Categoría: temas polémicos

  • Desmitificando el nacionalismo bananero pt 1: Las empresas mexicanas

    Desmitificando el nacionalismo bananero pt 1: Las empresas mexicanas

    A partir de hoy estaré escribiendo una serie de artículos que subiré a este sitio esporádicamente y donde intentaré desmitificar todas esas creencias nacionalistas absurdas que tenemos y que nos han tratado de repetir por generaciones dentro de nuestras cabezas. No, no haré lo que hacen sitios como el Mitófago donde solamente cambian la versión oficial por la versión de «la derecha»; y no hablaré necesariamente de historia, sino de creencias que llevamos a lo cotidiano, que tomamos como normales pero son absurdas.

    Desmitificando el nacionalismo bananero pt1: Las empresas mexicanas

    Hoy empezaré con el tema de las empresas mexicanas: Siento que los mexicanos somos aprehensivos con lo «nacional», es algo que no se nos debe de escapar de las manos. Por más mexicano sea algo más mexicano será, si alguien se envuelve en la bandera mexicana más mexicano es, como si importara más la forma que el fondo.

    La gente se sintió orgullosa porque supuestamente el novio de Emma Watson era mexicano. ¡Eso lo dice todo, carajo!

    Cuando se habla de empresas mexicanas salen muchas voces críticas (algunas críticas acertadas, otras absurdamente erróneas o sacadas de contexto): -Son monopolios, son corruptas, no generan competencia, son parte de «la mafia del poder». Pero cuando una de esas empresas es vendida a algún conglomerado extranjero los sastres se llenan de trabajo porque hay muchas vestiduras rasgadas. La venta de una empresa mexicana al extranjero es una derrota, una humillación, un gol de Landon Donovan en un Mundial.

    Pero las empresas son de sus accionistas, no de México.

    Los accionistas tienen todo el derecho a hacer lo que quieran con sus empresas. Las empresas la trabajaron ellos, no son una concesión del gobierno, no nos deben nada; por el contrario, han generado empleos y en la gran mayoría de los casos, después de que estas empresas pasaron a manos de extranjeros, esos empleos siguen ahí.

    Pero algunos insisten que con la venta de la Cervecería Moctezuma y la Corona a conglomerados extranjeros, hemos perdido algo de «nuestro México».

    Venden Corona al extranjero

    Vivimos en un mundo cada vez más globalizado, agentes extranjeros intervienen cada vez más en nuestra economía, no porque seamos necesariamente más débiles, sino porque los progresos tecnológicos y sociales fomentan esta dinámica. Esto no sólo pasa en México, en Estados Unidos pasa lo mismo.

    Para muestra basta un botón, o muchos: Me imagino que ustedes saben que Detroit es una ciudad decadente. Esto lo es porque esta ciudad dependía mucho de la industria automotriz. Muchos de los empleos que generaban en esa ciudad se fueron ¿Y a donde se fueron? En gran parte a nuestro país.

    O sea, empresas estadounidenses, con el fin de abaratar costos dejaron de dar empleos a su país para traerlos al nuestro. En México por menos que eso estarían solicitando la nacionalización de las empresas, dirían que vendieron su alma al diablo. Pero esto en realidad es un proceso natural. Los países en desarrollo pueden ofrecer mano de obra barata (otra cosa es que algunas de estas empresas abusen y contraten trabajadores en condiciones infrahumanas como China), conforme estos países crecen y el poder adquisitivo también, esa ventaja competitiva naturalmente se pierde, pero dado el crecimiento (con una sociedad más educada y con más capacidad de compra) entonces pueden aspirar a generar empleos más cualificados (en lugar de obreros que maquilen, se opta por ingenieros que tienen una mayor preparación).

    Y hablando de empresas que se venden, sucede lo contrario. Por ejemplo, Carlos Slim va a Estados Unidos y ya es el mayor accionista de The New York Times con el 16.8% de los papeles clase A. ¿Los gringos se rasgaron las vestiduras? No (bueno, tal vez Donald Trump si tenga posibilidades de pegar un grito). Por otro lado, Bimbo tiene una considerable participación de mercado en Estados Unidos, y Cemex es una de las cementeras más importantes de Europa.

    Y si Corona, nuestra cerveza emblemática ya no es «mexicana», la Budweiser, la cerveza más emblemática de Estados Unidos ¡ya no es gringa! La vendieron a un consorcio brasileño-belga.

    Ustedes saben que la India con Bollywood es la segunda meca del cine y ellos tienen una considerable influencia en Asia y Europa del Este sobre todo. Bueno, resulta que alumnos de Stanford le sugirieron a Alejandro Ramirez dueño de Cinépolis, que invirtiera en ese país porque a pesar de la importancia que tiene la industria cinematográfica en ese país, las salas no eran de la mejor calidad. Ahora si vas a India, te vas a topar con uno o varios Cinépolis, te vas a sentir casi como en casa. Los inconformes (muchos de izquierda y algunos conservadores colados) seguramente no conocen esta historia. Y menos saben que Cinépolis tiene presencia también en Turquía, Brasil, Colombia e incluso Estados Unidos – ¡Pero Corona es de México, no se la lleven!

