Categoría: temas polémicos

  • ¿Es de ignorantes festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva?

    ¿Es de ignorantes festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva?

    Hoy entré a mi Facebook y vi a muchos rasgándose las vestiduras, agitando su ropa, y tecleando con furia cada letra del teclado. – No, no puede ser. Hay cientos de borregos en el Ángel. – Unos dicen: «Miren, ahí están los mismos acarreados que votaron por Peña Nieto» (claro, sin percatarse siquiera de la diferencia de niveles socioeconómicos que tristemente resalta a la vista). Un «me dueles México por aquí», un «Cuántos más Peña por acá» Otro ¡ignorantes! Por acullá. Todo derivado de una broma que corrió en Facebook que decía «Si gana DiCaprio, a la Minerva».

    Festejar a DiCaprio en el Ángel y la Minerva ¿De ignorantes?

    Hay quienes de verdad pretenden asumir una postura «dizque-intelectual» ante todo lo que ven y perciben. Como si divertirse fuera de gente ignorante. Porque primero, los «críticos de primer nivel» ni siquiera entienden bien la razón por la cual estas personas se están divirtiendo. No, no creo que nadie en sus cinco sentidos se emocione tanto por el Óscar de Leonardo Di Caprio como para festejar en el Ángel. Hay alguna otra razón para hacerlo, y es, divertirse. Eso, los «críticos» que se asumen intelectuales no lo entienden.

    La posibilidad de que Leonardo DiCaprio ganara un Óscar por primera vez después de tantas veces de perderlo fue objeto de bromas durante semanas, por ende causó gracia irse a la Minerva o al Ángel para «celebrar su triunfo» y gritar consignas como «DiCaprio, hermano, ya eres mexicano». No, no son personas enajenadas, son personas que querían un pretexto para divertirse durante un rato. Curiosos que quienes pretendan ser intelectuales no tengan la capacidad de usar su razón para entenderlo.

    ¿Qué hay de malo en divertirse?

    ¿Qué, acaso una persona «inteligente» como seguramente sientes que eres no tiene derecho a divertirse?

    Hasta las personas más sabias necesitan momentos de diversión y frivolidad para descansar su mente, a la cual hacen trabajar de forma intensiva durante la semana. Nuestros órganos necesitan reposo, y la mente es uno de esos órganos.

    ¿Qué relación le ves al hecho de que una persona vaya con sus amigos al Ángel de la Independencia o a la Minerva para festejar a DiCaprio en son de broma con una expresión de ignorancia? Si eres uno de esos «críticos», deberías de argumentar bien tu respuesta.

    Estamos hablando de una excusa para divertirse y relajarse, la gente no está celebrando una victoria mediocre de la selección mexicana (como aquella vez que gente se congregó en la Minerva para celebrar un penoso empate contra Sudáfrica), ni está apoyando a algún político impresentable. Simplemente se están divirtiendo, están haciendo mofa de un hecho porque les es divertido. ¿Tiene algo malo eso?

    De verdad, me molesta esa pretensión pseudointelectual tan absurda que se respira en algunos sectores de la sociedad mexicana, que solamente se basa en dar la contra a todo lo que ven y perciben, para sentirse moralmente superiores que los demás, al tiempo que son los mismos que por medio de dichas pretensiones, emiten argumentos falaces y llenos de ignorancia.

    De verdad es triste ver que la gente no pueda tener actividades lúdicas porque ahí van a estar señalándolos con el dedo, reiterándoles que son «menos inteligentes e inferiores» que gente que en realidad malgasta su tiempo en Twitter y las redes sociales vociferando contra todo lo que no les parece e inventan teorías de la conspiración para sentirse especiales. Personas que en realidad ni siquiera están acostumbradas a leer, a estudiar y prepararse. La verdad sea dicha.

  • El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    A veces hay conceptos que se confunden, se mal entienden, no se respetan en su concepción original, o bien, se interpretan de forma tramposa. Uno de esos es la denominación de Estado Laico. Esta denominación que es atribuida a naciones avanzadas y no tan avanzadas como la nuestra tiene el propósito de garantizar la libertad religiosa (o de no profesar religión alguna) al separar al Estado de las iglesias. Es decir, ninguna Iglesia no debería inmiscuirse en los asuntos del Estado porque de esta forma la libertad de religión se pondría en riesgo.

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    Con la visita del Papa Francisco he notado dos cosas que debo de mencionar con respecto a dicho término. La primera tiene que ver con el papel que juega el Gobierno, y la segunda tiene que ver más bien con el papel de quienes se proclaman críticos:

    Vamos con lo primero. ¿Están respetando el Estado Laico nuestros gobernantes?. En mi parecer no lo están haciendo. Una cosa es que reciban al Papa, que se cierren algunas calles para que pueda saludar a los fieles, que pueda dar misas, discursos y todo lo demás. Otra cosa es que nuestros gobernantes se cuelguen de la imagen papal para ganar legitimidad. Es decir, nuestros gobernantes se están aprovechando de las creencias de la gente con el fin de obtener un beneficio político, incluso muchos de ellos han besado el anillo al Papa (lejos de rebasar los límites del Estado Laico, que evidentemente lo hace, tendríamos que hablar de la congruencia de dichos gobernantes), para después ser tácitamente cuestionados por el mismo Papa.

