Categoría: temas polémicos

  • Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Quienes se niegan a festejar el aniversario de la Independencia de México posiblemente no entienden bien de que trata esto, creen que sólo hay que «festejar» la coyuntura actual,  o posiblemente den todo por perdido. Es cierto que nuestra historia tiene algunos sesgos, héroes que no lo fueron tanto, datos falseados para crear una narrativa favorable, ¡vamos!, eso sucede en prácticamente todos los países del mundo. Y es así porque los humanos no somos perfectos, tenemos nuestras deficiencias intrínsecas a nuestra esencia como personas. Pero sentirte orgulloso de tus orígenes va mas allá de eso, y sobre todo, va más allá de los problemas coyunturales, porque las crisis no duran para siempre.

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Seguro les ha pasado, una vez que cruzaba por Stamford Connecticut, vi unos «Tacos Guadalajara», la piel se me puso chinita (cosa que no me ocurre  en ciudades como Las Vegas donde se respira aire latino en todos lados) y es que a pesar de todo sabes que amas a tu país, porque es donde eres, donde naciste, donde creciste, y parte de tus valores vienen dados de la cultura de tu país (por más globalizado esté el mundo). Cuando un mexicano trasciende fuera de sus fronteras, sean cineastas, científicos o futbolistas, todos estamos de acuerdo en que ello nos llena de orgullo. Si entonces aceptamos que queremos a nuestra nación ¿Por qué no festejarla?

    No festejar por los problemas que actualmente aquejan al país es un absurdo, es como asumir que uno sólo se puede sentir mexicano cuando las cosas van bien (se vale ser villamelón en el futbol, pero no en tu mexicanidad). Como si todo México fuera el Gobierno, la corrupción, la impunidad o las crisis, como si Javier Duarte o Osorio Chong o El Chapo «fueran todo México». No festejar entonces sería como asumir que esos defectos son parte inherentes a nosotros y por consecuencia nunca los podremos cambiar. No festejar porque las cosas «están mal» es sentirse derrotado, vencido.

    Algo indispensable para que un país supere su condición, es que quienes lo componen se sientan parte y se sientan orgullosos de pertenecer a él. El orgullo es lo que da la fuerza necesaria para que un país en su conjunto pueda superar obstáculos, la historia nos ha demostrado que detrás de una nación pujante hay individuos que se sienten orgullosos de ella.

    Si un individuo que no se quiere tiene muchas dificultades para realizar progresos en su persona, menos se puede esperar que una nación de la cual sus ciudadanos reniegan, pueda superar sus problemas.

    No, no estoy sugiriendo algún nacionalismo dogmático o trasnochado como el que hay en un sector de la izquierda mexicana o de los republicanos estadounidenses. Me refiero al amor por la Patria, por el país que te vio nacer, por su historia, por su gente, por su cultura; ese amor de pertenecer a algo valioso. Porque México es muy valioso, tiene muchas cosas que otros países envidiarían (aunque no lo parezca).

    Sí, se vale, si no quieres ir al Zócalo porque piensas, con razón, que el Gobierno Federal está gobernando muy mal el país, se vale, igual con el Gobernador o Alcalde. Pero no por eso deberías de dejar de festejar. Y con festejar no me refiero necesariamente a que «vayas a dar el grito», sino que rememores este día importante, que recuerdes el país en el que naciste y creciste, que leas sobre su historia (aunque posiblemente te darás cuenta que no era tan «bonito» como te lo contaron en la escuela), que te informes más, que conozcas más a México, que pienses en hacer algo por tu país, por tu sociedad, por los tuyos.

    Porque al final de cuentas, México es tu país. Y México es mucho más grande que sus problemas. ¡Viva México!

     

     

  • Aylan, el niño en el mar

    Aylan, el niño en el mar

    Concuerdo con muchos, la imagen me ha dejado con muchos sentimientos encontrados. Esa imagen es simbólica e impactante, describe muchas cosas y tuvo que ser dura y cruel para llamarnos la atención, para darnos un jalón de orejas, sobre todo a quienes ya nos acostumbramos a vivir insensibles ante la desgracia humana. Nos hemos acostumbrado a ver a los adultos sufrir, muertos, decapitados, y al verlos ya no sentimos nada, incluso algunos periódicos de quinta venden las imágenes como morbo. Tuvo que ser Aylan Kurdi, un niño inocente quien huyó con su familia en una embarcación del sudeste de Turquía a la Isla de Kos, en Grecia.