    Cinépolis en la India

    Y menos conocen a los mexicanos que fabrican drones y los exportan. No conocen la historia de Jordi Muñoz y Guillermo Romero quienes sólo después de los chinos son quienes venden más drones para uso civil ¡En el mundo!

    En lugar de esperar que el gobierno venga y proteja a nuestras empresas (cosa que ya hizo con el modelo de sustitución de importaciones y salió mal), y peor aún, tachar de antinacionalistas a aquellos que decidan vender sus acciones al extranjero, se debería de promover más el emprendedurismo y la innovación en nuestro país. En vez de llorar porque la Corona se fue, deberíamos de enfocarnos en generar más empresarios mexicanos. En resumen: en vez de cerrar nuestros mercados deberíamos de abrir más nuestras mentes. En vez de rasgarnos nuestras vestiduras, deberíamos crear emprendedores que diseñen vestiduras que no se rompan.

    Es sentido común, pero nuestros traumas nacionalistas a veces nos nublan la mente.

    Esperen mi siguiente entrega.

  • ¿Por qué indignarse de la misión en Marte cuando hay pobres es una tontería?

    ¿Por qué indignarse de la misión en Marte cuando hay pobres es una tontería?

    De pronto en las redes sociales me he encontrado con memes e ilustraciones de personas indignadas porque la NASA invierte millones de dólares en la misión en Marte cuando en la Tierra hay pobres. Uno de esos memes afirma que en la tierra no hay vida inteligente porque han gastado un dineral para descubrir agua en el planeta rojo cuando en nuestro planeta hay pobres que apenas tienen acceso de agua y se están muriendo.

    ¿Por qué indignarse de la misión en Marte cuando hay pobres es una tontería?

    ¿Pero saben? Indignarse por eso es una tontería.

    Primero, porque la raza humana debe de seguir evolucionando. Toda la investigación especial tiene una razón de ser dentro de nuestro instinto de supervivencia. No podemos esperar a que «no haya pobres» para seguir dando pasos adelante como especie.

    Las misiones que se llevan a cabo no son una tontería ni un lujo. ¿Sabes que significa la existencia de agua en Marte? No es cualquier cosa. Esto incrementa exponencialmente la posibilidad de establecer colonias en un futuro, y eso nos puede traer beneficios; no sólo se trata de personas que puedan vivir allá, se trata de recursos naturales, de investigación. Tal vez nuestra generación no obtenga beneficios de ello, pero sí las que vienen.

    Segundo. La pobreza no se resuelve con carretadas de dinero. El Live Aid de 1984 organizado por Bob Geldof es recordado por conciertos pletóricos como el de Queen, el de U2 y algunos otros conjuntos. Pero también es recordado porque todo el dinero recaudado que se entregó a África, no sólo no sirvió, sino que gracias a éste, los gobiernos dictatoriales de ese continente se vieron beneficiados; gracias a ese dinero pudieron reforzar su gobierno con todas las consecuencias negativas que eso tuvo para la población.

    La pobreza es un problema multidimensional que no sólo se resuelve con dinero. La pobreza se resuelve con sociedades más libres y educadas, con gobiernos más democráticos, con innovación y avances tecnológicos. En realidad, a pesar de la desigualdad prevaleciente en el mundo la pobreza ha disminuido: En 1990, el 47% de los habitantes padecía pobreza extrema, veinte años después sólo el 22% la padece; en 1990 42% de los niños menores a 5 años pasaban hambre, para 2010 esta cifra se redujo al 26%. No podemos esperar a que esos indicadores lleguen a 0% para poder invertir dinero en exploración espacial.

    La pobreza disminuye progresivamente, no de la noche a la mañana a billetazos.

    Tercero. Los principales responsables de la pobreza extrema son los países donde ésta se da. La NASA es una institución estadounidense financiada por el gobierno de ese país. El dinero que el gobierno de los EEUU gasta en la NASA representa el 0.2% del PIB (muy poco). Indignarse por eso es equivalente a reclamarle al Conacyt por hacer inversión en investigación y desarrollo cuando hay niños que se mueren de hambre en Burkina Faso.

    Es más, es como sugerir que en vez de que el gobierno invierta en Investigación y Desarrollo y becas, use ese dinero para la «Cruzada contra el Hambre».

    ¿Por qué nadie dice nada de los gobiernos de Nigeria o Zimbabwe quienes se enriquecen a costa de los pobres y se dejan corromper por empresas multinacionales que atentan contra el medio ambiente de su país a cambio de maletas de dinero con lo cual los líderes políticos pueden vivir como millonarios en un país donde más de la mitad de la población se muere de hambre?

