Categoría: temas polémicos

  • Cómo #PanamaPapers exhibió la pobredumbre de la sociedad

    Cómo #PanamaPapers exhibió la pobredumbre de la sociedad

    Se destapó algo que ya se sabía, que mucha gente rica tiene su dinero en paraísos fiscales, lo que ahora sabemos son los nombres. Sólo son algunos, porque Mossack Fonseca no es la única empresa que presta dichos servicios.

    La investigación realizada por por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el diario Süddeutsche Zeitung, es una de las más relevantes del siglo. Así de simple. No hay mucho que pensarle.

    Cómo PanamáPapers exhibió la pobredumbre de la sociedad

    Futbolistas, dictadores, directores de cine, empresarios corruptos, presidentes (uno de ellos, Sigmundur David Gunnlaugsson, Primer Ministro de Islandia, ya renunció), prestanombres, amigos de políticos. En esa lista hay personas de todos colores, de izquierda, de derecha, liberales, conservadores, delanteros, millonarios de países desarrollados y subdesarrollados. A todos te los puedes encontrar aquí.

    En un mundo cada vez más desigual, con una democracia liberal cada vez más débil y proclive al ascenso de gobiernos autoritarios, una noticia de este tamaño es devastadora.

    Los más puritanos tratarán de encasillar este problema en la dicotomía «estado-mercado». El izquierdista dirá: – Ahí están las consecuencias del capitalismo, unos pocos millonarios voraces lo acumulan todo dejando a todos en la pobreza, necesitamos un estado más grande y fuerte. El liberal (neoliberal) argumentará: – Esto es debido a la existencia del Estado, la gente no quiere pagar impuestos por que el gobierno es ineficiente.

    El problema va más allá de aquellas discusiones de niños de primaria tratándola de hacer de economistas. El problema es uno de principios. Si algo falta en este mundo son principios e ideales.

    Nos hemos acostumbrado a ser cada vez más individualistas, me importo yo, y me sirvo de la sociedad. Algunos ni se molestarán en justificarse, algunos otros inventarán excusas, que la carga fiscal es pesada, que no se utilizan bien sus impuestos. A pesar de la ineficiencia del gobierno para usar de forma óptima los impuestos de la gente, estas personas al poner su fortuna en paraísos fiscales, están privando de escuelas públicas para niños que quieren tener mayores posibilidades de movilidad social, están privando a muchas personas de recibir atención médica.

    Ser rico no es malo, los mejores merecen tener más, pero sí que es malo no retribuir nada a la sociedad, una persona privilegiada tiene un compromiso con la sociedad; sin ésta, los ricos nunca lo hubieran sido. Somos animales sociales, dependemos de los demás: socios, subalternos, empleados, gobierno, otras empresas, servidores públicos, etc.

    Su excusa es menos válida cuando la tendencia actual dentro de la mayoría de los gobiernos es cobrar menos a las empresas, sabiendo que una carga tributaria excesiva termina frenando la productividad. Pero no, los inmiscuidos no se destacan por ser venezolanos, ni cubanos; son mexicanos, son islandeses, son árabes, españoles, ingleses o argentinos (sospechosamente no aparece ningún estadounidense).

    Involucrados en #PanamaPapers

    La constante en el mundo actual es la corrupción, organizaciones como la FIFA que se encargan de organizar el deporte con más aficionados en todo el mundo forman parte de redes de corrupción, gobiernos, empresas que tenían una gran reputación como Volkswagen falsean información. La percepción cada vez más presente de que la solidaridad está supeditada a la ley de la selva.

    En el mundo actual cada vez escasean más ideales y aspiraciones; se nos invita a tomar lo que alcancemos a agarrar porque este mundo es extremadamente sombrío y competitivo. La gente ya no cree en nada, ni siquiera en ideologías obsoletas; la comunidad no importa, vivimos en dentro de un mar de personas las cuales no nos importan. Estamos tan inmersos en nuestras vidas rutinarias, en nuestros miedos, en nuestro proyecto de vida en el cual sólo nos incluimos a nosotros mismos.

    En una sociedad escasa de ideales, valores y principios, compuesta por hombres tan débiles de espíritu, cualquier demagogo, cualquier charlatán puede venir y aprovecharse de ellos, lo estamos viendo, lo estamos viviendo.

    Tu futbolista favorito, el que debía ponerte el ejemplo; aquel mandatario de ese país tan ejemplar y ejemplo a seguir en las discusiones de la sobremesa. No es un problema que tenga que ver con corrientes ideológicas. Tanto en el liberalismo como en el conservadurismo se denota esta pobredumbre espiritual y de valores. Incluso las instituciones que tienen para muchos, el monopolio de la moral (por ejemplo, la Iglesia) forman parte del problema.

    No, no se trata de regresar a un estadio anterior donde el hombre era un «ser social por la fuerza», ni de ser puritanos, ni adoptar régimenes nacionalistas. Se trata de un trabajo que debería partir por lo individual, de reconocernos como individuos que formarnos parte de una sociedad, de reconocer la responsabilidad que tenemos para con ella.

    Y sé que es una tarea difícil, sobre todo cuando el individuo ve que aquellos integrantes de la sociedad también trabajan para sí mismos, cuando ve que Televisa da la nota de #PanamaPapers, pero al mismo tiempo no menciona que su vicepresidente está envuelto en ese escándalo, y menos aún, Juan Armando Hinojosa, el contratista de Peña Nieto, más difícil se ve cuando un empresario como Salinas Pliego dice que la «desigualdad no es el problema» para después ser exhibido, también, cuando uno ve a los Porky’s violando mujeres, ocuando uno ve a un gobierno contratando hackers para ganar una elección, donde todo se vale. Entonces posiblemente el individuo piense que preocuparse por la sociedad sería como darse un balazo en el pie, pero por algún lado se tiene que empezar; tal vez ese agujero en la planta sea un sacrificio que debamos de tomar para pensar en un cambio de consciencia.

    Ese gran reportaje hizo que nos cuestionáramos como sociedad global, si es que no hemos perdido la capacidad de cuestionarnos.