    Lo segundo tiene que ver con quienes bajo el supuesto amparo del Estado Laico buscan denostar a los fieles. De hecho, como mencioné, el propósito es el opuesto, que cada persona tenga la libertad de ejercer o no ejercer la religión que desee. Ellos han tergiversado su significado al pensar que el Estado Laico trata sobre el anticlericalismo y un ataque frontal a la religión cuando no es así. De hecho caen en lo mismo que dicen combatir, su propósito es imponer una visión particular sobre las demás.

    Con el paso del tiempo, el número de católicos ha venido en descenso (aunque no de forma franca). Naturalmente ahora somos más quienes guardamos una postura más escéptica con la religión. Pero creo que para ser críticos también tenemos que informarnos bien y desarrollar argumentos con más validez que aquellos que sólo buscan llevar la contra y son emitidos desde el odio, el instinto o las generalizaciones. El nivel de debate es realmente pobre y en vez de que sirva para llegar a conclusiones que nos puedan traer sabiduría, sólo logramos crear una sociedad más polarizada.

    Entiendo que el Papa Francisco sea una figura que despierta pasiones incluso entre algunos no creyentes por su carácter reformista. Pero hay quienes se oponen a la visita del Papa y a la vez piden que haga declaraciones que por sí mismas se podrían llegar a considerar una vulneración al Estado Laico. Por ejemplo, que el Papa hable sobre Ayotzinapa, que critique a Peña Nieto o que condene el matrimonio de Peña Nieto y Angélica Rivera, consumado entre muchas irregularidades.

    Es decir, aceptan que el Estado Laico se vulnere, solamente cuando esto implique un beneficio para sus preferencias políticas. Si el Papa pronuncia «Ayotzinapa» se convierte en héroe, si el Papa es acompañado por Peña Nieto, entonces el país está en franco riesgo de convertirse en una dictadura confesional.

    En realidad, el Papa ha hecho críticas de forma tácita al Gobierno, pero cuidando las formas de tal manera que ello no implique una vulneración al Estado Laico. El Papa ha hablado de la corrupción, del narcotráfico, del materialismo, pero ha tenido cuidado de no involucrarse políticamente en esos temas. El Papa se ha dado cuenta del recibimiento artificial y pomposo que recibió por parte del Gobierno, y ha notado que los gobernantes, en su clásico afán de simular, tratan de mostrarle un México que no existe pero que no pueden ocultar. Al Papa se le observa más cómodo en los escenarios más naturales y abiertos.

    Hay escenas que no gustan a los quejosos (por ejemplo, una foto del Papa con Eruviel, reclamando por qué no hay alguna con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa), y parte tiene que ver con la ignorancia del contexto o con la falta capacidad o voluntad para entender que el Vaticano y el Papa también se sujetan a la formas diplomáticas y hacen política. Se oponen a que venga a México porque no creen en la Iglesia, pero al mismo tiempo le exigen una muy alta calidad moral.

    Al final, quienes no han sido respetuosos del Estado Laico son algunos de nuestros gobernantes, el Papa ha sido prudente en ese sentido. Lamentablemente esta visita ha servido para mostrar la intolerancia que todavía pernea en nuestra nación. Tanto quienes han aprovechado la ocasión para sentirse intelectualmente superiores a los fieles a los que señalan como borregos, o como también aquel grito de «que se mueran los jotos» que se alcanzó a filtrar en la transmisión cuando el Papa hablaba en el estadio de Tuxtla Gutiérrez.

    La visita de un Papa que ha hablado mucho de moral, de ética, y casi nada de política, nos ha mostrado como somos, que tenemos un Gobierno mediocre e incoherente ideológicamente, y que no, no estamos preparados para debatir, ni para tolerar al no creyente, o al que sí lo es.

  • Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Entiendo que los seres humanos tenemos la necesidad de desarrollarnos, tenemos que construir ciudades y satisfacer nuestras necesidades, es parte de nuestra naturaleza.

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    Pero para poder coexistir, necesitamos mantener el equilibrio de nuestro entorno, lo cual significa que se tienen que poner restricciones a muchas de nuestras ambiciones por las repercusiones que se pueden tener a largo plazo debido a éstas.

    ¿Te has preguntado el sinfín de casualidades que se tuvieron que dar para que estemos donde estamos, en un mundo de más de 6 billones de personas quienes habitan un planeta que les puede procurar recursos para sobrevivir (excepto cuando trata de nosotros mismos)?

    Que la tierra tuvo que estar a tal distancia frente al sol y que necesito tener ciertas características para desarrollar vida (desde su formación hasta la misma casualidad para que con dichas condiciones la vida surgiera). La tierra tiene una atmósfera de ciertas condiciones muy específicas, y se tuvo que dar una gran casualidad para que de la nada se formara vida, y ultimada-mente vida inteligente.