    Cuarto. Tiene que ver con un acto de congruencia. Me pregunto si quienes se indignan colaboran de alguna manera o donan algún porcentaje de sus ingresos (aunque sean 100 pesos al mes) para combatir la pobreza. Les pregunto por qué prefirieron invertir su dinero en un smartphone para hacer activismo en redes en vez de ayudar a los niños desnutridos que están pasando hambre.

    Porque es fácil hacer activismo de sofá e indignarse de «cualquier cosa», porque eso no requiere ningún esfuerzo, ni siquiera el de entender el por qué de las misiones ni molestarse en entender nociones básicas de economía.

    Pero a todo le queremos poner un pero. Negamos nuestra inteligencia como raza porque hay pobres, pero cuando salimos a la calle, ninguneamos a los migrantes porque «ensucian nuestra colonia» e ignoramos a los niños de la calle quienes son en gran parte de los casos golpeados por sus papás si no llevan dinero a la casa. Ahí sí deberíamos de preguntarnos si hay inteligencia en nuestro planeta, o si más bien la usamos.

    Porque la verdad, hacemos que nos indigna la pobreza o sólo nos indigna cuando está de moda o sale en la portada de un diario internacional. Y también se convierte en una moda reclamarle a la NASA por sus investigaciones cuando ellos ni siquiera tienen nada que ver.

  • Televisa ya no te idiotiza

    Televisa ya no te idiotiza

    No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman.

    Televisa ha contribuido de alguna forma a moldear la cultura de nuestro país. La televisora durante muchos años tuvo el monopolio de la información en México. Por más que reniegues de ello, cuando vas a un concierto de Luis Miguel, o a algún reencuentro de algún grupo juvenil, es porque esa música (que de alguna forma promovió la televisora) te marcó en un momento de tu vida. No te recrimino, es que no había casi nada más. Yo crecí con Magneto, Menudo, Ricky Martin, Timbiriche, Locomía. todos ellos promovidos en Siempre en Domingo; y en las pláticas con gente de mi edad recordamos lo bochornosos que eran algunos de esos artistas (no es que necesariamente nos gustaran, más bien era lo que conocíamos).

    Televisa ya no te idiotiza

    Televisa tenía el monopolio de la información de tal forma que en esos tiempos (los años 80 y 90) muchos estaban inconformes con el gobierno en turno, pero aún así sintonizaban 24 Horas, y a pesar de que sabían que ese noticiero era afín al gobierno que tanto criticaban, le tenían cierto respeto a esa «institución» llamada Jacobo Zabludovsky. Hasta la llegada del cable (y a cuentagotas) en televisión la única forma de informarse era con Jacobo.

    En los tiempos de mi niñez, todos veían Chespirito (uno de los comediantes más sobrevalorados), los padres de familia (en especial las madres) veían religiosamente las telenovelas, y en los domingos por la tarde, Raúl Velasco ocupaba un lugar en el sillón de las familias.

    La influencia de Televisa era abismal, aunque estaba sometida al gobierno en turno y de hecho no se molestaban mucho en ocultarlo. Ahora se habla mucho sobre la influencia que ejerce Televisa en la sociedad, se habla de como intenta crear corrientes de opinión, o de como promueve a un candidato para que llegue a la Presidencia. Pero lo cierto es que la influencia de la televisora es cada vez menor y progresivamente se está conviertiendo en una opción más de tantas y no en «la opción».

    La forma en que el usuario consume contenidos ha cambiado de una forma radicalmente opuesta en los últimos 10 años (de forma más acelerada creo yo, si hiciéramos una minuciosa comparación contra décadas anteriores). Internet ha relevado paulatinamente a los contenidos televisivos de tal forma que la televisora mantiene una fuerte influencia solamente entre las clases más bajas y la gente mayor.

    Chespirito

    El 51% de los mexicanos tiene acceso a Internet (en 2015 la penetración aumentó un 5.3%) y esta cifra va en aumento. Que la gente tenga acceso a Internet no implica necesariamente que esté bien informada. No es que la sociedad sea menos ignorante, es que ahora tiene la capacidad de castigar a los medios que, a su juicio, lo desinforman. Pero la capacidad de hacer un juicio por parte de la gente no necesariamente es buena, mucha gente tiene la costumbre de dar por cierta cualquier información que ve en la red, sin verificar la fuente, con lo cual es muy susceptible de ser manipulada.