  • ¿Por qué Messi sí, y yo no?

    ¿Por qué Messi sí, y yo no?

    Estoy casi seguro que este artículo va a herir susceptibilidades de los aficionados al balompié. Y sí, simpatizo con el Barcelona, y efectivamente pienso que Leo Messi es el mejor jugador del mundo.

    ¿Por qué Messi sí, y yo no?

    Mi primer cuestionamiento es, ¿por qué un futbolista gana tanto? Cuando hablamos de desigualdad, se nos vienen a la mente ciertos empresarios. nos rasgamos las vestiduras por la concentración de la riqueza, comparamos el producto interno bruto de las naciones con el de las empresas para darnos cuenta que hay empresas que tienen más activos que varios países.

    Pero nunca hablamos de los futbolistas. Vamos a ponerlo así:
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    [efsth_column]Futbolista[/efsth_column]
    [efsth_column]Cerdo empresario capitalista[/efsth_column]
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    [efsrow_column]No crea riqueza[/efsrow_column]
    [efsrow_column]Sí crea riqueza[/efsrow_column]
    [/efstable_row]

    [efsrow_column]No pone de su capital para generar empleos[/efsrow_column]
    [efsrow_column]Sí pone de su capital para crear empleos[/efsrow_column]
    [efstable_row]
    [efsrow_column]No innova ni aporta valor agregado (no, un gol de media cancha no es innovar)[/efsrow_column]
    [efsrow_column]Algunos de los empresarios sí generan innovación[/efsrow_column]
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    [/efstable]

     

    No, no pretendo irme al otro extremo y endiosar a los empresarios. Algo está mal cuando observas que a pesar de todos los avances tecnológicos, la desigualdad crece.

    Pero guardando proporciones, un futbolista contribuye más a la desigualdad mundial que un empresario. Al futbolista no se le cuestiona porque es un ídolo, porque mete goles, porque le da momentos de alegría a la gente después de una monótona semana de trabajar en un empleo que no le gusta.

    El individuo se siente identificado con el ídolo, lo cual no es algo necesariamente malo. Mucha gente admira a otra gente por sus dotes, sus habilidades. Pero eso no implica que no se le deba cuestionar, o se deba de usar criterios diferentes. Si un empresario aparece en la lista de #PanamaPapers, se convierte en un enemigo para la nación (no es que Armando Hinojosa de Grupo Higa, o Salinas Pliego, sean empresarios que podamos admirar, al contrario), pero si es un futbolista, algo anda mal, o algunos incluso lo justifican: – Todo el sudor que ha puesto en su cancha, todas esas botas de oro ganadas, y lo criticas por esas nimiedades.

    El tema se debe poner en la mesa, los deportistas profesionales de ciertos deportes (sobre todo futbolistas) contribuyen a generar una peor distribución de la riqueza. Una persona que llega a la Primera División Mexicana y pasa sin pena ni gloria, llega a ganar más que muchos directivos o dueños de micros y pequeñas empresas.

    Es decir, un futbolista es una persona privilegiada, gana un monto de dinero que no podría obtener de alguna otra forma. Por eso en el caso de que sea cierto, debería indignar que un futbolista como Messi tenga su dinero en un paraíso fiscal. Se sobreentiende que un futbolista debería tener una gran responsabilidad con la comunidad, no sólo por el privilegio económico (la cantidad de dinero respecto del esfuerzo), sino porque un futbolista, al ser «ídolo de la afición», debería ser un ejemplo, su capacidad para influir en los demás es muy grande.

    Si queremos una sociedad global más equitativa, debemos de ser también equitativos en nuestros juicios. Que tengas un póster de él en tu recámara no lo exime de cumplir con sus obligaciones. ¿Los impuestos son injustos, o no son bien utilizados? Pues entonces habría que presionar para que los gobiernos usen mejor el dinero que se recauda, o incluso podrías clamar por la reducción de la tasa impositiva si consideras que es muy elevada. Pero al no cumplir con tus obligaciones, perjudicas a la sociedad, sobre todo esa que grita tus goles cada fin de semana.

    Entonces así están nuestras prioridades, si el que evade impuestos es empresario es malo, si es futbolista se le perdona porque goooool.

  • ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    En su libro, «Mate: Become the Man Women Want», el psicólogo evolucionista Geoffrey Miller menciona que el mayor miedo de una mujer es llegar ser víctima de un abuso por parte de un hombre. Varias de las características que una mujer busca en un hombre cuando se trata de buscar una pareja van en este sentido. Por ejemplo, un hombre que la hace reír y se ríe de sí mismo es atractivo para ella, porque eso muestra que no tiene algún trastorno psicológico grave, y por lo tanto, el riesgo para ella es muy bajo.

    ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    A veces a nosotros los hombres nos es difícil entender por qué es tan grande ese miedo. Para ellas, un hombre tratando de flirtear es como si se nos acercara un negro fornido de más de dos metros cuya fuerza es mayúscula; saben que físicamente se encuentran en desventaja, por lo tanto tienen que asegurarse que el hombre sea emocionalmente estable para que dicha fortaleza no represente un riesgo para ellas y puedan involucrarse en una relación con aquel. Gran parte de este trabajo mental que hace la mujer se desarrolla a nivel inconsciente, pero tiene sentido.

    Y a ello hay que agregar que ser víctima de una violación no sólo tiene que ver con la agresión física, también tenemos que hablar de la humillación que para ellas implica ser violada o abusada. Las consecuencias psicológicas para ellas son desastrosas, una violación puede arruinar su vida, puede implicar que ya no vuelvan a tener relaciones sexuales en su vida como consecuencia del trama, y además pueden ser víctimas de críticas injustas. No es poco común que después de ser víctimas de un abuso, reciban insultos como «te lo buscaste por puta», «tú lo provocaste por la forma en que ibas vestida». En México, una mujer tiene que pensar dos veces para hacer una denuncia en las redes sociales porque son proclives a recibir insultos de personas trastornadas. Incluso pueden recibir burlas de aquellos que se supone deberían de velar por sus derechos, como le sucedió a Andrea Noel, quien tuvo que regresar a Estados Unidos, después de ser víctima de un abuso en la Condesa.