    Aylan, el niño en el mar

    No comparto la opinión de «perder la fe en la humanidad» porque siempre he creído que el ser humano es lo suficientemente imperfecto como para atentar contra sí mismo. A veces como especie somos tan imbéciles como para enfrascarnos en guerras absurdas que dejan millones de muertos porque no logramos limar nuestras diferencias de una forma civilizada. Por eso es que la imagen no me sorprende, no rebasa la frontera de la estupidez a la que podemos llegar.

    No es sólo la fotografía del cadáver del niño en la playa, también lo son las fotografías del niño vivo envuelto en una gran sonrisa y también ver posteriormente el video del padre devastado; todo producto de nuestra estupidez y nuestra indiferencia. Todo eso es producto de nuestra incapacidad para conciliar diferencias y de nuestro egoísmo. Los Kurdi habían escapado de Kobane, ciudad Siria enclavada en la frontera con Turquía, la cual había sido asediada por el Estado Islámico, quienes arropados en la tergiversación de un dogma religioso se han dedicado a matar a quienes no piensan como ellos. En Facebook nos han preocupado más los gatitos muertos que los cristianos asesinados por el Estado Islámico debido a que no quisieron convertirse al Islam. Tuvo que aparecer una imagen tan cruda y cruel como para que nos preocupáramos por lo que sucede en el mundo (con el riesgo de que olvidemos el asunto en algunos días).

    El conflicto en Siria y el acecho del Estado Islámico en Medio Oriente habían pasado desapercibidos en un mundo occidental más preocupados por vivir dentro de nuestra burbuja. – Al cabo eso está lejos, al cabo es otro tipo de sociedad diferente a la nuestra, pues es que son sociedades más primitivas que la nuestra (con todo y los periodistas y estudiantes asesinados). Y los «occidentales» no somos completamente ajenos al conflicto. Organizaciones como el Estado Islámico surgen en parte también por el mal trato que los occidentales les hemos dado a estos países, no es difícil adivinar que quienes integran el Estado Islámico están llenos de rencor y resentimiento. Ese monstruo no hubiera crecido de tal manera sin la intervención occidental en esos lares del planeta.

    Pero los occidentales que nos presumimos como la región más civilizada de este planeta también nos podemos comportar como unos perfectos imbéciles. Los canadienses, tan progresistas y tan de primer mundo, se negaron a darle asilo a los Kurdi; sólo para poner un ejemplo. Nosotros ni siquiera estamos de acuerdo con dar refugio a los migrantes, porque afean nuestra colonia y le «quitan clase»; porque son un estorbo para nosotros, porque no están en onda con el Facebook, el Twitter y las selfies,  cuando ni siquiera nos damos cuenta lo que tienen que hacer para sobrevivir y no lo hacemos porque no nos importa.

    Y la imagen del Aylan ahogado en la playa es solo un reflejo de los millones de casos de tragedias humanas que suceden y las cuales no nos importan. Porque no sólo es de imbéciles atentar contra la integridad de terceras personas para salvaguardar intereses propios, también lo es mantenerse indiferente ante la situación.

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  • Andrés Manuel López Donald Trump

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Me llama la atención cómo es que está creciendo Donald Trump. Parece que su explícito y deliberado conflicto con la comunidad latina le está rindiendo frutos, no le importó que varias empresas (no sólo las de origen latino) le dieran la espalda, ni que un sector de los líderes estadounidenses lo reprueben. Lo cierto es que está podría convertirse en la candidato por el Partido Republicano (aunque se dice que dentro del éste partido no ven la idea con muy buenos ojos). Hace apenas un mes, le llevaba 11 puntos de ventaja al segundo lugar, Scott Walker.

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Sigo pensando que Donald Trump tiene casi nulas posibilidades de ser Presidente. Si bien está ganando terreno en el electorado republicano, con su discurso demagogo y radicalizado el voto útil jugaría en su contra. Incluso no se me haría descabellado que algunos republicanos que no simpatizan con el magnate con pésimo gusto para usar el peine, prefieran votar por Hillary Clinton (por el contrario, no creo que algún demócrata vote por Donald Trump).