    La televisión abierta está en crisis. Aunque Álvaro Cueva trate de argumentar que las telenovelas están más vivas que nunca, da interesantes datos para poder argumentar lo contrario. Las personas mayores de 40 años siguen pensando que las novelas son algo sagrado e importante, pero las personas menores de esa edad piensan que son basura. Las novelas siguen siendo un negocio por la forma en que se hace publicidad ahí, pero cuando ese mercado cautivo se empiece a hacer más grande, las novelas irán perdiendo progresivamente su rating. Los jóvenes prefieren ver series, videos en Internet y consumir otro tipo de contenidos creados por diversos emisores de tal forma que ya nadie puede tener el control absoluto de todo.

    En el mundo de hoy, López Dóriga puede perder una batalla mediática contra una empresaria, como cuando su esposa trató de extorsionar a María Asunción Arambuzabala, quien podrá ser muy rica pero no tiene todo el aparato mediático ni el micrófono del conductor. Las redes sociales y una prensa más abierta gracias a las nuevas tecnologías dejaron en evidencia a Joaquín López Dóriga quien podría estar viviendo sus últimos momentos en Televisa. Ahora López Dóriga no tiene credibilidad alguna, la posición de Televisa con el Gobierno Federal, no ha fortalecido al gobierno como antes sucedía, más bien ha debilitado la reputación informativa de la televisora.

    López Dóriga Arambuzabala

    Televisa busca refritos y fórmulas gastadas ante la cada vez mayor pérdida de influencia en la sociedad, sobre todo en las clases medias quienes prácticamente le han dado la espalda. Big Brother, programa del que hablé hace algunos días debido al insulto que represantaba esa propuesta, es un gran ejemplo. ¿Qué ha pasado a las pocas semanas de iniciado el programa? Big Brother ha tenido muy bajo rating y piensan, según Tv Notas (ojo, que TV Notas exhiba así a Big Brother dice mucho) en expulsar a la mitad de los integrantes porque el público no se identifica con ellos (lo que les venía diciendo la otra vez). ¿Alguien conoce el nombre de uno de los habitantes de la casa? Lo siento por ellos que cuando salgan de la casa, contrario a sus expectativas, nadie los va a conocer ni nadie les pedirá su autógrafo.

    Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás. Ahora en algunas ocasiones puede ser motivo de vergüenza.

    En la Televisa de hoy tenemos a Adal Ramones tratando de vivir viejos recuerdos, pero no muchos lo sintonizan. Adal Ramones ya no podrá hacer un Otro Rollo, programa que marcó a varios jóvenes, porque la juventud ya no está al pendiente de lo que sale en la tele. La dinámica ha cambiado radicalmente y la televisión abierta no es que solamente no se haya adaptado, es que la televisión abierta por sus características inherentes seguirá perdiendo influencia.

    Inclusive en los deportes hemos visto la fuga de los narradores más pensantes al cable (a veces despedidos de la televisora, a veces por decisión propia), y la televisión abierta, que cada vez transmite a menos equipos, ha tenido que echar mano de bufones como «El pollo» o Christian Martinoli.

    No es un secreto que muchos actores y directores ya no quieran participar en los melodramas de la televisión abierta, como afirma Álvaro Cueva. Los contenidos se están moviendo de canal, se habla de la serie de Cuervos más que cualquier novela, las novelas no hacen propaganda en Internet porque ahí no está su target.

    Los seres humanos somos seres colectivos, nuestra forma de actuar está en cierta medida determinada por el entorno en el que vivimos; nuestras conversaciones colectivas ahora repudian y critican los contenidos de la televisión abierta. Hace no mucho tiempo, «salir en la tele» era motivo para presumir a los demás -Salí en la televisión, ponle en el Canal de las Estrellas. -Ahora no ocurre eso, y en algunas ocasiones el efecto es el opuesto. La televisión ya se convirtió en un medio más. Nuestros padres no podían castigar a Jacobo Zabludovsky, nosotros lo podemos hacer sin ningún problema.

    Podemos criticar la influencia que ejerce Televisa. Con sus novelas incluso impuso patrones de comportamiento. Señoras actuando como villanas dentro de su matrimonio, jovencitas tratando de emular a las «Rebelde». Pero esto está terminando , Televisa está dejando de tener impacto dentro de las clases medias, la joya de la corona está dentro de las clases humildes, que pueden dar muchos votos (si de hacer política se trata) pero son quienes menor poder adquisitivo tienen, y por tanto, eso implicará una considerable merma en los ingresos de la televisora.

    Hasta aquí mi reporte Cerebro.

    P.D. No menciono a TV Azteca porque es básicamente lo mismo, y porque, ¡Qué flojera hablar de TV Azteca!