    Está tan normalizada la violencia hacia la mujer en nuestro país, que un grupo musical puede realizar un video donde el intérprete incinera a una mujer después de que esta lo ha engañado, y luego no entender que fue la parte «que causó desagrado»:

    Gerardo Ortiz se defiende diciendo que ama a las mujeres tras el escándalo que rodea a su más reciente video musical. http://uni.vi/1058t1

    Posted by Primer Impacto on Wednesday, March 30, 2016

    Después de entender todo eso (o al menos intentarlo), después de tratar de entender el impacto físico y psicológico que significa para una mujer ser violada (no es lo mismo leer la opinión de un experto en un libro que sentirlo), entonces puedo tratar de dimensionar el grado de sufrimiento que padece Daphne y toda su familia, les han clavado una estaca. Ella, víctima de una violación por parte de "Los Porkys", una banda "criminal" de mirreyes, jóvenes hijos de empresarios y políticos influyentes de Veracruz cercanos al gobernador Jarvier Duarte, no va a volver a vivir igual. Según palabras de su padre, ella tiene ganas de morirse, no puede recibir contacto físico (abrazos, caricias, apapachos), toda la familia está resquebrajada víctima de los impulsos sexuales de personas con escasos valores y principios.

    Me siento triste por que me siento sola, sé que no es así pero así lo siento, muchos de mis ‘amigos’ y muchos de mis ‘conocidos’ dudaron y me juzgaron (antes de que salieran los videos)  ... Si he tomado, si he salido de fiesta, si he usado faldas cortas, como la gran mayoría, por no decir que todas las niñas de mi edad, ¿por eso me van a juzgar?, ¿por eso me lo merecía?, ¿por eso pasó lo que pasó?, ¿por andar de noche con mis amigas?

    No es coincidencia esa relación entre gobiernos autoritarios y mujeres abusadas. No es coincidencia que este tipo de casos se dispare en esta entidad gobernada por un déspota. No sólo es el caso de Los Porkys, otra mujer fue violada por hijos de gente influyente, entre ellos, el hijo del director de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y Alimentación (Sedarpa), y quienes grabaron el acto. Gente bien parada que busca mover sus influencias en las altas esferas para que sus hijos no pisen la cárcel. Ahí donde está el gobernador déspota que presume de dientes para afuera que se hará justicia, como ahí están también demagogos autoritarios en diversas latitudes del mundo como Donald Trump hablando despectivamente de las mujeres.

    Esta cultura del mirrey, de las élites podridas y echadas a perder, hijos de políticos o empresarios cercanos a la clase política, aforados de facto, que están en una posición social privilegiada lo suficiente como para no ser castigados por sus actos. Esos mismos que mandan a sus güaruras a golpear a quien se les atravesó en la calle, esos mismos que levantan a quienes les incomodan. Esos hijos muy mal educados, en familias de mucho dinero y poder, pero escasas de valores. Violadores y enfermos sexuales que se dicen "gente bien" y aparecen en revistas de la élite porque llevan su camisa desabotonada, su reloj de marca y manejan auto de lujo.

    Porkys

    Y a pesar de todo esto que he explicado, hay quienes se atreven a decir que la culpa es de las mujeres, que "ella los provocó con su vestimenta", que si fuera "más decente", eso no le ocurriría, como si los hombres fueran animales víctimas de sus propios instintos. Si una mujer hace una denuncia es una "feminazi", si una mujer es violada, ella es la "puta". No basta que a la mujer se le haya hecho realidad su más grande pesadilla, hay que "rematarla", señalarla y humillarla.

    Basta ver el video del padre de Daphne para entender el coraje, el dolor y la desolación que siente al ver sufrir a su hija. El padre, Javier Fernández, fue lo suficientemente compasivo como para no denunciarlos penalmente mientras los hijos se alejaran de ella, le pidieran disculpas y aceptaran iniciar terapia psicológica (como se muestra en el video, pensó en matarlos). A pesar de sus promesas, los padres de los violadores no cumplieron y Javier Fernández los ha demandado, no sin antes encontrar un montón de trabas, presuntamente gracias a la posición privilegiada de los padres de los violadores, y un vendaval de críticas hacia Daphne en redes:

    Es aterrorizante y muy deprimente para mi el hecho de que ahora digan que es "político", que "nos dieron dinero", que estamos "extorsionando"...   yo no quería quedar expuesta como paso ahorita, yo no quería ser juzgada o señalada por la sociedad, yo lo único que quería era un porque?

    Si eres padre, o fueras padre ¿qué sentirías si violaran a tu hija? ¿Cuál sería tu reacción? ¿Qué sentirías al verla destrozada, encerrada en su cuarto, sin ganas de vivir? ¿Acaso te gustaría que dijeran que tu hija se lo buscó por la ropa que llevaba o porque se fue "de peda" a un antro? Aunque las respuestas parecen muy obvias, para muchos no los son, como aquellas personas que siguen creyendo que una mujer es un objeto a su disposición.

    https://www.youtube.com/watch?v=4YwQtY4H_T8

     

  • Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Hoy acompañé a mis padres a hacer el Viacrucis al templo de Santa Rita. Hace bastantes meses que no me paraba en uno porque, aunque fui educado con los preceptos de la Iglesia Católica, no soy muy religioso, ni lo he sido desde ese momento en la adolescencia que mis padres me dejaron de obligar a ir a Misa.

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Y como son muy escasas las veces que voy al templo a acompañar a mi familia (Semana Santa, Navidad, y creo que ya), posiblemente me sea más fácil ver los contrastes y los cambios demográficos. Uno me llamó mucho la atención fue la ausencia casi total de personas jóvenes (18 a 35 años) en esa festividad, apenas algunos que acompañaban a sus padres (como yo lo hacía); pero no pude ver, por ejemplo, una sola pareja de novios que fuera por propia cuenta a esa festividad. No es que eso me parezca bueno o malo, simplemente es una muestra del proceso de secularización que se vive en la sociedad. Posiblemente, cuando esta generación de jóvenes envejezca y tenga entre 50 y 70 años de edad, veremos templos vacíos como ocurre en Europa.

