegan a lo más alto de la fama y de ser unos don nadie, terminan siendo el alma de la fiesta, mujeres, sexo, drogas, amistad con narcotraficantes, malas compañías. No es un secreto que el box es uno de los deportes más corruptos del mundo.

    Los organizadores pueden publicitar la «Pelea del siglo» que termina siendo un fiasco y a la gente no le importa, habrán revanchas, otras peleas. Los boxeadores como Floyd Mayweather ganarán el dinero que necesitarías para estudiar en una universidad prestigiosa en el extranjero o para comprar un depa, en un segundo (60 mil dólares). Sí, en un mísero segundo. El oriundo de Grand Rapids Michigan es la más clara expresión de la esencia y el espíritu del boxeo. Arrogante, pedante, lo suficiente para ser abucheado por su propia gente ante un filipino como Pacquiao cuya humildad no languidece con sus triunfos (una excepción, no una regla). Mayweather no tiene empacho en presumir sus billetes, en presumir su estilo de vida, en asignarse el mote de «Money» porque el dinero es lo único que le importa. Mayweather dice que lo más importante es el balance de sus cuentas, no su legado como pugilista: -Mi hija no puede gastar un record de invicto, ella no se puede comer un cero.

    El box es uno de los deportes más corruptos del mundo, la palabra fraude viene asociada con el box. Jueces que muchas veces se venden, peleas cuyo vencedor es nombrado inexplicablemente ante el asombro de los televidentes. Las élites (sobre todos las más pedantes) no faltan en esta fiesta. Personas como Paris Hilton hacen gala de su presencia, Justin Bieber acompaña a Mayweather a todas sus peleas y muchos aficionados están dispuestos a pagar decenas de miles de dólares para estar en las gradas que rodean al cuadrilátero sin pensar en que la pelea puede ser un fiasco o que puede terminar intempestivamente en el primer round. En Las Vegas aficionados llegaron a pagar mil dólares para entrar a un restaurante y ver la pelea en pay per view. ¡Mil dólares! (aunque Mayweather sólo necesitaría un microsegundo para pagar e irse a ver pelear a un bar de Las Vegas en vivo).

    Al mismo tiempo, Julio César Chávez después de una exitosa carrera, se tiene que conformar con ser comentarista de TV Azteca porque necesita dinero; al mismo tiempo las televisoras crean sus ídolos, inflan a boxeadores con talento mediano para convertirlos en «máximos referentes» del pugilismo mexicano a nivel mundial como el «Canelo» Álvarez cuya pelea con el propio Mayweather pareció el episodio de Homero Simpson boxeador en versión película.

    Y todo por un deporte que consiste en una agresión mutua, un deporte que no tiene el dinamismo del futbol soccer ni la capacidad de generar inmensas bases de datos de estadísticas atractivas para el aficionado como lo son el beisbol y el futbol americano. Todo por un deporte donde muchas veces las historias extradeportivas son las que le dan el sabor a la pelea. El perdedor de todos modos se llevará un buen fajo de billetes y podrá vivir cómodamente el resto de sus días, podra viajar por todo el mundo, comprarse una residencia, algún auto de lujo, y tan sólo por haber perdido una pelea. Una de las paradojas del sistema económico mundial.

    Mientras, los aficionados, tal cual simios antropomorfos envueltos en un smoking de miles de dólares, gritan, vociferan, despilfarran dinero, y en una hora después todo se habrá acabado. El aficionado de smoking en medio de un deporte bárbaro habla de una paradoja y de una evidente contradicción, en una simulación de lo civilizado.

    No, Silvester Stallone no tenía razón, no te hace falta ver más box.

  • Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Me despierto en la mañana con mi día planeado, es primero de mayo lo cual significa que cumpliría un año más de existencia en este complejo mundo. Me levantaría, leería el libro de Jorge Castañeda «Amarres Perros» para después salir a correr y hablarle a alguna amiga para hacer algo en la tarde noche, debido a que por razones de practicidad, había postergado mi pachanga para la siguiente semana. Abro el feis con decenas de felicitaciones que contestar (y acumulándose) para enterarme de que mi ciudad estaba siendo invadida por narcos, por criminales del cártel Jalisco Nueva Generación, se dice que como represalia por la detención de Erick Valencia considerado como el jefe de este cártel.

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Guadalajara es una ciudad muy peculiar en su relación contra el narcotráfico. La ciudad es un punto estratégico para varios cárteles, pero a la vez aquí se ha vivido cierta calma a diferencia de otras ciudades donde el narcotráfico ha hecho imposible la vida a sus habitantes. Gente como Caro Quintero o el Chapo Guzmán han tenido su residencia en esta ciudad.