    El problema no es la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca (al menos por el momento), el problema es más bien el daño que causa en la sociedad norteamericana (y latinoamericana también) con su presencia, con sus discursos llenos de prejuicios y falacias. Trump mostró que también es un intolerante y antidemocrático al correr de una conferencia al periodista Jorge Ramos, quien lo cuestionó severamente.

    Los discursos de Donald Trump, así como los de López Obrador, tienen algunas similitudes. Si bien, a ojos de muchos parecerían opuestos, en el fondo puedo observar conductas similares (uno desde la derecha aborrece la influencia extranjera dentro de una nación como lo son los inmigrantes, y el otro lo hace desde la izquierda, apelando a los trasnochados ideales de Lázaro Cárdenas). Los dos han sabido crear enemigos (Andrés Manuel sólo engrandece lo que ya existe, Donald Trump los crea casi desde cero) que les ayude a sostener el discurso y los dos practican constantemente el arte del maniqueísmo. Tal vez López Obrador no tenga un discurso de odio en contra de un sector social (la comunidad latina es un conglomerado mucho más grande que esos pocos a los cual incluye en lo que llama «la mafia del poder»), pero al igual que Donald Trump, apela al nacionalismo para crear esa dicotomía entre buenos y malos.

    Cierren los ojos e imaginen que en 2018 AMLO es Presidente de México y Donald Trump preside a los Estados Unidos, ¿Cómo sería la relación entre ambos países?

    No se trata de fanatismo ni de un desprecio en contra de alguna corriente ideológica. Tanto Donald Trump como López Obrador son un ejemplo que el populismo y la demagogia pueden surgir desde la derecha o de la izquierda. Aunque en el espectro tradicional puedan encontrarse en posiciones opuestas, más bien los ya obsoletos términos se pueden representar en una circunferencia donde las puntas de las flechas que representan a cada lado de este espectro tienden a encontrarse.

    Un deteriorado estado de las cosas abona al surgimientos de estos personajes o movimientos (como Siryza en Grecia), pero no siempre es así. En el caso de López Obrador se puede afirmar que la figura de Peña Nieto (uno de los peores presidentes de la historia moderna de México) le ayuda mucho, pero Andrés Manuel tuvo su punto álgido en el 2006, cuando el país no estaba mal (aunque Fox no haya cumplido todas las expectativas que generó). Igual pasa con Donald Trump, por fin parece que la economía estadounidense está bien y por fin se ve en Obama un líder (que antes daba tumbos).

    A pesar de que las épocas difíciles ayudan a los demagogos (por eso surgen con más frecuencia en los países subdesarrollados), no necesariamente tienen que esperar a que ello suceda. Basta buscar el talón de Aquiles dentro del entramado social para buscar el pretexto perfecto.

     

  • La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    Yo soy un convencido de que las mujeres deben de tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, y que ellas no deben de ser discriminadas de ninguna forma por su sexo. Yo en mi vida he trabajado con muchas mujeres de las cuales he aprendido mucho, y crecí dando por sentado que las mujeres pueden trabajar y desempeñarse laboralmente igual que los hombres (a veces lo pueden llegar a hacer mejor), de hecho yo prefiero parejas con las que pueda compartir proyectos de vida, y no una que me espere en la casa para hacerme de cenar. Las nuevas generaciones nos hemos quitado muchos paradigmas y ataduras de la cabeza.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Sin embargo, a veces creo que en algunos casos, las formas en que se cree que debe de acabar con este tipo de discriminación me parecen en lo personal, erróneas. Sobre todo con la teoría de género, también llamada despectivamente ideología de género por las instituciones religiosas y grupos conservadores para afirmar que se trata de un pensamiento cerrado (no es que las Iglesias presuman tampoco una mentalidad muy abierta), porque si bien la premisa de la que parten la considero acertada, es decir, que buscan que la mujer no sea discriminada, la forma en que creen combatir el problema, en lo particular a mí, me deja muchas dudas; sobre todo esa intención que tienen de borrar las diferencias reduciendo éstas solo a la anatomía del cuerpo.

    En la teoría de género se asume que las diferencias entre un hombre y una mujer son dadas por una cultura, es decir, son constructos sociales. Cierto que eso explica algunas de las diferencias, más no todas. Por ejemplo, pensar que la mujer se debe de quedar en casa a lavar se puede considerar un constructo social, que la mujer debe de ser una princesa (idea muy nociva, por común que parezca) y no pueda ser una científica también es un constructo social. Pero diferencias psicológicas entre hombres y mujeres sí las hay, nuestros cerebros no son iguales y las diferencias no se reducen a la posesión de un pene o una vagina.