    Entonces nos damos cuenta de que nuestra existencia pende de un hilo muy delgado, y los seres humanos tenemos la capacidad de romperlo.

    La tierra nos está dando señales claras de que algo estamos haciendo mal. Fenómenos climáticos que no sólo son debido a causas exclusivamente naturales y que han cobrado la vida de muchas personas. Ahí está el derretimiento de los polos que está comprometiendo el futuro de grandes ciudades debido al nivel del mar.

    Basta ver la fotografía del manglar de Tajamar. Mírala y piensa si esa forma de convivir con la naturaleza es sana.

    Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Cierto, no es como que tengamos que regresar a las cavernas; el hombre debe modificar el estado de la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades y hasta para sobrevivir. La cuestión es cómo se hace y es nuestra responsabilidad que el impacto sea el menor posible. No es lo mismo construir un conjunto de edificios de departamentos en una zona estéril, cuya vegetación no es tan abundante; que desarrollar un coto o un conjunto de condominios en un bosque para que sus habitantes se sientan artificialmente arropados por la naturaleza (la cual, en parte, ya fue destruida) porque el desarrollador decidió poner pasto en las casas con vista a lo que queda de bosque.

    Destruir manglares sin siquiera tener precaución por el ecosistema o los animales que ahí habitan, como si simplemente fueran un estorbo en una época donde tenemos muchas especies en peligro de extinción y las áreas verdes se están acabando.

    Todo «en pro del progreso».

    El Estado débil sucumbe ante la voracidad de los desarrolladores. Muchos provocan incendios para que cuando el área afectada quede sin vida, ya no pueda restringir ahí su construcción. El Estado, la academia, y la ciudadanía deberían de pensar en un modelo urbanístico que permita al ser humano desarrollarse de forma armoniosa con el medio ambiente. Lo que ocurrió en Cancún es muestra de la voracidad de algunos cuantos por ganar un buen fajo de billetes en un mundo donde según la Oxfam el 1% más rico ya tiene tanto como el otro 99%.

    Y ciertamente, Cancún es una ciudad que ha crecido sobre manglares que han sido destruidos con el tiempo, y no se trata regresar a este destino a su «Estado selvático», sino que las autoridades deberían de tener un mayor criterio sobre lo que se debería de construir ahí y menos debería permitir la forma en que el manglar de Tajamar fue destruido, sin siquiera molestarse por respetar a la fauna que ahí vivía.

    De igual forma, en Guadalajara, desarrolladores han intentado construir departamentos sobre el bosque de los Colomos, que es considerado después del bosque de la Primavera (también afectada por su voracidad) el pulmón más importante de la ciudad, y un lugar casi sagrado por la ciudadanía.

    Su intención es ganar dinero en el corto plazo sin importar como afectan a la ciudad y su entorno. La estrechez de miras donde lo único importante es el negocio, asumiendo que en todos los casos lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, no permite crear ciudades sostenibles donde los ciudadanos puedan desarrollarse en un ambiente sano. Dicha voracidad ha terminado por construir ciudades improvisadas llenas de tráfico, compuestas por cotos y edificios desparramados por todos lados sin orden ni propósito alguno, donde la calidad de vida disminuye por la mala calidad del aire, por las congestiones de tráfico y el deficiente transporte público. Y este, con pequeñas diferencias, es la constante en las ciudades de nuestro país.

    Con esto, podemos concluir que dichas decisiones no sólo afectan a nuestro planeta a largo plazo, sino que la ciudad ya lo reciente en un corto y mediano plazo.

    No importa que muchas instancias internacionales insistan en tener una mayor preocupación por el medio ambiente y sugieran ciertas políticas públicas para que los gobiernos hagan el papel que les toca. La corrupción, los estados débiles, una clase empresarial obsoleta sin preocupación por su entorno y una sociedad que todavía no termina de estar tan preocupada por el tema, son un obstáculo para que nuestro país se involucre y tome decisiones firmes que ayuden a preservar nuestro medio ambiente.

    Los temas de los manglares devastados y de los bosques amenazados por torres de departamentos «con vista a lo que queda del maravilloso bosque» nos deberían de preocupar, porque esto no sólo nos afecta a nosotros, sino que afectará sobre todo, a las nuevas generaciones quienes tendrán centros comerciales de sobra construidos sobre las otrora reservas ecológicas y espacios verdes a los que acudirán preguntándose por qué la ciudad está tan contaminada y por qué sus vías respiratorias enferman con frecuencia.

    Esto es un problema de todos.

  • Más competencia y menos Récord Guinness

    Más competencia y menos Récord Guinness

    ¿Por qué nos encanta romper los Récord Guinness?

    Préndale a la televisión. Sintonice alguno de esos noticieros matutinos o programa de revista, siempre hay un récord que se está rompiendo: La enchilada más grande del mundo, el vaso de jugo de naranja más grande, la mentada de madre más grande del mundo, la torta ahogada, la rosca de reyes, la piñata, la pirámide de vasos inspirada en Star Wars. Basta entrar a la página oficial para ver cómo México destaca por romper este tipo de records.