    Es cierto, en Navidad hay más jóvenes (aunque nunca son mayoría), porque generalmente la gente va a Misa en familia. Los padres van con los hijos, va la novia del hijo, o de la hija, y muchas veces van antes o después de haberse juntado con la familia (ya sea nuclear o extensa). De la misma forma que los jóvenes están cada vez más ausentes, cada vez menos gente ayuna en Viernes Santo, o se abstiene de comer carne. Estas prácticas que antes eran regla y norma en la sociedad mexicana, parecen tomar tintes más bien folclóricos.

    Aunque todavía sea una considerable mayoría, lo cierto es que cada vez la vida de menos personas gira ante la existencia de un Dios y la esperanza de llegar al cielo. Por tanto, su conjunto de normas, valores y principios está menos apegado a la religión. Que no me parece que sea necesariamente bueno o malo, no creo que la gente tenga que ser religiosa para llevar una vida recta y plena, ni tampoco que la «liberación de las garras de la religión» se traduzca en algo necesariamente en algo bueno para el individuo.

     

    Pero la pregunta queda en el aire. Si la gente está dejando de ser religiosa, ¿lo deja de ser a cambio de qué?

    La religión de alguna forma es buena para la psique. Quienes son religiosos, no sólo lo son porque crean en algo o alguien, sino que son parte de una comunidad y comparten una forma de pensar con sus semejantes. Aparte, la religión sirve como contención emocional ante los momentos difíciles de la vida. Por un decir, pensar que un Dios nos ayudará en el momento de la enfermedad, que la Virgen intercederá por nosotros cuando estamos desesperados por buscar trabajo.

    No practicar la religión no es algo fácil. Mucha gente, al abandonar la fe que profesaba (o que le inculcaron), cree haberse liberado de las garras del «dogma religioso» y que puede hacer lo que quiera. – Ya nadie me puede decir que debo de ser casto hasta el matrimonio, entonces voy a tener sexo con cuanta persona se me pare enfrente, y voy a cometer todos los pecados capitales una y otra vez; al cabo nadie me puede decir que son malos. 

    Porque básicamente dejar la religión, es como dejar un empleo para trabajar por propia cuenta. Ya no tienes horarios fijos ni normas que cumplir, pero entonces, tienes que aprender a ser muy auto-disciplinado y «auto-imponerte» tus propias normas, lo cual puede ser más difícil, y si no lo haces, puedes terminar en la perdición.

    moral

    Pienso entonces, que si la gente deja de ser religiosa, y lo hace porque no concuerda con dogmas absolutistas, o bien, piensa que mucho de lo que ahí es falso, entonces debería de buscar un orden de valores y principios con los cuales pueda tener un modo de vida digno y armónico. Posiblemente el otrora religioso se deshaga de algunas normas morales, pero conserve otras que considere necesarias, porque ha percatado que son útiles.

    Así, podemos llegar a la conclusión, de que crearse un orden de valores no es una tarea sencilla. No se trata de adoptarlos a conveniencia (relativismo moral), por el contrario, se necesita mucha sabiduría y criterio para poder determinar bien cuales son y en que consisten. La religión funciona, en parte, porque dentro de ella el individuo no tiene la necesidad de hacer ese difícil ejercicio, sino que se tiene que limitar a obedecer las normas propias de la religión que profesa.

    Pero muchos de los «no católicos», o católicos (o quienes como yo, creemos en la existencia de un Dios, más no en la religión institucional como tal) que han decidido profesar la religión bajo «su propia onda», no hacen dicho ejercicio y creen que todo debe de estar permitido, que cualquier «auto-restricción» es una forma de coartar la libertad. También consideran «represivo» el educar a los niños y disciplinarlos. Creyeron que al darse cuenta que a los niños no había que pegarles, había que irse al otro extremo. Había que dejar de ser padres, para ser «amigos de los niños», infantes que crecieron sin referencia paterna o materna alguna, para que de esta forma terminen siendo más manipulables y maleables (desde los medios de comunicación, hasta el narcotráfico).

    El ser humano necesita armonía y equilibrio para vivir una vida plena. El exceso de lujuria, de ocio, la falta de disciplina y respeto a los semejantes, rompen con dicho equilibrio. Pongo un ejemplo. Llegas a la conclusión de que las relaciones sexuales extra-maritales no deben de ser prohibidas por x o y razón. Entonces, o decides tener relaciones sexuales con tu novia, asumiendo que en el acto tienes una responsabilidad (tienes que protegerte, y en caso de que la llegaras a embarazar, tienes que responder), o bien, el sexo se vuelve para ti un problema, buscas constantemente mujeres con las cuales acostarte (exponiéndote a enfermedades de transmisión venérea).

    Otro ejemplo. imagina que estás a favor de la adopción por parejas gays, o clamas que todos puedan adoptar sin importar el contexto porque es un derecho, o bien, crees que deben ser psicológicamente aptos para poder educar a un niño (cosa que de igual forma debería aplicar con heterosexuales que quieran adoptar) Son dos formas muy diferentes de abordar una situación que ya no está supeditada a un orden moral religioso, pero en cambio necesitarás mucha disciplina y sabiduría. Distintas personas pueden llegar a diversas conclusiones (alguno dirá que cree que los gays no pueden adoptar, otros que sí) y esos debates deberían ayudarte mucho para que logres ser crítico y pongas a juicio tus propios principios. ¿O acaso no estábamos hablando de dejar de seguir dogmas?

    Es decir, cada «libertad ganada» conlleva una responsabilidad. Ponte a pensar, si esas normas morales rígidas han existido por mucho tiempo (aunque ahora puedan ser arcaicas y obsoletas, o con el tiempo se comprobó que eran erróneas), estuvieron ahí por alguna razón.