    Pero últimamente esa tensa calma se ha disipado con estos nuevos cárteles, que si bien cotidianamente no hacen mucho ruido, a la hora que se les toca, pueden volver a Guadalajara todo un caos. Automóviles quemados, negocios incendiados, y un gobierno incapaz como el que gobierna desde hace algunos años y que a pesar de su propaganda, ha elevado los índices de inseguridad y violencia en la ciudad. La situación es tan crítica que incluso Peña Nieto no está muy cómodo con el gobernador actual  y tiene etiquetado a Jalisco como una de los estados más inseguros.

    A pesar de los esfuerzos mediáticos para generar la percepción de que no hay tantos problemas, los tapatíos percibimos a una ciudad insegura. El maquillaje podría surtir efecto afuera. Gente fuera del estado me ha comentado que cree que Guadalajara y su Zona Metropolitana es más segura que antes. La realidad es que no es así, incluso nosotros tenemos una opinión inversa sobre la inseguridad que vivimos.

    Tal vez la detención de los capos sea un mal necesario, pero las formas nos indican que tenemos a un gobierno rebasado, impotente, que se ve rebasado frente a lo furia de los cárteles que muestran su mano dura. Los cárteles son capaces de derribar helicópteros, de asesinar a decenas de fuerzas armadas, de desquiciar a su ciudad; y el gobierno no tiene siquiera la posibilidad de generar unidad en sus gobernados.

    Hoy estoy encerrado en mi casa «festejando» mi cumpleaños, y posiblemente en unos días, el temor de la gente se haya disipado y las cosas vuelvan a su cauce «normal» (así, entre comillas, porque me refiero a lo que nos hemos acostumbrado a tomar como normal), posiblemente omitamos el hecho de que estamos viviendo en una sociedad descompuesta donde quienes representarían a las nuevas generaciones de nuestro país están enrolándose en las filas del narcotráfico (con cierta ironía en el Cartel Nueva Generación), donde nosotros los ciudadanos somos tibios, apáticos, y vemos con normalidad este proceso de putrefacción hasta que llegan señales de alarma como las de hoy para olvidarlas en los próximos días. Éste problema no es sólo culpa del gobierno o las autoridades, todos los ciudadanos tenemos responsabilidad de permitir la degradación de nuestra sociedad, por pensar solamente en nosotros mismos.

  • El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Una ciudad desarrollada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público. – Enrique Peñalosa

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Sí, lo sé. Tú, que has ahorrado muchas quincenas para pagar el enganche. Dejaste de ir a algunas fiestas, querías ir a Europa pero no era prioritario para ti. Te sientes solo, no tienes muchas herramientas para conquistar a las mujeres, eres algo torpe y no eres una persona muy interesante. Tú, que crees que el coche te puede cambiar, ese automóvil automático equipado con bocinas con sonido retumbante para que escuches de forma nítida cada instrumento de las composiciones musicales de Arjona. Porque un pobre diablo en un gran coche es un gran chingón.

    Ya te imaginaste manejando en las «placenteras calles del Distrito Federal» (como lo muestran los comerciales y no la realidad) con tus Ray-Ban y tu camisa de florecitas peinando las avenidas de La Condesa pensando en que las mujeres se subirán a tu lujoso automóvil. Ya te viste siendo aceptado por los círculos sociales quienes no te bajaban de pendejo o perdedor (o que al menos tú suponías). -El coche me transformará de Luisito a Don Luis.

    Pero las mujeres, oh sí, todas van a venir a ti. Harán una larga fila que rodeará el Parque México porque ahora tú eres exitoso. Si tienes ese coche es porque Luis, es Don Luis, porque te has convertido en una persona muy importante, capaz, independiente (aunque lo estaciones en casa de tu mamá), aunque sabemos que eres el mismo tipo de siempre. Cuando te subas a tu automóvil y se escuche el ronroneo del motor cuando pises el acelerador, sentirás una falsa sensación de seguridad. Esa seguridad que no te dio ni tus terapias con el psicólogo ni los consejos de tus padres sobre como puedes aprender a quererte a ti mismo.