    Más competencia y menos Récord Guinness

    Lo peor del caso es que eso nos da orgullo.

    Los Récord Guinness,  curiosa iniciativa de la famosa cervecera que lleva el mismo nombre, anima a los curiosos a romper cualquier tipo de récord para plasmarlo en el libro que publican anualmente. Cuando hablamos de «récords» hablamos de cualquier tipo de «récord» por haber. Es decir, desde 100 metros corridos en trajes de baño, hasta el ser humano más longevo del mundo. Algunos de sus registros sí, son interesantes, pero muchos otros son poco menos que circo o una divertida forma de perder el tiempo. Los nuestros no suelen ser los más ingeniosos, sin faltar a la verdad.

    Y se me hace curioso porque México no es un país donde estemos acostumbrados a competir. Muchas de nuestras empresas se han desarrollado en condiciones monopólicas y quieren mantener su status quo. No somos un país meritocrático, las palancas importan más que el esfuerzo, la inventiva o la iniciativa: Ser hijo de alguien para aspirar tal puesto, estar en la «prepa oficial» (que no necesariamente es la que tiene la mejor calidad) para poder entrar a estudiar a la universidad pública sin examen de admisión, tener contactos en el Gobierno para que a mi empresa le vaya bien.

    No acostumbramos a ganarnos las cosas con base en el esfuerzo, sino que más bien, aprovechando el status quo y la cuestionable estructura social en la que vivimos (de la cual tanto nos quejamos, pero de igual forma echamos mano) tratamos de subir escalones en la pirámide social. No, no nos gusta competir.

    Por eso es que los Récord Guinness funcionan en nuestro país. Si te pones a pensar bien, en muchos casos no estamos compitiendo contra nadie. ¿En cuantos países se hacen tortas ahogadas? ¿En cuantos países se preparan enchiladas? Tampoco necesitamos ser creativos, no es lo mismo juntar a 1,000 músicos aficionados para tocar un cover de Foo Fighters y que suene bien, que hacer una rosca de reyes, que es una rosca común, pero que mide un kilómetro.

    Lo más triste del caso, es que muchas veces se le da más cobertura noticiosa a este tipo de actividades, que a los records que se rompen y sí valen la pena. Mexicanos que ganan torneos de robótica, campeones de las matemáticas, científicos connacionales que logran trascender en otros países.

    Los Récord Guinness en México funcionan porque no se requiere de un enorme esfuerzo ni de disciplina para romperlos. Juntar a cientos de personas para mentarle la madre al Gobernador de Jalisco (que sí, es Récord Guinness por ser la más grande del mundo), no sólo no requiere de esfuerzo, sino que es fácil encontrar los voluntarios que deseen participar.

    Mientras que en todo lo demás, en lo que sí importa, preferimos mantener nuestros privilegios donde no tenemos que salirnos de nuestra zona de confort.

     

  • ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    De verdad ya basta.

    Sí, escribí un artículo sobre ese encuentro, que dos actores se vean con el Chapo mientras el Gobierno lo busca por mar y tierra es algo que se debe de comentar. Pero a todo hay que darle su justa dimensión, y al tema de Chapo y Kate del Castillo ya se le ha dado demasiada relevancia.

    ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    ¿Por qué? Porque fuera de la «osadía» de los actores y un reportaje sin valor periodístico no hay casi nada de que hablar.

    Y como ya no hay nada relevante que discutir sobre ello, entonces se ha convertido en tema digno de TV y Novelas. Que si Carlos Marín publicó una supuesta conversación donde se dicen cosas bonitas para que luego venga Kate y diga que va a dar su versión.

    ¡Eso parece una telenovela!

    Y no, no tiene trascendencia. Incluso aunque por un decir, Kate hubiera sido amante del Chapo y tenido relaciones sexuales con el susodicho en una cama adornada con velas y cuernos de chivo, no tiene relevancia.

    Porque Kate del Castillo no es alguien que tenga o deba tener trascendencia alguna en la vida nacional.

    Pero todos están pendientes de «los güamazos» que se vienen, de las revelaciones. Algunos dicen que el Gobierno Federal pretende castigar a la actriz como lo hizo con Carmen Aristegui o Pedro Ferriz. Pero Kate no es periodista, ni siquiera su voz es relevante; de hecho no sería un buen «negocio» para el Gobierno, porque no es negocio callar una voz a la que nadie escucha.

    De verdad, en México hay problemas más grandes y temas más importantes.

    Pero nos encantan este tipo de historias. La actriz y su supuesta relación con el Capo. Incluso dentro del espectáculo, la muerte de David Bowie debería ser más relevante (por su aportación a la música y por la importancia que su figura tuvo en cierta época) que lo que haga una ex actriz de Televisa. A dos días, a Bowie ya lo olvidamos, y todos están con el pendiente de la nueva «novela».