    Por otro lado, no ser religioso implica que ese mismo criterio con el que has criticado los dogmas religiosos, debería ser usado también con cualquier corriente de pensamiento. Hay quienes critican el «dogma religioso» por ser dogma, pero a la vez aceptan sin chistar, por un ejemplo, la opinión de «los expertos de la ONU». Si los especialistas en la teoría de género dicen que hay que escribir «txdxs» en vez de «todos» para no ser misógino, entonces debo de hacerlo «porque es lo que se usa», sin siquiera molestarme en buscar cómo es que llegaron a esa conclusión. O por ejemplo, estar a favor del aborto (algo a lo que en lo personal, me opongo, mientras no se criminalice a la mujer) porque es la onda, y porque algún «experto» consideró que el bebé es parte del cuerpo de la mujer y es «un derecho» sin antes cuestionar por qué.

    Es decir, el no religioso debe de aprender a colocar todas «esas nuevas ondas» bajo el mismo escrutinio, para posteriormente aceptarlas o rechazarlas después de haberlas razonado. El no religioso tiene que ser crítico consigo mismo, y analizar si su escala de valores realmente funciona. Como el no religioso no tiene ni una tabla con los diez mandamientos ni una lista de pecados capitales, entonces debe de cultivarse, y ser muy crítico. No serlo es más bien muy complicado, necesitas tener más entereza mental porque eres más proclive a caer en crisis existenciales (sobre todo al principio), como ya dije, necesitas buscar toda esa sabiduría que no te está dada, y necesitas sobre todo, auto-disciplina, aprender moderar tus impulsos y a postergar los deseos instintivos.

  • Por qué Bruselas nos duele

    Por qué Bruselas nos duele

    ¿Y dónde está la banderita de Siria, de los muertos de Ayotzinapa? Era predecible, sabía que tarde o temprano iba a escuchar ese tipo de reclamos. Había despertado el día de ayer, estaba consternado porque lo primero que vi en mi muro de Facebook en el celular fue el atentado perpetrado por los mismos: DAESH (no ISIS), o ISIS si le quieres llamar así al Estado Islámico. Me molestó, porque estaba consternado y este tipo de personas insistían en «que no tenía derecho a hacerlo». Personas que publican este tipo de tweets para parecer inteligentes o tratar de separarse de «la masa», como si yo no tuviera el derecho a sentirme mal por lo ocurrido.

    Vale Belga la vida

    No dilucidan la amenaza que esto significa para el mundo global. Es falaz pensar que no nos importe lo que pasa en Siria, ver las ciudades principales de aquel país completamente destruidas me genera un vacío en el estómago. Pensar que el ser humano puede llegar a tanto porque no puede conciliar sus diferencias, porque está cegado al fanatismo.

    Y si los atentados belgas nos impactan más, no es porque seamos “hipócritas”, es por la proximidad, es un instinto de supervivencia. Es porque la amenaza se ve más cercana cuando las víctimas del atentado se encuentran en un país occidental, y más en la ciudad donde residen los poderes de la Unión Europea.

    No sólo se trata de lamentar lo ocurrido, de reprobar esta barbarie, este acto inhumano que sólo podría ser entendido por medio de una enfermedad psíquica patológica, o por un fanatismo tan impregnado a la mente que atrofiado su capacidad de razonar (parece ser esto último). Se trata de ver las repercusiones que esto puede tener a largo plazo. Este tipo de atentados pueden ser una amenaza a la democracia liberal puesto que, ante el miedo, los ciudadanos pueden clamar por figuras más autoritarias que les proporcionen un mayor sentido de seguridad. Ahí está la extrema derecha haciéndose un espacio en Europa. Partidos xenófobos y nacionalistas ocupando cada vez más escaños en los congresos de sus propios países.

    Este acto terrorista le viene como anillo al dedo a Donald Trump, quien no tardó en reaccionar:

    Los demagogos encuentran en estos actos una gran oportunidad para ganar simpatías. Porque ciertamente, es técnicamente imposible que DAESH logre extender el «Estado Islámico» por el mundo. Pero lo que sí puede hacer es orillar a los países occidentales a buscar gobiernos más anti democráticos para combatirlos. Quienes salen perdiendo más son los árabes y los refugiados, quienes huyeron de los propios terroristas. – Hay que correrlos, hay que deportarlos, hay que construirles muros, son terroristas en potencia, discrimínalos.

    No sólo se trata del resentimiento que tienen contra Occidente, porque ciertamente los occidentales «no nos hemos portado muy bien» con ellos a través de la historia. Se trata también de un repudio visceral a nuestros valores que son incompatibles con su dogma. Es decir, su deseo es imponer su dogma a través del mundo. Porque el dogma es un poder, y es un poder mucho más sofocante y represivo que el que puede ejercer un gobierno occidental o un cúmulo de empresas transnacionales.

    Cuando lo primero que formulan estos «críticos» al ver un atentado de estas dimensiones, es el argumento ideal para reprochar a quienes manifiestan sus condolencias (a veces en una expresión de cinismo, afirman que la gente se indigna por moda), están ignorando todas las repercusiones que tienen este tipo de atentados, ignoran que nuestra vida, y nuestra forma de organización social y política, por más imperfecta que sea, pende de ciertos equilibrios (de poderes) los cuales están siendo trastocados por el Estado Islámico.

    No sólo no ignoramos lo que pasa en Siria, por el contrario, tememos que algo así pudiera llegar a pasar en Occidente. Tan no lo ignoramos que muchas personas en Europa acogieron con los brazos abiertos a los refugiados, porque lograron ser empáticos con ellos.

    El grado de solidaridad no es selectivo, más bien está supeditado a la proximidad como mecanismo de supervivencia. También es falso que no nos hayamos solidarizado con los estudiantes de Ayotzinapa. Estos «críticos» de igual forma nunca hablan sobre los cristianos que son ultimados por el Estado Islámico y también son «más solidarios» con unas cosas que con otras. Esperar que el ser humano se consterne exactamente de la misma forma por un acto ocurrido en una u otra parte del mundo, cuando estamos divididos en culturas, las cuales tienen diferentes órdenes morales, es algo descabellado. Es casi como pedir a un señor que sufra igual con la muerte de su esposa, que con la muerte de una mujer tailandesa cuya noticia apareció en la segunda plana de un diario digital extranjero.