     

     

  • El Pasecito, y por qué no deberías de retar a Kenka

    El Pasecito, y por qué no deberías de retar a Kenka

    Quiero empezar comentando que el acento de niña fresa de la Ciudad de México nunca me ha sido de mi gusto, lo percibo como de no muy buen gusto y un tanto exagerado; posiblemente porque en esa entidad los niveles de clasismo son mayores que en Guadalajara. Tampoco me he terminado de acostumbrar (es que en Guadalajara somos más parecidos, sin faltar a la razón) a que una mujer a la cual no encuentro muy bella, se cotice demasiado y se presente como alguien difícil de alcanzar. Eso me vino a la mente cuando vi a esta jóven en el video, pero bueno…

    El reto del pasecito es una de las cosas más patéticas que he visto en los últimos años, me la pensé dos veces antes escribir sobre el tema porque consideré que había temas más importantes, pero de verdad es que es algo penoso y creo sirve para que insista en que las élites de este país están podridas, muy podridas.

    Supongo que estas mujeres están demasiado grandecitas como para no entender que inhalar cocaína puede traer consecuencias serias a su persona. Cierto, hay una cantidad considerable de gente que toma drogas, pero de verdad que me friqueó ver a estas jóvenes subir su video inhalando cocaína a las redes para presumir su hazaña. ¿De verdad es algo de lo que se deberían sentir orgullosos? Y lo hacen como si se tratara de un juego normal, cotidiano. De verdad no entienden.

    No entienden que con este reto no sólo se están jodiendo a ellos mismos, están promoviendo un círculo vicioso donde están invitando a sus amigos a drogarse y a joderse, con tal te verse cool o interesantes, como si drogarse tuviera algo de interesante, como si depender de químicos tóxicos fuera algo trendy, como si necesitaran de ello para pertenecer a un círculo social. Y lo hacen con tanta naturalidad…

    Me pregunto ¿Dónde están sus papás? ¿De verdad sus papás no ven esto? ¿O de verdad a sus papás no les importen que sus hijos se droguen porque ellos también lo hacen? Tuvo que ser la sociedad misma la que reprendiera indirectamente a estos jóvenes, como yo lo estoy haciendo desde este espacio. ¿Y nos habrán hecho caso, o se estarán burlando de nosotros?

    Estas niñas son lo suficientemente estúpidas como para no dimensionar el daño que están haciendo con «su juego», como para no entender que están incitando a gente cercana a ellas (y gente no tan cercana) a que adquieran un vicio que puede destruir sus vidas, porque no se trata de un porro, se trata de cocaína. Pero no sólo perjudican a sus amigos y conocidos de círculos cercanos, también están ayudando a financiar al narcotráfico. Un narcotraficante no verá con malos ojos que unas niñas irresponsables pretendan promover el consumo de la cocaína entre las élites mexicanas, quienes si algo tienen en común es que tienen mucho dinero para gastar y por lo tanto es un mercado atractivo.

    Sí, un mercado atractivo para esos narcotraficantes que diariamente cometen asesinatos, esos narcotraficantes como los que penetraron el Estado para matar a los estudiantes de Ayotzinapa.

    ¿Qué es lo que está pasando en las élites como para que un juego así de absurdo pueda pasar como una actividad inocente o algo normal y cotidiano?

  • Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Este 26 de Septiembre es el primer aniversario de uno de los días más trágicos de la historia moderna de México, y hablo de la matanza de los estudiantes de Ayotzinapa. A un año, y por más que el Gobierno trate de hacer que la población olvide el tema (porque el Gobierno se mostró incompetente, porque Ayotzinapa evidenció al Gobierno, evidenció la colusión del crimen organizado con el Estado, y también porque hay quienes se han querido aprovechar de la tragedia y manipular a los padres con intereses políticos), el dolor ahí sigue, no se ha ido.

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Hay una cosa que a mí me parece tristemente cierta, y es que los estudiantes de Ayotzinapa están muertos. Entiendo a los padres, me imagino que en su dolor no quieren perder las esperanzas, pero no veo como es que los estudiantes puedan estar vivos, menos a un año. La forma en que murieron puede ser debatible: La PGR tiene su «verdad histórica» y el GIEI por su lado afirma que esa versión es más bien una «mentira histórica». Pero los estudiantes ya murieron.

    Los padres están en su derecho de no aceptar la verdad porque es muy doloroso aceptar la muerte de un hijo, más cuando no se conocen con certeza las condiciones en que murieron. Pero a nosotros si bien no nos deja de doler el hecho, no nos han matado a un niño y podemos pensar de forma más racional y objetiva. ¿De verdad creen que los estudiantes están vivos, escondidos en algún lado? De verdad lo veo muy difícil, si no es que imposible. ¿Para qué el Gobierno simularía una tragedia que no existió? Se me hace algo absurdo.

    La tragedia nos duele mucho, de hecho Ayotzinapa es la razón por la cual el Papa Francisco (según palabras de Raymundo Riva Palacio) no pisó México en esta visita a América. El Papa Francisco pidió ir a la normal de Ayotzinapa para oficiar una misa, lo cual no le pareció al Gobierno de México. Es un secreto a voces que la relación entre el Gobierno de Peña Nieto y el Vaticana no es la mejor.