    Para muestra, basta un botón. La cadena estadounidense Target decidió eliminar los letreros de sus tiendas basados en género, es decir, todos los letreros que remiten a hombres y a mujeres, asumiendo que ambos sexos tienen los mismos gustos y preferencias. En Argentina se permite que los niños puedan elegir el género que quieran, es decir, pueden elegir entre ser hombres y ser mujeres. Eso en lo particular considero esto un error porque el hombre es hombre, y la mujer es mujer, es algo determinado biológicamente.

    Si hiciera una analogía con el problema del racismo. La equidad de género sería promover la no discriminación y la igualdad de derechos entre éstas, y la igualdad de género más implicaría pintar la cara de todos los individuos de un color neutro para ocultar y negar las naturales diferencias entre dichas razas. Un hombre negro, no se puede auto considerar blanco, ni viceversa.

    El individuo crece y puede darse cuenta que es gay o una mujer llega a la conclusión de que es lesbiana. Está bien, se ha dado cuenta que tiene una preferencia sexual distinta. Pero el homosexual, a pesar de que, ya sea el entorno en el que se desarrolló, o factores biológicos hayan determinado su preferencia, sigue siendo un hombre, con preferencia sexual diferente, pero un hombre (incluso gran perte de su comportamiento sigue siendo condicionado por su sexo). Muchas lesbianas son feministas, con lo cual tácitamente dan por sentado que son mujeres, no defienden sus derechos como hombres ni como un género neutro sino como mujeres.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Esta es la diferencia entre equidad de género e igualdad de género. Ambos géneros no son iguales, ni podemos forzarlos a que sean iguales. Tienen diferencias, y partiendo de la aceptación de dichas diferencias, entonces se debe buscar que se encuentren en igualdad de condiciones, que los dos tengan el mismo derecho a desarrollarse, a trabajar, o a cuidar a los niños. Pero no podemos forzar a la naturaleza a eliminar el sexo, esa diferencia presente desde los organismos celulares, inclusive los perros machos y hembras tienen diferencias en su comportamiento. No podemos pretender borrar la frontera entre un hombre y una mujer cuando dichas diferencias están dado en todas las especies y dichas diferencias tienen una función específica.

    Antes de pensar en tratar de borrar las fronteras entre un hombre y una mujer reduciendo sus diferencias a un nivel anatómico, deberíamos pensar en como las mujeres pueden tener más oportunidades, que puedan crecer en una empresa, abrir una, o involucrarse en la política sin ningún problema; deberíamos ayudar a quienes se sienten en un estado de indefensión cuando viven en un hogar violento liderado por un hombre golpeador, deberíamos también pensar en combatir los feminicidios que aquejan a países subdesarrollados como México, deberíamos combatir la trata de personas que afecta sobre todo a las mujeres, y más a las niñas. Esas deberían de ser prioridades mayores.

    Estoy totalmente de acuerdo en que el machismo desaparezca y que se llegue a un punto ideal donde el hombre y la mujer estén en igualdad de condiciones. Simplemente creo que estas teorías, si bien parten de una premisa válida, tratan de llegar a un estado de libertad contradictoria, donde prácticamente se niega la identidad natural del individuo. No, no creo que de esa forma se termine la discriminación entre ambos sexos, como si esa diferencia tuviera que implicar una discriminación per sé.

    Para terminar les comparto un muy buen video hecho en Suecia que ejemplifica lo que acabo de comentar:

  • Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

    Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

    Sé que ya alguna vez he tocado el tema, pero creo que es oportuno volverlo a hacer porque en lo personal me preocupa que la gente tome como verdadera cualquier nota o texto que vea en las redes y no se moleste siquiera en revisar su fuente (ah, pero Televisa te idiotiza). Creo que este vicio es algo así como el «Si lo dijo Jacobo, es que es verdad» en versión digital, o hasta peor. Cualquier persona puede emitir una nota para confundir a la gente, y en muchos casos la puede viralizar (a veces afortunadamente hay algún escéptico que sí hace la chamba y hace lo posible por aclarar lo que realmente sucede).

