Categoría: temas polémicos

  • Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    El día de ayer, un temblor estremeció a la ciudad de Guadalajara. Su escala (4.8 grados Richter) puede ser un tanto engañosa en tanto el epicentro se encontró cerca de la superficie y fue trepidatorio (de arriba hacia abajo), lo cual hizo que se sintiera más fuerte que temblores de hace años que rebasaron los 6 grados y ocasionara más daños.

    Terremoto en Guadalajara, por qué es posible, y qué debemos de hacer

    Lo que me preocupa es lo poco que estamos preparados en varias zonas de nuestro país para recibir este tipo de eventos. La actitud displicente de los ciudadanos y de las autoridades es producto de mitos y suposiciones. Por ejemplo, nadie recuerda haber vivido un gran terremoto de gran intensidad esta ciudad, entonces se supone que en Guadalajara nunca ocurrirá terremoto alguno.

    Pero la historia y la ciencia nos dicen lo contrario. Los terremotos son eventos cíclicos. Es decir, ocurren cada determinado tiempo, porque las fallas van acumulando energía que en algún momento tiene que liberarse en forma de en ondas sísmicas. Si bien, no se puede predecir bien a bien el momento exacto cuando un terremoto ocurrirá, sí podemos determinar de forma aproximada las posibilidades de que haya un terremoto en una determinada zona dentro de un determinado periodo de tiempo. Basta ver los registros, Guadalajara es una ciudad que se encuentra en una zona sísmica donde sí han ocurrido terremotos.

    La Catedral es fiel testigo de ello. Las torres de la Catedral no son las originales porque éstas cayeron debido a un terremoto. De hecho no cayeron una vez, sino dos veces. Es decir, las primeras torres cayeron en 1807, luego fueron remplazadas por otras que cayeron en otro terremoto ocurrido en 1818, para después ser reemplazadas por las actuales. También a principios del siglo pasado, en 1912, ocurrieron varios temblores fuertes (llamado enjambre) que hizo que la gente saliera a dormir a las calles y que causó daños en algunas edificaciones, como se muestra en la siguiente fotografía:

    Temblores-1912-aa

    Después no tenemos registro de temblores muy fuertes. Tal vez los que más recordemos sean el temblor del 85 (más por el terremoto que ocurrió en la capital que otra cosa), o el del 2003, el cual ocasionó graves daños en Colima, y que en Guadalajara casi provoca el colapso del estacionamiento de Plaza del Sol.

    Por otro lado, algunos arguyen que en Guadalajara no puede haber terremotos porque nuestro subsuelo compuesto de piedra pomez o jal (de ahí el nombre de Jalisco), amortigua las ondas sísmicas.

    Eso sólo es cierto cuando el epicentro tiene su origen en las costas de Guerrero. Cuando eso ocurre, mientras la Ciudad de México sufre porque el subsuelo acuosas magnifica las ondas (que después rebotan en el cerro del Chiquihuite), en Guadalajara las ondas son amortiguadas (un ejemplo claro es el terremoto de 1985 que golpeó a la capital y a Ciudad Guzmán, pero que no provocó daños en Guadalajara).

    Pero cuando el epicentro se origina en una falla cercana, entonces el subsuelo no cumple con esa función.

    No es completamente improbable que en Guadalajara ocurra un terremoto de magnitud similar al de Ecuador o Nepal.

    Y los terremotos que ocurrieron en nuestra ciudad hace dos siglos fueron producto de las fallas cercanas, las mismas que ocasionaron el temblor del día de ayer, no de las originadas en las costas de Guerrero.

    Entonces, estábamos hablando de que las fallas acumulan energía, y que no hemos tenido un terremoto desde hace dos siglos. Eso significa que estas fallas (como las que se encuentran cerca del Río de Santiago) tienen ya mucha energía acumulada que en algún momento se debe de liberar. Y eso podría ser dentro de poco tiempo. Tal vez ocurra por un decir, en 50, 80 años, o tal vez ocurra el día de hoy.

    Si crees que un terremoto como el de Ecuador no puede ocurrir en nuestra ciudad, estás en el error.

    Eso quiere decir que ya deberíamos estar tomando medidas más serias con respecto al tema. En una ciudad que crece verticalmente, cuyas avenidas cada vez están más colapsadas por el tráfico en medio de obras viales, varias de las cuales tienen mucho tiempo, deberíamos contemplar que un terremoto sí puede tener lugar en nuestra ciudad.

    Guadalajara terremoto

    Ciertamente hay ciertos requisitos y normas para construir edificios. Seguramente los edificios más altos (como los que se encuentran en Puerta de Hierro) y aquellos que requirieron una inversión económica fuerte, están preparados para un evento de este tipo, porque básicamente sería el fin para una inmobiliaria cuyo edificio colapsó por no cumplir los requisitos técnicos o por no usar los materiales adecuados. Pero también existen edificios no tan grandes, que no pertenecen a firmas inmobiliarias grandes, y quienes no escatiman en usar materiales de más baja calidad para ahorrar dinero.

    De igual forma, muchas de las edificaciones de nuestra ciudad tienen varios años, y fueron construidas sin las normas actuales. Muchos edificios que se encuentran en el centro de la ciudad, por ejemplo.

    De hecho, basta recordar que en la Ciudad de México en el fatídico terremoto de 1985, colapsaron muchos edificios porque éstos no se construían con normas tan estrictas, y muchos de ellos fueron construidos con materiales baratos para ahorrar dinero (o robárselo). De hecho, no es casualidad que las edificaciones que sufrieron daños en el temblor de ayer (como cuarteaduras y demás), fueron en su mayoría edificios del gobierno y edificaciones que ya tienen cierto tiempo de antigüedad. En la capital ha habido avances considerables en la cultura de la prevención (tal vez no suficientes) y en caso de que ocurriera otro terremoto de la misma magnitud, el número de muertos seguramente sería bastante menor al que tuvieron aquella vez.

    El grado de destrucción no sólo depende de la intensidad del terremoto, sino de la cultura de prevención.

    Pero en Guadalajara no estamos tan preocupados a pesar de que la ciencia y la historia nos dicen que sí hay que estarlo. No sólo se trata de las edificaciones, se trata de la cultura de prevención que en nuestra ciudad nos tomamos a la ligera.

    Más que los grados en la escala de Richter, muchas veces es la cultura la que determina el grado de destrucción. Por ejemplo, el terremoto en Katmandú, Nepal (7.8 grados) fue bastante más destructivo que el terremoto en Tokio, Japón en el 2011 (9.0 grados) sin incluir el posterior tsunami que azotó varias ciudades costeras. Naturalmente Nepal es un país relativamente subdesarrollado, y Japón es uno de los países más desarrollados y con una de las culturas organizacionales y de prevención más grande del mundo.