    La tragedia nos duele mucho, porque a pesar de que los estudiantes posiblemente no eran un ejemplo a seguir (en una manifestación en la Autopista del Sol, quemaron una gasolinera donde murió una persona) no se concibe que una autoridad coludida con el crimen perpetre una masacre de semejantes proporciones. Los estudiantes debían ser calmados o sancionados, no ejecutados.

    La tragedia nos duele mucho, porque aunque yo no creo que el Gobierno de Peña Nieto los haya mandado a matar, como algunos sugieren, el Gobierno fue tan displicente que el mensaje que recibimos fue de «me vale madre» y porque el nivel de corrupción que han permitido (y hasta fomentado) de alguna forma han permitido que el Estado pueda ponerse al servicio del narcotráfico para perpetrar una masacre, porque sin importar si fue de orden local o estatal, #FueElEstado, porque el estado se puso al servicio de los narcotraficantes.

    Sí, es doloroso aceptar que están muertos, porque eso significa una herida más en nuestra historia, un hecho cuyas causas posiblemente nunca conozcamos a fondo, porque hay muchos interesados en que no se sepa, o hay quienes quieren jugar tramposamente con la historia.

    Vivos se los llevaron, pero… muertos están. Y al Gobierno no le importa, el Gobierno sólo quiere lavar su imagen, el Gobierno no quiere resolver nada, sólo se quieren lavar las manos, y seguir en su acostumbrada dinámica del poder.

     

  • Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Valía la pena escribir un segundo capítulo. Me enferma ver esto, de verdad. La película «Nosotros los Nobles» se queda muy corta al representar la pedantería que existe en las clases sociales más altas de nuestro país. En la película uno podía dar por sentado que muy dentro de los personajes principales había algo de bondad, eran niños descarrilados que nada más necesitaban una lección para vivir sus vidas con rectitud (que es lo que al final sucede en la obra de Alazraki). Los concursantes de Big Brother, por el contrario, me enferman.

    Big Brother pt2, la apología al insulso mirrey

    Es más, los videos de los mirreyes del Cumbres no son absolutamente nada nada en comparación con esto ¿Qué Televisa no se dio cuenta que la mayoría de la gente está harta de ver estos desplantes? ¿O creyeron ingenuamente que generarían críticas de tal forma que al final, todos terminarían pegados a la pantalla de la televisión viendo Big Brother?

    Vale la pena hablar porque Big Brother ejemplifica claramente varios de los problemas sociales que actualmente tiene nuestro país. No en forma de crítica, más bien lamentablemente en forma de promoción. No entiendo como es que en un momento de la historia de México donde se habla constantemente de la profunda desigualdad económica y social, donde se busca reconocer un problema de racismo, clasismo y discriminación que lacera a nuestra sociedad, Televisa tiene el descaro de presentar un programa de este tipo incluyendo a personajes (en su mayoría) de lo más desagradables, patéticos, superficiales y vacíos, como algo cool y divertido. Televisa nos pretende restregar en la cara la idea de que ser ignorante, estúpido y machista debería de ser el modelo aspiracional que debemos de seguir.

    Yo creo que ves tu presa, indefensa, chiquita, muy tímida; lo primero que tienes que hacer es que se sienta confiada, y después de eso, llegar y rematar. El «Rudo» Rudovsky – Integrante de la casa de Big Brother.

    A ojos de la mayoría de los habitantes de la casa, nosotros somos unos losers; no despilfarramos dinero, no nos vestimos con ropa de marca (y si lo hacemos es por gusto, no por presumir), buscamos parejas estables (sí, uno de los habitantes asegura que el amor es para perdedores) y llevamos una vida más tranquila (más interesante que irse de antro y emborracharse, pero sus mentes limitadas hacen que no lo entiendan). Televisa prácticamente nos está discriminando a quienes no llevamos a una vida vacía, superflua y superficial. Seguramente para Televisa, ser un asiduo lector o ser una persona que tiene conversaciones más profundas que todo lo que se verá en ese programa con sus amigos, es un outsider, es una persona aburrida, poco interesante.

    Lo peor del caso, es que este tipo de gente puede trascender aprovechando la abundante ignorancia que hay en este país. Un personaje patético como el «Pato» Zambrano pudo ser candidato por un partido de izquierda a la alcaldía de Monterrey (con todo y la vergüenzas que él mismo se hizo pasar). Este tipo de personas llega a dominar la esfera política del país, como el Goberndador de Chiapas, mocosos sin ninguna sensibilidad, a quienes sólo les gusta «disfrutar del momento».