    Los niños, los borrachos y el Facebook siempre dicen la verdad

     

    Me imagino que muchos de ustedes terminaron la universidad y elaboraron una tesis. Que el sinodal te obligara a citar la fuente de cada referencia no era algo absurdo e innecesario, lo básico en cada investigación es asegurarse de que la información que se use como respaldo sea verdadera y la fuente emisora tenga la suficiente reputación como para que dicha información sea creíble (como hipótesis, teoría, ley o como un evento ocurrido). Lo que le quieren dar al estudiante es generarle cierto criterio a la hora de seleccionar la información. Esa es un práctica que no sólo se debería de usar con las tesis y las investigaciones, sino a la hora de recibir información tanto por las redes como por los medios de comunicación.

    En Facebook apareció un «juego» donde el usuario coloca su nombre y una página web le dice cual es su significado, de tal forma que el resultado lo comparte en ésta red social y lo presume a los demás. Cualquier persona con ciertos conocimientos (no avanzados) en programación puede hacer algo así; en realidad la programación es simple y ese simplismo denota la poca veracidad de ese juego (parte la cadena de la variable que tiene tu nombre en dos y le asigna un valor guardado en una base de datos, o en otra cadena). Pero la mayoría de los usuarios no son programadores, cierto, y tal vez no pueden lograr entender el contexto como yo lo puedo hacer; pero hay otras formas mucho más fáciles, no necesitan siquiera buscar fuentes y tiene que ver más con el sentido común y con un poquito de cultura.

    Juego nombres Facebook

    Primero: ¿Cómo puedes estar seguro de que cualquier página donde el formulario que te pide ingresar tu nombre está rodeado de publicidad, te va a arrojar la información correcta sin siquiera mostrar un link o enlace a una fuente de donde obtuvieron la información para desarrollar ese programa? ¿Cómo puedes estar seguro de la veracidad de la información de una página que por sus características hizo cualquier persona y no hay nadie, ni una empresa, ni un académico ni una fuente ni nadie respaldándolo? Este juego se ha viralizado tanto (no entiendo por qué) que seguramente viste a varios de tus amigos hacerlo (y de hecho si lo hiciste, fue porque alguien más lo hizo) ¿No te percataste de que las respuestas son casi iguales para todos? ¿O creerás que todos los nombres propios significan lo mismo?

    Este juego parte a la mitad todos los nombres para darle un supuesto origen etimológico (casi todos son «guerrero valiente», «caballero leal») ¿De verdad no tienes sospecha alguna? O asumes que todos los nombres son siempre una fusión de dos términos, no uno, ni tres; que Roberto proviene de «Rob y Erto», que Francisco proviene de «Fran» y «Cisco», y que el primer término es siempre es un sustantivo y el segundo término es un predicado ¡Por Favor! Por un ejemplo, el apellido «Godínez» se dice que proviene de «Godino», nombre muy utilizado por los Godos. Pero según este juego, su origen es árabe y significa ¡adivinen!: ¡Guerrero valiente! Es más, puedo poner «pendejo» o «lambiscón» y me va a dar su origen etimológico. Pero la gente se lo creyó lo suficiente que se viralizó.

    ¿Mi nombre es griego? Oralee, yo estaba seguro que su origen era germánico: Alberto. Visto en Facebook.

    Si la gente no tiene la mínima capacidad (o más bien no quiere tenerla, porque no creo que estemos hablando de retrasados mentales) para molestarse en verificar la fuente de la información que consume, entonces estamos en un problema. Hace un año, se crearon portales web falsos para desinformar a la población con respecto a notas políticas. Los portales estaban muy mal hechos y casi no tenían nada de información. Algunos tomaban el nombre de un diario conocido (por un decir reformadiario.com) y ni siquiera se molestaban en emular el sitio original, la gente se lo creía, los contenidos se viralizaban. -Ay Cerebro, claro que mañana va a llover chocolate, si lo dijo el Reforma.

    La misma historia ocurre con las cadenas de Whatsapp (algunas amenazan con comenzar a cobrar el servicio de esta aplicación de mensajería), basta con colocar encabezados como «apareció en CNN» o «lo vi en el Reforma» (sin ningún enlace de referencia) para que la gente se lo crea.

    Si creías que gracias al Internet y las redes sociales, estamos liberados de quienes nos quieren desinformar y manipular, posiblemente estabas muy equivocado.