    Si la amante fuera Carmen Aristegui, Rosario Robles o alguna figura pública, el tema, sí, debería tomar relevancia, porque dicha relación pondría en serio predicamento a la involucrada cuyo papel es importante en la vida pública.

    Insisto, Kate del Castillo no es nadie, nadie. Hasta creo que su ex, el «Doctor García» es más relevante, y eso ya es mucho decir.

    Veo los portales políticos que más consulto atiborrados del tema. Es un tema que no dice nada pero vende mucho. Hay que subirse. La gente esta ahí, ese es el tren del mame que hay que abordar para atraer más visitas al portal.

    Esto solo lleva a mitificar más a la figura del Chapo, y aún peor, podría ocurrir lo mismo con Kate del Castillo al ser considerada por el inconsciente colectivo como su amante. Y si algo nos sobre en este país son las historias enfermizas ¡basta ya de historias enfermizas!

    Seguramente mañana llegarás a tu rutinario trabajo con tus compañeros que están sentados al lado del garrafón realizando tareas operativas que no requieren iniciativa propia a discutir la conversación del Chapo, no sin antes preguntarle a la señora Vicky (quien esconde un TV Notas entre todos los papeles) si ya llegó el reporte. Discutirán con ahínco si esa conversación es cierta, es falsa, o se trata de una conspiración del Gobierno para mantenernos distraídos de «lo que importa», vaya paradoja. Algunos tratarán de ponerse en la posición de Kate del Castillo, harán sin quererlo, equipos que debaten a favor o en contra. No, no hablarán ni de los artículos de The New York Times o de The Guardian quienes analizaron el valor periodístico de la nota de Sean Penn. Lo harán con base en los comentarios que sus amigos han puesto en las redes sociales, y les rebatirás sin haberte tragado el sandwich que tienes en la boca, y con el riesgo de que se embarre en el traje en oferta que «te tuviste que comprar» porque te lo pedían en el trabajo.

    De verdad, ¡ya!

  • Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Sean Penn y Kate del Castillo cometieron un error.

    No sólo desde el punto de vista legal, porque quien se encuentra con un criminal buscado por el Estado, está obligado de informar a éste, de lo contrario se convertiría en un cómplice. Según un agente del Gobierno Federal que platicó con CNN Expansión, un periodista puede entrevistar a un criminal (como lo hizo Julio Scherer al entrevistar al Mayo Zambada), pero ni Kate del Castillo ni Sean Penn son periodistas. En estos momentos se debate si lo que hicieron fue un delito o no, pero lo que queda claro es que cometieron un error.

    Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Me refiero más bien al tema de la congruencia.

    Sean Penn durante mucho tiempo ha denunciado los excesos cometidos por el Gobierno de Estados Unidos, pero al mismo tiempo se ha encargado de deificar a figuras autoritarias como Hugo Chávez o Fidel Castro. Ahora, aunque reconociendo a regañadientes los nocivos efectos del oficio del Chapo, nos presenta al narcotraficante más buscado del planeta como una víctima del sistema:

    El Chapo asegura que las drogas destruyen, pero no se siente responsable del daño que ha hecho, porque afirma que si él no estuviera, el tráfico y las organizaciones seguirían existiendo. También le comentó a Penn en el video que le envió, que entró a ese negocio, porque no había otra forma de salir adelante.

    Kate del Castillo fue por mucho tiempo actriz de Televisa. Después actuó en películas como Colosio y La Reina del Sur, para después planear sin éxito el filme autobiográfico del Chapo.

    No sé que haya pasado en Televisa o que haya acontecido en su vida, pero Kate más que volverse opositora al régimen de Peña Nieto, se convirtió en una ferviente opositora a todo lo que huela a sistema establecido, como los políticos, la Iglesia, los medios, o el matrimonio. Me imagino que a partir de ahí nació su curiosidad por conocer al capo, con quien tenía contacto desde que le escribió una carta en supuesto tono irónico (parece que en realidad lo único irónico era la ironía misma).

    Basta leer el extenso artículo en Rolling Stone donde se percibe cierta admiración hacia el criminal por parte de Sean Penn.

    Por cierto, ese artículo me fue útil para mejorar mi vocabulario del idioma inglés, y nada más; es poco menos que basura.

    Sí, la noticia, la primera plana, es que los actores se vieron con El Chapo para entrevistarlo, el encuentro causó el suficiente revuelo como para escribir de eso. Pero el contenido del artículo es basura. Lo único relevante es que uno puede ver al Chapo hablar, y responder a preguntas mal formuladas respuestas muy predecibles y obvias.

    Bueno, hay otro detalle que también es relevante, y es que viendo el video, me pregunto como el narcotraficante más buscado del mundo, y una de las personas más ricas del planeta tiene dificultad para articular frases y su léxico es demasiado pobre. No espero a una persona culta en un narcotraficante, pero me impresiona que un capo que ha creado todo un imperio y que ha tejido redes en varias partes del mundo, tenga problemas para expresarse:

    Es decir, Kate y Sean Penn se sumergieron en esta «aventura» para traernos un artículo sin valor periodístico.