    Un terremoto de 7.8 grados por ejemplo, podría ser posible en una ciudad como Guadalajara. La cuestión es que tanto impacto tendría. ¿Nuestras avenidas, casas, y edificios podrían soportar un sismo de esta magnitud? ¿La gente está preparada para recibir un sismo de ese tamaño? Es decir ¿Conocemos el protocolo que debemos seguir? Si un terremoto así azota la ciudad ¿seremos capaces de caminar hacia las zonas de evacuación en vez de correr y pisotear a toda la gente? ¿Todos los edificios cuentan con rutas de emergencia? ¿Las casas están bien construidas?

    Posiblemente las respuestas a esas preguntas no sean del todo optimistas. Y sí, una Guadalajara con cientos o miles de muertos y algunos edificios colapsados no es algo que no pueda ocurrir. Pero a pesar de que la naturaleza es impredecible, nosotros sí podemos hacer algo para que el impacto del movimiento telúrico en nuestra sociedad sea el menor posible.

  • tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Hace unos días leía un artículo sobre el caso de un ex rector de un centro universitario de la U de G, quien fuera evidenciado por el diario español El País por plagiar 84 párrafos en su tesis.

    Como dice Diego Petersen, el plagio no sólo es un robo, es un engaño. La universidad hasta ahora no ha tomado un postura determinante, pero la vergüenza ahí queda.

    Copy Paste

    Yo no sólo consideraría que se trata de un robo y un engaño. La tesis tiene como propósito mostrar y reforzar los conocimientos que uno ha adquirido por medio de los estudios. Un acto así es propio de una persona que no ha obtenido el suficiente conocimiento o talento como para redactar su tesis por cuenta propia.

    Pero vámonos a algo más cotidiano e igualmente reprobable. Todos los que estudiamos en la preparatoria y universidad, nos encontramos con que mandar a hacer trabajos por encargo no era algo raro. Muchas personas «no tenían tiempo» o no querían hacer sus tareas, entonces bastaba con decirle al amigo si se la hacía a cambio de una módica cantidad de dinero. Éste último generalmente cambiaba un poco la redacción del trabajo original, la fuente, el color de la letra, y ¡voila! No eran pocos los casos en que los maestros se daban cuenta, especialmente cuando los maestros se esforzaban por revisar bien los trabajos de los alumnos.

    Este tipo de intercambios son algo común, pero no porque sea común significa que sea bueno.

    Ahora con todos los avances tecnológicos de los cuales somos espectadores, este tipo de «intercambios» ya no se hacen solamente en el patio de las escuelas. Ya están institucionalizados y se encuentran en la nube.

    Lo peor del caso es que nadie se molesta por la existencia de un portal como tuteto.mx, que hace negocio con la decidia de los estudiantes. El portal funciona así.

    tuteto.mx El copy-paste de la corrupción

    Tienes que entregar una tarea y no tienes tiempo de hacerla (es decir, hay eventos mucho más prioritarios como ver un maratón de series en Netflix, o tienes que jugar FIFA en el Xbox). Entonces necesitas que alguien más la haga por ti. Para eso entras al portal donde te puedes contactar con alguien más que pueda hacer tu tarea a cambio de un intercambio económico. Es decir, ese portal sirve como facilitador para ponerte en contacto con otra gente que quiera ganar dinero haciendo tareas.

    Muchas veces los actos de corrupción se aprenden en la escuela, sobre todo cuando los alumnos hacen trampa para obtener buenas calificaciones, y el costo para hacerlo (que el profesor en cuestión se de cuenta y recibas un castigo) es baja. Es cierto, todos alguna vez fuimos partícipes de ese tipo de actos, todos alguna vez copiamos en un examen. Y se puede entender que los alumnos de la preparatoria son menos conscientes de las consecuencias de sus actos, por eso es que deberíamos estar reprobando ya portales como tuteto.mx. Por eso es que la comunidad educativa debería ya de manifestarse en contra de este tipo de iniciativas.

    Una buena forma de combatir la corrupción es enseñando a los alumnos que no deben de hacer trampa para obtener buenas calificaciones. Los maestros tienen una gran responsabilidad en la formación de sus estudiantes

    Podemos armar un debate intenso sobre pedagogía para discutir la utilidad de las tareas, que si un estudio dice esto, o que si este otro dice esto otro, que si el modelo educativo es arcaico. Pero la razón por la que en las escuelas se dejan tareas y trabajos, es para reforzar el conocimiento que los estudiantes adquieren en el salón de clases.

    Portales como tuteto.mx ayudan a que los estudiantes se priven de ese conocimiento. De hecho, el intercambio entre ambas partes es completamente inequitativo. El estudiante que no quiere hacer su tarea, entrega dinero a la vez que se priva del conocimiento que recibiría por medio de la tarea; en cambio quien hace la tarea recibe un monto económico y en algunos casos, el conocimiento que reciba al hacerla, le podrá ser de utilidad (sobre todo si su área de estudio o profesional está relacionada) para su carrera.

    No sólo eso, portales como tuteto.mx fomentan la corrupción y la «institucionalizan», porque le enseñan al joven que está bien mandar a hacer sus tareas, tesis, y trabajos que se le asignaron sin reparar la función que éstas tienen en su aprendizaje.

    Mientras, los dueños del portal de tuteto.mx (así como quienes se inscriben para hacer tarea) ganan dinero a costa de la decidia de los demás. Ganan dinero que en un futuro no tan lejano se dejará de producir gracias a la poca competitividad de los futuros profesionistas quienes prefirieron mandar hacer sus tareas para jugar Xbox que recibir los conocimientos para costearse uno por ellos mismos.

    En este país donde la corrupción está tan normalizada, no es tan extraño que un portal como éste reciba críticas más bien blandas, y que sus dueños ni siquiera se den cuenta (o hagan como que no) del daño que están haciendo.

    Imagen: etsy.com

  • Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Hay cosas increíbles que pasan en nuestro país, cosas que uno no se explica. Pero esas mismas cosas son las que nos explican por qué México está sumido en la corrupción.

    Y no es que uno no se las pueda explicar, más bien no se deberían de concebir, pero suceden. Son esas cosas que demuestran que la corrupción no sólo está en el gobierno. Más bien, el gobierno es una extensión de la sociedad, y por consecuencia, es así de corrupto.

    Pero esto sucede en un país donde todo mundo se queja de Peña Nieto, del gobierno, de Ayotzinapa, de los Panamá Papers, los hackers, el Partido Verde, el Piojo Herrera, y un infinito etcétera.