  • La fotografía de Rubén Espinosa

    La fotografía de Rubén Espinosa

    Rubén, el freelance que trabajaba para la Revista Proceso, y que huyó de Veracruz al Distrito Federal porque decía que empezaban a perseguirlo gente sospechosa. Rubén salía al campo de acción a cubrir protestas o a tomarle fotografías incómodas al infame regordete Gobernador de Veracruz  Javier Duarte, Rubén tenía que tomar muchas decisiones, algunas técnicas como el tipo de lentes que tenía que usar para tomar «esa foto» ¿Un gran angular, un 50mm o ya de plano un zoom?, la apertura de la lente, la velocidad de obturación o el ISO en caso de que estuviera en condiciones de poca luz; tenía que pensar en el encuadre y la composición de la foto. Además de todo eso que ya es muy complejo, Rubén Espinosa tenía que arriesgar su pellejo para «hacer democracia» con su equipo fotográfico y para contarnos a todos una historia.

    La fotografía de Rubén Espinosa

     

    Rubén se la jugó y perdió, no sólo perdió él, perdimos todos, la democracia y la libertad de expresión se llevaron otro revés. Rubén, activista social fotografíó a Javier Duarte en posturas incómodas. En una, que fue utilizada como portada para la revista Proceso, aparece Javier Duarte con una gorra de policía luciendo su panza, en otra sale el mismo Gobernador haciendo una mueca chusca y extraña. A veces a los poderosos más que la crítica, les molesta que los retraten de tal forma que puedan ser objeto de burla. La portada lastimó tanto que el gobierno de Duarte compró a granel la revista para que no fuera exhibida o fuera lo menos vista posible. A partir de que Rubén Espinosa tomó esa fotos, comenzó a ser perseguido y huyó a la colonia Narvarte del Distrito Federal. Creyó estar a salvo, no lo estaba, y fue asesinado junto a 4 mujeres.

    Creo que no es difícil deducir que la orden vino del gobierno de Duarte, #FueElEstado. Esta muerte nos confirma la regresión que estamos viviendo en México y la lucha desenfrenada del gobierno actual contra la libertad de expresión. ¿Se podría esperar que el Presidente Enrique Peña Nieto y su gobierno tomen cartas en el asunto y vayan en contra del autor intelectual de su asesinato? Se vale soñar, recuerdo que cuando en el programa Tercer Grado «cuestionaron» a Peña Nieto por estar en el partido de «los dinosaurios», el se defendió afirmando que en su partido también había jóvenes y vitoreó a Javier Duarte. La tradición antidemocrática del partido que encumbró al Presidente es la que facilita que asesinatos y «ajusticiamiento» de personas que se oponen al gobierno o no piensan como ellos.

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    Ella se llamaba Nadia Vera, activista de Xalapa del movimiento #YoSoy132, fue brutalmente asesinada junto con Rubén y otras tres mujeres más.

    Seguramente harán lo que saben hacer muy bien, dejar que el tiempo pase, mientras vemos en nuestra cara como los espacios para podernos expresar se van acabando. En un gobierno democrático no puede caber que una autoridad mande a matar a jóvenes por el simple hecho de tomar fotos incómodas. ¿Que hará el Gobierno? ¿Al igual que Peña, mandará a poner a uno de los suyos como Virgilio Andrade para que los autoinvestigue?

    Estamos retrocediendo, estas historias ya habían quedado superadas y están regresando. Ya no es solo el narco quien atenta contra los derechos de quienes hacen periodismo, sino el mismo Gobierno, porque #FueElEstado.

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    Yesenia Alfaro Quiroz también murió, tan sólo tenía 19 años. Fue encontrado desnuda, amarrada, con signos de tortura y el tiro de gracia.

     

    Y lo más triste es que ya parece normal, ya no sorprende.

    P.D. «gobierno» en minúsculas es a propósito.

  • Cuando los «nacos» no saben protestar

    Cuando los «nacos» no saben protestar

    Es curioso que una revista de sociales le de cobertura a una protesta, ésta tendría que tener ciertas condiciones para que este tipo de revistas vea que de ella se pueden generar contenidos de interés. La manifestación de «Jalisco es uno por los Niños» cumple con ellas. Si bien la masa humana que integró dicha protesta es un tanto heterogénea, es el tipo de protestas que puede hacer que los integrantes de las familias acomodadas puedan salir a la calle, sobre todo en la ciudad de Guadalajara donde hay un considerable número de personas que integran la clase alta y media alta tradicionalista y conservadora tan típica de nuestra ciudad.