    Y se entiende que muchos periodistas estén indignados, porque hay que recordar que gracias a capos como El Chapo, muchos periodistas han muerto en nuestro país. Los actores hicieron una entrevista a modo, donde todo lo publicado tuvo que ser aprobado por el narcotraficante, con quien convidaron, tomaron tequilas y comieron tacos:

    “It’s not on par with the sacrifice of many of my colleagues in Mexico and throughout the world who have lost their lives fighting censorship. (no es parejo con el sacrificio de muchos de mis colegas en México y todo el mundo quienes han perdido sus vidas combatiendo la censura) – Alfredo Corchado”

    Puedo entender (más no justificar) cómo una comunidad puede admirar a un narcotraficante porque éste ha construido escuelas, alimentado bocas y proporcionado servicios que el Gobierno no otorga. Pero no puedo comprender que personas quienes supuestamente tienen cierta preparación, tengan la osadía de admirar a este tipo de criminales, o al menos de presentarlos como víctimas.

    Porque vaya, es muy válido estar en contra del Gobierno de Peña Nieto o también es válido recriminar las acciones del Gobierno de Estados Unidos, de hecho es algo sano en una democracia. Pero la congruencia termina cuando para ese efecto muestras cercanías con figuras autoritarias o hasta narcotraficantes que representan algo igual o peor a quienes te estás oponiendo.

    Ya lo dijo Kate del Castillo, preferiría al Chapo que al Gobierno.

    Sí, en el Gobierno hay mucha corrupción, de hecho cuando hablamos del Chapo, tenemos que hablar de la complicidad del Gobierno en varias etapas de la historia.

    Pero sería estúpido pensar en tumbar a ese Gobierno y dejarnos en manos de narcotraficantes.

    Porque a fin de cuentas como sociedad necesitamos un Gobierno, un contrato social, y si no funciona bien hay que arreglarlo, no tirarlo para dejarnos a la intemperie y a la merced de personas nocivas cuya ausencia de valores es notable.

    También están quienes preferirían tener al Chapo en las calles con tal de no tener que aceptar que el Gobierno tuvo un acierto. Como he mencionado antes, se debería recriminar a Peña Nieto porque sus acciones tienen en mal estado a nuestro país, no desear que al país le vaya mal para ver a Peña Nieto fracasar (como se puede constatar reiteradamente en las redes).

    Esos que dentro de sí lamentaron su detención porque implica darle crédito a quien consideran «el enemigo» (más enemigo que el Chapo). Mientras que al mismo tiempo, en el estacionamiento del departamento, dos niños juegan a ser narcotraficantes.

    Muestra sí, de la pérdida de valores, aunque quienes dejan ver patente ese problema presuman lo contrario y afirman estar preocupados por la pobreza, la injusticia y la desigualdad. – Yo soy bueno, soy de izquierda (cuando ser de izquierda o de derecha no tiene nada que ver con la integridad o la bondad), arriba el «Che», arriba Pancho Villa, viva Chávez, el Chapo es una víctima del sistema capitalista-neoliberal, #FueElEstado.

    La ideología y la necedad antes que la empatía con los semejantes.

    Y mientras, miles de personas siguen muriendo a cada día por el crimen organizado. Esos parecen no importar tanto.

  • El Chapo y tu imaginación. Mis primeras impresiones

    El Chapo y tu imaginación. Mis primeras impresiones

    Hace unas horas escribí mi artículo. Por alguna extraña razón técnica desapareció (WordPress, el sistema que sostiene a este sitio, hace continuos respaldos de tal forma que eso no debería de suceder). Ya con las ideas desarrolladas posiblemente logre escribir un mejor artículo que no puede considerarse el definitivo, y sí, una especie un compendio de las primeras impresiones. Considero imprudente escribir un artículo profundo dado que apenas ha pasado medio día de la captura del Chapo, y el Gobierno, hasta lo que he entendido, no ha dado muchas explicaciones.

    El Chapo y tu imaginación. Mis primeras impresiones

    Pero a pesar de esto, hay cosas que son palpables a primera vista, y sobre ellas quiero hablar y hacer mi crítica. Después, conforme pasen los días, podré hacer una crítica más profunda sobre la detención del Chapo, así que ahora me limitaré a analizar lo que rodea a este suceso.

    Hace tiempo no había visto con buen semblante a Peña Nieto. Naturalmente sabe (o al menos piensa) que un suceso de esta naturaleza podrá ayudarle un poco a levantar esa alicaída imagen.

    https://www.youtube.com/watch?v=UYEs3UN_7NI

    Seguramente él o su gente giraron instrucciones a su equipo de comunicación para aprovechar mediáticamente esta detención. Los medios «tradicionales» (cada vez más frecuente eufemismo de «oficialista») harán un gran eco del suceso, del logro del Presidente (porque en México cada acierto es acierto del Presidente y cada error, es error del Presidente), mientras que los medios digitales (en su mayoría) tomarán la noticia con pinzas y un mayor escepticismo.