  • Si Donald Trump fuera mexicano

    Si Donald Trump fuera mexicano

    Voy a comenzar siendo muy «políticamente incorrecto», porque creo que para tocar el tema que quiero tocar lo debo ser. Entendido esto, vamos a hacer un ejercicio.

    Si Donald Trump fuera mexicano

    Elige a un empresario mexicano, uno que sea polémico, el que tú quieras, puede ser un empresario nacionalmente conocido, o uno de tu localidad. La única condición es su personalidad polémica y que tenga mucho dinero en sus múltiples cuentas bancarias. Imagina que dicho empresario decide incursionar en la política por la presidencia y en un discurso pronuncia las siguientes palabras:

    – Hoy México está en decadencia, nuestro país ya no es lo que era antes. Parte de nuestros problemas como la inseguridad y la delincuencia tiene su origen en todos esos sectores de donde provienen los criminales, secuestradores, motorratones y demás personas que ponen en juego tu seguridad y la de tu familia. Por eso, si gano la presidencia, voy a mandar a construir muros en la Avenida Independencia en Guadalajara y los límites de la Ciudad de México con Ecatepec y Ciudad Nezahualcoyotl, para que esas parias no crucen y sigan afectando nuestra calidad de vida. Y por cierto, el muro lo van a pagar ellos, porque ellos son los que secuestran. Además voy a deportar a cualquier migrante que se atreva a pasar nuestro país, son sucios, huelen mal, son un riesgo y afean nuestras colonias. ¡Vamos a hacer a México chingón otra vez!

    ¿Cuál es tu impresión de ese discurso? ¿Crees que éste candidato podría llegar a obtener apoyo de ciertos sectores sociales? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? Puedes contestar estas preguntas en el formulario de comentarios, pero al menos haz este ejercicio dentro de tu mente.

    Posiblemente pienses que ese discurso es muy ofensivo, de hecho lo es; porque hace generalizaciones burdas, está lleno de mentiras y medias verdades. Pero si crees que ese discurso es muy ajeno a nuestra realidad, mejor piénsalo dos veces.

    Porque en la práctica ya hemos construido ese muro. No es un muro físico, es un muro que no se puede ver con la vista, más bien hemos colocado cada ladrillo con nuestro comportamiento y nuestros prejuicios (aunque cabe decir que todo esto nos ha motivado a construir muros físicos para aislarnos de las masas o hasta de nosotros mismos). Es el muro que se construye cuando los cadeneros en el antro al no dejar pasar a gente morena o poco agraciada físicamente, porque un antro con morenitos es «menos chic»; es el muro que construimos al usar el término «naco» una y otra vez al referirnos a gente de otras clases sociales y con rasgos indígenas más prominentes, también lo construimos al publicar revistas que tienen nombres como «Gente Bien», como si la mera posición social nos diera una superioridad moral sobre los demás.

    Al percatarnos de la popularidad de Donald Trump, cuestionamos el nivel de educación que tienen los estadounidenses (y ciertamente, es bastante bajo con relación al tamaño de su economía), pero no somos capaces de observar la nuestra que es muy inferior. Constantemente muchos hacen burla de los indígenas creando memes con términos en «tl», usan términos como «albañil», «chacha» o «camionero» para burlarse de otra persona, o también publican «videos chistosos» en Facebook donde el personaje principal «se ve muy naco», está haciendo «algo muy naco», o «parece naco» por su mal gusto.

    No podemos concebir que Donald Trump quiera prohibir la entrada a los musulmanes a Estados Unidos, pero en México se discrimina a los migrantes; sólo son aceptados los extranjeros, quienes se considera, tienen buen linaje (europeos, estadounidenses, o algunos sudamericanos). Cuando se trata de hindúes que vienen a trabajar a nuestra ciudad, y peor aún, de centroamericanos que usan nuestra ciudad de paso (el caso de Guadalajara) la postura es completamente severa por parte de muchos ciudadanos. A pesar de que los migrantes suelen ser pacíficos, son rechazados por muchas personas porque, «afean mi colonia» o creen que por su mera apariencia, son un riesgo. En Guadalajara muchos vecinos se negaron a que se habilitara una casa de paso para ayudar a los migrantes que pasaban por nuestra ciudad. Varios de ellos ahora publican cualquier número de artículos criticando al magnate estadounidense.

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    Tampoco podemos entender la misoginia de Mr. Trump ni sus comentarios que rayan en el machismo. Pero al mismo tiempo, después de que la norteamericana Andrea Noel fuera acosada sexualmente en la Condesa por un hombre que le trató de levantar la falda y posteriormente fuera a levantar la denuncia (tragándose la burla de algunos funcionarios), muchas personas en Twitter la agredieron con una lluvia de improperios como «Puta güera de mierda, por tu culpa me suspendieron. Cuando te vea no sólo te voy a levantar la falda, te voy a matar. Puta», e incluso algún columnista la llamó feminazi por denunciar lo ocurrido. De la misma forma, no podemos olvidar cuando el periodista Leonardo Schwebel criticó a una edecán el foro del Día Internacional de la Mujer, por no tener más atributos que «estar buenota», al tiempo que también presumía de golpear a su hermana cuando era chico.

    Donald Trump ha logrado amalgamar todos esos prejuicios y sentimientos de odio incrustados en diversos sectores de la población, de tal forma que le sirvan como base para sostener su campaña. Pero sería hipócrita criticar a los estadounidenses con un halo de superioridad moral, cuando nosotros, en nuestra muy particular forma, emulamos esos prejuicios que tristemente son una constante en nuestro país.

    La pregunta queda en el aire, ¿Qué pasaría si un personaje como Donald Trump irrumpiera en México? ¿Sería rechazado inmediatamente o podría despertar muchas simpatías? Posiblemente la respuesta a esas preguntas no sería la más agradable al oído.

  • Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Vamos a empezar este artículo con un breve ejercicio para poder entender el contexto de todo lo que trataré de explicar a continuación:

    Te voy a pedir un pequeño favor, vas a observar este video (no te va a dejar indiferente, eso es un hecho), éste dura poco más de tres minutos, por lo que no te va a tomar mucho tiempo. Analiza fríamente tus sentimientos mientras lo observas y el impacto que su contenido tiene sobre tu persona, trata de ser objetivo con lo que verás a continuación:

    El "periodista" Leonardo Schwebel muestra su misoginia y machismo en plena conferencia sobre el Día Internacional de la Mujer

    Posted by El Cerebro Habla on Thursday, March 10, 2016

    ¿Qué es lo que se te cruza por tu mente? Muy posiblemente te sientas indignado por las palabras de este periodista llamado Leonardo Schwebel (de muy mala calidad y muy poco profesional, para los que conocemos su trabajo).

    Pero ponte a pensar.

    ¿Crees que una persona que se reconociera como "misógina" tendría el atrevimiento de pararse en un foro para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (como es el caso) y decir eso que ha dicho? ¿Se pararía enfrente de mujeres que defienden su causa, miembros de organizaciones feministas y personas especializadas en equidad de género? ¿no, verdad?

    Si lo hace, si tiene el "valor" de pararse a tratar de hablar bien de la mujer, es porque Schwebel no reconoce su problema, no es consciente de ello. Seguramente se sorprendió cuando vio la reacción en las redes sociales, porque peor aún, cuando pidió una disculpa pública, ni siquiera entendió bien cual había sido su error.

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    Este es el meollo del problema con la misoginia, el racismo, el clasismo y demás formas de discriminación. Es un problema difícil de combatir, porque es difícil de reconocer.

    Es decir, en muchos de los casos, no es como que sean conscientes y quieran deliberadamente infringir un daño a la otra persona. Más bien aprendieron que eso es la regla, lo normal. Tan difícil de reconocer es, que posiblemente tú hayas sido alguna vez racista sin darte cuenta al punto que no podrás recordarlo.

    Y la historia de la sociedad de nuestro país nos muestra como han existido las condiciones para que los individuos crezcan en un ambiente poco tolerante a las diversas razas (o mezclas entre estas) y sexos. Ahí está la división social histórica entre españoles, criollos, mestizos e indígenas; ahí está el papel de la mujer, que comenzó a tener relevancia en la vida pública hasta hace unas pocas décadas (con sus excepciones, claro). No conozco a Leonardo Schwebel, sólo sé que se me hace un periodista muy mediocre, pero posiblemente creció en un ambiente donde el hombre tenía un papel más preponderante. Él mismo lo afirmó, le pegaba a su hermana, pero lo importante no es eso (uno puede haber llegado a golpear de niño a sus hermanas y de adulto respetar con dignidad a la mujer), sino que lo dijo como si fuera algo muy común y cotidiano.

    Entonces tenemos que abordar el problema desde esta perspectiva y no de la perspectiva donde suponemos que el individuo tiene la explícita intención de dañar a aquella persona a la que discrimina (aunque bien, sí existen casos así). Es decir, atacar directamente y exponer públicamente al misógino o racista podría ser menos efectivo, dado que él no reconoce su condición, no lo hace con dolo. Aunque suene paradójico o contradictorio, si logramos ser más empáticos, podríamos lograr más avances.

    No, no hablo de tolerar su conducta, sino de entenderla; de tratar de persuadir, de educar, de dar el ejemplo.

    Pero lo más importante es que hagas un ejercicio de conciencia. Posiblemente tú también discriminas y ni siquiera te das cuenta (créeme, es muy probable). Y no, no estoy pidiéndote que comulgues con las ideas de los movimientos feministas más radicales, ni que aceptes todos los postulados de la teoría de género, ni tampoco que te tengan que gustar físicamente las personas de otra raza; simplemente que seas consciente de aquellas conductas tuyas que discriminan a aquellas personas que no son de tu mismo sexo, raza, religión, o preferencia sexual. Analiza tu conducta, tu trato con los demás. ¿Así como tratas a las demás personas, te gustaría que te trataran?

    Se trata de romper paradigmas, creencias obsoletas y prejuicios.

    Es decir, se trata de racionalizar nuestras conductas, entenderlas, y entender las consecuencias que tienen. Se trata de ser menos ignorantes (no lo digo en forma de insulto, todos somos ignorantes en algo) menos instintivos y más racionales. Y sobre todo, se trata de predicar con el ejemplo.

    Porque por un lado podemos indignarnos por los muros de Donald Trump, o que Televisa utilice a puros "güeritos" en sus telenovelas; mientras que al mismo tiempo dejamos de ser conscientes de nuestros propios actos que nos contradicen. Es decir, el combate a la discriminación no debe de ser selectivo (puedo señalar a los demás, pero jamás a mí mismo), y requiere de sacrificio.

    Sí, tolerar a las demás personas requiere de sacrificio, pero el bien que estarás ayudando a generar vale la pena.

  • ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Quiénes votan por Donald Trump? Te puedo decir que muchos de ellos son blancos, no tienen mucha educación, y algunos de ellos se quedaron sin trabajo porque las empresas donde laboraban decidieron ir a otros países para buscar mano de obra más barata. El discurso xenófobo de Trump se alimenta de los efectos de este proceso económico que perjudicó a este sector de la sociedad.

    Pero, ¿sabes a donde se fueron algunos de esos empleos?

    Se vinieron a México.

    Sí, si vas a decir que las maquiladoras «nos quieren explotar» para beneficiar a Estados Unidos, déjame decirte que estás en un error.

    Ve la siguiente imagen. No, no es un barrio marginal de nuestro país. Es Detroit:

    Tú y las maquiladoras

    Detroit era una ciudad grande que pudo llegar a ser lo que ahora es Nueva York. Pero cometieron un error estratégico. Apostaron a industrias cuyos empleados no requerían mayor especialización que mover máquinas. Henry Ford no necesitaba ingenieros de punta, ni innovadores; tan sólo requería operadores que recibieran un sueldo decente para manejar esas máquinas hechas para producir autos. Las automotrices se fueron, entre otros lugares, a México.