    Crear un héroe nacional por sobornar a un policía en estado de ebriedad

    Increíble es el trato que le ha dado la sociedad al video donde una joven de 18 años, quien después de conducir en estado de ebriedad, trató de sobornar a unos policías con 100 pesos. Los policías, en un acto que hasta parece patriótico (porque en México eso parece ser cuando lo común es que acepten la mordida), rechazaron el soborno y la retuvieron.

    En un país civilizado, lo relevante del tema debió de ser lo siguiente: Una niña tratando de sobornar, y un policía que no acepta dicho soborno.

    Pero en México, lo relevante fue que la niña estaba guapa. Lo relevante fue lo «cómico» del asunto, que la niña no podía articular muy bien sus argumentos.

    – Ay, pero está bien buena, mamacita. Te ves como quieres. A ti te lo perdono todo.  

    Si no estuviera «hermosa», la sociedad no hubiera abordado el incidente de igual forma. Es decir, las mujeres hermosas tienen preferencia para corromper, las que «tienen buena pierna» y son de buen ver. Y muchos de ellos al mismo tiempo se quejan de la discriminación y el racismo. Peor aún, hablan de los derechos de la mujer, cuando aquí «la mujer como objeto de deseo sexual» (porque así la abordan y contemplan), tiene preferencia sobre quienes no son atractivas.

    Todavía más grave es que la hayan convertido en heroína. No está demás decir que la niña no ha expresado remordimiento alguno, y que agradece el apoyo y las oportunidades que le van a brindar ciertos medios de comunicación, lo cual ya es patético.

    Pero lo más vergonzoso del asunto, es que muchos le aplauden. Ya han creado Fan Pages para alabar a nuestra nueva heroína nacional.

    Y le dan palabras de aliento. Claro, también se debe señalar a quien grabó el video. Pero la joven no es víctima, en tanto puso en riesgo la vida de los demás al conducir así.

    Algunas personas consideradas «feministas» la defienden por el simple hecho de ser mujer, otros dicen que no es para tanto, que no hay que hacer tanto escándalo, que los 100 pesos no se comparan con las casas blancas de Peña Nieto, que hay que ver lo que pasa allá arriba y que no hay que escandalizarse por lo que pasa acá abajo.

    ¡Pero es lo mismo! Sólo que ambos actos están colocados en una distinta dimensión. Las mordidas del hoy son las casas blancas del mañana.

    Otros me dicen, «estás promocionando a esa chava, gracias a ti, yo ya le di like«, que esta niña quiere ganar fama y caí. Y por esa misma estrechez de miras, sólo logran ver el efecto y no la causa. Si su Fan Page tiene 100,000 likes, me vale un reverendo cacahuate. El problema es la causa, es por qué la gente aplaude ese tipo de actos. Aunque el efecto (que la joven se haga famosa) no ocurriera, la causa (la relativización de la corrupción) seguiría latente. Esta joven nos recordó el embrollo en el que estamos metidos como sociedad.

    Es decir, si contrato a un hacker para tumbar sus páginas, que la gente ya no la siga y no se vuelva famosa (efecto), no habré logrado nada para combatir la relatividad y consentimiento de la corrupción (causa).

    Esta joven en estado de ebriedad, sin querer hizo que lo invisible (o que no queríamos ver) quedara evidenciado, «la caca salió a flote».

    Nadie se percata de ello. Prueba de que la corrupción en nuestro país está normalizada, muy normalizada.

    Incluso por aquellos que suben memes de Peña Nieto, usan hasthags de #MeDuelesMéxico y gritan ¡Cuántos más Peña!

    No es un tema sin importancia, el incidente del cual fue partícipe la joven por sí mismo puede ser o parecer irrelevante (porque al final conducir en estado de ebriedad y sobornar es algo reprobable), la forma en que la sociedad ha abordado el incidente es relevante, es importante y preocupante por lo que expresa.

    Si gracias a este post, 20 personas más conocieron a Lorena Daniela Aguirre, me importa un comino. Lo que pretendo es que la gente se de cuenta de cómo hemos normalizado la corrupción. Cómo es que sobornar, dar mordidas y conducir en estado de ebriedad, es algo normal.

    Ojalá la gente pueda entender esto. Porque lo que he visto en estos últimos días me ha dado a entender bien por qué México está como está. Me dio a entender bien por qué hay tanta corrupción.

    Y habrá quien me diga que le baje, y no lo voy a hacer.

    Porque a un tema tan preocupante «no se le puede bajar», a un tema que comparte la misma raíz de las casas blancas, de Ayotzinapa o de los porky’s.

    Y si la gente no lo puede ver, entonces no sé que hacer.

    Eres libre de compartir este artículo con quien quieras.

  • Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    Me encontré con una dinámica muy interesante en Twitter con el hashtag #MiPrimerAcoso. Posiblemente ya la viste porque se le dio mucha difusión como respuesta a la exposición continua de casos donde la mujer es degradada o abusada (México es el primer lugar en violencia sexual según la ONU). Hay que recordar que uno de los mayores temores de una mujer es ser víctima de un abuso sexual, sobre todo cuando se trata de una violación. Cuando ellas buscan una pareja o relación, tratan de percatarse (tanto a nivel consciente como subconsciente) que el hombre en cuestión muestre signos de ser una persona psicológicamente estable de tal forma que no sea un riesgo para la mujer.

    Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    La dinámica se me hizo muy interesante y a la vez escalofriante. Muchas mujeres (y también algunos hombres) quienes aprovecharon este hashtag en las redes, entre ellas amigas y conocidas mías, expusieron casos donde fueron víctimas de un acoso sexual.

    Se me hizo interesante porque con este ejercicio los hombres podemos dimensionar de una mejor forma por lo que pasan las mujeres. Personas comunes expusieron casos donde hombres que manosean su vagina mientras dormían en un trayecto largo en el transporte público; personas que aprovechan el tumulto para meter los dedos «por debajo de las nalgas» de las mujeres; mujeres que vieron como algún hombre se masturbaba y eyaculaba mientras las veían; abusos de familiares, sacerdotes, maestros; niñas que temían salir a la calle porque un hombre les levantó la falda; mujeres a quienes les agarraron una nalga o un seno y después les recriminaron a ellas por vestirse así. Son muchos los casos, y varios de ellos habían quedado en el anonimato.

    Y se me hizo escalofriante pensar que como sociedad hemos permitido que pasen estas cosas, y sobre todo, que las hayamos tolerado.

    Lamentablemente ha habido muchas personas que se han burlado de esta iniciativa. Es algo predecible y lamentable a la vez.