    Como eres una persona un tanto insegura y con no muchos gustos propios, sintonizarás en ese sistema Dolby Surround 3d THX certificado por George Lucas las 40 Principales, que se escuchen las canciones que estén de moda, para que te sumerjas en la masa. ¿Paradójico no? Quieres destacar sobre los demás con tu lujoso automóvil pero no te atreves a tener gustos propios. ¿Me rechazarán si Rachmaninov suena en mi automóvil? ¡Por favor, si ni te gusta la música clásica! Tus gustos no son muy refinados que digamos.

    Mientras tú piensas en conquistar con un auto para hacer parecer a los demás que perteneces a una clase social, el CEO Español o el gerente de banco estadounidense se suben al metro para ir a su lugar de trabajo. Pero tú sigues empecinado en tu objetivo, te imaginaste platicando con una mujer en tu automóvil: -Oh baby, bla bla bla; como si con un automóvil, tu labia y tu capacidad discursiva fueran a tener la posibilidad de tener una súbita evolución. Te imaginaste besándote con ella, con el automóvil como herramienta de preámbulo para una noche erótica.

    Te tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres primero? ¿La buena? La buena es que algunas mujeres podrán caer ante la tentación, sobre todo aquellas que como tú, creen que un coche es una muestra palpable de una subida en el escalón de las jerarquías sociales. La mala, es que es una pretensión, y las pretensiones en algún momento quedan expuestas. La mala también es que seguirás siendo el mismo tipo de siempre, ese tipo del cual no te enorgullecías de ser. Y lamento decirte amigo, que en algún momento, la caca va a flotar.

    Sí, las mujeres quieren estar con hombres que les puedan dar algo, que tengan un futuro, que aspiren a algo. Es algo completamente natural. Pobre de la mujer que decida estar con un bueno para nada (como tú, aunque tengas coche). Pero para hacer eso se necesita algo más que ahorrar dinero para comprar una máquina. A más bananera y atrasada sea una nación, más necesidad tendrán los ciudadanos de comprarse un coche como símbolo de status.

    Con esos doscientos mil pesos extra que pagaste por tener un automóvil de lujo, pudiste haber pagado una maestría, pudiste haberte ido de viaje por el mundo, te hubieras podido convertir en una persona interesante (sin desearlo directamente). Seguro tu experiencia por Italia, Austria, Budapest o Kuala Lumpur abonará a tu labia para atraer mujeres. Seguramente tu maestría o tus estudios te habrán hecho alguien más culto. Pero preferiste usar la fórmula tan gastada y previsible, alimentada por los comerciales de television de las empresas automotrices tan falsas como sugerir que se puede conducir sin tráfico en el Distrito Federal. En lugar de transformarte de tonto a listo, pasaste de ser un tonto, a un tonto con cohe.

    Pobre de ti.

  • Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    ¿Se acuerdan de Charlie Hebdo? Esa vez que todo el mundo se conmocionó, que fue tema de debate «que si la libertad de expresión tiene límites». Se trató de un atentado donde 12 personas murieron (sí, algunas de ellas un tanto respetadas dentro de su ámbito). Varios mandatarios asistieron a una multitudinaria manifestación en París. Los presidentes de Israel y de Palestina en la misma fila, Hollande, Merkel. Todos nos conmocionamos.

    Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    Ahora en otra masacre perpetrada en Kenia (la Universidad de Garissa) por musulmanes extremistas (La agrupación yihadista Al Shabab) mueren 148 estudiantes. Diez veces el número de muertos que tuvimos en Francia.

    Los extremistas separaron a los musulmanes de los cristianos y masacraron a estos últimos en un terrible baño de sangre. ¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están los mandatarios, ya no manifestándose, sino pronunciando algo? ¿Dónde están los medios?.

    -Ah, es que, pues son gente jodida, son negritos, son de África, ese continente atrasado al cual hemos explotado históricamente. -¿De qué te preocupas, si entre ellos se comen? De seguro no tienen electricidad y no saben que es. Así son. 

    A pesar de que el móvil de la masacre es parecido al de Charlie Hebdo (radicales musulmanes matando por razones religiosas) no importó. Los medios casi no hablan de ellos. Yo no veo a las comunidades universitarias reaccionar, yo no veo mi muro de Facebook hablando del tema, mucho menos debatiéndolo.

    Tal vez sí, nos preocupamos más cuando vemos un atentado más cercano. Nos sentimos «más identificados» con occidentales franceses que con «negros nativos de África» por la misma razón por la que nos indignamos al ver a una «güerita» vendiendo chicles mientras que cuando los niños son morenos los vemos como gente indeseable que nos estorban en nuestro conducir. Las no abundantes notas hablan paradójicamente de las razones del por qué los medios no le han puesto tanta atención a ésta masacre, pero se trata como una noticia más, como algo que quedará olvidado en unas semanas.