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    No recuerdo que GDL Lifestyle (quien dio cobertura a esta marcha) ni Quien ni Gente Bien haya dado cobertura a manifestaciones como las de Ayotzinapa (donde si bien las clases acomodadas pueden tener algún tipo de presencia, son minoría, tanto de la manifestación, como del porcentaje del total de dicho sector y tienen un perfil más bien específico, que los hace en muchos casos reacios a aparecer en ese tipo de publicaciones); esas revistas se llevan bien con las élites y naturalmente preferirán no dar cobertura a una protesta que tenga cierto carácter contestatario o crítico frente al gobierno (sólo dan cobertura a aquellos opositores que puedan encajar bien en su concepto de lo que es ser burgués, como Elena Poniatowska o Carmen Aristegui).

    No puedo hacer generalizaciones ni pensar que este tipo de editoriales son iguales. Revistas como Quien pueden ser capaces de elaborar reportajes interesantes y con contenido en contadas ocasiones, otras quedan simplemente en los superfluo y lo banal. Pero tienen algo en común, y es que esas revistas refuerzan la división entre quienes pertenecen a las élites y quienes no pertenecen a ellas, entre el mexiquito y el mexicote (como le llaman algunos), unas degradan más que otras y lo común en estas revistas son dos cosas, en sus páginas no aparece gente que no tenga dinero o influencia, y tampoco aparece nadie que sea moreno (naco), a menos que éste tenga el suficiente capital y buen gusto para paliar lo que ellos suponen es su lamentable condición.

    En las fotos de la marcha «Jalisco es uno por los Niños» se puede encontrar a gente de todo tipo y gente de diversos estratos sociales, la condición social o racial no importaba a la hora de integrarse a la marcha ni la determinaba, las coincidencias tenían que ver más que nada con posturas políticas y/o religiosas. Pero en la cobertura que hizo GDL Lifestyle sólo sale gente bien, solo aparecen güeritos, gente parecida. Los «prietitos» y los «naquitos» no aparecen, la gente que llegó en camión para manifestarse en favor de sus creencias no mereció ni una méndiga foto de la galería que este medio compartió en las redes sociales.

    La revista vio en la marcha algo así como una reunión socialité, ¡Las comadres se han reunido en una fiesta decorada con globos de colores azul y rosa claro, con un atuendo informal sport para defender los principios y valores de la sociedad! En las 18 fotos que publicaron no aparece algún individuo que tenga una pizca de moreno, y si alguno llegara a salir para eso está el bokeh producto de la apertura de la lente de la cámara, para que salgan ahí difuminaditos y no se noten tanto.

    Este tipo de medios promueven la discriminación y la diferencia de clases sociales, creen que la gente importa sólo porque tiene un cierto perfil y degradan a aquellos quienes no son parte de la subcultura. La gente de clases acomodadas tiene todo el derecho a protestar por lo que quiera, el problema es que estos medios aprovechen cualquier eventos para hacer patente la división de clases.

    Y Juan, al bajarse del camión con su familia para formar parte de la manifestación, se percató de que los fotógrafos no le hicieron caso y le hicieron sentir que su familia y él eran irrelevantes en la protesta, no saldrían en ninguna foto.

     

  • Los taxis, su triste y animalesca autoextinción

    Los taxis, su triste y animalesca autoextinción

    Lo voy a poner claro: Yo soy desarrollador web, a eso me dedico principalmente. Imaginemos que tomé un curso hace algunos años por el que pagué una buena cantidad de dinero, y que gracias a éste aprendí HTML, PHP y jQuery (que era lo que estaba de moda hace pocos años); con ese conocimiento pude ganar los suficientes clientes para mantenerme, pero estuve siempre cerrado a esos lenguajes. Pasan por un decir, cinco años, y súbitamente me doy cuenta que ya todos están programando con frameworks trendy como Node.js o Angular.js, que nunca me molesté en aprender y de buenas a primeras me doy cuenta de que me he quedado obsoleto y he perdido ingresos porque los clientes quieren sus proyectos con Node.js.

    ¿Por qué los taxis se están auto extinguiendo?