    Porque cuando tratas de cambiar un status quo donde muchos están acostumbrados a ver estos actos como «normales», lo natural es que seamos testigos de actos de resistencia, de quienes no quieren que cambien las cosas, de quienes quieren seguir pensando que «la mujer es un objeto para el hombre», por parte de aquellos que no saben controlar sus instintos sexuales. Esos mismos son los que se mofan, los que llaman feminazis a mujeres y hombres que tratan de exponer estos casos.

    Existen sectores de esta sociedad donde este tipo de «cultura» es más notoria, por ejemplo, en aquellos que tienen relación con la música grupera. Hace no mucho, un conductor acosó sexualmente a su compañera al aire; el cantante Gerardo Ortiz quien en un video asesina a una mujer por despecho, o Julión Álvarez quien cargando rumores donde presuntamente golpeó a una dama, afirmó que si una mujer no trapea no sirve, y que ésta debería de estar al servicio del hombre.

    El problema más grave viene cuando tanto hombres como mujeres aprueban este tipo de actos y formas de pensar con tal de defender a sus «artistas». Terminan reafirmando y avalando sus actos:
    julion

    Esta cultura del machismo en conjunto con una sociedad actual y medios de comunicación que invitan a experimentar la sexualidad de una forma descontrolada nos ha llevado hasta aquí.

    Ciertamente, la forma en que los hombres experimentamos nuestra sexualidad es diferente; los hombres tendemos más a excitarnos con el físico de las mujeres, que lo que lo hacen ellas con el nuestro. Pero no somos animales, ni siquiera los animales se comportan de esa forma. Los hombres tenemos la capacidad de moderar y controlar nuestros impulsos, y para eso la educación en casa es muy importante, con padres que enseñen a valorar y respetar a las mujeres.

    Pero también es importante que como sociedad cambiemos paradigmas, donde reprobemos abiertamente el acoso sexual y donde no condenemos ni señalemos a las mujeres por ser víctimas de este tipo de abusos.

    Para combatir este problema debemos reprobar con más contundencia este tipo de actos. No sólo se trata de que las autoridades actúen, sino que nosotros como ciudadanos le pongamos un precio más alto a los actos de los abusadores; que sepan que este tipo de personas serán relegadas de la sociedad y condenadas al ostracismo social.

    Ojalá cada vez más mujeres hablen sobre aquellas ocasiones en que fueron abusadas, y ojalá cada vez menos hombres las juzguen (por más absurdo que parezca que se juzgue a quien fue víctima).

    Ojalá logremos construir una cultura donde el abuso sea completamente condenable, tanto por la sociedad como por las instituciones.

    Y por cierto, felicidades a las mujeres que se atrevieron a exponer sus casos en Twitter, un aplauso por su valentía:

    Acoso Sexual

     

     

  • ¿Por qué estás gordo?

    ¿Por qué estás gordo?

    ¿Estas gordo? ¿Tienes sobrepeso? ¿Tu autoestima se encuentra baja por ello? Hay cosas que posiblemente no estés considerando; posiblemente estés subestimando tu gordura, o por el contrario, le estés dando una importancia excesiva:

    ¿Por qué estás gordo?

    El sobrepeso tiene dos vertientes, el social y el de la salud. Cuando queremos hablar de sobrepeso, tenemos que pensar en estas dos, porque dichas variables son las que se modifican cuando el peso de una persona aumenta o disminuye; y con ello también la calidad de vida.

    En resumen, la vertiente social es la reacción de las demás personas a tu sobrepeso, la vertiente de la salud es la reacción que tiene el organismo a tu sobrepeso.

    Tendemos a darle una mayor dimensión a la vertiente social que a la de la salud cuando debería ser, en mi punto de vista, lo opuesto. Pero esto sucede así porque los medios de comunicación se han encargado de excluir y estigmatizar a las personas que tienen sobrepeso. El modelo de hombre perfecto es aquel que aparece en las pasarelas con sus boxers muy ajustados a ese estómago de lavadero acompañado por un cuerpo fornido y una musculatura un tanto marcada en el cuerpo. En el caso de las mujeres el problema es mayor, en tanto los hombres tendemos a preocuparnos por el físico de las mujeres en una dimensión mayor que en el que ellas lo hacen, y los medios de comunicación lo hacen aún más grave.

    ¿La gordura influye en el atractivo? Sí. Pero creo que también influye (y a veces más) cómo la persona convive con su gordura. Es decir, la persona en cuestión pierde atractivo no sólo por su apariencia física, sino porque en muchos de los casos permite que su condición física afecte su autoestima. Un gordito o una gordita que se encuentre en un lugar de reunión (alguna fiesta, un antro) tendrá menos confianza para abordar a una persona del sexo opuesto, cuando vea que personas más delgadas y con un cuerpo más saludable estén también desempeñando el mismo rol. Se sentirá en desventaja.

    Y tiene sentido que una persona gordita sea menos atractiva. Una de las variables a tomar en cuenta para que una persona busque una pareja es, que esta tenga buenos genes y sea saludable. Aunque el individuo quiera buscar una pareja en un antro para tener sexo casual, los instintos evolutivos orientados a la reproducción se activan; y estos considerarán a aquellas personas de buenos genes y sanas para procurar una descendencia sana. Así funciona nuestro organismo.

    Pero es, una de las variables, una de tantas variables que existen dentro de este arte. Es decir, en un juego de variables, un hombre gordito puede ser atractivo para una mujer físicamente atractiva, en tanto otras variables (autoestima, sentido del humor, madurez) sean las que se encarguen de hacer el trabajo. Las personas con sobrepeso no están condenadas.

    Ser gordo y atractivo con las mujeres

    Yo antes era obeso y decidí perder más de 30 kilos. A pesar de que todavía tengo cierto sobrepeso, mis imágenes del antes y el ahora son escandalosas. En esta experiencia me di cuenta de muchas cosas. Lo que se les hizo más atractivo de mi a las personas no fue tanto mi pérdida de peso, sino mi fuerza de voluntad. – Sí, te ves mejor así que antes, pero lo que me sorprende es que hayas perdido 30 kilos.

    Y déjame decirte algo, la fuerza de voluntad atrae, incluso en muchas ocasiones, la fuerza de voluntad puede ser más atractiva que un cuerpo delgado, fornido o llamativo.

    En mi vida he conocido personas con bastante sobrepeso que son atractivas, tanto como para ser envidiadas por mucha gente delgada. No sólo con el sexo opuesto, sino que este tipo de personas suelen ser bien recibidas dentro de la sociedad. Pero esto es porque tienen una alta autoestima, un buen sentido del humor, o tienen éxito a nivel profesional, lo cual compensa su falta de atractivo físico.