    Y mientras nos vale madre, estos radicales musulmanes siguen creciendo y ejerciendo una mayor influencia. Esos radicales que en nombre de Alá perpetran los más viles crímenes en contra de la humanidad, que matan a quienes no piensan como ellos o que profesan religiones diferentes (como a los cristianos a los que no se han cansado de perseguir).

  • La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Yo tengo una amiga que milita en el PRI, que contiende a un cargo público y la apoyo, e incluso he trabajado profesionalmente con ella, y lo hago porque tengo confianza en ella y porque me ha demostrado sólidas razones: -Cerebro vendido, ya eres parte de la mafia en el poder, ratero, corrupto, te voy a borrar, ¿Ya tienes tu Casa Blanca?. Muchos me dirán que es una contradicción. Yo digo que no es así, que más bien es sentido común y es saber usar la cabeza. ¿Por qué razón?

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Cuando uno «se deja llevar» pone su chip en automático, termina generalizando. Cuando algo nos indigna tanto (indignación justificada o no), nos puede llevar a dejarnos llevar (valga la redundancia) por las emociones, lo cual sofoca la razón. Las generalizaciones se hacen cuando no hay mucha disposición para ser autocrítico ni para esforzarse en pensar. -Si Peña es corruptazo, entonces todos lo son, si Cuauhtémoc Gutiérrez es un proxeneta, entonces todo el PRI es un burdel lleno de depravados. O como dijo un padre la otra vez, que todos los que apoyan a AMLO tienen problemas psicológicos (un absurdo).

    Es cierto que cuando una institución o un partido da mala imagen (que el tricolor la tiene merecida, en mi opinión, así como todos los demás partidos), la gente tomará sus precauciones; es una reacción natural del ser humano. Pero no implica que absolutamente todos los integrantes sean iguales. Al igual que tampoco podemos pensar que todos los alumnos del Cumbres son mirreyes pedantes, o que los sacerdotes son pederastas. Si a mi me dicen, Juan Pérez es del PRI, o de Morena o del partido que te caiga mal, sí, tomaré mis precauciones, porque de alguna forma el partido en el que milita es parte de una ecuación, pero yo no puedo dar sentado que tiene los mismos defectos que veo en los líderes de su partido y si hago conciencia puedo descubrir que tal o cual perfil es muy bueno, en vez de desecharlo por mis prejuicios.

    Ni siquiera cuando simpatiza con los líderes. Cuando eres parte de algo (y eso es una condición general del ser humano) tiendes a ver los defectos de las demás personas quienes también forman parte de ese algo de una forma más tenue. Igual podrá pasar con un conservador, con un liberal; y eso no necesariamente implica que se haga por conveniencia. Un amigo priísta podrá pensar que Peña Nieto no es tan malo como yo creo que es,  que no es tan mal Presidente y eso no lo hace una mala persona (aunque su percepción sea muy diferente a la mía), igual con un panista que ve con buenos ojos a Emilio González y así nos podemos ir yendo.

    Eso aplica para quien tiene diferentes preferencias políticas. La gente tiene el derecho a tener su preferencia política «que se le hinche el hüevo» porque en una sociedad que aspira a ser democrática, todos tienen el derecho a creer en lo que sea, siempre y cuando eso que se cree no atente directamente contra sus semejantes (ejemplo, creer que se vale matar, robar o pisar sobre los demás).

    A mí me puede caer muy mal Peña Nieto, o Vicente Fox, o Bejarano. Pero si un amigo mío lo apoya, está en su derecho y debo de respetarlo. Podemos debatir, discutir, pero siempre separando las ideas de las personas. Cuando hayamos aprendido a ser tolerantes, nos daremos cuenta de las muchas cosas que podemos ganar. Te podrás dar cuenta que puedes tener amigos que simpatizan la oposición y que las preferencias políticas no tienen que ser un problema.

    Recuérdalo siempre, todos los humanos percibimos al mundo de distinta manera. Desde la educación, la experiencia y hasta las condiciones genéticas definen nuestra cosmovisión del mundo. La gente tiene derecho a pensar distinto a ti, y no por eso es mala, ni ignorante.

    Recuerda que no vale la pena perder amigos por dos meses de campaña. Ganarás más cuando te des cuenta que ese que simpatiza con el corrupto de Peña Nieto, el borracho de Calderón o con el loquito mesiánico de López Obrador puede ser tu gran amigo y estar ahí en los momentos más difíciles.