    Mientras Peña y su equipo anuncian su logro con grandilocuencia y con la parsimonia típica de los gobiernos del PRI, los opositores en las redes (entiéndase desde ciudadanos comunes hasta opinadores, escritores y demás especies) toman la nota con dos formas distintas escepticismo: Una forma de escepticismo sana, y otra más cercana a la teoría de la conspiración.

    Algunos insisten en ver una macrabra relación entre la depreciación del peso frente al dólar y la detención del Chapo. Aunque sería absurdo crear una cortina de humo cuando esta depreciación está a la vista de todos. Además, hay que entender la depreciación del peso como un fenómeno global producido por la devaluación del Yuan, la caída de los precios internacionales del petróleo y el aumento de las tasas de interés de la FED (Reserva Federal de Estados Unidos). De hecho monedas como el peso colombiano, o el won surcoreano se han depreciado más frente a la moneda estadounidense.

    Es decir, al menos en la mayor parte, la depreciación del peso no es culpa del Gobierno Federal, aunque tener un Estado de derecho y una economía poco productiva naturalmente hace que el país resienta mucho más esta coyuntura internacional.

    Pero la realidad es más aburrida y más difícil de entender (requiere imaginar menos y pensar más).

    Y hablando de «inventar historias», el Gobierno Federal también inventa la suya. Se postran como los héroes que han detenido al Chapo.

    Sí, su detención se puede considerar un acierto del Gobierno. Se les puede reconocer, mas no se puede festejar y mucho menos vestirlos como héroes. No se puede levantar en brazos a quien apagó un incendio que él mismo provocó. Menos se puede hacer cuando las raíces del mal, las raíces de la corrupción y de la débil institucionalidad que provocaron la fuga del Chapo siguen ahí y no se ha hecho nada por combatirla.

    Apagaste el fuego de una casa que has quemado y a la hora de salir a celebrar, has dejado prendida la estufa.

    El Gobierno aplaude con grandilocuencia y hasta con una dosis de cinismo su logro. No esperan a ser aplaudidos, ellos lo hacen, se reconocen intentando no con mucho éxito que sus gobernados los emulen. Esto en su ya clásica lejanía aislados en una especie de burbuja o mundo paralelo.

    No recuerdo haber visto a Obama «festejando» el abatimiento de Osama Bin Laden. En cambio, en una detención, que pudo haber tenido su dosis de suerte, dado que el propósito de dicha operación era detener a «El Cholo Iván» y no a Joaquín Guzmán Loera, Osorio Chong (como muestra el video que inserté arriba) festejó, aplaudió y abrazó como si hubiera ganado algún tipo de concurso. En la cuenta de Facebook de Peña Nieto se puede ver a él y a su gabinete de seguridad con una gran sonrisa y una pose triunfalista, como si dicha imagen fuera premeditada o preparada con antelación:

    El chapo y el dólar

    Se habla de Estado de derecho, de misiones cumplidas, de «todos los mexicanos» como esperando que con esto, el pueblo por fin le de un voto de confianza. Pero esa parsimonia, esa simulación, termina creo yo, creando desconfianza. Mientras en un país desarrollado como Estados Unidos o Francia, el mandatario ejerce su figura de líder ante los gobernados, pero no un líder absoluto, sino uno ejercido con seriedad y que pende de su relación con quienes gobierna, en el México que no ha terminado de democratizarse, quien debería ser el líder, considera que tiene el derecho de «auto festejarse y autorreconocerse» antes de que el pueblo lo haga.

    Y ahí está el error:

    Porque el Presidente, si se considera democrático, debería fungir como un empleado con más de 100 millones de jefes.

    Y en una empresa los empleados no se mandan a hacer sus diplomas, ni uno se autodesigna el empleado del año. El Presidente puede hacer o comunicar, pero el que debe de hacer el juicio es el pueblo a quien gobierna.

    El Gobierno se preocupó más por el «auto aplauso» que por darle una explicación de lo ocurrido a la ciudadanía. Pasaron horas para que empezaran a hablar de los detalles cuando ya se habían vanagloriado una y otra vez. Nadie niega que el Gobierno merece una dosis de reconocimiento, pero quien reconoce es la ciudadanía, y la dosis que ha empleado el Gobierno para «auto reconocerse» ha sido bastante excesiva.

    Justo hace dos días escribía sobre la preocupante calma que se vivía en el país, donde parecía que no pasaba nada, donde el Presidente no hacía mucho ruido y sus más férreos opositores dejaban de subir memes. Bastó este acto para recordarnos la realidad de las cosas, que dicha tranquilidad era algo así como una tregua no pactada, un descanso tal vez necesario.

    Pero la realidad sigue ahí, y la cuestión es ¿qué vamos a hacer con ella?

  • ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    Rogelio Villarreal afirmaba en una columna de Milenio que en los años 60 el término «chairo» se refería al adolescente que se masturbaba mucho y por ende siempre estaba distraído. En general, parece que ese es el origen de la palabra «chairo», de hacerse una chaqueta, «hacerse una chaira». Y en ese sentido uno podría pensar que ese término se usa haciendo referencia a una «chaqueta mental».