    El problema con muchos gorditos, es que se boicotean ellos mismos al sentirse muy inseguros con su sobrepeso. Creen que el sexo opuesto no los va a considerar, o bien, que no van a ser aceptados en un trabajo por ese estigma de que el gordito es menos indisciplinado y ordenado. Y a veces el problema reside más en su mente que en su panza.

    Los medios estigmatizan a la gente con sobrepeso, pero parece ser que los más afectados son ellos mismos al notar el contraste entre ellos y los «modelos a seguir», más que la forma en que los demás los perciben. Cierto, una persona delgada siempre será visualmente más atractiva, pero no es lo único que los individuos buscamos a la hora de buscar pareja, e incluso podemos omitir ese atributo y darle más importancia a otros.

    Cualquier gordito te dirá que preferiría estar delgado. Pero quienes tienen una autoestima alta, pueden convivir con su gordura, aceptarla y no sentirse acomplejados por ella.

    Con la vertiente social podemos concluir que no deberíamos darle una importancia excesiva al sobrepeso, y que aceptando este, las consecuencias sociales serán mucho menores de lo que realmente se cree. Pero cuando se trata de la vertiente de la salud, la sentencia es inversa.

    ¿Por qué? Porque el sobrepeso trae un riesgo directo a la salud, y esto se suele subestimar. Según el INEGI, cada año, 170 mil personas pierden la vida por enfermedades derivadas de la obesidad.

    Y desde esta perspectiva, sí que deberías bajar de peso.

    El sobrepeso y la salud

    Porque el que tengas una buena autoestima, tengas a la pareja con quien siempre querías estar o profesionalmente estés donde quieras estar, no disminuirá el riesgo latente que tu sobrepeso implica; éste se hace mayor conforme empiezas a cumplir más años. Si eres joven, el riesgo puede no ser tan grande, pero a la vez, es la edad ideal para bajar de peso porque es más fácil y el organismo responde mejor. Si ya has rebasado los 30 años, entonces eres candidato a un marcapasos, y conforme creces más, te expones a un gran número de enfermedades.

    Y así como los medios de comunicación estigmatizan a los gorditos, también los mismos medios y la industria los promueven. Los medios han moldeado nuestros hábitos alimenticios al orientarlos a la comida chatarra. Basta ver la cantidad de refresco que los habitantes de nuestro país ingieren (casi como si fuera agua). Los medios raramente nos ayudarán a crearnos un régimen alimenticio balanceado, incluso para bajar de peso nos suelen vender productos de dudosa calidad orientados a aquellos que quieran perder peso en muy poco tiempo.

    La respuesta es esa. Si eres gordito, no tendrías porque sentirte acomplejado. Pero ya deberías estar buscando un buen nutriólogo, porque la salud es implacable. Una mujer o el jefe de un puesto al que aspiras se pueden tentar el corazón, tu organismo no.

  • ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    Un usuario de Facebook subió un video donde presumía a su hijo bailando reaggeton con unas niñas. Como se acostumbra en este tipo de música, el niño rosaba sus genitales con el ano de la niña en cuestión, la abrazaba y la cargaba como si se tratara de un muñeca inflable comprada en una sex shop. Me alarmé, esa es la forma en que un niño se estaba introduciendo al mundo de la sexualidad. Y el padre muy orgulloso de su chamaco.

    ¿Por qué la sociedad se está degenerando? Y qué se puede hacer

    Algo está pasando en nuestra sociedad cuando los casos de violaciones, pederastas estimulando sexualmente a infantes, mujeres que huyen del país por ser víctimas de acoso sexual, u hombres que aprovechan el tumulto dentro del metro de la Ciudad de México (que les permite tener contacto con el cuerpo de una mujer sin ser señalados por ello) para después eyacular en el instante, son cada vez más visibles y constantes.

    Algo dentro de la sociedad mexicana se está pudriendo; no sólo tiene que ver con lo sexual, tiene que ver con una tremenda escasez de valores y principios dentro de nuestra sociedad. Esa misma escasez que permite que la gente pueda hacer lo que se le venga en gana, corromperse, abusar de los demás. Hemos aprendido a vivir para nosotros mismos, nos hemos vuelto egoístas:

    Tan egoístas nos hemos vuelto que nos importa más la tarifa dinámica de Uber que la contingencia ambiental que pone en riesgo la salud de muchos habitantes.

    Los padres de hoy parecen estar menos interesados en educar a sus niños. Para ellos les es más fácil y cómodo ser sus amigos, y entonces estos infantes terminan privados de un mentor o guía que los forme. Estos padres de hoy que reprochan a los maestros, y no al niño, por haberlo reprobado, o haberle puesto un reporte de disciplina. El niño llega llorando a la casa por ese cero en matemáticas, o ese día de suspensión. Los padres entonces van a la escuela a recriminarle al maestro. Entonces el niño aprende como chantajear a sus padres.

    Vaya que se trata de tener un poco de sentido común para entender las consecuencias que puede tener en el desarrollo de un niño que apenas ha pasado los 10 años, incitándolo a bailar frotando sus genitales con sus compañeras de clase. No se trata de tabúes ni prejuicios, se tratan de hechos moral y éticamente condenables. Primero, porque el niño está aprendiendo a ver a las mujeres como un objeto, las letras de reaggeton suelen ser misóginas y suelen colocar a la mujer como objeto sexual. No, no es algo que deba ser visto como aceptable, ni como parte del «color de la fiesta»:

    Ponme esa nalga que a ti te voy a inyectar, si te duele por detrás te doy por enfrente – Pipicilina, de Palomo & Daniel.

    Segundo, porque ese niño en corto tiempo, cuando sus órganos reproductores terminen de desarrollarse, empezará a excitarse sexualmente, y habrá aprendido que rosar su pene con una mujer es una muy buena idea. Él y la mujer, o mujeres en cuestión, estarán en la antesala de un embarazo adolescente; que ni siquiera es lo mismo un embarazo a los 17 años que a los 13, cuando la niña recién ha dejado de jugar con las muñecas. A esa edad el niño no ha recibido casi ninguna educación sexual (y menos con ese tipo de padres), no verá mala idea tener sexo, y ni siquiera se molestará en usar anticonceptivos para protegerse. Más improbable será que esté preparada para ser madre.

    Muchos padres de hoy se han vuelto permisivos, confundieron el «romper tabúes» con dejar de impartir educación. No, no se trata de que los padres sean autoritarios, ni que repriman a sus niños; pero tampoco se trata de que hagan todo lo contrario. En un hogar debe de haber reglas y disciplina, los padres están ahí para formar a los niños, no para ser sus amigos. Sí, los padres deberían de ser comprensivos con los hijos, deberían explicarles el por qué de las reglas; sí, deben enseñarles a tener criterio propio y no alienarlos con normas y tabúes que ni ellos mismos saben explicar. Pero el niño debe de ser formado; si lo que se desea es que el niño sea libre, necesita recibir formación para serlo.