    Televisa ni siquiera tuvo la sensibilidad de entender que es lo que está pasando en la sociedad mexicana, Televisa promueve lo que mucho trabajo nos cuesta combatir. No es indeseable que en una nación existan élites en lo más alto de la pirámide, lo malo es que quienes la conforman sean así: personas ignorantes, vacías, y al verlas entendemos por qué México está como está. Justo ahora cuando en México vivimos episodios tan sensibles como el asesinato de los estudiantes de Ayotzinapa, escándalos de corrupción y una gran desconfianza hacia la clase política y las élites, Televisa llega con Big Brother y estos personajes (que son los típicos mirreyes que se benefician de este México disfuncional) y se burla de nosotros en nuestra cara.

    ¿Tienes el valor, o te vale?

    Soy casi perfecto, no, soy perfecto… ¿Qué si estoy dispuesto a enamorarme? Yo no creo en el amor, el amor es para perdedores. Christopher Basteris – Integrante de la casa de Big Brother.

    La apuesta de Televisa es la siguiente: Incluir modelos aspiracionales de buen parecido y con cierto perfil, de tal manera que el espectador presencie peleas de lo más banales (eso vende) sexo, chichis y culos (Televisa ya lo prometió). El morbo en su máxima expresión, y parece que la televisora ni siquiera eso entiende ahora que los consumidores tienen acceso a discusiones polémicas y escenas de sexo entre personas comunes y corrientes a un solo clic.

    Televisa, quien ha incluido nuevamente como conductora a Adela Micha (una conductora que presume hacer análisis político y después ser la conductora de un programa tan banal no puede ser respetada en ninguna de sus dos facetas) presume que las fuertes críticas que ha recibido Big Brother en la serie son «estrategia» para que todo el mundo sepa del programa y la vea, incluso han contratado influencers para «criticar» la nueva temporada de Big Brother. Lo que no parecen darse cuenta es que gran parte de las críticas no son palabras al aire (como suele suceder también con el partido político que tiene una mejor relación con la televisora), se trata de gente que se siente enojada e insultada.

    Y tengo que ser sincero, solo la gente ignorante verá ese programa. Solo lo hará la gente morbosa cuya vida es lo suficientemente vacía como para ver que es lo que hace gente mediocre y mediana dentro de una casa llena de publicidad. De verdad, si estás pensando en ver Big Brother, yo te puedo ayudar, te puedo ayudar a organizar tu tiempo libre, a recomendarte libros para leer, a recomendarte películas para ir al cine, obras de teatro o museos a los que puedes ir. Por favor ¡Respétate a ti mismo y no contamines tu mente con esta programación basura que solo pretende venderte estereotipos y personas trastornadas vendidas al público como algo cool!

    Ojalá quiebre Televisa, nada más por ver esto, me darían ganas de ver a esta empresa cerrar.

    Tendría que ser estúpido, primero, para divertirme con alguien que me ofende y, segundo, para comprar los productos y servicios que se anuncian en esa clase de televisión… Entre eso y apoyar al crimen organizado la única diferencia está en el reparto – Alvaro Cueva – columnista de Milenio.

  • El Big Brother, la neolengua de Televisa

    El Big Brother, la neolengua de Televisa

    Como dato cultural, El Gran Hermano surgió del 1984 de George Orwell, un libro distópico que recreaba la dictadura soviética en un imaginario futuro. El Gran Hermano era por algún decirlo el «amado líder» al que todos debían obedecer y someter; y para mantener al pueblo sometido, manipulaba deliberadamente la información inclusive al reducir el léxico del lenguaje de tal forma que se pudiera inhibir la crítica y los cuestionamientos al gobierno, eso que Orwell en su obra, llama neolengua.

    El Big Brother, la neolengua de Televisa

    Los creadores de este reality show adoptaron el término, que en realidad tiene poco que ver con el «Big Brother» de 1984 porque sólo se trata de un ente que tiene control sobre la casa donde residen los concursantes, quien les organiza dinámicas a los miembros de la casa e los invita a nominar a uno de ellos para que salga de la casa. El Big Brother está muy lejos del terrorífico Gran Hermano de la obra.

    Lo que tal vez sí tenga de parecido es la neolengua. Basta a ver a algunos de sus integrantes quienes parecen tener algo en común; al parecer no se trata de personas realmente interesantes, mucho menos leídas; por el contrario, son personas que tienen un perfil adecuado para que dentro de esa casa se armen los conflictos suficientes para que Televisa pueda obtener buenos ingresos a través del rating. Algunos son pedantes, arrogantes, y narcisistas; pero sobre todo son personas comunes y corrientes con una personalidad estereotipada y fácilmente encasillable. Los organizadores no son tontos, y saben que este tipo de personas son los más proclives a hacer de Big Brother, un programa con el suficiente morbo para que las personas «medianas» lo sigan y compren los productos integrados por medio del brand placement, en la dinámica de la casa. Es el ingrediente perfecto.