    Parte del beneficio económico que tienen algunas zonas nuestro país donde estas empresas están establecidas, es parte del «beneficio» que Detroit dejó de tener porque esos empleos se fueron de allá para venirse a nuestro territorio. Esa casa abandonada en los suburbios de Detroit puede significar una casa que un guanajuatense de alguna otra forma no hubiera podido adquirir.

    Pero sí, esas son las empresas gringas que nos explotan. De hecho las empresas estadounidenses suelen darnos mejores prestaciones y a crear mejores condiciones de trabajo que lo que ofrecemos nosotros mismos. Esas «empresas gringas malvadas» traen su know-how, el cual nos ayuda a absorber de alguna forma su conocimiento.

    Las empresas no son buenas, ni malas, simplemente buscan obtener la mayor rentabilidad.

    Además podemos hablar de las maquiladoras que se establecen en China e Indonesia. Cuando nos hablan de las condiciones en la que trabajan los empleados, no nos sentimos bien. Personas trabajando más de 12 horas diarias en no muy buenas condiciones. Por ejemplo, basta ver este video de Radiohead para comparar la vida de un americano, con la vida de un asiático que tiene que trabajar en una maquiladora.

    Parece indignante ¿no? Sin querer justificar algunas prácticas que pueden llegar a tener este tipo de empresas, para poder hacer una comparación más justa que la que hace Radiohead, debemos tomar en cuenta que las economías de los países a los cuales pertenecen ambos niños son muy distintas. El primero proviene de una economía de las más desarrolladas, otro es un país pobre, pero que comienza a crecer gracias a la inversión de estas empresas extranjeras.

    No podemos hablar de «empresas de esclavos» porque quienes trabajan ahí lo han hecho por decisión propia. ¿Por qué? Porque representa para ellos un mejor nivel de vida que el que tenían antes. Tú tal vez te indignes y marches para pedir el cierre de las maquiladoras, pero eso implicaría sumir en una condición bastante peor a quienes tú consideras que están en una condición infrahumana.

    Ahora, con el crecimiento de China, muchas maquiladoras están buscando otros lugares con mano de obra más barata como Bangladesh por poner un ejemplo. Estas empresas ayudan a industrializar naciones que antes ni siquiera tenían industria. Gracias a este tipo de empresas, los chinos adquirieron los conocimientos para fundar empresas de computación. De la misma forma, los hindúes ya invierten en sus propias empresas tecnológicas.

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Y Estados Unidos?

    Los países transitan por diferentes tipos de economías. De la agrícola, a la industrial, y después, a la de servicios o de alto valor agregado. Cuando una maquiladora llega a un país que no está industrializado como China (porque a diferencia de la URSS, la China comunista no se industrializó, y cuando Mao trató de hacerlo de una forma despótica y arbitraria, mató de hambre a millones de habitantes) , éste último comienza a transitar de la economía agrícola a la industrial. Luego entonces, este país que ha logrado atraer maquiladoras, empieza adquirir conocimiento de dichas empresas; varios de los hijos de quienes trabajan en las maquiladoras, al no tener necesidad de trabajar en el campo, tienen más posibilidades de asistir a la escuela. Luego estos hijos tendrán más educación para poder aspirar a empleos de más alto valor.

    Estados Unidos depende ya cada vez menos de la industria y cada vez más de empleos de alto valor agregado. En Estados Unidos ya no hablan de «operadores de máquinas», sino de ingenieros en computación. Detroit cayó en decadencia, pero no porque Estados Unidos lo esté, sino por que dicha ciudad no desarrolló una estrategia a largo plazo y pensó que bastaban las empresas automotrices. Mientras, California, se ha convertido en el centro de innovación más importante del mundo.

    En México inclusive, donde dicha transición ha sido un tanto rasposa, se perciben los efectos. Desde hace tiempo, empresas tecnológicas como HP o IBM llegaron a Guadalajara para tercerizar sus actividades (aunque dicha mano de obra siempre estuvo más especializada porque México ya tenía cierto avance industrial). Gracias a la irrupción de estas empresas, Guadalajara adquirió el falso mote de «Silicon Valley mexicano». Falso porque se trataba ciertamente de maquilas y tercerización, y no de centros de innovación. Pero con el tiempo, Guadalajara ha empezado en hacer dicho mote realidad. Gracias al conocimiento importado de estas empresas (aunado al que se adquiere por Internet), cada vez hay más empresas relacionadas con las tecnologías de la información en Guadalajara. Incluso se está desarrollando un hub llamado «Ciudad Creativa Digital». Guadalajara está pasando de maquilar servicios a terceros, a crear sus propias empresas.

    Posiblemente en un futuro no muy lejano, HP deje de tercerizar servicios en nuestra ciudad y traslade sus centros de operaciones en un país menos desarrollado, pero para ese entonces, en la ciudad, los habitantes estarán mejor educados y preparados para crear sus propias empresas.

    Incluso si hablamos de derechos, las maquiladoras propician una mayor equidad de género en las naciones que se establecen. En vez de que una mujer se quede recluida en su casa al depender económicamente de su marido (que gracias a dicha relación de la esposa codependiente y sometida, puede ser un déspota), ella puede encontrar en la maquiladora, una oportunidad para liberarse y crear su proyecto de vida.

    Cierto, hay maquiladoras cuyas políticas de trabajo pueden llegar a atentar contra los derechos humanos. Pero esto no significa que haya que pedir su cierre, por el contrario, lo mejor es que a esos países lleguen cada vez más que den empleo a cada vez más gente, y que se asegure que dichas empresas respeten la integridad de sus empleados.

    Sí, y sí leí el No Logo de Naomi Klein hace algunos años. Pero basta entender un poco la dinámica mundial y la naturaleza de la economía para poder hacer un juicio más objetivo.