    Una persona disciplinada, que tiene una mayor tolerancia a la frustración, y tiene autocontrol, podrá ser un individuo verdaderamente libre. Un individuo que «está en sus cabales» para que tome las mejores decisiones para su beneficio y de sus semejantes. Y para llegar a ser eso, la educación que recibamos en casa será muy importante.

    Una persona con autocontrol tiene una mayor capacidad de postergar sus impulsos y de entender las consecuencias de sus actos. Tiene una mayor capacidad de gobernarse a sí mismo.

    familia, principios y valores

    Cuando ese autocontrol no existe, entonces tenemos individuos que se vuelven nocivos para la sociedad. Individuos corrompidos que hacen lo que sea para obtener dinero, sexo, fama o poder. Individuos más proclives a asociarse con organizaciones delictivas (sin importar la clase social) tales como pandillas o el narcotráfico. Personas que se vuelven promiscuas sexualmente, que se vuelven violadores, que forman parte de redes de tratas de personas, pederastas, juniors que aprovechan un estado de impunidad (como el caso de los Porky’s) para abusar sexualmente de mujeres; usuarios de redes sociales a los cuales no les enseñaron a respetar a las mujeres y lanzan improperios misóginos -«Tú te lo buscaste por golfa, estás bien buena mi reina».

    El tejido social se comienza a construir desde casa, también desde la escuela con profesores que de verdad tengan vocación para ayudar a desarrollar a los niños. Y para eso se necesita esfuerzo: Si quieres educar a tus hijos bajo una religión está bien, si no lo quieres hacer así, también está bien. Pero tienes que aprender a formarlos, a educarlos y a orientarlos para que se vuelvan autónomos y felices, y no se vuelvan víctimas de sus propias pasiones.

    Imagen: http://www.laopinion.com/2015/06/08/la-violacion-matrimonial/ y https://www.emaze.com/@AIIIZTCO/Violencia-de-g%C3%A9nero

  • ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    A finales del año pasado asistí a un «conversation club» porque necesitaba refinar mi inglés con el fin sacar una buena nota en el IELTS (sobre todo el speaking que lo tenía al nivel infrestructochor), y así, poder pedir una beca para estudiar una maestría fuera de mi país. El lugar era un conocido instituto de mi querida ciudad de Guadalajara.

    ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    Hace una década había asistido a ese mismo lugar, porque después de cursar todos los niveles del Interlingua, y a pesar de tener mis conocimientos de gramática relativamente sólidos, no sabía expresarme en Inglés. Así es, en Interlingua aprenderás mucho sobre gramática, conjugaciones, phrasal verbs, y demás, pero no sabrás expresarte. Bueno, entonces hace 10 años cuando asistí a este instituto para mejorar mi speaking, había un individuo, chaparrito, moreno, que parecía tener una edad bastante mayor a la que en realidad tenía. Sentí algo de repulsión (que no es algo que me pase comunmente, a menos que la persona en cuestión, sea muy desagradable), y a pesar de que trataba de convivir conmigo, yo lo ignoraba. La única vez que tuve la oportunidad de platicar con él camino a la parada del camión, me platicaba cuan desdichada era su vida, rozando los 30 años no había tenido novia, en el ámbito profesional no le iba muy bien, era un profesor de medio pelo.

    Y entonces entendí por qué sentí repulsión hacia esta persona. Nadie quiere estar con un perdedor. Su cara no se me olvidó.

    10 años después, cuando regresé a ese instituto (al cual fui ya una sola vez, porque después encontré mejores opciones para practicar mi speaking), me topé con la sorpresa de que este individuo seguía ahí. Como su cara no se me olvidó, lo reconocí a primera vista. Asumo que, a menos que se tratara de una coincidencia (no lo creo porque conocía bien a los gringos que dirigían el conversation club, y a quienes laboraban en el instituto), había estado yendo ahí durante esos 10 años, o al menos, durante parte de este transcurso de tiempo.

    Yo supondría que si asisto por tantos años a un conversation club, mi nivel de inglés va a ser bastante bueno. Pues resulta que hace 10 años, este hombre hablaba mal el idioma de Shakespeare, y ahora lo seguía haciendo igual de mal. Me frustró. De igual forma, este individuo parecía ser inexistente en el salón, a nadie le importaba. Su aspecto quesque bonachón no servía para despertar simpatías entre quienes acudían ahí.

    Con el tiempo me he dado cuenta de la fuerte relación entre el trato de la gente y el estado mental de una persona. Yo, como la mayoría de los individuos de este planeta, y como tú también muy posiblemente, he tenido momentos muy buenos durante mi vida, así como momentos de desdicha.

    Todos en cierto grado tenemos nuestras miserias, y lo último que queremos hacer es estar con alguien que nos ayude a ahogarnos más.

    La diferencia de trato con respecto a ambas situaciones es bastante diferente. Cuando tu vida va viento en popa, es más gente la que te busca; cuando no, básicamente solamente lo hacen tus mejores amigos (porque ya has creado un lazo afectivo con ellos, inmune al estado de ánimo) y tus seres queridos; y a veces no con la misma frecuencia.

    Y no los culpo, a veces no es algo que suceda a nivel consciente, y es algo que yo hago también. No es como que siempre tenga que existir un razonamiento de por medio así: «Juan anda deprimido, no lo voy a buscar porque no quiero escuchar sus historias». Simplemente las personas tendemos a buscar a otras personas que estén bien, porque es parte de la selección natural, y porque siendo realistas, todos en cierto grado tenemos nuestras miserias, y lo último que queremos hacer es estar con alguien que nos ayude a ahogarnos más.

    Voy a poner un ejemplo. Hace dos años me propuse bajar de peso. Varios kilos después, subí una fotografía a Facebook del «antes y después» y me di cuenta de lo siguiente. Primero, ese tipo de imágenes son los que más likes reciben, esas imágenes donde «has logrado algo» más que tus comentarios sarcásticos o tus críticas al gobierno. Segundo, no es el hecho de que estés más delgado, es la fuerza de voluntad que la gente valora, porque es atractivo.

    Las publicaciones que tienen más likes en Facebook suelen ser aquellas que tienen que ver con un logro personal, esas que muestren que tu vida va viento en popa.

    Y cuando esto ocurre, la gente te empieza a pedir consejos, te comienza a preguntar como le hiciste. Vaya, en su justa proporción, terminas siendo una especie de ejemplo para algunos.