    El verdadero Gran Hermano (apelando al concepto de Orwell) se trata en realidad de la televisora que tiene cautivos a los televidentes perdiendo el tiempo viendo Big Brother.

    Las personas que gustan de interesarse por las vidas de otras personas reflejan una vida vacía. Es lo mismo que lleva a los individuos a leer revistas como TVNotas y demás revistas del corazón, su vida es lo suficientemente monótona y aburrida como para que lo que haga una persona que no conocen y que seguramente no conocerán, sea más interesante que lo que hagan ellos mismos. Por eso soy muy crítico de este tipo de programas, porque se alimentan del vacío intelectual y espiritual de la gente, quienes proponen a personas que distan de ser ejemplares como modelos a quienes estar vigilando en la televisión por un determinado número de horas.

    Eso es Big Brother, es una alegoría al chisme, a lo banal, a lo superfluo, al morbo, al no tener nada que hacer, a la vida vacía, al espíritu inexistente, a la mediocridad, al conformismo.

    Si esperaban que hablara de la dinámica del programa, lamento decepcionarlos. Que si Adela Micha lo va a conducir (ahí está mejor que haciéndola de analista del mundo político, de verdad) que como se van a nominar, que cuales son las reglas. De verdad eso no tiene ninguna importancia.

    Para muestra basta un botón, aquí el perfil de algunos de los integrantes. Seguro de aquí saldrá el Octavio Paz del Siglo XXI, al tiempo:

  • Carmen Salinas de Gortari

    Carmen Salinas de Gortari

    Entre la clase política es trendy meter a artistas de la farándula y figuras cuyo poder mediático es inversamente proporcional a sus dotes artísticos. Difícilmente un artista de verdad se prestaría a tales juegos, los que no son tan de verdad sí lo hacen, pero por ser fenómenos mediáticos y no por el talento que están ahí. Porque jalan gente, entonces jalan votos, su condición los convierte en un buen arma para los partidos políticos que necesitan tener más curules. Lo único que tienen que hacer es levantar su manita cuando les digan y hacer un poco de ruido.

    Carmen Salinas de Gortari

    En nuestro activismo de sofá hemos conseguido más de 100,000 firmas para que Carmen Salinas abandone su curul. Tristemente ya hemos visto lo que la clase política hace con ese tipo de firmas (ejemplo, las que pedían la pérdida de registro para el Partido Verde) y es lo que Carmen hace, limpiarse con ellas. Si bien la intención es buena, creo que deberíamos dimensionar bien las cosas, y bajo el mismo criterio se debería de hacer lo mismo con un montón de diputados con un perfil tal vez más bajo o «respetable» pero cuyos resultados a veces ni siquiera logran superar lo que puede hacer una Carmen Salinas.

    Carmen Salinas genera ruido también por su estilo folclórico, por su escasez de clase y porque no muchos podemos concebir que alguien que fue conductora de un reality show tan degradante como Hasta en las Mejores Familias esté tomando decisiones trascendentales para el país. Una figura como Carmen Salinas degrada la política. Platón se revolcaría en su tumba si viera que tan alejado está el sistema de gobierno de nuestro país de su ideal meritocrático donde los más preparados deberían gobernar un Estado.

    Pero funciona, funciona porque el grueso de la gente es ignorante. Porque su héroe (o más bien anti héroe) favorito le puede hacer a la política. Si el Cuau mete muchos goles entonces puede gobernar; si Carmen Salinas es muy campechana y retadora, entonces la puede armar legislando (aunque el tipo de gente que vota por ella posiblemente no conoce bien la forma en que se legisla en el país). Lo triste es eso, que funciona. Y más triste es que hay diputados con un perfil aparentemente más normal que son tan deficientes, que una Carmen Salinas, con todo su semblante vulgar y corriente lo puede hacer mejor que ellos.

    Es cierto que no sólo en México ocurre esto, en Estados Unidos un actor se convirtió en Presidente, Ronald Reagan, que con sus limitaciones al menos se preocupó por hacer bien su trabajo y generó algún tipo de liderazgo en ciertos sectores ideológicos (próximos al conservadurismo). Carmen Salinas y demás actores aspirantes a ser políticos, ni siquiera se molestan en prepararse y trasladan su papel de actor o futbolista a su curul o despacho, en vez de al menos molestarse en dejarlo un lado como Reagan o Schwarzenegger. Es decir, en Estados Unidos los actores aspiran a ser políticos (y no es que me termine de gustar esa idea) y en México los actores aspiran a ser actores en un recinto donde se debería hacer política; quienes hacen política de verdad los promueven para poder jugar con los intereses de tal forma que los beneficien.

    Al parecer, la preparación no es siempre moneda de cambio para entrar a los recintos donde se toman las decisiones más importantes. Lo peor de todo es que si la preparación no es «tan importante» la honorabilidad lo es mucho menos.