    ¿Qué es un chairo? Y lo que no es

    Cuando escuché por primera vez el término, lo hice por medio de un video de Youtube hace unos 4 años donde algunos de ellos mismos se hacían llamar con ese término. Éste no parecía ser tan despectivo como lo es ahora, y académicos de las ciencias sociales trataban de explicar a ese grupo como cualquier otra subcultura, que surge como respuesta a un entorno dado. Los chairos eran definidos como una suerte de neohippies con ideas políticas y económicas anacrónicas: Admiradores del «Ché» Güevara y Pancho Villa, quienes se oponen a la globalización y la economía de mercado porque asumen que ésta es la causante de todas las crisis. Tienden a practicar ritos e ideas ancestrales, utilizan vestimentas autóctonas y muchos de ellos fuman mariguana.

    Yo podría definir a un chairo entonces, como una persona tendiente a ser activista, muy idealistas desde la izquierda política, herederos del victimismo latinoamericano donde los españoles y los estadounidenses son los responsables de todas nuestras desgracias, que se oponen de alguna forma a la economía de mercado y al capital privado, tendientes a creer teorías conspirativas (en distintos grados), y que generalmente creen más en signos e ideales que en hechos y observaciones empíricas: Por eso es que tienden a no fundamentar bien sus argumentos.

    También en algunos de ellos (no en todos) suelo encontrar cierto halo de superioridad moral e intelectual, al encontrarse ellos en una postura adversa al sistema. En muchos casos tienen el tino de advertir sobre los problemas estructurales de determinada sociedad (que un país es corrupto, que hay una élite en el poder), pero no para explicar por qué éstos se producen, y menos para aportar una solución sensata.

    Esa actitud es muy típica dentro del activismo de izquierda, aunque hay que recordar que a diferencia de otros países (como Estados Unidos, y varias naciones de Europa), la derecha en México suele involucrarse poco en el activismo, y las expresiones de fascismo u otro tipo de populismo de derechas son relativamente escasas (no, no tenemos a un Donald Trump y tan solo grupos marginales como El Yunque). En esos casos donde sí existe, se suelen repetir los mismos patrones pero desde la derecha: Idealismo excesivo, teorías de la conspiración, nacionalismo, entre otros…

    También a los chairos se les suele considerar seguidores de López Obrador, aunque no necesariamente todos los seguidores de AMLO son chairos, y tampoco todos los chairos son seguidores de López Obrador (algunos lo ven más bien como parte del problema a combatir, y no como la solución).

    Pero esta etiqueta ha venido cayendo en una generalización con el tiempo.

    Es decir, muchos utilizan el término despectivamente para etiquetar a quienes se oponen fervientemente al gobierno actual; sobre todo por parte de aquellos que son afines a él.

    Por ejemplo, he visto que a periodistas o analistas como Jorge Ramos o Denise Dresser los llaman chairos (hasta a Ferriz de Con lo han llamado así alguna vez en las redes), cuando en realidad sus ideas están a favor de la economía de mercado y de la globalización. Pero así los llaman algunos por su mera animadversión al Gobierno, o bien, porque en algún momento pueden coincidir en algunos temas con los llamados chairos (por ejemplo, la Casa Blanca o Ayotzinapa) al tiempo que difieren en otros. Hacer esa relación es un error, como si etiquetáramos de la misma forma a los otrora rivales pro calderonismo y pro López Obrador porque los dos bandos ahora coinciden en su desprecio hacia el gobierno actual.

    Esta generalización es un tanto peligrosa, ya que se cae en el error de desacreditar a los opositores del Gobierno, dudando de su capacidad intelectual para emitir las críticas, o bien, relacionándolos con ciertos grupos de poder opuestos a quienes gobiernan actualmente.

    Por ejemplo, se cataloga como chairos a aquellos denominados «opositodo», quienes tienden a jugar un papel de confrontación directa contra algún gobierno, ya sea por medio del activismo o las redes sociales, pero que no necesariamente comparten los ideales nacionalistas anti globalización propios de los chairos.

    Y el problema de las etiquetas es que quienes las utilizan terminan siendo incapaces de ver las peculiaridades entre las distintas personas a las que le son adjudicadas. Juan y Paco pueden tener diferencias sustanciales en algunos temas, pero para Pedro son lo mismo porque a los dos los llaman chairos.

    De tal forma, un ferviente opositor al gobierno termina en el riesgo de caer en esa definición, aunque en realidad su perfil esté muy apartado del concepto original de lo que es un chairo.

    Es decir, el término que describía a una subcultura antiglobalización, ancestral y nacionalista, se ha reducido a ser un crítico del gobierno; incluso he escuchado afirmaciones como: – Ahora que tu partido (el PRI) ya no está en el poder, ya te volviste chairo, como si el mero hecho de ser opositor al gobierno fuera algo deleznable, cuando en una democracia es necesario que exista una oposición (política y ciudadana) al gobierno.

    P.D. Aprovecho este espacio para desearles un feliz año nuevo.