    Basta ver el tipo de publicaciones que provocan más likes en Facebook. Hace un tiempo hice un análisis, tal vez con un método científico no muy riguroso (eso que llamamos «a ojo de buen cubero») de los posts de mis amigos en Facebook, y los que tienen más likes son aquellos que tienen que ver con un logro personal. Si a una persona la admitieron en una universidad de tal país para estudiar una maestría, si se graduó, si le dieron el trabajo que tanto estaba buscando, etc. De hecho en mi caso, mis publicaciones con más likes y comentarios son del estilo, que si bajé de peso, que si me invitaron al consejo de Grupo Reforma, o que si esto o lo otro. La gente prefiere estar con aquella gente a la que le va bien, y no es algo que haga necesariamente por interés, sino por salud mental.

    Salud mental

    Todas esas publicaciones que reflejan una buena salud mental tienden a ser atractivas, esa imagen tuya muy contenta o contento con tus amigos (no es que necesites estar rodeado de gente, ni tener muchos amigos, pero sí saber que eres querido), con tus familiares, tú abrazando a tu hermana en su boda, con una amiga entrañable. Muchas de esas publicaciones generan engagement porque te percibes como una persona atractiva, una persona mentalmente sana, y con una autoestima aceptable.

    Si por el contrario, alguien publica algun post o comentario en Facebook sobre una situación difícil como una depresión o una mala racha en su vida, posiblemente la primera vez reciba engagement por parte de sus amigos quienes le preguntan que ocurrió y lo tratarán de apoyar moralmente. Pero si lo empieza a hacer constantemente, dichas publicaciones terminarán en el olvido. Además, pienso que Facebook no es un espacio para estar ventilando a todo el mundo tus problemas personales.

    No,  no te estoy sugiriendo que busques ser popular en Facebook, ni que midas tu autoestima con base en el número de amigos que tienes en la red, ni mucho menos, que pienses que vales menos porque recibes menos likes que tus amigos (por ej, tus publicaciones concienzudas sobre el gobierno casi siempre van a tener menos likes que las selfies de tu amiga en bikini, porque hay muchos hombres calientes allá afuera). El punto es que, a la gente le es más atractiva aquella gente que está bien, que logra cosas, que tiene un proyecto de vida, vaya, que su vida tiene sentido.

    Luego te preguntas por qué en Facebook la mayoría de las personas «narran» una historia de vida mejor que la que realmente tienen.

    Tampoco se trata de tener miles de amigos, y medir tu autoestima por la cantidad de amigos que tienes, sino por la calidad. Puede que seas una persona introvertida (que no es lo mismo que timidez o inseguridad) y tus amigos sean pocos, pero esos pocos amigos te respetan y te admiran.

    Posiblemente por eso sentí repulsión ante aquel individuo del instituto, porque vaya que esto funciona también a nivel inconsciente y el cuerpo lo expresa. Ese hombre no me tuvo que explicar que se sentía un desdichado para saberlo, su lenguaje corporal lo denotaba. Yo no fui el único que sentí repulsión. Al final, una persona sin un proyecto de vida, sin autoestima y sin una personalidad propia no es atractiva para nadie.

    No es para nada una casualidad, que este tipo de imágenes cursis acompañadas con música de campanitas suela gustarle mucho a la gente:

    salud-mental

    Y al final no se trata de sobreactuar para que los demás te acepten, menos se trata de hacer cosas por aprobación personal. La respuesta es sencilla (pero difícil de ejecutar), se trata de trabajar en uno mismo, de adquirir confianza con la práctica, porque la confianza no es algo que se decide tener; es virtualmente imposible, por ejemplo, tratar de cortejar a una mujer con un desplante de seguridad sin tener experiencia en el asunto, la confianza se adquiere con la práctica, mediante el «acierto y error».

    La aceptación del prójimo es como el dinero, no se trata de buscarlo, se trata de hacer lo que te apasiona para que éste llegue solo.

    Si la gente no te trata bien, te subestima, no tienes los amigos que quisieras tener (puede que estés satisfecho con tener unos pocos, o puede que no), si sientes que allá afuera no te respetan, que tu opinión es irrelevante para los demás, entonces hay mucho trabajo por hacer. Los seres humanos tenemos la fortuna de, (a pesar de las limitaciones genéticas, o estéticas) tener el suficiente margen de maniobra para tener una vida más que digna, saludable, y ser felices.

  • Ese día en que Uber te traicionó

    Ese día en que Uber te traicionó

    Hasta hace poco defendías apasionadamente a Uber en tus redes sociales, usabas constantemente el hashtag #UberSeQueda porque encontraste que el servicio era bastante mejor al del taxi, en la mayoría de la veces más barato; y los choferes, más amables que los taxistas (los usuarios los califican al término del viaje) te regalaban una botella de agua. No habías visto eso antes en tu vida, no tenías que pelearte por la tarifa y podías pedir el servicio a través de tu teléfono celular.

    Ese día en que Uber te traicionó

    Pero luego te diste cuenta de la existencia de las tarifas dinámicas. Es decir, que Uber amagaba con cobrarte un precio bastante más alto al que solías pagar. Esperabas unos minutos en la esquina para ver si ésta bajaba, en algunas ocasiones tuviste suerte, en otras no. Pero tu divorcio (seguramente temporal) con la marca llegó cuando intentaste tomar uno en la Ciudad de México (o al menos te enteraste). Tomar un Uber del sur de la capital al norte podía salirte bastante más caro que un vuelo en avión en clase económica desde la capital hasta Guadalajara. Entonces Uber te traicionó, posiblemente consideraste que había sido muy «neoliberal» de tu parte idealizar a la marca. Como a una mujer u hombre que idealizaste, sí, porque no le diste la justa dimensión y porque incluso te atreviste a darle un valor moral.

    Si ahora «odias» a Uber, es que en realidad no entendiste bien de que trata esto.

    El objetivo de Uber, como cualquier otra empresa, es ganar dinero. De la misma forma en que lo hacen los conductores que solicitan trabajo ahí, o tú que prefieres pedir una de estas unidades porque son más baratas y es una mejor inversión. No es una empresa «buena o mala», más bien  encontraron un nicho de mercado y lo supieron aprovechar. Uber no es un alma de la caridad, tampoco es un demonio, es una empresa.

    Cuando hablamos de Uber y de los taxis no podemos hacer una separación «buenos o malos», tenemos que hablar de modelos que buscan obtener un beneficio al ofrecer un servicio al consumidor. El modelo de los taxis no evolucionó con el tiempo porque no hubo algún otro que lo orillara a evolucionar, los avances tecnológicos son los que propiciaron el surgimiento de nuevos modelos de negocio.

    El modelo del taxi es obsoleto simplemente porque alguien creó un modelo mejor. El problema con los taxistas no es que sean «malas personas», son más bien personas que no se vieron en la necesidad de innovar o mejorar su servicio porque no había incentivos para hacerlo. Los seres humanos actuamos a través de incentivos, si no hay incentivo alguno para realizar una acción, sencillamente no la vamos a realizar. Por ejemplo, un taxista no te va a ofrecer una botella de agua porque eso no le traerá beneficio alguno (por el contrario, será un perjuicio porque implicaría un gasto económico), así como un escritor no hará pesas en un gimnasio para tratar de ser un mejor escritor, a menos que su mentor le condicione ir al gimnasio regularmente a cambio de recibir lecciones gratis.

    La diferencia entre Uber y un taxi no es moral, es de modelo.

    Un conductor de Uber es más amable, en gran parte porque sabe que si no lo es, los usuarios le darán una calificación baja, con lo cual compromete su trabajo. El conductor de Uber tiene incentivos para ser amable contigo y darte una botella de agua (que no paga). La diferencia entre los taxis y Uber (y similares) son los modelos. Así como tu comportamiento de acuerdo al entorno en el que te encuentres (con tus padres, con tus amigos, con tu novia o novio, o en el trabajo), también el comportamiento del taxista y el de Uber difieren porque el contexto en el que se desenvuelven es distinto. Es psicología básica.

    Taxis vs Uber

    Regresamos al punto en que Uber es una empresa y no un alma caritativa. Ya expliqué cómo la diferencia entre Uber y un taxi no es moral, es de modelo. Entonces desde esta perspectiva debemos entender por qué «Uber» es así, y por qué sus tarifas dinámicas son altas.

    Uber, como empresa privada, trabaja bajo la ley de la oferta y la demanda. Es decir, el mismo principio económico que hace que en la gran mayoría de los casos te ofrezcan un mejor servicio que el de un taxi a menor precio, es el que amaga con cobrarte tarifas estratosféricas cuando la demanda es… estratosférica.

    Para que la demanda sea tan estratosférica como para que Uber cobre más caro que un avión, alguien tiene que distorsionar la economía.

    Mientras las tarifas de los taxis son arbitrarias y controladas por un ente central como el Estado (por medio de una tarifa plana, y eso cuando el taxímetro funcione), Uber establece la tarifa de tal forma que pueda obtener una mayor rentabilidad (de la cual también se beneficia el chofer de la unidad), es decir, si la demanda es baja, y la oferta es alta, el precio será bajo hasta el tope establecido (que es lo que ocurre en la mayoría de los traslados), pero cuando le demanda rebasa a la capacidad de oferta, entonces las tarifas suben para que el servicio sea usado por quienes estén dispuestos a pagarlo (porque no tiene la capacidad de atender todas las peticiones de los usuarios en el momento).

    Las tarifas dinámicas generalmente duplican el precio, o en el peor de los casos, lo triplican; y en la mayoría de esas ocasiones el cliente puede esperar unos minutos para encontrar una tarifa más baja. Esto ocurrió en Guadalajara después de que Uber ofreciera viajes gratis como consecuencia de la manifestación de los taxistas. A partir de ese día, muchos usuarios comenzaron a usar Uber, con lo cual la demanda creció y por lo tanto, en lo siguientes días, la aparición de la tarifa dinámica se hizo más frecuente. Como consecuencia de ello, Uber colocó más unidades en la ciudad, con lo cual, la tarifa volvió a bajar.

    La tarifa dinámica de Uber

    Para que la demanda sea tan estratosférica como para que Uber cobre más caro que un avión, tiene que ocurrir un sinfín de coincidencias que hagan que sin razón alguna la demanda se incremente exponencialmente. O bien, alguien  puede «distorsionar» la demanda, un ente central, como el Gobierno de Miguel Mancera.

    Todos estamos de acuerdo que se debe de desincentivar el uso del auto, el modelo del automóvil ha comenzado a colapsar ciudades en detrimento de la calidad de vida de las personas.

    Sí, Uber es un automóvil, pero por el simple hecho de no ocupar un estacionamiento (es decir, buscar durante decenas de minutos un cajón) significa una menor cantidad de horas-hombre en la calle; a esto hay que agregar el nuevo servicio de carpool que transporta a más gente en menos carros.

    Pero para desincentivar el auto no hay que prohibir su uso como se hace con el ineficiente programa de «Hoy no circula». Hay que dar más razones a la gente para subirse al transporte público; hay que mejorar su calidad, hay que romper algunas concepciones erróneas (como la idea de que el transporte público debe de ser para quien no tiene con qué comprar un carro, o que es muy inseguro), hay que elevar los costos de usar el automóvil (por ejemplo, en Londres se cobra una tarifa especial para aquel que quiera manejar cerca del centro de la ciudad).

    Lo que hizo Miguel Mancera fue distorsionar el propio mercado. Al aplicar el programa «Hoy no circula» a todos los automóviles, mucha gente se dio cuenta que el transporte público apenas tenía la capacidad para trasladarlos (o no lo tomaron porque lo consideran muy malo, no están acostumbrados a usarlo, o de plano está colapsado). Entonces esas decenas o cientos de miles de personas pidieron un Uber, y como consecuencia, la demanda creció a niveles exorbitantes, hasta el punto en que su precio fue más caro que un boleto de avión.

    Uber no te quiso robar ni te quiso ver la cara, de hecho no tomaron decisión alguna y te cobraron bajo el mismo principio de siempre.

    No fue una medida tomada deliberadamente por Uber para «exprimir a los usuarios», simplemente es consecuencia de cómo una distorsión (creada por el gobierno de Mancera al tomar una medida arbitraria) afectó la ley de la oferta y la demanda bajo la cual Uber establece sus precios. En realidad, en vez de indignarse con Uber, los usuarios tendrían que reclamar a las autoridades por tomar una medida tan absurda.

    Es decir, si este tipo de «medidas» no se tomaran, sería prácticamente imposible que Uber alguna vez cobrara una tarifa dinámica tan alta.

    Así que ahora lo sabes y lo reitero. El mismo principio económico gracias al cual puedes viajar en un mejor transporte a un costo más bajo, es el mismo (aunado a una distorsión generada por una entidad central como el gobierno) que elevó los precios de forma estratosférica. Uber no te quiso robar ni te quiso ver la cara, de hecho no tomaron decisión alguna y te cobraron bajo el mismo principio de siempre. En realidad, los verdaderos culpables están en otro lado.