    En nuestro caso hipotético, imaginemos que en vez de asumir que me he quedado obsoleto, le exijo al gobierno que prohiba a los desarrolladores probar en node.js porque eso afecta a mis bolsillos y porque yo hace años pagué un curso para especializarme en PHP y jQuery. Además de eso, hago manifestaciones «virtuales» hackeando las páginas de los clientes a quienes les desarrollaron aplicaciones web en node.js, los insulto en las redes sociales y los amenazo con ir a golpearlos. ¿Se oye absurdo no? Bueno, eso es lo que pasa con los taxis.

    Los taxistas creen que por haber pagado una placa ya tienen el derecho de poseer el monopolio del transporte público, creen que ello les da el derecho de jodernos a los clientes que queremos un mejor servicio.  Sus argumentos son estúpidos, afirman que los servicios privados son piratas sólo porque no han sido contemplados en el reglamento urbano (por su mera novedad) cuando muchos de los taxis que circulan en las calles son piratas y de ellos no dicen nada. El modelo del taxi se creó para satisfacer las necesidades de los usuarios que deben de transportarse, no para satisfacer las necesidades de los taxistas ni de sus gremios, eso es algo que debe de quedar claro de una vez por todas.

    No, no hay «otro lado de la moneda», los taxistas nunca se esmeraron en mejorar su servicio, peor aún, ni ahora lo quieren hacer ni con ayuda del gobierno, no quieren incorporar tecnología a sus unidades, quieren trabajar «como siempre», con taxímetros alterados, con unidades en mal estado, no quieren mejorar, no quieren hacer esfuerzo alguno, el que Uber y demás modelos privados los orillen a hacer algún esfuerzo lo perciben como un atentado, como una «empresa extranjera ilegal» que quiere quitarle sus honrados empleos.

    Si ellos estuvieran dispuestos a poner de su parte, estaría de acuerdo en que el gobierno de alguna manera les eche la mano para que puedan ser competitivos y de esa manera el servicio de taxis mejoraría en beneficio de la población. Pero no quieren, y si no quieren, deberían de atenerse a las consecuencias. Los taxis podrían mejorar su servicio, podrían incorporar una App o incluso subirse a la aplicación de Uber (como sucede en Estados Unidos donde se puede pedir un taxi por medio de la aplicación), incluso podrían solicitar trabajo en Uber con un sueldo no menor al que perciben actualmente. Entonces no hay manera de ayudarlos, y bajo esa premisa nadie los debería de ayudar.

    Los taxistas responden poniendo en jaque a la ciudad, hacen manifestaciones, bloqueos, destrozan automóviles de Uber y similares porque no les parece. Mientras Uber va a Campus Party a mostrar su tecnología a los geeks, los taxistas cierran las avenidas principales para manifestarse en contra de lo que ellos asumen como «injusto».

    Aquí los taxistas defienden sus «derechos» en las inmediaciones del Aeropuerto de la Ciudad de México. Los gobernantes los apoyan por interés político, más nunca para beneficiar a la ciudadanía

    Sí hay «otra cara de la moneda», pero no a favor de los taxistas. Los choferes de taxis hablan sobre la reducción de sus ingresos y la escasez de trabajo. Sucede que Uber también emplea gente, y que los taxistas traten de boicotear a Uber en aras de defender «su trabajo», perjudican el de los otros y evitan que se creen nuevos empleos. Cuando golpean automóviles privados, están perjudicando económicamente tanto a sus propietarios como a los choferes que los conducen. Creen que el transporte privado les pertenece, creen que es suyo, pero están equivocados, el transporte privado es, como ya dije, para satisfacer las necesidades de los usuarios, no sus necesidades.

    Los taxistas creen que secuestrando y amedrentando van a cumplir con sus objetivos. Pero los taxistas son como una hormiga a la cual se le pisa constantemente, al primer pisotón va a ser mucho alboroto, pero al segundo quedan inertes, y parece que los taxistas ya se han puesto en posición para volver a ser pisados.

    Y por cierto, las autoridades deberían de ser más duras con los taxistas que violentan a los demás trabajadores, los cuales, según ellos, afectan sus intereses. No se vale que destruyan carros (como en el video que está unos párrafos atrás) y que queden impunes, deberían de ser sancionados con todo el peso de la ley. Con estos hechos demuestran una vez más porque muchos de nosotros ya no queremos volver a tomar algún servicio de taxi.

    Para terminar, comparto un muy buen video de una amiga mía sobre el tema: